Lenguaje inclusivo: ¿jerigonza posmoderna?

por Adriana Fonte Preciado
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Lenguaje inclusivo

En una ocasión, cuando incluía el gimnasio en mi rutina diaria, noté que el entrenador siempre se dirigía a sus alumnos en femenino. Éramos nueve mujeres y dos hombres y repetía frases como «todas de pie, por favor» o «para el siguiente ejercicio elijan a una compañera». Un día, uno de los muchachos, incómodo ante aquella costumbre, le señaló: «Profe, también hay hombres acá». El profesor se excusó diciendo que como la mayoría eran mujeres le resultaba más sencillo hacerlo así.

Desde este punto de partida se pueden formular muchas objeciones a la actitud del alumno incómodo. La sencillez y la economía del lenguaje fueron suficientes para que el profesor siguiera dando las órdenes en femenino.

El cambio de paradigma significa una mutación en los supuestos básicos generales de una teoría dominante debido a que estos son incapaces de explicar algunos fenómenos que van surgiendo por el camino. Cuando estas dificultades se acumulan y se hacen constantes, chocan con lo establecido y ocurre lo que Thomas Khun llamó «Revolución científica», concepto que engloba la cosmovisión dentro de la que existe la teoría que pretende ser cambiada, con las implicaciones que esto conlleva.

Surgen así nuevas ideas que intentan satisfacer las exigencias que se van formulando. Finalmente queda conformado un nuevo paradigma que gana sus propios seguidores y deviene una batalla intelectual.

Lenguaje inclusivo a debate

El cambio de paradigma en el uso del lenguaje no carga con la responsabilidad de transformar las sociedades, más bien constituye el resultado de esta dinámica y una herramienta para detectar los procesos que van ocurriendo en ellas.

Varios teóricos han señalado el peso del lenguaje en la interpretación de la realidad y en el significado de nuestras relaciones desde diversas disciplinas de las ciencias sociales y las humanidades. Bastara entonces para lanzar una premisa de George Steiner, especialista en literatura comparada y teoría de la traducción: «lo que no se nombra no existe y lo que se nombra construye realidades».

Podríamos, además, hablar desde el psicoanálisis con los señalamientos de Jacques Lacan sobre la función que tiene el lenguaje en la forma en que el ser humano estructura su entorno: «el lenguaje le da nombre a lo que vive y significado a lo que pasa en su interior. El sujeto emerge del lenguaje. El sujeto es hablado y narrado por el otro». Sirvan estas reflexiones para afirmar que lo que no podemos nombrar y que es extraño a nuestro vocabulario, no lo podremos aprehender.

Expandir el lenguaje para que quepan todos

Por su parte, el lenguaje inclusivo (en cuanto a género), es más que un estilo. Hace referencia a esas expresiones verbales –o escritas– que utilizan preferiblemente un vocabulario neutro y evita las generalizaciones del masculino para situaciones donde aparecen ambos sexos, lo que incluye, además, la presentación de actitudes proactivas y de modelos positivos no sexistas. Se trata más bien de expandir el lenguaje para conformar un diapasón en el que quepa el mayor número de personas posibles, evitar su uso discriminatorio en razón del sexo.

Lenguaje inclusivo

Cartel que usa el llamado «lenguaje inclusivo» (Foto: ADNSur)

El lenguaje no es sexista en sí mismo, sí lo es su utilización. Al usarlo de forma correcta se le podría otorgar visibilización a cualquiera que no se sienta identificado con el uso de tal o más cual morfema y cumplir así con su labor social de romper con los patrones de comportamiento heredados que refuerzan la desigualdad. A la larga, tal vez de forma imperceptible, contribuyen a justificar la violencia –simbólica– perpetuada por los estereotipos, en este caso de género.

Volviendo al ejemplo del gimnasio, tenemos una muestra de lo que sería un uso excluyente del lenguaje, tal vez en su forma inversa, pasando por alto la presencia de hombres en un grupo donde la mayoría eran mujeres. La focalización femenina en una frase dirigida a un conjunto de personas donde coexisten ambos sexos, resulta incómoda para el sujeto masculino porque rompe con el uso tradicional de las generalizaciones lingüísticas. Normalmente usamos la palabra «hombre» donde no solo se dirán todas las razas (en un burdo parafraseo) sino también todos los sexos.

Las palabras son dúctiles y maleables. Pueden perseguir un objetivo social democratizando el lenguaje, por esto surge el llamado a usar ciertas medidas. Se trata, a grosso modo, de visibilizar el género cuando la comunicación lo requiera, (dejando claro el grupo referenciado, usando el desdoblamiento femenino/masculino) y de no hacerlo cuando no sea imprescindible para la comunicación (omitir el artículo ante sustantivos comunes, usar nombres abstractos y sustantivos colectivos).

Estas medidas no representan una amenaza para la gramática ni para el principio de economía del lenguaje, sino que garantizan su capacidad de adaptarse a las transformaciones de las que somos parte indisoluble.

El lenguaje inclusivo y el lado bueno

Ricardo Ancira, profesor de Literatura y Español de la Universidad Nacional Autónoma de México, empieza su texto Les nueve regles. Gramática militante con una frase curiosa: «Le transformación que sufriría le españole si le población adoptara le lenguaje incluyente, tante el le hable cotidiane comx en le diccionarie de le Real Academie de le Lengüe». En efecto, la frase resulta ilegible pero, comparando con el devenir histórico del lenguaje, vale destacar que, por ejemplo, los escribanos del siglo XVI hacían uso desmedido de abreviaturas inventadas para tomar nota a más velocidad.

Un ejemplo más reciente y que responde a la introducción de ciertas formas tecnológicas en nuestro contexto, es el uso de la telefonía móvil en Cuba y los mensajes de texto (SMS) –carísimos en sus inicios– donde la población usaba abreviaturas para ahorrar caracteres –y con ello, saldo. Esos SMS eran igualmente ilegibles, pero que formaban parte de un «consenso popular» tipo: «voy a salir pa tu ksa», «spram n la skina pq no c bien dond s».

Mofarse del uso de las estrategias tipográficas que se apegan sobre todo a las redes sociales (el uso de la @, la x y la –e) no es difícil, basta un poco de ingenio y ortodoxia. Lo que requiere un poco más de profundidad es pensar qué hay detrás de la idea que tenemos sobre el lenguaje y su manera de acogerse a los cambios sociales. 

No quepan dudas de que la institucionalización del lenguaje ha sido históricamente una tarea de hombres, por lo que nuestras formas de comunicación están inscritas en el sistema patriarcal, más allá de las declinaciones latinas y sus terminaciones neutrales.

Breve diccionario del lenguaje inclusivo

Las advertencias de los puristas de la lengua ralentizan transformaciones que resultan necesarias para los tiempos que vivimos. No se deben sentir como un peligro. No abogo por transformar el castellano y entorpecer la comunicación, sino por ver lo que hay detrás del telón y el dinamismo que este cambio de paradigma defiende. Aún más si esto contribuye a no reproducir la idea de que hay comportamientos, valores, espacios propios de hombres o mujeres, por tradiciones arraigadas a la sociedad.

Si bien es cierto que el uso cuidadoso del lenguaje inclusivo no da garantías para la equidad de derechos en ausencia de esfuerzos reales a favor de esta causa, este no debería ser visto con recelo ni tomarlo como amenaza a la pulcritud del lenguaje. Las intervenciones en él a través de la experiencia del otro nos permiten incluir y visibilizar a un mayor número de personas. Esta posibilidad que nos brinda nuestra lengua materna, como el sistema vivo que es, solo puede ser positivo.

Entonces, eliminar expresiones como «el hombre es dueño de su propio destino», denominar a la mujer por sí misma y no por su relación con algún sujeto masculino, desdoblar palabras, omitir artículos, es un aporte que se hace desde la cotidianeidad y que coadyuva a la deconstrucción de estereotipos, a vivir nuestras vidas en estado de inclusión y asombro ante la gran diversidad humana. 

25 comentarios

Orl 16 marzo 2021 - 9:26 AM

A lo mejor soy ignorante, pero ese asunto de querer usar lenguaje inclusivo me parece árido, un tema aburrido y una incursión en la nada cotidiana, para usar el título de una novela de Zoe Valdés.

Orl 16 marzo 2021 - 10:56 AM

Para comprender que el Gobierne Cubane se la pesa dándose bombe y no han hecho, ni hacen, ni harán nada que valga la pene, solo hace falta tener buena memorie. En el Primer Congrese del PCC declaren que el objetive del sisteme es la satisfacionevde las necesidades creciente del pueble. Y lo únique que crece es el tamañe de las coles que se tiene que disparer la gente en las tiendes.

.
Esperemes a ver si esa vacune le funcione a Irén o si en unes meses, desmayen la noticie de la Soberane.

Eva 16 marzo 2021 - 10:03 PM

😂😂😂😂😂😂😂

Carlos 16 marzo 2021 - 11:51 AM

¿Cuantos géneros existen?

Pedro Lorenzo 16 marzo 2021 - 11:52 AM

Kulturkampf
Autor: Pedro Lorenzo
-Buenos días, chicos. El tema de la clase de hoy es el área del rectángulo…
-Profe, antes de que comience, una duda…Yo opino que sus clases son muy rígidas y anticuadas. Están demasiado centradas en lo que Ud. sabe y no en lo que opinamos nosotros, los alumnos, que somos el centro y no Ud. (murmullos de aprobación) … ¿Alguna vez se le ha ocurrido preguntarnos qué opinamos como alumnos acerca del área del rectángulo? Como alumnos tenemos derecho a una opinión, ¿no? (Los murmullos se trasforman en aplausos y en #painintheclass).
-Pero es que el área del…
-Yo opino… (se aclara la voz, enfatiza y logra que el 12% de los presentes dejen de mirar sus teléfonos, nuevo récord para la clase) … Yo opino que el área del rectángulo debe ser la suma de sus tres lados por ser más fácil y así nos evitamos tener que aprendernos las dichosas tablas de multiplicar…
– ¡Eso es verdad! Lo de las tablas de multiplicar es un abuso…(#multiplicoacción).
-Pero, chicos, chicos…calma, chicos…Si desde el curso pasado y por acuerdo del Ministerio de Educación en coordinación con la Junta Estudiantil la tabla del 7 fue eliminada de los planes de estudio…
– ¡Lástima fuera! Y con eso pretenden limpiarse el techo los del Ministerio y aquí plaf y en el cielo gloria… ¡Abajo todas las multiplicaciones!
– ¡Y las divisiones también!
(¿Las qué? ¿Las qué? Se extiende el murmullo…Nada, nada… se bate en retirada el empolloncito de la clase #nerdosaurio).
-Miren, muchachos, vamos a continuar a ver si puedo terminar la clase…Lo primero es aclarar que por muy respetable que sea la opinión que puedan tener algunos de ustedes yque conste que defenderé con mi vida vuestro derecho a expresarla, un rectángulo no tiene tres, sino cuatro lados que están…
– ¡Eso sí que no! ¡Usted profesor se dice y se contradice! Mírelo bien, que aquí lo tengo anotado de la clase de la semana pasada: ¡Triángulo Rectángulo! ¿Lo ve? ¿Lo ve? (#sadomath).
-Pero eso se refiere a…
-Mis padres van a venir a protestar…
-Y los míos también…
(Y los míos… Y los míos… #parentrap)
-Yo había estado callada hasta ahora, pero no puedo más¡¿Hasta cuándo chicos y no chicas?! ¡¿Hasta cuándo muchachos y no muchachas?! ¡¿Hasta cuándo rectángulos y no rectángulas?! (#elpatriarcadomedapatriarcadas, #lenguajeinclusiveya).
-Chicos y chicas…
– ¡Chiques!
-Lo siento, de veras lo siento,
se me cae la cara de pena…
– ¡De pene!
– ¡Por favor! ¡Compórtense como alumnos de Tercero de Arquitectura que son!
(#arquitortura, #indocencia, #trágametierra).…
#Fin

Hermes 16 marzo 2021 - 1:10 PM

Buenisimo Pedro, hacia eso vamos. Vive Le Democracie!!!!

Adriana Fonte 16 marzo 2021 - 7:47 PM

Muy ingeniosa respuesta.

El lenguaje inclusivo, tal y como señalo en el texto, no consiste en el uso de tal y más cual morfema, sino en usar palabras que visibilicen ambos sexos y a los que no forman parte de la fórmula binaria tradicional. Abogo por el dinamismo para deshaprender patrones obsoletos, no por la destrucción de la gramática, además, si solo nos basáramos en el uso de la -x y de la -e, podría decirle que en su texto se les hace da un uso erróneo. Gracias por su tiempo.

Hermes 17 marzo 2021 - 11:39 AM

Es que las palabras que visibilizan ambos sexos ya existen y con ellas se han escrito maravillosas obras que exaltan a la mujer. Ademas un lenguaje inclusivo no garantiza absolutamente nada, el machismo no empieza precisamente por el lenguaje. Hoy existe la tendencia a dividir las personas en grupos supuestamente antagónicos y se recurre a cualquier motivo para fomentar estas diferencias, ya no solo hay izquierdas y derechas sino que también existen los negacionistas, los conspiracionistas y otros istas con que tildan a las personas que tienen un criterio diferente al oficial aceptado por la mayoría. Ahora para demostrar que no eres machista no es suficiente no serlo sino que tienes que cambiar tu forma de hablar y enmendar el lenguaje en que se escribió El Quijote, 100 Años de Soledad y los poemas de Neruda, hay alguna lógica en esto?

Eva 16 marzo 2021 - 10:11 PM

Maravilloso relax 👏👏👏👏🇨🇺🇨🇺🇨🇺🇨🇺

Diógenes 16 marzo 2021 - 1:35 PM

Recuerdo a una amiga, profesora de español, en Venezuela, que me dijo: cómo es eso de Patria, ¿y la MATRIA?.
Soy feminista. Amo a las mujeres y reconozco su valor y empeño, pero no hay que exagerar!!
Por otra parte no puedo entender cómo algunas lesbianas tienen como pareja a una mujer «masculinizada», con actitudes y empaque de hombre. ¿Somos o no somos?

Fernando Almeyda Rodríguez 16 marzo 2021 - 1:36 PM

Excelente artículo Adriana

Adriana Fonte 16 marzo 2021 - 7:41 PM

Gracias!

Eva 16 marzo 2021 - 10:11 PM

Gracias 😊 por el artículo

Raúl Dacosta 16 marzo 2021 - 2:14 PM

En nombre de la igualdad de género están asesinando el lenguaje, se imaginan que los hombres policías, guionistas, dentistas, recepcionistas, etcétera comiencen a exigir que les llamen policios, guionistos y …..
Recuerdo al presidente Máduro decir en una feria del libro los libros y las libras y oír en la radio cubana decir la miembra del consejo de estado.
No les parece ridículo?
Las personas y personos merecemos que se imponga el sentido común
Gracias

Carlos 16 marzo 2021 - 2:48 PM

Añade a la lista la presidenta .. pero bueno si la izquierda quiere entonces hay que cambiarlo! 😀

Liu 16 marzo 2021 - 3:47 PM

Por favor, un poco de moderación y sentido común se imponen. No me parece necesario sacrificar la comunicación en pos de la igualdad, pues los idiomas son entes vivos, reflejo de quienes los usan, de la sociedad, y evolucionan espontáneamente, como la sociedad misma, no de manera forzosa, como se pretende. En mi modesta opinión, el lenguaje, inclusivo o no, está muy lejos de ser el meollo en la cuestión de la discriminación de género. Creo que una vez más nos quedamos en las ramas mientras perdemos de vista lo esencial 😉

Orl 16 marzo 2021 - 3:15 PM

Copio:

Recuerdo al presidente Máduro decir en una feria del libro los libros y las libras .


Maduro es un creativo. En un vídeo habla de los cinco puntos cardinales. En otro exhorta al cultivo de pollos. El muy famosa su cita bíblica de multiplicar los penes y los peces. Si pones en Google, burradas, Maduro, salen más.

Eva 16 marzo 2021 - 10:13 PM

Ese está echando por la borda hasta la geografía , para el hay 5 puntos cardinales, creo que el 5to debe ser Marte o la luna!

Orl 16 marzo 2021 - 3:31 PM

Al lenguaje inclusivo le auguro peor futuro que al Esperanto

Eva 16 marzo 2021 - 10:14 PM

Ja, je, Ji, jo, ju.

Manuel* 16 marzo 2021 - 8:58 PM

El lenguaje no lo hacen los ideólogos sino la gente que lo usa para comunicarse con la mayor economía y eficiencia posible. Por eso veo difícil cambiar el lenguaje desde un laboratorio de ideas.

Ivette García 17 marzo 2021 - 6:54 PM

Felicidades Adriana por introducir este tema que a muchos preocupa. Es importante y tiene muchas aristas sobre las cuales vale la pena reflexionar.
Confieso que para mí muchas veces el problema está en la medida de las cosas, como en otras esferas de la vida.
Siempre estaré en defensa de la lengua y lo que me preocupa de las redes es que la reproducción de estilos que simplifican tanto los textos, terminan por generalizarse. Y al final se asume, porque como bien analizas la lengua pertenece a los tiempos y a los individuos. Pero en la docencia, por ejemplo, uno ve cuánto afecta.
En textos académicos, en eventos, en clases y exámenes de diversos temas, el uso excesivo de «los» y «las», por ejemplo, me parece terrible. No soy linguista pero en mi comprensión todo lo que afecte la estética misma y la comprensión de la lengua, máxime la castellana que es tan rica, es fatal. Claro está, no es el caso de «presidenta» por ejemplo.
Recuerdo cuando comencé a dirigir a los escritores del área de ciencias sociales en la UNEAC, una amiga me alertó cuando vio mi primer mensaje público por correo electrónico, que cuidara el género, etc.. Como soy demócrata convencida eso derivó en un cruce de mensajes hasta que terminé optando por decir «colegas», siempre con miedo de que así como han hecho algunas veces con «miembro», hicieran un día con esa palabra neutra lo mismo.
Creo muy saludable debatir sobre el asunto y me parece muy atinado lo referido a usar «siempre que se pueda» el vocabulario neutro, así como cuidar las necesarias diferencias entre el lenguaje formal y el de las redes. Como en todo, las modas también cargan con exageraciones que terminan por desvirtuar las mejores ideas.

Wilfredo 20 marzo 2021 - 9:32 AM

Lenguaje inclusivo? Pura demagogia neo marxista. Una nueva manera de atacar las bases de la sociedad capitalista para tratar de imponer la debacle de las ideas socialistas, que sabemos perfectamente que solo traen caos, destrucción, miseria y control.
No quieran pretender hacerse eruditos y eruditas sobre la base de una teoría tan ignorante como es la de la «inclusividad».

Lenguaje inclusivo: ¿jerigonza posmoderna? | Cuba Nuestra: Polémica 19 marzo 2021 - 9:58 AM

[…] Lenguaje inclusivo: ¿jerigonza posmoderna? — La Joven Cuba […]

J. M. Touzón 21 marzo 2021 - 2:29 PM

Yo propongo, para evitar toda esta cuestión del Idioma Inclusivo, modificar nuestro idioma en lo siguiente: usa el artículo les y la terminación e cuando incluyamos los dos sexos. Reservar el artículo los y la terminación o para el masculino y las y a para el femenino. Así tendremos les estúpides cuando sean los dos géneros, las estúpidas, femenino y los estúpidos masculino. Les reformistes, reformistos y reformistas; les cretines, cretinos y cretinas. Y como ahora las parejas homosexuales pueden adoptar criaturas, pues si son del género masculino diríamos los padros y las padras y si son del género femenino, las madras y los madros. Y como parece que no hay otra cosa en que entretenerse, los que hacemos los comentarios, comentaristes, comentaristos y comentaristas, nos sentiremos como periodistes, periodistos y periodistas al escribir estes bobedes, bobadas y bobedos.

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