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Con los pobres de la tierra

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Muchos están hechos para resistir; algunos, para liberar… leí en alguna parte. Si aceptáramos esa visión reduccionista de los procesos, tendríamos que colocar a Hilda en el primer grupo. Ahora está resistiendo la comezón en la piel, que le empezó hace tres noches. Se rasca con un peine porque la mano no le llega al medio de la espalda y la picazón la tiene loca.  «Ayer fui al médico y no se sabe si es una alergia, si es una dermatitis, no se sabe qué rayo es lo que es. ¿Alergia a qué?, si lo único que he comido es el arroz y las frituras de yuca que vienen dando en el comedor de la asistencia social desde hace rato».  

pobres en Cuba
Foto: Néster Núñez

Uno se acostumbra a las cosas, por muy malas que sean, hasta que un día cualquiera el cuerpo no aguanta más y hace una reacción adversa. (O quizá el cambio no sea tan repentino; y quizá comience en la mente.)  Lo cierto es que Hilda necesita tomar Benadrilina para que lo desesperado de su resistencia amaine durante algunas horas de su largo día, tirada en la cama junto a sus dos gatos, mientras en el televisor Haier la señal va y viene. A sus 76 años ya no sueña con pintar las paredes de su casa de 4×4 metros, ni con enchapar la meseta, ni con darse un salto al mercado de 3ra y 70 para ver la increíble cantidad de productos que no puede comprar con su pensión de 2000 pesos. Solo necesita ese blíster de Benadrilina que no tiene.

pobres en Cuba
Foto: Néster Núñez

Aparte de la picazón circunstancial, Hilda tiene a su hermana, que vive cerca. Tiene a una sobrina que a veces le lleva alguna cosita y a un par de buenos vecinos que le traen colillas de cigarros. Ella los desarma, junta esa picadura sobre un pedazo de hoja de libreta, y arma su propia breva. Así resiste la crisis, la escasez y el precio excesivo de los cigarros en este principio del 2025. Cuando por fin prende la pequeña bomba de tiempo, se eleva a su alrededor un velo de humo azuloso que es una obra de arte. Una mancha en lo transparente del aire que rivaliza con las que hay en la pared. Pero el verdadero espectáculo está detrás, oculto en la nube: la sonrisa de Hilda, que es de alivio. De felicidad, pudiera decirse. Una expresión guasona que te hace olvidar lo arruinado del entorno.

pobres en Cuba
Foto: Néster Núñez

Este es el tipo de abuelita que ella es: una sin nietos de su misma sangre, una que se burla de lo fea que se ha puesto con el tiempo y que se enorgullece de las contingencias que ha sorteado: un tumor que después de muchos sustos terminó siendo benigno, la fractura de la cadera derecha, un accidente cuando joven y de su cojera de toda la vida, que ha disimulado siempre con un calzo medio escondido en la suela del zapato. Es una señora solitaria que da gritos de alegría cuando Afrat, la perrita del vecino, entra como un bólido a saludarla:

-¡Mira quién llegó aquí! ¿Tú sabes quién llegó aquí? La niña de París.

Afrat suelta colazos y se restriega en las piernas de Hilda, que de pronto le han dejado de picar, mientras el gato amarillo escapa por la ventana y el negro sigue impasible en su lado de la cama.

-¡Mira quién llegó aquí! ¿Tú sabes quién llegó aquí? La niña de París -repite emocionada otro par de veces, doblando la espalda -que tantas veces le duele- para reciprocar el cariño en estado puro que le da el animalito. Si el espectáculo de la sonrisa fue alentador, este otro es sublime.

pobres en Cuba
Foto: Néster Núñez

Afuera de ese cuartico donde aún se respira el olor a humedad y a papel mal quemado, aquel hombre color zanahoria asumió la presidencia del país acaso más importante, detuvieron los bombardeos en el Oriente Medio, rusos y ucranianos siguieron matándose y un millonario que es feliz de un modo diferente al que conocemos compartió su sueño de hincar una bandera de estrellas en el planeta Marte. No tan lejos, han excarcelado a algunos presos políticos, ocurrieron graves accidentes entre ómnibus de transporte público, explotó un polvorín militar y muchos dicen que debieron guardar más recuerdos, tirar más fotos. En el mundo real de Hilda, ese conformado por un techo y por cuatro muros que colindan con un pasillo solariego, lo único que de verdad importa es la lengua de Afrat en sus manos, los ojos del animal mirando a los ojos del humano, y viceversa. Esos instantes de entrega hacen que la vida sea bella.

Tan dichosa se siente, que demora en escuchar lo que Marina dice:

-Mire, Hilda, le puse el almuerzo aquí arriba.

pobres en Cuba
Foto: Néster Núñez

El almuerzo es un plato de potajes colorados con yuca que Hilda comerá en varias tandas y no de una sola sentada, según confiesa, aunque Marina le explica que tal práctica no es buena para la digestión. También ha habido arroz y pollo en fricasé. Cada viernes, cuarenta adultos mayores en condición de vulnerabilidad reciben esa mínima ayuda aportada por la Primera Iglesia Bautista de Matanzas y su Centro Kairós. Orestes, el pastor; Wanda, la directora del Centro y todos los involucrados, desde los cocineros hasta los voluntarios que reparten por la ciudad las cantinas, quisieran atender a más personas y con mejor calidad, pero lo que hay es lo que hay. Los recursos son limitados. Les reconforta el amor que ponen en la elaboración de los alimentos y la enorme gratitud con que los abuelos los reciben.

Marina llegó desde el hospital casi en el último momento, con la energía de una ola viva, y se sumó a otros dos jóvenes que ya andaban con la mochila en la espalda. Sin tiempo para quitarse el polvo del camino ni su bata de médico, dejó el bolso de los libros y solo cargó la bolsita con el estetoscopio y el aparato de medir la presión: beneficios colaterales para esos abuelos. Marina hace el primer año de la residencia en cirugía y va a la iglesia desde que tiene dos años:

trabajo social en Cuba
Foto: Néster Núñez

-A veces somos egoístas, no valoramos lo que nos dan Dios y la vida, y al ver estos casos tan vulnerables… Solo con que los visitemos, con que les llevemos un poquito de comida los viernes, se alegran tanto. Sienten que alguien se preocupa por ellos y yo me siento gratificada. Estar a su servicio me ha hecho crecer como ser humana.

Los otros muchachos son Miguel Iván e Isaura. Ella tiene 13 años; él, 24. Migue padece síndrome de Asperger y es hermano de Marina. Ambos son huérfanos de madre. Después de la tragedia dejaron su natal Mayarí, en Holguín, y vinieron a vivir con el padre en uno de los barrios más periféricos y marginales de la ciudad de Matanzas. Él se da sus tragos todas las tardes, y baraja la idea de ver a su hija Marina «ajuntada» con un hombre mayor que la mantenga y la quiera. Pero ella le dice que no beba tanto y sigue aspirando a encontrar el amor en la vida. Su hermano Miguel terminó viviendo con la tía por parte de madre. Quizás también son del grupo de los que resisten, pero ese concepto me parece cada vez más limitante.

trabajo social en Cuba
Foto: Néster Núñez

En su labor de los viernes han conocido a Isolina. Ella vive sola en una casa de vigas atacadas por el comején. Sus hijos son seis libros de poesía y una inmensa cantidad de guiones que escribió para la radio provincial durante más de 30 años. Todos descansan donde pueden, en el piso de la sala, en los estantes ya destartalados, cubiertos por nailon para que las goteras no los mojen.

También se relacionan con Luisa, la viejita del jardín florecido a la entrada de su cuarto. Uno de sus hijos padece de discapacidad mental moderada y de esquizofrenia. Deambula frecuentemente. Luisa ya no puede hacer nada más que dejarlo a su aire y tratar de conseguir en la iglesia o donde sea los medicamentos que su hijo debiera tomar y que no tiene. Enseña una foto donde aparece con sus dos hijos. Los tres duermen cada noche en la misma cama.

pobres en Cuba
Foto: Néster Núñez

En Marina, Migue e Isaura crece la empatía, se educan en la ética de la ayuda solidaria. Profundizan en la parte humana de la vejez y la pobreza material, que no de espíritu. Por eso el objetivo del Centro Kairós es incorporar más jóvenes a la experiencia. La realidad está a la vista de todos: la depauperación de las condiciones de vida de un amplio sector del pueblo, la indigencia. Es un fenómeno que no va a desaparecer a corto plazo. Las familias con niños y adolescentes, y el sistema educativo cubano, deberían reaccionar de inmediato. Resistir no está mal, pero hay que formar personas que liberen, teniendo en cuenta la multiplicidad de matices.

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Foto: Néster Núñez

Hay una resistencia que se parece al aguante y a la resignación pasiva: allí veo amargados y a los que no paran de quejarse. Los que mayormente ven el lado negativo y culpan a otros de su mala suerte y de sus desgracias.

Hay otros que reconocen lo que los limita u oprime y crean estrategias personales para seguir creciendo, para emanciparse. La solución puede ser irse del país, luchar más dinero, aprender cosas nuevas, sembrar un jardín o amar a un perro. También están los que sienten en su pecho el dolor y la opresión de los otros y convierten en su propia lucha la lucha de todos, y se convierten en revolucionarios. Ahí están el Cristo de muchos, el Martí de los cubanos.

pobres en Cuba
Foto: Néster Núñez

Las sorpresas de Emilia y el Cónclave

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Imagen: Brady Izquierdo

Es difícil resultar convincente cuando se hace una película cuya acción se desarrolla en un país que no es el tuyo.

Esto resulta particularmente obvio en buena parte de la producción de Hollywood, para la cual tanto los nazis como los campesinos latinoamericanos hablan inglés con soltura. Aunque eso sí, con acento. Por otra parte, ignoran sin sonrojarse las entonaciones locales: un actor de origen mexicano hace de cubano, un venezolano de argentino… da igual, en definitiva todos esos paisitos sureños se parecen, ¿no? A fuer de justos, admitamos que las excepciones son cada vez más frecuentes, pero la regla sigue siendo esa.

Emilia Pérez (Jacques Audiard, 2024) es una película con dirección y producción francesas, filmada en un estudio parisino, con un elenco que incluye actores de origen español, dominicano, venezolano, ucraniano-israelí… y mexicanos, pues la trama se desarrolla en México. En otras palabras, todo apuntaría a que sonara falsa. Y sin embargo, voilá, no lo hace. Tal vez porque Audiard es francés. O bueno, desde mi punto de vista suena auténtica. Aunque es cierto que yo no soy mexicano.

Por si fuera poco, Emilia… es un musical. Acerca de un jefe de cártel que desea ser mujer. Eso está en el mismo rango que el musical acerca de un pastelero trotskista que esboza Nanni Moretti en Caro diario (1993) y desarrolla parcialmente en Aprile (1998); esto es, temas que a nadie se le ocurriría tocar en una película en que los personajes se ponen de pronto a cantar. Bueno, tal vez a Woody Allen. La cosa es que a una abogada (Zoe Saldaña) la contrata el mencionado jefe de cártel para que se ocupe de llevar su cambio de sexo a vías de hecho… y no voy a seguir contando. Más importante es saber por qué, y dónde, funciona tan peculiar artefacto cinematográfico.

En primer lugar, la historia de un criminal que corta por lo sano —nunca mejor dicho— con su vida pasada y se coloca a partir de ahí en la posición de las víctimas es muy atractiva no tanto porque se verifique a menudo en la realidad, sino porque todos quisiéramos que así fuera. El alma pecadora que de pronto se redime está en la base de las religiones, en el curriculum de los santos, en leyendas y novelas, en películas como Leon (Luc Besson, 1994) o Das Leben der Anderen (Florian Henckel von Donnersmarck, 2006). Precisamente porque en la vida real suelen triunfar los hijos de puta, empatizamos enseguida con el malvado que toma conciencia del dolor que produce y zas, protege a uno o varios inocentes. Encima, en el caso que nos ocupa el criminal deviene mujer, y lesbiana, condiciones que han debido sufrir maltratos, discriminación o menosprecio desde el mordisco de Eva.

Por demás, las actuaciones de Zoe Saldaña y Karla Sofía Gascón son brillantes, aunque la de Selena Gómez, con su acento imposible, desluce un poco. La Saldaña, en particular, se luce tanto en las coreografías como en los primeros planos asociados a intensidad dramática. Respecto a Selena, su español ha levantado ronchas en México, precisamente por sonar falso e impostado, como señalábamos al principio.

Además de la empatía con la redención del canalla y las interpretaciones del elenco, otros puntos a favor son las canciones, el trabajo de cámara y el desarrollo mismo del guion, que se las arregla para llevarnos por un derrotero inquietante y la mayor parte del tiempo impredecible, de esos que nos hacen pensar a cada rato uf, no sé si quiero seguir viendo esto… pensamiento que, naturalmente, desoímos.

En general, el entusiasmo por la película es hasta ahora un fenómeno eminentemente primermundista, pues en tierra azteca varias voces han cuestionado no solo el desempeño de la Gómez, sino el tratamiento del tema de los desaparecidos y el dolor causado por los cárteles. A mí, que no soy del Primer Mundo pero tampoco me ciño a ciertas miradas reduccionistas del Tercero, Emilia Pérez me convence. ¿Hay una mirada externa? Sí. ¿Es superficial y frívola? No. ¿Es arriesgada? Sí.

Al igual que la cinta francesa que trae de cabeza a la crítica azteca, Cónclave (Edward Berger, 2024) es una película ante todo europea: el director es alemán, el elenco británico, italiano, polaco, georgiano, norteamericano y mexicano. Claro que, como el tema es también europeo y fue filmada allí (en los estudios Cinecittá de Roma) la cosa tiene de entrada el saborcito local. Con Emilia… comparte no solo el cosmopolitismo de la nómina sino una lanza rota en favor de la condición femenina, sin ruido y furia que nada significarían.

La fotografía escora hacia el rojo y colores afines, no solo por los tonos predominantes en las telas de la alta jerarquía eclesiástica, sino por las pasiones involucradas y no siempre bien reprimidas. Una historia confinada entre los muros del Vaticano diríase un ladrillo teatral, pero no lo es, porque el guion va develando los rejuegos políticos, las mezquindades, los raptos de furia, las zancadillas a que se ven abocados los ilustres varones del Colegio cardenalicio.

Empecemos por Isabella Rossellini, que justamente por no ser uno de los mencionados varones (interpreta a Agnes, una monja) lo observa todo desde fuera, combinando en dosis perfectas la obediencia a la que la fuerzan sus votos y la sensatez empapada en audacia que nadie espera que emerja de su hábito plomizo. No es el suyo un personaje con mucha presencia, pero se hace inolvidable. De casta…

Ralph Fiennes, Stanley Tucci, Sergio Castellitto, Lucian Msamati y John Lithgow hacen lo suyo a tiempo y no necesariamente sonrientes. Los empingues del purpurado Lawrence (Fiennes), en actos tan sencillos como el afeitado diario, revelan la auténtica personalidad que el religioso ha debido esconder tras mansedumbre, meditación y sonrisas amargas. De Tucci baste decir que tiene cara de cardenal. Castellitto, que ha trabajado con grandes como Ettore Scola, Mario Monicelli, Luc Besson o Giuseppe Tornatore y dirigido piezas como Non ti muovere (2004), brilla como el efervescente, conservador y racista cardenal Tedesco (tedesco, en italiano, significa alemán); Lucian Msamati es Adeyemi, el africano que cree haber purgado un pecado cometido en su juventud y ser lo bastante puro como para aspirar al tope de la pirámide…pero no; Lithgow, a quien recordaremos eternamente como el pasajero aterrado en el episodio Nightmare at 20,000 feet, dirigido por George Miller para la película coral Twilight Zone: The movie (1983), encarna al trapacero cardenal Tremblay con su carita de yo-no-fui. Last but not least, el mexicano Carlos Diehz es el prelado Benítez, de quien no puedo hablar mucho para evitar el spoiling, pero que ocupa una posición algo aparte, parecida a la de la monja Rossellini, y que nos dará, cómo no, alguna sorpresa…

La ambición de poder, el racismo, la misoginia, la xenofobia, las añagazas de diversa índole salpican la trama hasta el punto de que, si por ahí queda un alma inocente que cree de veras en la santidad de la Iglesia, le recomiendo no ver la película, por aquello de que es mejor no conocer a tus ídolos para no decepcionarte. Es más, espero que a Dios lo pille ocupado en otro sitio y tampoco la vea. Ese será el caso, probablemente: en los últimos tiempos está muy claro que Él nunca está donde debe estar.

Nueva reestructuración de la deuda con el Club de París: ¿respiro o última bocanada?

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Foto: Prensa Latina

La noticia es que Cuba ha logrado una nueva reestructuración de los pagos de parte de su deuda externa, específicamente la que sostiene con el Club de París, integrado por Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, Finlandia, Francia, Italia, Japón, Holanda, España, Suecia, Suiza y Reino Unido.

Si bien no se conocen los detalles del acuerdo alcanzado por el viceprimer ministro e histórico negociador de Cuba en estas lides, Ricardo Cabrisas, sí es conocido que es el más reciente de varios. El anterior fue en septiembre de 2023, cuando un grupo de representantes del Club vino a Cuba para realizar una reestructuración similar.

El Club de París logró un acuerdo con Cuba en 2015 en que se consiguió una quita de 8.5 mil millones de dólares de un total de 11 mil millones de deuda soberana. El resto, Cuba debía pagarlo en cuotas anuales hasta el 2033, pero la Isla lleva al menos cinco años sin poder cumplir ese compromiso.

De acuerdo a una declaración de prensa del propio club, representantes del grupo de acreedores y del gobierno de Cuba se reunieron en París el 16 y el 17 de enero de 2025 para enmendar los términos acordados el 10 de junio de 2021 y el 12 de diciembre de 2015. Según el reporte del Club de París, la delegación cubana describió la compleja situación financiera y económica de Cuba y explicó las políticas y medidas implementadas para la ejecución del plan de desarrollo.

No se conoce cómo será el nuevo esquema de pago, si incluirá una reducción del monto o una reestructuración de los plazos, pero el Club de París afirmó que el ajuste en los tiempos de pagos «proveerá a Cuba de mejores condiciones para lidiar con sus dificultades económicas y financieras en los próximos años».

Esta noticia significa que Cuba ha logrado un nuevo esquema de pagos, que se supone libere tensiones con respecto a los compromisos con los deudores. Es conocido que la Isla vive una crisis que, entre sus muchos efectos, está la falta de divisas y fondos ya no solo para cumplir con los pagos de las deudas, sino también para seguir esquemas de pago con proveedores clave en la Isla.

Un reporte de Reuters de septiembre de 2023 señala que Cuba había dejado de pagar a sus acreedores alrededor de 500 millones de dólares, y en 2020 se reportaba que la deuda externa cubana ascendía a casi 20 mil millones de dólares, aunque la Isla ha logrado reestructurar su deuda con otros acreedores como Rusia y China.

El economista Pedro Monreal afirmó que «la deuda de Cuba con el Club de París era la segunda mayor de América Latina y el Caribe en 2023, solamente superada por la de Venezuela. La deuda de Cuba era superior a la deuda combinada de dos de las mayores economías regionales (Argentina y México)».

[…] «Aunque no es ni la quinta parte de la deuda total, el acuerdo con el Club de París pudiera ser beneficioso porque mitiga temporalmente el impago de la deuda soberana que es un factor importante en el “riesgo país” que influye en el acceso al crédito internacional», agrega Monreal.

Debe recordarse que, debido a las sanciones de Estados Unidos contra Cuba, la Isla no forma parte del Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial, y tiene muy poca capacidad de recibir créditos de actores internacionales. Esta situación podría verse compensada con la reciente entrada del Estado cubano a los BRICS en la categoría de socio, pues se trata de un órgano multilateral que contempla el acceso a mecanismos de financiación para el desarrollo. No obstante, hasta el momento no se conoce ningún acuerdo que pudiera tener un impacto directo en la capacidad financiera del Estado cubano.

Hasta el momento, la economía cubana solo parece dar señales de crisis. Por solo poner un ejemplo en el sector alimentario, esta semana, con un año de atraso en la publicación, se presentó el capítulo agropecuario del Anuario Estadístico de Cuba 2023, cuyas cifras son alarmantes y confirman la severa crisis alimentaria en la Isla. Estamos hablando de un 93% menos de carne de cerdo, un 59% menos de arroz y un 44% menos de viandas con respecto a 2022.

Por tanto, no se sabe cómo podría pagarse la deuda sin agravar más la dura situación en los hogares cubanos, cuando es imposible recortar más en lo que ya opera con un mínimo de presupuestos.

Nuestra opinión es que reestructurar los pagos era una urgencia debido al complejo escenario al que se enfrenta el país, que, de acuerdo a las cifras ofrecidas por el ministro de Economía a finales de 2024, está administrando una crisis con una economía en números rojos. En condiciones así, donde cada barco de petróleo o la importación de productos básicos como alimentos y materia prima para producir medicamentos deja las arcas del Estado sin reservas, es imposible pensar en honrar deudas.

Sin embargo, el discurso del gobierno cubano ha sido poco claro en ofrecer detalles sobre la manera en la que el presupuesto se está utilizando y cuáles son las condiciones de la nueva reestructuración de los pagos, en un país que acaba de aprobar una Ley de Comunicación que intenta hacer la transparencia y la rendición de cuentas frente al pueblo una obligación.

Igualmente sin una reforma integral de la economía será muy difícil lograr los niveles de producción necesarios para iniciar una recuperación económica que permita reiniciar los pagos a los deudores.

Excarcelaciones bajo sospecha por falta de transparencia

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excarcelaciones
Foto: AFP

La noticia es que ya han ocurrido las primeras excarcelaciones de los 553 presos anunciados por el gobierno cubano. Sin embargo, parecen estar frenadas luego de los últimos acontecimientos.

El gobierno cubano no ha publicado la lista de nombres. No obstante, de acuerdo con varias organizaciones opositoras, medios y plataformas políticas que monitorean las liberaciones, entre 154 y 170 personas han sido beneficiadas con sentencias extrapenales, incluyendo algunos casos conocidos como el santiaguero José Daniel Ferrer, al frente de la organización opositora Unión Patriótica de Cuba (UNPACU); Brenda Díaz, manifestante trans que llamó la atención por la transfobia que sufrió durante el proceso judicial y en la prisión; y Luis Robles, el joven condenado por los delitos de desobediencia y propaganda enemiga en 2020 por salir con un cartel que pedía la libertad del rapero Denis Solís. Varios de los condenados han denunciado procesos de violencia y malas condiciones en las prisiones.

Estas plataformas han denunciado que, desde que Trump asumió la presidencia el 20 de enero y revirtió la decisión de Biden de retirar a Cuba de la Lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo, no se reporta la excarcelación de nuevos presos. Hasta el momento de redactar esta nota, el gobierno cubano no ha desmentido esta afirmación ni emitido un informe sobre quiénes han sido y serán liberados.

Lo anunciado por La Habana como una decisión soberana y unilateral, no vinculada con el anuncio de la retirada de Cuba de la referida lista, debía ser una excarcelación con licencias extrapenales de 553 personas. El gobierno cubano no etiqueta como presos políticos a estas personas, sino comunes, aunque en el primer grupo de liberados estuvieron varios condenados con sentencias vinculadas a las protestas del 11 de julio de 2021.

Al día siguiente del anuncio, Maricela Sosa Ravelo, vicepresidenta del Tribunal Supremo Popular, afirmó al presentador Humberto López que las personas liberadas estaban condenadas por delitos que incluían hurto, robo con fuerza, lesiones, amenazas, desórdenes y sedición. La funcionaria también aclaró que no se trataba de amnistía ni indulto, sino de excarcelación anticipada. Por lo tanto, estas personas podrían volver a prisión si no cumplieran con las condiciones impuestas para su libertad.

Si bien el gobierno cubano en diferentes oportunidades, ha afirmado que esta es una «práctica habitual», y que esta vez se hacía en espíritu del Jubileo Ordinario de 2025 declarado por el Papa, el anuncio de la liberación coincidió con el anuncio de la retirada de Cuba de la Lista y la eliminación de la Lista de Entidades Restringidas.

Esto pudiera significar que la decisión unilateral de Trump a pocas horas de tomar el poder de salirse del presunto acuerdo realizado por ambos gobiernos, haya detenido, o al menos pausado, el proceso de liberaciones.

Si el gobierno cubano anunció estas excarcelaciones como una decisión aislada del actuar del gobierno estadounidense, ¿por qué se han detenido las liberaciones luego de que Estados Unidos dejara de cumplir su parte del pacto, un pacto que La Habana no reconoció?

Hasta ahora, buena parte de los liberados están vinculados con las protestas antigubernamentales del 11 de julio, aunque los avisos oficiales afirman que las excarcelaciones beneficiarían a todo tipo de convicto. El gobierno cubano no reconoce la existencia de presos políticos en Cuba, pero decenas de personas acusadas y condenadas con altas penas por delitos como sedición o desorden público, fueron participantes de las protestas antigubernamentales del 11J.

Si bien varias fuentes afirmaron que el equipo de Donald Trump fue informado sobre el acuerdo entre el gobierno cubano y el de Estados Unidos con mediación del Vaticano, y algunos se atrevían a conjeturar que Trump podría adjudicarse parte del éxito del acuerdo, la realidad es que el desmonte exprés que hizo la administración demuestra que los acuerdos no son parte de sus prioridades ni de su estrategia con Cuba.

En el caso de Cuba, si las excarcelaciones no tienen nada que ver con la decisión de eliminar a Cuba de la lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo, no hay información de por qué se han detenido las excarcelaciones.

La falta de información sobre a quiénes liberarán no ayuda a comprender este proceso que, de manejarse bien comunicacional y políticamente, podría ser una muestra humanitaria del gobierno cubano. Pero hasta el momento, las múltiples incertidumbres y zonas opacas en torno al proceso dejan más dudas que satisfacciones.

Nuestra opinión es que las altas sanciones a los manifestantes del 11J nunca tuvieron una explicación en la justicia, sino que fueron utilizadas por el poder político en la Isla como ejemplarizantes, para provocar un efecto disuasivo a futuras manifestaciones de esa magnitud.

No obstante, a lo largo del tiempo, dichas condenas han sido una espina cuyo efecto político ha sido más perjudicial que beneficioso para el propio Estado cubano. Lo arbitrario del proceso y la violencia jurídica contra personas, la mayoría de los estratos más empobrecidos de la sociedad, refuerza la imagen de un gobierno represivo y desconectado de las agonías que las llevaron a manifestarse a lo largo de casi todo el país.

Por tanto, hoy el gobierno cubano se beneficiaría de liberar a buena parte de estas personas, esencialmente aquellas que no estuvieron vinculadas en hechos violentos. Sería un ejercicio de coherencia, ganaría en credibilidad hacia actores que se limitan a promover un diálogo con la Isla, y además devolvería un poco de sosiego y felicidad a esas familias, algunas de las cuales perdieron a jóvenes que eran el sustento del hogar en condiciones de suma precariedad.

Si bien no se ha de pecar de ingenuidad, y el grupo de políticos norteamericanos que les interesa mantener el diferendo con Cuba siempre encontrarán justificaciones para mantener la agresiva política de cambio de régimen, sería útil e inteligente no ofrecer una razón de tan fácil uso. En adición, existen en todo el mundo gobiernos, partidos y grupos políticos que se oponen a las medidas unilaterales coercitivas norteamericanas hacia Cuba, pero que igualmente consideran abusivas las condenas a los manifestantes del 11J. Un proceso justo y transparente de liberaciones podría afianzar alianzas con estos sectores.

La falta de transparencia con la cual ha ocurrido el proceso, pretendiendo mostrarlo desconectado de la salida de Cuba de la Lista de Países Patrocinadores del Terrorismo, sin publicar una lista de personas excarceladas y sin fechas claras, termina empañando cualquier logro político. Más aún, cuando se presume que se detuvo cuando Trump revocó el cumplimiento del acuerdo por parte de Estados Unidos, en un acto que demuestra claramente lo poco que le importa a la administración republicana el futuro de los presos por razones políticas en la Isla.

Por otro lado, más allá del efecto en las relaciones internacionales, Cuba necesita iniciar un proceso de diálogo y reconciliación entre los cubanos que apuestan por un futuro con soberanía y desarrollo democrático. Será clave para poder soportar la guerra económica y la presión política que parece avecinarse con la llegada de Trump a la Casa Blanca. Para ello, es necesario reconocer excesos, errores y autoritarismos que han potenciado la polarización y el extremismo político en la sociedad cubana.

En este sentido, un paso importante es la eliminación de penas a quienes no cometieron actos violentos durante las manifestaciones y el perdón a quienes pudieron haber cometido actos punibles impulsados por el calor de los acontecimientos, sumado a la situación de pobreza y vulnerabilidad en la que se encontraban. Las excarcelaciones mediante licencia extrapenal, si bien no eran la solución ideal, sí constituyen un movimiento en la dirección correcta que debería concretarse a plenitud.

Trump revierte políticas de Biden: adiós al Parole y regreso a la lista terrorista

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Foto: The Newyorker / NBC

La noticia es que, a menos de una semana de retirada de la Lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo, el recién llegado presidente estadounidense, Donald Trump, ha regresado a Cuba a esta categoría, después de que las agencias pertinentes que se encargan de evaluar las razones por las que un Estado es considerado patrocinador del terrorismo, hayan confirmado que la Isla no participa, incita o financia el terrorismo internacional.

El 14 de enero, en un movimiento inexplicablemente tardío, el saliente Joe Biden, eliminó a Cuba de ese grupo de países, y eliminó la Lista de Entidades Restringidas, una longaniza de proveedores de servicios turísticos, empresas y productos con los cuales entidades ni ciudadanos estadounidenses pueden tener vínculo debido a que son administradas por el brazo económico del Ministerio de las Fuerzas Armadas, GAESA.

El republicano ha revocado decenas de decisiones tomadas por Biden en lo que parece ser un desmonte exprés de todo lo hecho por la administración anterior, no en días, sino en horas. Con una firma, deshizo 78 decretos presidenciales emitidos desde el 21 de enero hasta la actualidad, entre ellos políticas que avanzaban en inclusión y equidad de género dentro del gobierno federal, para regresar a una visión biologicista de los géneros que terminará por discriminar a las personas trans o no binarias. Igualmente, el Gobierno de Donald Trump autorizó este martes redadas migratorias en escuelas, iglesias y hospitales, al revocar el Departamento de Seguridad Nacional la directriz de Joe Biden que las restringía en estos lugares.

Pero estas no han sido las únicas decisiones de la administración Trump que han causado polémicas múltiples. La Organización Mundial de la Salud (OMS) lamentó la decisión de Estados Unidos de retirarse de la agencia, anunciada este martes junto a su salida del Acuerdo de París, que junta esfuerzos para luchar contra el cambio climático. La OMS recordó su papel clave en la protección de la salud global, subrayando que el país norteamericano es su mayor donante individual. Por su parte, la Organización Meteorológica Mundial advirtió sobre el impacto de abandonar el Acuerdo de París, destacando que Estados Unidos es uno de los países más afectados por riesgos climáticos, con más de 400 desastres meteorológicos graves desde 1980.

El propósito es dejar sin efecto buena parte de las políticas del anterior presidente con el chasquido de un dedo, y ha ordenado a los funcionarios al frente de varias carteras a que revisen todas las políticas

A solo horas de tomar posesión, Trump revirtió la decisión que la administración Biden había tomado tras un anuncio simultáneo de la liberación de 553 presos en cárceles cubanas. El gobierno antillano afirma que la decisión de ofrecer licencias extrapenales a esos convictos es una decisión soberana, y en espíritu del Jubileo católico, pero se trata de un país cuyo Estado es laico y no suele tomar decisiones políticas siguiendo orientaciones de la liturgia religiosa. No obstante, ambos lados sí confirmaron el rol del Vaticano como mediador.

Cuba integró la Lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo en 1982 por primera vez, y fue quitada en 2015 por una decisión del expresidente Barack Obama, al calor del deshielo que inició con la liberación del ex contratista de la USAID Alan Gross, y de los cinco cubanos acusados de ser agentes no declarados en Estados Unidos, el muy conocido caso de los Cinco.

Como quien deja un regalo a la salida, Donald Trump devolvió a Cuba a esa Lista en enero de 2021, antes de entregarle el batón a Joe Biden, arguyendo que Cuba protegía a guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia, que permanecían en la Isla como parte del rol de garante que Cuba tuvo en los diálogos de paz. El actual gobierno colombiano de Gustavo Petro ha dicho más de una vez que Cuba solo cumplió su parte y retiró la orden de captura que pesaba sobre esos guerrilleros.

Hace pocas semanas, la congresista de origen cubano María Elvira Salazar preguntó insistentemente al ex Secretario de Estados Anthony Blinken sobre si la administración retiraría a Cuba de la Lista, a lo que Blinken respondió con parsimonia que no había cambios pronosticados en la política hacia Cuba durante los días que le quedaban a la administración demócrata.

Durante la administración Biden, más de una vez, los funcionarios fueron cuestionados sobre la permanencia de Cuba en esa lista y cómo poner a la Isla ahí desacredita el propósito de la lista en sí misma, que luce más como una selección de adversarios incomprendidos por Washington.

Otra noticia que impactó sobre la comunidad cubana es la eliminación del Parole Humanitario. Un programa creado por Joe Biden, que beneficiaba a cubanos, venezolanos, haitianos y nicaragüenses con la entrada legal a Estados Unidos mediante un patrocinador financiero. Más de medio millón de inmigrantes aprovecharon esta medida —110,240 cubanos—, que otorgaba dos años de estancia y permiso de trabajo. La orden ejecutiva también suspendió el uso de la aplicación CBP One —destinada a ordenar el ingreso regular a EE.UU. por razones humanitarias y cerrando la vía para nuevos solicitantes y a miles sin opciones claras para ingresar al país.

Los inmigrantes que ya obtuvieron el Parole podrán permanecer en Estados Unidos por dos años, pero deben buscar alternativas migratorias antes de que expire su estancia legal para evitar la deportación. Expertos como el abogado Ángel Leal explican que, dependiendo de su nacionalidad, algunos podrán acogerse a la Ley de Ajuste Cubano o solicitar el TPS, mientras que otros solo tendrán el asilo como opción.

En adición durante esta semana circuló por redes sociales un supuesto plan atribuido a la Administración Trump, que alarmó a la comunidad cubana al incluir medidas como la suspensión total del envío de remesas, la cancelación de vuelos comerciales directos, la deportación de cubanos con antecedentes penales o vinculados al gobierno de la Isla, y restricciones para exiliados que regresen a la Isla. El documento también mencionaba que estas políticas serían supervisadas por el Departamento de Seguridad Nacional y que entrarían en vigor el próximo 30 de enero. Sin embargo, fuentes del Departamento de Estado desmintieron la veracidad de este mensaje y señalaron que ningún funcionario había sido consultado para confirmarlo.

Estas noticias significan que la administración de Donald Trump ha demostrado una vez más su desdén absoluto por los procedimientos institucionales y legales, y el uso político de instrumentos de coerción para alertar, prevenir o castigar al terrorismo internacional.

Y significa también que no hace falta demostrar verdaderos vínculos con el terrorismo internacional para integrar esta lista, lo cual desacredita su sola existencia y demuestra la injusticia de las sanciones que derivan de estar en esa categoría sin prueba alguna. Es como pagar crímenes que no se han cometido y sobre los que no hay ninguna evidencia.

Para quitar a un país de esa lista que actualmente incluye a Corea del Norte, Irán, Syria y a Cuba, el procedimiento incluye una evaluación de la situación del país orientado por el secretario de Estado, en el que se evalúa si en los últimos seis meses ese estado ha financiado, entrenado o albergado representantes del terrorismo internacional.

Posteriormente, el presidente certifica al Congreso esos resultados que demuestren que no hay razón para mantener a ese país en esa lista, el Congreso revisa esa decisión y opina. Solo entonces es confirmada la eliminación de la lista, un proceso que podría tardar 45 días, y en el que supuestamente estaba la situación de Cuba, por lo que Trump aprovechó esta ventana para suspender esa decisión de Biden, junto a varias otras que intentan revertir casi todo lo hecho por la administración anterior.

La breve retirada de Cuba de la lista fue bienvenida por varios países del mundo y organizaciones sociales, tras años de presiones de varios gobiernos para que Cuba fuese quitada de esa lista, cuyas implicaciones complementaban la guerra económica y ponían severas limitaciones para el desarrollo del turismo en la Isla.

En una Declaración del gobierno cubano publicada en los medios nacionales, se afirma que la designación evidencia un desprecio absoluto a la verdad.

Más adelante, se hace referencia al grupo de personas que pudieran estar impulsando a Trump en este camino: «A él se asocian los grupos y políticos que han hecho de la agresión a Cuba un modo de vida, han lucrado durante décadas del negocio anticubano y comparten hoy la embriaguez del nuevo mandatario. Todos tienen una alta responsabilidad en la difícil situación económica del país y en el aumento del flujo migratorio de Cuba hacia los Estados Unidos».

Sin embargo, con el aumento de sanciones comerciales y financieras sobre países como Cuba y Venezuela es de esperar que los flujos migratorios provenientes de estos destinos aumenten por el decrecimiento de la calidad de vida, y lo que probablemente se ensanche sean los corredores de tráfico de personas y el caos en la frontera.

Nuestra opinión es que la retirada y regreso de Cuba en la Lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo a solo seis días de distancia, demuestra la instrumentalización política extrema de esta lista, que ha vaciado de valor y sentido esa designación, y cuyo único fin es imponer sanciones, barreras económicas y políticas injustas e injustificadas, según la conveniencia de cada administración en la Casa Blanca.

Ambas administraciones tienen sobrada cantidad de información sobre Cuba para confirmar que no hay evidencia que justifique esa etiqueta para la Isla, y que su inclusión solo responde a los esfuerzos por derrocar al gobierno cubano, como presión complementaria al amplio régimen de sanciones.

Poner a Cuba en esa lista impulsa a la deshonestidad y desprestigia a un gobierno que, empujado por voces de la extrema derecha de línea dura contra Cuba, utiliza esa lista para propósitos que distan mucho de lo declarado como objetivo de ese mecanismo.

Que Biden haya quitado a Cuba en el último minuto, probablemente como parte de un acuerdo de liberación de presos entre los que se encuentran algunos cumpliendo sentencia por razones políticas en la Isla, demuestra el rasgo transaccional de esta movida, y además, pone en evidencia a Trump, que sin importar el beneficio que podría representar para las muchas voces que han exigido la liberación de los presos, ha abandonado la parte que le toca del acuerdo a su país.

La inclusión de Cuba otra vez en la Lista continúa un camino que empeora la vida de los cubanos, lo cual tiene especial efecto sobre personas viviendo en condiciones de vulnerabilidad y dificulta la recuperación de industrias básicas en Cuba.

Todo esto tiene y tendrá un impacto en el posible caos migratorio que se avecina, no debe olvidarse que la pasada administración trumpista coincidió con la pandemia del covid, que trajo consigo los cierres de frontera de muchos Estados, pero en la situación actual, será mucho más difícil controlar la oleada de migrantes huyendo de la crisis en sus países de origen, más aún si el gobierno cubano como respuesta decidiera salirse de los acuerdos migratorios bilaterales que permiten los vuelos de deportación.

Algo similar afirmaba el Representante demócrata en el Congreso estadounidense, Jim McGovern en X: «Esta es una movida terrible que golpea a cubanos comunes. Hace lucir estúpido a Estados Unidos, va en contra de nuestros aliados, incrementa la migración, y nos hace menos seguros. Estoy avergonzado de lo que [Trump] está haciendo».

Las consecuencias de regresar a la política de máxima presión sobre Cuba, y mientras tanto, desperdiciar un acuerdo que era conveniente también para Estados Unidos, solo empeorará las condiciones de vida de los cubanos a los que hoy esa administración les niega el asilo, sin ninguna garantía de que haya una transformación positiva de la política ni la economía en la Isla, ni que responda a los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos. Es la política por la política, en un camino que no ha dado más frutos, pero paradójicamente se sigue volviendo a él.

Esas tremendas mujeres del teatro cubano

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En 1999 el Premio Nacional de Teatro se sumó a los galardones ya existentes de índole semejante. Desde entonces hasta el año en curso trece mujeres han sido acreedoras de este. Ella son Raquel Revuelta, Berta Martínez, Rosa Fornés, María de los Ángeles Santana, Verónica Lynn, Hilda Oates, María Elena Molinet, Flora Lauten, Fátima Patterson, Herminia Sánchez, Corina Mestre, Raquel Carrió y recientemente Miriam Muñoz, para una proporción del 32 % del total de galardonados.

Pero más allá del importantísimo reconocimiento, resalta una pléyade de mujeres de impresionante talla que le dieron prestigio a nuestras tablas desde antes del surgimiento del referido premio, y menciono tan solo algunos nombres como: Marisabel Sáenz, Minin Bujones, Myriam Acevedo, Lilliam Llerena, Helena Huerta, Ernestina Linares, Rosa Felipe, Elsa Gay, Bertina Acevedo, Carucha Camejo y la nacida en España pero espigada como actriz de altos quilates en Cuba: Adela Escartín, quien tuvo que regresar a la península en 1970, inolvidable para sus contemporáneos en cualquiera de sus dos patrias.

A ellas se suman esas otras grandes, procedentes de generaciones posteriores que, no obstante, no fueron distinguidas con el lauro pero que su sola mención basta para evocar la maestría en la profesión, me refiero a artistas como Gilda Hernández, Xiomara Palacios, Isabel Moreno, Alicia Bustamante, Adria Santana, Alina Rodríguez…, además de quienes aún alientan entre nosotros y que resultarían candidatas de rigor para cualquier jurado.

Por fortuna —puesto que méritos sobran— en el año que se inicia la alta distinción recayó en una actriz, directora artística y general, pedagoga y promotora, quien había sido nominada sin desmayo durante más de un lustro, en particular por varios de los artistas que ya han obtenido el Premio Nacional de la especialidad. Me refiero a Miriam (Mirita) Muñoz Benítez, quien tiene en su haber una intensa carrera dramática hecha en su natal Matanzas, por más de medio siglo.

Si bien no es común que las mujeres de la escena (actrices, bailarinas, directoras, regisseurs) procreen más de uno o dos hijos Miriam, en cambio, se aseguró de tener una extensa familia, compuesta hoy por cinco hijos, cinco nietos y siete bisnietos. Como suele suceder cuando una gran pasión anima la vida de los padres, dos de sus hijas y un nieto la acompañan en la aventura.

Tan significativa agrupación filial se ha visto afectada por la migración de los más jóvenes, fenómeno común en muchas de nuestras familias, sobre todo en el lustro más reciente. A la par, la familia teatral engrosa sus filas. Ella se compone de los jóvenes formados en los talleres que desde 1990 Mirita imparte, tarea en la cual la sigue su hija —la actriz, directora y profesora Lucre Estévez— junto a los colegas que a lo largo de la isla conocen y justiprecian el quehacer profesional de Miriam y sus valores humanos.

Miriam Muñoz es leyenda en los escenarios de Pinar del Río, Santa Clara, Camagüey y Santiago. Su instalación escénica Icarón Teatro fue erigida, tras dieciocho años de denodado esfuerzo, para dar cobijo a los grupos artísticos de todo el país que desearan presentarse en Matanzas; un propósito que la pandemia de covid en el 2020, a días de su inauguración, y la precariedad económica que, desde entonces, caracteriza la vida de la nación ha postergado.

No obstante, este júbilo que expresa nuestro gremio a lo largo de la Isla está saludando el resultado del jurado en la actual edición del Premio y tiene que ver con una labor popular, de raíz, que caracteriza la vocación artística de Miriam y que —y hay que decirlo— no siempre se hace evidente en el quehacer de nuestras grandes figuras. Por eso los pobladores de sitios como Unión de Reyes o La Mocha la han recibido y celebrado en estos días, sin dejar de mencionar a la gente de pueblo de su ciudad natal que la detiene en las calles, durante su andar cotidiano, para felicitarla con emoción sincera y recordarle cualquiera de aquellas noches, en medio de la pandemia, cuando actuó en sus cuadras, mientras ellos la miraban desde las puertas y los balcones por el aislamiento obligado. O, más tarde, cuando Icarón Teatro se ha presentado en las salas del Hospital Pediátrico o en el Hogar Materno o el Hogar de Ancianos. También hay que agradecerle por el seguimiento, desde su espacio en las redes sociales, durante las horas aciagas de aquellas jornadas intensas en que se luchaba por controlar el fuego en la Terminal de Super tanqueros, un enclave situado al otro lado de la bahía y que se podía observar desde su casa.

Existe en ella una eticidad, una vocación cívica que se trasmite al teatro, junto a una convicción del poder sanador y salvador del arte. Por eso lo mismo en Feo, que en Las penas que no me mataron, El cangrejito volador —espectáculo para los niños y sus familias—, que en Emilia habla con los que no la escuchan Miriam se comunica desde los escenarios a través de la emoción y les habla a los suyos de los temas urgentes de ahora mismo. El personaje de Emilia Pardo Bazán, interpretado por Miriam es, en tal sentido, una antorcha viva.

Y es esa la clave de enunciación de las intensas mujeres del teatro de la isla. De Raquel Revuelta, como protagonista de la versión cubana de Juana de Lorena, de 1956, frente a los esbirros de Ventura, o en su puesta en escena de Tartufo (Moliere, en 2003); de Herminia Sánchez en la Flora de La casa vieja (Estorino/ Berta Martínez) apenas en 1964; de la propia Berta en Catalina, la elocuentísima hija muda de Madre Coraje y sus hijos (Brecht/Revuelta), o en su propia interpretación de Bernarda Alba (Lorca/ Martínez); de Myriam Acevedo tanto en La noche de los asesinos (Triana/Revuelta) como en sus míticas presentaciones en El gato tuerto de los años sesenta; de Hilda Oates en su María Antonia (Hernández/ Blanco), de 1967;  de Verónica Lynn en su Luz Marina, de Aire frío (Piñera/ Arenal) y, recientemente, en Frijoles colorados (Rebull/ Lynn); de Alicia Bustamante en la entrañable Esperanza Mayor de Sábado corto (Héctor Quintero); de Vivian Acosta en Santa Cecilia (Estévez); de Flora Lauten, lo mismo en La vitrina, (Paz /Lauten), Éxtasis (Manet, Carrió, Lauten),  Aura, (Fuentes y Carrió/Lauten); de Mayra Mazorra en su evocación de Celeste Mendoza de En privado con la reina (Mallea/ Mederos); de Laura de la Uz en La Reina, de Delirio habanero (Torriente/ Martín); de Nelda Castillo en su singularísima y comprometida labor al frente de esa institución vital que es El ciervo encantado; de la inmensa Miriam Learra, igual en su inolvidable Doña Rosita (Lorca/Estorino), en la joven Belén de El becerro de oro (Luaces/ Suárez del Villar), que en el humildísimo personaje del Hombrecito del Sombrero Hongo, en El tío Francisco y las leandras (Martínez).  

Y si las seguimos al ámbito fílmico aún nos estremecen las poderosas imágenes de Rosa Fornés como Rosa Soto, de Papeles secundarios (Orlando Rojas) y Alina Rodríguez, como la maestra Carmela, en Conducta (Ernesto Daranas).

A esa estirpe declara legítima pertenencia Miriam Muñoz, avalada, además, por la enérgica y arriesgada experiencia fundadora de tres significativas entidades teatrales inscritas por sus valores en la historia contemporánea del teatro cubano.

Una artista que, desde el territorio de su provincia, prácticamente sin pisar la capital (sitio donde ella y su agrupación no son programados por las instituciones rectoras de la actividad escénica) y sin gozar de la promoción que garantizan los medios, ha conseguido extender su obra y talento a toda la nación. La misma a la cual ha representado dignamente, mediante la calidad de su arte, en diversos eventos e intercambios teatrales celebrados a lo largo y ancho de esta América nuestra.