titulo 112122822 Por: Osmany Sánchez. (jimmy@umcc.cu)

A diferencia de otros países, la vida privada de nuestros dirigentes se ha mantenido siempre alejada de la prensa amarillista que convierte un conflicto familiar en un asunto público. En principio me parece bien que sea así, para mí lo importante no es el color de las uñas de la hija de un funcionario sino el desempeño de este, sin embargo una cosa es la discreción sobre su vida privada y otra la no divulgación de los resultado de su gestión.

Me considero una persona medianamente informada y solo conozco y he escuchado hablar, a los primeros secretarios del Partido y presidentes de gobierno de dos municipios de mi provincia, de los demás quizás he visto su foto en el periódico cuando anunciaron su promoción pero nada más, es duro reconocerlo pero es la cruda realidad. Las únicas referencias que tenemos de los dirigentes municipales son las que nos llegan por alguien que vive en ese lugar y estas suelen ser bastante subjetivas. Los funcionarios a nivel provincial también suelen ser anónimos para la mayoría de la población.

En honor a la verdad, en muchos casos no es necesario conocerlos para identificarlos. Los dirigentes del partido o del gobierno llevarán la sempiterna camisa de cuadro o a rayas y los de la Unión de Jóvenes Comunistas el pulóver del Che. Para algunos mientras más sencilla y modesta luce una persona mayor será el reconocimiento social que recibirá, mientras que para otros proyectan una imagen poco atractiva, alguien a quien no se quieren parecer.

Las personas que asumen cargos políticos o administrativos de importancia deben transitar antes por las instancias inferiores, empezar a dirigir desde la base. Cuando esto no se ha cumplido y se han producido ascensos espectaculares, bastante caros nos ha costado.