Deporte, resultados y espíritu colectivo, ¿se trancó el dominó en Cuba?

por Harold Iglesias Manresa

̶ ¿Cómo va Cuba en los Juegos Centroamericanos y del Caribe? ¿Ganamos en la pelota contra México? ¿Qué hizo el baloncesto con Puerto Rico y México?

̶ Si te soy sincero, no sé cómo marchan los Juegos. Parece increíble, pero cada día estoy más desvinculado del tema Cuba. Ni siquiera siento esos deseos furibundos de jugar dominó.

Tales preguntas y estados de ánimo de amigos amantes del deporte, que en algunos casos fueron atletas en su etapa juvenil, despertaron mis alarmas sobre cómo en los últimos años ha aumentado el deterioro de ese sentido de pertenencia hacia el deporte, reflejo del resquebrajamiento del espíritu colectivo de la nación.

Fundamento este enunciado desde mi experiencia personal, pues como profesional o apasionado, no persigo igual que antes las transmisiones de certámenes como la Liga de las Naciones de Voleibol, la Copa de las Américas de baloncesto femenino o la Copa de Oro de fútbol, ni sigo al detalle las incidencias de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de San Salvador que por estos días debiera hipnotizar a los adeptos a la actividad del músculo.

No significa que mengüe la llama de cubanía que abrigo en mi interior, sino que me he dejado arrastrar por una corriente cada vez más poderosa de ruptura y desarraigo, con expresión indiscutible en el deporte, una de mis grandes aficiones.

Este fenómeno es visible también en generaciones más pequeñas. Y va desde el desinterés de padres e hijos por matricular en un deporte –con mayor expresión en disciplinas de conjunto–, hasta la apatía por vitorear el rendimiento de un atleta o equipo cubano en una competencia, o el desgano por disfrutar en familia una transmisión televisiva de deportes.  

deporte cubano

El cetro de las balonmanistas cubanas en tiempo extra sobre las boricuas, exacerbó los sentimientos de trabajo en equipo en San Salvador. / Foto: La Tribuna.

La desconexión, el individualismo y la falta de interés protagonizan las agendas cotidianas del cubano como consecuencia de una crisis en lo económico, las estructuras políticas, las instituciones y la sociedad.

Tales comportamientos no pueden desligarse de sentimientos de inconformidad, desilusión, quiebre y ausencia de espacios dialógicos o de construcción de ideologías colectivas, sin pecar de absolutos, a todos los niveles.

Lo vemos desde la respuesta de un niño de primaria en un examen de Español-Literatura o Historia, que rompe con los patrones preconcebidos sobre lo que estaría en el rango de lo correcto; en la deconstrucción que hace de nuestra sociedad un cineasta o realizador audiovisual e incluso, en las estadísticas de las últimas elecciones.

La urgencia de mirar nuestro deporte por dentro

En el deporte se entremezclan sensaciones asociadas a ese imaginario colectivo, vinculadas a elementos de solidaridad y espíritu de lucha como rasgos de cubanía.

Por una parte, con orgullo celebré cada brazada de la cuarteta femenina del relevo libre en la natación centroamericana; el triunfo in extremis 29-28 de las balonmanistas sobre Puerto Rico o el gesto digno de la pistolera Laina Pérez al devolver la presea de bronce a la mexicana Alejandra Cervantes, quien la merecía por su rendimiento en la final. También me sobrecoge el hito que marcan en esta temporada los peloteros cubanos en la Major League Baseball (MLB), con récord de ocho participantes de cara al Juego de las Estrellas.

El rendimiento de los peloteros cubanos en la actual temporada de la MLB se verá coronado en el Juego de las Estrellas. Foto: Twitter mlbcuba.

Por otro, me golpea el pobre performance de la selección de baloncesto, en especial la femenina, que además de quedarse sin preseas en San Salvador, acumula sucesivas derrotas y demostraciones por debajo del prestigio que labraron sus predecesoras en la FIBA América Cup.

El béisbol, esa pasión considerada nuestro deporte nacional con una huella cada vez más endeble dentro de la sociedad, también tiene una racha extendida sin ganar un cetro en alguna competición de nivel.

Por su parte, del voleibol persiste el eco ensordecedor de las otrora espectaculares Morenas del Caribe empolvado en el recuerdo, y el equipo masculino simula una lluvia caótica de electrones sobre el mondoflex de la Liga de las Naciones, pese a que sus miembros juegan con notoria calidad individual.

Me golpea también la agonía de nuestro once en el fútbol en la Copa de Oro con asiento en Estados Unidos, con otros cuatro abandonos incluidos en su nómina antes del silbatazo inicial en Houston, y la derrota de escándalo con 0-4 ante Guadalupe.

Como parte de ese debilitamiento en las disciplinas de equipo, pueden enunciarse: la ausencia de infraestructura idónea de entrenamiento; el escaso dominio de elementos de sabermetría y de análisis de contrarios por parte de los cuerpos de dirección de los equipos; la inexistente política de clubes de estas disciplinas –pese a la contratación de deportistas en el exterior– y la inestabilidad en las plantillas de las escuadras, sometidas a procesos de renovación derivados, entre otras cuestiones, del éxodo creciente de talento hacia escenarios más estables y lucrativos.

A lo anterior cabe añadir las limitadas oportunidades de confrontación de nivel en casi totas las modalidades de conjunto, bien distantes del panorama  de las pasadas décadas del 70 y el 80, donde los frecuentes topes con las antiguas selecciones del extinto campo socialista constituían verdaderas pruebas de fuego.  

Deporte

Cuba ha encajado tres reveses y nueve goles en contra en la más reciente versión de la Copa de Oro. Foto: Colaborador de Jit.

Jugando como visitador en el terreno país

A tono con el deporte, expongo algunas variables que, a mi juicio, pudieran estar incidiendo en el deterioro del pensamiento colectivo en Cuba, sujeto a complejidades y distintas interpretaciones:

  • Ausencia de espacios de participación ciudadana: La participación ciudadana activa y la creación de espacios para dialogar abiertamente, son esenciales para construir un pensamiento colectivo saludable. La ausencia durante décadas de canales institucionales que la promuevan ha dificultado la construcción de consensos y la generación de ideas. Ejemplo de ello fueron los retiros forzados, sin explicación, de peloteros estrellas a fines de la década de los ´90, como Lázaro Valle, Lázaro Junco, Omar Ajete, Ermidelio Urrutia, Remigio Leal, Lázaro de la Torre y otros, por tener 33 años o más. Vale mencionar las injusticias cometidas al seguir criterios de calidad en la conformación de un equipo nacional y dejar a jugadores que hicieron méritos en detrimento de otros que «caían bien».
  • Impacto del aislamiento internacional: Las medidas coercitivas unilaterales impuestas contra Cuba también han influido en la construcción del pensamiento colectivo. Ello ha restringido el acceso e intercambio con diversas corrientes de pensamiento, y se ha dificultado la incorporación de perspectivas externas. Aquí debemos señalar la negativa de concesión de visados para acudir a la edición de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Mayagüez en Puerto Rico, así como otros ejemplos similares, que impidieron a los atletas cubanos foguearse e intercambiar con atletas, entrenadores y académicos de Estados Unidos, la principal potencia deportiva mundial.
  • Supresión de la crítica y el disenso: En un contexto donde la discrepancia y la crítica han sido suprimidos, es posible que se genere un ambiente de autocensura. Ello condiciona que quienes no expresen opiniones diferentes o contrarias a lo oficial, frenan el debate y la construcción de un pensamiento colectivo más amplio. En más de una ocasión, entrenadores o investigadores de áreas vinculadas al deporte han planteado ideas o métodos innovadores que difieren de los existentes y han sido removidos de sus cargos o, en el menor de los casos, mal vistos. Maikro Romero, Francisco Ayala, Justo Noda, Juan Ignacio Cruz, Santiago Antúnez, Lino Socorro y José Antonio Guerra se cuentan entre quienes han padecido este fenómeno.
  • Limitaciones en la libertad de expresión: La existencia de un control estricto sobre la libertad de expresión y los medios de comunicación, así como la falta de pluralidad, han reducido la diversidad de opiniones y perspectivas y sembrado el desaliento para la participación activa en debates y discusiones. Varios atletas, entrenadores y personal médico han sido tildados de «incómodos» o tachados del panorama deportivo por promover críticas constructivas en función del desarrollo.
  • Nulidad de contenidos que fomenten el ejercicio de la crítica en los niveles de enseñanza: Aunque Cuba ha tenido un sistema de educación público, gratuito y de alta calidad, también ha transitado por cauces menos críticos y más cerrados al pensamiento independiente. Las EIDE y las ESPA, e incluso la Universidad de Ciencias del Deporte Manuel Fajardo, como instituciones de enseñanza deportivas dentro del sistema cubano, no escapan de estos arquetipos.

Con saldo de dos victorias y seis derrotas, y cinco puntos, Cuba marcha en la posición 12 de la Liga de las Naciones de Voleibol. Foto: FIVB.

Para José Martí, considerado por su pensamiento el más universal de los cubanos, existían tres ideas sobre las cuales transitar hacia la consecución de la libertad plena: moralidad, justicia y libertad que sumadas a la solidaridad y el humanismo como cuestiones inherentes a toda persona de bien, empastan cuando de pensamiento o esfuerzo colectivo se trata. Por norma general, adherirse con fidelidad a ellas debiese desembocar en resultados positivos, ya fuere para un equipo deportivo, una clase, una comunidad o el devenir de un país.

* * *

Hago un viaje por mi Cuba amada. Hay escalas obligatorias y tatuadas en mi memoria y el imaginario popular: los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 y ese quinto lugar histórico por países. Revivo cada remate o chiquitica por el centro de las Morenas del Caribe y su inigualable cadena de tres cetros bajo los cinco aros. Veo la imagen de Pedro Luis Lazo en aquella electrizante semifinal del I Clásico Mundial de Béisbol frente a República Dominicana; celebro con éxtasis el subcampeonato mundial de los varones del voly en 2010 con León, Simón, el Ruso Sánchez, Cepeda, Hierrezuelo, Camejo, Leal y compañía.

Vuelvo la mirada y mis sentidos hacia las incidencias de los Centroamericanos y del Caribe de San Salvador, la Liga de Naciones de Voleibol, el Juego de las Estrellas de la MLB y cuanta competición de equipos involucre a deportistas cubanos. Intento responder a mis amigos e involucrarlos con ese sentir, convidarlos a construir un país mejor desde el pensamiento colectivo.

Nos jugamos el futuro de no poder conseguirlo. Como otros, no dejo que las crudas realidades mengüen mis fuerzas, aun cuando en no pocas ocasiones sienta que aro en el desierto.

 

3 comentarios

Fidel Sanchez 6 julio 2023 - 9:46 AM

Sería muy saludable que se suprimiera el castigo a los deportistas que abandonen el equipo después de la competencia. Así de simple. “Sabemos que algunos se van a quedar, pero por favor, háganlo cuando termine todo”

rafafon 6 julio 2023 - 10:38 AM

Cuando el equipo de vollyball femenino ganó el oro en Atlanta le.fueron otorgados 50 mil dollares como premio…Eugenio Geroge lo uso para comprar equipamiento deportivo y fomentar una liga nacional, a su llegada a Cuba fue sustituído del cargo y castigado por usar el dinero del Comandante!!!

Yudy 6 julio 2023 - 11:03 AM

MAGISTRAL, DOLOROSO y CIERTO!!! Gracias por todo y por tanto!!!! Se te Quiere🥰

Los comentarios están cerrados.

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