image018 Por Aries M. Cañellas Cabrera (ariesmcc@gmail.com)

el más admirado y querido de los miembros del DEU del 27

Gabriel Barceló Gomila (1907-1934) fue uno de los más descollantes miembros del DEU del 27.

A sugerencia de Villena Roa comienza a acercarse a él, y a irlo vinculando poco a poco con Villena, para tratar de rehacer e impulsar el movimiento estudiantil en la universidad.

Su historia comienza siendo alumno del Instituto de la Habana, donde estuvo ligado -1922, 1923- a las actividades de Mella, quien en 1923, con motivo de conmemorarse el 27 de noviembre, lo designa para realizar labor de agitación en el Instituto de Pinar del Río.

En un acto que se celebra en el Teatro Duce hizo uso de la palabra, y convirtió la conmemoración en un acto de protesta y denuncia al gobierno de Zayas, acto que terminó en enfrentamientos con la policía, y en el cual también estuvo Guiteras.

Barceló fue de los primeros expulsados de la Universidad por la comisión disciplinaria que enjuicia a los miembros del DEU del 27, fue además de los pocos que recibieron la pena máxima de 10 años, ya que fue reconocido como uno de los líderes.

Colaboración con LJC de Mario Valdés Navia

El tema de la Historia y sus verdades parece haber alborotado a los fieles de LJC. Y no es para menos, pues se sabe que no hay mejor manera de atraer la atención que exclamar: “¡Por favor, escuchen. Voy a contarles una historia!”. Tantos comentarios me hacen volver al teclado con el ánimo de echar más leña al fuego del razonamiento colectivo en un campo tan complejo y apasionante como el de la objetividad histórica y el papel de la Historia en el conocimiento y la comprensión de  nosotros mismos. Intercambiar sobre este tema nos ayudará a responder mejor a las eternas preguntas que todos nos hacemos: ¿de donde venimos?, ¿quiénes somos? y ¿adonde vamos? Especialmente a los jóvenes, pues, como bien señalara Ramiro Guerra: “Cada generación tiene que volver a escribir la historia”.
Lo primero es tener en cuenta la doblez del término historia, utilizado tanto para designar al pasado como a la ciencia que lo estudia. El pasado es real, objetivo y concreto, mientras que la ciencia histórica es una obra humana, sujeta al influjo de las circunstancias, la subjetividad, los puntos de vista y la capacidad intelectual de un autor determinado. No obstante, la famosa tesis de que “la historia la escriben los vencedores” puede ser cierta para los tiempos de Roma, cuando Julio César escribió sus “Comentarios sobre la Guerra de las Galias”, principal fuente que tenemos hasta hoy para conocer a los pueblos galos, pero en nuestra época la historia la escriben los historiadores, sean profesionales o aficionados.