Por: Osmany Sánchez

Desde su surgimiento la Revolución cubana fue faro y guía para los que en cualquier lugar del mundo decidían tomar las armas para luchar contra los regímenes que oprimían sus pueblos. Cincuenta años después nuestro país continúa inspirando a jóvenes en todos los rincones del mundo.

En más de 20 meses y más de 100 combates y batallas nunca el Ejército Rebelde asesinó a un prisionero, política que permitió que los soldados del ejército de Batista se entregaran en masa, conscientes que se les respetaría la vida. En el libro “Misiones en Conflicto”, Piero Gleijeses nos narra cómo en Angola los combatientes enemigos buscaban las zonas donde combatían los cubanos para entregarse conociendo el respeto con que trataban a los prisioneros.

Nuestros enemigos se han empeñado en desacreditar a Cuba y a sus principales líderes históricos conscientes del peligro que representa nuestro ejemplo para sus intereses. Continuamente vemos cómo se refieren a los “miles y miles de muertos de la dictadura castrista”. ¿Quiénes son esos muertos? ¿Dónde están documentados? ¿Existen pruebas?


Por: Raúl Felipe Sosa

Hoy 23 de mayo,  a las 11 y 19 minutos de la noche acabo de leer ese maravilloso libro escrito por nuestro Comandante en Jefe- quien mejor que él-La Victoria Estratégica. Cuentas emociones despierta en mí esa hazaña épica de nuestros héroes. Con que valentía se luchó, con que amor ala Patria, con una fuerza y una voluntad que solo un ideal de justicia superior puede despertar en un hombre. Cuanto derroche de humanidad y caballerosidad demostró la actitud del Ejército Rebelde, cuando en las Vegas de Jibacoa entregaron a las Cruz Roja internacional más de 300 prisioneros heridos sin que una sola herida fuera hecha por torturas o algo semejante, práctica que sí cometían los casquitos sin compasión contra cualquier colaborador rebelde.

Ningún soldado enemigo murió fuera de un combate frontal y muchas veces en desventaja para las fuerzas rebeldes. No imagino mi empeño en estas circunstancia, pero después de esta lectura estoy convencido que con gusto hubiera dado mi vida al lado de tan valerosos hombres.

Me pongo a reflexionar sobre la juventud cubana actual. Supongo que cada joven que ame a su patria, cada joven que conozca nuestra historia no puede estar conforme con la tarea que tiene. Necesitamos dar más de nosotros mismo, necesitamos completar nuestra hazaña, más difícil, aunque no más valerosa que aquella, en cuanto a veces no sabemos ni siquiera que hacer. Las armas que utilizan nuestros enemigos, más canallas y certeras, se valen del engaño y la manipulación psicológica.

No existen emboscadas eficaces para la mentira


El General Enrique Carreras en los días de Girón

Por: Eduardo

En los días venideros los medios de prensa nacionales y extranjeros rememorarán los sucesos acaecidos en la Ciénaga de Zapata, el mayor humedal del Caribe, entre los días 17 y 19 de abril de 1961. Algunos se referirán a ellos como los sucesos de Bahía de Cochinos. Los revolucionarios cubanos, nombraremos a los mismos como Victoria de Playa Girón, la Primera del Imperialismo en América Latina, etc. En lo personal, a veces medito en la posibilidad real de no haber nacido, debido a que mi padre constituía por esos días parte de las tropas del segundo escalón. El Batallón de mi viejo no llegó a entrar en combate después de que sus fuerzas fueran movilizadas, para el caso de que de ser necesario, se incorporaran a la zona de conflicto. El hecho concreto de que mi progenitor, hubiese podido engrosar las filas del martirologio revolucionario, siempre me ha puesto en el dilema, de que el privilegio de la existencia, me hubiese podido ser negado.

También pude no haber nacido, en el caso de que la isla hubiese sido bombardeada con el arma nuclear en octubre de 1962. Pero el caso es que pude nacer en 1963, y gozar no solo del placer de sentirme vivo, sino que además crecí con el orgullo de saberme ciudadano libre de un pueblo invicto. Y porque la Batalla de Girón demostró que era posible derrotar al imperialismo yanqui en el campo militar, el devenir de los años ha traído como consecuencia que las pasiones sobre todo en el campo de la contrarrevolución van dirigidas a minimizar su efecto político ideológico, y sobre todo a cuestionar su valor como victoria militar. Entre los argumentos más repetidos se encuentran el hecho de que la tristemente célebre Brigada 2506 no contaba con el suficiente apoyo aéreo. Se alega asimismo una supuesta superioridad de las tropas cubanas en hombres y armamentos con respecto a las tropas mercenarias, en fin muchas justificaciones, y ningún análisis profundo que llegue a justificar lo injustificable; la derrota estrepitosa de un plan perfectamente elaborado por la CIA y su principal halcón de aquellos años, Allen Dulles.