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El viejo Miami no entiende a la nueva Cuba
La noticia es que la congresista de origen cubano María Elvira Salazar presidió una sesión del Subcomité del Hemisferio Occidental, que nombró «El mito de los nuevos empresarios cubanos: un análisis de la política hacia Cuba de la Administración Biden».
La republicana del distrito 27 de la Florida, ex periodista de canales en español del sur de la Florida, tuvo como acompañante al demócrata Joaquín Castro, de Texas.
Ambos ofrecieron visiones diametralmente opuestas entre sí. Salazar repitió el discurso oficial de línea dura contra Cuba, que ha tomado como nueva bandera el supuesto vínculo entre el emergente sector privado con el gobierno cubano, como razón para desacreditarlo y no reconocer a las nuevas empresas como actores válidos dentro de la realidad cubana. Así repitió todas y cada una de las líneas de mensaje habituales de los congresistas puestos en Washington por votantes de la Florida: hay que respetar las leyes del «embargo» y ayudar al pueblo cubano a liberarse del «yugo de la represión».
Joaquín Castro, de Texas, leyó básicamente el discurso que Barack Obama hubiese leído 10 años después del acercamiento histórico propiciado por el entonces presidente. Afirmó que se logró más en los años de acercamiento que en los años de aislamiento de Donald Trump.
Como sucede habitualmente en esas audiencias, durante casi una hora y media dos testigos del Gobierno respondieron una extenuante lista de preguntas, para algunas de las cuales no tuvieron respuestas.
Eric Jacobstein, vice-secretario asistente del Buró del Hemisferio Occidental, defendió la actual postura de la administración Biden, y lo acompañó por el Buró de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo, el vice-secretario asistente Enrique Roig, que se concentró en hablar más sobre el supuesto «tráfico humano» que ejerce La Habana en su exportación de servicios médicos.
El objetivo de la representante republicana era demostrar que el sector privado cubano no es independiente del Gobierno. Para ello, ofreció tres ejemplos de supuestos negocios que están vinculados a familias de la dirección histórica de la Revolución Cubana.
Se refirió a un nieto de Ernesto Guevara, una nieta de Raúl Castro y a un nieto del fallecido Fidel Castro. La Congresista afirma y sostiene con gran vehemencia que en Cuba es imposible tener un negocio sin estar estrechamente vinculado a grupos de poder. Es decir, de un total de al menos 9 700 empresas privadas existentes en el país, solo pudo mencionar tres negocios privados supuestamente vinculados a las familias de poder en la Isla.
También afirmó en más de una ocasión que las leyes del embargo había que cumplirlas pero que el verdadero embargo era del «régimen cubano sobre el pueblo de Cuba».
Dos medios estadounidenses acreditados en Cuba, OnCuba y Belly of the Beast, produjeron un video entrevistando a empresarios cubanos del sector privado. Al ser una audiencia sobre el empresariado emergente pero que no tuvo como invitado a ningún dueño de mipyme cubana, ambos medios ofrecieron la oportunidad de expresarse a los protagonistas de una audiencia que hablaba de ellos, sin ellos. Entrevistaron a empresarios como Dayron Robles y Yulieta Hernández. Todos tuvieron que responder si sus negocios son mitos:
—¿Tú te sientes real?
—Sí, levanté mi negocio con mucho trabajo —afirmó Annia de Armas, la emprendedora dueña de Lo llevamos rizo.
El evento no fue un aburrido discurso tras otro. La audiencia que Salazar difundió como su momento para cuestionar al Gobierno norteamericano sobre la supuesta ayuda al sector privado cubano, una ayuda que se anunció en medidas que nunca sucedieron, inició con la exclusión a una mujer negra, a una colega congresista.
Joaquín Castro había invitado a participar en la audiencia a la congresista demócrata por California, Barbara Lee, que por años ha promovido una agenda de acercamiento con Cuba y ha visitado la Isla en reiteradas ocasiones. Lee intentó participar, y Salazar se lo impidió para luego decir que Lee se creía «la mentira» del Gobierno cubano, lo cual le agenció críticas de otros colegas congresistas, sobre todo de la representante Sydney Kamlager-Dove, quien cuando tuvo la palabra dijo que Lee no era un peón ni títere de ningún Gobierno, y que la escena allí presenciada era lamentable, por ver silenciada a una mujer de color.
En un video compartido posteriormente por la congresista Lee en X, dijo: «me acaban de expulsar de una audiencia del Subcomité de la Cámara para asuntos exteriores porque a la presidenta republicana no le gustan mis puntos de vista». En el video puede verse que la Congresista demócrata pidió con respeto: «Deme la oportunidad de presentar mi punto de vista». También acusó a María Elvira de estar impidiéndole a una congresista afroamericana expresar su opinión, y le espetó que estaba haciendo exactamente lo que dice ella que el Gobierno cubano hace.
Entre las declaraciones más interesantes estuvo la ya mencionada congresista californiana, Sydney Kamlager-Dove, quien empujó a responder a Jacobstein, a sabiendas de que no tendría respuesta, cuáles son las razones por las que Cuba es parte de la Lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo.
«Yo he visitado esos negocios privados, he hablado con ellos», dijo la representante para argumentar que el sector privado ha mejorado la calidad de vida de los cubanos y que es una realidad palpable.
Kamlager-Dove afirmó que Estados Unidos mantiene relaciones con países de todo el mundo con los que no tiene sincronías en temas políticos, entonces «por qué con Cuba aplicamos esos purismos, me confunde».
A pesar de los intentos de Salazar de acallar la voz de Barbara Lee, el representante demócrata por Arizona, Greg Stanton, afirmó que era una acción sin precedentes y aprovechó su turno en la audiencia para leer la declaración de la congresista Lee, esa que ella hubiese leído de no haber sido excluida: un país del que la gente se va necesita la promesa de progreso, y el sector privado es eso, y desde Washington lo único que se intenta es hacer la vida de esos emprendedores más difícil, leyó el demócrata.
Jacobstein afirmó que la Administración está determinada a ayudar al sector privado, pero no pudo informar sobre qué pasos dará en ese sentido, y confirmó que no está programada una revisión de la legislación sobre Cuba, incluyendo su inserción en la Lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo.
Severamente cuestionado por la congresista Salazar, quien acusó al Gobierno estadounidense de no tener información sobre los supuestos vínculos del sector privado con el Gobierno cubano, Jacobstein explicó que la Embajada de Estados Unidos en La Habana organiza eventos con emprendedores, conoce la red, e incluso ha organizado eventos de capacitación.
Salazar también cuestionó el trabajo de la Embajada en La Habana. Se refirió a la reciente presencia en Cuba de Big Freedia, performer y activista por los derechos LGBTIQ, y destiló racismo —de nuevo— al señalar que era una exconvicta y que el pueblo cubano se merecía, de Estados Unidos, a alguien «más edificante», con lo cual hizo el segundo comentario ofensivo hacia una persona no blanca, en solo hora y media de audiencia.
La influencia de Rusia y China ante el vacío de Estados Unidos en Cuba también fue tema mencionado más de una vez. Varios de los discursos pidieron una participación de Washington más activa en Cuba, en contra de la inacción de Biden, debido a que Beijing y Moscú aprovechan esa ausencia para aumentar su presencia, aunque Jacobstein dejó claro que en el caso de China, ambos países —la Isla y el gigante asiático— no muestran progresos en el vínculo comercial.
Esta noticia significa que la línea dura contra Cuba está muy lejos de tener un apoyo mayoritario en Washington. Si bien algunos colegas republicanos leyeron discursos apoyando a Salazar, varias voces se cuestionaron el sostenimiento de una política que empeora la calidad de vida de un país del que al menos 200 mil personas se han ido en el último año y terminan en Estados Unidos.
Significa también que de saber aprovecharlo, la administración Biden tiene en la mano la posibilidad de ejercer cambios en la política, por pequeños que estos sean, aunque para ello no puede temerle al comportamiento transaccional de los congresistas de la Florida, y sí escuchar la realidad que indica que el empeoramiento de la calidad de vida de los cubanos, a través de sanciones y presiones políticas, no llevará a un cambio de sistema político en Cuba, y sí a una migración masiva que termina siendo un problema para ellos.
De esta audiencia podemos leer también que la extrema derecha que se alimenta del discurso de odio hacia Cuba, y usa esa plataforma para mantenerse empleada en Washington, necesita desacreditar al empresariado privado cubano. Un sector creciente, más eficiente que el estatal, permitido con trabas, pero funcionando en Cuba, empleando a cientos de miles de personas, y con salarios competitivos, en una clara señal de que el país se acerca a la economía de mercado, ha de interpretarse como un aliado de las voces que han pedido cambios económicos en el país. Sin embargo, la inacción de Biden junto al persistente trabajo comunicacional de los congresistas de origen cubano, ponen al sector privado en condiciones de vulnerabilidad por ambos lados. Para unos son los agentes del cambio de régimen, para otros los enriquecidos aliados del Gobierno.
Nuestra opinión es que el marcado interés de Miami y sus representantes por desacreditar a quienes tienen negocios en la Isla, es muestra de su potencial político y su innegable cualidad de interlocutor en el escenario cubano. Resulta evidente que Salazar pretende alimentar la narrativa de que el sector privado en Cuba no existe, básicamente porque oxigenan la economía. Esta narrativa convierte al sector privado en un enemigo del Gobierno estadounidense, que debería ver como un aliado natural.
Pero también opinamos que en el desarrollo del emprendimiento hay otra muestra de que la administración Biden pierde la oportunidad de vincularse, promover y levantar trabas a un grupo de cubanos que abren negocios en la Isla, y con ello ofrecen un modelo de vida distinto al solventado por el Estado.
El pentagrama diplomático o juntamenta en Fábrica
La noticia es que un grupo de artistas estadounidenses estuvieron en La Habana y actuaron en al menos dos grandes escenarios junto a artistas cubanos. Fábrica de Arte Cubano y el Club Habana 500 (antes José Antonio Echeverría) fueron sede de la tercera edición del festival de intercambio cultural entre Cuba y Estados Unidos, «Getting Funky in Havana».
Estuvieron en FAC los anfitriones X y M Alfonso; la reina del Bounce, Big Freedia, que repite en Cuba después de una apretada agenda social y cultural en noviembre; la cubana Brenda Navarrete; Big Chief Juan Pardo con todo su atuendo tradicional; Yissy García, cubana que vive en Estados Unidos y que volvió a actuar en su país cuatro años después de su último performance aquí, y otros más. Los artistas colmaron el escenario de una de las naves de Fábrica de Arte, que tuvo una fila más larga de lo habitual rodeando este centro cultural. Tanto público asistió que en otra nave transmitieron en vivo el concierto porque el teatro tuvo que cerrar por capacidad.
Según los organizadores, en el Club Habana 500 más de 15 000 personas bailaron al ritmo de los Van Van, Wampi y el trombonista Shorty.
La Joven Cuba contactó al director de Getting Funky in Havana Festival, Colin Laverty, el fundador de la agencia de viajes Cuba Educational Travel y también gestor cultural, y nos comentó que entre los logros de esta edición está que se demuestra que hacer esos intercambios «es posible».
Nos compartió parte de la historia de la colaboración que hace puente entre Nueva Orleans y La Habana: 30 jóvenes de Nueva Orleans visitaron Cuba para hacer música con estudiantes del Conservatorio Guillermo Tomás, de Guanabacoa, y una docena de los estudiantes de esta zona habanera fueron a Nueva Orleans.
También entre las novedades de esta edición está que Fábrica de Arte levantó su veda del reguetón y permitió que Wampi, un reguetonero cubano, actuara junto al grupo de cubanos y estadounidenses que sacudieron las naves de FAC.
Más allá de la gran fiesta que nos perdimos los que no nos llegamos a FAC o al Echeverría, lo importante es lo que este puente entre Nueva Orleans y La Habana significa.
Significa que el vínculo cultural es potencialmente tan fuerte que artistas relativamente desconocidos, en juntamenta con artistas cubanos de aquí o de allá, llenan espacios culturales, y hacen realidad eso escrito tantas veces entre 2014 y 2016 de que Estados Unidos está tan cerca como su distancia geográfica, y la lejanía impuesta persiste por razones políticas.
Significa también que Laverty demuestra que cumpliendo las regulaciones actuales en Estados Unidos, y en diálogo con instituciones cubanas, pueden organizarse estos eventos que acercan a ambos países.
Los pueblos siempre han tenido una manera especial y efectiva de comunicarse, ya sea viendo series estadounidenses en la televisión pública nacional, siguiendo de cerca las elecciones que se disputan Biden y Trump —parece—, o recibiendo a artistas del sur afroestadounidense y bailando a su ritmo originariamente africano, como los cubanos.
Nuestra opinión es que la lejanía de los participantes, tanto geográfica como políticamente de la agenda de cambio de régimen articulada en coro y con todos los recursos comunicaciones desde Miami, permite que estos eventos se enfoquen en lo esencial: música y arte para los cubanos, intercambio para aprender de las diversas realidades, twerking desde las dos orillas, sin importar el gobierno a cargo en cada capital.
El discurso oficial de las fuerzas de línea dura contra Cuba critican, impiden o lanzan campañas de descrédito contra iniciativas como estas. No por gusto su organización y celebración se anunció tan poco.
Voces de representantes de la Florida en Washington, y coherentes con el añejo discurso contra Cuba afirman que eso es una forma de «apoyar» al Gobierno. Sin embargo, de acuerdo a videos, reels e historias compartidas por miles de personas que estuvieron getting funky muestran que lo que sucedió fue mucho más simple: cientos de cubanos bailando al ritmo de los Van Van y Big Freedia, de Wampi y Roberto Luna. Aparentemente una fiesta que los cubanos no merecen. Una fiesta de sincronías entre ambas realidades, un pedazo de felicidad entre tantas carencias.
Amigos sí, socios comerciales todavía
La noticia es que el vice primer ministro cubano, Ricardo Cabrisas, afirmó que la incorporación de Cuba en la Unión Euroasiática es insuficiente y «no estamos conformes con ello». Así lo afirmó el también ministro de comercio exterior el 15 de enero último, cuando La Habana fue sede de la tercera reunión mixta entre Cuba y la Unión Económica Euroasiática.
Cabrisas mencionó que están en ciernes posibles proyectos para la producción de medicamentos y desarrollo biotecnológico en esa región, así como la agroindustria y una iniciativa para transformar el complejo cárnico y lácteo.
La Unión Económica Euroasiática es una reciente prioridad del Gobierno cubano, y el primer ministro, Manuel Marrero Cruz, asistió en junio pasado al Congreso Euroasiático, e hizo uso de la palabra como Estado observador. El bloque está integrado por Armenia, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán y Rusia, y en calidad de países observadores aparecen Tayikistán, Uzbekistán y Cuba.
Cabrisas indicó a raíz de la reunión de esta semana entre la Habana y el bloque, que la incorporación de Cuba como observador fue una solicitud bien analizada por el Gobierno, a partir de los antecedentes históricos de relaciones con esos países, pero «podemos hacer mucho más en función del desarrollo de nuestros pueblos».
Tanto la Unión como las autoridades cubanas confirmaron la voluntad de expandir las relaciones económicas y comerciales, y así quedó escrito en el protocolo de la tercera reunión que firmó Cabrisas y Serguéi Gláziev, ministro de Integración y macroeconomía de la Comisión Económica Euroasiática.
En el encuentro de esta semana, ambas partes acordaron que los sectores prioritarios serían el desarrollo de la industria, el turismo y la biofarmacéutica, según informó la viceministra primera del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera de Cuba, Ana Teresita González.
Esta noticia significa que Cuba da seguimiento a un vínculo con países geográficamente lejanos, pero con relaciones políticas fluidas. Sin embargo, este es otro ejemplo de gran potencialidad económica, pero de breve avance real en términos de inversión o comercio. Ese es el caso también con otros bloques y países.
Nuestra opinión es que el lento paso de los planes de integración frente a las profusas declaraciones de coherencias políticas, es muestra de que las inversiones tienen que provenir de los sectores privados de esos países, o de fondos gubernamentales que puedan justificar un retorno en un plazo sensato. Sin embargo, las condiciones económicas de Cuba y su incapacidad para honrar sus obligaciones de deuda convierten a la Isla en un acreedor riesgoso.


Por qué manipulan la información,la actitud de María Elvira si bien puede catalogarse de intolerante a personas de diferentes puntos de vista,dista mucho de ser racista,racistas son ustedes al incorporar ese elemento acusatorio,estan subestimando la inteligencia y el poder de juicio de los que aún leemos este sitio.
De eso me di cuenta tambien. Ignoro cual es el protocolo parlamentario y si fue correcto el proceder de Maria Elvira, pero lo hubiera hecho a una persona blanca tambien ( en este caso no hubiera habido criticas ) El caso es que para no ser acusado de racista, si eres blanco tienes que tratar a las personas negras de manera especial….. y no es esto racismo ?
Maria Elvira puede considerarse intolerante. Pero lo que sí es cuestionable como en el país de la democracia el veto de una sola persona puede invalidar la presentación de un proyecto ante una comisión. Eso que ella hizo, está amparado por las regulaciones de la comisión del senado, algo arcaico pues data de las disposiciones constitucionales escritas por los padres de la patria hace 200 años y que tenía por objetivo defender a la Unión de las tendencias separatistas de los federados. Esto sucede en el país de la democracia. Lo que demuestra que nada es perfecto.
El sector privado a quien más beneficia es al gobierno, y a los que de alguna manera tienen MLC,mirando los restaurantes y cafeterías, veremos que este sector no esta dirigido a la mayoría,es realmente una burla,los precios son de infarto,te puedes encontrar desde unas cinco croquetas a novecientos pesos,o un pescado con perejil limon y mantequilla a diez mil pesos;y Cuba no tiene que incluirse en la unio Euroasiática, Cuba tiene que comerciar mas con los países latinoamericanos y hacer lo que han hecho los chinos y los vietnamitas,muchos dicen que no se hace lo mismo por que no somos chinos,pero muy bien que se opera una apendicitis igual que los chinos.
Dos aclaraciones necesarias.
Los vínculos de los dueños de las nuevas Empresas privadas (Mipyme) con el gobierno cubano, no son supuestos. Es una realidad objetiva tan real que sobran los ejemplos y son más de los tres que menciona Maria Elvira. Existen vínculos sanguíneos de familiares de dirigentes que se pueden enmarcar dentro del nepotismo y vínculos por dependencia ya sea económica, por comprometimiento e ideológica por ser una persona fiel y leal al Castrismo. No es un secreto que las licencias para estas nuevas empresas pasan por una rigurosa investigación a cargo de la seguridad del Estado. El pueblo cubano conoce bien quienes son los autorizados y ni ganó es un simple cubano. Pero además tienen el descaro y la desfachatez de anunciarse en las redes sociales. Tal es el caso de Sandro Castro, la nieta de Raúl Castro, las empresas de la Flora y Fauna, los negocios del hijo de Machado Ventura y muchos más que sería interminable la lista. La gente protesta y muestra descontento ante los altos precios de los productos que comercializan, porque no los producen, sino que actúan como intermediarios explotando al pueblo trabajador que está obligado a recurrir a ellos porque el Estado no les garantiza lo mínimo indispensable para subsistir.
La Joven Cuba dejó de ser lo que era desde sus orígenes para convertirse en un libelo de la Tiranía Totalitaria Estalinista (TTE) que oprime a nuestro pueblo, no se diferencia en nada del Granma y de Cubadebate en su supeditación a la TTE. Este es el último artículo que leeré y voy a eliminar mi suscripción porque LJC dejó de ser objetiva y crítica de la TTE para sumarse a todos los medios de difusión masiva subordinados al Departamento ideológico del Comité Central del PCC. Adiós.
Creo que el titulo del artículo, esta al revés, » la vieja Cuba, no entiende al nuevo Miami», la.dictadura sigue usando los mismos métodos de hace 65 años contra un Miami en el que a resurgido una nueva generación de exiliados que ha llevado la lucha a niveles impensado por la dictadura.
El título le viene bien a los dos gobiernos. Ninguno de los dos quiere ceder. En ambos priman más los intereses particulares que los colectivos. El gobierno cubano como dictadura totalitaria habla en nombre del pueblo sin consultar con la población. El Partido Comunista decide el destino del país sin importarle la repercusión que tienen las absurdas medidas en la vida de la población. Mientras el pueblo sufre una casta social disfruta. Pero el gobierno de los Estados Unidos no se queda detrás. Los intereses de los grandes consorcios presionan la apertura no porque les interese el pueblo; sino por el beneficio economico que representa para ellos. Esto se repite en las agencias y empresas que comercian con Cuba. En el país de la democracia, hay una Maria Elvira que puede con un solo voto impedir que un proyecto sea bueno o malo se presente ante la comisión del senado. Y así hablan de democracia. El pueblo cubano está igual que el pueblo judío. La única diferencia que los cubanos tienen un territorio y los judíos no, pero en lo demás estamos iguales. Ni los judíos ni los cubanos pueden decidir su destino. Ninguno de los dos pueblos son verdaderamente libres y soberanosp porque los gobiernos deciden por ellos. La voz del pueblo, las reclamaciones de los que sufren no son escuchadas sino reprimidas tengan o no razón debían ser escuchadas. Sus opiniones buenas o malas son manipuladas dentro y fuera del país. En gaza los judíos masacran a los mismos judíos mientras que en Cuba son los propios cubanos los que reprimen con fuerza a los propios cubanos. Todo por el envenenamiento ideológico y la manipulación por intereses personales de un grupo que ostenta el poder. Lo lamentable es que muchos de ambos lados se prestan para esto, esos los que le han vendido su alma al diablo. Esos son mucho más malos.
Muy buen comentario editorial. Objetivo e imparcial.