La idea de que un pequeño grupo en una lancha rápida pudiera provocar un cambio estratégico en Cuba evidencia las consecuencias del extremismo político.
El radical y el extremista divergen en su relación con la violencia, la pluralidad, la democracia, la libertad, la dignidad humana y el derecho a la vida.
Las conductas extremistas de algunos sectores que se autodenominan de la izquierda cubana pueden entrar en conflicto con las reflexiones que emanen del campo de la ciencia para intentar resolver los problemas de Cuba.