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Por: Osmany Sánchez
Es imposible que un candidato que se presente como comunista o como socialista pueda ascender dentro del sistema electoral norteamericano. No es necesario siquiera presentarse como afiliado a estos partidos, basta con que el candidato no reciba el respaldo de los grupos de poder para que no tenga la más mínima posibilidad de ser elegido.
El sistema no está diseñado para que seas elegido por tus méritos sino por tu dinero. No importa cuáles sean tus cualidades, sino tienes millones de dólares para “crear” tu imagen, manipular a los electores y saturar los medios de comunicación de mensajes a tu favor, entonces no existes.
En Cuba el sistema electoral, aunque imperfecto, tiene otras características. En esta etapa en la que estamos ahora por ejemplo, lo que decide es la opinión que tengan tus vecinos sobre ti, y tienen la oportunidad de decir públicamente cuáles son tus virtudes y tus defectos.
La gran prensa dedica grandes espacios a desacreditar nuestro sistema electoral y para eso cuentan con el respaldo de los llamados “disidentes”, que declaran una y otra vez que no participan en el proceso porque no es democrático, pero ¿Es esa la verdadera razón de su negativa a participar?
Para ser elegidos como delegados, los candidatos deben someterse al criterio de sus vecinos, que los conocen bien, y a diferencia de la prensa internacional, a estos no se les puede engañar con tanta facilidad. No me atrevería a decir que todos los detractores de la Revolución tienen antecedentes como delincuentes comunes, pero conozco unos cuántos que pasarían un mal rato si se atreven a presentarse como los que resolverán los problemas de sus vecinos.
Si estos “disidentes” se presentaran como candidatos tendrían que cambiar el discurso que dedican diariamente a Radio Martí o a otros de los espacios dedicados a tiempo completo a desacreditar a la Revolución cubana.
Imagínense ustedes que Martha Beatriz Roque diga en su cuadra frente a todos sus vecinos que le da lo mismo que los yanquis invadan a Cuba, como ha dicho en otras ocasiones. Qué pasaría si le dijera a alguien que no lo puede atender a esa hora porque tiene una citación en la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana para participar en las elecciones de ese país, como hizo en el 2004.
En una carta dirigida al presidente Barack Obama, el “disidente” Manuel Cuesta Morúa le decía:
“Desde luego, Estados Unidos no comparte ninguna responsabilidad por la crisis estructural e histórica de Cuba; su única responsabilidad es la de proporcionar las coartadas que han servido para que el conflicto Estado-sociedad sea constantemente reemplazado por un conflicto entre Estados. En tal sentido, las tradicionales políticas norteamericanas han constituido el mejor estabilizador del gobierno cubano.”
Imaginen ustedes que Cuesta Morúa le diga eso a sus vecinos y que entre ellos esté algún familiar cuyo niño no haya podido recibir tratamiento con el agente anestésico inhalatorio Sevoflurane o que esté ingresado en el Cardiocentro Pediátrico William Soler sin poder acceder a las válvulas protésicas por culpa del bloqueo norteamericano. Y estos son solo dos ejemplos.
El 2 de marzo de 1995 se produce una infiltración por las costas de Puerto Padre, Las Tunas, de dos terroristas procedentes de Miami. Traían con ellos 51 libras de explosivo C-4 y otros medios de guerra. La bomba colocada por ellos en el hotel Sol Palmeras en Varadero pudo ser desactivada antes de explotar, pero acciones similares han provocado en nuestro país más de 3478 muertos y 2099 mutilados.
Cuál sería la reacción de los vecinos de Eliécer Ávila, cuando en su natal Puerto Padre les diga que él no entiende por qué el estado cubano destina tanto dinero al Ministerio del Interior. Quizás alguno de los presentes hubiese sido asesinado por esos terroristas si los hubiese descubierto en el momento de la infiltración.
No es por desconfianza con el sistema electoral que estas personas no se presentan a las elecciones en sus barrios. Si en Cuba se aplicara la democracia de los millones en campañas electorales y tuvieran a su disposición a los grandes medios para engañar y confundir entonces lo hicieran. Lo hicieran igual si fuera un negocio para enriquecerse y no un compromiso con sus vecinos.
Algunos nos acusan de actuar en plaza sitiada pero es que en realidad estamos en una plaza sitiada. Los cambios y transformaciones que hagamos para hacer más efectiva nuestra democracia deben hacerse sin olvidar que contra Cuba hay destinado un presupuesto ilimitado para pagar a los mercenarios que se dedican a la labor de zapa dentro del país.


Es obvio que las elecciones en Cuba están trucadas. Es simplemente imposible que mas del 99% de la población apoye al régimen.
Les invito a los chicos de La Joven Cuba a que hagan un listado con 100 familiares y amigos. A continuación les pido que identifiquen cuantos de ellos saben que están en contra del gobierno cubano.
No me creo que de esos cien solo salga uno en contra de los Castro. Puedo creerme un 60% a favor, incluso un 80%, y, apurándome mucho hasta me creería que el 90% de los cubanos apoyan a Raúl. P
¡Pero el 99%!
Eso de ninguna manera.
La caída del Muro de Berlín fue consecuencia, entre otras cosas, de unas elecciones amañadas en Alemania Oriental. La historia se puede leer en este enlace:
http://www.penultimosdias.com/2009/09/06/una-eleccion-robada/
Hola Gabriel,
Pues asi mismo es. Hay quien (dice) se cree lo del 90 y no cuanto por ciento de apoyo.
Alguien ponia un ejemplo claro de que ese apoyo no es solo MENTIRA sino que es IMPOSIBLE..
Decia que los cubanos no se ponen de acuerdo en la pelota (ahora tampoco en el futbol), ni en cual es la mejor comida, ni cual es la mejor bebida, ni cuales son las mujeres mas bellas, ni cual es la mejor ropa, ni cual es la mejor pelicula. Ni siquiera se ponen de acuerdo en una cola.
Pero en politica? Ahi si todos estan de acuerdo!
Solo un tonto se lo cree.
Efectivamente, los resultados de las elecciones cubanas son un insulto a la inteligencia. Ni en Cuba ni en ningún país del mundo es posible que ningún gobierno disponga del apoyo del 99% de los votantes.
Es obvio que los resultados electorales cubanos están falsificados.
Tras cumplir misión capitalista parece que está de nuevo se señor Del Pino, biógrafo de la bloguera mejor pagada del mundo. Dos cosas: creo que si llegas para copiar y pegar mamotretos sacados de otros lados, eso, que es una muy mala costumbre blogger, bloguer o bloguera, tal vez haga que LJC te dé una vez más un toque de atención. Basta poner el enlace.
¿Cobras por artículo o por palabras?
Hablas de que es obvia una falsificación. ¿Quién fue a hablar?
Eres la persona que has mantenido decenas de veces (es tu obligación) que Yoani Sánchez es periodista. ¡FALSO¡
Evidencia #6969 La chica firma una Carta de la siguente forma:
Yoani Sánchez, filóloga y bloguer, Cuba.
Eso es lo que es: es decir no es nada. Estudió filología, salió de Cuba con su hijo y un extranjero, volvió a Cuba «en misión» (como ha vuelto su amigo Rodiles) y desde entonces vive del cuento. Efectivamente unas veces es blogger, y dice ella que es la Directora de la Academia Blogger y ahora es bloguer. Pero no dice que es periodista, porque no lo es. ¡Lo dices tú, que eres su «gestor» en España, tal vez en Europa, etc¡
¿Vas a reconocer algún día que esa chica no es periodista, pese a que así lo señale el periódico donde publica con bastante frecuencia, El País, España, aparte de tener también un blog, que es otra historia?
Calvet,
Sabes perfectamente que en Cuba no llega con poner el enlace, porque en cuanto una página es CR se corre el riesgo de que la bloqueen.
Calvet,
Yoani es tan periodista como Martí, como Hemingway y como miles de periodistas que no pasaron por ninguna escuela de periodismo.
En el listado de los Pulitzer hay mas periodistas sin título que con él.
Calvet,
Yoani ha ganado numerosos premios de periodismo del máximo nivel, incluyendo el Ortega y Gasset y el Cabot. Hay miles de periodistas oficialistas en Cuba que jamás han ganado ningún premio.
Por si no podeis acceder al enlace, aquí os pongo el texto completo:
Por Victor Sebestyen*
Berlín Este, Domingo, 7 de mayo de 1989
Era día de votar en las elecciones municipales germano-orientales y todo parecía ir yendo normalmente. Los resultados no eran precisamente reñidos. Cuando se anunciaron, avanzada la tarde, la lista del Frente Nacional de candidatos oficialmente aprobados —los comunistas y sus partidos hermanos— ganó el 98,6 por ciento del voto. En algunos distritos el régimen gobernante durante los últimos cuarenta años probó ser incluso más popular: en Erfurt, alcanzó el 99,6 por ciento y en Magdeburg un impresionante 99,97 por ciento, aunque en Dresden consiguió un mero 97,5 por ciento. Los resultados estaban en línea con las elecciones locales previas, marginalmente mejores que los votos correspondientes de cuatro años antes. Los oligarcas comunistas, ponderando los eventos desde sus chalets de Wandlitz, se pronunciaron satisfechos. Un editorial del órgano del partido Neues Deutschland declaró: “El pueblo de la RDA está determinado a continuar… con éxito por el camino hacia una sociedad socialista avanzada y a fortalecer la patria socialista. Existe una relación de confianza sólida y estrecha unidad entre el Partido y el Pueblo… Los resultados son un paso hacia una mayor perfección de nuestra democracia.”
El hombre a cargo de la comisión electoral, Egon Krenz, de 52 años, aparente heredero de Erich Honecker y arregla-problemas-en-jefe del Partido, parecía contento cuando declaraba que la votación se había conducido enteramente del modo apropiado. Krenz, que había sido un apparatchik comunista durante toda su vida laboral, tenía unos desafortunados y prominentes dientes y por ello recibía el apodo de “Cara de Caballo” en toda Alemania del Este, incluso en los círculos del Partido. Hablando con el estilo al que la mayoría de sus oyentes estaban acostumbrados, dijo: “Los resultados … son una declaración impresionante de apoyo a las políticas de paz y socialismo del Partido de la clase trabajadora.”
Votar en Alemania del Este era un proceso diferente al ejercicio del sufragio en una democracia occidental. En un centro de votación germano-oriental, los votantes se presentaban frente a una mesa de dos o tres funcionarios de la comisión electoral, presentaban sus documentos identificativos y se les daba una papeleta. Votar por un candidato aprobado oficialmente era sencillísimo: simplemente se doblaba el papel y se colocaba dentro de una caja junto a la entrada del centro de votación. Votar de otro modo era desalentador y requería coraje. Había que cruzar la habitación para marcar una papeleta de voto en una cabina para voto secreto, frente a la que al menos un, y a menudo dos, “Vopos,” Volkspolizei o Policías del Pueblo se mantenían en pie. Los nombres de esos votantes se anotaban cuidadosamente y las consecuencias podían ser serias para ellos y sus familias. Se enfrentaban a la expulsión o a la degradación en el trabajo. Los estudiantes podían ser expulsados de la universidad. Con total seguridad, serían vigilados estrechamente por la Stasi.
Los germano-orientales se habían acostumbrado a este proceso electoral a lo largo de cuatro décadas. Generalmente, se conformaban de manera obediente, o no se tomaban el asunto con mucha seriedad. Pero en esta elección había una diferencia. Más gente que antes se había arriesgado y votó valientemente contra el régimen. En esta ocasión un número apreciable de gente sabía con seguridad que los resultados estaban amañados. Por primera vez, en unos pocos centros de votación, los votos se monitorearon. Un pastor luterano de 46 años y voz suave de Berlín Friedrichshain, el Padre Rainer Eppelmann, y unos pocos curas más habían pedido al gobierno que grupos de la Iglesia pudiesen ejercer el derecho consagrado en la constitución de la RDA de que el público observase la emisión de los votos. Se les unieron activistas de unos pocos grupos pacifistas sin experiencia y organizaciones medioambientales que eran toleradas, aunque apenas, por el régimen. El gobierno asintió. Fue un grave error.
Tan pronto como se anunciaron los primeros resultados, los observadores se dieron cuenta de que la elección era un fraude. Sus predicciones sobre la cantidad de gente que había votado contra los candidatos oficiales diferían ampliamente de las pretensiones oficiales. En términos generales, ellos sostenían que entre el 9 y el 10 por ciento había votado No. Entre la gente joven y los estudiantes la cifra era mucho más alta —en algunos lugares, espectacularmente. En la Escuela de Bellas Artes de Berlín, 105 estudianes votaron contra los candidatos oficiales y 102 a favor. Sin embargo, el recuento oficial indicaba 98,5 a favor. En Dresden, el jefe del Partido Hans Modrow sabía que el cuádruple de la cifra publicada oficialmente había votado contra la lista aprobada, pero declaró las cifras amañadas como una cuestión de rutina.
Honecker y sus secuaces se dieron cuenta rápidamente de que no tenían que haber permitido que los observadores se acercasen lo más mínimo a los centros de votación. Durante varios días la televisión de Alemania Occidental estuvo llena de reportajes bien informados sobre cómo se habían amañado las elecciones. A menudo se repetía el punto de que unas semanas antes en la Unión Soviética había habido unas elecciones de algún modo libres —al menos el recuento parecía haber sido correcto. En Polonia estaban previstas unas elecciones dentro de un mes donde se iba a permitir que se presentase una oposición genuina. Sin embargo, en Alemania Oriental el régimen persistía con una anticuada elección robada al estilo del bloque soviético, donde se esperaba que gente inteligente se creyese que apenas un ciudadano cada cien se oponía al régimen.
Esta fue la primera vez en que la televisión de Alemania Occidental jugó un papel serio en la política de la RDA. La mayoría de los germano-orientales la veían —excepto alrededor de Dresden, donde por algún motivo no había cobertura. Aquella área se llamaba El Valle de los Desorientados. Las caras de muchos presentadores germano-occidentales eran tan familiares como las de los presentadores de su propia televisión. En general, la gente miraba la televisión de Alemania Occidental por entretenimiento; la televisión de Alemania Oriental era excepcionalmente aburrida y jamás mostraba películas ni series americanas. Hasta entonces, los noticieros de Alemania Occidental había tenido un impacto marginal, pero eso estaba empezando a cambiar. Los televidentes podía ver interpretaciones alternativas de la realidad de Alemania Oriental emitidas en sus salas de estar y en su propio idioma. Si querían —y cada vez más gente lo quería— podían ver media hora del boletín de noticias de las 7 de la tarde en la ZDF de la Alemania Occidental, seguida de la emisión de las noticias oficiales del Este a las siete y media, y de las noticias de las ocho y el programa de asuntos de actualidad del canal ARD de la República Federal.
La disponibilidad de medios de comunicación occidentales en Alemania del Este habría de tener un profundo efecto, comenzando por la respuesta asombrada e irritada a la elección fraudulenta. Aparecieron manifestaciones espontáneas, pero pacíficas, en las principales ciudades, al principio reuniendo sólo puñados de personas. Las alegaciones de mala práctica electoral llovieron sobre los comités del Partido por todo el país. La propaganda gubernamental pretendía que eran “calumnias infundadas inspiradas en los medios de comunicación occidentales y agentes del imperialismo en un intento de difamar al Estado.” Sin embargo el público sabía que versión de la verdad alemana era la creíble. En la iglesia de Berlín Friedrichshain, una semana tras la votación, se reunieron 400 personas para formular una carta pidiéndole al gobierno que lanzase una investigación oficial sobre la conducta en las elecciones. Cuando abandonaban la iglesia aparecieron camiones de la Stasi. Fueron atacados por los guardias de seguridad con palos y porras. Se llevaron unos veinte a los cuarteles de la Stasi, donde fueron apaleados más a fondo.
Más tarde los jefes comunistas admitieron el fraude. Alguien en la dirección había calculado que habría una proporción de “disentimiento” del 5 al 7 por ciento. “Sin embargo los jefes de distrito estaban convencidos de que el Partido quería mejores resultados.” Günter Schabowski dijo: “las cifras fueron inventadas. Los funcionarios lo aceptaron… como su tarea en la vida y se pusieron a ello. Los hicieron por hábito y por disciplina hacia el Partido.”
Los jefes del Partido en Berlín no necesitaban de ninguna elección para que les dijesen que la oposición estaba creciendo. Reportes precisos de la Stasi sobre el nivel de descontento llegaron a Mielke, aunque no está claro cuántos se mostraron a Honecker. Uno, presentado por un oficial de alto rango en los cuarteles de Normannenstrasse de la Stasi, indicaba que siempre habían habido gruñidos y quejas entre los trabajadores, pero ahora
el descontento económico está desacreditando al régimen… Los trabajadores están expresando abiertamente sus dudas sobre la objetividad y credibilidad de las hojas de balance y resultados económicos publicados por los medios de difusión masiva de la RDA. Frecuentemente los trabajadores exigen que les mantengan informados sobre los problemas y sus soluciones… cuando hablan con visitantes de Alemania Occidental desprecian las capacidades productivas de su propia economía y las condenan… En un grado creciente, las manifestaciones de indiferencia y resignación están aumentando. Los ciudadanos de la RDA que vuelven del extranjero en visitas familiares glorifican Occidente… y, en general hablan de la superioridad del capitalismo.
Un informe que aterrizó sobre el despacho de Mielke por la época de las elecciones locales, preocupó al jefe de la Stasi. Este sí que llegó al resto del liderazgo supremo. Decía que había un aire de tristeza y depresión dentro de los rangos bajos y medios del propio Partido. “Hay una desmoralizacion extendida,” decía. “El Pueblo ya no cree en los objetivos del Partido y del gobierno. Tales actitudes eran especialmente evidentes entre aquellos que hasta entonces eran socialmente activos pero se han vuelto … cansados, resignados o finalmente han abandonado.” Aparentemente con la misma eficacia de siempre, la Stasi calculó el número de opositores en un informe enviado a Mielke y, en esta ocasión, circuló hasta Honecker unos días despues de las elecciones. Había 160 grupos desperdigados —“incluyendo pacifistas, feministas, ecologistas… participan 2.500 personas y 600 están en posiciones de liderazgo… el núcleo duro del activismo lo forman 60 personas.”
Era una subestimación, pero no excesiva en los primeros días del verano de 1989. No emergió nadie como figura inspiradora, a la manera de Lech Walesa en Polonia, o con la reputación de Václav Havel, en la República Checa. Algunos pastores protestantes eran políticamente activos, como Eppelmann en Berlín, que había sido albañil y había pasado nueve meses en prisión por negarse a hacer el servicio militar. Como mucha gente que acabó en el clero de Alemania Oriental, Eppelmann se recicló como estudiante de teología por razones prácticas, más que espirituales: “Me pregunté, ¿en qué te puedes convertir para lograr una vida de lucha, e incluso feliz en este país? La única respuesta que se me ocurrió fue: pastor. Unicamente el estudio de la teología fue capaz de ofrecerme un poco de libertad mental.” Christian Führer, pastor de la bella y famosa Iglesia de Nikolai en la segunda ciudad de Alemania Oriental, Leipzig, había fundado originalmente un grupo pacifista a mediados de los ochenta para hacer campaña por el desarme nuclear a ambos lados del Telón de Acero. Al principio el régimen permitía esos grupos pacifistas, e incluso los fomentaba, pensando que eran inofensivos y tan irritantes para el Oeste como el Este. Sin embargo la congregacion de Führer se convirtió en una espina clavada en la carne de Honecker. Comenzaron manifestaciones sistemáticas después de los rezos cada lunes por la noche a partir de la semana de las elecciones amañadas. Al principio sólo asistían unos pocos cientos; pero durante el verano la cifra creció hasta los miles.
Sin embargo, las iglesias estaban fuertemente comprometidas con el régimen y sólo unas pocas querían tener algo que ver con la política de la oposición. El biólogo Frank Eigenfeld deseaba fundar un grupo pacifista en Halle, unos 140 kilómetros al sudoeste de Berlín. “Teníamos problemas básicos con las iglesias,” decía. “Teníamos problemas para encontrar habitaciones para que se reuniese la gente. Dependíamos de parroquias para que apoyasen nuestros esfuerzos y ayudasen a facilitar salas para los grupos de base. En la mayoría de los casos era difícil encontrar apoyo. En Halle unicamente tres de un total de catorce parroquias nos facilitaron espacio para nosotros… la mayor parte de las iglesias no querían saber nada de nosotros.”
El grupo secular más conocido fue la Iniciativa para la Paz y los Derechos Humanos, establecida por la artista de 43 años Bärbel Bohley y su socia Werner Fischer. En enero de 1988 fueron arrestadas en una manifestación que marcaba el aniversario de la muerte de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, dos de los fundadores del Partido Comunista Alemán y heroes del panteón marxista. Su ofensa fue desplegar una bandera donde se ponía con letras grandes uno de los lemas más famosos de Luxemburgo: “La libertad es la libertad para pensar distinto.” A Bohley le dieron la opción de permanecer en la cárcel o abandonar el país. Después de que unas cuatrocientas personas se manifestasen en Berlín protestando por el tratamiento que recibía, alcanzó un compromiso con el Partido que necesitó de la aprobación del mismísimo Honecker. Se fue a vivir a Gran Bretaña durante seis meses, hasta que le permitieron volver. En mayo de 1989 estaba de vuelta en Alemania Oriental dirigiendo nuevos grupos de protesta y comités de ciudadanos que el régimen calificaba como “grupúsculos ilegales.”
Sin embargo, poca gente estaba interesada en negociar con los comunistas o alcanzar un compromiso con ellos. Algunos jóvenes emprendedores germano-orientales buscaban nuevas maneras de mostrar cómo se sentían. Cinco días antes de las elecciones municipales, la televisión de Alemania Occidental había emitido una transmisión especial desde la frontera entre Hungría y Austria. Los soldados húngaros estaban cortando la alambrada —el Telón de Acero— y abriendo la frontera con Occidente. Era un espectáculo extraordinario, que les mostró a algunos germano-orientales cómo salir de su nación-prisión. Si no podían escalar sobre el muro, hacer un tunel bajo él, o volar sobre él, quizás había una manera de rodearlo. Unos pocos, al principio, empezaron a hacer su camino hacia Hungría, confiando en que nunca tendrían que volver a la RDA.
*Tomado de Victor Sebestyen: Revolution 1989, The Fall of the Soviet Empire, Weidenfeld & Nicolson, agosto del 2009.
Disculpen Uds, creo que no entendieron bien, lo del 90% es al revés.
Viví 42 años en Cuba, salí en el 2003, estudié en la CUJAE, jugaba dominó en las esquinas, o sea, me conozco la calle perfectamente y puedo afirmarles que el 90 % NO está a favor del régimen de Cuba, solo les siguen el juego para no estár a mal en los CDR o en el trabajo y del 10% restante quisiera saber cómo «resuelven» la comida y demás necesidades. Si, porque los de abajo «roban» para subsistir pero los de arriba «resuelven». Donde yo trabajaba había una finca de autoconsumo y criaban puercos para abastecer nuestro comedor obrero pero de forma jocosa todo el mundo decía que eran puercos especiales porque solo tenían cabezas y patas, resulta que el director y administrador a parte de lo que «resolvían» para sus casas le «resolvían» a otros para conseguir gasolina para sus carros. Estos 2 eran del 10% que se morían por Fidel y lo cierto que eran un par de descarados como tantos que hay.
No se quien no delinque en Cuba. En este punto los Jorge, Tatu y demás creo que no opinan, los exhorto. Por supuesto, con honestidad.
Orlando, entonces ¿cuál es tu teoría sobre los resultados de las elecciones en Cuba?
¿Crees que hay fraude?
Te lo digo porque en Alemania Oriental, de hecho, existía una mayoría de mas del 80% que votaba a favor del régimen. El problema es que les parecía poco y falsificaban los datos para que saliese un 99%.
No, rotundamente no existe tal fraude, yo mismo tuve que hacerlo varias veces el ir a votar y marcar por el primero que estaba en la lista que no sabía quien era ni me interesaba, simplemente era una forma de «no marcarte», de no señalarte con los del CDR que desde temprano levantaban a todos para ir a votar «Y votar temprano» como era la consigna. Hoy en día pienso que debido al miedo que tiene todo el mundo, que se cree que estamos las 24 hrs vigilados, era el motivo por el cual yo marcaba realmente por un candidato pudiendo haberla entragado vacía o anularla (marcando a todo el mundo). Hasta amigos mios me decían que la habían anulado y en ese momento no les creía o al menos no me interesaba hacerlo yo.
Lo que yo afirmo es por el sentir de la inmensa mayoría de la gente, desde un círculo amplio de profesionales hasta «los socios» del barrio, la esquina, etc.
@Orlando
Ayer o anteayer decías que el mendas comentara una cosa. No lo hice porque todo el mundo conoce qué pasa en España y era una petición «forzada».
Ahora sí te pediría un pequeño favor. Ha dicho: «Otra cosa, en Cuba te aseguro que el 99% de los candidatos que salen electos son los que están arriba en la boleta.»
¿Te importa explicar al detalle para alguien como yo que sigo sin entender el proceso electoral, lo de la boleta?
Esa boleta incorpora candidatos ordenados… ¿quién los ha ordenado? ¿Tal vez una Comisión de Candidaturas?
¿Cuántas personas figuran en cada boleta? ¿De qué votaciones estás hablando, Asamblea Provincial o ANPP?
Esa boleta tiene nombres. ¿De dónde salen? ¿Cómo el #1, el #2, …..#el último. ¿Quién ha elegido a esas personas o quién ha designado a esas personas y por qué? ¿Quién vota? ¿A cuántas personas se vota? (Deduzco que es una candidatura abierta donde hay que poner cruces)
Gabriel Del Pino, biógrafo y «conseguidor» de Yoani Sánchez, se habrá quedad muy frustrado ante tu afirmación de que ¡definitivamente no hay fraude¡ Pasa lo mismo que cuando un joven cubano se hartó de que «todo el mundo habla» de que la gente «van obligados» a los actos. Dijo algo bastante creíble de qué significa esa «obligación». Afirma que él jamás había ido «obligado». No había ido cuando no le daba la gana y sabía que perdía «cosas». No iba, sencillamente.
Efectivamente Calvet, no es la primera vez que me dicen que esos resultados se consiguen sin fraude. A fin de cuentas en el Franquismo también se votaba y creo que no había fraude.
Sin embargo ese apoyo es muy frágil. Ten en cuenta que en Alemania Oriental unos pocos meses después de que el régimen ganase con mas del 80% —después de restar el fraude— el partido de Kohl arrasó en las elecciones.
En cuanto los cubanos se convenzan de que votando se pueden cambiar las cosas los resultados serán completamente distintos.
j.calvet:
Tal vez no me creas pero realmente no conozco en detalles eso que me preguntas de cuántos son, quién los pone o los quita porque NUNCA me interesó eso. Simplemente el “día de las elecciones” (que no te puedo decir ni con qué frecuencia eran) yo tenía que “ir a votar”, me daban una boleta con 3, 4 o 5 nombres y yo automáticamente ponía una cruz en el de arriba y se acabó, es por eso que te decía que generalmente salía el de arriba, además cuando hablaba con mis amistades me decían que hacían los mismo.
No Calvet, Gabriel del Pino debe haberme interpretado que el fraude es insignificante, yo estoy convencido que ahí no se expresa el descontento con el gobierno. Calvet, hay mucho miedo a quererte hacer el héroe y que te expongas a perder lo poco que tienes que es casi nada. Lo de ir obligados a los actos créeme que es así, nadie te lleva a punta de pistola pero era igual que el ejemplo que ponías de los otros días de Cataluña que si no iban a la marcha podían ser mal vistos en los trabajos y tener consecuencias de manera que por eso se veía tanta gente, no es así? Pues así pasa en Cuba, si yo no hubiera ido a las “marchas del pueblo combatiente” no me hubiera graduado de la universidad, así de simple. No lo crees?. Ese joven cubano que se cansó de ir a las marchas y no iba cuando le daba la gana pues con 2 o 3 cosas que diga que no le gusta del régimen lo echan en el mismo saco de Yoani Sánchez, Eliecer Avila y un montón más. Que te parece?
Calvet
no me vayas a decir que todo lo que puse fue por gusto, que solo lees lo que te conviene o lo que te contraria para responder, por allá arriba te explico de donde sale la comisión de candidatura que es la que decide en parte lo que estas preguntando, lo demás lo deciden las comisiones electorales a su nivel y según sus atribuciones
Creí que ya no estaba, pero no es así.
@elchago
En algún momento he visto que me has aportado un texto sobre el tema del proceso electoral. No he llegado a leerlo, pero soy consciente de que has empleado un tiempo y siempre agradezco eso. Por supuesto lo leeré mañana y es posible que después de publicado (tu comentario) haya escrito algo que podría haber evitado. Te doy la explicación y sé que está pendiente. Lo mismo dentro de una hora, trato de ver por qué dices eso. Por supuesto no leo sólo lo que me conviene. Por ejemplo, esta tarde he llegado a un video «disidente» de los que dicen cosas que «no me convienen» y lo he anotado porque muestra qué significa en Cuba, ¡he sido amenazado por la seguridad del estado¡ Lo ha editado «cubapordentro» de la iletrada Dania Virgen García y es un buen ejemplo de cuento chino facilitador de dineritos.
Gabriel
esto que te digo es mi parecer luego de haber sido miembro de mesa, en un colegio electoral. No es necesario hacer fraude, es como dice Orlando, por paranoia, por costumbre, o porque si no hago la diferencia mejor dejo las cosas como están, la gente va a votar y por lo general, no anulan las boletas, puede que haya lugares específicos donde las anuladas o en blanco sobrepasen a las validas, pero no es la media… bueno al menos era así por el 2007, que pone en aprietos a las mesas, que se pierda una boleta, pues en el conteo deben estar exactamente la cantidad de boletas entregadas, entre las validas, nulas, y en blanco, más las que quedan porque alguien no fue a votar..
Ese es el problema mayor de la gran cantidad de mesas en los colegios, ya lo de favorecer a un candidato o a otro, o el dichoso voto unido, no es, por lo general, preocupación en la mayoría de los casos…
Será resignación pero es muy posible que la media de votos válidos ronde el 90 % al nivel nacional, aunque se tenga la noción, como la tengo yo, de que el reconocimiento o apoyo al gobierno y al sistema no llega a ese %
Calvet
viste lo que te dejé por allá arriba, o solo quieres cantarle las 40 a Del Pino
@elchago
Te he contestado hace unos minutos. Me he perdido el partido, cosa que no lamento demasiado, aunque la segunda parte ha sido muy buena y ha ganado el equipo del Capital, oh, no de la capital, por 3-2.
Sin cenar, a ver si bajo un poco de peso, vuelvo al ordenador y ahora sí he leído «lo de arriba». Te doy las gracias, ya entiendo algo más, pero no del todo.
Creo que has escrito algo mal: «Existe un filtro en las comisiones de candidatura, para que nunca llegue ni a la asamblea municipal, condición necesaria para seguir escalando, » ¿Eso está bien? ¿No habrás querido decir, «para que nunca llegue ni a la Asamblea Provincial? A la municipal llega todo el que se propone, no hay filtros. Que salga elegido o no es otra cosa.
No quiero dar más la lata, y creo que no merece que siga preguntando, y trataré de leer un poco más. Antes he hecho unas pregunta directas que me servirían.Se las hago a un comentarista que firma Orlando y están en http://lajovencuba.wordpress.com/2012/09/14/sobre-disidentes-y-elecciones-en-cuba/comment-page-2/#comment-119551
Tema cerrado. Gracias.
ok, iba a buscar la corrección sobre lo de la asamblea municipal, pero ya lo dijiste caso cerrado…
Si, pienso que el fraude es un porciento despreciable, no cuenta, lo que si cuenta es la apatía de la gente, de dejar las cosas como están pues de todas formas nada va a cambiar y no es fácil hacer de heroe, lo que quieren es «resolver su problema», que no es más que «ver que se inventa para comer hoy», mañana ya aparecerá otra cosa. Que triste!!!
Bueno Calvet, suerte y que gane ahora el Madrid aunque yo prefiero al Barcelona mañana.
Muchas gracias, pero dado que usted es nuevo en el blog no sabe que si el Madrid y en Barça descendieran de categoría, brindaría con cava.
El uno está en manos de un empresario que no sabe qué es el deporte y el otro «es más que un club», es decir, es un elemento más del nacionalismo catalán, aunque tiene mérito esa cantera salvo por un pequeño detalle: compra, trapichea, engaña a pequeños clubes de donde sea, con tal de «llevarse» esa futura cantera. Mi equipo tiene un largo historial de jugadores «robados» por el Barça. Es la mercantilización del deporte.
Querido Osmani
Al imperio y a sus representantes en Cuba «ni un tantito así». Felicitaciones!
Bueno, parece que mi primer intento no logro pasar «el filtro». Voy de nuevo a ver si tengo mejor suerte esta vez.
El articulo comienza con la frase: «Es imposible que un candidato que se presente como comunista o como socialista pueda ascender dentro del sistema electoral norteamericano.»
Yo creo que esta frase, que en mi opinion es la base del resto del articulo, no es del todo cierta.
Norteamerica incluye, si no me equivoco, Canada, y dentro de Canada, la provincia de Quebec, que es considerada una nacion hasta por el propio gobierno Canadiense segun un decreto emitido recientemente por el actual gobierno de Stephen Harper.
El 4 de Septiembre pasado se celebraron las elecciones en Quebec, habia candidatos a elegir por varios partidos, pero los principales fueron:
Patido Liberal de Quebec (Derecha),
Coalicion Avenir Quebec (centro-derecha),
Partido Quebeco (centro-inzquierda),
Opcion Nacional (izquirda),
y Quebec Solidario, que es una union de varios partidos de inzquierda, entre ellos el Partido Comunista de Quebec
(http://fr.wikipedia.org/wiki/Qu%C3%A9bec_solidaire#Collectifs)
Resultados de las las elecciones: Las gano el Partido Quebecois (centro-Inquierda) y Quebec Solidaire, a pesar de ser un partido pequenno, no solo presento mas de 100 candidatos a las elecciones (no recuerdo ahora la cifra exacta final), sino que ademas pasaron de 1 silla en la asamblea nacional a 2, y por muy poco margen no llegaron a 4.
Los dos politicos que ganaron esos puestos en la asamblea, son personas de un tremendio prestigio en la esfera politica, y ganaron con un margen de mas de 10% de votos, que en este sistema se considera un margen MUY amplio. Yo no tengo aun derecho a votar en Quebec, pero si lo tuviera, probablemente hubiera votado por Quebec Solidario.
Entonces, SI es imposible que un candidato que se presente como comunista o como socialista pueda ascender dentro del sistema electoral norteamericano, la realidad lo demuestra.
[…] Este artículo lo publiqué hace cinco años -14 de septiembre de 2012- y lo reproduzco textualmente porque tengo hoy la misma opinión sobre el […]
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