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sábado, octubre 31, 2020

A la conquista del cuarto poder

Si nuestro estado socialista de derecho logra un día descansar única y exclusivamente en estructuras y representantes elegidos por el pueblo, será inevitablemente a través de un perfeccionamiento del sistema electoral que lo haga más participativo y no lo subordine a ningún grupo de poder, ni económico ni político. A este punto el Partido habría terminado su período histórico de fuerza dirigente superior y el poder legislativo sería un reflejo razonablemente fiel de los consensos y disensos de la sociedad socialista, extendiendo esa cualidad al ejecutivo y al judicial.

En este ejercicio inédito de democracia participativa, la libertad de expresión efectiva no puede estar tampoco circunscrita ni a lo admitido por un sistema ideológico como en el socialismo real, ni a lo tolerado por los grandes intereses económicos como en las democracias representativas modernas. Pero si la forma de lograr lo primero es relativamente clara, lo segundo es un reto complejo que el socialismo nuevo deberá afrontar con particular cuidado, entre otras cosas porque no existe ningún precedente.

El problema radica en que la libertad de expresión es significativa solo si está acompañada de libertad de información, y esta a su vez necesita una libertad de prensa que garantice la difusión de opiniones diferentes. Es claro que una prensa dirigida en su totalidad por el Partido, o incluso por un gobierno como el que aquí discutimos, no es una buena prensa; pero tampoco lo es el modelo capitalista de prensa donde la opinión es manufacturada por los dueños de las corporaciones mediáticas en representación de los dueños del capital. De esta forma la única solución para la Tercera República es desarrollar un sistema mediático nunca antes visto que descanse en la fuerza de la participación democrática.

A diferencia de otras cuestiones importantes en las que también se precisa de estudio y consenso, como por ejemplo la forma en la que debe coexistir la planificación con el libre mercado, el tamaño máximo de las PYMES, o el grado de desigualdad que va a considerarse constitucional, el sistema mediático de la república nueva es un tema especialmente delicado para el éxito de nuestro proyecto de país. Una mala prensa es mortal para la democracia, particularmente cuando se mercantiliza y queda sujeta a la propiedad de alguien, que puede entonces impedir cualquier rectificación diseñando estados de opinión.

No pocas veces hemos visto cómo esos estados de opinión manufacturados se imponen incluso sobre el estado de derecho en democracias representativas, donde el poder mediático desarrolla  mecanismos de defensa infranqueables contra cualquier regulación que limite su influencia. En la práctica este cuarto poder no ha sido nunca controlado por la persona real sino solo por grupos con suficiente dinero para poder competir o, cuando sus intereses coinciden, por la administración de los estados. Un socialismo que adopte la narrativa de la participación deberá por tanto proponer una fórmula nueva para la articulación de los medios de comunicación masiva, en particular de la prensa escrita, la radio y la televisión. Una fórmula que permita, junto a los medios administrados por el gobierno, la existencia de medios independientes que sean a su vez periódicamente legitimados sobre la base de mecanismos fundamentales de participación social.

Lo primero será garantizar una completa libertad de asociación, independiente de requisitos ideológicos y solo limitada por la demostrabilidad de un financiamiento legítimo. De esta forma grupos de la sociedad civil, sindicatos, organizaciones gremiales, instancias comunitarias, etc. generarán una pluralidad de espacios que ofrezcan a la persona real la posibilidad de construir sus propios medios de comunicación alternativos como forma de expresión. En este nuevo escenario el Partido sería ya un actor de la sociedad civil, con las mismas oportunidades que cualquier otra asociación para usar el terreno mediático. Las propuestas de creación o permanencia de medios de comunicación no gubernamentales o independientes podrían entonces ser hechas por estas organizaciones y asociaciones periódicamente, quedando solo por establecer un proceso de validación democrática para la regulación del alcance de los mismos.

A modo de ejemplo imaginemos una regulación según la cual el presupuesto anual invertido por el conjunto de todos los medios independientes no pueda superar el monto correspondiente a la inversión hecha por los medios oficiales del gobierno en ese mismo año. Esto puede lograrse fácilmente estableciendo al inicio de cada año topes máximos individuales al presupuesto que puede invertir cada medio independiente. A su vez el valor exacto de cada uno de estos topes se establecería proporcionalmente al nivel relativo de identificación que la ciudadanía expresara en una “elección de medios”; un tipo original de votación general que podría realizarse al término de cada año.

Este ejemplo sucinto defiende la factibilidad de implementar en la nueva república algo que hasta hoy es solo una utopía para el pensamiento progresista: una verdadera libertad de prensa que no sea exclusiva de los privilegiados. En armonía con la narrativa de la participación, los medios de comunicación serían así plurales, imposibles de monopolizar y controlados directa o indirectamente por la participación ciudadana, según sean respectivamente independientes o gubernamentales. El mecanismo de retroalimentación democrática sería además suficientemente dinámico, al menos sobre los medios independientes, y el balance entre estos y la línea gubernamental fortalecería a su vez el equilibrio informativo del nuevo sistema democrático.

Que el Partido pase a conformar la sociedad civil es la transición natural para una organización que seguirá preservando una doctrina a la que muchos cubanos tributan y seguirán tributando. En el nuevo socialismo sin embargo, el término “partido” que había perdido ya su dimensión electoral con la Revolución, se convierte en solo una palabra, que puede ser usada para nombrar asociaciones;  todas desconectadas de los mecanismos de toma de decisiones del Poder Popular. Como asociación, sin embargo, el Partido tendría total acceso a la creación de sus medios de comunicación independientes desde donde continuar el trabajo político-ideológico e influir en la dinámica social y estatal. Es de esperar que en el caso de unas elecciones de medios, el mayor porcentaje de votos y por tanto la mayor capacidad de inversión vaya inicialmente a las propuestas de prensa, radio y televisión del Partido.

Todo este cambio en la concepción del escenario mediático, que ha sido aquí ilustrado con un ejemplo concreto de reglamentación pero que tomaría su forma real detallada del consenso de los parlamentarios, es vital para la narrativa de la participación. Y aún en cierto modo parece esencial también esa idea de controlar los medios independientes por vía de elecciones, donde una vez por cada período las personas decidan en las urnas el destino de las líneas editoriales preestablecidas que se les presenten. Es cuando menos teóricamente interesante que como parte del proceso de desideologización de los mecanismos de representatividad ciudadana que el socialismo nuevo impulsaría, se haga necesario precisamente comenzar a tratar a los medios como lo que en realidad son: representantes de ideologías.

Más un derecho que una mercancía y mucho más que un servicio público, los medios de comunicación son el cuarto poder del estado y su control debe ser democratizado como único modo de protección frente a la creación artificial de consensos y disensos. Es un inmenso poder que enseña a pensar estableciendo plataformas de razonamiento y configurando las identidades ideológicas y nacionales. No habrá libertad plena ni socialismo nuevo hasta que la responsabilidad por el necesario equilibrio en el alcance de los diversos generadores de opinión recaiga en la persona real y no en poderes económicos o élites políticas.

16 Comentarios

  1. Mr. Egor Hockyms, una ves más nos escribe un post totalmente utópico, sin lugar a dudas se merece un lugar en los escritos de misticismo, sabiduría, autodescubrimiento, etc, pero no ofrece ninguna solución practica de como destruir los grillos de la esclavitud social, politica y económica que sufre el pueblo de Cuba a manos del regimen actual. Mientras tanto se esperan mas sanciones por parte del Presidente Trump y el senador Rubio, añadir la nueva campaña anti envíos, remesas, etc, a Cuba, por parte del bufón Alex Otaola y solo nos queda sonreír y decir … «recoge que nos mudamos» … 🙂 🙂 🙂 Saludos 😉

  2. Le repito, Sr. Hockyms, primero deberá convencer a la nomenclatura del CCPCC de sus ideas acerca de la «Tercera República».
    Como ya le dije, primero se quedarán muy serios y luego casi desmayarán de tanto reírse.
    Sr. Hockyms, en Cuba hay un grupo de poder desde 1959 con la intensión públicamente expresada de gobernar para siempre el país. Lo de la » irreversibilidad del socialismo en Cuba» en realidad debe leerse «que nadie toque nada, yo solo puedo tocar».
    Ellos no van a comprar su «Tercera República», Sr. Hockyms, puede usted estar seguro de ello. Es realmente fácil y cómodo, «en nombre del pueblo», mantener el poder de por vida sin oposición alguna.
    Casi puedo ver a los funcionarios del partido único diciéndole que si quiere lograr su «Tercera República» vaya pensando en alzarse en alguno de los sistemas montañosos del país con sus seguidores.
    Despierte, Sr. Hockyms. Un futuro algo mejor para Cuba no puede forjarse si no se entiende el presente.
    Reciba un saludo.

  3. Es un escrito interesante. Es bueno echar un vistazo a puntos de vista diversos que no resulten tedioso leer.
    Me siento identificado con la idea de despolitizar la prensa, en cierto grado, relegando lo que hoy conocemos como partidos a lo que son: simples organizaciones sociales. Me parece magnífico también la visión de dejar que las personas tengan su cuota de responsabilidad y derecho cívico de crear asociaciones según sus intereses, del tipo que sean. Y sobre todo, es reconfortante que una persona que aparentemente defiende una forma de estado socialista, se refiera a desuscribir los medios de información de ideología alguna. Expléndido.
    Hay sin embargo un par de detalles que no alcancé a comprender:
    1. Si todos esos medios de verdadera prensa libre van a ser financiados por el gobierno(ya que se habla de presupuestos) ¿Será verdaderamente imparcial? Una de las razones por las que la llamada prensa libre, que no lo es tal, es tan poderosa; radica en su financiamiento. Existen mecanismos integrados de mercado que posibilitan su autofinanciamiento. Ello en teoría no es malo necesariamente, pero en la práctica es imposible que no reflejen de alguna manera esa situación. Sin embargo, la posibilidad legal de la coexistencia de miles de medios de prensa e incluso de iniciativas personales de bajo o ningún presupuesto, hace algún tipo de equilibrio mucho mejor que la existencia de un dueño único absoluto o de un influencer gigante.
    2. ¿Cuál es la justificación para que el presupuesto de los medios «no-estatales»(que en este contexto será difícil de creer) deba ser equivalente a los estatales? Esto de nuevo, más o menos toca lo del autofinanciamiento, pero lo que me interesa reflejar es lo fácil que resulta poner reglas arbitrarias que en definitiva van en detrimento de lo que se pretende. De aplicarse una medida como esta, un gobierno tendría una excusa expléndida para aquellos que critican los obstáculos de la libertad de expresión: el propio gobierno financia a los medios de oposición! Pero resulta que sí los medios oficiales son solos uno o dos, su financiamiento sería muchísimas veces mayor que el de cualquiera de los cientos que no representan directamente al gobierno.
    Este es sólo un ejemplo, el propio autor reseña más reglas arbitrarias como el tamaño máximo de las peymes y el grado de desigualdad tolerable. Restricciones que en definitiva una vez transformadas en leyes son una fuente inagotable de corrupción.
    Yo optaría por intentar reducir al mínim la influencia del Estado en cualesquiera de los aspectos de desarrollo económico y social de un país. En la medida que el Estado pierda poder y reduzca su tamaño, los propios ciudadanos serán los realmente empoderados. Después de todos, el Estado siempre será lo suficiente poderoso siendo garante de la seguridad y la justicia como para darle más aún.

  4. Es decir: el tema está en como tener libertad de prensa sin que nadie critique al Socialismo.

    Pues lo veo complicado porque o se es libre para criticarlo todo o no se es libre.

    Además, rápidamente nos olvidamos de que en un sistema de libre circulación de información no es posible un dominio total cuando todas las informaciones pueden alcanzar a sus receptores. En una Cuba futura con libertad de prensa Granma también será legal.

    • Sr. Manuel:

      En una sociedad pluralista El Granma continuara con su alto valor social. Excepto si el papel sanitario lo ponen por la libre.

      • Seguramente en un estado socialista de derecho los ciudadanos podrían exigir un Granma con las paginas en blanco.

      • Granma es un periódico de partido. Hay algunos en los países democráticos y no tienen éxito porque pocos lectores tragan tanta parcialidad.

        En Cuba tiene éxito porque no hay mucho donde elegir.

  5. Es la primera vez que no llego al final de un post…………el comunismo no existe hoy.
    Dejame seguir leyendo a Julio Verne.
    No se avisora en Cuba ningun cambio radical referente a que el PCC ……deje de ser el organo dirigente poruqe en la practica los dobleses de funciones con la direccion del gobierno estan . Los mismos que toman desiciones en la direccion del PCC se encargan de aplicarlas a travez del gobierno .
    Sin resolver esa primera separacion PCC-gobierno ………………….nada cambiara de forma colateral.
    Seria mas sano a seguir haciendo conciencia sobre la nesesidad que la prensa cubana se diversifique , que solo el Granma refleje la aptitud del PCC y que los otros sean a partir de cooperativas obreras con participacion de los gobiernos locales .
    Es la unica forma que periodicos como Trabajadores pueden ser parte y contraparte real del Gobierno en los temas obrero, lo mismo para la UJC …………………..volveria habhar una Bohemia donse la realidad se refleje sin coartacion politica, la publicidad por exemplo ayudaria a la autogestion y mantenimiento de esos periodicos y revista .
    Pedir mas en la actual situacion es irreal ………………..dejame volver a leer a Julio Verne.

  6. Dos problemas veo a sus falacias de la tercera república, el primero creo es evidente, primero hay que quitarle el poder a los dueños de la segunda república, porque no se lo van a entregar ya que ellos se consideran la revolución y que todo va fantástico, y sus descendientes y el grupo de colgados al mazo que la viven no pienso se dejaran quitar así de jamos su medio de vida. De esa segunda república que como usted comienza cuestionando “Si nuestro estado socialista de derecho logra un día descansar única y exclusivamente en estructuras y representantes elegidos por el pueblo” lo primero es los primeros el PCC y sus apoderados, después el pueblo pero claro solo si levanta la mano, si se pone como está usted pidiendo aire ya pasan a ser cuestionable.
    Su segunda gran equivocación es de sobrevalorar lo que sigue siendo la prensa hoy, esos medios de propaganda con dueño que vemos en todos los países, un dueño o un partido político representan lo mismo para un medio de prensa, ellos dictan la línea editorial. Pero la prensa ya hace mucho tiempo que dejo de ser lo que usted está pensando y represento ese cuarto poder y su interacción con las sociedades de los países donde funcionan. Hoy la prensa se lleva en el bolsillo, en la era de internet el poder real de la prensa en busca de información lo dominan los sitios que filtran y te clasifican la información que te ofrecen cuando entras al browser de cualquier dispositivo y te conecta a la red, a la prensa corporativa hoy el presidente de los EU le hace sus declaraciones via Tuiter imagínese usted, el periodismo ciudadano hoy es tan globalizado que la información más inmediata casi siempre nos llega por una vía alternativa, jamás por los estratificados medios de prensa que solo han quedado para leer análisis o hacer seguimiento de eso que fue noticia.

  7. Definitivamente Egor lo tiene todo pensado. Solo nos queda elegirlo como Presidente, volver a empezar todo desde el principio en un estado socialista de derecho nunca visto, con leyes nunca antes aplicadas y esperar otros 60 anos a ver que pasa. Quien quita que de resultado esta vez.

  8. Se exagera el poder del cuarto poder. Trump ganó con la inmensa mayoría de la prensa en contra.

    Basta teclear en Google «portadas Trump» y clickar en imágenes. Veo a Time con una cara de Trump con los pelos convertidos en llamas. A Der Spiegel con Trump cortándole la cabeza a la estatua de la libertad. A New Yorker con Trump caricaturizado con nariz de cerdo.

    Como hiciese eso Granma con algún dirigente, fusilarían al responsable por traición a la patria.

  9. Nunca la prensa sera democratica. Estara al servicio de las clases dominantes. Nunca la prensa dira toda la verdad ni toda sera mentira. Ahora mismo en Cuba al desaparecer la generacion que se sacrifico por hacer una Revolucion esta haciendo todo lo posible por ubicar a sus descendientes y familias, que no se han sacrificado ( iguales a cualquiera de nosotros ) , en lujosas viviendas , con modernos vehiculos y atractivos empleos, libres de las consecuencias del bloqueo y la crisis economica. Acaso asi……. SEREMOS COMO EL CHE ?

  10. A este punto el partido habría terminado su período histórico…
    Nada más y nada menos que un pospretérito. Al abuso inmenso de sesenta años subyugando el pececé a millones de infelices, viene este tío y le suma un abuso retórico…

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