Sin espectacularidades ni estridencias, Killers of the flower moon es una gran película: en ella confluyen una realización signada por la pericia, un tema que rebasa la anécdota para convertirse en un alegato antirracista y, todavía más allá, un análisis de la culpa, de hasta qué punto somos responsables de un crimen aun cuando no sabemos, o preferimos no saber, las consecuencias de nuestros actos.
Yo no soy el tipo de persona a quien le encante comer en la calle, sobre todo en este tipo de establecimientos, pero soy incapaz de no percibir la naturaleza de las aguas donde nadamos. Tenemos un desfase temporal de varias décadas en muchísimas cosas, pero el caso de esa gastronomía chiquitica es bien notable.
En Cuba, mira tú, ha sido un año bastante movido. Para seguir el símil, se trata de un vino casero y espumoso, con toques finales de plátano y papaya. Lo primero que marcó el año en curso, acá en el patio, fue una crisis institucional que dejó descabezados tanto al ICAIC como a la Escuela Internacional de San Antonio. La verdad, se veía venir.
Hoy quisiera romper una lanza a favor del cine de las márgenes. No solo del Tercer Mundo (concepto que, en la percepción de mucha gente acerca del séptimo arte, incluye también a Europa), sino de producciones norteamericanas con distribución y presupuesto relativamente menores. No garantizo, claro está, que en ese conjunto sea todo bueno, así que lo haré recomendando dos piezas recientes dirigidas por mujeres: You hurt my feelings (2023), de la neoyorquina Nicole Holofcener, y The blue caftan (2022), de la realizadora marroquí Maryam Touzani.
Yo me pregunto: Si se han ido cerca de trescientas mil personas de Cuba, ¿por qué hay más basura? ¿Qué ha pasado con los mandados de las personas que se fueron? ¿Por qué, si hay menos personas y menos comida, también hay menos papel sanitario?
Siempre hubo películas musicales que buscaron capitalizar el éxito de determinado solista construyendo un argumento simple que permitiera al intérprete detenerse de pronto y ponerse a cantar sobre un acompañamiento que salía de quién sabe dónde. Con el advenimiento del rock, las cosas no cambiaron mucho: Elvis Presley protagonizó varias decenas de historias fílmicas cundidas de hits; los Beatles, los Monkees, Dave Clark Five, Herman´s Hermits, los Bee Gees también hicieron lo suyo en este sentido.
«¿Qué es la felicidad?», vuelve a preguntar MG y yo dije que no tengo una repuesta, que aún la estoy construyendo. De los guajiros, en sentido general, tampoco sé. Habría que preguntarles uno a uno.