Martí y María Mantilla Por Eduardo

Hoy es 28 de enero. Temprano en la mañana, mi hijo me cuenta que el sombrero de Yarey que muestra, se lo ha pedido a su tío, porque este año lo lucirá, en la procesión estudiantil de todos los niños de Primaria y Secundaria Básica de la ciudad de Matanzas, hasta el monumento a Martí en la Plaza de la Libertad. Al llegar a la Universidad en el acto central de la Universidad en homenaje a la fecha, y al calor del evento me pongo a cavilar, de que manera La Joven Cuba, pudiera honrar al Maestro en el 157 aniversario de su natalicio.

La respuesta a mis cavilaciones estaba sin embargo al alcance de mis intenciones. Desde niño he estado rodeado de personas que me han echo a amar y estudiar la obra de Martí. Una de ellas es una querida profesora de nuestra universidad que me recuerda, – Eduardo, en este acto vamos a celebrar, no solo el aniversario del nacimiento de Martí sino el 120 aniversario del Ensayo Nuestra América (La Revista Ilustrada de Nueva York – 10 de enero de l891 y El partido liberal – México – 30 de enero de 1891). Y ya no me quedó ninguna duda, este ensayo para haber sido escrito a la luz del mundo actual, y de los nuevos desafíos de la América Latina contemporánea, donde la integración latinoamericana, más que un sueño, es una necesidad ineludible de supervivencia, de nuestras dolorosas repúblicas de la América Nuestra, para impedir que pase el Gigante de las Siete Leguas.