La noticia es que el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, incluyó a Cuba en la «lista de países que no cooperan plenamente con los esfuerzos antiterroristas», bajo la sección 40A de la Ley de Control de Exportación de Armas.
El Departamento de Estado justificó la medida alegando que en 2024 al menos 11 fugitivos de la justicia de EE.UU. residían en Cuba y que el gobierno cubano «dejó claro» que no estaba dispuesto a negociar su regreso. «La negativa del régimen cubano a abordar este importante asunto, así como otras circunstancias recientes de falta de cooperación en asuntos de aplicación de la ley relacionados con el terrorismo, hicieron inútiles los esfuerzos de cooperación en materia antiterrorista», añade el comunicado. El informe anual también incluyó a Corea del Norte, Irán, Siria y Venezuela.
En el caso de Cuba, la decisión se apoyó además en la exigencia de Marco Rubio de extraditar a Joanne Chesimard, más conocida como Assata Shakur —exintegrante del Partido Pantera Negra y del Ejército Negro de Liberación, organización que luchó por la autodeterminación de los afroestadounidenses—. Shakur fue condenada por el asesinato de un policía estatal de New Jersey en 1973 y figura en la lista de los más buscados del Buró Federal de Investigaciones (FBI).
El gobierno cubano, por su parte, rechazó la reincorporación a la lista. En declaración oficial, el Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex) afirmó que Estados Unidos «convierte una vez más la lucha contra el terrorismo internacional en un ejercicio político unilateral contra países que no se pliegan a sus intereses hegemónicos». Subrayó también que «nada ha cambiado en el ejemplar desempeño» de Cuba en materia antiterrorista, y atribuyó la decisión a la intención de la nueva administración de «imponer la narrativa de que Cuba constituye una amenaza», para así «descarrilar las relaciones bilaterales y llevar a ambos países a escenarios de confrontación».
El comunicado del Minrex sostuvo que Washington carece de autoridad moral en este tema, señalando la «tolerancia» de EE.UU. hacia terroristas confesos anticubanos, como Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, acusados de actos violentos, y aun así «vivieron tranquilamente en Miami». Criticó también que no se ha esclarecido el «atentado terrorista contra la embajada de Cuba en Washington ocurrido en septiembre de 2023, y las solicitudes sobre 61 personas y 19 organizaciones radicadas en ese país, presuntamente vinculadas con actos violentos y terroristas contra Cuba».
Por su parte, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla comentó en la red social X, refiriéndose a Marco Rubio, que «cabría recordarle que en 2024 agencias de su país presentaron evidencias en contrario» de las acusaciones de falta de cooperación.
Fue noticia también esta semana la salida de Mauricio Claver-Carone de su cargo como enviado Especial del Departamento de Estado para América Latina. Considerado uno de los arquitectos de la línea más dura contra el gobierno cubano en años recientes, Claver-Carone abandonará su cargo en la administración Trump y regresará al sector privado tras no haber obtenido la confirmación del Senado en el plazo de tiempo reglamentado. Algunos medios de prensa aseguran que su salida se debe realmente a diferencias irreconciliables con Marco Rubio.
Como sea, la caída del halcón fue recibida en La Habana con alivio, sin embargo, la permanencia y fuerza de figuras como Marco Rubio indican que la política hacia Cuba está lejos de suavizarse, como bien lo muestran sus más recientes medidas.
Esto significa que se echa mano de toda medida que pueda ser disuasoria de acercarse a la Isla, como el regreso a la «lista de países que no cooperan plenamente con los esfuerzos antiterroristas», lo que implica además la prohibición de la venta y exportación de artículos y servicios militares desde Estados Unidos hacia la Cuba, algo que ya era un hecho.
Esta historia de las listas norteamericanas no es nueva. Entre 1982 y 2015, la Isla estuvo como Estado Patrocinador del Terrorismo acusada de apoyar a grupos insurgentes extranjeros, hasta que en 2015 la administración de Barack Obama la retiró de esa categoría en el marco del deshielo bilateral. La sección 40A («lista de países no cooperantes») es un mecanismo separado: requiere una certificación anual al Congreso sobre qué países no colaboran plenamente con los esfuerzos antiterroristas de EE.UU.
La Isla no figuró en esa lista durante varios años tras el deshielo de 2015, pero en mayo de 2020, bajo la presidencia de Donald Trump, Washington notificó al Congreso que Cuba «no cooperó completamente» en la lucha contra el terrorismo en 2019, y se incluyó nuevamente en la lista.
La justificación de ese entonces estuvo relacionada, entre otros factores, a la situación en Colombia: miembros de la guerrilla colombiana Ejército de Liberación Nacional (ELN) permanecieron en La Habana como delegados de paz, y Cuba rechazó el pedido de extradición de 10 líderes del ELN, alegando compromisos adquiridos en protocolos de negociación.
En mayo de 2024, Biden retiró a Cuba de la «lista de países no cooperantes», reconociendo avances en la cooperación bilateral, incluida la reanudación de intercambios de información sobre terrorismo y seguridad. Esta exclusión fue vista como un gesto para mejorar la confianza y, de hecho, fue seguida por la salida de Cuba de la lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo en enero de 2025, apenas unos días antes de que dejara la Casa Blanca. Sin embargo, fue un acercamiento efímero. Inmediatamente, Trump en su nuevo mandato volvió a incluir a Cuba en la lista de patrocinadores del terrorismo, anulando la tardía medida de su predecesor.
Ser incluido en estas listas tiene varias implicaciones. La designación de Estado Patrocinador del Terrorismo conlleva sanciones financieras severas, obstáculos a inversiones y un fuerte estigma internacional; Cuba lo sufrió durante décadas, y su reincorporación dificultó aún más las transacciones económicas, repeliendo a bancos e inversores por temor a sanciones estadounidenses. Por su parte, la etiqueta de «no cooperante», aunque no conlleva sanciones nuevas de gran alcance, sí tiene un impacto simbólico en el aislamiento de Cuba.
Nuestra opinión es que esta certificación como país «no plenamente cooperante» en la lucha contra el terrorismo responde más a un interés político que a una evaluación rigurosa de su comportamiento real. Este tipo de medidas, lejos de fomentar la cooperación o mejorar el escenario regional de seguridad, refuerzan el uso selectivo y estratégico del terrorismo como herramienta retórica, por parte de Washington para atacar a La Habana públicamente.
En la práctica, estas decisiones limitan el margen para el diálogo, desalientan la inversión, desgastan aún más la imagen externa de Cuba y entorpecen cualquier intento de reformas o apertura dentro del país. Aunque a nivel internacional, medidas como esta han sido cuestionadas por gobiernos y organismos internacionales, el hecho de que Cuba figure en ellas genera incertidumbre, afecta el turismo e impacta en la desgastada salud de la economía nacional.
La nueva administración republicana parece enfocada en producir titulares simbólicos que refuercen su narrativa de línea dura; ejemplo de ello son anuncios como la restricción de movimientos a diplomáticos cubanos —quienes deben solicitar autorización previa antes de interactuar con autoridades locales, instituciones académicas y centros de investigación en territorio estadounidense— cuando siempre ha funcionado así, o la propia reincorporación de Cuba a listas «negras» sin efectos diferentes a los que ya existen, pero con alto impacto en medios dirigidos a la comunidad cubanoamericana, promotores activos de esta política.
A fin de cuentas se trata de decisiones que forman parte de una estrategia comunicacional que busca mantener a la Isla como tema de la agenda política estadounidense, especialmente en Florida.
En el caso del relevo de Claver-Carone: no representa un cambio de rumbo, sino el cambio de ficha, en un tablero que sigue dominado por intereses electorales y figuras que entienden la relación con Cuba más como una cruzada, que como un terreno para el entendimiento.
Para nadie es un secreto que la Isla necesita transformaciones profundas, pero esos procesos deben ser impulsados desde dentro y con garantías internas de participación y soberanía. Instrumentos como dichas listas, lejos de allanar el camino, aumentan la polarización y reducen los márgenes de opciones. Por ahora, este episodio solo añade leña al fuego de la confrontación y se diluyen, lamentablemente, las posibilidades de mejoras tangibles en la vida diaria de los cubanos.
Varias noticias esta semana confirman que el gobierno cubano ha buscado en la inversión extranjera una salida a la crisis actual. La más llamativa ha sido la decisión de autorizar a un banco canadiense prestar servicios financieros al sector privado.
El Banco Central de Cuba (BCC), institución rectora de la política bancaria nacional, otorgó una licencia para la constitución y operación en el país de NOVABANK S.A., un banco corporativo de capital totalmente canadiense que, como novedad, prestará servicios al sector privado.
Esto se hizo objetivo mediante la Resolución 28/2025, publicada este jueves en la Gaceta Oficial Extraordinaria No. 18. El documento indica que «mediante el Acuerdo 10094, de 8 de marzo de 2025, del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, se autorizó a las compañías canadiense Groupe Novinvest Inc y Les Fonds Génération Nova Inc, a constituir en el territorio nacional una institución bancaria, en la modalidad de banco corporativo de capital totalmente extranjero, denominada NOVABANK S.A».
NOVABANK S.A por ahora no tiene sitio web, ni ningún otro dato público. Sin embargo, Fonds Génération Nova Inc sí cuenta con registro en el directorio nacional canadiense desde 2022, aunque también hay poca información visible. Según consta en la inscripción, sus dueños legales son los quebequenses Nancy Lussier y Mario Lussier, quienes también poseen inversiones en el renglón del transporte. Los Lussier ya tenían relación con la Isla, un artículo publicado en la plataforma Resumen Latinoamericano afirmaba en 2023 que la empresa familiar estaba coproduciendo bicicletas y motos eléctricas con entidades habaneras.
La autorización por la parte de Cuba abarca servicios a un amplio espectro de clientes, entre los que se encuentran mencionados: otros bancos, empresas mixtas y extranjeras, empresas estatales, empresas del sector no estatal con personalidad jurídica (cooperativas y mipymes), sedes diplomáticas, y organismos internacionales. Sin embargo, personas naturales, como trabajadores por cuenta propia, no podrán acceder a la entidad financiera, porque tiene carácter corporativo y solo tendrá vínculo con organizaciones con personalidad jurídica.
Entre las facultades concedidas están: abrir cuentas y captar depósitos en moneda extranjera; conceder y recibir créditos; efectuar pagos, transferencias y cobranzas nacionales e internacionales; emitir y negociar títulos‑valores; ofrecer financiamiento y gestión de riesgos; procesar cartas de crédito, avales y garantías; custodiar valores; prestar consultoría, ingeniería financiera y educación económica; realizar arrendamiento financiero, fideicomisos y administración de fondos; negociar valores e inversiones; contratar coberturas y derivados; establecer corresponsalías con entidades financieras externas; actuar como agente de seguros y procesador de pagos; habilitar soluciones de comercio electrónico y de tarjetas propias o globales; y, en general, ejecutar cualquier otra operación de banca corporativa que el BCC apruebe.
La entidad dispone de 30 días hábiles para adecuar su documentación y será inscrita de oficio en el Registro de Instituciones Financieras.
La regulación confirma una intención del gobierno cubano de abrirse al capital extranjero, incluso en sectores tan sensibles como el bancario. Además del hándicap de permitir a esta entidad hacer préstamos libremente al sector privado, llama la atención tantas concesiones a una entidad canadiense, país integrante del bloque occidental, y con fuertes lazos económicos con Estados Unidos, aunque estos últimos se han resentido luego de las políticas arancelarias de Trump.
Esta medida se trata de una acción concreta en medio de tantas promesas, planes e intenciones poco materializadas. Sin embargo, la búsqueda de alianzas con el capital internacional no ha quedado ahí. En paralelo, la diplomacia de la Isla se movió esta misma semana en Asia. Durante la IV Reunión Ministerial del Foro China‑CELAC, celebrada el 13 de mayo en Pekín, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla instó a «traducir nuestras palabras en proyectos concretos, financiamiento accesible y mecanismos ágiles de cooperación».
El ministro de exteriores agradeció las iniciativas chinas, como la Franja y la Ruta y el Plan CELAC‑China 2022‑2024, por su impacto «en los legítimos intereses y aspiraciones de las naciones del Sur».
La Franja y la Ruta hace referencia al megaproyecto lanzado por China en 2013 para «modernizar» sus antiguas rutas de la seda, y facilitar el comercio, inversión y proyección geopolítica del gigante asiático hacia el resto del mundo. Por su parte, el Plan de Cooperación Conjunta CELAC‑China 2022‑2024, adoptado en la III Reunión Ministerial del Foro China‑CELAC (diciembre 2021), fija una hoja de ruta trienal en siete áreas prioritarias —desde concertación política y conectividad digital 5G hasta infraestructura verde, salud, agricultura y cultura—, e incluye compromisos como miles de becas, laboratorios conjuntos, proyectos de energía limpia y acceso a nuevas líneas de crédito y financiamiento para los 33 países latino‑caribeños.
Igualmente, el jefe de la diplomacia cubana subrayó que la región necesita recursos blandos para infraestructura, salud y digitalización, y puso a Cuba como ejemplo de los beneficios de una asociación «basada en el respeto mutuo» frente a la guerra comercial y las sanciones de Estados Unidos.
Según agencias internacionales, el IV Foro Ministerial China-CELAC tiene en su agenda hacer balance del Plan de Cooperación Conjunta 2022-2024 y sentar las bases de una nueva hoja de ruta que guíe las relaciones hasta 2027. Temas como el cambio climático, la salud pública, la educación y la digitalización estarán en el centro del debate.
La cita se desarrolla en un momento en el que China se consolida como el segundo mayor inversor extrarregional en América Latina, por detrás de Estados Unidos, y como el principal socio comercial de varios países de la región, como Brasil, Chile y Perú.
Estas noticiassignifican que Cuba busca en la inversión extranjera una salida para su fuerte crisis económica en la cual el sistema bancario ha sido uno de los renglones más golpeados.
No debemos olvidar que hace unas semanas fue noticia un corralito financiero que impide a las empresas extranjeras radicadas en el territorio sacar sus divisas de los bancos cubanos. En este sentido, la existencia de sucursales bancarias internacionales en el país pudiera darle más confianza a entidades extranjeras para realizar operaciones sin el riesgo de que sus divisas queden «confiscadas» por los bancos estatales.
Igualmente representa una noticia positiva para el sector privado, el cual también tiene múltiples trabas para operar cuentas bancarias y hacer compras internacionales a través de bancos cubanos.
Un reporte publicado por la consultora privada AUGE afirma que «la medida aborda un punto crítico para los negocios en Cuba: la operatividad con divisas. El banco de capital canadiense podría introducir un nuevo esquema para transacciones en moneda extranjera, esencial para actores económicos privados, tanto dentro como fuera del país. Además, facilitaría el financiamiento de emprendimientos y aportaría mayor seguridad y transparencia en las operaciones».
Auge recuerda que «en un caso similar, en julio de 2023, el BCC autorizó al banco español Alto Cedro S.A. a operar como banco corporativo en Cuba. En aquel momento, la concesión de créditos a mipymes privadas solo se permitía de manera “excepcional”. Sin embargo, la licencia de NOVABANK no incluye esta restricción, lo que podría interpretarse como un avance hacia una mayor flexibilización».
«Para evaluar el impacto real, será clave conocer las condiciones específicas que deberán cumplir mipymes, cooperativas y demás entidades autorizadas en aspectos como: Apertura de cuentas, realización de transacciones, solicitud de créditos, entre otros», sentencia.
También quedará por ver qué trabas existirán por parte de los bancos internacionales, muchas veces temerosos de realizar operaciones con entidades que mantengan vínculos con Cuba por la posibilidad de caer en el férreo esquema sancionatorio impuesto por Estados Unidos.
Y estos miedos no son infundados. Por solo poner dos ejemplos, en marzo de 2024 la empresa suiza EFG International AG aceptó pagar 3.74 millones USD tras reconocer 868 operaciones de valores por 30.4 millones vinculadas a clientes cubanos. Un año antes, en marzo de 2023, la plataforma financiera Uphold HQ Inc. fue sancionada con 72 230 USD por procesar 25 transferencias a usuarios que se autodeclararon en Cuba y mantener cuentas para ellos durante cinco años.
Por ahora, solo queda celebrar una noticia que podría traer un poco de oxígeno a la economía cubana, necesitada de una bocanada inversionista que la salve de la asfixia en la cual hoy se encuentra.
Justamente esta semana fue explicado en el programa Desde la Presidencia una breaking newsdada por medios cubanos y rusos sobre la iniciativa de Moscú de apoyar a las empresas privadas rusas que deseen invertir en la Isla.
Según las «buenas nuevas» se trata un mecanismo público que subvenciona hasta 16 puntos porcentuales de los intereses bancarios, lo que abarataría los créditos corporativos del 21 % al 5 % y liberaría —de entrada— hasta 1 000 millones USD en inversiones potenciales en sectores como energía, turismo, transporte y agroindustria azucarera.
El ministro cubano de Comercio Exterior, Oscar Pérez‑Oliva, detalló que el Kremlin «asumirá gran parte» del tipo de interés que las empresas rusas paguen al solicitar préstamos para proyectos en la Isla. Según esos cálculos, si se solicitan los 1 000 millones de dólares a crédito y el plazo fuera de un año, el erario ruso desembolsaría unos 160 millones USD para cubrir la diferencia de intereses.
Pérez‑Oliva afirmó que «nosotros no somos una carga para la Federación de Rusia, nosotros vamos a desarrollar acciones conjuntas de beneficio mutuo que sean sostenibles en el tiempo y que no incrementen los niveles de deuda que hoy tenemos con la Federación de Rusia».
Por su parte el presidente cubano Miguel Díaz Canel recalcó la necesidad de «buscar modelos de negocio empresariales de carácter integral, con esquemas revolventes que garanticen el beneficio mutuo y el retorno de la inversión». También agregó que su homólogo ruso afirmó que «lo principal en este momento es el incremento de las relaciones económico‑comerciales para que estén al nivel de las excelentes relaciones políticas que hoy disfrutamos».
Otros puntos abordados en el programa fueron la ampliación de la cooperación biofarmacéutica con las firmas rusas GEROPHARM y BIOCAD, visitadas por la delegación cubana durante su estancia en San Petersburgo; la auditoría que el operador eléctrico ROSSETI realiza al sistema nacional; el proyecto para desplegar en la capital una flota de taxis Moskvich 3 y Moskvich 3e—con puntos de recarga y capacitación técnica incluidos— que aspira a convertirse en el mayor servicio de taxis de Cuba; los nuevos subsidios logísticos anunciados por Moscú para abaratar los fletes de mercancías hacia la Isla; y los convenios con la gobernación de San Petersburgo que prevén becas académicas, así como el impulso del programa «Varadero Digital», destinado a convertir el principal polo turístico cubano en una ciudad inteligente antes de 2025
Nuestra opinión es que estas alianzas con el capital extranjero necesitan ser bien aprovechadas.
La entrada de un banco canadiense con posibilidades de ofrecer servicios a las formas de gestión no estatales, si se tratara de corporación confiable y segura, sería una excelente noticia para un sector que ha demostrado dinamismo y posibilidades de resiliencia, pero que hoy se ve coartado tanto por los pocos incentivos internos como por las restricciones financieras norteamericanas que les impiden operar sus cuentas con normalidad. Si bien la NOVABANK S.A no resolverá todos los problemas puede ser parte de la solución.
Igualmente, los anuncios que vienen desde Moscú esta vez suenan más concretos y palpables, quedará por ver cómo se materializan. Por su parte, los chinos hasta ahora parecen menos «embullados» a invertir, a pesar de que las solicitudes han sido más que reiteradas por parte del gobierno cubano.
Queda claro que un país subdesarrollado tiene muy pocas posibilidades de sobrepasar una crisis económica sino se inserta en cadenas trasnacionales de valor, sin embargo, las ventajas de estas alianzas para fortalecer la industria nacional, así como para mejorar la vida de los ciudadanos, dependerán de cómo se ajusten las políticas internas. Las empresas extranjeras pueden impulsar a las nacionales o asfixiarlas ante una competencia desventajosa. Entramos en «aguas pantanosas», por tanto, en este momento hacer la tan solicitada reforma de la economía, que le permita a los actores económicos nacionales —estatales y privados— ser competitivos, es también una cuestión de soberanía.
Vista del hotel Torre K desde el Hotel Parque central en el Prado. Foto: Otmaro Rodríguez / Tomada de Cubanos Todos
Esta semana fueron noticia varios temas relativos a la economía cubana y la publicación de cifras que dejan un sabor agridulce.
La primera es parcialmente positiva. En abril de 2025 la inflación interanual del mercado formal cubano alcanzó el 18.57 %, por tanto, aunque hay ascenso de los precios, es la primera vez desde el inicio de la pandemia que esta cifra no excede el 20 %. Con respecto al mes anterior los precios solo subieron un 0.4%.
Para medir la inflación interanual se compara el nivel de precios de un mes con el mismo mes del año anterior. La nueva tasa contrasta con el 20.62 % reportado en marzo de 2025 y está muy por debajo del 32.33 % de abril del año pasado.
Pero detrás del titular persisten tensiones de fondo. La Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) recuerda que más del 90 % del ingreso familiar se destina a la canasta básica que sirve de base al IPC, lo cual deja un estrechísimo margen a las familias para el esparcimiento, el ahorro o las inversiones a largo plazo.
Y no es para menos, aunque los precios se mantuvieron más o menos controlados, los reportes indican que, por ejemplo, en La Habana la libra de arroz se mueve entre 180 y 341 CUP, cada huevo fresco puede alcanzar los 100 CUP y un pan redondo suave puede llegar a 58 CUP. Por tanto, los productos siguen estando sumamente caros en comparación con el salario medio estatal que no sobrepasa los 7 mil pesos en el sector empresarial, el más privilegiado.
Según las estadísticas oficiales, los productos que más aumentaron de precio fueron el aceite comestible, el pan redondo duro, el tabaco, el boniato y la manteca de cerdo; y bajaron la papa, el tomate, el pimiento, los huevos de gallina y el frijol colorado.
Fuente: ONEI
Cabe destacar que algunos de estos productos, como el aceite comestible, tienen precios topados, pero se comercializa en el mercado informal violando el tope, por lo cual la estadística oficial pudiera ser engañosa en la recogida de su precio.
Al agrupar por categorías de gasto, el IPC muestra fuertes disparidades: «Bebidas alcohólicas y tabaco» lidera con un salto interanual de 144.63 % aunque se redujo en un 4.63% con respecto al mes anterior. El otro renglón que tuvo una reducción con respecto a marzo fue el de «muebles y artículos para el hogar», pero solo de un 0.33%. Siguiendo con la inflación interanual el renglón de «Restaurantes y hoteles» aumentó en 24,58 %, «Bienes y servicios diversos» en 18,67 %, y «Alimentos y bebidas no alcohólicas» en 17.26 %. En contraste, «Salud» y «Comunicaciones», ambos solo garantizados formalmente por el Estado apenas rozan el 1%.
Fuente: ONEI
Parte de esta desaceleración de la inflación podría deberse a la relativa estabilidad de divisas en el mercado informal. Aunque el euro lleva semanas oscilando entre 380 y 385 CUP, el dólar permanece anclado alrededor de 370 CUP y el MLC flota en el entorno de 260 CUP.
Sin embargo, esta noticia aparentemente positiva viene acompañada de otras no tan alentadoras. La caída del turismo, que ya se había avisado en la reunión del Consejo de Ministros, fue vista en números esta semana y los resultados son muy preocupantes, teniendo en cuenta que fue a este renglón al que se le apostaron todas las cartas en los últimos años.
Los más recientes datos oficiales confirman que el sector no logra remontar la crisis, pues los tres primeros meses de 2025 han registrado una caída de 11 puntos porcentuales en la ocupación hotelera con respecto a igual período del año anterior. La ONEI reveló que ese índice se situó en apenas el 24.1 % en un trimestre que corresponde a la temporada alta.
Hasta el mes de marzo se recibieron en 759,641 viajeros y 571,772 visitantes internacionales, que, con respecto al igual período en el año anterior, representa un 77.3 % y 70.7 % respectivamente.
Fuente: ONEI
Entre enero y marzo todos los grandes mercados emisores mostraron retrocesos. Canadá, todavía el principal proveedor de visitantes, perdió el 31.8 % de sus llegadas interanuales.
La Comunidad Cubana en el Exterior —segundo origen en importancia y termómetro del vínculo familiar— se contrajo un 20.4 %, de 75,235 a 59,896 viajeros.
Punto aparte merece la Federación Rusa, pues, a pesar de las facilidades brindadas a este mercado —que debería tener más incentivos que trabas para decidir vacacionar en la Isla que acepta sus tarjetas MIR— sufrió el desplome más severo de todos: 50.1 %. Por lo cual, el aliado exsoviético quedó en cuarto lugar, paradójicamente, por debajo de Estados Unidas cuyos arribos también decrecieron, pero en un 15.6 %.
Igualmente, entre los viajeros procedentes de los principales mercados de Europa occidental el retroceso en el primer trimestre es notable: Alemania se contrajo 22 %, España 30 %, Italia 28.6 %, Francia 23.9 % e Inglaterra 69.8%. México, el país latinoamericano mayor emisor de turistas, se contrajo en 20.9 %, y Argentina un 3.7%.
Fuente: ONEI
Solo unos pocos mercados turísticos ofrecieron alivio en el trimestre: Turquía creció un 32.8 %, Perú 20.2 %, China un 18.0 %, Panamá 16.1 % y República Checa 4.7 %. A pesar de ello, todos estos destinos crecientes, en su conjunto, solo aportaron en 2025 un 4% del total de turistas, por tanto, el volumen es insuficiente para contrarrestar la caída de los mercados tradicionales.
Los efectos también se notan en el informe. Las instalaciones turísticas ingresaron unos 10,610,255,800 pesos menos que en igual período del año anterior, lo que representa un decrecimiento 17.9 %.
Fuente: ONEI
En casi todos los renglones relativos al turismo hubo decrecimiento de ingresos: la recreación cayó aproximadamente un 36 %, el alojamiento un 27 %, la gastronomía un 21 %, el comercio minorista un 20 % y el transporte un 4 %. Solo la categoría etiquetada como «otros» subió ligeramente, alrededor de 0.5 %.
En cuanto a los motivos de viaje, el ocio continúa dominando con cerca del 96 % de las llegadas, mientras que el turismo de eventos —promovido desde las altas esferas como vía de diversificación— sigue siendo testimonial: no llega ni al 0,05 % del total con solo 237 visitantes registrados.
Fuente: ONEI
Pero el turismo no fue el único renglón en que las cifras confirman la crisis. Esta semana salieron a la luz los nuevos datossobre la construcción de viviendas del pasado año. Según la ONEI, a lo largo de 2024 se terminaron apenas 7,427 casas, frente a las 16,065 de 2023, lo que supone un desplome de más del 50 %.
Con ese resultado, el programa habitacional apenas cumplió el 55 % de la meta anual—fijada en 13,492 unidades— y quedó por debajo de los registros de los peores años la crisis de los 90, como subraya el economista Pedro Monreal.
De las 7,427 viviendas terminadas en 2024, apenas el 37 % (2,756) fueron entregadas por el Estado, mientras que el 63 % restante nació del esfuerzo directo de las familias. En otras palabras, por cada vivienda estatal culminada en 2024 se levantaron casi dos por iniciativa familiar. En 2023 el Estado entregó 6,205 viviendas y la población levantó 9,860 por esfuerzo propio; en 2024 esas cifras se hundieron a 2,756 y 4,671, respectivamente, lo que supone un desplome del 55.6 % en la construcción estatal y del 52.6 % en la autoconstrucción familiar.
La provincia de Holguín lideró los datos de construcciones con 1,281 viviendas terminadas. En contraste, el municipio especial Isla de la Juventud ocupó el último lugar, con solo 39 domicilios edificados en todo el año. La capital estuvo lejos de estar entre las más destacadas, con solo 454 edificaciones para vivir, a pesar de que acumula un fuerte déficit habitacional.
Sin embargo, a partir de ahora, quien quiera construir por esfuerzo propio tendrá que pagar más: el Gobierno casi duplicó el precio mayorista del cemento, de modo que la tonelada del P‑35 ensacado sube de 2,809 CUP a 4,573 CUP, la presentación a granel pasa de 2,444 CUP a 3,936 CUP y el cemento blanco salta de 3,856 CUP a 6,417 CUP.
La medida, vigente desde el 14 de mayo y aplicada por la estatal ECOCEM, se justifica como un paso para «eliminar el subsidio» que habría costado 961,000 millones de pesos en cinco años y para reconocer «costos reales» de clínker, yeso y bolas de acero.
El alza llega apenas un día después de estrenar un nuevo Sistema de Precios de Construcción y Montaje, el cual limita las utilidades privadas en obras públicas, mediante una normativa que unifica las bases de costos, con el fin declarado de «corregir distorsiones» y «optimizar el presupuesto». Se aplicará de inmediato a los proyectos en curso cuyo financiamiento no quede comprometido y será obligatorio en la planificación y contratación de 2026 en adelante.
Por las declaraciones a la prensa de los directivos implicados y escándalos que han trascendido en otros medios, el objetivo del mecanismo de control conocido como PRECONS III es evitar «presupuestos inflados» por parte de constructoras privadas a acciones constructivas y de reparación contratadas por entidades estatales, que muchas veces derivan en formas de corrupción.
Quedará por ver si los privados aceptan esta fórmula, si realmente está ajustada a los costos reales, y si se aplicará a todas las entidades en las que participa el presupuesto del Estado, como lo son también las constructoras extranjeras.
Estas noticias significan algo ya sabido, e incluso reconocido por las autoridades, pero que en números fríos se ve más claro. El modelo turístico implementado en la Isla resulta inoperante, y el Estado se está retirando de sectores clave como el de la construcción de viviendas.
Sobre todas estas informaciones —y casi en tiempo real— opinó el experto Pedro Monreal en sus redes sociales, que funcionan como un auténtico observatorio económico de la Isla. Primero saludó la «tendencia a la moderación de la inflación», pues el alza mensual de los precios en abril fue apenas 0,4 %, «el incremento más bajo desde 2023». Sin embargo, recordó que «la estadística oficial subvalora la inflación en Cuba».
Monreal enlazó ese matiz con un diagnóstico más severo: en un contexto de «restricciones de oferta, principalmente de alimentos», la aparente contención responde también a «pobreza masiva por compresión de la remuneración del trabajo» y al auge de ventas en divisas «que no inciden en el cálculo del IPC». A falta de datos recientes sobre producción agropecuaria, sugirió que la caída de algunos precios de alimentos —como puede ser la papa— se debería a «una oscilación estacional de oferta», no a una mejora estructural.
El economista amplió el foco hacia la inversión y la producción de alimentos. Subrayó que el plan de inversiones 2025 prioriza sistemas de riego, pero sin incluir la «industria agroquímica, en ruina», recordando que la inversión agropecuaria fue «apenas 1.6 % de la inversión total».
En materia de vivienda, calificó la situación como «crisis habitacional de tipo estructural»: en 2024 se construyeron casi tres veces menos casas que en 1992, «5.5 veces menos que hace 40 años y 15 veces menos que en 2006, el año pico».
Elaborado por Pedro Monreal
Finalmente, Monreal también comentó el turismo: la ocupación hotelera de apenas 24 % en el primer trimestre revela una utilización «peor que la de 2024» en un período que suele ser el pico de visitantes; en su opinión, otro síntoma de que el modelo actual «no genera la tracción necesaria para reactivar la economía».
El turismo sigue siendo uno de los grandes puntos de debate entre los economistas cubanos; nadie entiende la sobreinversión en hoteles que siguen vacíos. El doctor Omar Everleny en estas páginas ya sentenció a esta industria como «una locomotora sin vagones», y agrega que «el desarrollo ha descansado en un modelo de crecimiento extensivo», con bajos estándares de calidad y pocos encadenamientos productivos, que necesitan de demasiados viajeros para ser rentables.
Everleny subraya lo absurdo de «seguir concentrando el plan inversionista en nuevos hoteles» y advierte que, sin cambiar de estrategia «no se logrará el papel de arrastre que se le asignó al turismo». Para ello propone diversificar la inversión hacia la industria extrahotelera (restaurantes, parques temáticos, espectáculos) y permitir que actores privados formalicen agencias de viaje propias, entre otras medidas que no han sido aplicadas, ni siquiera debatidas.
Opinamos que si bien la desaceleración de la inflación es una buena noticia, los otros indicadores siguen dejando mucho que desear. Cada vez que sale un informe de la ONEI, por más que se encuentre —como una aguja en un pajar— una cifra alentadora, la gran mayoría conduce a la preocupación, en el mejor de los casos.
La caída del turismo confirma lo que vienen diciendo expertos, periodistas y ciudadanos informados durante muchos años. Se trata de un renglón inestable, al que no deben apostarse todas las cartas, más en un contexto como el cubano, hostigado por medidas unilaterales coercitivas externas que desalientan a los viajeros.
Sin embargo, en estos números hay que ver más allá. El decrecimiento del mercado de países de la Unión Europea puede verse directamente influenciado por la limitación que puso la Casa Blanca a quienes viajen a la Isla, que quedarán excluidos del programa conocido como ESTA, el cual permite a los ciudadanos de la mayoría de los países de Europa Occidental entrar al territorio norteamericano sin visas.
La reducción de la llegada de cubanos residentes en el exterior puede tener múltiples factores; desde la reunificación familiar completa, lo cual trae como consecuencia que quienes viven fuera pierdan la motivación principal para viajar al país, hasta las medidas antinmigrantes tomadas durante la administración Trump que pudieran generar cierto miedo dentro de la comunidad cubana a salir de su país de acogida.
Sin embargo, una reducción del 50% del turismo ruso no puede justificarse con las decisiones del vecino del norte. Los rusos no tienen nada que perder si vienen a Cuba; incluso, en teoría es un destino más amigable que otros países occidentales que les han cerrado las puertas por la guerra de Ucrania. Hasta pueden pagar con sus tarjetas en la Isla. Entonces ¿a qué se debe esta caída abrupta?
Parafraseando el refranero cubano, no se puede estar en el hotel sin ver las casas. Muchas de las principales razones que hacían a Cuba un destino atractivo han ido desapareciendo. Aunque las instalaciones hoteleras tienen plantas y por tanto no sufren los cortes de electricidad, calles vacías y apagadas, lugares cerrados, una disminución de la oferta cultural, un personal desestimulado por los bajos salarios, poca oferta de producto nacional… tienen mucho que ver con que los viajeros estén prefiriendo otros destinos que sí se han recuperado luego de la pandemia. Y la caída de otros renglones vinculados al turismo como la recreación, la gastronomía o el comercio confirman esto. Ninguna locomotora camina sola si los vagones no son reparados y conectados.
No significa renunciar al turismo, sino desarrollar un modelo en el cual los sobrados hoteles se encadenen con el resto de los renglones, y para ello, una diversificación de las inversiones es urgente, y sobre todo, resolver la crisis energética, en la cual deberían estar concentradas todas las inversiones.
Sobre la vivienda hay poco más que decir, las cifras confirman la retirada del Estado, y por tanto, el abandono a las tantas personas que hoy no tienen un techo donde vivir. Quienes tienen dinero para construir lo hacen y quienes no, viven albergados, hacinados con la familia en lugares sin condiciones, ocupando espacios públicos…
Todos los caminos conducen a lo mismo, el agotamiento del modelo socioeconómico, que cada vez es más incapaz de generar ingresos y garantizar protecciones básicas a las personas más empobrecidas. ¿Cuántos más números rojos harán falta para empezar su reforma?
Hay decisiones que hacen la diferencia entre ejercer el poder y sostenerlo con inteligencia. Una de ellas es saber cuándo recurrir al perdón como expresión de liderazgo. Lejos de interpretarse como una debilidad, el perdón presidencial ha funcionado históricamente como una facultad legítima del poder ejecutivo para corregir excesos, mostrar autoridad y recomponer la relación con la ciudadanía.
En la tradición política moderna, no es solo una figura legal, sino también un gesto simbólico. En muchos países de América Latina ha servido para enmendar, cerrar ciclos, desactivar tensiones o, simplemente, mostrar humanidad en nombre del Estado. Se ha utilizado para pacificar contextos de protesta social, como ocurrió en Colombia tras acuerdos con grupos insurgentes, o para liberar a presos políticos en períodos de transición democrática, como en Chile y Argentina tras las dictaduras militares, donde fue parte de debates complejos sobre justicia y reconciliación.
En Cuba, sin embargo, aunque la posibilidad del indulto está recogida en la Constitución, su aplicación se ha limitado casi exclusivamente a escenarios de negociación política o presión externa, más que a una práctica institucional de justicia o reconciliación hacia lo interno de la sociedad.
La Constitución de 2019 en su artículo 128, inciso u), establece que el «Presidente de la República tiene la potestad de conceder indultos y solicitar a la Asamblea Nacional del Poder Popular la concesión de amnistías». Ambas figuras (indulto y amnistía) son parte del Derecho Penal clásico y se originan en la llamada «gracia del soberano»: una facultad excepcional del poder para intervenir donde la aplicación estricta de la ley resulte excesiva o injusta. Mientras el indulto perdona la pena sin borrar el delito, la amnistía borra incluso el hecho punible.
A pesar de este marco legal, el gobierno cubano ha descartado prácticamente la amnistía como herramienta política, debido a su carácter colectivo y a la implicación simbólica de que un grupo entero no debió ser condenado o con el que se cometieron excesos y formas de violencia jurídica, especialmente, por motivos políticos.
Pero no ha dejado de ser un reclamo, sobre todo entre activistas y familiares de personas encarceladas tras las protestas del 11 de julio de 2021 y otras de menor escala que han surgido después. En enero de 2024, un grupo de familiares de presos políticos presentó una petición a la Asamblea Nacional del Poder Popular solicitando una Ley de Amnistía para liberar a participantes del 11J. La carta, dirigida a Ana María Mari Machado, vicepresidenta del Parlamento, apelaba a una salida legal y humanitaria ante la severidad de las condenas impuestas. Sin embargo, la Asamblea respondió con una notificación escueta declarando la solicitud como «improcedente».
En estos procesos de liberación de presos ha sido determinante la Iglesia Católica como intermediaria,como ocurrió en 2010 con la excarcelación de más de 100 presos políticos, o en 2015, a propósito de la visita del Papa Francisco, con un indulto colectivo a más de 3.500 presos comunes. Según el jurista Luis Carlos Battista, «desde el 2010 han utilizado, en al menos cuatro ocasiones (Decreto 1 del 2011, Decreto 1 del 2015, Decreto 1 del 2016, Decreto 1 del 2019), la figura del indulto para liberar a cientos de sancionados en medio de un contexto de negociaciones políticas con el gobierno de España o Estados Unidos, o a petición de la Santa Sede».
Más recientemente, tras la negociación mediada por el Vaticano, el gobierno anunció la liberación de 553 personas, pero solo 210 de ellas fueron reconocidas como presos políticos por Justicia 11J. De acuerdo con cifras de Prisoners Defenders, al cierre de marzo de 2025 en Cuba había 1,152 presos políticos.
No obstante, ni siquiera esta figura (indulto) se emplea con total transparencia. Cuando el gobierno cubano ha decidido liberar a ciertas personas, prefiere usar fórmulas como «libertad condicional» o «licencia extrapenal», términos que mantienen la amenaza latente del castigo y permiten reactivar la pena si se considera necesario. La vicepresidenta del Tribunal Supremo Popular de Cuba, Maricela Sosa Ravelo, confirmó este enfoque al señalar que la excarcelación de 553 personas no constituyó ni una amnistía ni un indulto, sino un beneficio de «excarcelación anticipada». Por tanto, los sancionados siguen sujetos a condiciones estrictas y pueden ser regresados a prisión si incumplen dichas condiciones. Así ocurrió con los opositores José Daniel Ferrer y Félix Navarro, cuyos beneficios fueron revocados posteriormente.
Entonces, ¿por qué no se recurre a estos mecanismos si no hay impedimento legal para hacerlo? La respuesta no está en las normas jurídicas, sino en la forma en que se organiza el poder político en Cuba. La línea política la traza el Partido Comunista de Cuba, y la figura presidencial opera dentro de márgenes estrechos, sin autonomía para tomar decisiones que no estén previamente consensuadas. Por otro lado, en las pocas sesiones presenciales que tiene el Parlamento al año, al menos de forma pública, nunca se ha debatido una propuesta de amnistía, aunque este reclamo no ha dejado de estar en su base electoral. Esa verticalidad rígida, más que precaución, refleja inseguridad, y lo que en otros contextos sería un acto sereno de autoridad, aquí resulta impensable.
La resistencia a ejercer el perdón es más grave si se considera que existen precedentes históricos que muestran lo contrario. En 1955, el dictador Fulgencio Batista otorgó una amnistía general que permitió la liberación de Fidel Castro y los asaltantes del Moncada. No lo hizo por convicción humanista, sino por cálculo político. Había presión interna, desgaste institucional y necesidad de recomponer su imagen. Entendió que la clemencia no lo debilitaba, al contrario. La Revolución Cubana nació al calor de una amnistía, y es paradójico que hoy se niegue el valor estratégico del perdón.
La historia reciente ofrece ejemplos dolorosos. El periodista Gabriel Berrenechea, encarcelado en noviembre de 2024 —y aun esperando juicio— por participar en una protesta pacífica en Encrucijada, Villa Clara, pidió ver a su madre Zoila, de 84 años, enferma y sin asistencia. Ella también solicitó un permiso para reunirse con su hijo. La petición fue ignorada, y Zoila murió finalmente el 4 de mayo pasado. Solo tras su muerte se le permitió a Berrenechea acudir, bajo custodia, al velorio. El gobierno desperdició una ocasión para mostrar humanidad y la indignación se amplificó tanto dentro como fuera de Cuba.
Cuando alguien va a prisión por razones políticas en Cuba, no es solo esa persona la que sufre la condena; quedan atrás hijos pequeños, madres ancianas, parejas agobiadas por la supervivencia diaria. En un país donde la vida cotidiana está signada por la escasez y el desgaste, y el envejecimiento demográfico es uno de los más acelerados del continente, cada encarcelamiento deja a una familia más vulnerable. Lo supo Zoila, la madre de Gabriel Berrenechea, quien no es un asesino ni un violador: es un periodista independiente que ejercía su derecho a la protesta pacífica.
El gobierno de Miguel Díaz-Canel no solo atraviesa un momento de resquebrajamiento institucional y pérdida de legitimidad, sino que además desaprovecha cada oportunidad de actuar con inteligencia política o sentido común. Cada gesto que podría humanizar al poder es evitado con obstinación, como si la empatía fuera un lujo incompatible con gobernar. Pero en esa negativa persistente, el gobierno no solo se distancia más de la ciudadanía, sino que entrega argumentos sólidos a la oposición y desalienta a quienes, desde la izquierda o desde posiciones críticas, aún buscan espacios de encuentro o puntos en común. ¿Cómo defender una estructura política que, más allá de sus errores, actúa con frialdad innecesaria y torpeza?
La política exige inteligencia, y esta, a veces, pasa por saber perdonar. En un país que arrastra heridas profundas, ejercer el perdón de forma abierta y estratégica podría significar un gesto mínimo de sensatez y humanidad. Rehusarse a ejercerlo no es un detalle técnico: es una decisión política que evidencia la distancia entre quienes gobiernan y la sociedad que dicen representar. Un gesto de clemencia, bien comunicado, puede tener más impacto que la condena más dura. Pero la clemencia sigue esperando, como un acto pendiente en un sistema que alguna vez nació de ella, y que hoy parece incapaz de reconocer su valor.
Casi a los 90 años ha muerto José «Pepe» Mujica. Se lo ha llevado un cáncer de esófago que, debido a sus enfermedades crónicas, no pudo ser mejor tratado. Vivió una vida intensa en la que fue estudiante, guerrillero urbano, preso político, congresista, senador, presidente de su país y símbolo internacional del buen gobernar.
Mujica se hizo famoso a nivel internacional por convertirse en el jefe de Estado más austero. En un mundo en el que los políticos —incluso los de los países supuestamente socialistas— son fuertemente criticados por sus hábitos de consumo o las prebendas a sus allegados, Mujica se mantuvo igual a lo largo de los años. Después de ser elegido primer magistrado de Uruguay, llegaba en su pequeño Volkswagen Fusca, de los que se conocen como «escarabajo» y regresaba en él. Siguió viviendo en la misma casa, una chacra de una sola pieza en las afueras de Montevideo, con su compañera Lucía Topolansky y su perrita lisiada Manuela. Continuó practicando casi los mismos hábitos.
Fue guerrillero tupamaro y estuvo más de una década preso. Solitario en una celda casi todo el tiempo, hablaba, para no volverse loco, con las hormigas y con un ratón que iba a «visitarlo». Pepe le contó al cineasta Emir Kusturica que parte de la persona en la que se convirtió después, se lo debe a esa etapa. «Hoy fuera mucho más superficial si no hubiera pasado por eso», le dijo. El Viejo, como también le llamaban sus vecinos, gustaba mucho de cultivar la tierra, donó parte de su terreno para hacer una escuela rural y estaba obsesionado con las personas que no tenían dónde vivir.
Se sabe que Ernesto Che Guevara y Fidel Castro eran algunos de sus ídolos, pero, como buen tupamaro, no los imitó en todo. Después de su período guerrillero, nunca buscó eternizarse en el poder. Con su popularidad quizás pudo, como varios de sus pares latinoamericanos, intentar un cambio en la Constitución para seguir en el cargo, pero no quiso. Fue muy dialogante y pactó acuerdos con sus peores enemigos.
Mujica puso en letra de solfa una lección importante para la izquierda cubana de hoy. Hay que construir con impacto. Impacto social, pero también impacto económico, impacto comunicacional. Hay que tener resultados y hay que negociar. «Para negociar hay que crear un clima», dijo alguna vez. El líder tupamaro es probablemente la marca personal más potente de los últimos años en la política latinoamericana. Se convirtió en un revolucionario pragmático. No enfocado en tener la razón, sino en lograr lo que necesitaba. Y no fue santo. Algunos le reclaman la ley de legalización de la marihuana. También tenía una lengua bien afilada. Todavía se recuerda aquella frase dicha en supuesta confidencia a otra persona sobre Cristina Fernández de Kirchner: «Esta vieja es peor que el tuerto».
Muchos militantes, un poco al extremo, le reprochan que no fue tan revolucionario porque no pudo hacer transformaciones radicales en Uruguay. ¿Acaso ese era el camino? ¿Era posible hacerlo? Uruguay después de 15 años de gobierno de Frente Amplio es una las naciones con mejores resultados en lo que respecta a calidad de vida en América Latina. Es el país más seguro, con uno de los salarios más altos y una excelente política de refugio. Incluso durante el período del gobierno de derecha de Luis Lacalle Pou, no se pudo desmantelar su Estado de Bienestar. Estamos hablando de un Estado con una fuerte política social en un mundo que va hacia el extremismo de derecha y el neoliberalismo exacerbado.
Uruguay tiene semejanzas con Cuba. Es un país pequeño, sumamente envejecido, con muy baja natalidad y flanqueado por grandes naciones (Argentina y Brasil) que, de alguna manera, siempre lo han mirado de reojo. «Un algodón entre dos grandes cristales» diría un diplomático europeo en el siglo XIX.
Cuba, que ostentó durante mucho tiempo estándares muy altos para el país hostigado y subdesarrollado que es, hace más de 30 años que no está nada bien y va en caída libre hace más de un quinquenio. El ejemplo de Mujica, para los actuales y futuros dirigentes cubanos y latinoamericanos es no aferrarse al poder, gobernar con austeridad y ejemplo, privilegiar a los más pobres y enfocarse con prioridad en los renglones económicos que más soberanía y estabilidad puedan aportar a la nación.
No es casual que la agricultura haya sido la cartera ministerial que Mujica gestionó en sus primeros pasos en el poder ejecutivo. Nuestra fortuna depende, primero que todo, de la comida. Algo destacable también del Pepe era que entendió la importancia del mercado en la economía y lo gestionó lo mejor posible. Demostró que no es la edad el problema, sino la lucidez para comprender cuál es el mejor camino para una economía de un país pequeño en estos tiempos.
Pepe se ha ido de este mundo con su formación política en el gobierno. El Frente Amplio ganó las elecciones del 2024 de forma incontestable. Pepe apoyó fuertemente a Yamandú Orsi, actual presidente de la República, a quien se le considera su discípulo. Incluso estando convaleciente fue a actos de campaña e invitó a los jóvenes a votar. Dijo en innumerables ocasiones que se debe vivir con propósito y que lo importante, en realidad, no son los bienes materiales. Lo dijo y lo aplicó toda su vida. Pepe se va admirado por toda la izquierda mundial, y hasta sus enemigos se han abstenido de atacarlo.
Ahora que el mundo lo dominan los multimillonarios sin ningún tipo de disimulo, me quedo con Pepe Mujica y su sentencia de que el hombre no nació para trabajar, no nació para pagar cuotas; la humanidad tiene que estar a la altura de su desarrollo tecnológico y para eso hay que mejorar mucho en los valores. Me quedo con el Pepe Mujica que en su jardín no cultivaba el odio porque hace perder la objetividad hacia las cosas. Me quedo con el Pepe Mujica que dijo: «Triunfar en la vida no es ganar, sino levantarse y volver a empezar cuando uno se cae».
En el calendario cubano, mayo es un mes cargado de fechas singulares y múltiples celebraciones. Desde su primer día, marcado por el tradicional desfile que recuerda a los mártires de Chicago como tributo a los trabajadores del mundo, pasando por el Día de las Madres, el Día Internacional de los Museos y el Día de África, entre muchas otras fechas. Se trata de una agenda cargada de memorias, consignas, festejos públicos o más domésticos que se concentran en esas cinco semanas.
La incorporación a todo ello del reconocimiento en nuestro país del 17 de mayo como Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia removió ese panorama, sobre todo porque se trata de la misma fecha en la que se celebra el Día del Campesino y la Reforma Agraria. Entre las diversas reacciones que desencadenó todo ello, sirva como ejemplo del estupor con el que parte de la población cubana reaccionó, este fragmento de las décimas humorísticas creadas por Ángel Rámiz, muy popular gracias a su personaje El Cabo Pantera:
«Que esto no es chisme ni brete y me da genio, compay, ¡con tantos días que hay escoger el 17! Quiero que se me respete, se me dé una explicación: ¿Ese día mis amistades me dicen felicidades por guajiro o maricón?»[1]
La elección de ese día molestó, irritó, generó controversias, en las cuales algunos rememoraron que para el calendario nacional ese día fue distinguido en favor del campesinado por conmemorarse en tal fecha el asesinato de Niceto Pérez, en 1946. La supuesta contradicción entre la imagen del campesino viril, líder y símbolo del trabajador agrícola, fue un detonante que no hallaba justificación ni siquiera en el hecho de que se trataba de resaltar desde nuestro país algo fijado internacionalmente por la Organización Mundial de la Salud.
Como señala la nota que presenta en el Decimerón esos versos de Ángel Rámiz, no faltó quien rebautizara al 17 de mayo, en tono despectivo pero también desde los límites de nuestro incontenible choteo, como Día del Maricón. Y más allá de esa anécdota, hacer memoria sobre este asunto nos permite recalibrar las tensiones que, entre consignas, mitos, épica y sexualidad, han marcado la aparición, visibilidad o invisibilidad de las llamadas minorías que también componen el entramado social del país, así sea al borde o en los márgenes de la historia oficial.
En esos territorios opacos, borrosos, ambiguos, a los que solo en fechas recientes se ha empezado a mirar y estudiar sin los prejuicios que sigue padeciendo la mirada de regla y cartabón de la narrativa oficial, aún perduran incomodidades, interrogantes y tabúes, que cada vez que nos acercamos al 17 de mayo resucitan o recobran interés en las agendas y los debates acerca de política, historia, sexualidad y cuerpo nacional. Un cuerpo que ha aprendido a saberse diverso, no solo porque desde esas agendas se le brinde tal posibilidad, sino porque las condiciones extremas a las que ha sobrevivido le han permitido hallar sus propias armas y herramientas para tal hazaña.
La memoria de los cuerpos disidentes
La historia de los cuerpos sexuados ha ido emergiendo lentamente ante nosotros, gracias al empeño de investigadores, historiadores, activistas, artistas, y finalmente, gracias a la irrupción de esas voluntades y biografías en los espacios gubernamentales donde por años se pensó únicamente desde el prisma heteronormativo y patriarcal, que también fue abrazado por la Revolución.
Las normativas y la preocupación por el deslinde de esos cuerpos, por las prácticas no re/productivas ni de ganancia inmediata para la nueva causa, estallaron desde el inicio. Es el elemento que dispara sus dardos lo mismo contra los cuerpos negros y mulatos que se divierten la madrugada del puerto habanero durante los pocos minutos del documental PM (cuya censura en 1961 provocó las Palabras a los intelectuales), que contra los pasajes eróticos de El mundo alucinante, la novela que presentó Reinaldo Arenas al concurso de la UNEAC en 1967, y que no solo no ganó al premio, sino que aún no ha sido publicada en Cuba. Ese recelo también fue el que activó las redadas en la Rampa habanera, la Noche de las Tres P en 1961, o las expulsiones de las universidades y escuelas de arte de aquellos que vivían una sexualidad disidente en la misma década.
El I Congreso de Educación y Cultura formalizó ese rechazo, en 1971, y aseguró durante los años 70 un periodo de oscurecimiento y pobreza en numerosos espacios de la vida nacional durante el decenio. Esos recelos volvieron a aflorar durante los días del Mariel y la Embajada de Perú: declararse lesbiana u homosexual (el término gay no era frecuente en el habla cubana de esos días aún) era una especie de salvoconducto inmediato para quienes querían abandonar el país rumbo a los Estados Unidos, a pesar de la amenaza de golpiza, o tener que avanzar a través de una muchedumbre que gritaba ofensas homofóbicas con la misma intensidad con la que lanzaba huevos podridos contra esos «desafectos». La memoria tarda en sanar. La memoria del cuerpo también tiene su propio canal de biografías.
La memoria tarda en sanar. La memoria del cuerpo también tiene su propio canal de biografías.
Esas memorias han demorado en añadirse a la narrativa que repasa esos acontecimientos. Los libros y testimonios que en su mayoría dan fe de esos rechazos y traumas comenzaron a aparecer fuera de Cuba, ya en los 80, y la llegada de la generación de los marielitos a Estados Unidos de América abrió una brecha de información que dio pie a volúmenes y documentales (Improper Conduct, de 1984, sigue siendo el más famoso y debatido), y que desde nuestro aparato partidista se leyó o denunció como una maniobra difamatoria contra la Revolución[2].
Ha sido un proceso arduo, doloroso, en el que las zonas de apertura o la desaparición de leyes que criminalizaban la homosexualidad y la existencia de «seres extravagantes», fluctuaba entre períodos de flexibilidad intermitentes y la insistencia en recordar que el cuerpo revolucionario de ese Hombre Nuevo imaginado por Ernesto Ché Guevara era, sobre todo, un cuerpo impenetrable.
De la marginación al «activismo oficial»
A fines de esa década, en el albor mismo de los años 90, una nueva generación de artistas había empezado a quebrar esas nociones tan rígidas, y mediante el quehacer de poetas, narradores, teatristas y figuras de la plástica, el valor de lo ambiguo, de la duda, de la necesidad de saltar sobre vetos y censuras, así como la posibilidad de que los cuerpos fueran celebrados más allá de las campañas de la zafra, las misiones internacionalistas, y otras imágenes aprobadas por el discurso oficial, consiguió hacer más respirable al país para aquellas personas que habían tenido que reprimir palabras y gestos a fin de evitar la estigmatización que, en no pocos casos, incluía el no poder optar por determinadas carreras universitarias o puestos de trabajo.
En 1989 se crea, precisamente, el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), derivado del Grupo Nacional de Trabajo de Educación Sexual, fundado a instancias de la Federación de Mujeres Cubanas, en 1974. Durante esos últimos años de la década, el rostro del doctor Celestino Lajonchere y de la doctora alemana Monika Krause se habían ido abriendo paso en programas televisivos y en otros medios, como principales voceros de la campaña de educación sexual que en sus primeros momentos estaba más enfocada en la instrucción acerca del uso de métodos anticonceptivos o la prevención del embarazo en edad adolescente, hasta llegar al gran tema tabú que era el homosexualismo.
La publicación de libros como En defensa del amor y ¿Piensas ya en el amor? convirtieron a esos títulos en best-sellers, confirmando la necesidad de una variante menos anticuada, pacata y moralizante de la sexualidad, que vino acompañada por otros materiales y películas (como Siete pecas, el filme de Hermann Zschoche sobre el amor juvenil que incluía una feliz escena de desnudos de la pareja protagónica, producido en la República Democrática Alemana en 1978) que apuntaban a un relajamiento y mejor comprensión de estos asuntos en nuestra cotidianidad[3]. Los años 90 fueron de dureza inimaginada hasta entonces, tras la caída del Socialismo del Este. En ese nuevo ámbito de carencias, Cuba se tuvo que reinventar. Y sus cuerpos también lo hicieron.
Los años 90 fueron de dureza inimaginada hasta entonces, tras la caída del Socialismo del Este. En ese nuevo ámbito de carencias, Cuba se tuvo que reinventar.
En mayo de 2008, el CENESEX sale definitivamente del clóset. La institución, ya bajo la dirección de Mariela Castro Espín, lanza ese año su segunda celebración del Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, con una campaña de alcance nacional que va más allá de los muros de su sede en el Vedado, e inunda la Rampa y el Pabellón Cuba en un acontecimiento sin precedentes.
Las reacciones fueron también diversas y apasionadas, incluidas esas que pensaron que se le arrebataba al campesinado su fecha más importante. Pero se comenzó ahí a naturalizar un concepto que sin dudas relocalizó al homosexual, a la lesbiana, a las personas trans, a los pacientes de VIH/Sida y a todo ese conjunto de cuerpos diversos en el imaginario nacional.
Lo que habían logrado poco a poco los artistas y creadores, desde los primero cuentos y poemas sobre el asunto y luego Senel Paz con «El lobo, el bosque y el hombre nuevo» y su versión cinematográfica: Fresa y chocolate, hasta los atrevimientos de Ramón Silverio y su Centro Cultural El Mejunje (en Santa Clara), obtenía otro nivel de legitimidad otorgado por el peso político del linaje de la directora del CENESEX, y el apoyo logrado por ella de diversas entidades e instituciones para gestar lo que en aquel 17 de mayo apareció en los titulares no solo de Cuba, sino en numerosas partes del mundo.
De ese paso de avance, podía esperarse más. Y en cierta medida, con discusiones, aperturas, tibiezas y desafíos, eso fue lo que la comunidad cubana LGBTIQ del país vivió, dentro y fuera de los márgenes del CENESEX, hasta mayo de 2019, cuando lo conseguido y lo aún por lograr se estremeció, se detuvo, y desde mi perspectiva, no ha logrado conciliar sus extremos tras lo ocurrido aquel 11 de mayo.
Los silencios del presente
A seis años de aquella marcha convocada por los activistas LGBTIQ de Cuba como respuesta a la suspensión de la Conga por la Diversidad —versión reducida del Gay Pride que el CENESEX desde el 2008 había implantado como un pequeño desfile a lo largo de varias cuadras de la Rampa— estoy leyendo el libro que el investigador y activista puertorriqueño Wilfred Labiosa publicó en 2024 bajo el título La Revolución LGBT en Cuba, aparecido por el sello Deletrea en Estados Unidos de América.
Ese día, el 11 de mayo de 2019, no existe en tal volumen, a pesar de que su autor reconoce en su epílogo que lo culminó «sentado junto a la ventana de uno de los nuevos hoteles de La Habana», en mayo de 2022. En el prólogo, firmado por Camilo García López-Trigo y Alberto Roque, ligados en un determinado momento al CENESEX, tampoco puede localizarse esa fecha.
Pareciera que, como afirmé hace un par de años, ese día nunca existió, a la manera en que Dulce María Loynaz hablaba de otra fecha en uno de sus poemas. Pero sí existió, sucedió. Y curiosamente, la ausencia en un libro como este, que se supone una guía para quien quiera conocer el devenir de las personas LGBTIQ en la historia de Cuba, lo hace mucho más visible.
Pareciera que, como afirmé hace un par de años, ese día nunca existió, a la manera en que Dulce María Loynaz hablaba de otra fecha en uno de sus poemas.
El volumen de Labiosa, quien ha visitado nuestro país con el auspicio y beneplácito del CENESEX, es su carta de agradecimiento a esta institución. Desde la propia narrativa de blanqueamiento a conveniencia de ciertos aspectos de esa línea histórica que pretende abordar, anula la existencia de libros previos e investigaciones que lo preceden para evitar enumerar conflictos y tensiones que sí han evidenciado otros estudios sobre el tema como los realizados por Víctor Fowler, Jesús J. Barquet, Alberto Abreu, Jesús Jambrina, Francisco Morán, Yoandy Cabrera, Mabel Cuesta, y otros investigadores como José Quiroga, Carlos Espinosa, Rubén Ríos Ávila o Daniel Balderston.
El título se trata de una elección cuidadosa y suspicaz que elimina referentes, se ahorra citar ciertos autores y anécdotas, y así como se extiende en tratar de explicar qué fueron las Unidades Militares de Ayuda a la Producción, adelantándole al CENESEX la investigación prometida sobre esos campos de trabajo forzado en los que fueron recluidos entre 1965 y 1968 homosexuales, disidentes políticos y religiosos.
Lo esbozado se limita a un mapa que incluye no pocos agujeros negros, a fin de que otras probabilidades de activismos gestados fuera de esa institución sean al menos mencionados en este libro: una visión edulcorada y suavizante que recuerda la del documental En marcha con Mariela Castro, producido por HBO durante el breve idilio entre Cuba y Estados Unidos durante la administración Obama.
No hay aquí mención, digamos, de lo que revelaron los números de la revista Mariel, de la cual fue parte Reinaldo Arenas, o de un libro como Gays under Cuban Revolution, publicado por Young Allen en 1981 y que cuenta con traducción al español de 1984. Asegura no haber encontrado libros sobre las UMAPS, aunque existan varios sobre el tema: desde la novela Un ciervo herido, de Félix Luis Viera o La mueca de la paloma negra, de Jorge Ronet, hasta otros como La UMAP. El gulag castrista, de Enrique Ross (2004), o por supuesto, El cuerpo nunca olvida, de Abel Sierra Madero, el estudio más amplio sobre ese doloroso asunto, aparecido en 2022 por el sello Rialta Ediciones[4]. Del mismo autor, Labiosa cita un artículo, pero no Del otro lado del espejo, ganador del Premio Casa de las Américas en 2006, que cubre zonas de las que asegura tampoco halló referencias.
A partir de ello, Labiosa asegura que su libro «es único, en la medida en que se enfoca únicamente en la comunidad LGBT viviendo en Cuba desde su fundación, durante la Revolución y bajo el liderato de los hermanos Castro».[5] Asegura de inmediato que «muchos (tal vez todos) los libros y proyectos anteriores han tratado la homosexualidad como datos secundarios en entrevistas, o con aquellos que huyeron de Cuba y viven en España o en los Estados Unidos, específicamente en Nueva Jersey o la Florida». Al parecer no se detuvo, en la redacción de este libro que es parte de su investigación académica, en lo que como testimonio directo de su experiencia en la Isla apuntó, por ejemplo, Ernesto Cardenal sobre estos asuntos en las páginas de su muy conocido libro En Cuba, fechado en 1974.
Tal afirmación hubiera sido creíble a mediados o fines de los 80. Ya no. De entonces a acá han aparecido testimonios, libros, artículos y documentales que amplían ese circuito de referencias, que Labiosa desconoce o prefiere eludir. Habla de Fresa y chocolate, y de documentales como Mariposas en el andamio y Gay Cuba, pero ignora otros documentales previos, como No porque lo diga Fidel Castro (1988), el primero acerca de estos asuntos que produjo la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños, o En busca de un espacio, estrenado en 1993, o los de Lizette Vila en ese periodo.
El encomiable trabajo de Ramón Silverio en El Mejunje ocupa aquí todo un capítulo, pero más allá de las simpatías de ese gestor cultural y comunitario, otros espacios y creadores también han hecho su obra, contra viento y marea, para incluir esas temáticas y discusiones, no pocas veces enfrentado censura y recelos que culminaron empujándolos al exilio, no simplemente «huyendo» de Cuba.
Labiosa desconoce o prefiere no comprometerse, y «olvida» eventos, exposiciones, proyectos, obras teatrales, la rehabilitación de autores como Lezama o Piñera y Arrufat, poemas, cuentos, antologías ya imprescindibles en este tipo de repaso. Habla de la aparición en Cuba del VIH Sida y de la reclusión a la que fueron sometidos sus primeros pacientes, pero no da referencia acerca de los soldados internacionalistas que trajeron de regreso el virus, historia revelada en obras como el filme El acompañante (Pavel Giroud, 2015) o en libros de Miguel Ángel Fraga[6].
Labiosa desconoce o prefiere no comprometerse, y «olvida» eventos, exposiciones, proyectos, obras teatrales, la rehabilitación de autores como Lezama o Piñera y Arrufat, poemas, cuentos, antologías ya imprescindibles en este tipo de repaso.
Varias de sus afirmaciones no vienen de pruebas documentales o referencias precisas, acerca de la célebre canción «Siboney», asegura, por ejemplo: «compuesta por Ernesto Lecuona se considera como una de las primeras sobre amor gay», añadiendo que esa fue la «canción principal» de Esther Borja, como si «Damisela encantadora» jamás hubiese existido en el repertorio de dicha cantante, en el que fue su imborrable carta de presentación[7]. Menciona además a Pablo Milanés por su canción «El pecado original», a Amaury Pérez y a Silvio Rodríguez pero no a iconos como Bola de Nieve, Luis Carbonell, Sara González o Teresita Fernández.
Alineado a la narrativa del CENESEX, el libro de Labiosa, participante frecuente en las Jornadas de esa entidad, elude hablar del 11 de mayo de 2019, pero menciona de paso las manifestaciones de julio de 2021: «Curiosamente, miembros de la comunidad LGBT participaron en las protestas contra el gobierno cubano liderado por Miguel Díaz-Canel, en el verano de 2021, donde fueron encarceladas cientos de personas, muchas de las cuales siguen en prisión». Y se apresura en aclarar: «Las manifestaciones, que se llevaron a cabo en Estados Unidos, Europa y Cuba, fueron organizadas y subvencionadas por personas que residen fuera de Cuba. Los participantes ondearon banderas del orgullo LGBT y varios líderes llamaron la atención de noticieros de todo el mundo, pero no representan la totalidad y complejidad del movimiento LGBT en la patria»[8].
Labiosa, a quien conocí en La Habana durante una de esas visitas, trata de simplificar la dimensión de lo ocurrido en 2021 mediante una comparación poco feliz con las protestas y represalias sufridas por quienes salieron a las calles durante los días del Black Live Matters. El asunto es mucho más complicado y exige ir más allá en su análisis, tal y como dije a quienes intentaron etiquetar a lo sucedido en mayo del 2019 como un «Stonewall a la cubana».
El asunto es mucho más complicado y exige ir más allá en su análisis, tal y como dije a quienes intentaron etiquetar a lo sucedido en mayo del 2019 como un «Stonewall a la cubana».
Haciendo algunos ajustes mínimos, Labiosa apela a la misma narrativa que ante las cámaras de la Mesa Redonda del 13 de mayo de 2019 empleó Mariela Castro, junto a otros representantes del CENESEX para inferiorizar y demeritar a quienes bajaron desde el Parque Central hasta Malecón, movilizados por el simple anhelo de no perder el espacio público, el de la calle, tan simbólico en nuestro país, y que el propio CENESEX había ganado en su salida del clóset.
La intervención de la policía, la violencia de ese momento, la detención de varios activistas a los que ni siquiera se les permitió llegar a ese punto de convocatoria (el mismo en el cual, el 1 de mayo de 1995, marchamos algunos con la Rainbow Flag junto a activistas norteamericanos, para total sorpresa de los dirigentes que no nos esperaban en tal acto), y la salida posterior del país de algunos a los cuales ese cerco los llevó a esa decisión tan dolorosa, es parte de un momento que no puede invisibilizarse porque sí[9].
A seis años de ese 11 de mayo, sigo sintiendo que algo se quebró ahí que no ha podido resolverse en diálogos posteriores, ni siquiera con la aprobación del matrimonio igualitario en Cuba. Bastó ese momento, frente al malecón, para desencadenar varios síntomas: la comunidad LGBTIQ, tan preterida y silenciada, podía organizarse en una aparición de ese tipo sin la anuencia oficial; el espacio de la calle podía, de pronto, ser un canal de otras demandas y símbolos.
Marcha 11 de mayo / Foto: elToque
***
En el libro de Labiosa, que intenta incluso reducir a un diagrama de power point el complejo proceso de lo que han vivido las personas LGBTIQ de Cuba, agradezco la aparición de algunos testimonios, porque insisto en creer que eso es lo que más necesitamos: reconocer las voces de los otros, de las otras personas que han vivido en su biografía estos años de un modo íntimo, con su dosis individual de épica, a despecho de quienes no les consideran parte de un modelo de vida donde la ideología y la moral pretenden limitar los derechos del cuerpo y el deseo.
Ello no aparece en su libro, donde hay testimonios de quienes se reconozcan como parte de ese núcleo de personas, pero no de quienes trabajan y crean fuera de los límites de la institución a la que él halaga sin recatos. Fiel al título de su libro, como si parafraseara al vuelo las célebres Palabras a los intelectuales, este es un repaso en tono generalmente didáctico a la idea de «Dentro de la Revolución LGBT en Cuba todo, fuera de la Revolución LGBT en Cuba, nada». Aunque ya sabemos que la frase literal pronunciada en la Biblioteca Nacional, no es exactamente esa.
En una línea, su autor afirma algo con lo cual, al menos, estoy de acuerdo: «El futuro de la comunidad LGBT en Cuba es incierto»[10]. Pero podemos decir eso acerca de muchas otras zonas de la sociedad cubana. Por encima de la disidencia o la normatividad del deseo, la pregunta que Cuba tiene ahora mismo ante sí y toda su sociedad incluye esa incertidumbre. Las loas a la directiva del Cenesex, escritas desde la comodidad del nuevo hotel donde se hospeda el autor, no logran disimular esas tensiones que hoy nos acompañan.
Recordar este día no es insistir en la herida abierta, en el momento incómodo, ni en la maniobra de hacerle el trabajo a ninguno de los extremos aquí enfrentados. La memoria dicta su propia noción de historia y sobrevivencia, y genera su propio activismo de cuerpos y recuerdos. En mi calendario personal, el 11 de mayo contiene numerosos significados y sobre todo, muchos nombres. Los de quienes me han acompañado en el activismo desde que aparecieron mis primeros textos y desde esa comunidad me hicieron sentir menos solo, hasta los de quienes, más allá de acuerdos y disensos, han jugado roles importantes en el rostro múltiple que ahora somos, y que tras ese 2019, el 2021, la pandemia y tantas nociones de la crisis interna y externa, multiplican estos ecos en las Cubas del mundo. En esa incertidumbre, recuerdo y vivo. Esa es la batalla. De la memoria, la del presente. Y la de nuestro futuro.
[1] Fragmento de las décimas de Ángel Rámiz sobre el 17 de mayo, recogidas en Decimerón, compilación de Yamil Díaz Gómez, Premio Dador 2012, Editorial Sed de Belleza, 2016.
[2] Sobre Improper Conduct, dirigido por Néstor Almendros y Orlando Jiménez Leal, y la respuesta que en cierta medida viene a ser Fresa y chocolate, estrenado casi diez años después, he escrito en otros artículos, como el que aparece en mi reciente libro Queer Cuban Nation, editado en México por Tilde Editores, en 2024.
[3]En defensa del amor, de Siegfred Schnabl, se edita en Cuba en 1981; ¿Piensas ya en el amor?, con un público potencial de lectores en edad adolescente y juvenil, es un libro de Heinrich Brückner publicado por Gente Nueva en 1982. Sus fotografías de cuerpos femeninos y masculinos desnudos forman parte del imaginario colectivo cubano desde aquella edición.
[4]Un ciervo herido, de Félix Luis Viera, novela publicada por Plaza Mayor en 2001. La mueca de la paloma negra es la novela de Jorge Ronet, uno de los testimoniantes de Improper Conduct, publicada en España en 1987.
[5] La cita corresponde a las páginas 15-16 de la edición en español del volumen.
[6] De Miguel Ángel Fraga pueden leerse su novela Casa cercada. Memorias de un sobreviviente, de la cual publiqué en Cuba un fragmento en el número 38 de la revista Extramuros, en 2014, y su compilación de testimonios En un rincón cerca del cielo, entrevistas y testimonios sobre el Sida en Cuba, editado por Aduana Vieja, en España, 2008. El autor presentó su novela Casa cercada, posteriormente, durante una de sus visitas de regreso a Cuba, en el estudio La Marka, el 6 de julio de 2018.
[7] Dicha afirmación, en la página 69 de La Revolución LGBT en Cuba.
[9] El documental Gay Cuba, dirigido por Sonja de Vries, estrenado en 1996 y mencionado por Labiosa, culmina con imágenes filmadas durante esa irrupción de los activistas cubanos y norteamericanos en ese desfile del 1 de mayo, convocado en 1995 por municipios. Sin el apoyo oficial prometido, los que fuimos convocados por Stephanie Davies y otros activistas del grupo, decidimos arriesgarnos a entrar al desfile portando la Rainbow Flag, símbolo del movimiento LGBTIQ, mucho antes de que los discursos y la tolerancia oficial comenzaran a cambiar hacia una presencia pública de gays y lesbianas en actos de ese calibre político. En el libro, estas imágenes no son comentadas.
[10] La frase aparece en la página 124 del volumen.
Toda persona interesada en un buen puesto de trabajo debería tener a mano un currículum actualizado. Los cubanos, además, deberían tener también una autobiografía, y la diferencia entre las dos cosas es fundamentalmente que en el currículum no se debe exagerar ni decir mentiras. Hace muchos años ya que escribí esta autobiografía, le incluí un par de chistes conocidos (cosa que a esta altura de mi vida ya he aprendido a no permitirme) y me place decir que es uno de los textos de stand up comedy que siempre me funcionan a pesar del paso del tiempo, y que llevo bajo la manga para esgrimirlos ante cualquier auditorio. Hoy les tocó a ustedes.
Autobiografía
Compañeros, y no digo compañeros y compañeras porque estamos cortos de tiempo:
Mi nombre es Jorge Bacallao. Nací en el seno de una familia muy humilde y trabajadora y desde pequeño me interesé por el mundo del arte, en específico, el humor. Este interés me ha llevado a participar en los cinco últimos festivales del humor Aquelarre que se han celebrado, siempre como espectador.
A lo largo de mi carrera he ganado varios premios: en rifas, cumpleaños, y concursos municipales de Matemáticas. Fui monitor de Ciencias Naturales en 2do Grado, y he ayudado a numerosas viejitos y viejitas a cruzar la calle. Junto a un grupo de compañeritos, acometíamos la tarea de cruzarle la calle a todos los ancianos que veíamos, y salíamos en grupo porque había viejos que se resistían y teníamos que obligarlos entre todos a cruzar.
Desde pequeño fui hijo del maltrato; mi padre, Maltrato Bacallao, me golpeaba, pero justo es señalar, nunca me golpeó sin avisarme antes. Solía decirme: Jorgito, estate tranquilo, que te voy a dar una patada en el fondillo, que te vas a tener que llevar dos libras de pan debajo del brazo para no morirte de hambre en el aire.
Por lo general no he tenido suerte en la vida, ni con los amigos, ni con las mujeres. Cada vez que me busco un amigo, me sale bruto. Por ejemplo, el otro día yo fui a ver esta película muy triste, un drama sentimental que a mí me enternece, se llama Voltus V. Fui con un amigo mío y cuando empieza la película, como soy tan fanático y me la sé de memoria, empiezo a cantar: tarantantarán táran, tarantantarán táran tarataratantan. En ese momento, mi amigo, muy asombrado, me dice: ¡Ño! ¡Te la sabes! Cópiamela.
Y un rato después me pregunta la hora y yo le digo: «Faltan 5 para las 6», y el responde: «¡Caramba!, la 1 ya, ¡cómo pasa el tiempo en este cine!
Recientemente, con el desarrollo de la inteligencia artificial las ciudades más modernas tienen ese nuevo concepto que se conoce como «edificios inteligentes». Bueno, yo tengo amigos que son más brutos que los edificios normales, esos de microbrigada.
Con las mujeres tengo más mala suerte todavía, y eso que lo que más me gusta a mí en la vida son las mujeres. Bueno, no, hay una cosa que me gusta más que las mujeres: las mujeres de otra gente. La cosa es que no tengo suerte. Hace poco conocí a una muchacha buenísima, inteligente y bonita. Empezamos a conocernos, pero faltaba la parte íntima. Yo estaba muy embullado y resulta que me dice por teléfono con voz melosa, esa voz que invita: ven papi, que en mi casa no hay nadie. Y fui corriendo para allá, y me cansé de tocar. Era verdad lo que me dijo: no había nadie.
Desde el punto de vista familiar, soy hijo único, y este es un hecho que en mi familia ha venido repitiéndose a lo largo de la historia, al punto de que mi hermano también es hijo único. Estudié dos carreras universitarias: Matemáticas en la Universidad de La Habana, y Apreciación del Ballet, en Universidad para Todos. Tengo un sistema de valores morales bien determinado, y esto se traduce en que hay tres cosas que por principios yo no hago: No robo, no estoy con las mujeres de mis amigos, no digo en las colas que voy a hacer una preguntica para pasar y comprar.
Me gusta mucho el cine, disfruto cada año el festival del nuevo cine latinoamericano, y cada vez me llama más poderosamente la atención el auge que está tomando el fenómeno del sexo en el cine, y estoy muy de acuerdo porque hay muchas parejas jóvenes que no tienen un lugar para tener sus relaciones, y el cine viene siendo una opción barata y a veces hasta con aire acondicionado. Ahora que hablo de sexo, debo señalar que yo poseo ciertos conocimientos sobre la materia porque he estado en numerosos talleres sobre sexo, y viceversa: he tenido sexo en numerosos talleres, porque fui mecánico muchos años y como no tenía casa, dormía en el trabajo.
También me gustan las lenguas extranjeras, y es lógico, una extranjera sin lengua, es como si le faltara algo. Cuando se habla de lengua, si algo hay que reconocer es que el español es rico, por supuesto: comparado con la mayoría de los cubanos, cualquier español es rico. De hecho, los españoles menos ricos del mundo, son los cubanos que se han hecho españoles.
Mis colores preferidos son el negro clarito y el blanco oscuro. Soy aficionado a la fotografía, de hecho, soy de las pocas personas que ha logrado hacerse una selfie con el teléfono fijo. Mis libros preferidos son Cirila Valdez, de Cecilio Villaverde y Emilio Salgari, de ese magnífico escritor que fue El Corsario Negro. También me encanta El Principito, de Nicolasito Maquiavelito. Mi frase preferida: un boomerang que no vuelve, es un palo. Con respecto a los boomerangs, hay que tener en cuenta si uno se va a comprar uno nuevo, es complicadísimo botar el viejo. Mi alimento preferido: el yogurt, pero el de soya, que es el verdadero yogurt, el otro es un invento de los americanos. Y para terminar, quiero dejarles un poema, de ese genio que fue Héctor Zumbado, que trata este problema del amor, del lenguaje y de la mujer
La noticia es que Moscú subsidiará empresas rusas en la financiación de proyectos para que inviertan en Cuba, según confirmó el viceprimer ministro en el gabinete ruso, Dmitry Chernyshenko, el hombre que ha estado al frente de la construcción de una nueva relación con Cuba. Según el titular de la nota publicada en Cubadebate, la financiación para impulsar la inversión rusa en Cuba llegará a los mil millones de dólares.
«Quiero destacar que hemos creado un sistema moderno que ofrece oportunidades para el empresariado ruso y para ayudar a la economía de Cuba».
Vladimir Putin confirmó que fue aprobado un mecanismo especial para subsidiar las tasas de interés al empresariado ruso en financiación de proyectos, para que puedan invertir en la economía de Cuba, ante todo el suministro de energía eléctrica, la agricultura y el alumbrado, declaró Chernyshenko en Moscú a un grupo de periodistas cubanos que cubren las actividades del presidente Miguel Díaz Canel Bermúdez en su visita a Rusia.
Según Chernyshenko este es el resultado de un arduo trabajo de ambas partes en los últimos ocho años, y calificó a Cuba como un socio confiable, que tiene capacidad de pagar por los créditos estatales y proyectos contraídos. Ni los periodistas ni Chernyshenko ofrecieron ninguna fuente que confirmara esto, teniendo en cuenta el amplio historial de impago de deudas que tiene Cuba con proveedores, incluyendo con Rusia, lo cual ha requerido la condonación o reestructuración de su deuda exterior en más de una ocasión.
En 2014, Rusia condonó casi la totalidad de la deuda que la Isla tenía desde la época soviética, pero incluso así, la Cuba dejó de pagar las cuotas durante la pandemia y la deuda fue renegociada.
Según Chernyshenko, la esperanza es que los empresarios rusos vayan a Cuba, lo cual la ayudaría a ser más independiente.
Si bien no dio fechas sobre cuándo se sentirá el impacto de este plan de inversiones porque «es imposible lograr las cosas de inmediato, por arte de magia», sí afirmó que el único objetivo del presidente Putin es apoyar al pueblo cubano.
El anuncio poco detallado se produce mientras el presidente cubano se encuentra en Moscú, después de una primera visita a San Petersburgo, y posteriormente a la capital rusa, donde fue recibido por el presidente de ese país, Vladimir Putin.
El mandatario que se hace acompañar de su esposa, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla y el ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Oscar Oliva Pérez Fraga, visitó empresas de la industria biofarmacéutica, de la tecnología eléctrica, así como centros de monitoreo que utilizan la inteligencia artificial.
Lis Cuesta, Miguel Díaz-Canel y Alexander Beglov / Foto: Redes Sociales
Díaz Canel inició su viaje el pasado 5 de mayo, para tomar parte en la marcha militar por la victoria contra el facismo, y para celebrar los 65 años de relaciones diplomáticas con Rusia.
En San Petersburgo, su primera parada, se reunió con el gobernador de esa ciudad, Alexander Beglov. Visitó dos empresas de la industria biofarmacéutica rusa: Geropharm y Biocad, donde directivos confirmaron que cinco análogos de insulina de Geropharm ya cuentan con registro sanitario en Cuba y se utilizan, mientras otros tres fármacos esperan aprobación. También se dio a conocer que Biocad exporta medicamentos a la Isla.
El presidente cubano comentó sobre la posibilidad de emprender proyectos conjuntos con empresas como BioCubaFarma, además de que «los amigos rusos» «son invitados permanentes» a la Mayor de las Antillas. Esto tiene lugar en medio de una fuerte crisis de medicinas que ha debilitado considerablemente el sistema de salud cubano.
Otras empresas visitadas fueron las de la industria eletronergética, y el Centro de Monitoreo de la ciudad con Inteligencia Artificial, una sala de control 24/7 que integra datos de cámaras, sensores y llamadas ciudadanas para gestionar transporte, energía, agua y emergencias.
La visita estuvo marcada además por una amplia lista de actividades de corte político, de homenajes, y tributos, así como una entrevista al estilo de la Mesa Redonda, filmada en los predios del canal ruso RT, en su división en español, televisora rusa que puede verse íntegramente en la Isla.
Díaz Canel visitó además la fábrica de carros Moskvich, quién producirá una flota de taxis que pronto circularán en Cuba, además de donar 10 autos para la Isla.
Otra noticia importante de la cual varios medios y agencias internacionales se hicieron eco fue la declaración del presidente Miguel Díaz‑Canel durante su reunión del 5 de mayo con el gobernador Aleksandr Béglov en el Smolny de San Petersburgo, de que La Habana y esa ciudad rusa «trabajan ya en opciones» para inaugurar vuelos directos, medida destinada a reanimar el flujo turístico bilateral.
Estas noticias significan que las relaciones ruso-cubanas avanzan, esta vez con anuncios concretos cuya aplicación habrá que observar para poder medir su verdadero impacto.
Sin duda, esto podría ser una bocanada de aire para la herida economía nacional. Es además un resultado concreto de varios años de diálogos, reuniones, y básicamente un trillo entre la Habana y Moscú que mostraba poco más que imágenes de reuniones y hombres con trajes que llegaban o iban.
Significa además un compromiso de Rusia con ofrecer una alternativa de alivio a Cuba en un contexto de fragilidad económica y política, y con un gobierno estadounidense que no escatimará en creatividad para aplicar su política determinada a empeorar la vida de los cubanos con el propósito de que se levanten contra el gobierno.
Sin embargo, a pesar del elevado monto de la cifra y las supuestas garantías y estímulos que ha ofrecido el gobierno ruso a sus empresarios para impulsar inversiones en la Isla, la ejecución de ese presupuesto ha sido tomada por algunos especialistas con cierto escepticismo. Sobre esto, el economista Pedro Monreal alertó:
«Aunque la información es todavía escasa, hay dos asuntos que llaman la atención. En primer lugar, el plan parece apoyarse principalmente en subsidiar estatalmente a potenciales inversionistas privados rusos con un “mecanismo especial” para financiar proyectos de inversión.
»La adición de este mecanismo de subsidio ruso pudiera indicar que a los potenciales inversionistas no les parecen suficientes los generosos subsidios cubanos a la inversión extranjera en forma de múltiples exenciones fiscales y arancelarias.
»El segundo asunto llamativo es que más que ser un estimado basado en proyectos relativamente tangibles, la mención a más mil millones de USD es resultado de expresiones preliminares de “voluntad y confirmación” asociadas a un documento general llamado Plan 2030.
»No pocos anuncios anteriores de inversiones privadas rusas terminaron en proyectos cancelados, pospuestos, redimensionados, o sin nuevos detalles (p.ej. ferroviarios, generación eléctrica, agricultura, refinación de petróleo, hotelería, etc.)».
Nuestra opinión es que Cuba debe aprovechar las oportunidades de intercambio y de inversión de donde vengan, con el foco en el desarrollo de la economía desde la soberanía nacional, y desde la creación de infraestructura que haga al país más independiente, y por tanto más fuerte frente a los vaivenes de la economía global.
Este anuncio demuestra además la voluntad de mantener viva una relación cercana y cálida que proviene de los años de la Guerra Fría en la que Cuba era parte del CAME, el área de comercio común entre países cercanos a la desaparecida Unión Soviética.
A pesar de que el presidente cubano habló en su visita de «continuidad», en el mundo moderno ya la disputa no ocurre entre un bloque socialista y otro capitalista, sino entre diferentes modos de capitalismo. En este contexto, potencias establecidas y otras emergentes mueven sus fichas en torno a sus intereses, áreas de influencia y para asegurar retorno de cada acción que se emprenda.
Aunque en el caso de Cuba la hermandad y cercanía histórico priman también, está claro que el principal interés de Rusia en la mayor de las Antillas es geopolítico, y ligado al interés de pisar firme en una zona del mundo tan cercana a Estados Unidos.
Quedará por ver si el gobierno cubano logra aprovechar la millonaria inversión para reanimar su economía y aumentar la calidad de vida de sus ciudadanos, aunque sin las transformaciones profundas que requiere su modelo —más apertura al sector privado, autonomía para las empresas estatales, programas de fomento…—, como bien dijo Monreal, todo corre el riesgo de seguir siendo «más de lo mismo».