Polémica con Carlos Luque Zayas Bazán Por: Alina B. López Hernández Para romper armas en defensa de la […]

El excesivo aparato de dirección en Cuba debería sumarse al ahorro y la eficiencia

Por: Roberto G. Peralo (roberto.peralo@umcc.cu) Puede seguirme en: @RobertoPeralo La revista “Nuestra Industria Económica“, formaba parte de un sistema […]

Por: Harold Cárdenas Lema (haroldcardenaslema@gmail.com)   Cuando alguien se convierte en servidor público su vida pasa inmediatamente a […]

titulo 112122822 Por: Osmany Sánchez. (jimmy@umcc.cu)

A diferencia de otros países, la vida privada de nuestros dirigentes se ha mantenido siempre alejada de la prensa amarillista que convierte un conflicto familiar en un asunto público. En principio me parece bien que sea así, para mí lo importante no es el color de las uñas de la hija de un funcionario sino el desempeño de este, sin embargo una cosa es la discreción sobre su vida privada y otra la no divulgación de los resultado de su gestión.

Me considero una persona medianamente informada y solo conozco y he escuchado hablar, a los primeros secretarios del Partido y presidentes de gobierno de dos municipios de mi provincia, de los demás quizás he visto su foto en el periódico cuando anunciaron su promoción pero nada más, es duro reconocerlo pero es la cruda realidad. Las únicas referencias que tenemos de los dirigentes municipales son las que nos llegan por alguien que vive en ese lugar y estas suelen ser bastante subjetivas. Los funcionarios a nivel provincial también suelen ser anónimos para la mayoría de la población.

En honor a la verdad, en muchos casos no es necesario conocerlos para identificarlos. Los dirigentes del partido o del gobierno llevarán la sempiterna camisa de cuadro o a rayas y los de la Unión de Jóvenes Comunistas el pulóver del Che. Para algunos mientras más sencilla y modesta luce una persona mayor será el reconocimiento social que recibirá, mientras que para otros proyectan una imagen poco atractiva, alguien a quien no se quieren parecer.

Las personas que asumen cargos políticos o administrativos de importancia deben transitar antes por las instancias inferiores, empezar a dirigir desde la base. Cuando esto no se ha cumplido y se han producido ascensos espectaculares, bastante caros nos ha costado.

Por: Harold Cárdenas Lema No voy a hablar de cine, aunque Eisenstein me motive por varias razones, voy […]

Foto Raúl Ángel Pupo Olivares

Por: Harold Cárdenas Lema

Hace unos días leo un artículo del Granma sobre la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) que me da la impresión tenía como objetivo moverle el piso a un par de gente, pero se queda corto, y lo entiendo, hay cosas que no se dicen en la prensa, pero aun así es valiente y válido el intento. Veremos hoy qué le falta y qué le sobra a esta organización a la que pertenezco.

El Granma reconoce que “dejó de ser de vanguardia cuando empezó a ser masiva”, pero olvida cómo ocurrió esa masificación. Ese proceso premiaba años atrás a los centros que más jóvenes incorporara a sus filas, le exigía a los municipios y provincias cuotas de ingreso a sus filas, porque si no era así, no estaban trabajando bien. De la noche a la mañana la cantidad sustituyó la calidad, y nadie pudo detener ese fenómeno.

Fui uno de los muchos militantes que criticó esto, pero como venía “de arriba”, no nos prestaron atención alguna. Ahora reconocen que les salió mal la jugada pero ¿de quién fue la culpa? Habría que ver dónde están los que promovieron esas políticas y si aún continúan con nuevas ideas calenturientas en otros lugares.

La oreja peluda de la burocracia se asoma mediante su herramienta favorita: el funcionario.

Por: Harold Cárdenas Lema

“la burocracia, como la organización civil del Estado, se opone al Estado Social de los civiles” Karl Marx

Hoy voy a referirme a un personaje que siempre me ha resultado interesante: el funcionario cubano. Los hay de muchos tipos, mejores y peores, pero me referiré mayormente a estos últimos. En su mayoría cargan con un lastre burocrático y muchas veces son la viva estampa del peor cliché cubano: camisa de cuadros con lapiceros en el bolsillo, maletín en mano, su mirada sugiere que “todo está bajo control” y una fraseología fácilmente distinguible.  Pero hoy no me limito a criticarles, al contrario, nunca lo hubiera creído pero me toca por esta vez defenderlos y hacerles justicia también en lo que toca.

Conozco los tipos de funcionarios que tenemos, el demagogo que denota oportunismo hasta en su sonrisa (pero por alguna extraña razón ha logrado escalar en la pirámide de dirección) y conozco al funcionario que es verdaderamente ejemplo, que es muestra de sacrificio y le ves dándolo todo por su trabajo y la sociedad mientras su casa se cae a pedazos. A ninguno de los dos se le ha hecho justicia, al primero se le ha permitido ostentar cargos de dirección utilizando para ello métodos dudosos y al segundo el destino le ha recompensado con mucho menos de lo que merecía. El primero olvidó desde hace mucho la premisa de hacer coincidir los intereses personales con los colectivos y el segundo no ha hecho más que sacrificar su propia vida en aras de un bien común que se demora en llegar.