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 Hace pocos días conversaba con un amigo sobre los compañeros de aula y de beca que ya no estaban en el país pues emigraron a diferentes países, unos casados, otros por reunificación familiar o algunos que se “quedaron” luego de que le otorgaran alguna beca en el extranjero.

 Muy pocos están trabajando en lo que estudiaron y eso es una verdadera lástima pues se perdieron excelentes profesionales.

 Contrario a lo que algunos nos quieren hacer creer la “fuga de cerebros” no es un fenómeno exclusivo de Cuba sino que es un mal que desangra a todos los países del tercer mundo.

 Esa es una de las causas que más difícil hace la puesta en práctica de la anunciada reforma migratoria pues se debe buscar la fórmula que permita que todos los cubanos tengan el derecho a salir pero que a la vez nos proteja del robo descarado de profesionales que contra nuestro país tiene dirigido el gobierno de los Estados Unidos. Un ejemplo claro de esto es el programa creado para incentivar que los médicos cubanos que están de misión, salvando vidas en los países pobres, se presenten en las embajadas de los Estados Unidos donde reciben una visa y la residencia al año de permanecer en ese país.