La «re-electrificación» de Cuba camina entre termoeléctricas rusas y paneles chinos

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La noticia es que el presidente cubano, Miguel Díaz Canel Bermúdez, visitará Rusia en ocasión del Día de la Victoria sobre el Nazismo alemán, mientras en Cuba se espera la modernización de tres bloques de distintas termoeléctricas y la construcción de uno nuevo, pagado con crédito del gobierno ruso.

La visita del presidente cubano la dio a conocer el ministerio de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, quien recibió al presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Esteban Lazo.

El jefe del parlamento cubano se encuentra en Moscú para encabezar la Segunda Sesión de la Comisión para la Colaboración entre la Duma Estatal de la Asamblea Federal de la Federación de Rusia y la Asamblea Nacional del Poder Popular junto a su homólogo, Vyacheslav Volodin.

Según Lavrov, su gobierno «valora que haya aceptado la invitación del presidente de Rusia, Vladimir Putin» y agregó que se preparan activamente para la visita del presidente cubano.

Díaz Canel asistirá al tradicional desfile militar en la Plaza Roja junto a otros invitados internacionales como Xi Jinping y Nicolás Maduro, presidentes de China y Venezuela respectivamente.

Mientras tanto, el embajador ruso, Víctor Koronelli, anunció en Boca de Jaruco, que la petrolera estatal rusa Zarubezhneft comenzará la operación comercial de un campo petrolero en Mayabeque, y que su país procederá a modernizar tres bloques de 100 MW cada uno en distintas termoeléctricas, y a construir un bloque nuevo que proveerá 200 MW, lo cual podría ser un alivio para el depauperado y casi basal sistema electro energético nacional.

Según Granma, la jefatura del Ministerio de Energía de la Federación Rusa le otorga mucha atención al restablecimiento del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) cubano, que ha tenido apagones generales unas cuatro veces en los últimos seis meses.

Moscú ya ha tendido su mano más de una vez, pero para el manejo de crisis durante severas carencias de combustible. A finales del año pasado el gobierno de Rusia otorgó a Cuba un crédito de 60 millones de dólares para la compra de combustibles, así como otros dos millones para la adquisición de piezas y componentes, junto al envío de kits de reparación para varios dispositivos.

Esta nueva inversión echa un poco de esperanza para las familias que pasan hasta 20 horas diarias sin electricidad.

En el encuentro con Lazo, Serguei Lavrov dijo que las relaciones entre ambos países atraviesan en estos momentos un período de intensos contactos en los niveles más altos. Mencionó que pronto la comisión intergubernamental Rusia-Cuba se reunirá para seguir trabajando en la cooperación comercial-económica y científico-técnica.

Rusia y Cuba mantienen diálogos frecuentes en varios sectores, pero sin dudas la expectativa de que Moscú salve a Cuba del sinfín de apagones es un sueño acariciado por muchos, aunque difícil de lograr en su totalidad, primero porque Rusia tiene sus propios desafíos internos, incluyendo una guerra, una crisis económica y proyectos de infraestructura de importancia como la construcción de un tren rápido entre Moscú y San Petersburgo.

Mientras tanto, la inversión gracias a otro aliado comienza a dar sus frutos. Según Vicente de la O Levy, el ministro cubano de Energía y Minas, todos los parques fotovoltaicos previstos a ser inaugurados en el mes de marzo ya están sincronizados al SEN. Esta inversión china, implementada por técnicos asiáticos y cubanos, ofrecerá lo que da una unidad fotovoltaica durate el día, ya que lo construido no tiene baterías, pero ya es una ayuda para miles de hogares cubanos, y también un apoyo para la economía. El ministro afirmó que es una oportunidad para ahorrar durante el día y poder depender menos de la generación térmica.

Los parques fotovoltaicos serán esenciales en una nueva etapa de recuperación anunciada, según de la O Levy, que incluirá la reparación capital de varias termoeléctricas entre ellas la tan célebre Antonio Guiteras, la más potente del país y cuya salida siempre desestabiliza el SEN. El ministro afirmó que ya se tienen buena parte de los recursos necesarios, y la reparación duraría unos nueve o diez meses en los que la central deberá hacer una parada. Igualmente se irán reparando otras unidades como la Carlos Manuel de Céspedes en Cienfuegos, Este Habana 2, de Santa Cruz del Norte, y en Renté 5, de Santiago de Cuba.

Estas noticias significan que Cuba continúa haciendo alianzas, tanto con potencias económicas como con países del sur global, en aras de superar la crisis de generación eléctrica y fortalecer una deteriorada economía que subsiste —más que resiste— al recrudecimiento de las medidas unilaterales coercitivas por parte de Estados Unidos.

El mandatario cubano y el presidente del Parlamento no han sido los únicos que han estado de gira con la idea de fortalecer nexos que permitan sacar al país de la crisis actual.  El primer ministro de Cuba, Manuel Marrero, y el canciller, Bruno Rodríguez Parrilla, han coincidido esta semana en Malabo, capital de Guinea Ecuatorial, el único país africano que habla español.

Los dos altos funcionarios cubanos suscribieron una serie de acuerdos con sus homólogos ecuatoguineanos para la colaboración entre los dos gobiernos, y pactos en sectores clave como educación, sanidad, comercio, agricultura y turismo.

Antes de llegar a Guinea Ecuatorial, Marrero ya había visitado la República del Congo y Namibia, donde asistió a la toma de posesión de la presidenta, Netumbo Nandi-Ndaitwah, primera mujer en ocupar la jefatura del Estado en ese país. 

Pero estas noticias también significan que Rusia y China siguen aumentando su presencia en Cuba con proyectos «salvavidas», algunos de manera aparentemente altruista y otros mediante créditos que no queda claro cómo la Isla podrá pagarlos en el mediano plazo.

Los vínculos entre La Habana y Moscú van viento en popa en todos los planos posibles: visitas de alto nivel, diálogos entre diferentes industrias y sectores, y ahora un apoyo renovado a uno de los sectores más débiles de la economía cubana: la generación de electricidad. Cuando se anunció originalmente, el plan era más ambicioso; habrá que esperar a ver cuánto de lo prometido se hace realidad.

Nuestra opinión es que si estas inversiones logran aliviar la dura situación energética que hoy vive la Isla, la mayoría del pueblo cubano lo agradecerá sin detenerse a pensar en qué puede haber detrás de esta ayuda aparentemente «solidaria» de potencias no occidentales, pero capitalistas y con mentalidad imperial, de las cuales Cuba cada vez depende más, ahora en un sector tan imprescindible para la subsistencia de un Estado como es la energía eléctrica.

La alianza política con Rusia debe empezar a dar frutos; es la única explicación lógica para que el gobierno cubano mantenga esa cercanía a Moscú, ya de por sí costosa en el escenario internacional, sobre todo luego de la invasión iniciada por Putin a Ucrania.

Opinamos también que la recuperación del sistema electro-energético nacional debe ser una urgencia de primer orden, y si bien cualquier ayuda, crédito o asesoría es bienvenida, también debe ser prioridad invertir capital nacional en el sector y no depender solamente de inversiones extranjeras, las cuales pueden llegar o no, en dependencia de múltiples factores que son difíciles de controlar. Es una cuestión de soberanía, pero también de supervivencia.

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Redacción
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