|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
Por: Yasel Toledo Garnache (estudiante de periodismo en la Universidad de Holguín)
Las combinaciones de teclas Control-C y Control-V constituyen las preferidas de muchos estudiantes universitarios. “Son el mejor invento de la historia”, “me permiten hacer dos trabajos finales en menos de un día” y “qué sería de nosotros sin ellas”, son expresiones que escucho con frecuencia.
No pretendo declararme enemigo de las nuevas tecnologías, pues reconozco sus ventajas y, en verdad, no imagino el futuro sin ellas. Tal vez, este comentario provoque el disgusto de algunos de mis compañeros, especialistas en el plagio de información, pero deseo contribuir a la extinción de ese mal, aunque no me declaro libre de pecados.
Resulta lamentable que alumnos universitarios no emitan sus criterios en trabajos que constituyen evaluaciones finales y se limiten a reproducir los de otras personas. Dicen que científicos, masters y doctores hacen análisis más profundos y exactos, por lo que es absurdo emitir opiniones que no estarían a la altura. Algunos, merecen una medalla olímpica en el deporte del “copia y pega”, pues ni los profesores más exigentes los han descubierto jamás.
Cambiar el orden de las palabras y el tiempo verbal, buscar sinónimos e incorporar vocablos “mágicos”, como “pienso” y “considero”, que parecen el inicio de una reflexión, son técnicas efectivas.
He leído o escuchado trabajos evaluativos en los que no aparece ni una cita referenciada, aun cuando es obvio que el ponente no estuvo en el nacimiento de José Martí, en las guerras santas de los Templarios franceses, ni en uno de los casamientos de Einstein. Asimismo, he presenciado exposiciones, en eventos científicos, merecedoras de un premio, no por constituir investigaciones profundas con grandes aportes, sino por ser excelentes resúmenes de libros y artículos de Internet. Algunos universitarios, nos hemos convertido en declamadores y escribanos, pues reproducimos lo que otros dicen.
¿No podríamos contrastar fuentes, sacar nuestras conclusiones y hacer aportes, e incluso, contradecir los planteamientos de algunos autores? Creo que sí, pues la inteligencia de quienes estamos en las aulas es indiscutible, y solo la pereza y costumbre de ser finalistas evita que leamos abundantes materiales bibliográficos y logremos mayor calidad en lo que hacemos.
Hoy, Control-C y Control-V nos ayudan, pero mañana podríamos sufrir sus daños. Sin embargo, estudiar, polemizar, analizar y aprovechar el tiempo al máximo nos proporcionará una evaluación prominente en las asignaturas y también en la vida.
Debemos comprender que cuando copiamos y pegamos informaciones sin razonar, no aprendemos y, quizás, en el futuro se derrumbe un edificio diseñado por nosotros, nuestros alumnos se rían, porque las clases no tienen calidad o recetemos medicamentos de forma desacertada.


Sustentada por una larga historia de éxitos, la calidad del pelotero cubano es indiscutible. Considerado el deporte nacional desde hace más de un siglo, el béisbol nacional cuenta con figuras estelares desde mucho antes de 1959.
Pero a partir de entonces, y a la usanza de los países del excampo socialista, el castrismo suspendió toda actividad conocida como profesional y dictó la sola aceptación del «amateurismo».
Al igual que en naciones como las extintas Unión Soviética y Alemania Oriental, la practica deportiva se convirtió en un apéndice más de la política y la guerra fría; su principal función era demostrar la superioridad de un sistema social sobre otro.
Sólo que, ¿eran y son realmente amateurs los deportistas cubanos? Rotundamente no.
Situado siempre en los extremos, el régimen creó atletas en laboratorios de alto rendimiento, los hizo comulgar ideológicamente, les regaló un estatus privilegiado y el derecho y la obligación a la practica permanente bajo subsidio estatal.
Bien que ha gastado millones el castrismo para vender su imagen, empobreciendo así otras esferas de la vida espiritual y material de los cubanos, que hoy comulgan con la miseria y, para colmo, tampoco ganan medallas.
Años atrás, el estado benefactor y subsidiado por la URSS fungió como una punta de lanza capaz de mantener el control sobre la población adormeciéndola con logros deportivos. El béisbol, por su simbolismo y popularidad, por constituir un punto de confrontación permanente con Estados Unidos, ha sido la esencia de todo este proceso.
Pero los éxitos de entonces eran obtenidos frente a atletas en desarrollo o inexpertos entusiastas que en muchas ocasiones se costeaban a sí mismos sus actividades. Y por si fuera poco, aquellas victorias eran presentadas como batallas de David contra Goliat, reflejo del mundo de ficción en que han vivido los cubanos.
El mundo real, sin embargo, ha cambiado. Ya no hay subsidio soviético, la Isla no puede ocultar su empobrecimiento y su improductividad, y la crisis se extiende más allá del deporte. Los peloteros cubanos han perdido fortaleza física y no poseen los recursos técnicos y tecnológicos adecuados. Por la mente de los jóvenes ya no pasa el absurdo compromiso de dedicar sus medallas al Comandante en Jefe, en cambio, muchos sueñas con escapar y jugar en ligas profesionales.
Mientras tanto, Castro, en sus trece, pretende mantener a los cubanos aislados, esgrimiendo un anacrónico discurso que supuestamente demuestra la superioridad atlética del socialismo, silenciando la condición de profesionales de Estado de los atletas.
El mundo ha cambiado tanto, las reglas vigentes han borrado de tal modo las fronteras entre los amateurs y los profesionales, que el otrora supuestamente invencible equipo cubano ha perdido, entre otros eventos, los tres últimos campeonatos mundiales, dos de las últimas olimpiadas y, después de 40 años de dominio absoluto, los Juegos Panamericanos.
El análisis de la tragedia nacional, a la luz de la derrota panamericana y de tantos otros descalabros, evita ir a las raíces del asunto, quedándose en supuestos errores técnicos.
Incapaz de reconocer la sarta de errores políticos y conceptuales que han llevado al desastre deportivo a la Isla, Fidel Castro sigue llamando traidores a quienes han decidido pensar por sí mismos y labrarse un futuro.
Un régimen aislado, encerrado en concepciones anacrónicas, que condena a sus atletas a una miserable vida posdeportiva, no puede revivir éxitos que mucho tuvieron de fraude y manipulación.
La frase de Castro de «volveremos a ser la potencia dominante en el beisbol» es una idea desfasada por voluntarista. Más bien habría que preguntarse si alguna vez Cuba fue realmente una potencia tan absolutamente dominante en el deporte de las bolas y los strikes.
Los análisis que se hacen para revertir las causas de las derrotas beisboleras deberían comenzar por aceptar que en el deporte también se vive un tiempo real, que ser un profesional remunerado de la disciplina es una justa aspiración de cada deportista.
El tema del post el Copy and Paste y el muchachon sigue copiando esto es de Cubanews,que clase de descarado
@Chachareo
Hemos puesto los dos un comentario exactamente a la misma hora.
Quiero comentarte. Rodolfo el Vice, te está provocando, y te ha insultado. Me he permitido usar la misma palabra que él te ha dedicado.Tengo una vena chancletera que saco dos veces al año.
Te ruego que no entres en esas provocaciones de Rodolfo El Vicepresidente, dado que es una forma de actuar que viene de lejos.
Hace un año, iba guardando todos mis comentarios y algunos comentarios de otras personas. Además en mi blog, hay una página de Ciberbasura que recoge, casi todos los insultos que distintos «nicks» han ido soltando.
Lo que menos favorece a LJC es entrar en la dinámica que pretenden algunos comentaristas respecto a las personas que no piensan como ellos.
Por lo tanto, en mi opinión, se trata de denunciar a las personas que juegan sucio sin llegar al insulto.
Arroyo Naranjo, La Habana, 29 de septiembre de 2011, (PD) Escribía por estos días un plumífero de la prensa oficialista que los que criticamos los altos costos sociales de los chapuceros remiendos que llaman actualización del modelo económico, pretendemos ser “más leninistas que Lenin”.
No hay que exagerar. Por lo menos a mí, no me place en lo absoluto nada que tenga que ver con dictadores sanguinarios, que no mucho más fue Vladimir Ilich. Pero ya que hablamos de Lenin, su NEP fue muchísimo más coherente y eficaz que el socialismo de timbiriches y vendutas que ahora mismo nos venden como la panacea para los muchos males incurables del castrismo, que en realidad nunca fue socialismo como tal, sino una coartada ideológica.
Con tal de garantizar el poder absoluto al Máximo Líder, igual pudo ser fascismo, que es a lo que más se parece el paradero incierto adonde ahora nos enrumban.
Luego de tantas marchas y contramarchas, a la revolución cubana de socialista sólo le queda el partido único y la retórica de un discurso que ya nadie toma demasiado en serio.
Ante el socialismo-capitalista mercantilistamente primitivo que se nos viene encima, con insalvables y escandalosas diferencias de clases, impuestos leoninos, los subsidios sociales reducidos a su mínima expresión y derecho a ninguna otra cosa previsible que no sea las tonfas de los policías y los calabozos, a quién mejor recurrir para rebatir tanta socarronería que al mismísimo Carlos Marx.
El autor de Das Kapital se mesaría la barba y chillaría como un poseso de darse una vuelta, no por Soho, como en la obra teatral de Howard Zinn, sino por La Habana del despetronque castrista.
La culpa de la recurrencia al marxismo -que no al leninismo, ¡solavaya!, primero echar mano a Bakunin, ¿por qué no?-, no es nuestra. Algo tenía que quedarnos del marxismo aprendido de carretilla en las aulas según los manuales soviéticos del post-estalinismo y explicado por tantos profesores vesánicos y oportunistas. Hasta complejo de culpa nos quedó de usar la mano derecha y no la zurda.
Sentarse en el palco derecho a esperar la restauración capitalista, que es lo que de todos modos viene, sólo que a la manera de los generales-empresarios que ponen cara de chino mientras juegan sin bala a la ruleta rusa, sería mucho más fácil. Lo único que habría que hacer es armarse de paciencia y aguantar las nauseas. Pero de veras que no es mi estilo. No así. Para esto, es mejor que no hubieran tratado de hacernos comunistas a la cañona…
luicino2004@yahoo.com
@Help en relación a Rodolo, El Vice.
El Vice me desconcierta de vez en cuando: sus paranoias, sus neuras, su jornada de trabajo compatible con 24 horas en los blogs, y ahora «está en Salónica»
Es sábado, son las octubre 29, 2011 en 2:16 am en Cuba es decir las 9:16 minutos en Salónica y le dice a Tony que va a ver piedras cuando desayune. Hasta ahi todo casa.
Sin embargo, hora y media más tarde, y ya son las casi las 11 de la mañana se pone a copia y pegar (el tema del post) un artículo publicado en http://phantom-elfantasma.blogspot.com/2011/09/ay-carlos-marx.html el 29 de septiembre y firmado por Luis Cino Alvarez y que ha olvidado poner el título: ¡ ¡Ay, Carlos Marx! Nada que ver con el pots, ningún tema de actualidad, ¡ misterio !
A las 11 de la mañana «escribe», mejor dicho nos pone el Vice a Marx, como nos podría haber puesto, a los hermanos del mismo nombre o la reproducción de las amebas. Pero añade una dirección de correo, cosa que él sabe no es correcto hacer, salvo que Rodo El Vice, sea Luis Cino y se le ha ido la mano.
¡Una explicación por favor en aras a la transparencia!
¡Ay, este viejo no se respeta, qué bretero!
Si,Calvet estas completamente loco. 🙂
Ya quisiera yo tener el talento y la gracia de Luis Cino para escribir!
Calvet,siempre que leas un articulo de Luis Cino veras que al final deja su email.
Yo lo copie’ a proposito para que se supiera quien es el autor.Nada mas.
Ahora tu tambien te has contagiado con el chacha y te ha dado por ser «criminalista» ? 🙂
Quieridos jóvenes:
Les agradezco lo profundo que abordan los temas propuestos; independientemente de algunas desconecciones o impertinencias; buscan lo sumergido del iceberg que se presenta que, como es lógico, ni es el huevo o la gallina, sino, que es el coacervado, las primeras manchas de proteína flotando en el mar primario.
Sí tenemos que rectificar… ¡en todo!… Comenzando por reconocer lo señalado como defecto a los Mencheviques, en 1908, en el Congreso clandestino del PSDR, en Francia: «Quien aborda los problemas particulares sin resolver previamente los generales, habrá de chocar ciegamente con estos y chocar, en cada oportunidad, es condenar a la propia política a la peor de las vacilaciones y falta de principios».
Es imprescindible abordar descarnadamente los errores, pero, evitando mentir.
Vice
Sobre el deporte estoy de acuerdo contigo en que al final es profesional dado el entorno en que se desenvuelven los deportistas, pero no le vayas a quitar mérito a los resultados , aun cuando el Gobierno los haya echo suyos y los muestre como trofeo en su vitrina.
Nuestros deportistas acumulan más victorias ante potencias deportivas que ante deportistas autodidactas, y el estado actual de las cosas, es resultado de las carencias económicas, que si son responsabilidad del gobierno y del empuje y dedicación que los gobiernos le han ido dando al tema deportivo en sus paises,
Blanco y Negro, No!!! 😉
Saludos