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Congresistas instan a Biden a aliviar sanciones mientras nuevo jefe de misión asume en Cuba

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A la izquierda Mike Hammer y a la derecha congresistas que enviaron carta a Biden
A la izquierda Mike Hammer y a la derecha congresistas que enviaron carta a Biden

La noticia es que la Embajada de Estados Unidos en La Habana tiene un nuevo jefe de misión, el experimentado diplomático Mike Hammer. Antes de su trabajo en La Habana, Hammer fue enviado especial para el Cuerno de África. En ese cargo estuvo al frente de procesos de negociación en Sudán y en la República Democrática del Congo, donde también fue embajador. Además, fue jefe de misión en Chile y, durante sus temporadas en Washington, estuvo a cargo de la subsecretaría de Estado para Asuntos Públicos y fue portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca.

Hammer habla español, y, según la biografía compartida por la Embajada estadounidense, creció en América Latina y vivió en Honduras, El Salvador, Colombia y Venezuela.

Es de suponer que el diplomático ocupará en Cuba solo el cargo de Chargé d’Affaires o Encargado de Negocios, ya que para ser nombrado embajador debe ser aprobado por el Senado. En el pasado, la cámara alta bloqueó los intentos de nombrar un embajador desde la reapertura de la sede diplomática en 2015. Desde entonces, los principales obstáculos han sido los senadores que usan a Cuba como combustible político, como es el caso de Bob Menéndez, el defenestrado representante demócrata de origen cubano declarado culpable en un juicio por corrupción, o el senador republicano, recién nombrado como futuro secretario de Estado, Marco Rubio.

Hammer sustituye a Ben Ziff, quien se despidió de su misión con un emotivo video hablando de su experiencia en la Isla.

Ziff mantuvo un bajo perfil en la esfera pública cubana y acudió en reiteradas ocasiones a Miami para explicar el trabajo del gobierno estadounidense en Cuba, como si Miami fuera la capital de Cuba. A la vez, intentó tejer una red de personas alrededor de la embajada que sirvieran a los propósitos e intereses de su gobierno.

Durante el anterior mandato, la embajada también se enfocó en el apoyo al sector privado y creó espacios de superación con expertos estadounidenses para este emergente grupo, que en Cuba es odiado por unos, culpado por otros y venerado por terceros.

Asimismo, la embajada impulsó varias acciones legítimas de diplomacia pública en la Isla, algunas en colaboración con instituciones cubanas, como muestras de cine o la celebración del Pride Month. Estas operaciones, además de promover el intercambio cultural, ayudaron a que muchos cubanos vieran con otros ojos una sede diplomática que durante muchos años fue símbolo del diferendo entre ambos gobiernos.

De esta forma, la embajada intentó reconstruir una red de contactos, conocidos y cercanos fundamentales para el trabajo diplomático que habían tomado distancia tras el lamentable trabajo de figuras como Mara Tekach o Timothy Brown-Zúñiga, quienes tuvieron acciones directas de injerencia en los asuntos internos, apoyando personalmente acciones protagonizadas por figuras de la oposición.

El nombramiento de Hammer a pocos meses de que Trump tome el poder, coincide con un nuevo esfuerzo por parte de congresistas estadounidenses de llamar la atención de la Casa Blanca hacia Cuba, considerando las potenciales consecuencias que podría tener para Estados Unidos el empeoramiento de la crisis en el país.

Miembros de la Cámara de Representantes, como Bárbara Lee, de California, Jim McGovern, de Massachusetts, Joaquín Castro, de Texas, y Gregory Meeks, de Nueva York, enviaron una carta al todavía presidente Joe Biden instándolo a aliviar las sanciones que afectan al pueblo cubano. La misiva fue firmada por 18 congresistas.

«La situación no solo causa un sufrimiento inmenso al pueblo cubano, sino que supone un serio riesgo para los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos», añaden luego, «si no se enfrenta, la crisis va a incrementar la emigración, poniendo más presión a los sistemas migratorios en la frontera y desestabilizará la ya inestable región caribeña».

Del grupo de congresistas, dos de ellos han visitado Cuba en reiteradas ocasiones y han sido voces activas que denuncian la inefectividad de las sanciones. Barbara Lee incluso intentó participar en una audiencia organizada por la congresista republicana María Elvira Salazar, cuyo propósito era confirmar o encontrar evidencias de que el sector privado en Cuba era un «mito». Salazar impidió la participación de Lee, quien la increpó públicamente en la sala.

El documento deja claro que «incluso un alivio temporal puede salvar vidas y dar al pueblo cubano la oportunidad de protegerse a sí mismo y a sus familias de una mayor vulnerabilidad. Instamos a su administración a actuar con rapidez para aplicar estas medidas y mitigar la creciente crisis en Cuba, al tiempo que se promueven los intereses de Estados Unidos en la región».

Las demandas concretas son: eliminar la designación de Estado Patrocinador del Terrorismo, acelerar la asistencia humanitaria y técnica de emergencia al pueblo cubano, emitir cartas de salvaguarda para abordar el exceso de cumplimiento con las sanciones, suspender sanciones que obstaculizan la ayuda, y facilitar la reparación y modernización de la infraestructura energética.

Esta noticia significa que la embajada estadounidense tiene un nuevo y experimentado diplomático, que se ha desenvuelto con éxito en complicados escenarios de conflictos en países muy empobrecidos.

Desde esta posición, Hammer tendría la oportunidad de hacer diplomacia en un escenario sumamente convulso, con un gobierno cubano que sigue viendo a la embajada norteamericana como la sede del Estado que confesamente pretende derribarlo, y una administración Trump con Marco Rubio al frente de las relaciones exteriores, con una estrategia que presuntamente se alejará del «soft power» para apostar por la confrontación directa en contra de cualquier acercamiento.

Habrá que ver cuánto dura Marco Rubio con su superior en Estados Unidos, siendo hijo de cubanos emigrados antes de 1959, que llegó a esa alta posición gracias a la catapulta que supone el exilio de la Florida y el discurso de odio que lanza a políticos a Washington, con la eternamente incumplida promesa de derrocar al gobierno cubano.

Nuestra opinión es que, a 10 años de los anuncios históricos de Raúl Castro y Barack Obama sobre un camino de paz y reconciliación, la llegada de un nuevo jefe de misión a la embajada de Estados Unidos en Cuba plantea un panorama complejo. Mike Hammer, pese a su experiencia en diálogos en entornos marcados por el conflicto, tendrá que enfrentar las limitaciones de su puesto, que debe responder a una política trazada de forma inconsecuente. A esto se suma la inminente influencia de Donald Trump y Marco Rubio, que podría derivar en una estrategia de confrontación directa, alejándose del «soft power».

En este contexto, las relaciones entre Cuba y Estados Unidos parecen tener un pronóstico reservado. La figura de Marco Rubio, hijo de emigrantes cubanos y con un discurso apoyado en el exilio de Florida, augura una etapa marcada por el enfrentamiento.

Biden, por su parte, podría tener una oportunidad única en sus últimas semanas de mandato para escuchar a los congresistas de su propio partido y hacer lo correcto con Cuba: facilitar la exportación de medicinas y alimentos, y eliminar a Cuba de la Lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo, una medida injustificada heredada de Trump que tiene efectos directos en la crisis cubana al entorpecer las transacciones con bancos con participación norteamericana.

Estas acciones no solo serían justas, sino que también podrían ayudar a mejorar la percepción del Partido Demócrata entre varios sectores progresistas dentro y fuera de Estados Unidos, quienes se han alejado en parte debido a la conducción de la actual administración de las relaciones internacionales.

En medio de un escenario mundial tenso, con guerras en Ucrania y Gaza libradas con armas estadounidenses, y una crisis migratoria en la frontera, el único camino viable para influir en la situación cubana sería a través de la diplomacia pública y el respeto al derecho internacional.

Volver a la confrontación directa solo debilitará más la imagen de Estados Unidos en América Latina, donde los partidos de izquierda son mayoría en el poder, y reducirá su influencia real en la sociedad civil cubana, que actualmente no cuenta con una oposición articulada que pueda liderar un cambio de régimen.

La realidad política implica que, a pesar de la severa crisis, el gobierno cubano seguirá al frente del país. Las sanciones, a pesar de sus constantes justificaciones, no han logrado los objetivos propuestos. En lugar de ello, han empobrecido principalmente al pueblo cubano —incluido el sector privado— sin aportar resultados significativos más allá de ese sufrimiento. Apostar por continuar lo que ya está demostrado que no da resultados no será beneficioso para ninguna de las partes.

*La Joven Cuba agradece a los congresistas que enviaron la carta y su esfuerzo por mejorar las condiciones de vida de la ciudadanía cubana. En particular a Barbara Lee y James P. McGovern, quienes fueron receptores de una misiva de nuestra organización pidiendo que intercedieran por los cubanos, ante la crisis provocada por el colapso del sistema eléctrico en la Isla.

Se confirma que el Fondo Buitre CRF es acreedor legítimo del Banco Nacional de Cuba, pero no del Estado cubano

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fondo buitre Cuba
Imagen generada con inteligencia artificial (ChatGPT)

La noticia es que el Banco Nacional de Cuba (BNC) sufrió un revés en su litigio contra el fondo inversor CRF, denominado por Cuba como fondo buitre, que le reclama el pago de una porción de una deuda contraída por la Isla en los años 80, y que dicho fondo obtuvo décadas después, alegando ser el acreedor legítimo del entonces banco central, ahora Banco Nacional de Cuba.

El Tribunal de Apelación de Londres rechazó el recurso presentado por la entidad cubana que sostenía que CRF no podía demandar el pago de la deuda porque no era acreedor legítimo. Sin embargo, la corte falló, tras varias audiencias y un prolongado proceso judicial, que el fondo buitre es efectivamente el acreedor legítimo, lo que le permitiría reclamar esa deuda en otro proceso judicial.

Para CRF, esta decisión representa una victoria determinante: «Esta decisión unánime es un hito fundamental en nuestros esfuerzos por lograr justicia y hacer cumplir los derechos contractuales», declaró a EFE Jeet Gordhandas, representante del fondo de inversión.

Por otro lado, aunque quedó claro que bajo la ley inglesa el Banco Nacional de Cuba es el deudor de CRF, también se determinó que esta deuda no podrá ser reclamada al Estado cubano, sino únicamente a la institución que contrajo el préstamo. Por lo tanto, si el BNC se declarara en bancarrota, los acreedores no podrían ir contra el Estado cubano.

Tras el fallo a su favor, el fondo CRF aseguró que continuará con su litigio contra el BNC si este no accede a negociar. Hasta el momento, ni el banco ni ningún otro medio cubano han informado sobre lo sucedido ni los pasos a seguir por parte de esta institución.

CRF es un fondo inscrito en las Islas Caimán que exige a Cuba el pago de más de 72 millones de euros en deuda soberana, tras préstamos contraídos en los años 1980 en marcos alemanes, una moneda que ya no existe. Cuba contrajo esa deuda con dos bancos europeos, Credit Lyonnais Bank Nederland e Istituto Bancario Italiano, pero la deuda pasó de mano en mano, como suele ocurrir en este tipo de negocios. Los llamados fondos buitres son empresas que compran a bajo costo deudas con poca probabilidad de ser saldadas para luego litigar insistentemente; si ganan, obtienen grandes beneficios. Esa deuda fue adquirida por un banco chino en 2019 y luego comprada por CRF.

En 2023, la corte inglesa ya había dictaminado que CRF había adquirido legítimamente esa deuda impagada del BNC. En aquel momento, la jueza afirmó que el fondo había ganado contra el BNC, pero perdió contra Cuba, ya que la audiencia dictaminó que el deudor no era el Estado cubano, sino el BNC.

La deuda total asciende a 1.200 millones de euros, pero el caso actual se centra en una parte de esa deuda, una práctica habitual en la que el fondo intenta cobrar una parte, ante la imposibilidad de obtener el monto total de la deuda inicial.

Esto significa que el fondo CRF, al menos ante los tribunales ingleses, recupera su posición como litigante en este conflicto, y, por tanto, el BNC podría estar sometido a otros procesos judiciales en el futuro.

Este proceso ha tenido episodios que no han sido debidamente contados. Según la defensa cubana, el traspaso de la deuda ocurrió de forma fraudulenta por parte del exdirector de operaciones del BNC, Raúl Olivera Lozano, quien fue sancionado por dicha acción. Sin embargo, para la justicia inglesa, este elemento no invalida el proceso, ya que posteriormente el BNC respondió a cartas de los representantes legales de los nuevos acreedores.

Hasta el momento, lo que queda claro es que:

  1. La jueza determinó que la cesión de la deuda del BNC era válida, de acuerdo con la ley inglesa, incluso si Olivera (el funcionario del BNC) hubiese excedido sus funciones al aceptar la cesión, por lo cual CRF podrá exigir el pago como acreedor legítimo.
  2. El Estado cubano no podía ser considerado garante del BNC, ya que tras la reestructuración del sistema bancario, el BNC pasó a ser un banco comercial y las funciones de entidad estatal rectora fueron asumidas por el Banco Central de Cuba.

Por lo tanto, si el BNC se declara en bancarrota, los acreedores no pueden reclamar al Estado cubano, aunque el banco sea de propiedad estatal, ya que en derecho mercantil los demandantes no pueden levantar el velo corporativo para ir tras los accionistas de una corporación en quiebra, salvo en casos que cumplan ciertos requisitos especiales.

Aun así, lo que parece un caso jurídico interminable puede convertirse en una verdadera pesadilla. Los llamados fondos buitres tienen un historial depredador en otras economías de América Latina. En Argentina, a principios de los 2000, un fondo similar logró aislar a ese país de los mercados internacionales, limitando su acceso durante 12 años, en un caso que Argentina perdió contra el fondo de inversión Elliott Management Corporation, el cual ganó el juicio tras la quiebra de ese país en 2002, con efectos que se extendieron hasta 2012, cuando embargaron la fragata Libertad en el esquema de apropiación de activos como forma de pago de la deuda. Según la BBC, el fondo logró que el Estado argentino le pagara 1.300 millones de dólares por una deuda que había adquirido por 40 millones.

Si bien las situaciones son diferentes y, hasta el momento no parece que el Estado cubano pueda ser considerado deudor, este caso es un antecedente del poder que pueden tener estos fondos de inversión, cuyos principios éticos son cuestionables, pero su capacidad de armarse con ejércitos de abogados los fortalece frente a entidades financieras débiles, como el BNC.

Por otro lado, el proceso legal ha generado múltiples controversias. Cuba ha defendido su caso utilizando los servicios de Lourdes Dávalos, quien trabajaba en el bufete Uría Menéndez Abogados. La abogada e influencer cubana es actualmente «socia directora» de Dávalos Abogados, otro bufete inscrito en España, que se describe como «la primera firma boutique hispano-cubana de derecho mercantil especializada en asuntos internacionales complejos con Cuba». Su padre, Rodolfo Dávalos —quien aparece como «socio honorífico»— es un conocido jurista, profesor de derecho y litigante por parte de Cuba en varios conflictos internacionales. Según un reporte de prensa, la abogada ya no forma parte de Uría Menéndez Abogados, por lo que se desconoce si sigue vinculada al caso.

La falta de transparencia en el proceso ha generado múltiples alarmas sobre la gestión de estos conflictos, con cuestionamientos sobre posibles relaciones de favoritismo en la selección de quienes representan al país.

Nuestra opinión es que, aunque el fondo CRF está incurriendo en prácticas controvertidas desde el punto de vista ético, el sistema financiero internacional valida estos procedimientos. Si Cuba desea insertarse en dicho sistema, deberá hacerlo respetando estas normas, por más injustas o inequitativas que parezcan.

Estos fondos operan así: las deudas son activos que posee el acreedor y, aunque no hayan sido los acreedores originales, pueden exigir su pago.

Esta no es una buena noticia para un país que tiene una elevada deuda con el Club de París y una incapacidad de pago que lo desprestigia como socio válido o confiable. Litigar este proceso y defenderse de un fondo buitre es una obligación para el gobierno cubano, pero también lo es transparentar esta situación y poner a los profesionales y firmas más capacitados al frente, que deberían ser elegidos mediante un proceso de licitación claro, pues representan a entidades públicas financiadas con el dinero de todos.

Aunque se desconoce el próximo paso, es probable que CRF continúe con sus acciones legales, ahora con la sentencia tras la apelación que los valida como acreedor legítimo. Por lo tanto, podrían empujar al BNC al banquillo de los acusados, con alguna posibilidad de éxito, en un caso que pondría a la Isla en una situación aún más precaria frente a las instituciones financieras internacionales.

Masculinidades descolonizadas para un patriarcado racista

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Cuando dejemos de centrarnos en la posición simplista de «los hombres son el enemigo» nos vemos obligadas a analizar los sistemas de dominación y nuestro papel en su mantenimiento y perpetuación.

bell hooks

Desde edades tempranas escuchamos frases como: ¡los hombres no lloran! o ¡A las niñas se les da besitos y regalan flores! Estas no son más que expresiones integrantes de un bombardeo ideológico inscrito en los patrones de la cultura machista/patriarcal que se reproduce y naturaliza con el paso del tiempo.

Varios de los denominados estudios de género que parten desde los feminismos resaltan la importancia de complejizar el análisis en torno a las masculinidades nacidas de los valores centrados en el hombre heterosexual y con masculinidad hegemónica que impuso sobre el imaginario social la modernidad capitalista. Sin embargo, resulta casi imposible escapar —sin hacer abstracción— de esa racionalidad globalizada que permea gran parte de las relaciones humanas.

Las ideas permanecen incrustadas en el inconsciente colectivo, dada su infinita reiteración desde las primeras etapas de la vida. Los mandatos de género que impuso al mundo periférico la colonización europea para facilitar sus labores de producción extractivas, enajenaron la libertad de los seres sometidos a la servidumbre explotadora, mediante la división sexo-racial del trabajo. Además, destruyeron las formas existentes de sociabilidad, creencias religiosas y costumbres ancestrales, expropiadas junto a la posibilidad de realización afectiva, material y espiritual de las poblaciones sometidas. Todo ello, con la misma intensidad con la que se desplazaban hacia las urbes metropolitanas, los recursos naturales de las tierras saqueadas.

A pesar del fin de la esclavitud, aún perduran los efectos del racismo, el sistema moderno/colonial de género y la dominación patriarcal como resultado de la acumulación desigual de riquezas. Dada la solidificación de estructuras socioeconómicas favorables a las masculinidades, las lógicas de diferenciación respaldan en el imaginario ideológico la homo/transfobia asociada a la otrificación de las sexualidades e identidades fuera de la norma, junto a prejuicios y otras prácticas discriminatorias, alejadas de los modos de interacción existentes en las culturas de pueblos originarios de África y América Latina (Abya Yala)[1].

En tal sentido, el presente texto ofrece un acercamiento contrario a las lógicas del separatismo de género como trampa insustancial de liberación en el movimiento feminista. Asume un posicionamiento crítico ante las corrientes que proyectan un discurso que redunda en la misandria, el esencialismo (neo)liberal y el énfasis en los estudios interseccionales e identitarios sin análisis de clase. Por tanto, adoptar una postura crítica contra la expansión de estas corrientes es imprescindible para las causas de emancipación, puesto que dificultan la posibilidad de construir alternativas sistémicas dirigidas a derribar el andamiaje poscolonial de las sociedades contemporáneas.

Por una masculinidad anticapitalista, antirracista y descolonial

Especialistas en estudios feministas y de género, acuñaron el término heterosexualización forzada al conjunto de ideas, comportamientos y preceptos incentivados tanto por la sociedad como por los aparatos ideológicos del Estado, que asumen dicha orientación como natural o innata en la especie humana. El hecho, además de significar una forma de violencia simbólica, contribuye a la represión de la libre sexualidad en las personas.

De tal modo, el agravio a la satisfacción del placer queda inscrito en los mecanismos tradicionales de coerción para perfeccionar los instrumentos de control y facilitar intereses de dominación desde las esferas de poder. Sobre ello, reflexionó la teórica descolonial e intelectual dominicana afrofeminista Ochy Curiel en su clásica obra La nación heterosexual:

La nación se ampara, precisamente, en instituciones como la familia, la maternidad, la pareja heterosexual, el derecho masculino y patriarcal, la representación de los hombres con privilegios sobre el resto de la nación, el patrimonio y la filiación. Los mismos conceptos universalizantes de mujer y hombre, siempre dependientes uno del otro, definidos desde la producción y la reproducción, necesitan el patriarcado heterosexual para sostenerse. Haber planteado algo diferente hubiese significado una ruptura fundamental con el modelo del Estado nacional, lo cual hubiera podido significar la no inclusión en su proyecto.

Acorde a tales normativas, las masculinidades resultan coartadas por los valores patriarcales de la reproducción, el sustento material y la visión estereotipada deshumanizante que los coloca como «sexo fuerte» en su condición biológica. Desde esa perspectiva, se omiten las numerosas expresiones que puedan existir en el despliegue de su sexualidad y relaciones sociales, que van más allá de los criterios disciplinantes de la corporeidad masculina.

De ahí que contribuir a la deconstrucción de patrones anti-masculinos en el seno del movimiento feminista, sea una de las premisas axiomáticas fundamentales a la hora de plantearse con seriedad la batalla por la completa emancipación. La propuesta exige ante todo el desmantelamiento de la estructura que construye relaciones jerárquicas de poder, como elemento que también sustenta el racismo y otras formas de discriminación. Por ende, debe considerarse que el régimen globalizado establece políticas de diferenciación basadas en la reproducción de asimetrías económicas.

Es importante resaltar que portar determinado genital asociado a la identidad de la mujer, no implica per se la existencia de subalternidad. En ello inciden otros factores estructurales como la «raza», la clase social, la situación geográfica o el origen étnico-cultural. En numerosas comunidades la población masculina padece las consecuencias de la marginación social, la pobreza económica, la racialización y la violencia institucionalizada. En tal sentido, resulta útil destacar que debido a las propias lógicas patriarcales, los hombres tienen menor esperanza de vida al nacer, ya que presentan mayores índices de muertes por accidentes de trabajo, disputas en regímenes penitenciarios y decesos en conflagraciones bélicas, entre otras situaciones de violencia extrema.

En numerosas comunidades la población masculina padece las consecuencias de la marginación social, la pobreza económica, la racialización y la violencia institucionalizada.

Un estudio de la ONU publicado en 2014 demuestra que el 80 % de las víctimas por homicidios en el mundo y el 95 % de los agresores son hombres. Sin embargo, aunque la tasa general se sitúa en 6.2 por cada 100 mil habitantes, la situación en América Central y el sur de África es mayormente complicada al colocarse esa cifra cuatro veces por encima del registro internacional, lo cual devela cómo componentes geopolíticos pueden incidir directamente en el fenómeno.

El informe sostiene además que: «a nivel mundial, la tasa de homicidios masculinos es casi cuatro veces mayor que la de mujeres (9.7 frente a 2.7 por 100 000 [habitantes]) y la más alta en las Américas (29.3 por 100 000 hombres), donde es casi siete veces mayor que en Asia, Europa y Oceanía (todos por debajo del 4.5 por cada 100 000 hombres)».

Una actualización de esos datos realizada por las propias Naciones Unidas en 2023 asevera que solo en 2021 se registraron 458 mil homicidios en todo el mundo, lo cual representa la existencia de 52 muertes violentas cada hora y casi una por minuto. Mientras la tasa mundial de homicidios en igual año fue de 5.8 por cada 100 mil habitantes, el 81 % de víctimas fatales resultaron ser hombres. En ese indicador América ocupó la tasa de homicidios más alta del mundo con un valor de 15 muertes por cada 100 mil habitantes.

La tasa mundial de homicidios en 2023 año fue de 5.8 por cada 100 mil habitantes, el 81 % de víctimas fatales resultaron ser hombres.

Por otro lado, África posee la cifra absoluta más alta para un estimado de 176 mil decesos solo en el año fiscal 2021. El estudio arroja además que entre 2019-2021 el crimen organizado provocó la muerte de 440 mil personas, situación que tiende a agravarse en América Latina puesto que mientras el indicador mundial de las muertes violentas ocasionadas por grupos armados es del 22 %, en el subcontinente esa cifra se eleva hasta el 50 %, comparada con las 94 mil víctimas fatales que generaron en igual término los conflictos armados.

Según otros datos relevantes de la investigación, las mujeres son afectadas de manera desproporcional por los casos de violencia doméstica, al representar un 54 % en estos espacios, provocadas por su pareja o algún familiar cercano. Sin embargo, la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes entre la población masculina fue de 9.3 casos, mientras que entre las mujeres esta cifra alcanzó el registro de 2.2. Los jóvenes varones entre 15-29 años resultaron ser los principales afectados y también los autores mayoritarios de estos actos, con una tasa de 53.6 víctimas por cada 100 mil habitantes; el doble del continente, que cuenta además con un registro de 27 muertes violentas por cada 100 mil personas, varias veces superior al 9.3 del dígito global.

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El constructo de «virilidad» en los varones que predomina en los medios de comunicación, el sistema educacional y las nociones de familia conservadora, permanece anclado a preceptos binarios y heteronormativos que reducen las identidades de género solo a dos opciones entendidas como opuestas; por tanto, laceran las posibilidades para la experimentación de otras formas de identificarnos, expresarnos y relacionarnos afectivamente.

De esta forma se rechaza a las diversidades existentes en la construcción de «lo femenino» y «lo masculino» mientras se censura a las personas trans. Estas últimas son entendidas como contrarias a los valores tradicionales impuestos desde una cultura eurocentrada, al tiempo que se pretende «higienizar» todo lo que se contraponga con la «moral cristiana» y la «decencia civilizatoria». Dicho corpus ideológico, proveniente de la modernidad occidentalizante, contribuye a la invisibilización de identidades no hegemónicas, al censurar las formas plurales en el ejercicio pleno de la sexualidad, sometida a los mandatos coloniales.

La apuesta por un proyecto de sociedad alternativo, que involucre un nuevo pacto democrático capaz de superar la concepción del Estado moderno, —permeado por la ideología individualista del capital— implica el cuestionamiento integral a sus dispositivos de enajenación sistémicos. En consonancia con dicha propuesta, el teórico puertorriqueño Ramón Grosfoguel, asevera que:

(…) la descolonización y la liberación no pueden ser reducidas a una sola dimensión de la vida social. Requiere de una amplia transformación de las jerarquías sexuales, espirituales, epistemológicas, económicas, políticas, raciales y de género en el mundo moderno/colonial. La perspectiva de la «colonialidad del poder» nos reta a pensar en alternativas de cambio y transformación social de una manera no reduccionista. Descolonizar el mundo implica la transformación del mundo entero, no solo a la periferia sino también de los centros.

Ese argumento ratifica la necesidad de articular estrategias a nivel mundial contra los efectos del sometimiento. Estos deben ser impulsadas como parte de una vanguardia política posicionada frente a las consecuencias de mantener el statu quo existente que regula el ejercicio cotidiano de las vidas en el planeta, ya sea mediante el adoctrinamiento o directamente a través de la violencia más tradicional.

Semejante realidad forma parte del proyecto de relaciones humanas intrínseco al capitalismo, precedido por el ciclo extractivo al que fueron sometidas las civilizaciones milenarias, como parte del proceso de acumulación que interrumpió el normal desarrollo de las tradiciones de estos pueblos.

Las culturas dominadas en sus prácticas de sociabilidad fueron suplantadas por las lógicas corporativistas de las tecnologías innovadoras, el crecimiento exponencial, así como de la industria contaminante para garantizar los ascendentes y desiguales niveles de consumo de la población mundial; a pesar de los numerosos focos de resistencia, aún palpables en varias regiones del planeta, entre grupos poblacionales que se aferran a su historia, costumbres ancestrales y tradiciones.

Es esencial entender tales dinámicas desde un posicionamiento feminista, alejado de las poses conservadoras/academizantes que pretendan su instrumentación para el sostenimiento de una ideología mainstream (neo)liberal; la cual, no sólo suele excluir a las masculinidades de la lucha contra el sexismo, sino que además impone una visión sobre ellos que los enmarca como potenciales violadores o agresores sexuales, con especial enseñamiento sobre aquellos que se encuentran en situación de marginación por su color de piel, nacionalidad o clase social.

La comprensión transdisciplinar de esas manifestaciones discriminatorias es de una validez primordial para no incurrir en los preceptos del feminismo blanco, que reduce las violencias y opresiones a un conflicto entre «hombres» y «mujeres», siendo incapaz por tanto de darle solución a la complejidad de las problemáticas surgidas en las comunidades racializadas y marginadas.

¿Qué tipo de feminismo y para qué?

La exclusión de los hombres formó parte de los mecanismos empleados por exponentes del feminismo lésbico durante el siglo XX bajo el slogan de: el feminismo es la teoría y el lesbianismo la práctica. Dicha corriente entendía a las mujeres como víctimas absolutas de la dominación patriarcal y las violencias machistas. Este discurso impedía, además, la participación en la lucha contra el sexismo de las mujeres heterosexuales, así como de otros grupos también discriminados como homosexuales masculinos y mujeres trans. A su vez, ejerció la tachadura y el borrado de la memoria colectiva sobre aquellos hombres que batallaron contra el colonialismo, la esclavitud y la explotación.

Detrás de ello, persistía un sofisticado racismo que reclamaba sororidad con las feministas negras, mientras desconocía sus problemáticas de vida, les negaba participación en los eventos y posibilidad de protagonismo; al tiempo que subordinaba a un segundo plano sus intereses políticos. Esa narrativa excluyente resultó funcional a los intereses de promover una concepción «feminista» homogenizante, que no repara en el análisis de otros factores que acentúan la condición subalterna, mientras invisibiliza las profundas contradicciones al interior del movimiento por razones políticas.

En el lado alterno a dicha perspectiva es posible situar la posición anticapitalista de la afrofeminista estadounidense Angela Davis quien, desde una militancia marxista radical, jamás renunció a sus posturas revolucionarias contra el orden sistémico-global, sin incurrir en la trampa de excluir a los hombres del ámbito político.

Davis reconoció sin recelos la importancia de figuras destacadas en el enfrentamiento a la dominación de clase y el colonialismo interno, como fue el caso del líder negro Frederick Douglass, quien padeció los horrores de la esclavitud y se incorporó a la lucha emancipatoria desde una concepción inclusiva de la democracia con enfoque feminista. Sobre su personalidad exclamó:

Frederick Douglass, el abolicionista negro más importante del país, también fue el defensor masculino de las mujeres más destacado de su época. En varias ocasiones, fue públicamente ridiculizado a causa de su apoyo convencido al controvertido movimiento de mujeres. En aquella época, la mayoría de los hombres que encontrara cuestionada su hombría se había erguido, automáticamente, para defender su masculinidad.

En igual sentido, dado que la violencia patriarcal no es territorio exclusivo de los hombres, la también teórica afrofeminista estadounidense Gloria Jean Watkins, más conocida como ​bell hooks, insistía en evitar análisis simplistas y descontextualizados en el uso y reivindicación de las categorías políticas, cuyas perspectivas sesgadas conducían al antagonismo entre sexos.

En consecuencia, la pensadora alertó sobre la necesidad de que «las mujeres activas en el movimiento feminista desarrollen nuevas estrategias para incluir a los hombres en la lucha contra el sexismo». Desde esta visión, proponía de manera enfática convocar a la sumatoria de masculinidades a que se incorporasen al enfrentamiento contra los mecanismos de dominación patriarcales, al decir:

Las feministas con visión de futuro siempre han entendido que es necesario incluir a los hombres. Es un hecho que si todas las mujeres del mundo se hicieran feministas pero los hombres siguieran siendo sexistas, nuestras vidas seguirían estando limitadas. La guerra de géneros seguiría siendo la norma. Las activistas feministas que se niegan a aceptar a los hombres como compañeros de lucha —que temen de forma irracional que las mujeres empeoren si los hombres se benefician de alguna manera de la política feminista— han ayudado a que la gente mire al feminismo con sospecha y desprecio (…) Es urgente que los hombres alcen la bandera del feminismo y desafíen al patriarcado. La seguridad y la continuidad de la vida en el planeta requiere que los hombres se hagan feministas.

Alternativas globales desde los márgenes feministas

La batalla contra el sexismo exige el cuestionamiento a los aparatos neocoloniales y mecanismos de subyugación imperial que lanzan a los márgenes a quienes enfrentan o simplemente no encajan en los paradigmas civilizatorios occidentales. La liberación colectiva no puede implicar el separatismo sectorializado ni el enfrentamiento entre sexos, dado que esa lógica significa la reproducción de las estrategias coloniales empleadas por los grupos dominantes contra los sectores relegados.

En su reconocida obra El feminismo es para todo el mundo, bell hooks asegura que ante los planteamientos excluyentes que desea asumir la corriente hegemónica del feminismo, resulta necesario la búsqueda de estrategias de lucha comunes, junto a los que se posicionan frente al patriarcado y la explotación de clase.

De igual forma, la pensadora entendió como valiosas en su concepción a todas las voces radicales que rechazaran los dispositivos de academización desde cómodos espacios de poder institucional, desconectados de la movilización popular, los cuales invisibilizan el activismo por los derechos de las mujeres; en tanto promueven una ideología de rechazo a la masculinidad, en defensa de una visión cuasi perfecta de la feminidad. En disenso con semejante maniobra, afirmó con lucidez y severidad:

Las mujeres con conciencia feminista revolucionaria, muchas de las cuales eran lesbianas y de clase trabajadora, con frecuencia y a medida que el movimiento recibía más atención, perdieron visibilidad. Pero una vez que los estudios de la mujer arraigaron en las facultades y universidades, al fin y al cabo estructuras corporativas conservadoras, se vieron totalmente desplazadas. Cuando el aula de estudios de la mujer reemplazó al grupo de conciencia feminista y de estrategia de cambio social, el movimiento perdió su potencial de masas.

El sostenimiento de esa narrativa reaccionaria como programa político, no sólo afecta la credibilidad del movimiento, también resulta desmovilizadora. Es importante no perder de vista que la batalla contra el sexismo no debe estar apartada de la lucha de clases frente al andamiaje de explotación. Por tanto, la apuesta por un nuevo orden estructural (des)jerarquizado, igualitario y humanista, requiere las voluntades conjuntas de todos los actores que, inspirados en anhelos de justicia, sueñan con la instauración de ese nuevo régimen que supere el capitalismo como modelo que acentúa las inequidades entre los poseedores de los medios de producción y las clases/sectores desposeídos; al tiempo que compromete la supervivencia de la especie ante el colapso del planeta por la sobreexplotación de recursos naturales para mantener los elevados niveles de producción y consumo que demanda el sistema.

A esta apuesta tributan las contribuciones filosóficas del marxismo libertario, el ecosocialismo, el anarquismo, el republicanismo democrático, la praxis de la educación popular y los aportes de la teoría descolonial. Tales herramientas constituyen de manera conjunta, poderosas fuentes epistemológicas ante los desafíos del presente histórico, que reclaman de una militancia proactiva, estratégica e integral, para materializar ese anhelo de sociedad anti/poscapitalista.

Los desafíos desde Cuba

Como resultado de las propias normativas patriarcales, los hombres en Cuba poseen menor esperanza de vida ante los sacrificios del rigor laboral y deterioro en su calidad de vida, en particular aquellos de tez negra, como refleja el economista y demógrafo Juan Carlos Albizu-Campos en sus investigaciones sobre la muerte y el color de la piel. Las dinámicas sociales reclaman que una parte importante de su composición asuma responsabilidades desde edades tempranas con la economía familiar, lo que compromete sus potenciales de superación, junto a otras variables de carácter estructural que limitan sus anhelos de satisfacción y plenitud humana.

Si bien la población carcelaria cubana es mayoritariamente masculina (95 %), los hombres negros y mestizos en particular poseen una acentuada sobrerrepresentación (54 %). Incluso, entre el sector multirreincidente presentan entre ambos una proporción del 32 % en relación al 21 % de blancos; lo cual denota las dificultades que afrontan en la sociedad para romper los ciclos de subalternidad[2].

Si bien la población carcelaria cubana es mayoritariamente masculina (95%), los hombres negros y mestizos en particular poseen una acentuada sobrerrepresentación (54%).

Las masculinidades enfrentan el valedero desafío de encontrar espacios adecuados en los núcleos de activismo feminista, para sumar sus voces a la causa emancipatoria contra el machismo y la dominación patriarcal. En tal sentido, resultan escasos los ámbitos en el contexto de luchas sociales y apoyos institucionales, que hagan énfasis en la importancia de promover valores enfocados en prevenir comportamientos que puedan derivar en violencias de género.

De igual forma, sería de gran utilidad la apertura de un debate más amplio relativo al campo jurídico que fomente las prédicas anti-punitivas; ya que algunos especialistas y estudiosas como Mikaelah Drullard consideran a las cárceles como el régimen neo-moderno de plantación esclavista, dado que persiste a su interior una alta presencia de población racializada.

Por tanto, el punitivismo que tanto predomina en medios estatales cubanos, al asumir como un logro que se aumenten las penas contra delitos signados por la violencia feminicida, no solo resulta poco reparador con sus víctimas; sino que detrás de esa postura se encuentra el sustento de un discurso amparado en el imaginario policial racista, que potencia la criminalización y judicialización estereotipada, llevadas a cabo principalmente contra quienes acometen este tipo de actos en escenarios de pobreza y exclusión social.

Detrás de esa postura se encuentra el sustento de un discurso amparado en el imaginario policial racista, que potencia la criminalización y judicialización estereotipada.

Acorde a lo anterior, es posible resaltar a la grupa Orgía de Aramburu, integrado por mujeres negras, transgénero, disidentes sexuales y antirracistas, quienes se suman al conjunto de publicaciones (Subalternas, Afrocubanas, Afromodernidad), proyectos colectivos (Nosotrxs, Afrodiverso, Casa Tomada MirArte, Wenilere Cardenense) y organizaciones (Articulación Afrofeminista Cubana), que con una proyección antipatriarcal, nuclea el ejercicio del activismo crítico en la Isla, junto al análisis multidisciplinario de otros vectores como la clase social, la identidad de género y/o la orientación sexual en el discurso feminista. Detrás de ello predomina la voluntad de una misión histórica, enfocada en la transformación predominante de la figura masculina y el pensamiento cis-hetero-normado, como ejes fundamentales que suelen definir los espacios sociopolíticos en Cuba.

El valor epistémico de las interpelaciones que sostiene su colectividad[3] posee un notable valor organizacional dentro del escenario antillano posrevolucionario e independiente. Su actuar está alejado de las posturas acomodadas y conservadoras predominantes en varias de las instituciones que inciden directamente sobre la violencia de género; así como también de la visión simplista y sensacionalista con la que a menudo es trabajado el fenómeno desde algunos grupos de la oposición liberal, quienes responsabilizan al Estado cubano por no implementar políticas efectivas para su erradicación, en tanto desconocen su conexión con otros procesos como el colonialismo que a día de hoy sigue afectando a la Isla.

Las feministas cubanas que integran los colectivos antes referidos en sus demandas esgrimen una serie de puntos temáticos que quiebran las máximas asumidas por gran parte del activismo relativo a los derechos de los sectores excluidos por el proyecto de dominación nacional. La validez de sus planteos quebranta las prioridades en la agenda del feminismo clásico, para establecer una relación dialógica afectuosa con las masculinidades negras que padecen el flagelo del racismo, la pobreza y la colonialidad.

En su posicionamiento, reivindican el derecho a la mayor visibilidad de sus cuerpos, discursos e historia para luchar contra los factores de discriminación representados en su doble condición de mujeres negras y disidentes sexuales. A la sociedad cubana le urge que sus reclamos sean escuchados, pues incluyen el reconocimiento de la obra y aportes intelectuales al pensamiento, la retribución económica por el ejercicio del trabajo no remunerado en los hogares, así como la participación política consciente de los grupos sociales históricamente marginados.

El cumplimiento de estas demandas es imprescindible para el establecimiento de una sociedad más armónica con enfoque de género. Desde esa perspectiva descolonizadora su propuesta de integración política merece toda la admiración y el respaldo, en función de establecer puentes dirigidos a consolidar un paradigma democrático-fraternal de inclusión, equidad y justicia.


Notas:

[1] Para más información sobre estas ideas consultar los estudios de Rita Laura Segato, María Lugones, Walter Mignolo, Yuderkys Espinosa y Oyèronké Oyěwùmí, entre otras/os.

[2] Los datos fueron tomados de un estudio inédito llevado a cabo por el historiador Rolando Julio Rensoli Medina, parcialmente publicado en Fernando Rojas Gutiérrez, et al.: Revolución Cubana vs. Racismo, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2022, p. 92.

[3] La colectiva Orgía de Aramburu está integrada por Daisy Rubiera Castillo, Diarenis Calderon Tartabull, Mel Herrera Morales, Afibola Sifunola Umoja, Paula Haydée Guillarón Carrillo, Katiuska Govin Zambrana, Nomi Ramírez y Myrna Rosa Padrón Dickson.

BRICS: ¿Qué hará Cuba como socio?

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Brics
Ilustración: Félix M. Azcuy

La reciente entrada de Cuba como socio en los BRICS deja varias interrogantes sobre cómo un país que sufre los embates de una fuerte crisis socioeconómica y las restricciones impuestas por medidas coercitivas unilaterales de Estados Unidos podría aprovechar las oportunidades que brinda esta asociación económica y política.

Pero, ¿cómo surgen los BRICS y cómo han evolucionado en el tiempo? El acrónimo BRIC, que inicialmente no incluía a Sudáfrica, fue acuñado en 2001 por el entonces economista jefe de Goldman Sachs, Jim O’Neill, en un documento de investigación que subrayaba el potencial de crecimiento de economías emergentes como Brasil, Rusia, India y China.

La creación del grupo fue impulsada por Rusia,[1] y lo interesante de esta asociación es que no es una organización multilateral formal como las Naciones Unidas, el Banco Mundial o la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), entre otras. El reglamento establece que los jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros deben reunirse anualmente, y cada nación asume una presidencia rotatoria de un año del grupo.

Se puede decir que Brasil, Rusia, India y China fueron los miembros fundadores, pero la primera expansión del bloque ocurrió en 2010, cuando se integró Sudáfrica, que era el miembro más pequeño en términos de influencia económica y población, y entonces el grupo pasó a ser conocido como BRICS.

En conjunto, estos cinco países representaban más del 40% de la población mundial y una cuarta parte de la economía global. Además de la geopolítica, el grupo se centra en la cooperación económica y en el aumento del comercio y el desarrollo multilaterales. Asimismo, los cinco países del BRICS forman parte del Grupo de los 20 (G20), compuesto por las principales economías del mundo.

Estos cinco países representaban más del 40% de la población mundial y una cuarta parte de la economía global.

Posteriormente, muchas naciones manifestaron su interés en unirse al grupo, entre ellas Irán, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Argentina, Argelia, Bolivia, Indonesia, Egipto, Etiopía, Cuba, República Democrática del Congo, Comoras, Gabón y Kazajistán.

El interés de estas naciones por integrar los BRICS radica en que representan una alternativa a los organismos globales existentes como el FMI y el Banco Mundial, dominados por las potencias occidentales tradicionales, y esperan que la membresía les brinde beneficios, incluidos el financiamiento para el desarrollo y el aumento del comercio y la inversión.

En su primera cumbre en 2009, los países BRIC afirmaron su compromiso con un orden mundial multipolar y el no intervencionismo global. Unido a esto, pidieron una nueva moneda de reserva global como alternativa al dólar estadounidense.

El interés por unirse al grupo fue potenciado por la insatisfacción de varios países en vías de desarrollo con el orden mundial, especialmente cuando los Estados ricos acapararon las vacunas que salvaban vidas durante la pandemia de la COVID-19.

El interés por unirse al grupo fue potenciado por la insatisfacción de varios países en vías de desarrollo con el orden mundial.

Por otra parte, muchos expertos internacionales señalan las enormes diferencias en los sistemas políticos, las economías y las posiciones geopolíticas de los Estados miembros como evidencia de la fragilidad de la organización.

No existe un proceso formal de solicitud para unirse a los BRICS, pero los nuevos miembros deben ser aprobados por unanimidad por los ya existentes.

En la cumbre de los BRICS de 2023, celebrada en Sudáfrica, el grupo anunció la admisión de Arabia Saudita, Irán, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Etiopía y Argentina como nuevos estados miembros a partir de enero de 2024. Poco después de convertirse en presidente de Argentina, Javier Milei anunció que su país no se uniría a la organización, mientras que los demás países se convirtieron en miembros en 2024.[2]

En la cumbre de los BRICS de 2012, después de criticar aspectos del FMI y el Banco Mundial, los miembros propusieron la creación de un nuevo banco internacional de desarrollo para proporcionar financiamiento y préstamos para proyectos de desarrollo en las economías emergentes. Este Nuevo Banco de Desarrollo (NDB, por sus siglas en inglés) comenzó a operar en julio de 2014, y los miembros fundadores del BRICS reunieron 100,000 millones de dólares como capital autorizado de la institución financiera. Cada miembro fundador tiene una participación igual en el NDB y contribuye de igual manera a los activos del banco. Otros países se han convertido en miembros del NDB desde su creación.

Actualmente, son 10 los estados miembros efectivos del BRICS:

  • Brasil
  • China
  • Egipto
  • Etiopía
  • India
  • Irán
  • Rusia
  • Arabia Saudita
  • Sudáfrica
  • Emiratos Árabes Unidos

Junto con el NDB, los BRICS lanzaron el Acuerdo de Reserva de Contingencia (CRA, por sus siglas en inglés), destinado a proporcionar moneda líquida a los países que experimentan dificultades económicas. A diferencia del NDB, el CRA no está sujeto a una estipulación de contribución igualitaria, y China proporcionó el 41% de los activos iniciales del acuerdo. Los miembros del BRICS han discutido la creación de una moneda común para el comercio internacional entre los países miembros, pero no se han tomado medidas concretas para lograr este objetivo.

Los analistas sugieren que los líderes chinos ven a los BRICS como un vehículo para la expansión geopolítica. La expansión cuenta con el apoyo del gobierno ruso, que está interesado en encontrar aliados y socios comerciales tras la condena generalizada de su invasión a Ucrania. India y Brasil, por otro lado, están significativamente más cerca de Estados Unidos que China y Rusia, y ven al grupo como una herramienta para mantener la neutralidad en un mundo multipolar, en lugar de un bloque geopolítico antioccidental. Además, India, aunque se alinea con China en algunos aspectos, se ha enfrentado con su vecino por su frontera en disputa, y sigue desconfiando de los intentos chinos de autoengrandecimiento a través de los BRICS.

Los analistas sugieren que los líderes chinos ven a los BRICS como un vehículo para la expansión geopolítica.

El BRICS no es una organización formal, sino más bien un bloque de economías no alineadas a los polos europeos y norteamericanos que coordinan esfuerzos económicos y diplomáticos en torno a un objetivo compartido. Los países BRICS buscan construir una alternativa al dominio del punto de vista occidental en los principales grupos multilaterales, como el Banco Mundial, el Grupo de los Siete (G7) y el Consejo de Seguridad de la ONU.

La expansión del grupo en 2024 conlleva una serie de implicaciones geopolíticas. Representa un peso económico y demográfico creciente: los diez países BRICS comprenden ahora más de una cuarta parte de la economía mundial y casi la mitad de la población mundial. El grupo está preparado para ejercer influencia sobre las guerras en la Franja de Gaza y Ucrania, la forma del sistema económico mundial, la competencia entre China y Occidente, y los esfuerzos para la transición a la energía limpia.

¿Qué hacen los BRICS?

Como se ha explicado, los jefes de Estado de los BRICS se reúnen anualmente[3], y cada país asume la presidencia por un año para establecer prioridades y organizar una cumbre. El bloque se basa en la toma de decisiones por consenso y es, en gran medida, informal: no tiene un estatuto definitorio, una secretaría o fondos comunes.

Algunas áreas temáticas subrayan sus prioridades:

  • Abogar por una mayor representación en las organizaciones globales: Los BRICS buscan establecer un frente unido de las perspectivas de las economías emergentes en las instituciones multilaterales. El grupo tiene como objetivo impulsar la reforma de las instituciones existentes, como la ampliación del Consejo de Seguridad de la ONU, y formar bloques de negociación dentro de esas instituciones. Por ejemplo, muchos países BRICS se opusieron a la condena de la ONU a la guerra de Rusia en Ucrania y han buscado posiciones comunes sobre el programa nuclear de Irán y los conflictos en Afganistán, Gaza, Libia y Siria.
  • Coordinar la política económica: Por ejemplo, las entradas anuales de inversión extranjera directa (IED) del bloque se cuadruplicaron entre 2001 y 2021.
  • Reducir la dependencia del dólar estadounidense: Cada vez más descontentos con el dominio del dólar en las transacciones globales, que los expone a las sanciones occidentales, los líderes de los BRICS han abogado por la desdolarización a favor de un mayor comercio en monedas locales o incluso una posible moneda común del grupo.
  • Crear un sistema financiero alternativo: El Nuevo Banco de Desarrollo (NDB, por sus siglas en inglés) y el Acuerdo de Reserva de Contingencia del grupo están destinados a emular al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional (FMI), respectivamente. Los miembros del BRICS esperan que estas instituciones crediticias alternativas puedan fortalecer la cooperación Sur-Sur y reducir la dependencia de las fuentes de financiamiento tradicionales.

El NDB y el CRA fueron diseñados como una alternativa al llamado acuerdo de Bretton Woods, el principal sistema financiero mundial fundado por los principales países industrializados después de la Segunda Guerra Mundial. Muchos países del Sur Global consideran que esas instituciones, especialmente el Banco Mundial y el FMI, no están satisfaciendo las necesidades de las naciones más pobres, especialmente en áreas como el financiamiento climático.

Las dos instituciones operan de manera diferente. El CRA es un fondo común entre los bancos centrales del BRICS que ofrece apoyo durante una crisis monetaria y se limita a los países del BRICS, mientras que, en 2021, el NDB se abrió a proyectos privados en otros países de mercados emergentes.

Por su parte, el NDB ofrece préstamos, garantías y otros mecanismos financieros para apoyar proyectos privados que contribuyan al desarrollo sostenible y a la construcción de infraestructura. Su objetivo es ofrecer más flexibilidad, mayor igualdad entre los accionistas y un acceso más fácil a los fondos que el Banco Mundial, con el objetivo de compartir su atención entre 190 miembros. Los préstamos de este fondo se centran en energía limpia, transporte, saneamiento y desarrollo social, y ha buscado dedicar el 40% de sus proyectos a la lucha contra el cambio climático. Hasta la fecha, el banco ha aprobado más de 32,000 millones de dólares para noventa y seis proyectos desde que comenzaron las operaciones en 2016.

el Nuevo Banco de Desarrollo ofrece préstamos, garantías y otros mecanismos financieros para apoyar proyectos privados que contribuyan al desarrollo sostenible.

Hay que ser realistas, los países BRICS también enfrentan crecientes tensiones internas y rivalidades entre los miembros. Además de la ya mencionada disputa fronteriza entre China e India, existe una creciente competencia por el liderazgo económico y geopolítico del Sur Global. El grupo ya ha tenido problemas para tomar decisiones. En una reunión de ministros de Relaciones Exteriores en Nueva York en septiembre, los líderes intentaron proponer un modelo para racionalizar las nuevas incorporaciones al Consejo de Seguridad de la ONU, pero no lograron llegar a un acuerdo.

La invasión rusa de Ucrania también ha profundizado ciertas fisuras, ya que provocó una condena generalizada, y muchas sanciones lideradas por Occidente y presión diplomática para dejar de comerciar con Rusia desconcertaron a sus aliados del BRICS.

¿Por qué la expansión?

El impulso para aumentar la membresía es otra línea divisoria en el bloque. China y Rusia han favorecido la expansión, mientras que Brasil e India se muestran más reticentes, preocupados de que esta diluya su propia influencia. La creciente rivalidad de India con China alimenta aún más el deseo de no fortalecer el poder de China con un grupo más grande en la órbita de Pekín.

La incorporación de Egipto y Etiopía podría amplificar las voces del continente africano. Egipto también tiene estrechos vínculos comerciales con China e India, así como lazos políticos con Rusia. Como nuevo miembro de los BRICS, Egipto busca atraer más inversiones y mejorar su maltrecha economía. China, por su parte, ha cortejado durante mucho tiempo a Etiopía, la tercera economía más grande del África subsahariana, con miles de millones de dólares para convertir al país en un centro de su Iniciativa de la Franja y la Ruta.

La adición de Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos puede atraer a las dos economías más grandes del mundo árabe, y al segundo y octavo principales productores de petróleo a nivel mundial. Además, desempeñan funciones de mediación en otras regiones: Arabia Saudita lidera las conversaciones de paz en curso para la guerra civil de Sudán y la guerra en Ucrania, mientras que los Emiratos Árabes Unidos acogen conversaciones de estabilidad entre India y Pakistán, y ambos países consideran normalizar relaciones con Israel por primera vez en décadas.

Sin embargo, la incorporación de nuevos miembros plantea preguntas sobre las relaciones con Occidente. Irán y Rusia son adversarios de la influencia de Estados Unidos, mientras que China se ve a sí misma enfrascada en una competencia económica y geopolítica con Estados Unidos.

Rusia ocupó la presidencia rotatoria de los BRICS en 2024. Durante este tiempo, propuso utilizar su presidencia para centrarse en el establecimiento de lo que llamaron «un orden mundial más justo». En materia económica, se enfocaron en promover el uso de monedas locales y los sistemas de pago durante su cumbre de octubre en Kazán.

Esta reunión de los BRICS en Kazán, liderada por Rusia, se produjo cuando el Kremlin continuaba su tercer año de guerra en Ucrania. Los analistas esperaban que Putin utilizara la presidencia para intentar demostrar que Rusia no había sido aislada por la presión occidental. No obstante, a pesar del deseo de Rusia de llevar al bloque en una dirección más antioccidental, expertos señalan que miembros como Brasil e India, con lazos más estrechos con Estados Unidos, oponen resistencia.

En 2024, se trabajó en la integración de nuevos miembros y en el establecimiento de una nueva categoría de «países socios» del BRICS, que probablemente no puedan alcanzar la membresía de pleno derecho.

¿Qué hay con Cuba?

Cuba ya había realizado una solicitud en el pasado, la cual no avanzó. Actualmente, ha sido aceptada como socio, pero no como miembro pleno. La categoría de socio le permitirá participar en ciertos encuentros internacionales y reuniones de alto nivel. Este estatus podría, en teoría, facilitar el acceso a mecanismos de cooperación y comercio dentro de uno de los bloques más influyentes del planeta. Sin embargo, el alcance de esta condición de socio aún no está del todo definido, aunque sí está claro que estos países no tendrán derecho a voto en las decisiones clave del grupo.

Además de Cuba, se incluyeron otros aliados de la isla como socios: Bolivia, Turquía, Vietnam, Bielorrusia y Argelia, entre otros, sumando un total de 13 nuevos socios. Todos estos países tienen economías mucho más grandes que la cubana y hacen un uso muy efectivo de sus recursos naturales.

La incorporación a los BRICS podría ofrecerle a Cuba un abanico de oportunidades comerciales dentro de una red de países influyentes. No obstante, para aprovechar plenamente estas oportunidades, Cuba debe transformarse en una economía funcional y sostenible, algo que aún no ha logrado.

La incorporación a los BRICS podría ofrecerle a Cuba un abanico de oportunidades comerciales dentro de una red de países influyentes

Ser socio de los BRICS también podría contribuir a diversificar sus relaciones comerciales y abrir mercados para los productos que la Isla pueda generar. Aunque el alcance de este estatus no está del todo definido, es probable que incluya acceso a mecanismos de financiamiento para el desarrollo, ya en funcionamiento a través del banco del grupo.

Evidentemente, el estar en el grupo de socios de los países BRICS debería llevarnos a reflexionar sobre el estado caótico de la economía nacional. En este contexto, es muy difícil aspirar a recibir el apoyo que la isla necesita para avanzar hacia el desarrollo. Primero, es necesario tomar las medidas internas que se pueden implementar y que se siguen postergando. Además, se intenta frenar a un sector privado que ha demostrado resultados en muy poco tiempo.

El estar en el grupo de socios de los países BRICS debería llevarnos a reflexionar sobre el estado caótico de la economía nacional.

Me refiero, por ejemplo, a la implementación de la ley de empresas, que se pospone cada año. Es necesario establecer una tasa de cambio real, que no esté tan distante de la tasa de cambio informal y que pueda ser utilizada por las formas no estatales. También es fundamental resolver el déficit eléctrico que obstaculiza la vida económica y social de la nación cubana. Es crucial eliminar las restricciones que aún pesan sobre el campesino cubano, eliminando el monopolio del acopio.

Además, debe permitirse la quiebra de las empresas que no son rentables, después de un periodo significativo de años. Se necesita mejorar el poder adquisitivo de los asalariados y jubilados, quienes se encuentran en niveles extremos de subsistencia. Permitir la inversión de los cubanos residentes en el exterior, no solo en la teoría sino en la práctica, es otra medida esencial. También se requiere la recuperación de la industria azucarera, etc. Faltan un sinnúmero de propuestas, solo se esbozaron algunas a modo de ejemplo.

Aunque las ventajas para Cuba podrían estar en la cooperación Sur-Sur en áreas como la atención médica en zonas desfavorecidas o la ayuda en desastres climáticos, si no se logra un crecimiento del PIB, se mantiene el déficit fiscal y de comercio exterior, y las deudas externas siguen sin pagarse, será muy difícil aprovechar las ventajas de ser socio de los BRICS.

Las ventajas para Cuba podrían estar en la cooperación Sur-Sur en áreas como la atención médica en zonas desfavorecidas o la ayuda en desastres climáticos.

No obstante, Cuba podría aspirar a que naciones que demandan grandes cantidades de níquel para sus producciones se asocien con empresas cubanas para establecer una empresa mixta para la explotación de los yacimientos no desarrollados, como en la región de Camagüey.

Además, podría formarse empresas mixtas en el área de la biotecnología con empresas brasileñas de larga trayectoria. Por otro lado, productores avícolas de Brasil podrían asociarse con campesinos privados cubanos para invertir en la producción de carne y huevos, dos productos de primera necesidad, cuya baja producción en el país, y la dependencia de las importaciones, ha disparado los precios de forma exponencial.

Estos son solo algunos ejemplos, pero los BRICS también pueden ofrecer oportunidades al sector privado emergente que no tenga un historial crediticio negativo, permitiendo alianzas con empresas privadas de la India y empresas privadas cubanas en el sector de la construcción.

Brasil tiene mucha experiencia en la industria azucarera, una actividad en la que Cuba presenta actualmente sus peores resultados. Un crédito para capitalizar los ingenios, con opción de pago mediante el azúcar producido por las empresas creadas, podría ser una buena idea.

En conclusión, las posibilidades existen, pero es necesario tomar las decisiones correspondientes para sacar a la economía de la crisis por la que está atravesando.


[1] https://infobrics.org/page/history-of-brics/

[2] https://www.cfr.org/backgrounder/what-brics-group-and-why-it-expanding

[3] https://www.cfr.org/backgrounder/what-brics-group-and-why-it-expanding

Delon

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Cuando proyectaron El Zorro (1975) en la Lenin durante una noche de recreación, probablemente en 1977, se verificó en muchos de nosotros uno de esos Antes y Después a que tanto recurren los comerciales. La película de Duccio Tessari no es nada del otro mundo, uno de esos relatos de aventuras en que Latinoamérica es un gran mazacote indiferenciado, pero tuvo la virtud de hacernos crecer, madurar un poco en menos de dos horas. Las muchachas suspiraban y se derretían abiertamente cada vez que Delon miraba a cámara; los varones sufríamos parecido trance cuando aparecía Ottavia Piccolo; luego, de regreso en el albergue, tuvo lugar el cambio decisivo: abandoné mi peinado infantil con raya a un lado para empezar a echar mi cabello hacia atrás, con raya al medio más o menos visible. Nadie podía parecerse al apuesto francés, pero uno hacía lo que estaba a su alcance. Y no fui el único. Ahí empezó realmente la adolescencia.

Años después, ya en la Universidad, fui una noche con mi primera esposa y una pareja de amigos a La Rampa a ver L´eclisse (1962) de Antonioni, con Mónica Vitti y Delon, quien interpreta a Piero, un corredor de Bolsa. No me gusta Antonioni (lo que evidentemente no es un problema suyo, sino mío), pero al salir mi chica y yo defendimos la película, hablando de símbolos, de incomunicación, de vanguardia artística, en tanto los otros la odiaron con fervor. Una frase se me quedó desde entonces: hay un momento en que la pareja protagónica intenta abrazarse y toquetearse en un sofá, se recolocan en diversas posturas, hasta que la Vitti dice, riendo: Siempre sobra un brazo. Cualquier pareja de amantes sabe a qué se refería la sensual romana. Desde luego, la cultura no tiene momento fijo…

Lo curioso es que, luego de servir en la Marina gala y desempeñarse como paracaidista en Indochina, el Delon de 19 años (había nacido en 1935) no tenía idea de qué hacer con su vida. En alguna entrevista afirma que jamás se le había ocurrido ser actor, y que de hecho rechazó la primera oferta recibida, aunque luego decidió que con probar no perdía nada. Pronto, sin embargo, se enamoró de la profesión, tan rápido como el resto del mundo se enamoró de él.

Tras varias películas menores, con Plein soleil (1960) de René Clément (basada en una novela de Patricia Highsmith, reciclada por Anthony Minghella en The talented mr. Ripley [1999]) le llegó la fama universal, como actor y como símbolo erótico. Ese mismo año la ratificaría en Rocco e i suoi fratelli, de Luchino Visconti, interpretando al protagonista; para mí, la mejor actuación de su carrera. Si en la primera encarnaba a un oportunista asesino, en la segunda es un chico bondadoso que adora a su familia, por la cual realiza diversos sacrificios con tal de mantenerla unida.

El joven galán no solo tuvo la suerte de ser llamado por directores notables como de compartir cartel (y en muchos casos intimidad) con actrices célebres por su talento, carisma y belleza, o al menos por una de las tres cosas: Romy Schneider, Mireille Darc, Simone Signoret, Francine Canovas (que devendría Nathalie Delon), Anne Parillaud, etcétera. En su vida hubo otros muchos romances (uno de ellos con la cantante alemana Nico, quien fuera por un tiempo la voz de The Velvet Underground) y algún escándalo (se le relacionó con cierto crimen, y con orgías y homosexualidad) pero no seguiremos por ahí. En fin. Era la época, y era Alain Delon.

El galo no era uno de esos actores centrados en caracterizaciones pasmosas, como Dustin Hoffman o Christian Bale, sino de aquellos que son casi siempre ellos mismos, díganse Robert Redford o Woody Allen. De hecho, los personajes que lo exponían fuera de su zona de seguridad no necesariamente devenían sus hallazgos más felices, como el alambicado gobernador Don Diego en la ya citada El zorro o el César de Astérix aux Jeux Olympiques (2008) de Frédéric Forestier y Thomas Langmann. En obras como Le samouraï (1967) de Jean-Pierre Melville, apenas si cambia su expresión en toda la película; sin embargo, dado que interpreta a un asesino a sueldo regido por un estricto código del honor, su minimalismo se las arregla para funcionar. Es cierto que no disponía de un registro muy amplio, pero bien dirigido (sin ir más lejos, por el propio Visconti, a cuyas órdenes participó también en la monumental Il gatopardo [1963]) se podía obtener de él una intensidad que anhelarían para sí muchos colegas.

Solicitado como estaba todo el tiempo, alguna vez intervino en producciones francamente desechables, en particular The assassination of Trotsky (1972) de Joseph Losey, o cuando menos desconcertantes, como The girl on a motorcycle (1968) de Jack Cardiff, junto a la por entonces pareja sentimental de Mick Jagger, Marianne Faithfull. Nadie se libra de altibajos y malas decisiones.

Con el paso de los años, además de actuar y romper corazones, Delon se dedicó a otras cosas. Todo el mundo ha escuchado, o debería, la canción Paroles… paroles (1973) en la versión de Dalida: el amante (interpretado con voz compungida y sensual por Delon, mira tú) ruega a la chica que lo perdone, jura y vuelve a jurar que la ama, que le será fiel, etcétera, pero ella ya no le cree (lo que me recuerda Words, de los Bee Gees, en que Barry intenta algo parecido). Después de cantar (o más bien de hablar) en ese tema, el actor se aventura a producir perfumes, carreras de caballos y películas. Y a dirigir. Ahí está Pour la peau d’un flic (1981) para demostrarlo; luego realizaría alguna otra. A esas alturas, sabía que al público le gustaban sus primeros planos, aunque no estuviera expresando gran cosa, así que atiborró la película de ellos. Además de la Parillaud, su pareja de entonces (a quien recordaremos como la Nikita [1990] de Luc Besson), en el filme tiene un breve personaje de enfermera la leyenda del cine porno Brigitte Lahaie, quien por entonces empezaba a expandir sus intereses fuera de su área de trabajo.

Delon falleció en agosto del año que casi termina. Por ahí están sus personajes para emocionarse, reír o suspirar, su fama de hombre más bello del mundo, su indiscutida condición de icono cultural. En Cuba, a partir de los años setenta, empezaron a proliferar los Alains, reflejo de las fantasías maternas, aunque fueran más feos que un mandril asmático. Y bueno, cuando en la Lenin de mi adolescencia alguien tardaba mucho en acicalarse y peinarse ante el espejo de baño, los demás bromeábamos: «¿y este quien se piensa que es? ¿Alain Delon?».

Cubano NO salva cubano: Marco Rubio de secretario de Estado

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Foto: BBC

La noticia es que el senador republicano por la Florida, Marco Rubio, ha sido designado como futuro secretario de estado en Estados Unidos, lo cual ubica a un representante político surgido de la emigración cubana en el cargo más alto jamás ocupado por un latino. El puesto debe ser confirmado por el Senado, algo que muy probablemente ocurra teniendo en cuenta que estará en manos de los republicanos.

Rubio, de 53 años, es una de las voces más duras contra el gobierno cubano, nicaragüense y venezolano, también participó en el diseño de la política de máxima presión que implementó Trump en su primera administración contra Cuba.

A pesar de una relación complicada con el reelecto presidente, cuando se disputaban el control del partido en las primarias del año 2016, Rubio terminó aliado al trumpismo, y ahora tendrá una de las posiciones más influyentes del gabinete.

Medios de la Florida suponen que el recién nombrado jefe de la diplomacia estadounidense repetirá su estrategia de línea dura: más sanciones, y una política de injerencia abierta en los asuntos internos de la Isla.

Según el otro arquitecto de la política de máxima presión contra Cuba en la primera temporada de Trump, Mauricio Claver-Carone, «el enfoque principal debe ser modernizar las sanciones a Cuba para que puedan tener efectos en terceros, similares a las sanciones a Venezuela», así lo relata un artículo del diario floridano Miami Herald.

Al ser nombrado, Rubio dijo en la red social X que «promoverá la paz a través de la fuerza» una polémica frase que revive el espíritu de guerra fría y a la cual se ha sumado una retórica contra los polos no occidentales, como China, poniendo énfasis en la fuerza en influencia en Estados Unidos de la red social asiática Tik Tok.

Rubio ha tenido una historia complicada con la verdad y los hechos. En octubre de 2011, el entonces senador tuvo que actualizar su biografía en su sitio web, porque durante años había engañado a sus votantes al contarles una historia de sí mismo que no es verdad: que su padre había huido de la Cuba de Fidel Castro.

La historia es coherente con un grupo de exiliados que tienen mucho poder económico y político en el estado floridano, pero no es verdad. Si bien los padres se alinearon con la línea opositora al gobierno que asumió tras la guerra en la Sierra Maestra, realmente ellos se radicaron en la nación norteña durante el período de la dictadura de Fulgencio Batista contra la cual luchaba Fidel Castro. Los padres de Rubio «partieron de la isla como exiliados del régimen tiránico, el de Fulgencio Batista, el dictador de derecha que tumbó Fidel Castro», explica el politólogo Arturo López Levy, también colaborador de La Joven Cuba, en un artículo publicado en inglés en el medio digital Huffington Post. Para el experto cubano, Rubio escogió mentir para adaptarse al conflicto y beneficiarse de la propaganda dominante en Miami, y explotar el trauma vivido por algunos de sus constituyentes.

López Levy señala lo que otros ya han alertado en el político republicano: el uso mendaz de la historia para ponerla en función de su discurso ideológico.

«El senador ha repetido que la revolución de 1959 fue un “accidente de la historia”, sabiendo, por su propia historia familiar, que eso es falso. Esa es la visión que conviene al elemento anticastrista, en los que los que apoyaron a Batista han sido exonerados de sus crímenes en la isla. Decir que Cuba en 1958 era una democracia, en un camino al desarrollo es una mentira repetida mil veces con la esperanza de transformarla en realidad».

López Levy pone en contexto el porqué de esta mentira: «Dentro de la comunidad cubana, Rubio ha utilizado la historia falsa de sus padres como una forma de evitar el debate de aquellos que critican su política de suspender parcialmente la Ley de Ajuste Cubano (privilegio migratorio que ofrece beneficios excepcionales a los cubanos migrantes) y su apoyo a imponer más restricciones en los viajes familiares a la isla, y así revertir las políticas populares del presidente Obama, que liberalizó ese tipo de viaje».

Si bien ahora muchos medios titulan: «primer secretario de estado latino», cabría preguntarse cuánto ha hecho Rubio por representar a la comunidad latina.

Su opinión sobre los migrantes ha ido cambiando según el vaivén de los intereses. En el pasado apoyó un instrumento legal muy controvertido que permitía a las autoridades a identificar o asumir que los latinos eran migrantes ilegales o criminales. Incluso se ha opuesto al Dream Act, una ley que ofrece educación universitaria a miles de hijos de migrantes indocumentados.

Su desdén por la historia y su ligero uso del lenguaje más hostil en términos de guerra ha sido explorado por otros columnistas.

Según estudiosos de sus discursos, Rubio no entiende de límites del poder militar, de los peligros de las consecuencias de las guerras, o de sus tremendos costos. Solo utiliza los conflictos bélicos y el lenguaje hostil para apoyar el crecimiento de la maquinaria beligerante para que esta sea desplegada más agresivamente alrededor del mundo. 

Esta noticia significa que un operador político de la línea más dura contra Cuba toma la dirección de las relaciones exteriores de ese país. Si desde el Senado y su Comité de Relaciones Exteriores, tanto él como Bob Menéndez (el defenestrado senador de origen cubano por Nueva Jersey y que renunció por ser condenado en un caso de corrupción) ponían tantos bloques al régimen sancionador contra Cuba, engordando medidas, e impidiendo vínculos con la Isla. Ahora desde el Departamento de Estado, Rubio tendrá más poder, más cercanía al presidente, y más capacidad de incrementar la política injerencista de máxima presión que le ha servido para ganar apoyos dentro de la comunidad extremista en la Florida.

Significa además que Trump está armando un gabinete con funcionarios muy alineados a sus políticas que incluyen la injerencia directa en los asuntos internos de otros países, el rechazo al respeto por la diversidad cultural y política, tanto como paradigma de gobernanza interna como en las relaciones internacionales.

Rubio se suma a otras figuras sumamente controversiales que integrarán el nuevo gabinete en el cual también estará el presentador de Fox News Pete Hegseth como secretario de Defensa —quien ha hecho declaraciones en contra de que las mujeres ocupen puestos significativos en los ejércitos—, o el activista antivacunas Robert Kennedy Jr. como secretario de Salud.

Por tanto, también significa que un hombre que tiene poca experiencia real en el escenario internacional, de una lista que podía haber tenido a otros muchos más talentosos que él como favoritos, tendrá que encargarse de la política exterior de un país que tiene muchos frentes abiertos. Sus prioridades deben ser la crisis en Gaza vista como genocidio por varios movimientos en Estados Unidos y el mundo, y la prolongada guerra de Ucrania en la cual ningún bando se alza con la victoria.

¿Cuánto daño puede hacer a Cuba? Es difícil saber, ya que muchas de las medidas de máxima presión se mantienen, y realmente Trump ganó la Florida, y Miami Dade (condado con mayor concentración de cubanos en Estados Unidos) cómodamente, lo cual implica que no necesita hacer nada para mantener de cerca a este grupo de votantes. El magnate neoyorquino reelegido como presidente no debería poner foco en Cuba porque no necesita ganarse a una comunidad que ha preferido apoyarlo, aunque activó el Título III de la Helms Burton dejando sin trabajo a muchos negocios pequeños, y a todo el ecosistema laboral que vivía de los cruceros, por solo poner un ejemplo.

La política de máxima presión, si bien es útil a la narrativa de extrema derecha, sobre todo para presentar los efectos de la crisis en Cuba como un «mal ejemplo» para el mundo, no ha dado ni un solo fruto en cuanto a promover cambios democráticos en la Isla. Por el contrario, solo profundiza un esquema que atrinchera al gobierno cubano en su posición defensiva, con menor capacidad de lidiar con expresiones de oposición política, y empeora severamente la vida de los cubanos. Sin embargo, es posible que el «pequeño Marco», como lo llamaba su futuro jefe, pretenda ganarse puntos con el lobby cubanoamericano extremista en vista a una futura elección en 2028.

Teniendo en cuenta acciones pasadas de la administración republicana, entre las opciones de empeoramiento de los ya pobres vínculos entre La Habana y Washington estarían:

  • suspender todos los diálogos con el gobierno cubano, que son tan importantes en términos de seguridad para ambos países, incluyendo los diálogos de temas migratorios, de vital significación para enfrentar ese desafío compartido;
  • limitar los viajes de aerolíneas comerciales o suspenderlos del todo eliminando las licencias para que vuelen a la Isla, lo cual dificultaría la visita de cientos de miles de cubanos que viven en Estados Unidos y viajan a la isla cada año;
  • restringir los pocos viajes de estadounidenses a Cuba, impidiendo así que los estadounidenses vean la realidad de la Isla, y eliminando un derecho que deberían tener;
  • disminuir las operaciones de la Embajada a mínimos históricos, como fue durante la administración anterior, utilizando como excusa los incidentes de salud que nunca pudieron ser confirmados;
  • suspender la entrega de visas de cinco años a personas escogidas
  • limitar o cerrar del todo los vínculos con el emergente sector privado que Rubio y su colega republicana de la Cámara, Maria Elvira Salazar, tildan de «grupo beneficiado por el gobierno», y vinculado a familias de la generación histórica de la Revolución cubana, para lo cual usan dos ejemplos, de entre 10 mil empresas privadas aprobadas;
  • podría empujar un debate para suspender la Ley de Ajuste Cubano, ya que en el pasado ha estado en contra de esta Ley que ha beneficiado a la gran mayoría de sus votantes cubanos, gracias a la cual ahora, todo el que entró por Parole Humanitario, tiene una posibilidad de regular su situación migratoria, una ley que es un incentivo para emigrar, pero es también un privilegio que ha ofrecido oportunidades a cientos de miles de cubanos.

Nuestra opinión es que la elección de Marco Rubio es uno de los nombramientos que permite a Trump poner en una posición clave a un hombre que hará sin titubear lo que diga, por inaudito o peligroso que sea. Responde a su política de preferir cuadros «fieles» por encima de personas capacitadas, y sin tener en cuenta la poca experiencia política que tengan, o lo peligrosas que sean sus posturas.

Como mismo Trump ha mostrado una tendencia a mentir, y a manipular la realidad para contar una narrativa que convenga, Rubio es quizás de los que con más efectividad podrá seguir esa tendencia. Un hombre que ha cambiado su historia personal para obtener el voto y apoyo de constituyentes en la Florida, y un latino que no representa a la comunidad latina, y que lejos de defender más derechos para los hispanos, ha apostado por disminuir a mínimos las ayudas a migrantes.

El actual senador que durante años ha ofrecido discursos sobre Cuba en medios de prensa estadounidense, con una retórica locuaz, pero llena de inexactitudes y mentiras, apuesta por una política de máxima presión hacia Cuba, y tiene un desdén absoluto por lo inefectivo que ha sido ese enfoque, y el trágico empobrecimiento que ha traído a los residentes en la Isla.

Rubio es el experto de Cuba que no ha visitado Cuba, que no nació en Cuba, pero que ha utilizado el país de sus padres, la historia de los exiliados y el conflicto entre ambos Estados como combustible para llegar a Washington y mantenerse ahí.

Hijo de migrantes, es de los que prefiere tumbar la escalera que él mismo subió para adquirir derechos y privilegios en ese país, antes de que otros escalen y logren regular su situación migratoria. Es muy probable que, con ese historial, defienda una política que es sabido su inefectividad para promover valores democráticos en la Isla, e incluso afecta los intereses, tanto de los cubanos que viven en Estados Unidos y tienen familia en Cuba, como de sectores agrícolas e industriales que se verían beneficiados por el intercambio comercial con un país importador de lo que producen. Lo que sí ha traído es el enriquecimiento de una clase política que «lucha por la libertad» a kilómetros de distancia y sin contacto alguno con quienes pretenden «liberar».

Rubio es de los que defiende a capa y espada que nada cambie en Cuba para que nada cambie para su clase política y económica. El saldo no será positivo para nadie, ni para los cubanos de allá ni para los que en Cuba van sobrados de sanciones, limitaciones, huracanes, sismos y errores en la administración estatal.

Entre ciclones, sismos y ayudas: la economía cubana tampoco crecerá este año

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Foto: Néster Núñez

La noticia es que los ministros cubanos de economía y planificación, y el de comercio exterior y la inversión extranjera, han reconocido en conferencia de prensa que los eventos naturales sucedidos en las últimas semanas indican que no habrá crecimiento en la economía durante este año.

En una inusual conferencia ofrecida a la prensa acreditada en el país desde la sede en la capital cubana del Ministerio de Relaciones Exteriores, Joaquín Alonso Vázquez, titular de economía, informó que uno de los sectores particularmente impactados fue el de la vivienda, donde se reportan hasta el momento 34 mil hogares dañados por el paso de los huracanes Oscar y Rafael, y los dos sismos por encima de 6 en la escala de Richter que afectaron al oriente cubano.

Según el ministro, los planes de recuperación están en marcha, pero dependen de la disponibilidad de recursos.

El panorama descrito sobre la situación del sistema eléctrico nacional es verdaderamente dantesca: tras dos caídas totales del sistema y el paso de los huracanes, se reportan afectaciones en alrededor de 2449 transformadores, un número aún indeterminado de postes caídos, 200 kilómetros de líneas de distribución y la caída de ocho torres de alta tensión.

Las mermas en la ya frágil producción agrícola son significativas, con pérdidas en 37 mil hectáreas de tierra y en 381 instalaciones agrícolas, y estiman pérdidas preliminares en torno a los 383 millones de pesos, o alrededor de 3 millones 192 mil dólares según el cambio de la tasa oficial.

Óscar Pérez Oliva-Fraga, ministro de Comercio Exterior y la Inversión extranjera resaltó el papel del Sistema de Naciones Unidas y la respuesta inmediata desplegada con los recursos que pusieron a disposición de los afectados.

Ambos ministros indicaron que la Isla también sufre el peso de las sanciones estadounidenses, una de las causas por las que la situación técnica de las termoeléctricas es tan precaria.

Mientras tanto, Rusia donará a Cuba 80 mil toneladas de diésel y equipos por un monto de 62 millones de dólares por «instrucción del presidente ruso Vladimir Putin», informó el viceprimer ruso Dmitri Chernysheno, quien llegó a Cuba justo tras el paso del huracán Rafael, para participar en una reunión de la comisión intergubernamental ruso-cubana.

La crisis del sistema electro energético cubano tiene como una de sus causas fundamentales la falta de combustible, aunque pesa significativamente también la situación técnica de las termoeléctricas.

El viceprimer ministro informó que su país también enviaría material de reparación para los equipos dañados a través del Ministerio de Situaciones de Emergencia de ese país.

El titular de esa cartera, el Teniente General Alexander Viacheslavovich Kurenkov visitó la Isla a finales de esta semana y obtuvo el tratamiento de mayor nivel que se da en Cuba a visitantes extranjeros: el líder cubano Raúl Castro Ruz lo recibió y sostuvo conversaciones con el alto funcionario. Según reportes de prensa, Raúl agradeció las donaciones solidarias realizadas por el gobierno ruso en distintos momentos.

En relación con Rusia, esta semana también fueron noticia declaraciones del ministro de turismo cubano, Juan Carlos García Granda, a la agencia rusa TASS sobre que «estamos muy cerca de que en Cuba aparezcan los primeros hoteles construidos por empresarios rusos. Además, algunos de los hoteles existentes podrían ser gestionados por empresas turísticas de Rusia».

La comunicación ocurre en medio de una fuerte crisis del sector turístico que no ha podido recuperarse a los niveles pre-padémicos y las múltiples críticas de varios economistas sobre la estrategia de seguir apostando a la construcción de hoteles, en detrimento de otros sectores como la electricidad. El mismo alto funcionario cubano reconoce que la meta anunciada a principios de año de «superar el umbral de 200,000 turistas rusos», no se alcanzará.

Esta noticia significa que la situación de la economía nacional mostrará números negativos en los reportes de finales de año.

Vázquez Alonso dijo que había una recuperación del déficit fiscal, pero que el PIB anual no daría signos de crecimiento económico, sino todo lo contrario.

Lo informado en la conferencia de prensa indica que la cuantificación de los daños pone al país en una situación de gran fragilidad, sintiéndose el peso mayor sobre las comunidades en situación de vulnerabilidad.

Por otro lado, la ayuda de Rusia, que junto a la del sistema de Naciones Unidas ha sido la más relevante, muestran que Moscú sigue rescatando a la Isla cuando más lo necesita. Esto ocurre en un contexto en el cual la mayoría de los países occidentales miran con recelo a Moscú por su guerra con Ucrania, mientras La Habana ha apoyado directa e indirectamente a Putin ante el aislamiento internacional. Por su parte, el Kremlin agradece al Estado cubano con estos «salvavidas» en un momento clave para el mantenimiento de su sistema político, que además, pronto recibirá los embates de una administración Trump posiblemente más agresiva.

Nuestra opinión es que el gobierno cubano debe hacer una evaluación más exhaustiva de las razones de los daños, así como del funcionamiento de sus instituciones, para así aprender de estas experiencias y evitar que se repitan daños como los vividos.

Cabe destacar que el número de funcionarios públicos, trabajadores del sector estatal, y también emprendedores y actores de la sociedad civil que se han lanzado a las labores de recuperación es impresionante, con especial mención a los linieros y trabajadores eléctricos que laboran en condiciones de alto riesgo y no siempre con los equipos de protección que requieren.

Pero si bien una buena parte de los daños ante un desastre natural son inevitables, una estrategia para clara para la adaptación al cambio climático pudiera repercutir en una mayor preparación ante estos sucesos y por ende minimizar sus efectos en la economía.

Como servidores públicos, las autoridades locales y nacionales deben también transparentar las medidas que se toman para ayudar a todos los afectados, así como los presupuestos destinados a mitigar los efectos de futuras catástrofes.

La crisis del sistema electroenergético nacional que afecta a todos, y no necesariamente por el paso de fenómenos naturales, tiene su base tanto en las repercusiones de medidas unilaterales coercitivas externas como en decisiones financieras que se tomaron en años anteriores, en los que la renovación de esta tecnología debía haber sido prioridad.

La ayuda internacional es bienvenida, pero no será eterna. El estancamiento económico anunciado pone otra alarma más sobre la necesidad de hacer una reforma integral de la economía cubana que priorice el desarrollo de las infraestructuras base y que permita la cooperación público-privada en áreas clave, además de estimular a los trabajadores y productores.

Solo había que observar el Vedado habanero en medio de la noche, donde todo estaba en la más absoluta oscuridad con excepción de hoteles que albergan a muy pocos turistas extranjeros y que sí tienen electricidad por la disponibilidad de generadores independientes, para confirmar la magnitud de la crisis y que el tiempo para hacer las reformas económicas es ya.