El blog Caracol de Agua entrevista a un miembro de La Joven Cuba: “Los revolucionarios no piden permiso, ni se cansan”

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Alfredo GuevaraPor: El Duende

    A través  de  la  Internet  anda circulando una  apócrifa  entrevista  con Alfredo Guevara supuestamente realizada por  una  pareja  de jóvenes  cubanos  residentes  en  el  exterior  que  lo visitaron en La  Habana  poco  tiempo  antes  del  fallecimiento  del  entonces  Presidente  de la  Casa  del Festival  del Nuevo  Cine Latinoamericano. La falsa entrevista  de Guevara  había sido  publicada previamente   en  la revista  Digital   “Letras Libres” a cargo  del  intelectual  mexicano  de  franco  corte  derechista  Enrique Krause.

    Los  audaces  entrevistadores, utilizando  el  viejo y tramposo  método  de  utilizar  opiniones  ciertas  del  entrevistado,  tomadas  de  sus libros y otras  fuentes  fidedignas, mezclándolas con  frases  y opiniones  apócrifas puestas  en su boca, presentan  a  un falso Alfredo Guevara que  no  tiene  nada  que  ver  con el de verdad. Hasta  el  último  minuto  de  su vida  Alfredo  Guevara mantuvo  su lealtad  al  proceso revolucionario  cubano  y su  amistosa devoción  y  respeto  para  Fidel  y Raúl  Castro.  Del  último encuentro  cordial y amistoso de Guevara  con Raúl, en el  hospital  de  la  calle  43 en el  Reparto Kolhy, pocas horas antes  de  su muerte, es testigo  de  excepción  el  doctor  Raúl  Díaz  Padrón, su  médico cardiólogo  que  también lo es del  director  de  Radio-Miami.

El método  tramposo  de  inventar  entrevistas a personalidades  fallecidas poniendo en boca  del  entrevistado  opiniones y comentarios  que  este  nunca expresó tiene  antecedentes notables  como  es  el caso  de  un testamento  político  falso  del  ex director  de la revista Bohemia  Miguel Ángel  Quevedo en el  que  este  pide  “perdón”  a  los  cubanos  por  haber  combatido  al dictador  Fulgencio  Batista.  El  apócrifo  testamento  de Quevedo  fue  fabricado  por  el  periodista  Ernesto  Montaner  y publicado  como  verdadero  en la prensa  de Miami pocos  días  después  de  la muerte  por  suicidio  en Caracas  del  ex director  de la popular  revista  cubana.  Han pasado  los  años  y todavía hay quienes creen  que  el  falso testamento  político  de  Quevedo  exculpando a Batista  de  sus  crímenes,  es  cierto.

Alfredo GuevaraPor Abel Sierra Madero y Nora Gámez Torres

Alfredo Guevara (1925-2013), una de las figuras más influyentes de la política cultural de la Revolución cubana y amigo personal de Fidel y Raúl Castro, murió el año pasado en La Habana. Desde el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), que fundó y dirigió por varias décadas, se exportaron imágenes épicas que dieron la vuelta al mundo en medio de la Guerra Fría. El ICAIC contribuyó a que la Revolución fuera una representación, una gran película, de la que aún desconocemos el final.

Unos meses antes de morir, y gracias al cineasta Arturo Sotto, sostuvimos un par de entrevistas con Alfredo Guevara. El resultado de esas conversaciones, o más bien confesiones, es una visión inédita y de primera mano de alguien que estuvo en el epicentro mismo del poder. Seguro de su corto tiempo de vida, Guevara habló sin tapujos de los líderes de la Revolución, de las intrigas y luchas intestinas que marcaron las primeras décadas; de su papel como censor, de la viabilidad del socialismo en Cuba y las recientes reformas planteadas por Raúl Castro.

El primer encuentro ocurrió en su casa de El Vedado habanero, en febrero de 2012. La conversación se dio en un ambiente lujoso, adornado con cuadros de famosos pintores cubanos –podían distinguirse al menos, un Servando Cabrera y un Amelia Peláez–. Los bienes de Guevara –considerados “patrimonio cultural de la nación”– se encuentran hoy en

silvio rodriguez la joven cuba
Harold Cárdenas y Silvio Rodríguez en los estudios Ojalá

Por: Harold Cárdenas Lema (harold.cardenas@umcc.cu)

1. ¿Qué opinión le merece el episodio ocurrido recientemente con Roberto Carcassés? ¿Qué lo motivó a invitarlo a tocar con usted?

Lo primero es recordar que mi último disco, “Segunda Cita”, lo hice con Roberto. Esta fue una colaboración que empezamos a hablar 20 años atrás, cuando él estuvo en Ojalá grabando con Santiago Feliú. También soy viejo amigo de su padre, Bobby Carcassés, o sea que conozco a la persona y al músico desde hace mucho.

Como cualquiera que esté al tanto de lo que él hace, yo sabía que en sus presentaciones él suele soltarse, así que no me sorprendieron sus improvisaciones. Recordemos que el acto tuvo una participación amplísima, como espectro cultural, y ya se sabe que cada artista (como cada persona) “es un mundo”.
Es significativo que entre el público presente no hubo alguna reacción especial y que la noche continuó fluyendo con toda normalidad. Fue en el exterior de Cuba donde se dijo que Robertico se había manifestado contra el gobierno. Después, un funcionario –que al parecer desconocía la forma de improvisar de Roberto– pretendió responder a la prensa foránea suspendiendo indefinidamente al músico.
Fue como si allá hubieran apretado un botón que activaba una medida aquí. Guerra fría en 4D y sonido surround. Me pareció injusto que por un mecanismo político vicioso, que debiera haberse superado, tuviera que pagar un gran talento. Y actué en consecuencia.

2. El llamado Quinquenio Gris todavía resulta un episodio doloroso en la cultura cubana, mucho se ha hablado del mismo por parte de la intelectualidad sin embargo destaca la ausencia de la opinión de los decisores culturales en la época. Un capítulo que quizás no esté completo o falte por escribir. ¿Qué opinión le merece Luis Pavón a Silvio Rodríguez?

Cierto que faltan las opiniones de los funcionarios cuestionados, y es una pena, porque pareciera que no tienen derecho a expresarse. Sin embargo, ahora recuerdo que al menos uno de los cuestionados sí dio opiniones. Me refiero a la entrevista “Los Beatles nunca estuvieron prohibidos en Cuba”, que Ernesto Juan Castellanos le hizo a Jorge Serguera.
Precisamente otra entrevista a Serguera –en este caso televisiva–, hecha por el cantante Alfredo Rodríguez, fue uno de los detonantes de aquel episodio virtual conocido como “la guerrita de los emails”.