Sesionó en La Habana el IX Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC) con informes acerca de las proyecciones para corregir distorsiones.
Inmenso, auténtico, prolífico en ideas y avatares hasta el último aliento, la impronta de Julio Antonio Mella ha trascendido con creces las fronteras del papel y del tiempo.
Solo una institución colegiada, legalmente constituida con poderes supra administrativos y autonomía individual, obligada a rendir cuentas públicas solo a la máxima instancia del Estado —la Asamblea Nacional del Poder Popular— podrá limitar los excesos y trapicheos de los elementos todopoderosos de la oligarquía burocrática.
El presidente acaba de decirlo en su último discurso: amamos el amor y odiamos el odio... Y necesitamos la necesidad. De eso están hechos los elementos de nuestra fundición.
Lo sucedido con la revista Alma Mater demuestra que, como el Señor Oscuro Sauron, los hálitos tóxicos del Quinquenio Gris se empeñan en volver y parecen fortalecidos.