Fernando Ravsberg


LJC entrevista a Fernando Ravsberg

Por: Harold Cárdenas Lema

Fernando Ravsberg es un corresponsal de la BBC en Cuba, uruguayo de nacimiento, lleva más de 20 años viviendo en nuestro país y compartiendo así de nuestras suertes y desgracias. Hace unas semanas le hice la entrevista que les muestro a continuación.

En un clima muy informal me cuenta un poco de sí mismo, “me siento latinoamericano y periodista, a pesar de que realmente lo que más me importa es mi familia. Me veo como un trabajador de la palabra, una persona que más que una profesión ejerce un oficio”.

Este encuentro lo habíamos concertado desde hace varios meses atrás y se sentía como una asignatura pendiente, además de su estatus de periodista en la Isla Fernando tiene su blog Cartas desde Cuba, donde comenta sus opiniones sobre nuestra realidad. Ese día se imponía preguntarle qué significa Cuba para él, y responde que “son los cubanos, la gente, con la que me llevo muy bien y me siento como en casa. De hecho, en este momento es el país del mundo en el que más años he vivido, más que en Uruguay incluso. Es un lugar que extraño y si paso mucho tiempo fuera me entran ganas de regresar”.

Esta respuesta da lugar a nuevas interrogantes, a continuación brinda su mirada sobre los cubanos, dice que “hay cubanos y cubanos, todo tipo de personas como en cualquier país. Hay momentos en que los veo muy brasileños, algunos te dicen que Cuba es el país con más escuelas del mundo y otros que es el país con más presos políticos del mundo. El tema es que es el primer país del mundo, en una cosa o en otra. Pero en general los veo como gente llana, directa, sincera y muy buenos amigos”

Lo miro a los ojos y le hago una pregunta que me interesaba particularmente: ¿dónde yace su lealtad, su compromiso como persona? Responde diciendo que “con la gente, no tengo otra lealtad ideológica. Cualquier proyecto que beneficie a la gente, que permita que vivan mejor, que sean más felices, que se puedan realizar, ese es el que voy a apoyar. Me da lo mismo si es el médico de la familia que proyectó Fidel Castro en Cuba como el mismo médico de familia que desarrolló el alcalde derechista de Santiago de Chile, porque el efecto del médico es el mismo”

Ravsberg: "Me dicen que echo una de cal y otra de arena pero es que la vida es de cal y de arena"

Los que no tienen referencias previas sobre Ravsberg deben saber que este es un periodista muy polémico en los medios, escribe artículos que en ocasiones resultan ofensivos tanto para el gobierno cubano como para la contrarrevolución. De hecho, algunos se refieren a que Ravsberg cambia de postura muy a menudo, al carácter impredecible de sus artículos sobre las posiciones que defiende.

Al respecto comenta que “la realidad es así. No se trata de mi óptica o de ir cambiando, me dicen que echo una de cal y otra de arena pero es que la vida es de cal y de arena. Es irreal reflejar la realidad totalmente negra o totalmente blanca. No proyecto escribir un día un artículo simpático y otro día uno crítico pero no tengo prejuicios en mencionar lo positivo o negativo de la sociedad cubana. No depende de mí sino de la realidad misma, que es rica, cambiante y tiene sus matices. Reconozco que tengo una forma poco diplomática de desarrollar los temas. No hago lo que es ‘políticamente correcto’ hacer. De los 33 muertos del Mazorra no se podían hablar, era políticamente incorrecto mencionarlos y por eso molesté a algunos. No hace mucho publiqué un artículo diciendo que los únicos presos políticos que quedan en este momento son los de Guantánamo, eso también es políticamente incorrecto, muchos opositores creen que no debía haberlo mencionado. Las cosas están ahí, Mazorra y Guantánamo, el problema no es tirar una de cal y otra de arena, sino que existen y que realmente muchas veces lo cuento con una franqueza poco diplomática”

El ajedrez visto desde fuera

Anteriormente Fernando había dejado claro que su lealtad estaba con los cubanos, no con una tendencia ideológica específica, sucede que a grandes rasgos los proyectos políticos para la Isla ya están definidos, y todavía mi entrevistado no se afiliaba a ninguno. Mi próxima pregunta iba dirigida a lograr más pistas al respecto ¿Cuál sería la Cuba que quisiera Ravsberg para los cubanos?

Me dice que aspira a ­“que Cuba se construya a partir del aporte de todos los cubanos, si tuviera un espacio aportaría también, como un ciudadano que vive aquí. Ustedes tienen un nacionalismo muy light, aceptan al extranjero, no es un nacionalismo excluyente. Pero lo importante no es lo que Fernando Ravsberg quiera, lo importante es lo que los cubanos quieran. Y para que puedan decidir correctamente hay que generar los mecanismos que permitan a la nación crearse a sí misma. Para eso la sociedad necesita información, tú no puedes crear nada sin saber lo que hay, es la base de cualquier proceso de pensamiento. No puedes construir un país sin saber cuál es el que tienes, por eso el proceso de eliminación del secretismo es tan importante y por eso es tan dramático que la prensa cubana no dé los pasos que tiene el deber de dar”

Esta última referencia a los medios de información nacionales no me pasa inadvertida, pero ya traía de antemano preparadas mis interrogantes al respecto, sólo un par de preguntas más antes de llegar allí. La siguiente pregunta que le hago tiene un carácter más abierto, entendiendo la Revolución en su sentido adjetivo y no sustantivo, pese a nuestros errores, los cubanos buscamos un proyecto social ajeno a las desigualdades del capitalismo y tratando de lograr una sociedad eminentemente humanista. ¿Se siente incluido Ravsberg en el proyecto socialista cubano?

Él contesta que “cuando vas a vivir a un país no puedes dictar las reglas, eso se llamaría invasión y yo me considero un huésped. Quisiera estar incluido en cualquier proceso de construcción social, no dictando políticas sino para participar con mis vecinos, opinar y hablar sobre lo que hay que hacer en mi cuadra. Nadie me impide participar de las reuniones pero allí ni mi opinión ni la de mi vecino cuentan. Se para un señor y nos dice las razones por las que no se pueden hacer las cosas y cuando vienes a ver salta una señora y lo apura porque va a empezar la novela” Inmediatamente ambos reímos, todo parece indicar que la novela es el peor enemigo de la participación en los barrios cubanos, ya lo había notado.

Continúa al respecto aclarando que “esa reunión tendría que ser decisiva, no digo para la política petrolera cubana sino para mi cuadra, donde coordinen con las demás cuadras hacer un parque infantil en el barrio, por ejemplo. Hoy no pueden siquiera hacer esa coordinación, hay que subir a la estructura vertical y bajar luego de dos meses a la cuadra vecina. Lo lógico sería que se junten sin intermediarios y decidan un montón de cosas que podrían resolver, con eso todos se sentirían un poco más incluidos”

Como este encuentro se produce en un contexto de cambios por los que atraviesa el país, inmediatamente le pregunto al corresponsal qué opinión le merece la política de lineamientos económicos que está haciendo el país y qué expectativas podría tener con la conferencia de enero.

Contesta que “en la conferencia hay puntos interesantes  y radicales, como el ingreso de los gays a las fuerzas armadas. No lo dice así exactamente porque está escrito por políticos, pero se refiere a eso cuando menciona que no se puede discriminar en las organizaciones de defensa de la patria a nadie por sus preferencias sexuales. La parte cultural es muy interesante y en los lineamientos económicos hay también varios proyectos que despiertan expectativas. Hace poco el Cardenal Jaime Ortega habló sobre las reformas tocando dos puntos claves: lo sostenidas que son (son constantes desde hace tres años) y que no hay pasos atrás, cada paso nuevo es de mayor apertura. Como iglesia quisieran que fuera más rápido pero reconocen que se avanza hacia más apertura y de ahí su esperanza. Esa es la visión del Cardenal”

El Gobierno Cubano y la contrarrevolución de Miami se ponen de acuerdo en una cosa: no existe reforma en Cuba.

Entonces comenta algo que provoca una nueva carcajada en nosotros, porque no es usual ver al Gobierno cubano coincidir con la contrarrevolución. Dice Fernando que “paradójicamente el Gobierno no quiere que hable de reformas y Miami tampoco. Cada vez que lo hago irrito a ambos lados. En EEUU dicen que es solo maquillaje y que estoy lavando la imagen de la Revolución y acá dicen que no es una reforma sino un simple ajuste del modelo. Tremendo ajuste que cambia por completo la estructura laboral del país donde los trabajadores estatales pasan a trabajar por su cuenta o en pequeñas empresas y donde se reparte el 20% de las tierras cultivables, con fincas privadas que van a aumentar a 167 caballerías”

Continúa comentando al respecto que “ambas partes tratan de que no lo llame reforma. Pero hay temas medulares que implican un cambio de fondo como soltar a todos los presos de conciencia y conmutar la pena de muerte a los condenados. No se puede obviar esto como algo sin importancia porque hasta hace dos años me estaban diciendo que los presos políticos era el tema principal. Así que a mi falta de diplomacia le sumo mi buena memoria”

Periodismo y algo más

Al fin llegamos al tema de la prensa nacional, le pregunto de forma directa, sin mucho preámbulo, cuál es su opinión sobre el periodismo cubano. Él contesta que “hay gente capaz y preparada, tienen suficiente capital humano, hay periodistas para cubrir dos o tres países como Cuba, una cantidad enorme. Lo que no funciona es el sistema de información, tienes una sola línea editorial regida por el Comité Ideológico del Partido y todos informan lo mismo”

“El meollo del asunto es que hay una sola línea editorial y ni siquiera está en el periódico sino que está muy lejos, en una estructura política. Eso hace que pasen cosas en el país y que la prensa las obvie lo cual profesionalmente es un disparate porque pierdes credibilidad y la gente se entera igual, aquí una noticia corre de Guantánamo a Pinar del Río en muy poco tiempo. Hasta desde el punto de vista político es poco inteligente, ¿cuál es la gracia de que los comunistas dejen la posibilidad de explicar los problemas del país a sus enemigos? ¿Quién va a informar de una manera más favorable al Gobierno, Granma o el Miami Herald?”

Esto último contó con mi plena aprobación mientras tomaba una taza de café que mi anfitrión me brindaba, luego continuó diciendo que “hay cosas como lo ocurrido en Mazorra, que es inmoral para la prensa no publicarlo, es una inmoralidad y una falta de ética no haber enviado a nadie a investigar, a hablar con las víctimas, los familiares, los médicos y los culpables también, hablar con todo el mundo y sacar una historia sobre qué fue lo que pasó”

Ravsberg: "¿qué aprendieron los cubanos de Mazorra? Nada"

En ese momento Fernando nos recuerda que La Joven Cuba fue uno de los pocos que se refirió al tema en su momento, prosigue preguntando “¿qué aprendieron los cubanos de Mazorra? No se aprendió nada, nadie sabe qué pasó, por qué pasó ni de qué forma pasó. ¿De veras piensan que médicos cubanos se propusieron matar ese día treinta pacientes?, eso no funciona así. Lo cierto es que no conocen como se desarrolló el proceso”

“Deberían contarle a los cubanos cómo se puede llegar a una situación como esa, no es pensando en matar a los pacientes sino creyendo que te llevarás una librita de leche en polvo y que nada va a pasar. Si la prensa cubana hubiera jugado su papel, pienso que Mazorra hubiera dejado un mínimo saldo positivo, que es aprender sobre lo que no se puede hacer y lo que cuesta equivocarse. Pero se limitaron a repetir los partes oficiales, murieron treinta pacientes y condenaron a los asesinos, nada más”

Inmediatamente después le pido alguna recomendación para sus colegas nacionales, este se niega alegando que no es quien para ello y agrega “pero Guillermo Rodríguez hizo un excelente análisis e interesantes recomendaciones. Propone que los medios de prensa dejen de pertenecer a un Partido, que no pasen a manos privadas y se conviertan en medios públicos. Esa es la posibilidad que ustedes tienen, no venderlos sino transformarlos en medios públicos. Yo trabajo en uno y los aprecio porque tienen un valor de libertad editorial mayor que los medios de partidos, gobiernos y privados. Si lograsen convertirlos y ponerlos al servicio de la nación, la sociedad y de todos los ciudadanos sería un salto enorme. Ese es el reto, pienso que podrían hacerlo y no es mi recomendación sino la de Guillermo Rodríguez que es un intelectual cubano de primer nivel y aunque fuera obrero de una fábrica textil, desde mi óptica lo que dijo seguiría estando bien”

Entrando ya al campo de la especulación política, le pido su valoración sobre cómo sería Cuba si mañana terminara el bloqueo. Responde diciendo que “cuando llegué a Cuba en el año 90 había un personaje pintoresco de la calle que me decía que los americanos se equivocaron con nosotros al amenazarnos con bombas, si a esos tipos se les ocurre venir en un avión y tirarnos popis y pitusas se jode todo. Sin duda el Embargo ha servido para cohesionar a los cubanos, creando la mentalidad de plaza sitiada”

“Recuerdo que una vez varios periodistas estábamos conversando con el embajador norteamericano y nos dice que el bloqueo es una excusa de Castro para tapar sus propios errores, yo le respondo que le den un golpe estratégico: le quitan el bloqueo y lo dejan sin excusa, conclusión, estuve dos años sin que me invitaran a la embajada a ninguna recepción”

Ravsberg: "ustedes no pueden cambiar el bloqueo norteamericano, eso es unilateral y lo deciden ellos, lo que sí pueden cambiar es el que tienen aquí dentro”

“Yo creo que la política del embargo no es un cuento, afecta financieramente, imagínate que a mí me han bloqueado un cheque de la BBC porque venían en dólares para Cuba. Si se levanta, el país va a cambiar, la vida será más barata, la plataforma petrolera la podrán comprar y no mandar a hacerla, el transporte marítimo no tendría que ser exclusivamente para Cuba. Hay cosas que evidentemente harán la vida más barata pero si no cesa el bloqueo interno los efectos del cese del bloqueo externo no van a sentirse tanto”

Noto que tiene mucho que decir, lo dejo entonces abordar el punto a profundidad, comenta a continuación que “una de las cosas que me pareció muy práctica de Raúl Castro fue que orientó a sus cuadros a dejar de hablar tanto del bloqueo norteamericano y ponerse a trabajar. Lo cierto es que ustedes no pueden cambiar el bloqueo porque es unilateral y lo deciden ellos, lo que sí pueden cambiar es el que tienen aquí dentro, sobre ese es posible trabajar y mejorar la vida de la gente. Imagínate el bloqueo mental de un dirigente al que le pregunto sobre los insumos de los campesinos y me dice que nunca habrán insumos suficientes para ellos. Ese bloqueo es el que traba muchísimas cosas”

“Ahora están escondiendo tierras, hay cerca de 800 000 hectáreas con regadíos escondidas por los administradores del Estado. Le dan tierras a los campesinos y les prohíben construir casas, ¿cuál es el esquema? ¿Que el campesino viva en la Habana y vaya todos los días a trabajar al campo? Yo no entiendo nada de agricultura pero no se me ocurriría pensar que un campesino va a vivir en la ciudad e ir todos los días al campo. ¿Dónde vas al baño y dónde te haces la comida? ¿Quién planeó esto? Ese bloqueo le hace un daño mayor al país porque es frustrante para el cubano que sabe que las cosas se podrían hacer de otra manera. Cuando desaparezca el bloqueo de los Estados Unidos este país va a cambiar pero también cambiará mucho cuando desaparezca el interno”

La alusión me recuerda ver a una estudiante de periodismo salir ofuscada de una reunión en la universidad, un funcionario había tratado de convencer a su grupo de que aquello que llamamos bloqueo interno no existe en Cuba. Para terminar el encuentro le pregunto a Ravsberg qué diría si tuviera una última posibilidad de escribir a sus lectores, ¿qué diría en ese último artículo? Me pregunta si tengo conocimiento de algo que él no sepa… ambos reímos y así terminan las preguntas formales del encuentro.

Noto que hay muchas coincidencias y algunas discrepancias con lo que me ha comentado esa tarde en el patio de su casa, pero sin dudas el encuentro es útil pues brinda pistas sobre temas que aún tenemos en deuda y una visión así puede presentar elementos que hasta entonces hayamos ignorado. Algo importante en el debate cubano es aprender a escuchar todas las opiniones, la sumatoria de estas será la que produzca soluciones a los múltiples y complejos problemas que presenta la sociedad actual, así seremos más consecuentes a la premisa de que todo el mundo cuenta.

A continuación le hacemos el acostumbrado cuestionario que elaborara Bernard Pívot, a ver si nos muestra algo más sobre quién es Fernando Ravsberg.

HC: ¿Cuál es tu palabra favorita?
FR: No
HC: ¿Cuál es la palabra que menos te gusta?
FR: No se puede
HC: ¿Qué es lo que te enciende (espiritualmente-creativamente-emocionalmente)?
FR: La injusticia
HC: ¿Qué es lo que te desanima?
FR: Mi propia debilidad
HC: ¿Cuál es el sonido o ruido que más placer te produce?
FR: Mozart
HC: ¿Cuál es el sonido o ruido que aborreces escuchar?
FR: La timba
HC: ¿Cuál es tu grosería favorita?
FR: Vete a tomar por culo
HC: Aparte de tu profesión ¿qué otra profesión te hubiese gustado ejercer?
FR: Cocinero
HC: ¿Qué profesión nunca ejercerías?
FR: Policía
HC: Si el Cielo existe…y te encontraras a Dios en la puerta ¿Qué te gustaría que Dios te dijera al llegar?
FR: Yo no sé cómo te voy a dejar entrar…
HC: Yo tampoco sé cómo Fernando. Muchas gracias.