Retrofuturismo a la cubana

Ministerio de Comunicaciones pretende desarrollar tecnología para la atención médica familiar y el monitoreo de ganado.

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La noticia es que el Ministerio de Comunicaciones de Cuba tiene en desarrollo programas de tecnología que resolverán problemas como la atención del médico de la familia a los pacientes, y el monitoreo de ganado para evitar su pérdida.

Las novedades fueron dadas a conocer por la ministra de la Informática y las Telecomunicaciones Mayra Arevich Marín, quien ofreció declaraciones a la prensa durante su participación en la Cumbre Mundial de la Juventud de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) que se desarrolló en Cuba esta semana.

La cita asumió como propósito potenciar el talento juvenil en la transformación digital de sociedades y economías, y tuvo lugar esta semana en el Meliá Varadero, en la provincia de Matanzas.

Los participantes conversaron sobre ciberseguridad, digitalización de la economía y la sociedad, la inteligencia artificial aplicada a la conectividad y la acción climática.

Al margen del evento, Arevich explicó a la prensa que los programas de desarrollo de su ministerio «son proyectos en función de tender puentes generacionales para promover la buena salud y el bienestar de todos».

Según la ministra, uno de los programas permitiría a los médicos de la familia definir que, si un paciente necesita consultar a un especialista, y si ese experto se encuentra en un hospital, desde ese centro y solicitando los análisis complementarios, puede hacer una interconsulta, y dar una respuesta a su diagnóstico sin que el enfermo acuda a la instalación médica.

De concretarse ese programa, sería una solución de gran impacto en un país con una decreciente plantilla médica, y con una amplia necesidad de servicios médicos debido al envejecimiento poblacional.

No obstante, cuando las colas son el sino de sacar un turno para un análisis y a los médicos de la familia le faltan los esfigmos u otras herramientas básicas de diagnóstico clínico, ¿cómo se podría en la práctica lograr eso sin computadoras, o sin asegurarle a ese médico un teléfono móvil de calidad suficiente para hacer esa operación?

A esto se suma que, en caso de apagones, crónicos ya, en muchos lugares la conexión a Internet se pierde por horas, lo cual tiene como consecuencia que la coordinación de estas «interconsultas» sería imposible.

No se queda ahí Arevich en la descripción de soluciones tecnológicas posibles y frecuentes en muchos países del mundo. También se refirió a un proyecto de la Universidad de Ciencias Informáticas para el control del ganado, que evitaría que se escaparan y se convirtiesen en un problema en las carreteras. Se trata de un dispositivo que permitirá conocer cuándo entran y salen, y los propietarios pueden mantener el control, afirma, de su ganado.

En el año 2022, se sacrificaron en Cuba de manera ilegal 82 mil 445 reses, más del doble de lo reportado el año anterior. Muchos campesinos renuncian a tener ganado por esa causa, y algunos son acusados por las autoridades de haber sido ellos los que matan a sus animales. Estos riesgos podrían mitigarse con sensores de movimiento, o sistemas de cámara, soluciones tecnológicas que ya existen hace años, pero que expandirlas y lograr que se conviertan en una forma de evitar los hechos delictivos en torno al ganado, requeriría inversión y esfuerzo.  

La ministra también se refirió a «otras soluciones en la industria azucarera y en el área de la energía y fundamentalmente en los proyectos de desarrollo local».

Esta noticia significa que Cuba cuenta con potencial científico para crear soluciones, desarrollar aplicaciones y ponerlas a disposición de la población, que tienen el valor agregado de que son soberanas y más seguras que el uso de plataformas internacionales que muchas veces están vedadas debido a las sanciones de Estados Unidos.

Sin embargo, anunciar el desarrollo de programas que parecen futuristas, o completamente desconectados de la realidad tiene un impacto muy negativo en la imagen de los funcionarios públicos, además de que erosiona casi que irremediablemente su credibilidad.

El gobierno ha tratado de impulsar con mucha fuerza soluciones tecnológicas que abaraten los costos y faciliten los trámites y el acceso a los servicios. Es el caso de compra de entradas, o solicitudes de citas con plataformas como Ticket, de las que mucha gente se queja, pero que en alguna medida han ayudado a eliminar u ordenar los procesos.

Sin embargo, en ocasiones se aplican con el afán de facilitar, pero al no ser inclusivos, no hay estrategias para quienes no tienen un teléfono inteligente, para personas de más edad y menos hábiles con la tecnología. Asimismo, las fallas en la conectividad, en el fluido eléctrico o la falta de preparación del personal en las instituciones a veces entorpece el uso efectivo de estas «soluciones».

Nuestra opinión es que el uso de la tecnología y el acceso a medios para sistematizar procesos, recogida de datos y demás es fundamental, sin embargo, ha de hacerse basado en las condiciones concretas de Cuba, y no en las deseadas. No por tener desarrolladores capaces de diseñar dispositivos que sigan al ganado, significa que el país está preparado para ofrecer esa solución, aunque sea pagándola, para al menos una veintena de productores. Cabría preguntarse si esos recursos empleados en «monitorear» al ganado no sería mejor utilizarlos en reproducirlos, o conservar y procesar mejor la leche.

Promover la innovación y el desarrollo tecnológico es una apuesta acertada, pero esta debe estar conducida a solucionar los problemas urgentes, que ahora mismo se centran en la falta de alimentos y fluido eléctrico. Ahí es donde deberían concentrarse, no solo los esfuerzos, sino los recursos.

Como intención de innovación, en los marcos de universidades y grupos de desarrollo, los anuncios de la ministra son ejercicios válidos y demuestran el amplio potencial científico cubano, pero informarlo como un programa con posibilidades de realizarse en el corto período de tiempo es contradictorio y hasta risible cuando muchos médicos deben atender a sus pacientes con la linterna de su celular en medio de un apagón, y sin los recursos mínimos disponibles. Soñar está bien, mientras los sueños no suplanten las realidades.  

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Redacción
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