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La noticia es que el gobierno cubano aprobó el Programa de Gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía durante el año 2025, pero no se conoce en qué consiste. La escueta nota publicada en Cubadebate no explica el contenido de un programa de gobierno que es un «tema transversal, que recoge todas las esencias y políticas de la vida económica y social del país», según palabras del primer ministro, Manuel Marrero Cruz, en la reunión del Consejo de Ministros en la que se aprobó la estrategia.
De acuerdo con la poca información que hay, en este momento ya no se trata de Proyecciones sino de un Programa. Este tendría proyecciones, acciones, indicadores y metas, así como cronograma de fechas de cumplimiento y responsables. Sin embargo, se desconoce quién rendirá cuentas sobre qué, porque no se informa sobre esos plazos, o acciones específicas.
El primer ministro cubano afirmó que el Programa tiene dos objetivos clave: «incrementar y diversificar los ingresos externos del país» y «el incremento de la producción nacional, con énfasis en los alimentos». Cómo se enfrentarán estos desafíos, no queda claro.
Según un reporte de Granma de la penúltima sesión de la Asamblea Nacional, en julio de 2024, las principales pretensiones de la política para corregir distorsiones y reimpulsar la economía era «mantener el funcionamiento en las actividades económicas y sociales indispensables para el país, procurar el autoabastecimiento, garantizar la producción de alimentos, y controlar la economía nacional desde el Gobierno».
La afirmación genera muchas preguntas que periodistas y medios no tienen la oportunidad de hacer. ¿Ya el gobierno no controla la economía? ¿O se refiere al sector privado?
Según el reporte del verano del año pasado, la iniciativa se propone la estabilización macroeconómica; el incremento de los ingresos externos; el incremento de la producción nacional; y el desarrollo empresarial y formas de gestión no estatal. En aquel momento, el primer ministro mencionó que varias de las primeras acciones se habían postergado a la espera de que «las condiciones sean propicias».
En esa ocasión se refería a ajustes de precios en varias áreas clave como eliminación de subsidios en los precios del agua, el combustible y un aumento de diferentes formas de los impuestos que pagan los empresarios privados y los trabajadores por cuenta propia.
El reporte de prensa de esta semana que confirma que el Programa ya es mapa de trabajo del gobierno, indica que lo aprobado contiene un minucioso plan de acciones para su implementación y pone énfasis en el nuevo mecanismo para la gestión, control y asignación de las divisas, sin dar más información, ni obedeciendo principios básicos de transparencia que debe tener un programa que se supone sea público.
El reconocido economista cubano Pedro Monreal opinó sobre el anuncio en la red social X: «No hay datos para poder valorar razonablemente el programa “para corregir distorsiones y reimpulsar la economía en 2025”. Por el momento es la tertulia de un círculo limitado de políticos y no es un programa público de política económica».
La falta de información contrasta con la afirmación de Marrero de que antes de aprobar este programa se realizaron múltiples intercambios, a todos los niveles, e informó que contribuyeron a su diseño algunas recomendaciones recibidas, y la aplicación de la ciencia y los resultados de investigaciones.
Incluso, este mismo mes, se llevó al Consejo de Estado y se analizó la implementación del Programa, según el sitio del parlamento cubano. El órgano permanente de la Asamblea Nacional afirmó que en el plan de trabajo aprobado para el año está el control sistemático al cumplimiento del programa de Gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía, de lo que se puede desprender que el parlamento y sus diputados tendrán acceso a los resultados de dicho programa, y que podrán escuchar algún tipo de rendición de cuentas. Sin embargo, los reportes de prensa no incluyen ninguna petición de los diputados exigiendo mayor transparencia en los medios estatales, que deben servir a las necesidades informativas del pueblo cubano.
Esta noticia significa que las tan llevadas distorsiones de la economía cubana pretenden ser resueltas con un programa del que se conoce muy poco, nublando aún más el futuro de la crisis crónica que golpea la Isla.
La multiplicidad de tasas cambiarias: una informal en la calle, que usa como referencia la realizada por la plataforma política opositora El Toque, otra formal del Banco cubano, otra para embajadas y algunas instituciones que operan con moneda dura, así como la lenta bancarización, ponen el tema monetario sobre la mesa como un problema urgente que distorsiona la economía, puesto que no permite medir realmente la productividad o la falta de ella.
La permanencia de subsidios estatales, junto al estancamiento de los salarios, el temor del Gobierno a autorizar a los actores no estatales en dólares, la incapacidad demostrada para recuperar el control del mercado cambiario, el modelo empresarial estatal que sigue privilegiando la supervivencia en número de empresas —muchas quebradas— y que pesan sobre el presupuesto estatal sin devolverle a este lo que debe, son solo algunas de las distorsiones históricas de la economía cubana, a la que se le suma el fracaso estrepitoso del «ordenamiento monetario», sobre el cual no se ha mostrado una autocrítica pública. A todo esto hay que sumar la carga inconmensurable del régimen sancionador de Estados Unidos sobre Cuba.
Corregir estas distorsiones lleva escuchar a científicos, informarse adecuadamente sobre la realidad del país, mantener una comunicación fluida, directa, real con los ciudadanos todos, y lleva también tomar decisiones quizás con un alto costo político, pero imprescindibles económicamente, así como renunciar a mentalidades de decisores en los que se describe el país que debiera ser y no el que es.
Y a todos esos esfuerzos, reuniones, y planes ponerle comunicación con contenido, no una práctica del decir por el decir sin explicar qué impacto tiene eso en la vida de la gente. Al leer la nota en Cubadebate no hay manera que un ciudadano cubano pueda apreciar, ni de cerca, algo escrito que tenga que ver con su vida de manera directa.
Nuestra opinión es que si bien es importante corregir distorsiones del modelo económico cubano, transformar su modelo de crecimiento y conducir las decisiones más orientadas a la lógica económica, mantener ese programa en secreto, sin ofrecer plazos, fechas concretas, o lista de acciones es una salida perfecta para que nadie rinda cuentas reales de su cumplimiento, y que las acciones se demoren, se dejen de ejecutar, o que no se midan adecuadamente los resultados de ese programa.
En conclusión, se hace muy fácil incumplir y que nadie lo note, violando así el encargo gubernamental, e incluso la propia Ley de Comunicación recién aprobada y que espera por ser respetada alguna vez.
Un programa para ser público debe ser ampliamente divulgado, porque el encargo del Gobierno es trabajar para el pueblo, pero sabiendo qué hace, cómo y cuándo lo hace, o sea, con el mayor nivel de información posible.
En un momento de crisis crónica, de emigración masiva, ofrecer esperanza, certeza, certidumbre, un plan en el que podrían confiar sobre la posible mejoría de la economía nacional, es fundamental. En tiempos en que hay tanta desesperanza, la oscuridad sobre qué va a pasar con la economía nacional no contribuye a que los ciudadanos tengan perspectiva, y conecten con la realidad de su país. Además de que ofrece más temores al emergente sector privado que también debe evaluar el contexto doméstico para emprender, o no.
Un programa que promete ser transversal y solución de muchos problemas de la economía, sobre el que no se dice cómo ni cuándo, es un programa vacío cuyo contenido y ejecución se mantienen lejos de los ciudadanos. Por tanto, nadie vinculará sus potenciales beneficios con decisiones acertadas, y nadie podría prepararse para los posibles costos que tenga y que impacten sobre pequeños negocios o sobre la economía doméstica.
El programa que quizás se expande en decenas de páginas, pero que el pueblo cubano no conoce, es como si a un enfermo le prometieran un tratamiento sin decirle cuál es, eliminando así la posibilidad de, al menos, un efecto placebo que alivie la vida.


Excelente
El programa gubernamental al que se hace alusión en el artículo de marras tiene un fin muy claro: fortalecer los negocios y las arcas de la ralea de corruptos que hoy medran con lo que va quedando del país desde sus altos cargos, a la vez que siguen amamantando a sus proles y allegados como parte de la comparsa privilegiada que le toma el pelo a la nación bajo el agitar de banderitas profanadas, la verborrea gastada, y la rimbombancia de himnos vaciados. Ahora es el cuento de que la dolarización «salvará» la economía y derramará sobre nuestra tierra el maná de la abundancia, cuando en realidad son los turbios negocios ya creados y controlados por este grupo, y los que podrán crearse en lo adelante, los que están trabajando a full para «captar las divisas» que terminarán en sus parcelas particulares y sectoriales, al tiempo que la gente de a píe seguirá con la boca abierta a la espera del bocado prometido.
Y es que estos señores han gestado un poder para sí y no para todos…basta ya de embustes. Alguien ya lo dijo una vez con un tino absoluto: patriota es quien defiende la Patria…y al gobierno si se lo merece… y en Cuba hay que cuidar mucho la patria y sacarse de encima hasta el último bribón local, a la vez que evitar que se no llene el país de hegemonistas foráneos y de oportunistas eternos que con otro sello político tan grotesco como el vigente, nos lo sigan haciendo un ripio.
De acuerdo totalmente con lo expresado. Esperar confianza ciega del pueblo en el contexto actual, signado por la acumulación de errores en política económica es absurdo. Nadie puede apoyar un programa así. Es además casi un desprecio a la opinión de miles de economistas cubanos.
Quiero q me ayuden a elaborar un concepto q a la luz de los años sin luz, nos permita retomar el uso adecuado de un SUSTANTIVO ,q mi padre iletrado repetía cuando algunos, no muchos se exigían en algún puesto o instancia de algún poder q nunca se mereció p q no se lo gano y como los LCC QUE NO SE QUIEN LO INVENTO, P Q NADIE LO ELIGIO.Y DE IGUAL FORMA BORRAR HASTA EL TIQUE QUE NOS DIO.A mi padre le escuche desde profunda humildad llamar con gran claridad en mi Clara la natal q el que manda sin nombrar.(PANSISTA SE HA DE LLAMAR)
ARRIBA VENGAN CONMIGO Y EMPIESEN PRONTO A LLAMAR DEL BARRIO O CADA CIUDAD, POR INSTINTO POPULAR DONDE ESTA EL QUE SE ERIGIO Y DECIDE SIN PIEDAD.