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La humanidad ha llegado a donde está hoy a base de hacerse preguntas y encontrar respuestas. Respuestas erróneas a veces, pero útiles durante un tiempo. Hay interrogantes que han sido universalmente compartidas y otras que han partido de un único individuo. En mi opinión, ningún ser humano debería rechazar, sin considerarla antes, pregunta alguna que le venga a la mente, por rara que parezca. Digo más: creo que deberíamos alimentar concienzudamente a ese bicho interior que genera interrogantes.
Deberíamos darle valor no solo a esas: «¿Habrá vida inteligente en otra parte del universo?» o «¿Cuál es el destino de la humanidad?», sino también a cosas como: «¿Por qué no hay pepinos de malta?». Yo he hecho una listica, con algunas que tengo permanentemente en la memoria caché.
En el mundo vivo, por ejemplo:
- Antes de que se inventaran los baños de azulejos ¿dónde vivían esas guasasitas pequeñas cuyo papel en la naturaleza parece ser meramente verlo encuero a uno?
- Esas hormigas largas y negras, conocidas como «muerdeyhuye», que le caen a uno encima irremediablemente cuando nos detenemos en algún lugar que tenga al menos dos árboles medianos, ¿esperan a que uno pase para saltarle arriba, o es que resbalan y caen (o se tiran) con una abrumadora frecuencia, aunque no esté pasando ningún humano?
- ¿Por qué el perro, con un olfato que supera al nuestro por goleada, viene a joder y a pedir también cuando estoy, digamos, por ejemplo, picando col?
- ¿Cómo se le dice al caracol gigante africano en África? ¿Caracol normal de aquí?
- ¿Hasta qué punto es cierto que para eliminarlo se necesite una jaba de nylon, un hoyo con cal, y después fuego? ¡Coño, Drácula, y a ti que había entrarte con una estaca y ya!
- ¿Por qué, siendo tan peligroso el caracol, el spot de alerta de la TV cubana era algo tan lindo, que daba la impresión de que los propios caracoles se lo habían encargado a un director bueno para competir en Lucas?
- ¿Por qué cuando fallece un gallo o una jicotea de muerte natural en la calle, siempre es en la esquina y nunca a mediación de cuadra?
O de música: ¿A los cuántos elefantes ya la canción infantil no se puede cantar porque pronunciar el número fastidia el ritmo? ¿Cómo cantaba el Rey David Las Mañanitas? «Estás son Las Mañanitas, que cantaba…» ¿yo? «Te llamas Rosa y yo Esperanza pero mi nombre olvidarás…». No. Si se me olvida vuelvo a poner la canción. Es Esperanza.
Si se han ido cerca de trescientas mil personas de Cuba, ¿por qué hay más basura? ¿Qué ha pasado con los mandados de las personas que se fueron? ¿Por qué, si hay menos personas y menos comida, también hay menos papel sanitario?
¿Por qué se sigue cogiendo día tras día un porcentaje importante de un periódico cortico para hablar de un logro alimentario insignificante, en la época en que menos alimentos hay? ¿Por qué nunca se ha logrado tener un baño público limpio? ¿Por qué no tenemos en todos estos años, ni un solo audiovisual de ficción con un policía malo?
¿Por qué la gente se sopla la nariz y chequea el pañuelo? ¿Qué esperan encontrar ahí? ¿Una entrada para el teatro? ¿Curry? ¿El sentido de la vida? ¿Por qué a cada rato uno se encuentra gente que deja de creer en la Revolución, pero nunca a nadie que empieza a creer en este momento?
¿Cuál es el misterio de esos tipos que pasan pregonando espejuelos, y delante de ti les doblan las patas, le sacan los cristales, los tiran al piso y quedan intactos, y entonces tú le compras un par y a los tres días se le cae sola una pata viendo la novela? Yo me imagino que tal vez la NASA tenga la tecnología de la autodestrucción, pero caramba, ¿cómo les llegó a los vendedores de espejuelos? Y más: ellos mismos son desechables, porque nunca vuelve a pasar el mismo tipo.
¿Y si muchos de los sacrificios aztecas no eran tales, sino gente que se caía por las escaleras de las pirámides, que son empinadísimas? ¿Y si muchos de los coches bomba en otros países son simplemente gente que se compró un carro, con la misma batería de las motos eléctricas que explotan aquí? ¿Cómo se desaparecieron de un tirón millones y millones de pullovers Supreme? ¿Cómo es posible que en un viaje por la Habana de cuatro horas, te encuentres doce veces en siete municipios diferentes, al tipo que vende el pay de coco y guayaba, el sabroso pay?
Si cuando teníamos más, porque nos lo regalaban, hacíamos poco (tenemos libreta de abastecimiento desde hace décadas), ¿cómo es que ahora tenemos que hacer más, con menos? ¿Por qué la libreta se llama de abastecimiento si lo que hace es racionar? ¿Por qué cuando viene un visitante ilustre siempre lo llevamos a un policlínico lindo, y no a uno al azar?
Esta es mi lista. O una muestra. Haga la suya, le prometo que viene bien. Recuerde que con preguntas, la humanidad ha llegado a donde está.


No hay que perder el tiempo en tantas preguntas, pues todas tienen una misma respuesta. El socialismo cubano es un fracaso. Mi pregunta es: qué? Vamos a hacer los cubanos para cambiarlo. A usted que tanto investiga le dejo la respuesta.
Porque siguiendo haciendo lo mismo se pretende lograr un resultado diferente, a eso Albert Einstein le llamo «mental insanity» que también puede llamarse Locura, estaremos todos tan locos de seguir en lo mismo?