
La situación social de nuestro país es compleja. Nuestro presente transcurre entre cambios económicos y promesas futuras. Las expectativas de nuestro Pueblo están basadas fuertemente en los lineamientos económicos que se discutirán en el próximo Congreso del PCC.
Desde la perspectiva de los matemáticos cuando nos enfrentamos a un problema complejo, lleno de aristas y posibilidades casi infinitas e impredecibles una opción que siempre trae resultados interesantes es la de buscar un problema alternativo dentro de un contexto menos complejo y más general que nos permita ver las cosas desde una perspectiva abarcadora. En este sentido no estaremos resolviendo el problema original pero si uno que lo aproxima con cierta precisión el cual es susceptible a ser complementado con nuevas ideas. En pocas palabras partir de lo general a lo particular, de lo sencillo a lo complejo. La literatura clásica siempre nos brinda un punto de vista fresco y un marco sencillo en cuanto se tiene en cuanta los principios originarios del fenómeno a analizar.
Por eso me pareció tan interesante el último post publicado por el colega y amigo Harold Cárdenas titulado “El contrato social en Cuba”. Este post parte de un clásico de la literatura de ciencias sociales, escrito por el filósofo francés Rousseau y el cual sirvió de referencia para las ideas de la Revolución Francesa, que por demás fue una revolución burguesa. Introducir estas ideas en el contexto de nuestra situación actual para explicar el fenómeno de construir el Socialismo en Cuba, así como proponer soluciones es una simplificación válida e inteligente de un fenómeno complejísimo y lleno de matices.
Se exponen dos conceptos fundamentales y se analizan desde la perspectiva de la Revolución Cubana actual:
– El contrato social entre las masas y los hombres que las gobiernan.
– Y el concepto, que creo fundamental, de una revolución dentro de la Revolución, proceso necesario que permite cada cierto tiempo actualizar y revitalizar el proceso revolucionario









