lazaro ramos
Lázaro Ramos es André Gurgel en «Insensato Corazón»

Por: Osmany Sánchez (jimmy@umcc.cu)

Las criticamos, nos molestamos con ellas y hasta las convertimos en enemigas cuando coinciden con un juego de pelota pero sin dudas las novelas brasileñas ocupan un espacio privilegiado en el gusto de los cubanos, bueno no solo de los cubanos pues cada telenovela que sale de las “manos” de O´Globo es inmediatamente un éxito en medio mundo. Esto no es casual, sus guiones son buenos, sus actores son mejores y de manera inteligente venden la imagen que les conviene: clase media o alta todo el mundo, los pobres se casan con los ricos, al final atrapan a los malos y todos felices.

La actual telenovela, “Insensato Corazón”, es una muestra de la maestría de sus guionistas al abordar los temas más complejos. Que se aborde el tema de la homofobia no es noticia –qué bueno cuando se hace bien- pero nunca había visto un personaje mejor logrado que el de Cléver. No se trata que de la noche a la mañana se convierta de machista en una persona sin prejuicios sino que poco a poco aprende a respetar las diferencias. Eso se parece mucho más a la realidad. Nuestras telenovelas también tocan el tema pero hay mucho que aprender en este sentido.

Pudiéramos decir sin embargo que en “Insensato Corazón” hay una de cal y otra de arena, pues si el tema de la homofobia ha sido abordado de manera genial tanto por los actores como por el guión, no sucede lo mismo con el racismo. No soy especialista pero me imagino que la idea de poner a un galán negro, André Gurgel (Lázaro Ramos) sea precisamente una forma de luchar contra ese flagelo pero en este caso no fueron tan afortunados, al menos como lo veo yo.

http://ciudad-futura.net/2010/08/16/palme_jgz/
Fidel Castro y Olof Palme conversan en La Habana durante la visita oficial del primer ministro de Suecia a Cuba en 1975. Palme declaró abiertamente su simpatía por la Revolución cubana y consideraba a Fidel “un buen amigo”

Por: Osmany Sánchez

 En una entrevista realizada a Silvio Rodríguez él decía que si el capitalismo que proponen para Cuba fuera como el sueco o el noruego entonces lo pondrían a pensar pero que él (como yo) estaba convencido de que el capitalismo que nos toca a nosotros no es el nórdico sino el más puro capitalismo tercer mundista.

 La cuestión no es guiarnos por los nombres. Si hacemos eso de seguro terminamos confundidos, pues podemos encontrarnos por ejemplo el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) o con el capitalismo de Argentina y Brasil. Al PSOE no le queda nada de Socialista (si alguna vez lo tuvo) y Argentina y Brasil cuentan con gobiernos progresistas comprometidos con las necesidades de las minorías.

 No me gusta entrar en discusiones teóricas sobre si lo que tenemos en Cuba es o no Socialismo. Los primeros en señalar las supuestas diferencias con las leyes del marxismo de nuestro sistema son precisamente los que quieren su final. Un lunes criticaban a Cuba por tener plantillas infladas y empresas improductivas y el martes la crítica era por

banderas-e-himnos.com

Por: Manuel García Díaz

COLABORACIÓN CON LA JOVEN CUBA

Han pasado algo más de seis meses desde el momento en que ocurrió el terrible terremoto que asoló al hermano Haití, país que antes de ese momento tenía el 70 % de la población por debajo del índice de pobreza, donde menos del 5 % de sus habitantes podía acceder al agua potable, lugar donde no había una sala de terapia intensiva en hospitales públicos y otras desagracias que constituían “un terremoto”  al que la CNN y otros grandes medios no le daban mucha importancia.

 Los cubanos sabíamos de eso porque cuando ocurrió el fatídico suceso que conmovió a todo el mundo, se encontraban ayudando al pueblo haitiano más de trescientos trabajadores de la salud de nuestro país y decenas de otros técnicos apoyando en tareas de la educación, la agricultura y otras esferas de la vida.

Sobre el Mundial
Galeano brinda sus impresiones del mundial

Por: Eduardo Galeno

Pacho Maturana, colombiano, hombre de vasta experiencia en estas lides, dice que el fútbol es un reino mágico, donde todo puede ocurrir. El Mundial reciente ha confirmado sus palabras: fue un Mundial insólito.

Insólitos fueron los diez estadios donde se jugó, hermosos, inmensos, que costaron un dineral. No se sabe cómo hará Suráfrica para mantener en actividad esos gigantes de cemento, multimillonario derroche fácil de explicar pero difícil de justificar en uno de los países más injustos del mundo.

Insólita fue la pelota de Adidas, enjabonada, medio loca, que huía de las manos y desobedecía a los pies. La tal Jabulani fue impuesta aunque a los jugadores no les gustaba ni un poquito. Desde su castillo de Zurich, los amos del fútbol imponen, no proponen. Tienen costumbre.