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POTUS: del horno al sartén

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Foto: Milenio

Esta semana fueron noticia varios acontecimientos que parecen confirmar que la normalización de relaciones con Cuba no parece estar en la agenda de la Casa Blanca, ni en la actual administración demócrata de Biden —conocido como POTUS en Estados Unidos—, ni en la venidera republicana encabezada por Trump.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, reafirmó este miércoles ante el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes que no se esperan cambios en la política hacia Cuba antes de que el presidente Biden deje el cargo el 20 de enero de 2025, como respuesta a una pregunta de la congresista Maria Elvira Salazar.

Además, reiteró esa posición al ser consultado sobre la posibilidad de retirar a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo, señalando que no hay una revisión en curso sobre ese tema en los últimos días de la presidencia actual.

Esto fue confirmado horas después con la decisión de Estados Unidos de mantener a Cuba en dicha lista por otro año más, junto con Corea del Norte, Irán y Siria, a partir del informe de 2023 sobre terrorismo global, publicado por el Departamento de Estado este jueves, una designación que implica sanciones económicas, restricciones en la ayuda exterior y limitaciones comerciales.

Esta semana también el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba respondió a la aprobación de la ley «No Marcas Robadas Reconocidas», firmada por el presidente Biden, calificándola como una medida “coercitiva unilateral” que refuerza el «bloqueo» contra la Isla. El instrumento legal prohíbe el uso en Estados Unidos de marcas comerciales que fueron confiscadas por el Gobierno cubano tras 1959, si se demuestra que quienes las utilizan conocían su origen expropiado. Su aprobación revive una disputa histórica sobre marcas confiscadas tras 1959, y fue señalada por la cancillería cubana como un nuevo golpe a los derechos internacionales, mientras Cuba destacó que protege legalmente 6,448 marcas estadounidenses en su territorio.

Pero las noticias que empañan un posible camino de normalización de relaciones entre los dos países no quedan ahí. Esta semana el llamado «síndrome de La Habana» vuelve a generar controversia tras la publicación de un informe del subcomité de inteligencia de la Cámara de Representantes —de mayoría republicana—, el cual sugiere que un adversario extranjero podría estar detrás de los presuntos ataques sónicos que afectaron a diplomáticos de Estados Unidos y Canadá. Este documento también cuestiona el manejo de la investigación por parte de las agencias de inteligencia, acusándolas de ocultar información y obstaculizar los esfuerzos para esclarecer el origen de los incidentes.

La Oficina del director de Inteligencia Nacional respondió al informe a través del Miami Herald, rechazando las conclusiones del Congreso. Según esta entidad, su investigación fue transparente y exhaustiva, y no consideran que un adversario extranjero sea responsable del síndrome, una posición que contrasta con investigaciones previas.

«La mayoría de las agencias de inteligencia evalúan que es muy poco probable que un adversario extranjero sea responsable de los [incidentes] reportados y la afirmación de que estamos reteniendo información que contradice este análisis o que de otra manera iluminaría este tema complejo es infundada», afirmó la portavoz contactada por el Miami Herald.

Cuba en varias ocasiones ha negado cualquier responsabilidad, acusando a Estados Unidos de utilizar este tema como pretexto para justificar sanciones y el cierre de los servicios consulares durante la administración Trump.

Estas noticias significan una escalada de tensiones en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. La actual administración demócrata, si bien ha reanudado algunos servicios consulares y aplicado algunas leves flexibilizaciones a las sanciones —como el descongelamiento de las remesas— ha mantenido el núcleo duro de las medidas coercitivas aprobadas por Trump, entre ellas, la inclusión de Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo.

Dicha medida fue inicialmente adoptada en enero de 2021 por el expresidente Donald Trump, justificándola con la presencia de líderes del ELN en Cuba que participaron en negociaciones de paz con el Gobierno colombiano. Sin embargo, Gustavo Petro, presidente de Colombia, ha pedido en reiteradas ocasiones que Cuba sea retirada de esta lista.

«La excusa fue porque como se había acordado con el gobierno de Santos, los negociadores de paz del ELN no podían ser entregados como rehenes tal como pedía Duque. Se traicionaban los acuerdos previos firmados en forma de protocolos por los países de Colombia, Cuba y Noruega […] El gobierno de los EEUU debe comenzar a cerrar y cicatrizar las heridas abiertas en la historia con América Latina. Sacar a Cuba de la lista de países que ayudan al terrorismo, es recuperar la verdad en nuestras relaciones y el comienzo de un nuevo diálogo para superar los problemas de nuestra América común», afirmó Petro en 2023.

Asimismo, la reinclusión de Cuba en esta lista contradice la retirada del Estado cubano de la lista de países que no cooperan plenamente en esfuerzos contra el terrorismo, acción que ocurrió en mayo de este año. Si bien esa lista no tiene prácticamente ningún efecto práctico sobre las relaciones económicas entre ambos países, en aquel momento se especuló que podría ser una antesala para la retirada de la lista de patrocinadores…, que sí tienen un efecto directo porque entorpece transacciones bancarias, entre otras medidas restrictivas.

Por otro lado, la reavivación de la polémica del llamado «síndrome de La Habana» podría ser el inicio de una estrategia retomada durante una eventual administración de Donald Trump para provocar, nuevamente, el cierre parcial de la embajada de Estados Unidos en la capital cubana, una acción que imposibilitó los viajes entre ambos países, la reunificación familiar y catapultó la emigración informal a través de la popularmente llamada «ruta de los volcanes» por Nicaragua.

Nuestra opinión es que la Casa Blanca una vez más opta por mantener la política arcaica de guerra fría, en vez de retomar el acercamiento iniciado por Raúl Castro y Barack Obama en 2014. 

Esto constituye una estrategia fallida que lejos de promover valores democráticos en la Isla, ha provocado carencias económicas, desatado el extremismo político en ambas orillas, e incluso ha sido la justificación ideal usada por el aparato burocrático cubano para ocultar ineficiencias internas.

Si bien la administración demócrata actual se diferencia de la republicana precedente y sucesora en haber flexibilizado varias restricciones, ambas han preferido escuchar a los representantes de origen cubano que han hecho carrera política a costa de las hostilidades, por encima de las múltiples voces de intelectuales, empresarios y políticos que han llamado la atención sobre las potencialidades que tiene el camino de la normalización, tanto para promover un desarrollo democrático en la Isla, como para proteger los intereses norteamericanos.

En el medio siguen quedando familias separadas, negocios truncados, fondos públicos para promover «la democracia» que terminan en los bolsillos de actores antidemocráticos, y, sobre todo, los millones de cubanos que hoy sufren los efectos de las sanciones en la Isla y que probablemente deberán volver a arriesgar sus vidas para intentar conseguir un futuro mejor.

Penas en Cuba por tráfico de drogas sintéticas y estupefacientes

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Foto: Cubanet

Fueron noticia las condenas por posesión, comercialización y distribución de drogas en Cuba.

Los juicios, otra vez calificados como «ejemplarizantes» por las autoridades, ponen de manifiesto la complejidad del fenómeno, que incluye la introducción de drogas sintéticas como el «químico» y el uso de redes organizadas para su distribución.

El Coronel Juan Carlos Poey Guerra, jefe del órgano antidroga del Ministerio del Interior (Minint), resaltó en intervención en la Mesa Redonda que las drogas como los cannabinoides sintéticos (CS) están generando un impacto alarmante en la sociedad, especialmente entre los jóvenes. Este tipo de sustancias, fáciles de producir y de bajo costo, resultan altamente adictivas y peligrosas. Además, el incremento de recalos en costas cubanas y el uso de métodos novedosos para introducir drogas al país agravan la situación.

En una reciente emisión del programa Hacemos Cuba, el Jefe del Estado Mayor de la Dirección de Tropas Guardafronteras, primer coronel Ybey Daniel Carballo, se refirió a las vías de comunicación que existen alrededor de la Isla para la entrada de estupefacientes. «Al sur se encuentran los países mayores productores de drogas y al norte el mayor consumidor, en este caso, los Estados Unidos», precisó. En opinión de Carballo, solo por la vía de los recalos, «entre 2023 y 2024 se han asegurado aproximadamente 2, 66 toneladas de drogas». 

No obstante, «el problema más grande con las drogas en Cuba actualmente está relacionado con las dobles operaciones de tráfico de personas y de drogas, con el empleo de lancha rápida que proviene del exterior con el interés de introducir droga y sacar personas», explicó Poey.

«El comportamiento del traficante y la forma de apreciar la prueba cambiaron; antes un traficante era considerado por los volúmenes de droga; hoy, sin embargo, tenemos que ir a las dosis, por el grado de contaminación». «La estrategia cubana es lograr un equilibrio entre las acciones de prevención y enfrentamiento», explicó Poey.

«Hoy hay circulados 23 cubanos con difusión roja con la Interpol, eso quiere decir que puede traerse al país para que sea juzgado y sancionado, la mayor parte de ellos están en Estados Unidos». Precisamente la cooperación para el tema del narcotráfico ha sido uno de los pocos temas en los cuales los dos países han logrado mantener un diálogo bilateral sostenido y llegar acuerdos de interés mutuo.

A nivel social, el consumo de «químico» y otras drogas sintéticas ha tenido repercusiones significativas en las escuelas, donde están involucrados adolescentes de secundaria básica y técnico-profesional . Según estadísticas presentadas, el 47 % de los hechos relacionados con el consumo y tráfico de drogas en lo que va de año corresponden a este tipo de sustancias. La escuela, la familia, los servicios de salud y la sociedad en general están llamados a desempeñar un papel crucial en la prevención y atención de estos casos.

Esto significa que Cuba enfrenta un desafío cada vez mayor en el control del tráfico de drogas, una problemática que no solo afecta la seguridad nacional, sino también la salud pública, especialmente de la población joven. El uso de redes sociales para la venta de drogas y la introducción de nuevas rutas de tráfico aéreas y marítimas han intensificado la necesidad de operaciones conjuntas entre el Minint y otras instituciones como la Aduana General de la República.

Cuba es signataria de tratados de extradición con otros países y de asistencia jurídica en su concepción de tolerancia cero a las drogas. Sin embargo, la detección de las sustancias que se utilizan para fabricar los llamados canabinoides sintéticos requiere un alto nivel técnico y logístico que ha puesto en jaque los sistemas de alerta, incluso de países desarrollados. El principal problema radica en que se trata de un grupo de productos que por separado no producen ese efecto: se entran al país por diferentes vías, y se fabrica la preparación final en casas.

Según un artículo del doctor Carlos Alberto Gonzáles, «para que puedan ser consumidos, es necesario la presencia de un “vehículo vegetal”, que pueden ser picadura de cigarro o algún tipo de planta, como el orégano, al que se le administran los CS en forma de aceites, esparciéndolos por medio de atomización aérea».

El llamado «químico» resulta una de las sustancias más populares entre las capas más empobrecidas de la población, pues por lo general tiene bajos precios en comparación, incluso, con sustancias recreativas lícitas como el ron. Reportes de prensa afirman que un cigarro con esta sustancia impregnada puede costar alrededor de unos 200 pesos, lo mismo que una cerveza o una bolsa de panes. 

Sin embargo, su bajo precio es directamente proporcional con los efectos que provoca en el organismo. El antes citado doctor afirma que «se sabe que los CS son entre 2 y 100 veces más potentes que la marihuana debido a su alta afinidad por los receptores de los Canabinoides endógenos». Los efectos más visibles «son los que aparecen en el sistema nervioso o neuropsicológicos, como la psicosis, que dicho en palabras llanas es la pérdida de contacto con la realidad: vuelve “locos” a los pacientes. También encontramos ansiedad, agitación, irritabilidad, confusión, conductas suicidas, alteraciones de la memoria, ataques de pánico, agresividad, comportamiento y pensamiento desorganizado, alucinaciones y delirio…».

La alta dependencia de esta sustancia también podría estar relacionada con el aumento de delitos violentos cometidos por los adictos con el objetivo de tener los medios necesarios para adquirir la droga. Por lo tanto, el incremento del consumo lo convierte en un problema para toda la sociedad.

Nuestra opinión es que la lucha contra el tráfico y consumo de drogas en Cuba debe ser una prioridad nacional que integre esfuerzos multidisciplinarios. Aplaudimos las medidas de rigor aplicadas en los procesos judiciales y el compromiso mostrado por las autoridades educativas y sanitarias para abordar este problema desde la raíz. Sin embargo, es fundamental el trabajo en la prevención, reforzar las campañas de concienciación en las comunidades, redes sociales, así como garantizar un mayor acceso a programas de rehabilitación y apoyo para los jóvenes y sus familias.

Asimismo, es necesario explorar con más atención la interrelación entre el consumo de este tipo de sustancias y otras problemáticas sociales como la pobreza. No es casualidad que el aumento del consumo y el tráfico de estas sustancias aumente en un momento en que el país vive una de las peores crisis socioeconómicas de su historia luego de 1959.  Una mirada interseccional al fenómeno también debe incluir explorar sus raíces más profundas.

El tráfico de drogas no solo es una amenaza penal, sino un problema que atenta contra la vida de los cubanos, sobre todo de los jóvenes.

Nidialys Acosta: Los emprendedores tendremos que buscar alternativas

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Nidialis Acosta
Ilustración: Félix Azcuy

La Joven Cuba comparte la transcripción de la entrevista a la emprendedora cubana Nidialys Acosta propósito de la serie de entrevistas por los 10 años del anuncio del 17 de diciembre de 2014.


Las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, cuando comenzaron a mejorar en el 2014 y se reabrió la embajada, impactaron de forma muy positiva en mi negocio. Antes de ese momento, nuestro crecimiento era muy lento, con un mercado americano y europeo limitados. Sin embargo, se implementaron muchas medidas que impulsaron el turismo, incluyendo la llegada de cruceros.

Vimos un crecimiento en nosotros, en lo particular, en el número de servicios que brindamos. Empezamos a comprar y restaurar otro tipo de autos. En el resto de los negocios también se vio un impacto positivo y un crecimiento, porque a la vez que el turismo se incrementó, todos aquellos negocios que trabajaban vinculados directamente con el turismo se beneficiaron económicamente. Por supuesto, el resto, que indirectamente colaboraban con nosotros —chapistas, pintores, mecánicos, electricistas— se vieron favorecidos. En sectores como la gastronomía y el alojamiento pasaba lo mismo.

Hoy en día, la situación es completamente diferente. Vemos negocios cerrando y personas emigrando, incluso aquellos que habían logrado consolidar negocios exitosos. Cuando en el 2016 Trump resultó electo presidente, fue una de las cosas más fatales que nos pudo suceder. Todo lo que habíamos crecido hasta ese año se estancó. Nosotros empezamos el negocio en el 2011 y ya de ahí se fue haciendo un crecimiento muy lento. Cuando salen estas medidas de Obama crecimos un poco más rápido, pero luego, todo se estancó.

Los cruceros cerraron y todas las medidas que Obama había tomado volvieron atrás. Por ejemplo, las visas que otorgaban a los emprendedores de turismo por cinco años se detuvieron. La embajada prácticamente dejó de operar con este problema de los ataques acústicos, que también fue una cosa creada por ese gobierno. Fue todo un estancamiento total; nos fuimos casi a los inicios del negocio.

El sector privado frente a las políticas de ambos países

Sobre el gobierno de Biden, ¿qué puedo decirle? También pensaba que cuando salió iba a mantener la misma política de Obama y nos sentimos relajados. Pensamos en aquel momento que Trump no saldría, pero no sucedió. Estoy, por supuesto, muy decepcionada, porque en aquel momento yo dije: «Esta va a ser la salvación del sector privado. Esto va a mejorar muchísimo porque es un gobierno demócrata que prometió que iba a volver a eso». Pero no, no pasó.

Por lo menos mi negocio en lo particular depende mucho del mercado americano, porque todas las partes y piezas de la restauración de estos carros americanos las traemos de Estados Unidos. Poder viajar, interactuar con ellos, es vital para nuestro negocio. Hemos tratado de incursionar con diferentes bancos para ver con cuál podemos aperturar una cuenta, algo que estuvimos a punto de hacer en el último año de Obama. Ahora tratamos de nuevo de hacerlo desde que se autorizó, pero todavía no hemos podido hacer nada con ningún banco americano.

Muchas plataformas estadounidenses como eBay, Booking y Amazon, podrían usarse para promocionar nuestros servicios e incluso para comprar directamente y ser parte de clientes y proveedores. Pero no podemos. Estamos bloqueados para esas cosas. No podemos hacer pagos directos a ellos. En fin, es una película de horror y misterio.

Los empresarios cubanos, en el caso mío particular, te puedo decir que hemos podido aprovechar todas las oportunidades que nos han dado tanto el gobierno cubano como el gobierno norteamericano. Por parte del gobierno cubano, por ejemplo, cuando empezaron los trabajos por cuenta propia —los llamados TCP en aquella época—, nosotros al momento sacamos nuestra licencia para realizar una actividad. Desde el año 2022, en otra de las oportunidades que se dieron, abrimos nuestra propia empresa privada S.R.L.

Con respecto al gobierno norteamericano, igual, se podían tener visas. Podíamos viajar, negociar, traer cosas de forma marítima, importar. Todo eso lo hemos ido haciendo de a poco, aprovechando las oportunidades que nos han dado.

Potencialidades para transformar la economía

Por supuesto que podían haber hecho mucho más, quitando el embargo, quitándonos de la Lista de países terroristas, y por supuesto estaríamos en otra posición ahora mismo.

El gobierno cubano, quitando un poco el miedo que tiene al sector privado, debería negociar con nosotros; tener más confianza en lo que el sector privado puede hacer. Hemos visto que en estos dos años, después de la pandemia, ha sido el sector privado el que está alimentando al pueblo. Ha sido el sector privado al que le están dando la posibilidad de importar. No digo créditos, pero sí otra visión de crecimiento.

No pienso que seamos los caballos de Troya del imperialismo, y mucho menos que todos seamos hijos de funcionarios del gobierno. Estoy clara de que existen muchas empresas que están apadrinadas por el gobierno. No es la mía. Hemos venido creciendo de cero desde hace 13 años. El sector privado es el que puede impulsar la economía. Somos buenos cubanos que no queremos migrar, y lo que queremos es cambiar Cuba, cambiar la situación actual que hay.

Dentro de tres o cinco años, no voy a tener aquí empleados porque todo el mundo quiere emigrar. Yo quiero ver a jóvenes cubanos buscando trabajo y viendo un futuro aquí, que actualmente es difícil, pero no imposible. No pienso que sea imposible.

El sector privado puede ayudar mucho a la sociedad. Es cierto que en sus primeros años de crecimiento tiene que fortalecerse, y mientras tú estás creciendo y te estás fortaleciendo, es un poco difícil poder brindar alguna ayuda a la sociedad desde el punto de vista económico. Pero se puede ayudar de muchas formas, por ejemplo creando empleo. En el momento que tú estás creando empleo en tu empresa, ya estás ayudando a la sociedad.

Otra forma de ayuda es creando una conciencia educativa. Por ejemplo, enseñando a otros a tener su propio negocio. Puedes enseñar a generaciones jóvenes, desde que están en la escuela, a ser independientes económicamente, a crecer, a tener ideas de lo que pueden hacer en un futuro, lo que pueden estudiar mejor para que eso les represente una calidad de vida y una economía suficiente para vivir y no tener que emigrar.

Conversamos con disímiles empresarios norteamericanos. Ninguno de ellos tiene una política hostil contra el empresariado cubano privado. Todo lo contrario. Son las medidas y las políticas trazadas por los gobiernos a nivel general las que impiden que podamos tener una relación más directa «de tú a tú». No solamente con sectores de transporte o turismo como nosotros, sino también con el sector agropecuario y otros que puedan relacionarse. Ambas partes tienen un beneficio, porque en una negociación, si ambas partes no tienen un beneficio, no tiene sentido.

Un futuro incierto

¿Qué puedo decir de Trump? Cuando él tomó el poder, nosotros tuvimos la oportunidad, un grupo de emprendedores, de estar en la Casa Blanca, en el Congreso, en el Departamento de Estado, hablando con varios funcionarios del gobierno y pidiendo que, por ejemplo, esta misma medida que había tomado de la eliminación de los cruceros americanos pudiera revertirse. Porque eran medidas que nos iban a afectar muchísimo.

Sé que vamos a pasar muchos años difíciles. Con los cuatro años de Biden fue prácticamente igual: muy poco se relajó, muy poco se cambió. Los próximos cuatro años quizás van a ser un poco más fuertes. Tendremos que buscar alternativas, mecanismos y métodos de sobrevivencia. Quizás me equivoque. Quizás sea de otra forma.

Cambio de liderazgo en La Joven Cuba

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liderazgo
Ilustración: Félix Azcuy

En vísperas de cumplir 15 años en línea, La Joven Cuba (LJC) es una organización no partidista y sin ánimo de lucro enfocada en el desarrollo de la Isla. Revistas digitales con este enfoque y prioridades no abundan entre la escasez y el panorama político polarizado. Aún así LJC ha logrado mantener un equipo sólido comprometido con análisis complejos de la realidad cubana que vayan más allá del usual binarismo progobierno y antigobierno. Es en este contexto que nuestro director ha solicitado ser sustituído al frente de la organización para ocuparse de otros asuntos profesionales y personales.

Harold Cárdenas Lema ha dirigido LJC en los últimos siete años, un período marcado por el extremismo político, la polarización y escalada de sanciones contra los cubanos. Él seguirá acompañando la revista y sus operaciones en la medida que sea necesario. En sus propias palabras y describiendo su salida, “ojalá sirva para recordarle a los seguidores del gobierno cubano que la rotación en el liderazgo es importante, y a los cubanoamericanos trumpistas que la transferencia pacífica del poder es una norma democrática básica”.

A partir del 2025 será Mariana Camejo, hasta ahora Jefa de Redacción y conductora del podcast La Sobremesa, quien asuma la dirección de La Joven Cuba y sus actividades. Este cambio no implica una modificación sustancial de nuestras rutinas productivas ni la toma de decisiones. LJC funciona sobre la base de consensos en el Consejo Editorial, garantizando así que su compromiso con la democracia y pluralidad de ideas, sea también una práctica diaria en las dinámicas internas y editoriales.

Omar Everleny: La economía cubana es una sola

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Omar Everleny
Ilustración: Félix Azcuy

La Joven Cuba comparte la transcripción de la entrevista al economista cubano Omar Everleny a propósito de la serie de entrevistas por los 10 años del anuncio del 17 de diciembre de 2014.


La normalización duró dos años. Aunque se aprobaron las relaciones entre Cuba y Estados Unidos el 17 de diciembre del 2014, hubo un periodo anterior donde realmente existió intercambio, por lo menos en el área donde yo trabajaba: la academia y la economía. Tuvimos visitas de grandes empresarios de la Florida que tenían interés en Cuba o habían sido expropiados en la Isla. Me refiero a grupos como los azucareros, por ejemplo. Hicimos seminarios, presentaciones sobre el tema de la economía cubana. La Brookings, una institución muy importante en los EE.UU., y Diálogo Interamericano empezaron acercándose. O sea, nosotros no sabíamos que iba a haber una normalización, pero sí el clima fue cambiando, no sucedió de la noche a la mañana.

Reconfiguración del vínculo entre naciones

Yo creo que realmente hubo mucha flexibilización. Primero tuvo lugar la cooperación en el tema migratorio, en la lucha contra el narcotráfico; se ampliaron las remesas, se tomaron más de 22 acuerdos… Ahí empezaron a otorgarse las visas de cinco años a muchas personas que tenían un negocio. Hubo una flexibilización de las sanciones que pesaban sobre Cuba: estaba la famosa Lista de países que apoyaban el terrorismo, en la que incluyeron erróneamente a la Isla, pues nunca debió estar. En el caso particular del bloqueo, tiene todo un andamiaje legal que no es fácil eliminarlo, pero sí pudieron haber órdenes ejecutivas que permitieron ajustar determinados aspectos. Entonces, yo creo que en esos años iniciales hubo bastante voluntad y cambio.

No fue significativo, no cambió la economía cubana, pero sí el ambiente era totalmente distinto. Las empresas norteamericanas (muchas de ellas ya vendían determinados alimentos en Cuba) vieron una flexibilización, una posibilidad de vender más. En el caso de la economía cubana, no hubo tanta restricción a las empresas cubanas para comprarle a las norteamericanas. Aunque yo creo que el mayor aporte, desde mi punto de vista, fue al sector privado. Muchos países empezaron a relacionarse con Cuba. Hubo discusiones en el Club de París para condonar las deudas. Todo eso pasó en el mismo periodo. Las ciudades se inundaron de turistas norteamericanos y esos turistas empezaron a gastar en paladares, restaurantes. O sea, llegaron nuevos bríos.

Se pensaba que eso iba a trascender el periodo presidencial. Sin embargo, fue en los últimos dos años del mandato de Obama. Tampoco se puede decir que en dos años un país cambia, pero sí en la población cubana logró suavizar ese ambiente de tensión que hubo anteriormente. Una persona que tenía restricciones para recibir remesas del exterior pudo recibir cualquier monto, o sea, un monto superior al que estaba aprobado. Entonces sí, la flexibilización fue muy beneficiosa para la sociedad en general.  

Beneficios potenciales

Una mejoría de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos significaría para la población en general y para Cuba una gran oportunidad. En primer lugar, para las transacciones bancarias. Ya no estamos hablando solo del sector estatal, sino del sector no estatal que necesita comprar algún bien en EE.UU. porque es el mercado más cercano. Hoy no lo puede hacer porque no tiene cuenta bancaria en ese país, lo debe hacer a través de terceros con las comisiones.

Permitiría de nuevo recuperar el número de turistas que venían a Cuba. Por ejemplo, a República Dominicana le llegan en estos momentos cinco millones de turistas norteamericanos, ninguno de esos viene a Cuba. Ahora, yo creo también que a un presidente, cualquiera que esté en el poder, le es muy difícil cambiar 65 años de medidas, pero sí sería una mejoría. De igual modo, Cuba tiene que poner de su parte, no solo presionar a aquellos que nos tienen presionados, sino también ceder algo. Permitir inversión extranjera concreta. En esos dos años se negociaron muchos acuerdos con EE.UU. y casi ninguno se materializó.

Los recursos provenientes de Estados Unidos casi siempre se miran con recelo, ¡y si vienen de cubanoamericanos más! Yo creo que hay que dejar esa política. Independientemente de todo, los recursos hacen falta y da lo mismo que sea un empresario privado vietnamita, que un empresario privado norteamericano y, si es cubanoamericano, mejor. Las condiciones están.

Retroceso en las relaciones bilaterales

El fin del acercamiento de las relaciones que se habían «normalizado» en el periodo anterior, cuando asumió el nuevo presidente, fue inmediato. Yo soy economista y me gusta ver hechos. Para mí, el hecho más visible fue la suspensión de los cruceros. Alrededor de los cruceros se había creado todo un andamiaje de grupos ofreciendo servicios: guaguas de turismo, carros americanos de los años 50, gente que vendía souvenirs, es decir, se fueron articulando y, de pronto, se quedaron colgados.

Las paladares mismas empezaron a no tener sillas ocupadas porque decían: «Es que los turistas que venían eran de los cruceros, tenía contrato y ahora me quedé…». Estoy hablando de los grandes restaurantes que tuvieron mucho éxito. Realmente fue muy drástico el cambio porque ocurrió en pocos meses.

Un enfoque integral para el desarrollo económico cubano

A pesar de todas las situaciones de la economía, la Cuba de hoy es totalmente diferente a la de la época de Obama, donde se abogaba por tener pequeñas y medianas empresas. Hoy funcionan ya pequeñas y medianas empresas en casi todos los sectores de la economía. Es decir, hay un tejido empresarial más articulado que podría tener muchos beneficios si EE.UU. otorgara excepciones bancarias, créditos, si se pudiera comprar directamente sin muchas restricciones, si se dieran visas para todos los empresarios cubanos, que no tienen necesariamente que fijar su residencia en EE.UU., porque tienen el negocio en Cuba.

Yo siempre digo que hay que mirar la economía cubana como una sola. No estoy de acuerdo con eso división entre sector estatal y sector no estatal.

Siria y sus lecciones sobre autoritarismos «convenientes»

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Siria autoritarismos
Ilustración: Félix M. Azcuy

En los últimos días el fantasma de Platón y, más que fantasma, su genio, ha sobrevolado la crisis en el Medio Oriente, cual reencarnación inequívoca de aquella máxima del maestro griego: «el precio de desentenderse de la política, es el ser gobernado por los peores hombres».

Lo que ha ocurrido en Siria, la caída del régimen antidemocrático de Bashar Al Assad, luego de 13 años de guerra civil, cientos de miles de muertos, millones de desplazados y un país destruido, deja varias interpretaciones, no solo asociadas a la historia, sino también a la política y, consigo, al periodismo y a la comunicación mediática.

Aunque diametralmente opuesta en cuanto a geografía y cultura, la realidad que hoy vive ese país árabe también deja lecciones para el mundo occidental, incluyendo Cuba, particularmente ante sus retos inaplazables, desagravios y vicisitudes.

No empire is eternal

Los imperios no son eternos. Los pueblos oprimidos por gobernantes de apellidos eternizados, aunque inicialmente los veneraban y complacían —cual tradición servil y humillante que no aporta a la masa en espíritu ni en carne— son los que terminan rebelándose y transformando el curso de la historia. Pues en casi todos los siglos que la humanidad alcanza a contar marcha atrás, existen ejemplos de derrocamientos de regímenes totalitarios, más allá de ideologías, religiones, dogmas y culturas asumidos.

Así cayeron cercas de 20 dinastías que gobernaron el territorio chino y más de sus confines por de cuatro mil años; otras 30 que forjaron el riquísimo legado egipcio; el imperio romano; el antiguo y extenso reino de España, en el que siempre era de día por tener regiones en todas las latitudes del planeta; o el imperio napoleónico; o el Tercer Reich; o, más recientemente, gobiernos antidemocráticos del Medio Oriente, los que vieron el ocaso de sus días a raíz de levantamientos populares (2010-2012), denominados conjuntamente  primavera árabe.

Así cayeron cercas de 20 dinastías que gobernaron el territorio chino y más de sus confines por de cuatro mil años.

Como fichas de dominós, colocadas una delante de otra de forma vertical e impulsadas desde afuera, cayeron los gobiernos de Zine el Abidine Ben Ali, en Túnez; Hosni Mubarak, en Egipto; Muamar Gadafi, en Libia, Ali Abdullah Saleh, en Yemen; y Abdelaziz Buteflika, en Argelia; cuyos regímenes implementaron durante décadas sistemas teocráticos que favorecieron el dominio y la exclusión política y religiosa de numeras etnias. Mientras, la Siria de Bshar Al Assad no cedió en ese momento. Tal vez, hubiera sido preferible. Desde entonces, la nación árabe se vio volcada en una guerra civil que, lejos de terminar con el reciente abandono del país del dictador y de su familia, exiliados en Moscú, parece que solo retomará nuevos cauces y cambiará de bandos enfrentados.

A pesar de los años de resistencia, la flaqueza económica y moral del gobierno sirio y del sistema que defendió, y sumando la muerte de cientos de miles de personas, se terminó de constatar una vez que los principales aliados del régimen no pudieron, o no quisieron, perder más recursos en otra sabida crónica de una muerte anunciada. Rusia, envuelta en la desgastante invasión a Ucrania, e Irán, inmerso en sus altercados directos e indirectos con Israel y el genocidio en Gaza, no apoyaron como otras veces al Al Assad, quien presumió siempre tener una reputación impía.

Bashar, heredero de su padre Háfez, sin más mérito que el de portar el apellido y recibir de primera instancia la obediencia del ejército y las instituciones políticas del país, gobernó desde el año 2000 con mano dura, sin el respaldo de la mayoría, y violando libertades individuales y colectivas avaladas en la Constitución. Durante su mandato no logró resolver los problemas económicos de la nación y con el «graso error» —nótese la ironía— de no ser simpatizante de las políticas internacionales establecidas por Estados Unidos y sus aliados. Finalmente, y también con el no extraño empujoncito externo —como la fila del dominó que es impulsada por alguien desde afuera— fue derrocado el régimen sirio, como último bastión de fuego de la primavera árabe que quedaba sin desenlace.

Tras varios años de enfrentamientos de grupos extremistas con el gobierno, los cuales más que la libertad y el bienestar del pueblo sirio han añorado y añoran el poder, evocado desde el concepto a través de la religión y ganado en la praxis con intimidación y sangre, dejan un legado oscuro llamado terrorismo. Ahora pretenden borrarlo en nombre del bien añorado derrocamiento de la familia Assad.

«Rebeldes» o «terroristas» según convenga

En las últimas dos semanas diversas fuerzas rebeldes, algunas de ellas terroristas confesas e internacionalmente perseguidas, comenzaron a avanzar de forma simultánea desde las periferias del país, replegando al ejército del gobierno de Siria ciudad tras ciudad. El movimiento armado fundamentalista Hayat Tahrir al Sham (HTS, Organización para la Liberación del Levante), encabezó la ofensiva de los grupos insurgentes, bajo la guía militar de Abu Mohammed al Jawlani, cuyo nombre real es Ahmed al Sharaa. Pero… ¿Quién es este personaje? ¿Qué es realmente el movimiento que lidera? Como todo, o casi todo en este mundo, depende de la graduación de los espejuelos y de la postura política con que se quiera observar.

El periodismo de los grandes medios internacionales por lo general muestra la cara que se adapta a sus conveniencias políticas y económicas. En ese sentido, ahora la comunicación mediática, dominada en su mayoría cuantitativa y cualitativa por medios occidentales, nombra «terroristas» o «rebeldes», «líder» o «fundamentalista», «enemigo» o «aliado» a las mismas personas o grupos. ¿Es que tan variables se antojan las agendas mediáticas ante los giros de la historia? Pues sí, son cambiadas, de forma intencional, aunque con tapujos públicos, para persuadir a las audiencias e ir inclinando la opinión pública de forma paulatina hacia nuevos nichos, en función de las necesidades políticas del momento.

El periodismo de los grandes medios internacionales por lo general muestra la cara que se adapta a sus conveniencias políticas y económicas.

No importa la ideología imperante. El periodismo no revolucionario, o sea, el que es conservador ante las dinámicas cíclicas de la política, bien maquilla el tsunami llamándolo ola, o nombra pequeños tsunamis a las olas mayores de una tempestad común. Dicha variabilidad del contexto mediático internacional entorno a la situación nacional siria insta a revisitar el término filosófico «enemigo común», del que hablara hace más de tres décadas el gran pensador Noam Chomsky, quien aseveró que, ante la no existencia de grandes propiedades mediáticas alternativas al poder hegemónico, la comunicación en los medios tradicionales y más consumidos continúa subordinándose a poderosos intereses políticos y económicos.

Si bien la prensa internacional no ha dejado de mencionar que el HTS ha sido clasificada como una organización terrorista por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, por sus genocidios contras civiles, fundamentalmente de comunidades kurdas, chiitas y cristianas, y que el gobierno de Estados Unidos ofrece una recompensa de 10 millones de dólares por información certera que conduzca a la captura de Al Jawlani por los vínculos pasados con Al Qaeda y el Estado Islámico, el nuevo «líder» sirio y su milicia, ya convertida en movimiento político-religioso, han acaparado titulares como actores fundamentales de un cambio inaplazable para el pueblo sirio: el derrocamiento de Bashar Al Assad.

Realmente han sido pocos, muy pocos, los textos que ahondan con perspectiva holística el problema, atajando la honestidad profesional en el cerco mediático de la política y relegando hasta la oscuridad la necesaria luz que demanda Siria: la paz. Sin embargo, ¿habrá paz con terroristas y fundamentalistas queriendo el poder en un país devastado por la guerra y con una larga tradición de enfrentamiento entre distintos grupos étnicos y religiosos? Esa respuesta solo la sabremos en los próximos años. Mientras, la paz y el bienestar nacional del pueblo sirio y del Medio Oriente continuará siendo un sueño anhelado. Por el momento, la situación no parece ser mejor para mujeres, minorías étnicas y religiosas, o personas con orientaciones sexuales e identidades de género diferentes a la norma.

Interpretaciones que se desgajan del árbol de la libertad

De este dramático contexto se pueden sacar diversas lecciones políticas y de vida.

El ejercicio del poder de un mandatario, mientras más corto temporalmente y más transparente sea en su gestión, mejores dividendos consigue para la nación. No en vano en la España post franquista se suele comentar sobre el autoritarismo establecido en épocas del militar, devenido «Caudillo por la Gracia de Dios» tras la guerra civil: si el poder corrompe, el poder absoluto corrompe absolutamente.

La historia demuestra en su día a día que, salvo muy pocas excepciones, que en países con sistemas teocráticos, unipartidistas o monarquías absolutas, las decisiones de Estado suelen recaer de forma invariable en una o unas pocas personas, naturales y jurídicas; sin que exista la posibilidad real —amén de leyes o normas escritas en un papel y no aplicadas— de fiscalizar desde la ciudadanía y la civilidad el ejercicio del poder de los «elegidos» o «representantes del pueblo». Y, entiéndase «pueblo», no como una masa homogénea, sino cual la sumatoria de los distintos grupos, facciones, y clases sociales que conforman la sociedad. Por tanto, este concepto puede abordarse tanto desde el punto de vista marxista, vinculado directamente con el poder sobre la economía individual y colectiva y de sus medios de producción, como desde la expresión práctica de las garantías de libertades individuales y colectivas, sobre todo en cuanto a la inclusión política, religiosa y cultural.

En países con sistemas teocráticos, unipartidistas o monarquías absolutas, las decisiones de Estado suelen recaer de forma invariable en una o unas pocas personas.

Es por ello que el poder político —subordinado siempre a una ideología y no importa cuál sea—, no se puede heredar o mantener por decreto, pues esos actos, no solo violan en sí los principios de la democracia que supuestamente insta a preservar el gobernante heredero, sino que termina minando el capital político del sistema que lo ampara, y por tanto, culmina finiquitando su propia existencia. La denominada democracia liberal de los países occidentales aprobó ese examen político desde el pasado siglo: cambian sus gobernantes para no cambiar su sistema.

Créase. La transparencia en la gestión de gobierno debe ser directamente proporcional a la posibilidad práctica de su fiscalización por parte de los ciudadanos y, por ende, estos deberían tener siempre la posibilidad de elegir y quitar funcionarios y gobernantes a través de mecanismos democráticos y legales.

¿Y tiene todo lo anterior relación con Cuba y su realidad contemporánea? Amén de opiniones diversas, sí.

El derrocamiento de un gobierno despótico y antidemocrático como el sirio, no es un hecho aislado en términos históricos para nuestro país. La Revolución del 30, si bien no triunfó —como aclarara Raúl Roa en su trascendental frase: «se fue a bolina»— porque no logró resolver los profundos problemas económicos y sociales de la nación, trayendo consigo una alternancia imprudente de mandatarios y gobiernos en los años venideros al derrocamiento del general Gerardo Machado, consiguió el paso inicial: echar al tirano. En 1933, el mismo pueblo que supuestamente lo había elegido ocho años antes por la «vía democrática» estuvo a punto de lincharlo.

El derrocamiento de un gobierno despótico y antidemocrático como el sirio, no es un hecho aislado en términos históricos para nuestro país.

Similar situación corrió otro dictador, Fulgencio Bastita, quien ni elegido ni deseado huyó del país, luego de siete años de régimen militar sin respaldo popular. A diferencia de Machado, Batista se había agenciado el poder luego de un golpe de estado en 1952, el cual privó a Cuba de las que, probablemente, resultarían las elecciones más necesarias en cuanto a agenda política desde la instauración de la República.

Dos pruebas cercanas en el tiempo y espacios cubanos, que ratifican que el ser humano, necesariamente defectuoso —por naturaleza y por espíritu— no olvida, ni perdona, y siempre buscará la solución a sus problemas, incluso con el uso de la fuerza si fuera preciso. Así lo avizoró antes de ser asesinato el fundador de la Joven Cuba, Antonio Guiteras, ante el advenimiento de la Revolución del 30; así lo implementó Fidel Castro en la década de 1950, con la conducción del único proceso revolucionario que ha triunfado en la historia de nuestra Isla.

No obstante, el país caribeño hoy también está atravesando un momento clave que pudiera cambiar el cause de su historia. Una eternizada crisis económica que ha puesto en jaque o, incluso, perdido varias de las llamadas «conquistas históricas» de esa Revolución: con servicios públicos descuidados, una zona creciente de la población que vive visiblemente en situación de vulnerabilidad, sumada a una respuesta autoritaria del Estado ante los reclamos de la población, son una de las tantas causas que siguen fraccionando el consenso político nacional.

Sí. Algo queda claro. Cuba no es Siria. La cultura e historia cubanas distan de las de la nación árabe. Pero, para bien o para mal, los seres humanos continuamos siendo los mismos. La nueva caída de un sistema autoritario en el «lejano oriente», que presumiblemente será relevado por otro igual o más restrictivo —aunque de mayor conveniencia a los ojos occidentales— nos invita en este lado del mar a reflexionar sobre el peso del poder, la resistencia de los pueblos, la manipulación mediática y las consecuencias de los intereses externos en el devenir un país.

¿Cómo informar en medio del apagón?: apuntes sobre la comunicación de crisis en Cuba

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Ilustración: Félix M. Azcuy

Ya vamos por la tercera desconexión del sistema eléctrico nacional (SEN) en los últimas dos meses, y aunque puede afirmarse que se han implementado aprendizajes con respecto a la que se produjo el pasado 18 de octubre, todavía es notable la falta de un enfoque estratégico para la planificación de acciones comunicativas que logren los objetivos fundamentales en un momento de crisis:

  1. Informar de manera rápida y con el mayor alcance posible sobre qué ocurrió exactamente.
  2. Explicar las acciones que se llevarán a cabo en las próximas horas, con un estimado realista de cuánto puede durar el restablecimiento, en cuanto se cuente con los datos para hacerlo.

En lo que a planificación se refiere, las fases de una comunicación de crisis son tres: pre-crisis, de crisis y post-crisis. En la etapa más aguda, las personas necesitan información inmediata sobre qué ha sucedido y cuál es el pronóstico, puesto que las familias, trabajadores autónomos y empresarios (tanto en sector estatal como en el privado) implementan estrategias propias para afrontar las dificultades que genera la situación, en este caso una caída del SEN. La búsqueda de información se vuelca a los medios, sobre todo a los principales y con más amplias audiencias, por tanto, la noticia rápida con la información existente, así sea poca, es lo primero a comunicar.

Pero cualquier estrategia de comunicación ante una caída del SEN no solo debe tener en cuenta la amplitud de las audiencias en tanto número y territorios, sino también las características de dichas audiencias, y por tanto, los comportamientos esperables en cada etapa. No son pocas las familias y negocios que como estrategia propia ya se han hecho de plantas o de algún sistema de respaldo. Plantas importadas, criollas, estaciones de almacenamiento, incluso baterías de motos y carros se usan para intentar mantenerse informados en apagones.

En consecuencia, lo primero que se espera es que radio y televisión estén transmitiendo sobre lo ocurrido, acción comunicativa en la que todavía hay deudas, más aún cuando no son pocas las radiobases (que permiten el servicio de datos móviles) cuyas baterías se han dañado y en cuanto no tienen electricidad se apagan, dejando grandes zonas desconectadas. No obstante, varios dispositivos móviles captan la señal radial sin necesidad de conectarse a Internet, lo cual pudiera ser una vía expedita de información si las emisoras trasmitieran información actualizada sobre el suceso, algo que no siempre ha ocurrido. 

Por tanto, aquí las primeras tres propuestas relacionadas a medios:

  1. Colocar cintillo permanente en la televisión, en todos los canales, con la noticia e irlo actualizando en la medida en que haya información nueva, porque el comportamiento esperable de todo el que pueda encender un televisor es que lo hará para saber qué pasó, y no necesariamente será en horas de noticieros. A las 6:15 am de este miércoles, Cubavisión no tenía ninguna información en pantalla sobre lo sucedido, solo estaba en retransmisión la novela brasileña. Tampoco había información en ningún otro canal.
  2. Transmisión inmediata en Radio Reloj y otras emisoras. El énfasis en Radio Reloj es porque muchas personas sin conexión ni capacidad de encender un televisor intentan escuchar Radio Reloj ya sea vía teléfono fijo o por la app de radio de un móvil. Aunque los titulares se leen cada 30 minutos, la noticia sobre la caída del SEN y la información nueva que se vaya generando debería darse al menos cada 15 minutos durante todo el tiempo en que esté la afectación. A esto habría que agregar la importancia de que se amplíen las capacidades de la emisora para recibir llamadas de escucha, puesto que ya hubo no pocas quejas de que durante el huracán Rafael «las líneas estaban congestionadas».  Desconozco las posibilidades de personal y recursos de Radio Reloj pero supongo que estén en condiciones de tener un periodista presente las 24 horas y con conexión a internet que pueda redactar notas que actualicen los partes que da la Unión Eléctrica y ponerlas sobre la mesa de los locutores.
  3. Publicación inmediata en todos los medios nacionales con actualizaciones constantes, tanto en redes como web. En el sitio de cualquier medio, esa es la noticia que debería encontrarse a un primer golpe de vista. La información sobre lo sucedido debe ser fácil de encontrar, fijar publicaciones en redes que se vayan actualizando por horas con lo último siempre arriba, para que sea lo primero que encuentre cualquier usuario.

Ya que la prensa estatal tiene una dirección centralizada bajo el Comité Central del Partido Comunista de Cuba, una estrategia comunicativa nacional para estos casos no sería una gran dificultad, lo cual no exime a los medios de tener estrategias propias, apegadas a sus perfiles editoriales y audiencias. Asimismo, deberían crear protocolos con los escasos recursos y personal que tienen a su disposición, o sea, dejar por escrito cómo funciona una redacción ante la caída del SEN, quiénes son los responsables de garantizar el flujo de información, qué debe ir a web y qué a redes, etc.

En cuanto a estrategia institucional, hay mucho que decir sobre lo que pudiera hacerse además de la noticia inmediata en los perfiles de redes —aunque de igual manera dependerá de recursos y personal disponible—, pero lo cierto es que, desde la caída del SEN en octubre, la comunicación ante estos eventos ha ido mejorando. Algunas acciones que no pueden faltar:

  1. La Emprensa Eléctrica debe transmitir la información de relevancia nacional en todos sus perfiles, con actualización constante y manejo de comunidad. Más allá de la avalancha de comentarios negativos, muchos usuarios hacen preguntas que quedan sin constatar en los perfiles de Facebook.
  2. Etecsa —mucho más atrás en cuanto a la comunicación en sus redes si se compara con la gestión de la UNE— debería dar información actualizada sobre telefonía fija caída por apagón, y sobre todo por zonas. Lo primero ya se ha ido implementando, lo segundo no. Lo mismo cuando se esté en proceso de restablecimiento ya sea por apagón, huracán o algún otro tipo de desastre.
  3. Otros perfiles institucionales como el de los ministerios, en vez de replicar la noticia con un mensaje triunfalista, deberían informar inmediatamente si se mantienen o no de manera normal las actividades o se toman medidas ante la crisis. ¿Se mantienen las clases en escuelas primeras hasta la tarde? ¿Cuentan las cocinas de escuelas con recursos para cocinar? ¿Están las universidades en capacidad de mantener clases? Son apenas algunas preguntas para el sector de la educación.

En cuanto a este punto, alguien podrá decir que en la mañana se dijo en Buenos Días, o en Canal Caribe que se suspendían actividades docentes y laborales, pero no son pocas las personas con escolares a cargo que este miércoles se preguntaron si debían enviar los niños a la escuela, lo cual es resultado de no tener protocolos comunicados con anterioridad (propio de la etapa pre-crisis) y que no se haya tomado acción tan obvia como aprendizaje después de los apagones de noviembre (propio de la etapa post-crisis).

Ese mismo día, a las 12 pm, una maestra de la escuela Josué País, de Boyeros, le explicó a varios padres a las puertas de la escuela que aunque se había comunicado en Buenos Días sobre la suspensión de clases, esa información no les había llegado por el municipio de Educación, por tanto, no podían suspender las actividades, y quinto y sexto grado hicieron las pruebas de control planificadas para ese 4 de diciembre. La explicación no es otra que la ausencia de un protocolo.

Por supuesto que hablar de fases pre y post crisis con respecto a la situación del sistema electroenergético nacional es en cierta medida no realista, pero sí hay momentos más agudos donde antes y después deberían tomarse acciones y ganar en capacidad de adaptabilidad en lo que concierne a comunicación. Sumado a esto habría que agregar acciones de comunicación comunitaria, porque a nivel local, por territorio, también deberían fijarse protocolos y capacidades para informar de manera inmediata.

El otro punto débil de la comunicación cada vez que sucede un evento de este tipo es el carácter triunfalista que pretende darse a la información. Se ha convertido en regularidad que entre las líneas de mensaje se incluyan respuestas a la comunicación que genera la oposición, con lo cual, hay un esfuerzo visible por transmitir respaldo a la revolución, confianza y resistencia.

Y no significa que si hay algún tipo de noticia falsa o engañosa circulando, no se contrarreste la desinformación. Pero desde el punto de vista estratégico ¿qué sentido tiene comunicar para un público objetivo respondiendo a otros emisores? El resultado de tener una comunicación reactiva como práctica continuada, que se centra más en replicar que en informar y analizar adecuadamente lo sucedido, es que entre los públicos —que sí necesitan la información para gestionar hogares y negocios en este contexto— se genera incomodidad y se profundiza la distancia y el rechazo ante un mensaje que se torna incómodo por distanciado de la realidad. En una situación de malestar por la crisis, un enfoque forzadamente positivo, más que generar aliento, refuerza el enfado y la desconfianza de la audiencia.

Los contextos de crisis son especialmente sensibles en términos comunicativos: lo que más necesitan las audiencias es la empatía. Lo contrario, solo resulta en malestar amplificado —tengamos en cuenta que el punto de partida es la situación en sí—, y rechazo por escuchar el mismo mensaje una y otra vez. En este caso, la repetición vacía solo aumenta el sentimiento negativo, algo perfectamente medible en redes sociales.

Dicho de otro modo, no se necesita decir «confíen» cuando se transmite confianza, pero hay que transmitirla verdaderamente, y eso incluye también el manejo de las expectativas de las audiencias. Cuando se promete mucho y no se cumple, quien escucha aprende a desconfiar como primera reacción a la comunicación.

Por otro lado, si lo que las audiencias exigen y piden es una estrategia concreta sobre cómo salir de la crisis, alguna respuesta concreta hay que darles. Las frases optimistas no son un paliativo. Se necesita decir claramente por qué se llegó a la situación actual, más allá de la responsabilidad de las medidas coercitivas externas, que está clara para la mayoría de los cubanos, pero que como constante, se debió haber tenido en cuenta en cualquier estrategia de desarrollo. ¿Qué ha fallado en las inversiones al sector de la energía? ¿Qué se hará en el corto, mediano y largo plazo para solucionar la crisis energética?

Ni las redes sociales ni la comunicación que hace una figura política o una institución deben concebirse como un mural. Los murales no tienen interacciones con quien los lee, no reaccionan, no responden; solo sirven para colgarles cosas. Y la gente que lee, escucha y ve frente a una pantalla necesita que le presten atención. ¿O es que acaso la comunicación no se trata de eso?

Naufragio

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Foto: Néster Núñez

Y cuando llegó una de esas noches malas —nunca se sabe si va a ser la peor o vendrá otra aún más oscura— Manchuco decidió convertirse en náufrago por cuenta propia. Fue una determinación consciente, según pensaba, porque nunca le había gustado que las cosas sucedieran por azar ni que otros decidieran su destino, aunque en realidad no hacía más que meterle velocidad a la nave de su vida, que desde hacía años llevaba un rumbo incierto, con todos los visos de volver a zozobrar, manejada por un capitán y un timonel que ni idea tenían de la navegación hacia costas prósperas.

naufragio 7
Foto: Néster Núñez

Pues en una mochila amplia guardó Manchuco calderos, cuchillos, vestimentas y alimentos perdurables, más otros cuantos pertrechos, y dio un timonazo que lo llevó a un punto en la geografía cercano a lo que se daba en llamar Puerto Escondido. Por lo que había ahondado sobre naufragios en libros y películas, además lo que le dictaba el sentido común, era el lugar perfecto para sumergirse en la soledad, fracasar sin que nadie lo supiera, pasar sed y hambre y, algún día lejano, resurgir de las cenizas seguro de sí mismo.

Montó el campamento bajo las sombras de las uvas caletas y acondicionó con piedras un fogón rudimentario. Las fuerzas restantes le alcanzaron solo para acopiar agua del río y recolectar caracoles y cucarachas de mar, vaya fósiles duros, que dieron sabor amargo y escasa proteína a una sopa tan caliente como descarnada. Sin embargo, las primeras horas las durmió a pata suelta. La brisa leve del invierno ahuyentaba jejenes y mosquitos, y los desconocidos ruidos nocturnos sobre las hojas secas, que al principio lo mantuvieron en alerta, terminaron por convertirse en un arrullo casi, en una nana suave que lo trasportó a su infancia.

naufragio 3
Foto: Néster Núñez

Soñó con galletas de soda, con barras de chocolate, con carne de cerdo asado y con las risas emigradas de sus hermanos y su madre. Con una pañoleta azul alrededor del cuello. Con un pirulí naranja y con un papalote con los colores de la bandera empinado desde la azotea. Más hacia el amanecer, cuando ya tocaba por obligación abrir los ojos, regresar del ensueño, vio la cola de un coronel engrifada de cuchillas, sintió aquel viento salvaje que se llevó a bolina la imaginación junto con su papalote, como en una canción triste, y despertó con un escándalo de tripas que no sonaban a intoxicación ni a hambre. Más bien a dudas, a miedos.

Apenas se sostuvo con los pies en la tierra, lo invadieron los mareos y temblores. La absoluta consciencia de las nubes sobre su cabeza, de la vastedad del mar, de la agresividad del dienteperro y, sobre todo, de la insignificancia de los sueños y las preocupaciones humanas para el orden natural de las cosas, le hicieron crecer desde el estómago una arqueada y un fuerte impulso a retornar a su existencia insuficiente, pero segura. Antes de empacarlo todo para iniciar el regreso, se sentó junto a un árbol caído con las manos sobre unas rodillas que no resistieron el peso de su cuerpo.

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Foto: Néster Núñez

Un aura tiñosa hurgó entre las minúsculas tripas de los caracoles de la noche anterior y un tomeguín voló hasta su nido en la uva caleta con un gusano en el pico, mientras Manchuco permanecía con la vista clavada en lo azul del mar, en las pequeñas crestas de las olas, sin verlas. Tampoco escuchaba los sonidos del agua contra las rocas, ni su propia respiración. Las hormigas y las moscas invadieron el recipiente del caldo. El universo proseguía con sus ciclos de vida y muerte, ajeno a Manchuco que, mudo y con los ojos secos, parecía una prolongación de aquel tronco marchito al cual recostaba la espalda.

Después de la certeza de la soledad, lo siguiente que les sucede a los náufragos es que pierden la noción del tiempo. Manchuco no había llevado reloj ni teléfono a propósito. La puesta del sol lo sorprendió en la misma posición, y digo sorpresa porque, en su mente, no habían transcurrido algunas horas sino decenios. Llegó hasta a pensar, o fue un leve sobresalto, que cuando volviera a la civilización sus conocidos serían ya viejos o, peor, que ya no habría nadie, que la humanidad se habría extinguido. Y esa sensación de ser el único sobreviviente no le dio ni frío ni calor. Si regresas con éxito de un naufragio, o amas con locura la más exigua muestra de vida o hasta la muerte más brutal, deja de tener importancia. Igual sería volver del frente de guerra.  

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Foto: Néster Núñez

De hecho, en algún momento inexacto de su catatonia, Manchuco se concentró en una sigua muy similar a las que había hervido la noche anterior. Vio que el animal y su casa eran una misma cosa. Que el animalito, la casa y el entorno inmediato tenían forma y color semejante. ¿De qué se alimentaba? ¿Por qué no se movía? ¿Todo lo necesario para existir le venía en el código genético, o se formaban ciertas sinapsis en su improbable minúsculo cerebro? ¿Tener cerebro es una condición imprescindible para ser inteligente? ¿Qué es la inteligencia y para qué hace falta? ¿Será para ejecutar, sin más, nuestro ciclo de vida, o algo llamado felicidad se relaciona con la inteligencia?

Las preguntas eran como nubes grises y bajas que circulaban veloces en lo que Manchuco, sin darle importancia a las respuestas, encajaba el cuchillo en la madera del árbol y escribía su nombre, henchido de placer, con una caligrafía tosca. Debajo trazó dos rayas paralelas, sus dos noches de náufrago ejemplar, y suspiró como quien empieza a ser. O tal vez no fue un suspiro sino el disimulo de un llanto.

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Foto: Néster Núñez

Luego se tendió Manchuco sobre la arena tibia y vio en el horizonte un tiburón abstracto conformado por gotas y vapores de agua, vio una bandera en su asta y el perfil de una mujer con el cabello largo. Encontrarles forma a las nubes es como dibujar sin pincel, como expresar los temores, anhelos y contradicciones del alma humana, en un formato externo que revierte la inmediatez de nuestros cuerpos. Había también en el cielo tres jiguas enormes y una cucaracha de mar. Con los ojos en ellas Manchuco se quedó dormido.

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Foto: Néster Núñez

Comió pan duro cuando amaneció, bebió agua y puso manos a la obra para crearse una rutina de sobrevivencia. Aseguró mejor su refugio, hizo el inventario de las provisiones que había traído, puso a buen resguardo suficiente leña seca. Muy cerca encontró frutas comestibles y huevos de aves, y construyó trampas para peces. A eso le siguió quitarse en el mar los sudores y el polvo. Anduvo descalzo hasta la línea de costa sintiendo la sangre hirviente bajar desde el corazón hasta cada pinchazo que le hacían las rocas en los pies, y cuando se tiró al agua la sintió el doble de helada. No contuvo la exclamación, la palabrota, pero braceó con ímpetu hasta calentarse. Después regresó al campamento porque tocaba explorar los alrededores.

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Foto: Néster Núñez

En los libros y en las películas lo había aprendido: necesitaba subir la montaña más alta, asegurarse de que su prisión fuese una isla, porque el barco de ningún náufrago famoso había encallado en un continente. ¿O testimonios tremendos faltaban por contarse en la literatura y el cine? Sentir que todo lo que fue tu vida ha quedado atrás, que empiezas desde cero, que no sufres hambre y sed, pero sí soledad, desconcierto, vacío… Sentir que tocas fondo y luego sacar lo mejor de ti de donde ya crees que no hay, para poder resurgir y superarte, lo logres o no, son historias demasiado frecuentes, esos miles de naufragios anónimos que se dan en cualquier parte.

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Foto: Néster Núñez

Después de pensarlo, la escalada de Manchuco perdió significado. Es en la vida real donde te mides, es allí donde necesitas resurgir una y otra vez como ave Fénix, y no simulando una fuga a un puerto escondido. Aun así, Manchuco evitó las espinas de los arbustos y los recodos más escarpados, y terminó de subir los últimos metros con la vista clavada únicamente donde ponía las botas, como si su hazaña fuera vana y se sintiera avergonzado.

Pero, mientras más alta sea la cima que conquistas, mayor es la recompensa. La autoestima crece, el cuerpo por fin se relaja y el espíritu se premia con la visión del paisaje. Fue lo que sucedió cuando Manchuco se entregó a observar la naturaleza a su alrededor. El éxito de un náufrago consiste en no compararse con otro, se dijo y sonrió por primera vez. No había que menospreciarse.

naufragio 8
Foto: Néster Núñez

Asumir que vives en condiciones límites y aun así encontrarle placer a la vida es digno de elogio. Robinson Crusoe encontró a su Viernes. Quizá Manchuco necesitaba hallar un perro jíbaro y domesticarlo. O escribir en la arena un gran HELP, porque es lo que lleva, pero con una caligrafía de piedras y palos hermosa, que no solo cumpliera la función de comunicar una urgencia. Que el que lo viera desde arriba supiera desde el primer momento que había aquí un náufrago otro, consciente de su precariedad, pero con sueños y aspiraciones que no consisten en estar inmóviles sobre de una piedra seca, camuflado para pasar inadvertido a los depredadores.

Y fuego. Ese espacio de allá abajo pedía ser iluminado y recibir el calor de una gran fogata. Cantar y bailar alrededor de una hoguera al caer la noche, sea donde sea que hayas naufragado.

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Foto: Néster Núñez