El conjunto escultórico de la entrada tiene forma de herradura, una de esas que los creyentes colocan detrás de las puertas de sus casas y que asocian con la buena fortuna, la prosperidad y la protección contra los malos espíritus. Hay, además, serpientes y otros animales recortados en metal, vaga referencia al cuadro La Jungla, de Wifredo Lam. La multitud reunida, casi todos vecinos de la parte más deteriorada y marginal del barrio Pueblo Nuevo, hacen silencio cuando una señora da de comer maíz a unos muñecos de trapo que cuelgan de las rejas. Luego los rocía con agua de coco, como purificándolos o como expurgándolos de toda culpa, no sé definir la intención, el significado del rito. En cualquier caso, esta tarde del 24 de junio habrá fuego, aunque la lluvia amenace.
Las nubes bailan su danza gris y los muñecos parecen hechos por niños apurados que no recibieron clases televisivas de educación musical. Están hechos sin gracia, quiero decir, rellenos de polvo y paja, o nailon y cartones, y su supuesta humanidad, más allá de esos brazos y piernas flácidos, se evidencia en unas sonrisas absurdas que denotan desconocimiento absoluto del final que la vida les depara, si se le puede llamar vida a eso.
Son esas sonrisas y ese desconocimiento los que igualan plenamente a los muñecos con los matanceros presentes en el Callejón de Las Tradiciones, dignos representantes de todos los cubanos. Nos diferencia que vivimos muchos años en la candela mientras que los muñecos serán devorados en breve por ella, para nuestro regocijo o beneficio, sin que haya piromanía o sadismo en tal acto. Es solo una tradición que heredamos en el siglo XIX de los catalanes que arribaron a la ciudad, según se cuenta, y las tradiciones nos dan un sentido de pertenencia e identidad y nos ayudan a comprender mejor nuestro lugar en el mundo, dicen.
Quizá para entender mejor cuál es ese lugar, el coordinador de la actividad cultural mira los granos de maíz sobre los adoquines en los que planta su huella, ve también el agua de coco derramada como lágrimas, y de inmediato levanta la vista a la multitud y habla sobre la aspiración común de que los días malos se vayan, de que las desgracias terminen, de que las nubes o Dios y todos los Santos dejen caer bendiciones sobre esta Isla marchita. Eso dijo, con palabras amables o similares que se perdieron en la voz mayúscula de la multitud, impaciente porque sonaran ya los tambores.
Desde el principio, fueron los tambores el motivo real de la reunión de tanta tropa: la conga, el goce desmedido y bien necesitado. Cuando hay música de tambores y trompetas el cuerpo no puede sino moverse libre al ritmo de esos toques ancestrales y la mente, para bien o para mal, olvida, deja de pensar, se convierte en materia bailadora. La sonrisa de muñeco pálido que con frecuencia llevamos en la cara se nos convierte en algo auténtico, cobra vida, se hace real y humana.
Por estos lares, el resultado de quemar muñecos el 24 de junio o el 31 de diciembre, de dar vueltas a la manzana con una maleta para que el año nuevo te sorprenda con un viaje o lanzar un cubo de agua puertas afuera, no tiene comparación con la alegría y la intensa vibra que se vive cuando suena la conga, porque el tambor es más fuerte.
De tradiciones está lleno el mundo. Se diferencian por la cantidad de personas que las comparten, por la intensidad de su arraigo y por su contenido. Hay tradiciones familiares, las hay compartidas por un barrio, por un pueblo, por un país o incluso por regiones más amplias. Hay tradiciones culinarias, arquitectónicas, deportivas… Famosas en Cuba son las Parrandas de Remedios, por ejemplo, y los extintos o muy anémicos carnavales de La Habana. La dinámica de las tradiciones, como casi todo en la vida, es dialéctica, para nada estática: se olvidan algunas y otras nacen.
Con la masificación de la televisión y la llegada de internet, se ha licuado la tradicional costumbre de sentarse a comer en familia y, por el contrario, las peleas de gallo y apostar a la Bolita no pudieron ser abolidas, aunque lo hayan intentado. Sin embargo, Halloween y el día de Los Reyes Magos se eliminaron con la Revolución durante décadas, porque estimulaban el consumo en un país que aspiraba al comunismo o porque pervertía ideológicamente a los jóvenes, o porque etcétera y bla bla bla juntos, pero en los últimos años como que florecen.
La tradición de ir al cine se perdió, también la tradición de echarle chicharrones y chorizo al potaje de frijoles colorados, y está en peligro de extinción aquello de comer cerdo cualquier día del año. Que el salario ganado con tu trabajo honrado te alcance para llevar una vida digna, desapareció. La buena costumbre de oponerse, de disentir públicamente de las prácticas gubernamentales, nunca ha dejado de ser reprimida. La libreta de abastecimiento es una tradición obsoleta, y ni hablar del lema «Pioneros por el comunismo, seremos como el Che». La corrupción, el tráfico de influencias y culpar de todo al bloqueo son tradiciones cancerígenas que deberían de una vez extirparse.
A la orilla del río San Juan la multitud se detiene. En poco más de diez cuadras ha habido carcajadas, cervezas, satería cubana, erotismo, guapería, hermandad, amago de bronca. Voluptuosidad. Evasión. Disfrute. Todo mezclado. Ahora toca quemar el muñeco, orar porque suceda lo bueno, ese pensamiento mágico. Pero lo único bueno para la gente del barrio ya terminó: el sonido de los tambores. Si los sindicatos y las mipymes organizaran sus propias congas, una hora de música al día, se garantizaría la continuidad anhelada.
Es muy válido rescatar tradiciones. Hagamos una lista de las que se quedan y de las que deseamos olvidar. Por favor, con democracia.
La noticia es que el lunes 8 de julio se congregaron decenas de cubanos en el Aeropuerto Internacional José Martí para protestar por la imposibilidad de viajar hacia Colombia con la aerolínea Wingo, a pesar de haber comprado sus boletos, debido a una nueva política de la empresa de aviación implementada a partir de ese mismo día, que exigía una visa de visitante a los pasajeros cubanos de tránsito hacia otro país y un pasaje de regreso en la propia red de Wingo.
Según una comunicación de la aerolínea, «dichos requisitos responden al cumplimiento de lo expresado en el reciente comunicado de la Cancillería Colombiana, emitido el 4 de julio de 2024, donde se establece que un pasajero extranjero solo puede ser considerado en tránsito si posee en un mismo contrato de transporte tanto el trayecto de arribo al territorio colombiano, como el de salida a un tercer país como continuación del viaje».
Wingo aclaró que no pide una visa de tránsito, sino la de visitante, ya que la aerolínea solo permite vuelos directos entre Cuba y Colombia, es decir, solo incluye el trayecto de arribo al territorio colombiano, no ofrece vuelos de conexión ni dentro de su propia red, ni con otras aerolíneas y, por tanto, no está en capacidad de verificar la validez de las conexiones con otras compañías aéreas más allá de Bogotá.
Según reporte de usuarios en redes sociales y medios no oficiales, un grupo de viajeros afectados fueron a la Embajada de Colombia en La Habana y se reunieron con el cónsul, quien les habría dicho que su gobierno reclamó a Wingo por violar sus regulaciones migratorias y aseguró que la aerolínea analizaría el asunto, de acuerdo con estas publicaciones, que fijan entre 4000 y 5000 los cubanos que no podrían volar a Colombia hasta fines de septiembre debido a la medida. No obstante, no les ofreció a los reclamantes la seguridad de que pudieran volar en la fecha de sus pasajes.
Estosignifica, por un lado, que se dificultan las posibilidades de salida hacia Nicaragua para cubanos que usaban Wingo hasta Bogotá, y desde ahí Avianca para seguir, como ruta de emigración hacia Estados Unidos, después de que esta última pausara los vuelos La Habana-Managua en junio pasado, y aunque la reanudación estaba programada para el 2 de julio, se pospuso «por temas operacionales». Por otro, que los viajeros cubanos, muy vulnerables a cambios repentinos en las políticas para viajes internacionales de países y aerolíneas, quedan una vez más desprotegidos ante este tipo de eventualidades.
Aunque Wingo estableció las opciones de reembolso y cambios de fecha para volar, ha dejado de manos atadas a los cubanos que ya habían pagado también su vuelo en Avianca. El Consulado dejó claro en su web este 9 de julio que «los ciudadanos cubanos no requieren visa para realizar tránsito aeroportuario directo con destino a un tercer Estado en los aeropuertos internacionales de Colombia», pero «la permanencia del extranjero en las zonas de tránsito internacional no puede ser superior a 24 horas».
La vulnerabilidad de los viajeros cubanos es tal que, ante las protestas en el aeropuerto, usuarios en redes reportaron el despliegue de fuerzas policiales que, sin asistirlos ante su situación, los exhortaron a irse. En uno de los videos, puede verse a uno haciendo gestos para que la personas se fueran, mientras decía «vamos, vamos, se acabó la bulla en la terminal».
Hasta el momento, La Joven Cuba no ha podido encontrar comunicación alguna de ninguna autoridad oficial cubana sobre lo sucedido, tampoco de los medios de prensa estatales.
Nuestra opinión es que la crisis económica cubana, que impacta en los crecientes flujos migratorios de cubanos hacia el exterior, también tiene una expresión sobre cómo otro países y aerolíneas perciben al viajero cubano, y en las medidas y políticas que establecen, desde las peticiones de visados y sus requisitos, así como los requerimientos de viaje. Casos similares ocurrieron con la Embajada de Panamá en marzo de 2022, y con la de México en octubre de 2023.
Es cuando menos lamentable que ante cambios que afectan de manera tan significativa y monetariamente a ciudadanos con pasajes comprados, algunos provenientes de fuera de la capital, no haya vía alguna desde Cuba para proteger a los viajeros cubanos, en estos casos, dejados a su suerte.
Dos cubanos presuntamente muertos en la guerra de Ucrania
La noticia es que el comandante ucraniano Kyrylo Veres se refirió a la muerte de dos cubanos que luchaban en las tropas rusas durante la guerra de Ucrania.
El anuncio se dio en la versión audiovisual (a partir del minuto 19) de una entrevista realizada para el medio ucraniano Pravda. Veres afirmó que un prisionero de guerra le había dicho que en su comando se encontraban 16 cubanos y habían recibido a dos muertos:
«Ahora mismo puedo mostrarles los documentos en el teléfono. Luego, después de la entrevista, puedo mostrarles. Pero capturamos a dos cubanos, lamentablemente no vivos. Realmente, si estuvieran vivos, al menos podría verlos», añadió.
Sin embargo, la identidad de los fallecidos la dio a conocer el opositor al gobierno cubano radicado en Estados Unidos Orlando Gutiérrez Boronat.
En un comunicado audiovisual Gutiérrez Boronat mostró fragmentos de la entrevista a Veres junto a fotos de identidad de los presuntos fallecidos: Leonel Fundichel y Duquesne, de 43 años años y residente en Plaza de la Revolución, y Denis Frank Pacheco Rubio, de 42 años y residente en Villa Clara.
Si bien en su misiva empieza afirmando que la información fue dada a conocer por «los mandos militares de Ucrania» y más adelante dice que «los cuerpos de estos dos cubanos fueron capturados por las tropas de Ucrania junto con sus cédulas de identidad», el opositor no especificó cómo llegaron a él las imágenes de los carnets, pues no son mostrados en la entrevista original.
Según sus palabras, «el combate tomó lugar el 20 de junio cerca de la ciudad de Siversk al norte de Donesk» y que «se calcula que entre 4 y 16 cubanos pueden haber muerto durante un intento ruso de emboscar a las 54 brigadas».
A lo antes dicho, Gutiérrez Boronat añade que «esto significa que estos cubanos son especialistas militares miembros de tropas élites del régimen castrista porque si no, no pudieran participar al no tener la preparación necesaria». Sin embargo, esto fue desmentido por la esposa de uno de los fallecidos en una entrevista realizada bajo anonimato por la cadena de noticias radicada en Estados Unidos, Telemundo51.
Según Telemundo51 «la esposa de Pacheco [Denis Frank Pacheco Rubio] sostuvo que él no tenía formación militar. “Solo cumplió con el servicio militar obligatorio en Cuba”». El reporte informa que «partió hacia Rusia en febrero pasado» y «desde el 8 de abril, la familia de Pacheco no ha tenido noticias de él».
Sobre la forma de reclutamiento, la historia de Pacheco Rubio es muy similar a las otras que han salido a la luz en los últimos meses. Son contactados para supuestos contratos de trabajo —muchas veces en la construcción— en ciudades presuntamente ya tomadas por los rusos, y cuando llegan al terreno, los envían a la guerra:
«Le prometieron alrededor de 2 000 dólares y un pasaporte a cambio de trabajar en las ciudades ya ocupadas por los rusos, sin embargo, la realidad fue diferente: recibió un entrenamiento militar de 15 días y fue enviado al frente de batalla», afirmó la entrevistada.
Hasta el momento de redactar esta noticia los medios cubanos no se han pronunciado sobre los acontecimientos.
Esto significa que la participación de cubanos en la guerra de Ucrania sigue dando de qué hablar y ocasionando dolor a los familiares de quienes, ya sea de forma consciente o mediante el engaño, se han desplazado hasta el campo de batalla.
La forma de reclutamiento sigue estando en discusión. El gobierno cubano en reiteradas ocasiones ha afirmado que Cuba no participa en dicha guerra, y que quienes combaten lo han hecho víctimas de redes de tratas, algunas de estas desarticuladas públicamente con consecuencias penales para sus organizadores.
Por el contrario, una zona de la oposición ha intentado probar que el reclutamiento se hace de forma oficial, u extraoficial, pero con la anuencia de las autoridades cubanas. Sin embargo, al menos en este caso, no se han podido presentar pruebas contundentes de esto, solo suposiciones, algunas de ellas, como se muestra en la noticia, contradichas por la familia de uno de los implicados.
Nuestra opinión es que hay muchas zonas opacas en estas historias. Esta, concretamente, aunque ha causado amplio revuelo mediático, se basa en declaraciones de un comandante ucraniano y en fotografías de documentos que no está claro cómo llegaron a las manos de quien las muestra.
No obstante, hay algo más que confirmado: hay cubanos participando —y muy probablemente muriendo— en la Guerra de Ucrania. Más allá de la desarticulación de una de las redes de trata, el gobierno cubano no ha dado seguimiento a esta causa, sumamente sensible, tanto a nivel diplomático como humano.
¿Qué se está haciendo con el gobierno ruso —gran aliado del Estado cubano— para regresar a la Isla a esos cubanos que supuestamente llegaron a la guerra víctimas de la trata? Es una pregunta clave que sigue sin respuesta.
Obispos católicos piden sacar a Cuba de la Lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo
También fue noticia que La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB por sus siglas en inglés), a través del presidente del comité de Justicia y Paz, obispo Elías Zaidan, solicitó en Washington remover a Cuba de la Lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo e iniciar el camino del entendimiento en beneficio del pueblo cubano.
En carta enviada al secretario de Estado, Anthony Blinken, el obispo Zaidan reconoció la histórica posición de la USCCB que, de conjunto con la Santa Sede y la comunidad internacional, ha abogado por la colaboración y las relaciones de mutuo beneficio entre Estados Unidos y Cuba, así como la eliminación de las sanciones norteamericanas.
El Obispo recordó en su misiva que cuando en 2021 la administración de Donald Trump designó a Cuba como patrocinador del terrorismo, su predecesor expresó su profundo desacuerdo y recalcó su posición «de larga data a favor de una fuerte cooperación bilateral para el bien del pueblo estadounidense y cubano».
Esto significa que la Iglesia Católica, institución que siempre ha tenido un rol relevante para la política cubana y las relaciones con Estados Unidos, sigue abogando por el entendimiento mutuo. La institución ha sido mediadora en momentos importantes como el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con ese país en 2014, con la administración de Barack Obama.
Nuestra opinión es que todo esfuerzo por sacar a Cuba de la Lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo es válido, sobre todo en un contexto en el que en EE.UU. se impulsa el proyecto de ley de presupuesto para la política exterior, que prohíbe quitar a la Isla de la lista durante el próximo año fiscal que termina en octubre de 2025, sobre lo que reportamos en el boletín anterior.
La Lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo incide en las posibilidades de recuperación económica de Cuba, y en los niveles de turistas que entran al país. Si bien la Iglesia Católica siempre ha obtenido beneficios de sus mediaciones, sí es una institución que ha demostrado capacidad de negociación y diálogo positivos para el pueblo cubano, y eliminar a Cuba de la lista podría ser una bocanada de aire para el país.
La noticia es que el Gobierno español amplía a un año el plazo para optar por la nacionalidad española recogido en la Ley de Memoria Democrática, lo cual beneficia a los cubanos y otros descendientes de españoles exiliados.
Esta prórroga se debe a la alta demanda de citas que no podrían ser atendidas dentro del plazo original, asegurando así que todas las solicitudes pendientes y futuras puedan ser procesadas. Se extiende el plazo hasta octubre de 2025, ofreciendo una nueva oportunidad para aquellos que aún no han podido iniciar o completar su trámite debido a la alta demanda.
Según datos del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, desde que la Ley de Memoria Democrática entró en vigor el 22 de octubre de 2022 hasta el 31 de marzo de 2024, las oficinas del Registro Civil Consular han recibido más de 301 000 solicitudes de opción a la nacionalidad española. Más del 95% se han recibido en consulados de Iberoamérica y en el Consulado General de España en Miami. El 13% de los solicitantes han sido desde Cuba, lo que se estima en alrededor de 39 145 personas.
La ley permite a los descendientes de exiliados españoles optar por la nacionalidad si sus padres o abuelos hubieran perdido o renunciado a esta debido al exilio por razones políticas, ideológicas, de creencia o de orientación e identidad sexual.
También pueden solicitar la nacionalidad los hijos de mujeres españolas nacidos en el exterior que perdieron su nacionalidad por casarse con extranjeros antes de la entrada en vigor de la Constitución de 1978, así como los hijos mayores de edad de aquellos españoles a quienes les fue reconocida su nacionalidad de origen en virtud del derecho de opción, de acuerdo con la Ley de Memoria Democrática o la Ley 52/2007, conocida como la Ley de Memoria Histórica.
Durante la década de 1930, Cuba fue receptora de múltiples españoles que salieron de la nación ibérica huyendo de la Guerra Civil (1936-1939). Luego de esto, aunque en menor medida, se mantuvo el flujo de españoles que se establecieron en la Isla alejándose del franquismo. Por lo tanto, no pocos cubanos tienen en su árbol genealógico algún pariente español.
Esto significa que la ciudadanía española presenta a los cubanos múltiples ventajas. La prórroga de la ley es relevante para miles de cubanos que buscan aprovechar la oportunidad de obtener la nacionalidad y pasaporte españoles. Con este tiempo adicional, más personas podrán beneficiarse de los derechos que otorga la Ley de Memoria Democrática, por tanto, es muy probable que más cubanos adquieran la doble ciudadanía.
Además de la posibilidad de emigrar de forma fácil y segura, permite entrar sin visado a múltiples países que no exigen permisos de entrada para ciudadanos de la Unión Europea, lo cual resulta una opción para hacer turismo de compras, trabajos temporales, u otras formas de emigración circular.
Sin embargo, para quienes quieran entrar a Estados Unidos los antes mencionados beneficios no aplicarían. Estos deberán solicitar una visa para viajar a Estados Unidos debido a la inclusión de Cuba en la Lista de Países Patrocinadores del Terrorismo que impide que los cubanos-españoles puedan utilizar el Sistema Electrónico para la Autorización de Viajes (ESTA), el cual permite a los ciudadanos de 40 países ingresar al territorio estadounidense sin visado.
Por otro lado, el proyecto de Ley de Ciudadanía propuesto a la Asamblea Nacional del Poder Popular amplía las complejidades para los cubanos que puedan tener más de un arraigo. Entre sus principales novedades está la posibilidad de renunciar la ciudadanía cubana si se posee la de otro país, y si la persona se encuentra en territorio extranjero; cuando esto suceda, el sujeto sería tratado como un foráneo con todos los deberes y derechos que esto implica.
Nuestra opinión es que resulta una buena noticia, pues constituye una forma ordenada y segura para ejercer la emigración. Aun así, la mayoría de la población no se ve beneficiada por este mecanismo que otorga «privilegios europeos» a personas nacidas en el llamado «tercer mundo».
La noticia ideal sería que muy pocos han reclamado la ciudadanía de sus abuelos porque están conformes con la suya, pero para un país subdesarrollado y con una gravísima crisis socioeconómica, esto por el momento, sería una clara utopía.
Transcripción del episodio Bonus y final de temporada de La Sobremesa: «En Cuba hay muy buenos periodistas y una pésima prensa, con Fernando Ravsberg».
Ya está disponible en todas las plataformas de audio y video:
Mariana Camejo (MC): Hola a los que nos están viendo o nos están escuchando a través de las plataformas de audio. Estamos de nuevo en La Sobremesa, un podcast de La Joven Cuba, donde hablamos con la ligereza y el desparpajo de quien está en la sala de su casa.
Jorge Bacallao (JB): Bueno, mira, ahora que tú dices «sala de tu casa», es algo que yo siempre te he querido preguntar, porque me interesa la vida de los periodistas. ¿Cómo funciona la cosa? ¿Tú te levantas y vas directo a ver las noticias, así sin desayunar? ¿Cómo hace el periodista?
(MC): Yo tengo la costumbre de levantarme a eso de las 5 de la mañana y hago una revisión de la prensa. Claro que sí.
(JB): El periodista tiene que estar informado.
(MC): Tiene que estar informado.
(JB): Es como llegar a un gimnasio y ver a un entrenador con sobrepeso.
(MC): Pero, no me hagas más preguntas de periodismo, porque de eso vamos a estar hablando hoy con un invitado de lujo. Así que vamos a hacer una pausa y empezamos.
(JB): No se mueva de ahí, que se pierde el principio.
[Música]
(MC): Hoy La Sobremesa va a entrevistar a un entrevistador. Un periodista uruguayo con una amplísima experiencia como reportero en países de América Latina. Quien fuera, además, alrededor de 20 años corresponsal de la BBC en Cuba y autor de aquel blog tan leído que fue «Cartas desde Cuba». Bienvenido, Fernando Ravsberg.
(JB): Yo era un destinatario de esas «Cartas». Yo las cogía antes de que las echaran al buzón. «Calenticas» las cogía yo. Las esperábamos. ¿Cuándo salían?
Fernando Ravsberg (FR): Salían los jueves.
(JB): Y yo desde el martes estaba nervioso.
(FR): Mucha gente era fiel a leerlas, pero no era solo por el texto. Tenía un complemento que era la opinión de la gente. Habíamos logrado un grupo de gente inteligente, dando ideas inteligentes, con criterios totalmente diferentes. Ese buen ambiente, en ese respeto de debate, era lo que complementaba cada carta que yo escribía. Entonces la carta era la «cartita», o sea, todo lo demás era lo que generaba. Era nada más que el motor de arranque. Aprendía muchísimo leyendo los comentarios.
(JB): Claro, la gente saltaba la carta y seguía el comentario abajo.
La crisis del periodismo
(MC): Potenciaba un debate ahí interesante. Ravsberg, hoy el periodismo ha cambiado, no es el periodismo tradicional de aquel periodista sentado frente a su máquina de escribir. Hay multiplicidad de formatos, nuevos roles… ¿Cuál tú crees que sea hoy el estado del periodismo?
(FR): Creo que estamos en un momento complejo. Yo nunca estuve mucho tiempo sentado. No me gustaba mucho el trabajo de oficina. Cada vez que había posibilidades de ir a hacer una cobertura a algún lado, me iba. Pero creo que ha cambiado en otros aspectos. Digamos, de alguna manera ha habido una apropiación más general de los medios y un uso de estos con fines económicos, políticos, religiosos, de acuerdo al interés que se haya posesionado detrás de ese medio. Por ejemplo, en América Latina, hay medios a favor de gobiernos o para derrocar gobiernos. En el caso de Europa, con la guerra de Ucrania se polarizó completamente el tema mediático, a tal punto, que yo recuerde, en mi vida había visto censura así. O sea, RT no se puede ver. Los europeos no pueden verla. Punto. ¿Por qué? Porque decimos nosotros que ustedes no pueden verla. Está atravesando un momento difícil el periodismo ahora, donde respondes a intereses de un tipo o de otro, y cada vez más claramente. Lo que antes se podía hablar de Cuba, que respondía a intereses de forma transparente, hoy se está generalizando. Yo lo viví en otros momentos con medios privados, pero hoy es mucho más general.
(MC): También hay más polarización política a raíz de eso.
(FR): Hay más polarización política y no cumplimos siempre el objetivo que deberíamos cumplir que es el de servidores públicos, informándole a la gente lo que está ocurriendo, sino que le informamos a veces lo que nuestro patrón nos permite o le conviene que le informemos, y obviamos otras cosas.
No cumplimos siempre el objetivo que deberíamos cumplir que es el de servidores públicos, informándole a la gente lo que está ocurriendo.
(JB): Bueno, se viene hablando desde hace mucho tiempo de un augurio de muerte de la prensa escrita, de los periódicos impresos, a raíz de las redes sociales, internet, la inteligencia artificial. ¿Cuánta salud tú crees que tiene ahora mismo ese periódico que uno coge con las manos y puede oler todavía?
(FR): Yo creo que poca. Pero no es muy importante. Lo que estamos cambiando es el formato. El dónde ponemos la información. Lo más grave me parece a mí es cuando estamos cambiando los contenidos y haciendo contenidos con otros fines que no son el de informar. Yo no creo en la información absolutamente objetiva, porque cuando la elijo ya dejó de ser objetiva. Pero sí creo en que debo tratar de acercarme lo más posible a la objetividad; tratar de darle la versión más real que pueda, salvando quién soy, de dónde vengo, mi historia y todas esas cosas que siempre van a filtrar. Esa debe ser la voluntad.
En este momento tenemos muchos problemas, no solamente de los patrones, sino de los asesinatos y el peligro que estamos viviendo.
(MC): En América Latina eso es un problema serio.
(FR): Tengo amigos en México que han estado huyendo, han tenido que cambiar de país. Yo impartí clases en la universidad de Baja California Sur y realmente las cosas que enfrentaban esos colegas eran terribles. O sea, digamos, «si vuelves a repetir tal cosa te matamos a ti, a tu mujer y a tus hijos». «Y, además, tienes que aceptar dinero». «No, yo no voy a hablar más, pero no quiero dinero». «Si no aceptas el dinero te vamos a matar a ti, a tu mujer y a tus hijos». Cuando tú llegas a esas cosas dices «bueno, ¿y qué hago?». «¿Realmente vale la pena por la información que estoy tirando que maten a mis hijos?». Estamos hablando de temas difíciles, problemas éticos. Tal vez si no me hubieran hecho dejarlo, lo hubiera dejado, pero no sé. Yo creo que es un momento muy complejo, y el problema fundamental no es el formato donde entregamos el mensaje, sino el mensaje mismo.
(JB): Para ser «puntilloso», aunque ahorita empezaste a responder algo de eso sin que te preguntáramos: si te pedimos que definas la misión del periodista, ¿qué nos puedes decir?
(FR): Cuando hablo con colegas más jóvenes mi planteo es que somos servidores públicos, como los basureros. Los basureros tienen que guardar, esconder, botar la basura, y a nosotros muchas veces nos va a tocar mostrar la basura. Por supuesto, los que arrojan la basura o los que están chapoteando en ella no les gusta que la mostremos. Y con la misma fuerza que mostramos esa basura, también hay que mostrar las zonas limpias, ¿verdad? Pero, al final, somos servidores públicos. Deberíamos ser personas que estén al servicio de la gente, al servicio de informar a la gente. Ese debería ser nuestro ideal como periodistas, no el protagonismo, lo cual se hace difícil para una profesión donde trabajas solo, donde das la cara y la gente te conoce. Luchar contra ese protagonismo que te sale y decir «yo soy tu empleado y mi trabajo es darte la información todas las mañanas».
Los basureros tienen que guardar, esconder, botar la basura, y a nosotros muchas veces nos va a tocar mostrar la basura.
Periodismo y propaganda
(MC): Pero hay gente que piensa que la misión del periodismo en un país capitalista no puede ser la misma misión del periodismo en un país socialista. ¿Qué tú opinas de eso?
(FR): Algo parecido le plantearon a Cortázar en el año 62 cuando vino acá de visita. Le hablaron de «literatura revolucionaria» y «literatura contrarrevolucionaria» y Cortázar le dijo: «Hay dos literaturas. Una buena y una mala, y la buena es por esencia revolucionaria». Pero si tú te pones a tratar de hacer literatura revolucionaria lo que vas a hacer es mala literatura. Entonces, yo creo que con el periodismo pasa algo parecido. O sea, no hay periodismo revolucionario, lo que es revolucionario es decir la verdad en el periodismo. Eso es lo que es revolucionario.
Si, por ejemplo, yo denuncio que hubo 33 pacientes fallecidos en el Hospital Psiquiátrico, ¿eso qué es? ¿Periodismo revolucionario o periodismo contrarrevolucionario? ¡Eso es periodismo! Es estar al servicio, y estar al servicio de las familias y pedir justicia. Que se investigue y se haga justicia sobre esas víctimas que eran inocentes. Esa es para mí la esencia del periodismo. Me ha traído muchos problemas, no solamente aquí. Me recuerdo mi jefe en Suecia decirme un día: «A ver, macho, ¿a qué país te mando?, porque ya no me quedan casi países. Cada país, no puedes volver a entrar. Te mando y cuando sales no te puedo volver a entrar». Entonces, dice, «vas a tener que cambiar el estilo para poder regresar a hacer otro trabajo».
(JB): ¿Qué pasa cuando el periodismo se utiliza como vocería política?
(FR): Yo pienso que se convierte en propaganda y hay propaganda buena y propaganda mala. El periodismo convertido en propaganda no necesariamente es bueno. Pienso que, por ejemplo, la parte de propaganda del periodismo cubano es muy mala, pero malísima. Todo el mundo se da cuenta que es propaganda. Cuando tú te das cuenta de que te están queriendo vender algo, ya empezamos mal. Como publicidad es malo. Tú tienes que comprar sin darte cuenta que te están vendiendo. Tienes propaganda muy buena, o sea, periodismo/propaganda muy buena en Estados Unidos. En eso, EE.UU. para mí es realmente el sumo. Lo hacen muy bien. No es el periodismo al que yo aspiro.
La parte de propaganda del periodismo cubano es muy mala, pero malísima. Todo el mundo se da cuenta que es propaganda.
(JB): Pero la manufactura es de primera.
(FR): La parte técnica la hacen muy bien.
(MC): Tienen todos los recursos también.
(FR): Pero no es lo único. Y en estos tiempos ya no necesitamos los recursos que hacían falta antes para montar un canal de televisión, una imprenta, o para sacar un periódico. Ahora con un teléfono podemos hacer lo mismo, pero lo que debemos tener es conocimiento. Por ejemplo, el equipo de Correa hizo maravillas. Realmente eran muy buenos trabajando. Los equipos de Brasil, de Lula. O sea, se puede hacer con pocos recursos, no cero recursos, pero se pueden hacer, con gente e inteligencia, muchísimas cosas. Ahora bien, si tú vas a querer hacer propaganda a favor de la Revolución cubana, del gobierno cubano, de forma subliminal, o sea, que no se note, y pones la foto del Che Guevara en tu muro, empezamos mal. Hace poco les bloquearon no sé cuántas cuentas, ¿y qué esperaban? ¿No dicen que ellos son el enemigo, y ponen la foto del Che, de Fidel y «hasta la victoria siempre», «Patria o muerte»? ¿Qué quieres que haga la plataforma?
(MC): Hay que dominar el entorno comunicacional digital.
(FR): No lo dominan. Entonces, la guerra comunicacional en este momento, que no es el periodismo, estamos hablando de propaganda.
(JB): Sí, pero esta es La Sobremesa. Aquí cabe.
(FR): La guerra esa que hay yo la comparo a veces como la llegada de Cortés a México. Son flechas contra cañones. Es la pólvora contra las hachas de obsidiana. Además, que eran para no matar, querían heridos para entregar a los dioses. Entonces es demasiada la diferencia y hay como una resistencia aquí a aprender. Yo no estoy de acuerdo en convertir el periodismo en propaganda. Ahora bien, ¿tú quieres hacer propaganda? ¡Hazla bien!
Yo no estoy de acuerdo en convertir el periodismo en propaganda. Ahora bien, ¿tú quieres hacer propaganda? ¡Hazla bien!
(MC): Hay que hacerla bien.
(FR): Hazla bien, porque si haces un mal periodismo y una mala propaganda pues no estás llegando a ningún lugar.
Medios estatales, públicos o partidarios
(MC): Hoy en Cuba tenemos medios estatales u oficiales o públicos y tenemos medios independientes, pero, ¿cuál es el tipo de medios que nosotros necesitamos?
(FR): Yo creo que no tenemos medios estatales. Para tener medios estatales, que es lo que más común se dice, necesitaríamos que fuera el Estado el que tuviera el control sobre los medios. No es el Estado, es el Partido. Entonces, lo que tienes son medios partidarios, digamos, que responden al Partido o a cualquiera de las facetas del Partido. No estoy criticando ni diciendo que esté bien o esté mal. Pasar a medios estatales sería un avance. O sea, convertir los medios del Partido, no todos. El Partido puede tener a Granma, como la Iglesia Católica puede tener su medio, pero el grueso de los medios convertirlos a medio estatales sería un primer paso ideal.
(JB):¿Y cómo se garantiza esto después?
(FR): Se garantiza por que dependan del Estado, tanto financieramente como en la dirección, en quién se elige, quién va, editorialmente. Que tenga su Ministerio de Información, como lo quieras llamar, pero que sea el Estado el que dirija. No es el final del camino. Para mí el final del camino es convertirlos en medios públicos. Nadie en el mundo tiene en este momento una situación tan fácil para convertirlos en medios públicos como ustedes, porque tienen todos los medios en manos del Partido.
(MC): ¿Cómo hacer que un medio sea público?
(FR): Primero hay que hacer una legislación que ponga normas. Una normativa dentro del trabajo de los medios públicos.
(MC): Ahora tenemos una Ley de comunicación que intenta ir por ahí.
(FR): Intenta. ¿Cómo se recogen los derechos del ciudadano en esa ley? Por ejemplo, cuando yo trabajaba en Suecia, vi a un colega que sacó un mapa de los avances de los soviéticos, y Nicaragua en rojo, como parte de los avances de los soviéticos. Inmediatamente, el ciudadano sueco tiene la posibilidad de denunciar al periodista y de manera automática se entra en un juicio interno a ver si es correcto o incorrecto. Y ahí perdió el periodista, y tuvo que salirse con una aclaración de que realmente se había hecho mal. Debes tener quién va a dirigir eso por el Estado, o quién va a dirigir por el medio público. Buscar personalidades de la cultura, del cine, de la educación. Se puede hacer una dirección colectiva que guarde ciertos equilibrios y que evite los vaivenes de la política. Que no pueda, por ejemplo, el ministro de «tal cosa» decirle a alguien: «Óyeme, cállale la boca a Juventud Rebelde porque está hablando mal de Coppelia»
Se puede hacer una dirección colectiva que guarde ciertos equilibrios y que evite los vaivenes de la política.
(MC): O «levanta tal texto que ya publicaste».
(FR): Exacto. Como ha pasado. Lo de Coppelia es textual.
(MC): Pero, Bacallao te hacía una pregunta interesante, porque es muy difícil sostener un medio. Entonces, ¿cómo se financiaría un medio público?
(FR): No es muy difícil, es imposible. Ni público ni privado. Todos los medios dan pérdida. Hay una cosa, ¿quién lo paga? Yo trabajé, por ejemplo, en una cadena de EE.UU. que el dueño era la General Electric y, ¿qué representábamos nosotros? Representábamos el 5% de la General Electric, pero nos usaban. Era su aparato de comunicación. Yo trabajaba en el sector en español. Pero, te quiero decir, siempre vas a estar con eso. La única forma para esto es pagarlo, ya sea con un impuesto por el uso de los medios.
(MC): O sea, a nivel de ciudadanía.
(FR): ¿No es nuestro? Paguemos entre todos. Es la única forma. Podemos hacer miles de teorías, pero si tú como mujer quieres ser independiente, gánate el pan. Ese es el primer paso. Después hay que arreglar un montón de cosas, pero no dependas de ningún hombre económicamente.
(MC): Autonomía económica.
(FR): Si no tenemos autonomía económica… Ahora están con la publicidad. La publicidad te condiciona. Vas a depender de esa gente, de los que te están pagando, y empiezan las locuras como en Cubadebate hace poco, donde aparece un artículo furibundo contra un cuentapropista que vende hamburguesa y un artículo maravilloso sobre otro cuentapropista que vende helado. Claro, el del helado pagó, el otro no. Entonces, después te enteras de que en un lugarcito chiquitito ahí decía «publirreportaje». Además, cuando lo lees en el teléfono no aparece el cartel, o no aparecía, después lo pusieron. La mayor parte de la gente lee en el teléfono. Están haciendo publicidad subliminal.
La publicidad te condiciona. Vas a depender de esa gente, de los que te están pagando.
(MC): Pero, además, tiene que ver un poco con la cultura de la audiencia cubana, porque yo pregunto, ¿la audiencia cubana sabe lo que es un publirreportaje? ¿Se ha educado a la audiencia en eso?
(JB): Oye, déjame hacerte una pregunta muy importante, ¿tú te tomarías un cafecito?
(FR): ¡Uff! Encantado.
(MC): Pues vamos entonces con un café. Hacemos una pausa y enseguida estamos de vuelta.
[Mensaje de bien público del Observatorio sobre Extremismo Político de La Joven Cuba]
Feranando Ravsberg en La Sobremesa
Comprender Cuba desde el periodismo
(MC): Bueno, Ravsberg, cuéntanos un poco sobre ti. Tú llegas a Cuba en el año 90 porque se iba a caer el sistema, se iba a caer Fidel Castro por un alzamiento.
(JB): Tú nos contabas que eres como especialista en alzamientos, ¿no?
(FR): No tanto.
(JB): Cada vez que ha habido un alzamiento «llamen a Ravsberg ahí» (Risas).
(MC): ¿Qué te encuentras cuando llegas aquí?
(FR): Yo había estado en otros lugares con situaciones violentas. El último año de Pinochet en Chile, Sendero Luminoso, en Perú, el centro de la guerra de Centroamérica… Cuando me llego acá, la visión que había en Europa era que lo que le quedaba a Cuba era una afeitada, y me mandan. Cuando empiezo a caminar por la calle, me empiezo a dar cuenta que no hay síntomas, hay problemas, pero que haya problemas en un país, por muy graves que sean, no quiere decir que haya síntomas de una rebelión. Son dos cosas distintas. Si no, África estaría completa alzada. Entonces, me empiezo a dar cuenta que no conocíamos nada de este país. Y al poco tiempo, tres o cuatro meses, hablo con mi jefe y me dice «¿cuándo crees que se acabe eso?». Porque llevaba mucho tiempo ya aquí. Digo: «mira, yo no veo ningún síntoma». Dice «¿pero no hay 50 personas metidas en la embajada española?» Digo «sí, y hay 300 000 en el carnaval tomando cerveza. ¿Cuál es Cuba? No conocemos nada de este país». No conocíamos ni la religión, porque en esa época estaba oculta, era un secreto. Entonces, cuando me dice «¿Cómo no? ¿Son católicos?» Digo «no». Dice «Me vas a decir que son ateos, como dice el gobierno». Le digo «no, son macumberos». En aquella época se conocía la santería de Brasil, fundamentalmente, que se llamaba macumba. Digo «son macumberos todos».
Que haya problemas en un país, por muy graves que sean, no quiere decir que haya síntomas de una rebelión.
(JB): En la calle se veía entre cubanos, pero la visión para el mundo era otra.
(FR): Y en las escuelas estaba prohibido llevar los símbolos de santería, los collares, las pulseras. Todo eso estaba prohibido. No veía gente de blanco por la calle, o sea, la santería estaba muy extendida, pero bajo la sábana. A pesar de que muchísimos de los dirigentes de este país eran creyentes y la practicaban también, pero era discretamente. Me acuerdo del primer reportaje que hicimos. Fue en video. Fuimos a ver a Enriquito, en La Jata, Guanabacoa.
(JB): Yo estuve ahí también.
(FR): Que me lo encontré muchísimos años después, cuando Silvio Rodríguez da concierto en La Jata. Y Silvio hace subir a Enriquito que ya estaba muy viejito, y en el Centro de Prensa Internacional me amenazan con expulsión si yo mostraba la imagen de cómo degollaban un chivo en el sacrificio. Digo «mira, no la voy a mostrar porque no acostumbro a mostrar esas cosas, pero sí voy a mostrar el chivo, el cuchillo y la gota de sangre». Quiero decir, no conocíamos nada. Y mi jefe, que es un hombre bastante inteligente, me dijo: «Bueno, vamos a empezar por eso. Vamos a mantener el nivel noticioso, pero vamos a tratar de empezar a dar información de Cuba». Y ese fue el camino. Empezamos a dar información, y después a correr por toda Cuba, porque en los años 90 todos los días había un alzamiento en un lugar distinto. ¿En El Cotorro? Allá íbamos. No pasaba nada. Los tanques por el malecón. Un hombre se dio candela en G y 23, en protesta. Cuando llegabas realmente no había nada. Además, un cubano me dijo «¿un hombre candela? No, candela se dan las mujeres». O sea, «olvídate de eso. Son mentiras». Había que conocer la idiosincrasia del país. Y mientras, íbamos buscando información sobre la gente, cómo vivía Cuba…
(JB): Si en el 90 a ti te dicen que tú en el 2024 ibas a estar aquí tomando café. (Risas)
(FR): Yo en el 97 me quise ir. Ya trabajaba con la BBC y me dijeron que no. Porque habría que construir de nuevo mi red de contactos, y de ninguna manera. Entonces dije, «bueno, no puedo irme. Perfecto. A gozar».
(MC): Claro. Ravsberg, ¿cuál es tu opinión del periodismo cubano hoy? Porque has dicho en varias entrevistas que hay muy buenos periodistas, pero no tan buena prensa.
(FR): No. Eso no es cierto. He dicho que hay muy buenos periodistas y una pésima prensa. No: «no tan buena». (Risas). Yo soy radical. Es muy mala la prensa cubana, porque ni informa ni hace propaganda. Sin embargo, hay buenísimos periodistas que los he visto desde que llegué. Yo impartí clases en la Facultad de periodismo a Cabada, a Segura, a Daisy Ballmajó. A Randy Alonso. Había una camada de muy buenos periodistas, que los vas perdiendo, porque cuando salen a los medios los pierdes. Yo entré cuando estaba Magali García al frente. Había todo un momento de apertura. En la Upec estaba el padre del periodismo cubano, Julio García Luis. Pero después vino la cuchilla, y a mí, por ejemplo, me dijeron: «Mira, no podemos seguir financiando tu salario». Digo: «Pero es que a mí no me pagan, yo estoy dando clase gratis». «Bueno, igual no podemos». Y ya. Tuve que salir, y me encantaba aquello, porque era un ambiente lindísimo, los muchachos en G. Después me enganchó la Complutense y empecé a impartir clases allí. Pero hay muy buenos periodistas acá. Este muchacho de Alma Mater. Pero es que cada vez que tienen uno, lo pierden. Yo empiezo a seguir a alguien por sus artículos y, de pronto, se me desapareció de los medios. Por las buenas o por las malas, da igual. A uno es por las buenas, a otro lo ascienden.
Es muy mala la prensa cubana, porque ni informa ni hace propaganda. Sin embargo, hay buenísimos periodistas.
(JB): Pero sale de lo que estaba haciendo bien.
(FR): Entonces, vas empobreciendo el periodismo.
(JB): Hay determinadas pautas que se repiten desde que tengo memoria, y quiero saber si tienes idea de por qué se hacen esos reportajes triunfalistas que aparecen tanto en el noticiero como a toda página en un periódico que tiene pocas páginas. Un sobrecumplimiento de berenjena en «remanga la tuerca», de plátano Johnson en Mayajigua… si cuando la persona sale a la calle no ve esos plátanos o esas berenjenas y sabe que en realidad no es lo que está viendo ahí. ¿Cuál es la utilidad de eso?
(FR): La única utilidad que yo me explico es beneficiar la imagen del dirigente local que manda a hacer eso. Es lo que yo me imagino. Hace poco salió un reportaje sobre una bodega que, aparentemente, funciona bien en alguna parte.
(JB): ¡Se vuelve sospechosa esa bodega!
(FR): Pero, ¿a qué cubano le vas a vender que las bodegas están funcionando bien? O sea, ¿para qué se hizo eso? Hay veces que yo digo: «son tan malos que parece que juegan del otro lado». Ese de la bodega parece como para calentar el ambiente. Si yo voy a mi bodega y no han llegado los mandados de febrero, los de enero están por la mitad, los de diciembre… y me sacas por el noticiero un reportaje sobre una bodega que va viento en popa, que aumenta, que diversifica…
(JB): La gente empieza a buscar permuta para ese municipio.
(FR): Te empiezas a cabrear. Yo siempre defino la prensa cubana como que han creado un arma de salva. Hace ruido, pero no mata a nadie, no dispara. Es ¡pum! y humo, pero no sirve para nada.
(MC): Ravsberg, pero los periodistas cubanos también hemos tenido que trabajar en un contexto complicado. Bloqueados, además, con las sanciones norteamericanas, y se dice mucho: «no se puede investigar tanto porque es darle información al enemigo». Entonces, estamos trabajando con el síndrome de «plaza sitiada», pero al final la información está ahí en las redes sociales. Todo el mundo está compartiendo todo el tiempo. Y el síndrome de «plaza sitiada» también sigue dentro del periodismo. ¿Cómo nos lo quitamos de encima?
(FR): Mira, en otros tiempos ya era un error porque llegaba en forma de rumor. Además, en Cuba, antes de internet, existía «radio bemba». Iban adelante del resto del mundo. O sea, digamos, pasaba algo en Santiago de Cuba y nos enterábamos en Pinal del Río a los dos días. Era muy difícil ocultar; ahora es imposible. Entonces, ¿qué ganas con aguantar el tema de Gil, cuando ya los de enfrente están diciendo que estaba siendo investigado hace días? ¿Para qué? Incluso, uno de mis lectores en las redes… Lectores no, amigos —no hago periodismo en las redes—, me dice: «¿y de dónde sacaste la información?». Le digo: «del comunicado oficial». «¿Y dónde está eso?». «Búscalo». Entonces, no es útil. No sirve. No funciona.
En Cuba, antes de internet, existía «radio bemba». Iban adelante del resto del mundo.
(JB): ¿Cuál es el peligro de que los medios oficiales mantengan esa actitud?
(FR): Mira, vamos a verlo desde la óptica del propio gobierno. Yo asesoré al gobierno del FMLN en El Salvador y estar dentro de la casa de gobierno me permitió ver la óptica de aquí, pero desde el otro lado. No les funciona y no les va a funcionar porque no es creíble, porque no separan propaganda, o sea, publicidad de periodismo; porque no informan a la gente, pensando que pueden ocultar algo que hoy ya no se puede ocultar. Lo mejor es salir primero. Ahora, qué pasaba, por ejemplo, en El Salvador, cuando un ministro venía y decía: «Tienen que hacer algo porque me equivoqué. Trabajé con roaming en el viaje un mes, 20 000 dólares, y ya se enteraron en la oposición. ¿Cómo me pueden salvar?». «Muy fácil. Dilo tú y lo publicamos. Di que vas a pagar los 20 000».
(MC): Porque controlas la narrativa, además.
(FR): Entonces decía: «Cómo? ¿me vas a hacer pagarlo?». Y yo: «El tonto fuiste tú». Por eso ya al final me sacaban, no me dejaban hablar con los políticos. Entonces, el tema es que mientras los medios estén en manos de los políticos responden, no a los intereses políticos nacionales, sino a los intereses políticos particulares. Por eso te aparece lo de la bodega, que es una ofensa y una agresión al 99% de los cubanos. Y, ¿a quién beneficia? ¿A la Revolución? ¿Al gobierno? No, eso encabrona a todo el mundo contra el noticiero y contra el gobierno.
(JB): Es anti estratégico, incluso.
(FR): Pero, yo que estoy ahí donde sobreprodujimos la berenjena… Además, ni sé cuántas berenjenas se hicieron, porque dicen: «Hemos sobreproducido en un 12 por ciento». Bueno, «¿y cuántas tenías planeadas?». «Eran tres, cuatro».
(JB): «Eran 100. Hicimos 112».
(FR): Ese es el problema. Hoy los medios acá se están utilizando, ni siquiera para defender publicitariamente el gobierno, sino a pequeños sectores. Lo que les contaba: a Coppelia no me lo toques. ¿Y quién tú eres? ¿Por qué no se puede tocar Coppelia? ¿De qué estamos hablando? ¿El enemigo puede enterarse, y qué pasaría?
(MC): Claro. Ahora, hay otra cara de la moneda aquí: los medios independientes. Por una parte, hay medios que están recibiendo fondos de cambio de régimen, otros desde el principio son tachados de contrarrevolucionarios, son vistos como sospechosos. Yo te pregunto, ¿cuánto gana y cuánto pierde el ecosistema mediático cubano con esta diversidad?
(JB): Yo creo que si tienes medios partidarios y vas a traer más medios partidarios lo único que va a aumentar es el problema y la polarización. Para empezar, muchos de los jóvenes que hoy están en esos medios independientes —algunos para mí no son independientes, son disidentes, opositores—. Con todo el respeto, pero no puedes llamarte independiente cuando tienes una agenda antigubernamental. Como Granma no se puede llamar independiente o la televisión, que ha empezado a decir que son un medio público. Muchos de esos jóvenes tal vez estarían haciendo periodismo aquí en un medio público. A lo mejor Cuba no puede pagar lo que les pagan en otros medios, pero si no te pueden pagar y, además, tampoco te dejan hacer lo que tú consideras que es periodismo, pues me voy entonces. Mucha de esa gente brillante se fue, algunos ni siquiera son enemigos del gobierno cubano, o sea, vienen acá de visita. Yo los veo, porque los conozco de hace años. Son gente que no encontró su espacio aquí, y te repito uno de los últimos casos es el de Alma Mater. A ti no te voy a mencionar más. ¿Dónde está ese muchacho, por ejemplo? Trabajando en relaciones públicas en una empresa.
Si tienes medios partidarios y vas a traer más medios partidarios lo único que va a aumentar es el problema y la polarización.
(MC): Se perdió un periodista y un gestor.
(FR): ¿Y cuál fue su pecado? ¿Hacer periodismo opositor? ¿Hacer periodismo anticastrista? Hacer periodismo fue su pecado. Ese es el pecado: hacer periodismo.
(JB): Yo no le encontraba nada.
(FR): No. Perdóname que te sea tan explícito, pero realmente hay información genuina, pero mucho más dura en Vivir del cuento de la realidad de este país.
(JB): Es otra manera de hacer periodismo.
(FR): Son crónicas de la vida diaria, y la crónica es una forma de hacer periodismo. Ese balance que tiene es el balance que ojalá tuviera el periodismo.
(JB): Me toca de cerca, porque yo soy guionista de Vivir del cuento, tú sabes.
(FR): Es el balance que tiene el cine. O sea, que lo encuentras en algunos lugares, pero ese balance nunca lo ha tenido el periodismo.
(MC): Ravsberg, te propongo hacer una pausa porque tenemos luego que darle un poquitico más de velocidad a esto, así que enseguida volvemos.
[Mensaje de bien público de La Joven Cuba]
Fernando Ravsberg junto a Jorge Bacallao y Mariana Camejo en La Sobremesa
(JB): Bueno, ahora vamos a ponerle el pie al acelerador para una batería de preguntas muy rápidas que siempre aquí en La Sobremesa tenemos por costumbre. Entonces no queremos ser desleales y menos con un invitado como tú, así que vamos a empezar. Cuando Fernando Ravsberg quiere informarse sobre un tema importante, ¿a qué tres medios internacionales o nacionales recurres?
(FR): A ninguno. Hago una búsqueda general. Cuando encuentro un tema, busco en distintos medios para confirmar. Si es algo muy raro, que me digo «¿y esto dónde salió?», entonces busco otras cosas. Pero lo que hago normalmente es que busco Cuba y miro todo lo que me interese. A ver, deporte yo no hago. Sí hago deporte, pero no cubro deporte.
(JB): Te iba a decir que se te ve bastante en forma.
(FR): Pero no hay tres que manden siempre. Será que soy muy irreverente. No sé. Hay textos que te dan sorpresas. ABC, el periódico de la derecha española, tiene dos por tres unos artículos internacionales buenísimos; otros horribles, pero si ya tú vas predispuesto…
(JB): La confianza viene del cuestionamiento constante.
(MC): Claro. Ahora, del tiempo que has estado viviendo en Cuba y del que te has estudiado, época preferida cubana y por qué.
(FR): Yo lo he pasado muy bien. Digamos que no tengo una época preferida. Tengo la época no preferida, que es cuando me obligaron a dejar de trabajar. Me dio un bajón muy fuerte. Pero, después lo he pasado muy bien acá. Ten en cuenta una cosa: yo llegué acá por primera vez con 16 años y me fui. Aquí me atendieron médicamente. Una historia larga. Me había partido la cabeza. Entonces ahí conozco a una cubana con la que me hago novio y después de 15 años me caso. O sea, cuando regreso a Cuba. El tema es que siempre me he sentido muy bien. La esposa salvadoreña de un amigo mío me dice «el lío es que ustedes son un salvadoreño nacido en Uruguay y un cubano nacido en Cuba», porque me siento en casa. Pero, puede tener que ver con esa adolescencia que yo no tuve en Uruguay, porque el país estaba en unos años muy difíciles de guerra, de muertos, de violencia contra los estudiantes. Ese fue el Uruguay al que yo entré en 1968-1969. Y de golpe venir para acá… Aquel era un país súper reprimido con el sexo, acá el deporte nacional. O sea, 16 años. La fiesta el carnaval, el hecho de no tener miedo.
(MC): Claro. Tus deseos para el periodismo cubano, en una palabra.
(FR): Que lo dejen nacer y que se atreva a nacer. Tiene que pujar, tiene que hacer fuerza para nacer y tienen que dejar de taponearlo para que no nazca. Si cada vez que aparece un dedo del niño se lo cortan, no va a nacer nunca. O sea, que se atreva a nacer y que entiendan que lo tienen que dejar nacer. Entiendan que lo que tienen no les sirve para nada, ni siquiera para propaganda.
(MC): Muchas gracias por haber estado aquí con nosotros.
(JB): Y así vamos terminando este episodio Bonus. Mariana, dime, ¿qué tú crees? Balance general.
(MC): Bueno yo creo que la gente se debe haber quedado con ganas de más, porque en Cuba las sobremesas son para arreglar el mundo, no terminan nunca.
(JB): Bueno, pero de momento ya nosotros vamos terminando.
(MC): Por esta ocasión, porque sus anfitriones esperamos volvernos a encontrar para conversar juntos con la ligereza y el desparpajo de quien está en la sala de su casa.
(JB): Ha sido la primera temporada de La Sobremesa, un podcast de La Joven Cuba. Entreténgase ya, que no volvemos a salir de momento. (Risas).
Este año dentro del cine cubano es el año de La mujer salvaje, así que conversamos esta vez con la protagonista de ese largometraje de ficción: Lola Amores.
Lola con esta película gana la Biznaga de plata a la mejor actuación femenina en el Festival de Málaga de este año. También fue nominada a mejor actriz en los Premios Platinos del cine iberoamericano y creo que también fue ganadora a la mejor actuación en el Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires. Hablamos con ella, no tanto sobre La mujer salvaje, porque ha habido suficiente prensa, sino sobre su trayectoria como actriz, que era algo que tenía yo pendiente desde cuando entrevisté hace cuatro años a uno de sus compañeros de ruta, Eduardo Martínez, con quien Lola fundó La Isla Secreta, una compañía peculiar, pequeña pero de gran trascendencia.
En este caso vamos a empezar por el principio, y el principio es, Lola ¿de dónde saliste?
Nací en Villa Clara pero los tres primeros años de vida los viví en México, mis padres estaban allá. Luego vine a vivir a Vueltas, a San Antonio de las Vueltas, que es un pueblo parrandero, como los es Camajuaní y Remedios, esta zona de Villa Clara donde se hacen esas parrandas y esas carrozas así fastuosas. Cuando menciono esto de las parrandas es porque lo recuerdo con mucho agrado y creo que me influenció mucho a la hora de hacer mis vestuarios en el teatro, porque me encanta hacer mis propios vestuarios, hacer ese mundo desde afuera hacia adentro y de adentro hacia afuera, ese juego para poder que profundizar en el personaje y hacerlo además manualmente. Confeccionar mi vestuario lo he disfrutado toda la vida y pienso que viene de ahí, de esa memoria, de ese recuerdo divertido, de aquella diferencia, de aquello extra-cotidiano en un pueblo tan chiquito.
No tengo el recuerdo claro de haber sido influenciada por algo para decidir ser actriz. Simplemente fui haciéndolo inconscientemente como una necesidad desde pequeñita, desde la casa, desde que jugábamos con mi abuelo y me cantaba canciones como «La Caldosa de Kike Marina» o «La vaca lechera», o yo imitaba a Raffaella Carrá ante él. Luego recuerdo entrar en preescolar y levantar la mano cuando pedían que alguien cantara, y yo iba a cantar, por supuesto, lo que tanto había ensayado en casa con mi abuelo: «La Caldosa de Kike Marina» o «La Vaca lechera»…
Ya más en serio creo que fueron las primeras obras de teatro en la primaria. Los instructores de teatro iban a las escuelas y la instructora me seleccionaba siempre para los espectáculos. Hice una obra que era una adaptación de La Caperucita Roja. Para mí era súper divertido poner al lobo en su sitio. Recuerdo otras como La moneda y La visita llegará a las once, donde yo esperaba a un pionero soviético y le hablaba en ruso, o lo que creía que era ruso. También cantaba en tríos, recitaba poemas, hacíamos coreografías. Nos llevaban en una guagüita Girón a festivales por toda la provincia y nos movían a pueblitos pequeños, lugares bien chiquitos.
Más tarde, en la adolescencia, queríamos que hubiese una casa de cultura en el pueblo y entonces seguíamos montando números danza, teatro, para que hubiese esa casa de cultura. Todo eso fue mi manera tal vez inconsciente de estar expresándome. No era consciente de querer ser actriz, al contrario. Yo cuando estaba en el preuniversitario allá en la vocacional de Villa Clara jamás pensé que eso existía como una carrera. No tenía conocimiento de eso.
Cuando me enteré de las pruebas del ISA (Instituto Superior de Arte), entonces levanté la mano y enseguida me anoté en la lista junto con muchos amigos que querían perder las clases y que simplemente no querían estudiar para las pruebas ingresos. Así es como fuimos un grupo grande para La Habana. Eran unas pruebas difíciles y en aquel momento solo había nueve plazas que luego subieron a 14. Del centro éramos muchas personas. Recuerdo que nos presentamos como 360 aspirantes. Cuando digo centro me refiero a las provincias centrales, lo que es Cienfuegos, Sancti Spíritus y Villa Clara.
La emigración de jóvenes hacia La Habana en búsqueda de posibilidades que no ofrecía la provincia, es un clásico de décadas, ¿no? Pero vamos a centrarnos ahora en que dejas Villa Clara que, tal y como describes Vueltas, era como un pueblito pintado por Zaida del Río. Llegas a La Habana, propiamente a los predios del ISA. Háblame sobre esa estancia tuya en La Habana, sobre esos años en el ISA , ¿en qué periodo histórico encaja eso?, ¿qué impacto tiene en ti?.
Entrar al ISA fue un cambio de vida total, fue una mezcla de tristeza con ilusión, porque dejaba a toda mi familia. Tenía a mi papá en La Habana, pero allá dejaba a mi mamá, a mi hermanita, a los amigos, a mis abuelos, en fin… Era un cambio muy brusco, pero no dudaba de que era lo que debía hacer. Éramos tan pobres en ese momento, que yo recuerdo llegar a La Habana con todas mis cosas en un maletincito pequeño, toda mi vida la traía ahí.
Era pleno periodo especial. La carrera la hicimos en cuatro años y no en cinco, por la situación que tenía el país pero fue maravilloso porque me abrió mucho la vida, la mente, las ilusiones, lo que venía por delante. Hice amigos nuevos. Las personas que estudiaban conmigo venían todos con una formación distinta y de diferentes lugares. Algunos queríamos hacer espectáculos entre nosotros, además de lo que veníamos ensayando en la escuela. Entrenábamos por nuestra cuenta. Corríamos por fuera de la escuela, nos reuníamos de noche, hacíamos propuestas, leíamos, nos pasábamos información, canciones, íbamos a la playa que estaba cerca y los fines de semana hacíamos fiestas. Era una etapa muy bonita. Fue enriquecedor, a pesar de toda la pobreza que había, porque estamos hablando de un momento crítico, como muchos, pero bueno, ese momento fue crítico. En el ISA faltaban muchos maestros. Muchos eran actores de la televisión, que a veces no podían estar. Y el último año de mi carrera no tuve maestro, no tuve maestro porque no había. Y entonces me gradué con una pieza de un muchacho que estudiaba dirección, Sergio Barreiro. Su maestra de dirección era Nelda Castillo [directora del Ciervo Encantado] y Nelda se acercó a nosotros y nos tutoró. Nelda y otros miembros de su grupo nos apoyaron y nos ayudaron mucho.
A los cuatro meses, más o menos, de haberme graduado, me llaman para trabajar en el grupo, en el Ciervo Encantado. Justo en un momento en que mi papá se encontraba muy grave. Mi papá estaba muriendo de cáncer en el hospital y ellas esperaron por mí. Fue un momento que no olvido. La muerte de mi papá y entrar al Ciervo… como si mi papá me hubiese dejado ahí. Siento que me dijo, «te dejo con estas personas donde tú puedes conectar artísticamente, es un lugar donde tú puedes canalizar este dolor, transformarlo». De hecho, de ahí surgió (al menos para mí) Pájaros de la Playa. Pude transformar mucho de ese dolor en el proceso creativo de ese espectáculo.
Obra Pájaros a la Playa / Foto: Archivo Digital Teatro Cubano
Al poco tiempo de haber entrado a la compañía tuvimos una gira a Canadá y esa es otra experiencia que tuve en el Ciervo: compartir el trabajo profesional en el extranjero con otro público, conocer otros países. Los espectáculos que hice los recuerdo como mis hijos. Recuerdo todos los procesos, cada detalle, cada investigación. Recuerdo el entrenamiento para cada espectáculo, el trabajo psicofísico tan intenso y detallado; tan liberador para mí como actriz y como ser humano. Esa forma de trabajo de Nelda pienso que te ayuda a vivir, a conectar como ser humano, a plantar los pies en la tierra, a sentir el mundo en que tú estás. Te impulsa a cuestionarte, a pensar, a ser un individuo que siente y que es capaz de sentir la vida. Ese entrenamiento se lo agradezco mucho y lo seguimos desarrollando luego en la Isla Secreta, con Eduardo. Ese entrenamiento todavía me acompaña para todo.
Otra cosa que agradezco de todo este proceso intenso en el Ciervo es el no tener la ansiedad de que me llamen para un trabajo, sino que yo puedo disfrutar mis creaciones, disfrutar esta relación con el arte desde mi individualidad, mi intimidad. Esa ansiedad que tenemos los actores a veces, tan deseosos de que nos llamen, es algo que no es bueno, no es grato. Es importante no esperar, llenar esos vacíos con creación, aunque sea en tu casa, aunque sea leyendo, aunque sea haciendo una foto, haciendo un personaje, haciendo algo que lo estimule a uno a alimentar esa zona tan importante para un creador. Todo eso lo aprendí en el Ciervo. […] Algo que también hicimos fue aprender a hacerlo todo: escenografías, maquillajes, vestuarios, tirar cables, limpiar. No teníamos a nadie más, éramos nosotros solos haciéndolo todo. Y eso también te da una fuerza como creador, es duro, es duro porque a veces estás muy agotado, pero a la vez también te da mucho sentido de pertenencia y eso es algo que Eduardo y yo, cuando dejamos el Ciervo, y fundamos La Isla Secreta, nos llevamos con nosotros.
Te iba a preguntar precisamente, Lola, por el Ciervo Encantado. Sé que fue una fase fundamental en tu carrera, que sentó muchas bases, pero bueno, el tema ya vino solo, con lo cual me queda seguir hacia el otro punto. Una vez que se desprenden del Ciervo, inician la fundación —digamos que involuntaria— de lo que fue La Isla Secreta, junto con Eduardo Martínez. Hablemos de la Isla Secreta, que fueron varios años, y que yo creo que siempre que se hable de teatro cubano contemporáneo, debe hacerse mención a la Isla Secreta, y ojalá hubiese ocurrido como a veces sucede en otros países, que hubiesen logrado una red de teatros alternativos, aunque sea domésticos, pero bueno… La Isla Secreta ¿cómo surge?
Eduardo y yo nos fuimos del Ciervo Encantado sin pensar en fundar otro grupo. Simplemente fuimos respondiendo a una necesidad que teníamos de seguir entrenando y de seguir investigando. Y para eso, bueno, lo que teníamos era la sala de la casa, así que fuimos corriendo los muebles para entrenar. Necesitábamos cada vez más espacio. Fuimos transformando el apartamento, que es un apartamento muy pequeño. Pusimos unos telones negros que compramos, que fue una aventura encontrar la tela negra, porque la tela negra es codiciada por los cuentapropistas. En aquel momento la pudimos encontrar. Pusimos cojines que los hicimos con un colchón viejo que rompimos. Pusimos unas tarimas de madera. Vendimos un refrigerador y compramos con eso un aire acondicionado, que era vital para poder trabajar. Hicimos las luces con latas de tomate, las latas estas grandes en conserva que las pedíamos a los cocineros de los hoteles. Les poníamos micas de color y a veces hasta alguna lupa con la intención de concentrar la luz. Poco a poco fuimos teniendo una salita de teatro y ahí nos empezamos a hacer unas propuestas uno al otro, ¿no?, alrededor de algún tema que elegíamos.
Esta era una manera en que veníamos trabajando desde el Ciervo, alrededor de un tema comenzábamos a buscar todas las fuentes de investigación que nos pudieran inspirar: literatura, ensayos, poemas, pintura, noticias, cualquier fuente que nos inspirara y cada uno iba defendiendo un camino. A veces coincidíamos en las fuentes de investigación. Y nos presentábamos estos ejercicios sin ensayos previos y nos íbamos sorprendiendo uno al otro como un juego. Y bueno, ya después tuvimos la necesidad de mostrarlo, primero a los amigos y luego a un público que íbamos coordinando por teléfono. La manera de reservar para ir era por teléfono, lo cual ya llevaba una cercanía con el público, ¿no? No solo era la sala y el espacio, sino también las llamadas telefónicas donde se propiciaba una conversación. Por ahí, por el grupo, pasaron muchas personas: Patrice Paviz, Eugenio Barba, estudiantes del ISA y de otras universidades. Solo cabían unas 15 personas más o menos, aunque una vez estuvieron casi 30, un grupo de teatristas estadounidenses.
Lola Amores. La Isla Secreta. / Foto: Facebook de La Isla Secreta
Cuando se hacían los festivales de teatro también hacíamos funciones. Y también hacíamos tertulias que terminaban tarde en la noche. Las personas conversaban de sus proyectos. Así, bueno, nos retroalimentaba contactar con quienes estaban haciendo sus cosas, a veces también en sus casas. Creamos una conexión con el público y de ahí surgieron intercambios muy bonitos. También surgieron parejas, amores que se conocieron ahí en La Isla Secreta y que aún nos los dicen «Nosotros nos conocimos en las tertulias de La Isla Secreta».
Las tertulias son recuerdos bonitos. Hicimos giras también, fuimos a México, estuvimos en el Festival de Camagüey, en el Festitim de Matanzas y colaboramos también con estudiantes de la Escuela de Cine que hicieron sus ejercicios sobre nuestros procesos creativos.
Creo que en general toda la experiencia ha sido maravillosa y nos ha nutrido mucho como creadores. Y por supuesto, lo hacíamos todo nosotros. Recuerdo la escenografía de Oración, que fue toda una aventura. Tuvimos que ir al Basurero provincial.
Hacíamos todo nosotros, y una vez el vestuario, además, era hecho con desechos. En Oración tuvimos que ir al basurero provincial para buscar los cuerpos de los muñecos que utilizábamos como escenografía y vestuario. Pero bueno, antes de ir al basurero pasamos por varias etapas de búsqueda. Primero buscamos en la basura más cercana, luego contactamos a personas que vendían cosas que recogían de la basura, hasta que nos dimos cuenta de que nosotros podíamos ir directamente al basurero provincial a buscar los cuerpos de los muñecos. Toda la experiencia de llegar allí y entrar escondidos por atrás del basurero, porque bueno, no teníamos un permiso. Luego nos enteramos que no se podía, que había que buscar un permiso y que era un proceso más complejo, y que nosotros, además, lo teníamos que hacer a cada rato, porque había que estar reponiendo los muñecos.
Claro, porque las muñecas que vendían en la tienda eran casi todas Barbies y además eran muy costosas. Necesitábamos muñecas como Las Loretas que fabricaban en mi infancia. Estas personas nos vendían algunas, pero tampoco podían abastecernos, necesitábamos muchas. Así que decidimos ir directamente al basurero provincial. […]
Lola Amores. La Isla Secreta. / Foto: Facebook de La Isla Secreta
Eran trillos, caminos donde nos encontramos personas que vivían ahí escondidas […] En esa experiencia conocimos a Luz, una mujer que en su momento había sido una mujer bella, pero muy maltratada ya por la vida. Había sido bailarina de Tropicana en Santiago de Cuba. Todos sus movimientos eran así como… como despampanantes. Ella nos recibía cada vez que íbamos y en algún momento quería regalarme hasta los hallazgos del día: un par de zapatos, aretes que se encontraba, a veces dispares. Pero los quería regalar a cambio de nuestra visita y de conversar. Ahí nos integrábamos un poco. Claro, era algo que uno no podía sostener, porque tú llegabas y estaban comiendo comida vencida, en muy mal estado. Lo mismo podían tener mantequilla de maní, camarones, cualquier cosa que recogían de ahí mismo de la basura. Y bueno, ellos nos fueron indicando cómo llegar y así fue que hicimos nuestro camino.
Ahí sí encontrábamos, ahí sí encontrábamos mucho. Conservo imágenes de ese lugar; imágenes que parecen de otro planeta. Las bolsas de basura que no se degradan, entre el polvo, el asentamiento de basura sobre basura. Una experiencia muy, muy intensa. Además, íbamos desprovistos de todo, íbamos en sandalias, íbamos muy casuales, pienso, para la ocasión. Pero sí encontrábamos. Y eso fue también parte del proceso del espectáculo, porque también nos complementó la experiencia y nos hizo entrar en unos mundos en los cuales no hubiésemos entrado [si no fuera] por este espectáculo con esas muñecas. Son las cosas que a veces provoca el arte, ¿no?
Bueno, después de tanta intensidad teatral, intenso, intenso todo, vamos a empezar a hablar ahora de tu experiencia en el audiovisual, en el cine. Esos primeros tanteos en la Escuela Internacional de Cine, los primeros estrenos, La Alfombra Roja, los premios. Ya es el momento también de hablar de eso.
La primera vez que hice cine fue un corto dirigido por Marcel Beltrán que se llama La Nube y tuve la suerte, la dicha enorme, de estar con actores como Broselianda Hernández y Manuel Porto. Con Broselianda llegamos y enseguida nos pusimos a un aula a improvisar y a ensayar, y fue maravilloso. Fue mi forma de enterarme. Aligeró todo el temor con el que yo iba. Fue oírla, su tono, su voz, su relajación, fue una clase rápida, indicación. Mira, esto es por aquí y yo traté de seguirla y eso me motivó mucho porque hacerlo con ella, fue increíble, increíble.
Y Porto, recuerdo que en un momento estábamos haciendo una escena y me toca así, por abajo de una mesa, que estábamos ocultos porque solo era grabar los sonidos, y yo paré un momento porque me equivoqué en algo. Porto me hizo señas, señas de que esto no es teatro, esto es cine, aquí se aprovecha todo. Después se edita, después se corta. Y entonces no paré, no me dio tiempo a parar, él lo sintió y me tocó y yo seguí. Esas fueron mis clases de actuación para el cine. Fueron las primeras y de ahí para allá fue maravilloso, todo el camino, el recorrido en el cine, poder hacer cortos en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños…
Hice dos cortos ahí antes de hacer Santa de Andrés, que fue mi primer protagónico y que siempre agradezco mucho a Carlos Lechuga y a Claudia Calviño. Con Claudia Calviño, la productora, me ha tocado trabajar en otros proyectos como La Mujer Salvaje, Los Amantes, un corto que hice también con Alan González, el director de La Mujer Salvaje. Todos estos trabajos aquí en Cuba, bueno… yo tengo poca experiencia en el cine, en lo que es hacer cine fuera de Cuba, pero lo intuyo. Solo he trabajado en dos producciones y de veras que nosotros acá tenemos muchas dificultades. El cine es complejo de hacer, pero imagínate aquí en Cuba. Nosotros tenemos carencias y el cine lleva recursos para poder hacerlo. Esas carencias impactan en los actores. Así que tienes que estar dispuesto, tienes que estar. No puedes perder tiempo cuando lo estás haciendo, tienes que aprovechar ese tiempo, tienes que lanzarte, tienes que luchar contra viento y marea, no puedes dudar. Tienes simplemente que estar y disfrutarlo a tu forma y que sea una batalla con obstáculos donde tengas más fuerza por tener esos obstáculos […]
Lola Amores en La Mujer Salvaje / Foto: Cine Cubano
Luego, cuando la película tiene un recorrido internacional, cuando las personas también aquí en Cuba se acercan y te agradecen, te felicitan, eso es muy reconfortante porque uno sabe cómo lo hizo. Y más aún cuando estamos en una alfombra roja… eso ya es como algo muy extraño, yo no sé explicártelo porque es como una contradicción de… «bueno, estoy aquí, pero no me lo creo», pero a la vez veo la alegría que tiene todo el equipo de que la película haya llegado a los festivales más reconocidos, a un público diverso, porque entre más festivales, más audiencia, que supuestamente es lo que un cineasta desea para su película. Eso es muy, muy grato. No es algo que uno espera. Los premios, por ejemplo, uno no los espera pero los agradece, y cada premio es un premio de todos porque todos estamos haciéndolo juntos aquí en Cuba: yo he hecho de todo, yo he puesto luces, he ayudado en las luces, ayudo a no ensuciarme el vestuario porque no hay más ninguno, no sé, alcanzo algo rápido a la directora de arte para que dé tiempo y así actuamos todos.
El director, de pronto, está haciendo algo fuera de su rol. Trabajamos rápido y con cuidado, con armonía para ayudarnos, porque los problemas, las necesidades son muchas. Las condiciones en que lo hacemos son difíciles, entonces cuando tenemos un premio, un premio es siempre de todos. Y eso es lo primero que me viene a la mente cuando estoy en la alfombra roja, todas las personas que hicieron posible la película. Ahí es cuando quisiera ir vestida con las fotos de rodaje… como un tipo performance, un vestido con todas las personas que estábamos en el rodaje, llevarlos como emblema, bueno… es una metáfora de que van conmigo siempre.
Después de las fiestas, de los premios, de los festivales, del Premio Platino, del brilli brilli, de la abundancia, de las bebidas, los trajes, los flashes, regresas a Cuba, regresas a La Habana, regresas a Marianao, a Villa Clara, rodeada de agua, pero a veces sin agua, a veces sin luz, a veces sin nada y te encuentras como siempre con Claribel. ¿Cómo le explicas tú a Claribel todos estos contrastes? ¿Cómo ve Claribel lo que te pasa? Por un lado, la aparente opulencia, por el otro, pues las carencias, la nostalgia de aquellos que ya no están, de la migración que es constante. Cuéntame un poco de esa amiga que te acompaña y que sí va a estar contigo siempre.
¡Claribel!, Claribel pienso que siempre me acompaña. Claribel va conmigo a todo, lo mismo a una alfombra roja que a una cola en la bodega. Pienso que me hace a mí poner los pies más en la tierra y pensar que no te lo puedes creer tanto de la forma en que se lo pudiera creer una actriz, pero que sí te lo puedes creer profundamente como se lo puede creer Claribel, que es más, tal vez, más inocente: puede jugar a ilusionarse con pequeñas cosas y puede disfrutar las cosas con más plenitud. Pienso que la alfombra roja, por ejemplo, un premio para Claribel, es como lo más grande del mundo y me gustaría disfrutarlo a través de ella. Yo a veces por mi misma mezcla de tristeza, nostalgias, conciencia de realidad no siempre puedo dar brincos. Simplemente para mí puede ser una satisfacción, pero Claribel puede divertirse muchísimo con eso y puede criticarme tal vez por no dar brincos. Ella sí se puede divertir, ella puede pensar que hay más posibilidades, que algo bueno puede pasar, y le debo esa conversación. Yo creo que anda molesta conmigo, le debo esa conversación y ese regalo. Sí, señor.
En 2021, Annia, con el acoso que había experimentado aún respirándole en la nuca, descubrió la existencia de un grupo en Telegram donde hombres cubanos compartían fotos de mujeres sin su consentimiento. Estas fotos eran robadas de celulares cuando se llevaban a reparar, o eran imágenes privadas que las mujeres habían compartido en la intimidad de una relación. En este grupo, con más de 18 000 miembros, los hombres evaluaban y discutían a las mujeres de manera degradante.
Ante la magnitud de lo que estaba sucediendo, esta vez sí decidió actuar y denunció públicamente este grupo en Facebook, pidiendo ayuda a sus contactos para denunciarlo y detener la violencia. Además, imprimió todas las capturas de pantalla, los nombres de los grupos y cualquier evidencia que pudo reunir. Junto con un amigo, llevó toda la información a la Fiscalía General de la República, donde presentaron una denuncia formal. Aunque les dijeron que no hablaran más del caso para no entorpecer la investigación y que cualquier novedad les sería comunicada, hasta el momento Annia no ha recibido ninguna actualización sobre el caso.
La primera vez que se reconoció que las TICs también reproducen problemas estructurales de violencia de género fue en 2006 en el informe de la ONU «Estudio a fondo sobre todas las formas de violencia contra la mujer». Desde entonces, varios informes y resoluciones han subrayado la importancia de proteger los derechos humanos en línea y offline, y de promover la igualdad de género a través del uso responsable de la tecnología.
Varios informes y resoluciones han subrayado la importancia de proteger los derechos humanos en línea y offline, y de promover la igualdad de género.
La cuenta de Instagram @exponiendocuba ha denunciado una cuenta que se ha popularizado bajo el nombre «The Boobs Project». Este supuesto proyecto viene actuando desde el día 2 de junio de 2024, y su objetivo es distribuir fotos íntimas de estudiantes de la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI), algunas de las cuales supuestamente han sido creadas con inteligencia artificial, todas sin el consentimiento de las afectadas. Para esto, no solo cuentan con una cuenta en Instagram, sino que también tienen un canal de Telegram. Constantemente en sus publicaciones hacen amenazas de tipo: «Cualquiera que reporte la cuenta, no olvides que podrías estar en nuestra base de datos». Además, han afirmado que las víctimas pagan para que quiten sus fotos.
No es la primera vez que se difunden videos y fotografías íntimas de estudiantes de la UCI. La impunidad con la que operan los individuos que filtran las imágenes es alarmante y representa una violación flagrante de la privacidad y dignidad de las personas afectadas. No solo están perpetuando el delito por difusión de imágenes privadas sin consentimiento, sino que también están sembrando el miedo y la desconfianza en la comunidad estudiantil.
Hasta el momento, LJC no ha podido obtener información de si se ha hecho algo al respecto o si se han implementado protocolos ante casos similares en dicha universidad.
Ecos ante la violencia
En agosto de 2022, la ONU publicó el Informe del Secretario General sobre Intensificación de los esfuerzos para eliminar todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas, destacando el impacto desproporcionado de la violencia digital en el derecho a la libertad de expresión y recomendando medidas para crear un entorno digital seguro para las mujeres. Además, especifica que «Aunque se han hecho algunos progresos en la mejora de los datos sobre la violencia contra las mujeres, las iniciativas llevadas a cabo por los Estados han resultado insuficientes para remediar las deficiencias de los datos, especialmente en relación con el acoso sexual y la violencia contra las mujeres y las niñas en los contextos digitales».
Aunque los Estados han comenzado a abordar esta problemática, las normativas vigentes aún están lejos de ofrecer una protección integral. La intersección de la violencia de género con las tecnologías de la información y la comunicación requiere de nuevas estrategias y marcos regulatorios para garantizar la protección efectiva de las víctimas y la sanción de los agresores.
Uno de los principales desafíos radica en la falta de reconocimiento de esta forma de violencia como una violación de los derechos humanos basada en el género. Además, se destaca la prevalencia del uso del sistema de justicia penal para abordarla, lo que conlleva a interpretaciones abusivas de este sistema. Otro desafío importante es la falta de equilibrio en los derechos, así como las barreras que enfrentan las víctimas en el sistema judicial, lo que a menudo resulta en impunidad. En muchos casos, la legislación no solo ha demostrado ser ineficaz para proteger los derechos de las mujeres y las personas LGBTQIA+, sino que también las expone a riesgos adicionales.
Por ejemplo, en Perú, mediante el Decreto Legislativo N.° 1410 de septiembre de 2018, se incorporaron al Código Penal delitos como acoso, acoso sexual, chantaje sexual y difusión de contenido sexual a través de las TIC. Chile, por su parte, adoptó en 2019 la Ley 21.153 para criminalizar la difusión no autorizada de material íntimo registrado en lugares públicos sin consentimiento, y Nicaragua aprobó en octubre de 2020 la Ley de Ciberdelitos, que sanciona amenazas, acoso y difusión de material sexual explícito a través de nuevas tecnologías.
En varios países de la región, incluyendo Paraguay, Brasil y México, se han implementado reformas legislativas para reconocer y penalizar la distribución no consentida de imágenes íntimas o sexualmente explícitas. En México se han realizado 35 reformas legislativas en 28 legislaturas locales para criminalizar esta práctica. A nivel federal, en abril de 2021 se aprobaron reformas al Código Penal Federal y a la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, reconocidas como «Ley Olimpia», en honor a Olimpia Melo Cruz, quien fue víctima de difusión no autorizada de material sexual en 2014.
Mientras, en Bolivia, Ecuador y Chile están en discusión proyectos de ley relacionados con esta forma de violencia. Además, en varios países se han establecido órganos especializados en ciberdelincuencia para investigar actos de violencia en línea contra las mujeres. Un caso es el de la Policía Federal de México, que tiene una División Científica para investigar delitos cibernéticos, y la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México creó recientemente la Unidad de Atención de Ciberdelitos de Violencia de Género. Otros países, como Colombia, Brasil y Argentina, también cuentan con divisiones especializadas en la policía para abordar este tipo de delitos. Por último, el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables de Perú cuenta con una plataforma digital en la que se puede alertar sobre incidentes de acoso virtual.
(Des)protecciones
Karla* es una madre cubana que vivió una espiral de violencia de género que abarcó aspectos físicos, emocionales y digitales. Su historia se comenzó un tiempo antes de la discusión del anteproyecto del actual Código de las Familias, en una época en la que buscaba separarse del padre de sus hijos debido a la creciente violencia psicológica que sufrió tras el nacimiento de sus niños.
Durante cuatro años, Karla soportó humillaciones constantes, aislamiento de sus amigas y familiares, y manipulaciones que socavaron su autoestima. Finalmente, logró irse con sus hijos, huyendo de un entorno tóxico. Sin embargo, la separación no marcó el final del acoso. El padre de sus hijos continuó hostigándola de diversas maneras: visitando su casa sin previo aviso, llamándola por teléfono, y enviándole mensajes intimidantes y difamatorios por redes sociales. «Pero todo lo que sucedió, que yo pude registrar, lo fui guardando en un archivo».
Así registró meticulosamente todas las evidencias de acoso: capturas de pantalla, mensajes, notas de lo que sucedía y cualquier evidencia que pudiera necesitar en el futuro. A pesar de todo, se encontró con algo inesperado cuando buscó apoyo legal. «Fui a pedir el divorcio, que fue un divorcio por rebeldía porque él no contestó a mi demanda de divorcio, y le dije al abogado en ese momento que yo había sido violentada psicológicamente. El abogado me paró y me dijo: “mira, yo entiendo todo eso, pero yo no puedo hacer nada porque no hay nada legal que yo pueda utilizar para eso”». El resultado fue una sentencia que obligaba a Karla a recibir a su ex pareja en su casa varias veces a la semana, exponiéndola a más acoso y manipulación.
El padre de los hijos de Karla fluctuaba entre periodos de ausencia y episodios intensificados de acoso, especialmente cuando sabía que Karla estaba en una nueva relación. Durante uno de estos periodos de acoso, Karla decidió presentar una demanda penal. Contrató a una abogada y llevó toda su documentación. Sin embargo, la abogada encontró dificultades para clasificar el caso dentro de los delitos comunes, lo que complicó el proceso. «Yo presenté todas las pruebas, presenté mensajes muy agresivos de él, que él me había incluso escrito por privado, de tipo: “Tú vales menos que una esclava sin lengua. Yo no te compraría. Espero verte abandonada, maltratada, embarazada, arrastrada”. Esas eran líneas dentro de mensajes que eran muy violentos y muy visuales también. Psicológicamente, era muy fuerte leerlos».
La abogada encontró dificultades para clasificar el caso dentro de los delitos comunes, lo que complicó el proceso.
El punto de inflexión llegó cuando su ex pareja publicó en Facebook una serie de difamaciones, incitando a otros a hostigarla. Recibió numerosos mensajes agresivos y amenazas que la hicieron temer por su seguridad. Presentó estas pruebas a la abogada, quien procedió a canalizar el proceso como una querella. No se podía considerar difamación porque esta solo tipifica si afecta a la demandante en el centro de trabajo y hay pruebas de ello.
Según el «Estado de la legislación en materia de violencia de género digital en Latinoamérica», la lucha contra la violencia digital implica un enfoque multidisciplinario del derecho que abarca el derecho penal, civil y de género. Esto incluye la creación de leyes específicas, acciones de responsabilidad extracontractual, medidas preventivas y el tratamiento de la violencia digital como un problema de contenido ilícito en internet que afecta derechos fundamentales, como la privacidad y la protección de datos personales. También se plantea la responsabilidad de los intermediarios de internet por el contenido ilícito de terceros.
Este informe alerta sobre las diferencias en las regulaciones sobre internet y tecnologías de la información, y la prevención y combate de la violencia de género en la región latinoamericana. En muchos países, la institucionalidad contra la violencia de género es insuficiente, y las disposiciones legales aplicables a la violencia digital son limitadas, enfocadas principalmente en amenazas o extorsión. La falta de normativas adecuadas resulta en la impunidad o en sanciones inapropiadas para conductas de violencia digital, que a menudo se tratan como delitos menores contra el honor o la intimidad, sujetos a acciones penales privadas y sancionados con multas.
La falta de normativas adecuadas resulta en la impunidad o en sanciones inapropiadas para conductas de violencia digital, que a menudo se tratan como delitos menores.
En el contexto cubano, la violencia de género y su manifestación en el espacio digital presenta características particulares debido a la estructura social, cultural y política del país. A pesar de los avances en materia de igualdad de género y la protección de los derechos de las mujeres, las normativas específicas para abordar la violencia digital aún son insuficientes. La falta de un marco legal robusto y de mecanismos de denuncia y protección adecuados deja a las víctimas en una situación de vulnerabilidad frente a estos actos de violencia.
La legislación actual aborda de manera general la protección de los derechos de las mujeres y la igualdad de género. Sin embargo, la regulación de la violencia de género y, específicamente, de la violencia de género digital es insuficiente y fragmentada:
La Constitución de la República de Cuba, en su artículo 42, establece la igualdad de derechos y oportunidades sin discriminación por razón de sexo, género u orientación sexual, y prohíbe la violencia de cualquier tipo, pero no menciona explícitamente la violencia digital.
El Código Penal cubano contempla en su artículo 279 la sanción por el delito de amenazas, lo que podría aplicarse en casos de amenazas en línea, pero igualmente es algo que queda ambiguo. Por otra parte, en el título XV se comprenden los delitos contra el honor («difamación», «calumnia», «injuria» y «actos contra la intimidad personal y familiar, la propia imagen y voz, identidad de otra persona y sus datos»). Sin embargo, están redactadas de forma generalista, y aunque el hecho de que se difundan por redes sociales influye en la condena, no hay referencia a si son resultado de la violencia de género o el acoso.
La Ley de Procedimientos Penales establece los mecanismos para la denuncia y el proceso judicial, pero carece de disposiciones específicas para la violencia digital. Esto dificulta la denuncia y el seguimiento de los casos de violencia de género en el ciberespacio.
El Código de las Familias incluye disposiciones para la protección de los derechos de las mujeres y la igualdad de género en el ámbito familiar. No tiene una definición clara y exhaustiva de lo que constituye violencia de género digital. No especifica tipos de violencia como acoso cibernético, difusión no consensuada de imágenes íntimas, doxxing, entre otros.
La Ley de Comunicación Social incluye algunas disposiciones relacionadas con la protección de la privacidad y la dignidad de las personas en los medios de comunicación y las redes sociales. Aunque el documento menciona la prohibición de contenidos que alienten la violencia y el odio, incluyendo por razones de género, orientación sexual e identidad de género (Artículo 13.3.d, e), no especifica medidas preventivas concretas ni protocolos de protección y apoyo para las víctimas de violencia de género digital. El documento establece ciertas responsabilidades para operadores y proveedores de servicios de telecomunicaciones y TICs (Artículo 54), pero no detalla adecuadamente cómo estas entidades deben actuar frente a la violencia de género digital. No se especifican obligaciones claras de monitoreo, reporte y remoción de contenido abusivo ni de colaboración con las autoridades en la protección de las víctimas. La falta de una definición precisa y exhaustiva dificulta la identificación y el abordaje efectivo de estos actos.
Mientras esperaba una respuesta a su demanda penal, Karla fue sorprendida con una demanda civil por parte de su ex pareja, quien alegaba que ella le impedía ver a sus hijos. Este proceso civil resultó ser una oportunidad inesperada para Karla de exponer toda la historia de abuso ante un tribunal. Durante la audiencia, pudo narrar en detalle el acoso y la manipulación que había soportado, gracias a una jueza comprensiva que le permitió hablar sin interrupciones.
«Yo tuve la oportunidad de hablar, desde un lugar donde todo el mundo estaba en silencio, porque la jueza además tenía experiencia con víctimas de violencia y con procesos penales, y ella me dejó hablar y hablar y no me interrumpió. Yo se lo agradezco eternamente a ella porque yo me sentía atendida, pero no deja de ser violento el hecho de que tuviera que estar explicando todo eso delante de mi violentador».
La demanda civil concluyó favorablemente para Karla, y su ex pareja fue advertida de que ella tenía el derecho de poner una orden de restricción. Esto pareció detener el acoso, y él desapareció de su vida, limitándose a ver a los niños a través de la mediación de la abuela paterna.
A pesar de este pequeño triunfo en el ámbito civil, Karla nunca logró que su demanda penal procediera. El tribunal concluyó que no había manera de comprobar que los mensajes y publicaciones en Facebook eran realmente de su ex pareja, dejándola sin una respuesta efectiva ante la violencia digital que había documentado meticulosamente.
Hoy siente que vivió en carne propia la falta de mecanismos legales adecuados para abordar la violencia digital y la desprotección que sienten las víctimas. «El tribunal lo único que dijo fue que no tenemos manera de comprobar eso. ¿Cómo que no tenemos manera? Esa es la respuesta. Entonces, ¿cuáles son las protecciones si no hay quién se dedique ni quiera a comprobar la afirmación que yo estoy haciendo? Nada. Es como que no había ningún mecanismo legal para poder hacer eso. No lo entiendo. Yo francamente no lo entiendo».
Hoy siente que vivió en carne propia la falta de mecanismos legales adecuados para abordar la violencia digital y la desprotección que sienten las víctimas.
Las desprotecciones más significativas en la legislación cubana en relación con la violencia de género en el ciberespacio radican en la falta de claridad y especificidad. En primer lugar, las leyes carecen de un abordaje explícito de las formas de violencia de género digital y sus características distintivas. Esto deja un vacío legal considerable que dificulta la identificación y persecución efectiva de los delitos digitales de género. Además, la ausencia de mecanismos definidos para la denuncia y protección de las víctimas contribuye a la perpetuación de un ambiente de impunidad. Sin procedimientos claros para que las víctimas puedan reportar actos de violencia digital y recibir el apoyo necesario, se dificulta enormemente la búsqueda de justicia y la reparación de las personas afectadas.
Otra carencia importante es la falta de medidas preventivas y educativas. Las normativas no contemplan programas educativos específicos ni acciones preventivas destinadas a abordar la violencia de género en el entorno digital. La falta de concienciación y sensibilización sobre este tema deja a las personas vulnerables desprotegidas y sin recursos para defenderse contra la violencia en línea.
En consecuencia, el marco legal cubano presenta todavía importantes deficiencias en cuanto a la protección contra la violencia de género en el ciberespacio, lo que subraya la necesidad urgente de reformas legales y políticas que aborden estas lagunas y brinden una protección adecuada a las víctimas de violencia digital.
Las redes del acoso
«Amiga, revisa tu Instagram, alguien está escribiendo mensajes muy feos de ti». Estas serían las palabras que acompañarían a Mónica* durante dos largos años.
La historia que la llevó a este punto comenzó unos meses antes, cuando decidió iniciar una relación sentimental con un hombre que le aseguró ser soltero y sin compromisos, afirmando que había terminado una relación recientemente. Él le presentó a su familia y amigos, involucrándola plenamente en su vida.
Sin embargo, él tenía múltiples relaciones simultáneas y no había terminado con su pareja anterior. En el caso de Mónica, su acosadora fue una mujer que, movida por celos, rabia y dolor, comenzó a acosarla. Tomó fotos de su Facebook y creó alrededor de ocho perfiles falsos. Consiguió su número telefónico y la llamaba constantemente para insultarla y amenazarla.
Para Mónica, enfrentar el ataque a través de redes sociales, mensajes de texto y llamadas telefónicas, fue extremadamente difícil. Su caso comenzó en 2016 mientras vivía en una zona apartada de la provincia de Camagüey donde tenía acceso limitado a Internet, lo que hizo casi imposible hacer seguimiento a los perfiles falsos que crearon para difamarla. Aunque denunció su caso ante la policía, no pudieron ayudarla de manera efectiva: le dijeron que «no tenían las herramientas para hacer seguimiento e identificar al atacante».
Para combatir la violencia de género digital es importante adoptar un enfoque feminista e interseccional que considere las diversas formas de opresión y desigualdad que enfrentan las mujeres y las personas LGBTQIA+. Además, debe tenerse en cuenta tanto el bienestar psicosocial de las víctimas como la capacidad de denuncia a través del conocimiento de leyes nacionales e internacionales y la utilización de mecanismos de respuesta disponibles. La gestión de nuestra información y procesos digitales es una forma subversiva de enfrentar la violencia sistemática dirigida a mujeres y colectivos.
Mónica comenta que, en su caso, la persona la agredía en todas las áreas, usando las fotos que tenía en Internet. «Por ejemplo, en las que aparecía desarrollando mis actividades laborales con niños, les ponía etiquetas diciendo “Cuidado con sus hijos”». En las fotos familiares escribía que era la peor hija y hermana del mundo, y en temas afectivos, que era una prostituta y demás calificativos que se usan para degradar a una mujer. Además, contactó a mis amigos y familiares para difamarme».
A menudo la violencia no nos afecta directamente sino a personas cercanas. En estos casos se hace necesario estar preparados para actuar de manera efectiva, ofreciendo apoyo inmediato y siendo una presencia calmada y paciente. Es primordial ofrecer apoyo activo a quienes sufren estas agresiones, para que se sientan respaldados y seguros. Adicionalmente, implementar programas educativos, fortalecer el marco legislativo, proporcionar apoyo psicológico y legal, colaborar internacionalmente y promover entornos digitales seguros son componentes fundamentales para combatir efectivamente la violencia de género en el entorno digital.
Este tipo de ataques tienen un impacto psicológico que trastornan la vida de las personas. Construir garantías para proteger a las víctimas y procesos que las acompañen debería ser el centro de toda política relacionada al tema, para mitigar el sentimiento que generan estas situaciones. «Te hacen sentir vulnerable, amenazada, con mucho miedo —confiesa Mónica—, y sin la capacidad de actuar para frenar el avance de los ataques».
En la historia de Cuba, desde etapas anteriores a la conformación de la república en 1902, existen numerosos antecedentes que ilustran los intentos de posesión por los Estados Unidos sobre la Mayor de las Antillas debido a razones geoestratégicas, como resultado del vertiginoso ascenso económico, comercial e industrial del país norteamericano desde la primera mitad del siglo XIX.
De su interés colonial dan cuenta los múltiples intentos de compra de la Isla a España, incluida la famosa política de Fruta Madura promovida en 1823 por el secretario de Estado John Quincy Adams (1767-1848), el irreconocimiento de la beligerancia cubana durante la contienda independentista de 1868-1878, así como la intervención militar en el conflicto hispano-cubano que culmina con el traspaso a manos estadounidenses de Cuba, Filipinas y Puerto Rico en 1898. Este hecho, es considerado como el primer conflicto imperialista de la historia, según los criterios del marxista ruso Vladimir Ilich Lenin (1870-1924).
La agresividad proveniente del gigante industrial hacia los territorios vecinos de Latinoamérica y el Caribe, resultó advertida por el político separatista y pensador republicano José Martí (1853-1895). En la cosmovisión de su proyecto nacional, la ruptura del vínculo de subordinación con España, acompañada de un proceso modernizador que garantizase la autonomía económica del país, constituía la forma más acertada de combatir el intervencionismo extranjero, en aras de preservar la soberanía.
La agresividad proveniente del gigante industrial hacia los territorios vecinos de Latinoamérica y el Caribe, resultó advertida por el político separatista y pensador republicano José Martí.
En sus preceptos, dicha propuesta sería realizable mediante el despliegue en los sectores populares, del liderazgo político conquistado por el mambisado revolucionario durante las etapas de lucha independentista. La conservadurización burocrática de la dirigencia insurgente, la muerte de las principales figuras de estratos humildes, racializados y populares, así como la intervención imperial de las tropas norteñas, tributaron al fracaso del anhelado proyecto de liberación.
A pesar de las narrativas producidas desde ciertas zonas del discurso ideopolítico, mediante la negación del carácter neocolonial a la que estuvo sometida la Isla durante su transcurso republicano, historiadores como: Enrique Collazo, Alberto Arredondo, Oscar Pino Santos, Jorge Ibarra Cuesta, Francisco López Segrera, Oscar Zanetti Lecuona, Marial Iglesias Utset y Alejandro de la Fuente, demuestran en sus aportes científicos las condiciones de sometimiento en que se encontraba el país desde su fundación como Estado nacional en 1902.
El sofisticado proyecto de dominación posindependentista bajo la dependencia de los Estados Unidos, se consolidó a través de múltiples acuerdos político-económicos que lastraban el desarrollo integral del territorio. Semejante patrón caracterizado por su deformidad, fue adoptado no solo mediante la imposición de tratados que perpetuaban un comercio desigual y dependiente, sino además mediante la ausencia de legislaciones enfocadas en la industrialización.
A lo antes dicho debe sumársele la baja productividad para la exportación de materias primas con valor agregado, el desinterés del funcionariado gobernante en diversificar la agricultura, así como la persistencia de la pobreza, la desigualdad y el analfabetismo; cuyo enfrentamiento resulta esencial para la sostenibilidad en el tiempo de un modelo de bienestar armónico.
La extensión durante décadas de semejante contexto se debió a la corrupción desplegada por la clase gobernante en alianza con los intereses de una burguesía comercial-importadora, indiferente a los potenciales de la industria, cuyos rendimientos tributasen a elevar las condiciones de vida del pueblo cubano.
La ideología plattista como heredera del anexionismo clásico
El ideario plattista promulgado por varios constituyentes, que tomaron parte en las discusiones previas a la aprobación de la Carta Magna de 1901, los convirtió en herederos de la tradición ideopolítica anexionista. Acorde a las ideas expuestas por el historiador Rafael Rojas en su obra Motivos de Anteo (2008), esta corriente surgida en el siglo XIX constituye una forma de asumir la nacionalidad por los representantes de la clase alta y media burguesa, pertenecientes a la élite blanca criolla. Sin embargo, uno de sus más encumbrados exponentes, Gaspar Betancourt Cisneros (1803-1866), refirió que lejos de ser un sentimiento político, se trataba de un cálculo.
Es posible encontrar en su membresía —como refiere Rojas— un conjunto de intelectuales que asumían una forma peculiar del patriotismo, inspirados en los valores republicanos y democráticos que dieron soporte fundacional a la revolución de las Trece Colonias. En cambio, otra gran parte de esa conjunción integrada por intelectuales, poetas y escritores, anhelaba la prolongación en el tiempo del régimen de esclavitud bajo la égida estadounidense; de modo que sorteara la rezagada condición económica de la metrópoli española, así como su ineficiencia burocrática en la administración política.
Orville H. Platt, senador estadounidense cuyo nombre quedó ligado a la Enmienda Platt, clave en la dependencia de Cuba a Estados Unidos a principios del siglo XX / Foto: Biblioteca del Congreso
Fue el notable jurista y prolífico escritor José Antonio Saco (1797-1879), representante de la clase media oriental, quien como fiel discípulo del presbítero separatista Félix Varela Morales (1788-1853), se opuso de manera ferviente al anexionismo, por considerar que la cultura de la Isla sería absorbida por el gigante norteamericano, al tiempo que socavaría los principios autóctonos de la soberanía nacional. El pensamiento del ilustre bayamés fue retomado con vigor en libros, publicaciones y discursos, por la tradición nacionalista del pensamiento republicano que tuvo lugar entre 1902-1958.
Luego del triunfo revolucionario de 1959, el proceso de cambio reactivó los valores patrióticos de la sociedad cubana ante la hostilidad estadounidense. La efervescencia de las masas en torno al liderazgo guerrillero, el carisma de los militares que asumieron altos cargos en la dirección política del Partido y el Gobierno, así como el proceso de sovietización posterior a la década del setenta, hicieron de las ideas anexionistas su etapa menos relevante al interior del territorio.
De igual modo, a ello contribuyeron las políticas de amplia cobertura social, la abolición del analfabetismo y el derecho a la educación universal, el acceso a una salud pública de calidad como derecho del pueblo, así como los altos niveles de equidad, seguridad ciudadana y socialización pública implementados por el Estado revolucionario, elementos que en su conjunto tributaron a la crisis de esa cosmovisión ideopolítica.
De la caída del «socialismo real» a la crisis de la democracia
En el transcurso de la tercera década del siglo XXI, Cuba experimenta una profunda crisis económica, combinada con un escenario de inestabilidad política. Además de los efectos provocados por el recrudecimiento de las medidas coercitivas y unilaterales por parte de Estados Unidos, el actual contexto es resultado del desgaste que percibe el sistema político imperante, cuyo modelo contempla signos irrefutables de agotamiento. Estos resultan similares a los síntomas ya palpados en otros lares del planeta, debido a las contradicciones resultantes del experimento sistémico.
El paradigma asumido por las naciones que decidieron integrarse en bloque alternativo al orden capitalista de hegemonía occidental, en su imaginario de justicia económica y relaciones sociales de producción, entendían a la URSS como referente de liberación para los sectores históricamente oprimidos e incluían a los trabajadores proletarizados por el sistema dominante a nivel mundial. Sin embargo, las incongruencias estructurales en cuanto a eficiencia económica, funcionamiento democrático y relaciones de poder asimétricas, hicieron del proyecto un modelo insostenible para las grandes mayorías.
Este hecho catalizó su implosión generalizada, cuyo símbolo de fugaz decadencia lo significó la caída del Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989 en la República Democrática Alemana (RDA), poniéndole fin al mítico «Telón de Acero» entre las dos Europas, separadas por alternativas de proyectos adversos. Posterior al proceso de fragmentación del denominado «campo socialista» (1989-1991), se convirtió en realidad el potente ascenso del neoliberalismo y la crisis de los partidos de izquierda como alternativas democráticas frente al dominio del capital; en tanto las academias liberales promovían la tesis apologética del mítico e inexistente «fin de la historia».
Posterior al proceso de fragmentación del denominado «campo socialista» (1989-1991), se convirtió en realidad el potente ascenso del neoliberalismo y la crisis de los partidos de izquierda.
Desde la caída de los aliados orientales de la Cuba posrevolucionaria, la Isla persiste en un estado de crisis económica —con altos y bajos— en cuya incapacidad de superar intervienen las sanciones que conforman el bloqueo/embargo estadounidense, las problemáticas para enrumbar un régimen de reformas democráticas y productivas por la autoridad oficial, sumado a las insuficiencias propias del modelo estatista-centralizado. Dicho régimen se encuentra plagado de contradicciones, como resulta la persistente discrecionalidad administrativa, la irresoluble corrupción institucionalizada y la absorción de buena parte de los sectores económicos por empresas administradas por militares.
La crisis cubana se manifiesta de forma aguda en la incapacidad de las estrategias económicas implementadas para atraer divisas, lo cual repercute en incumplimientos financieros debido a los impagos de su deuda externa. Dicho elemento constituye uno de los principales lastres para el desarrollo del territorio, a pesar de ser un fenómeno de carácter internacional, como resultado de las relaciones desiguales establecidas entre los países del Norte y el Sur Global.
Este aspecto influye en la incapacidad del sistema político para afrontar las múltiples crisis que padece (socio-económica, demográfica, cultural, deportiva, educacional, etc.); sin obviar el deterioro de su infraestructura, la despoblación en el campo y los bajos niveles productivos de su industria, incluido el deprimente sector azucarero, cuyos rendimientos en 2024 son anteriores a los alcanzados en la zafra de 1899. Sin lugar a dudas una desgracia plena, luego de ser Cuba el primer productor mundial del dulce, después del proceso revolucionario haitiano acaecido entre 1791-1804.
Las consecuencias de una dirigencia envejecida poco favorable a la rotación del liderazgo en las altas esferas del poder tiene sus efectos de credibilidad, a pesar del capital simbólico del que gozan para ciertos sectores del país —también envejecidos—, los dirigentes de la denominada «generación histórica revolucionaria». Asimismo, el desgaste del modelo se refleja ante una creciente emigración que supera el medio millón de habitantes entre 2022-2024 y el empobrecimiento vertiginoso de la población civil.
Las consecuencias de una dirigencia envejecida poco favorable a la rotación del liderazgo en las altas esferas del poder tiene sus efectos de credibilidad.
Resulta de una contradicción ideológica, que en este contexto de inflación monetaria, escasez general e inseguridad alimentaria, los profesionales de la salud, profesores, pensionados y trabajadores del sector estatal sean los mayores afectados en la capacidad adquisitiva de su salario; puesto que entre sus filas se encuentra una composición significativa de cubanas/os que durante décadas se entregó con lealtad a las tareas exigidas por el liderazgo partidista.
Todo ello transcurre de forma impávida ante las mayorías, mientras se produce el enriquecimiento explícito de una ascendente neoburguesía comercial-importadora, denominada en el imaginario popular como «nuevos ricos»; cuyas riquezas y propiedades exhiben de forma pública, en una nación que erigió el discurso de su proyecto político sustentado en el enaltecimiento de valores basados en la justicia económica, la equidad cívica y la igualdad humana.
En sintonía con tales incongruencias, el presupuesto nacional del país, manejado con autoridad discrecional por los organismos de la administración central del Estado, no solamente excluye toda forma de participación popular en la toma de decisiones que conciernen a la realidad tangible de las bases sociales, sino que además asume desproporciones inexplicables a nivel de racionalidad económica, lo cual evidencia el despliegue de condiciones objetivas para la corrupción en las máximas instancias del Partido/Gobierno.
Sobre ello, da cuenta la destitución el 2 de febrero de 2024 del ministro de Economía cubano Alejandro Gil Fernández, responsable de las reformas de impacto social más drásticas desde 1990. De igual modo, la propia jurisdicción del sector empresarial perteneciente a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) —que tiene bajo su mando múltiples sectores económicos como supermercados y hoteles de lujo—, se encuentra fuera de la fiscalización de la Contraloría General de la República de Cuba (CGR); hecho que constituye un atentado a la transparencia en materia contable sobre los fondos públicos del país, egresados del trabajo productivo que acometen en sus horas de esfuerzo las trabajadoras y trabajadores cubanas/os.
Por ende, el conocimiento sobre la utilidad de los fondos de empresas surgidas con capital público y la capacidad para decidir de manera colectiva sobre su destino, constituye un derecho históricamente vetado; sin embargo, cuando se reclama sobre su uso por activistas o ciudadanos a menudo resultan cuestionados por medios e instituciones.
El conocimiento sobre la utilidad de los fondos de empresas surgidas con capital público y la capacidad para decidir de manera colectiva sobre su destino, constituye un derecho históricamente vetado.
La crisis se expresa también en el ascenso de los niveles de desigualdad, los cuales tienen una relación directa con el aumento de la violencia (especialmente feminicida) y su percepción social, así como el resurgimiento de fenómenos como el racismo, asociados a la reestratificación. Han sido varios los estudios sociológicos que en los últimos años abordan la relación entre pobreza, marginalidad y racialización, como resultado de la deriva reformista económica aplicada por el Gobierno desde la caída del «campo socialista» europeo y la URSS.
El potencial resurgimiento de tales fenómenos, apunta de forma contraria a los objetivos del paradigma anti/poscapitalista, sustentado en la idea de erigir un proyecto democrático enfocado en la satisfacción de las necesidades materiales con equidad. Las nuevas tendencias del capital comercial, la inversión extranjera como estrategia para insertar a la economía en el esquema capitalista mundial, así como la acelerada privatización de la propiedad estatal; en lugar de potenciar mecanismos de cooperativización autónoma en las bases productivas, apuntan hacia el sendero neoliberal.
Tales elementos demuestran de que el camino trazado por la clase dirigente, no muestra vías de retorno a los ideales de justicia que movilizaron a todo un pueblo. Aún menos, reflejan interés alguno en la construcción de un sendero político emancipatorio para/hacia las clases populares.
El trumpismo como alternativa política extremista anti-totalitaria
El historiador Abel Sierra Madero, en el epílogo de su libro El cuerpo nunca olvida. Trabajo forzado, hombre nuevo y memoria en Cuba (2022), refiere, que para algunos actores políticos, la máxima anti-estatal reducida en el slogan: «No Castro, No problem» resume la esencia de sus aspiraciones, como si se tratara de un esquema mágico, que de un golpe le pusiera fin a los serios problemas estructurales que afronta el devenir de la nación.
Bajo tales preceptos, numerosos activistas de la oposición se limitan al discurso sobre los derechos humanos. Lo hacen sin analizar la carga colonizante, eurocéntrica y excluyente hacia ciertos sectores, territorios y/o comunidades, —tanto en su corpus fundacional, como en su aplicabilidad selectiva— que llevan a cabo los Estados que gozan de las mejores puntuaciones en los índices de medición democráticos, libertades y derechos civiles.
La profundización del autoritarismo en la Isla, proporcional a la escalada polarizante que sobrevino al diferendo Cuba-Estados Unidos bajo la administración republicana del presidente Donald J. Trump, trajo consigo un recrudecimiento de las sanciones que conforman el bloqueo/embargo contra la nación antillana. Su persistencia constituye una espada de Damocles contra la soberanía nacional, contrario a los derechos económicos, sociales y humanos de quienes resultan afectados por la extensión de ese arbitrio extraterritorial. A pesar de su rechazo por la mayoría de los países del mundo, su permanencia es una realidad, considerado además una regulación violatoria de los tratados y convenciones internacionales.
Los activistas que reclaman el aumento de las medidas coercitivas y unilaterales para «asfixiar al régimen cubano», hacen suya la máxima de Maquiavelo: «el fin justifica los medios». Con el propósito de provocar un estallido social del que resultan incapaces de protagonizar, optan por fomentar desde la distancia el colapso del sistema político mediante la vía del hambre, la proliferación de la miseria, el endurecimiento en las condiciones de vida y la extensión de la pobreza, cuya indignación popular lance a las personas a las calles.
La experiencia del 11J y ciclos de protestas posteriores, demuestra el enorme saldo que en materia represiva sobreviene hacia manifestantes de familias humildes, populares y racializadas. Sobre sus hombros recae el peso de la prisión, la violencia policial y la muerte civil. Todo ello, sin la garantía de que semejante accionar contribuya al necesario proceso de transformaciones políticas que redunde en mayores derechos, libertades y bienestar económico.
La máxima constante lanzada desde el lugar seguro que convoca a la movilización cuando se sabe cuáles serán los resultados y sobre quiénes recaerán sus más agudas consecuencias, no es más que otro sofisma de falsa liberación, promovida por cuantos «activistas de los derechos humanos» se asumen en los tiempos que transcurren. La experiencia en las transiciones políticas por los regímenes que integraban los antiguos países del «campo socialista» resultan reveladoras en múltiples de los estudios realizados, sobre todo en la mentalidad de quienes tuvieron la oportunidad de vivir bajo las prácticas civilizatorias del modelo soviético.
La máxima constante lanzada desde el lugar seguro que convoca a la movilización cuando se sabe cuáles serán los resultados no es más que otro sofisma de falsa liberación.
La mayor parte de esos países experimenta en la actualidad serios problemas estructurales, que hacen de la democracia una palabra insustancial. En sus territorios es posible contemplar fenómenos complejos asociados a la violencia política, la corrupción institucional, la fusión de las mafias locales en alianza con el funcionariado oligárquico, la extensión de la pobreza y la desigualdad a niveles exponenciales, la tenencia de bajos índices de crecimiento macroeconómico, así como el desate de conflictos armados por razones étnicas. Tales aspectos, que resultan propios de la transición neoliberal «poscomunista», son resultantes del proceso de privatización impuesto en sus territorios, convertido en mercado ideal para el consumo extractivo-subdesarrollante del esquema capitalista global, encabezado por las potencias occidentales.
En el caso cubano, la agenda pro-activa de activistas hacia las sanciones extranjeras, no solo favorece la hegemonía imperialista de los Estados Unidos en la región, sino que además, al optar por la alternativa insurreccional mediante el fomento de la miseria, se convierte en una apuesta que no tributa a la conciencia política de la ciudadanía bajo fundamentos democráticos. Dicho elemento expresa una abierta contradicción entre el sostenido discurso popperiano de sociedad abierta y su lectura liberal sobre los derechos humanos.
Alexander Otaola junto a Donald Trump / Foto: Cubanos por el Mundo
Los desafíos de la sociedad cubana en su conjunto, no reclaman de los intereses revanchistas que movilizan el sentir político del exilio histórico. Este sector retrógrado no ceja en su empeño de solicitar peticiones de «intervención militar humanitaria», cuando arrecia el contexto de protestas debido a la crisis que padece la nación. Los retos de la democracia y el bienestar económico en Cuba, demandan la voluntad cívica y el accionar de un pensamiento enfocado en la reconstrucción del tejido social. Debe promoverse acorde a los postulados patrióticos que definieron a las personalidades y organizaciones defensoras de la soberanía —a pesar de los obstáculos que puedan ocurrir en la concreción de ese ideal—, siempre enfrentado al conservadurismo autoritario que caracteriza al poder político en Cuba.
Fue noticia este fin de semana el VIII Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), cuyas sesiones de trabajo no se transmitieron de manera íntegra, y solo tuvo acceso la prensa oficial. No obstante, a partir de los reportes presentados puede constatarse que dos de los temas esenciales de estos encuentros fueron la producción de alimento, la atención a los delitos, la corrupción, las ilegalidades e indisciplinas sociales.
El miembro del Secretariado del CC y jefe del departamento agroalimentario de esa estructura política, José Ramón Monteagudo Ruiz, comentó acerca del impacto negativo que ha tenido sobre la producción de alimentos la falta de financiamiento, de insumos, los impagos a los productores y las dificultades con la contratación, entre otros pendientes.
Con la conducción del presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, el primer ministro Manuel Marrero y el miembro del Buró Político y secretario de Organización, Roberto Morales Ojeda, en el Pleno se evaluó el «cumplimiento» de los acuerdos adoptados desde el 8vo. Congreso del Partido (abril de 2021), así como el estado de implementación de las Proyecciones del Gobierno para «corregir distorsiones y reimpulsar la economía».
De los 14 acuerdos evaluados, «hay cumplido uno, otro se incumple y el resto se encuentra en proceso», dijo Roberto Morales Ojeda, miembro del Buró Político y secretario de Organización. Agregó también que muchos de ellos están relacionados con el trabajo de organizaciones políticas y de masas como la UJC, los CDR y la FMC.
Asimismo, según Prensa Latina, Ojeda «aseguró que desde diciembre de 2023, el Buró Político analizó 68 temas y adoptó 108 acuerdos relacionados con la defensa, la seguridad nacional y la política exterior», entre otros. Y «se desarrollaron 155 mil 334 reuniones en las que participaron más de tres millones de personas para el aseguramiento e implementación de la estrategia del Gobierno para «corregir distorsiones» e «impulsar la economía».
El funcionario también se refirió a la política de cuadros y los presuntos retos más allá del completamiento de las plantillas. Sobre las cualidades que necesitan los dirigentes afirmó: «si algo no le puede faltar a nuestros cuadros es firmeza ideológica, que se traduce en compromiso, que se traduce en combate, que se traduce en entrega cotidiana».
Por su parte, Marrero dijo que «se elaboró el Plan de Acciones por el Grupo Temporal de Trabajo Económico del Gobierno, con la participación de los Organismos de la Administración Central del Estado y varios expertos, que fue aprobado por el Consejo de Ministros y definidos ocho objetivos generales:
Programa de Estabilización Macroeconómica
Incrementar los ingresos externos.
Incrementar la producción nacional.
Desarrollo del sistema empresarial y el perfeccionamiento de formas de gestión no estatales
Gestión estratégica del desarrollo territorial.
Transformar el funcionamiento de la economía.
Las políticas sociales.
Enfrentamiento al delito, la corrupción, las ilegalidades y las indisciplinas sociales.
«Como resultado de este análisis, se identificaron 100 proyecciones y para implementar estas, 220 acciones. El tema será abordado durante la próxima sesión ordinaria de la ANPP en el mes de julio», añadió.
Otro de los aspectos tratados en el Pleno fue el de la corrupción, las ilegalidades e indisciplinas sociales. El tema se ha mantenido en la agenda como una preocupación por el impacto que tienen estas manifestaciones en la crisis del país y la pérdida de legitimidad del gobierno.
La contralora general de la República, Gladys Bejerano, calificó como «contrarrevolución» estas violaciones que abundan en algunos lugares y llamó a «combatirlas».
Julio César García, jefe de la Oficina de atención al sistema del Poder Popular, órganos del Estado y el sector Jurídico expresó que «no se ha logrado el efecto deseado en la disminución del delito, que se mantiene con cifras elevadas y rasgos de complejidad en determinados casos». Según trascendió, los principales hechos delictivos son relacionados con el patrimonio.
Con relación al tráfico y consumo de drogas, según el jefe de la Dirección Antidrogas, Cor. Juan Carlos Poey, «se aprecian afectaciones en sectores infanto-juveniles; aumenta la cantidad de enfermos por consumo de droga, las quejas e informaciones de la población en distintas zonas y lugares con complejidad en el tráfico y consumo».
Para el titular del Tribunal Supremo Popular, Rubén Remigio, las leyes cubanas «dan todas las herramientas e instrumentos necesarios para un enfrentamiento consecuente al delito».
En cuanto a la violencia de género, Yamila Peña Ojeda, fiscal general de la República, destacó que se está trabajando en el diseño de un registro administrativo interoperable que, en teoría, permitirá recopilar información en tiempo real para la toma de decisiones preventivas y mejorar la respuesta institucional ante cada caso.
Esto significa que el Partido es capaz de reconocer someramente los síntomas de la evidente crisis que vive la Isla, aunque no sus causas estructurales, y tampoco dar soluciones.
A dos años de haber sido aprobada por la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) la Ley de Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional como parte de los objetivos de la Agenda 2030 para garantizar la alimentación, los nutrientes y promover la agricultura sostenible, ninguno de estos propósitos ha podido lograrse.
Las dificultades para el acceso a los alimentos en un contexto de elevada inflación, la empobrecida y tardía canasta básica mensual, la dependencia de las importaciones y los problemas con los productores, entre otros factores, han tensado el escenario de inseguridad alimentaria en el país.
Asimismo, el despoblamiento rural y, en consecuencia la reconcentración urbana, son de los peligros demográficos que aceleran la crisis alimentaria. ¿Quién trabajará la tierra en los próximos años? ¿Qué se está haciendo para estimular la permanencia en el campo? Tic-tac.
Por otro lado, tarde llegaron las modificaciones establecidas en el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros en marzo pasado, que fijan los precios máximos de acopio en moneda nacional para la leche. Si bien se incrementó el pago a los ganaderos a 38 pesos el litro, prevalecen las diferencias insalvables que no tienen en cuenta el costo de producción y el precio de ese mismo litro en la calle.
Tampoco la presente campaña azucarera ha podido garantizarse. Se insiste a nivel de discurso en una revitalización de esta industria, pero no pasa de ser el ritornelo nostálgico de una época de esplendor. Tras la decisión de desmantelar la agroindustria azucarera en la década de 1990, y con ello, paralizar los centrales, se ha experimentado un decrecimiento imparable en la producción de azúcar y sus derivados. Actualmente el gobierno cubano es incapaz de asegurar el consumo nacional.
Igualmente, la inestabilidad y constantes fracasos de las políticas económicas sigue estando a la orden del día. El 1 de julio se anunció el tope de ganancias del sector no estatal en negocios con las empresas estatales como una forma de frenar los altos precios de algunos productos de mipymes que venden directo a la población. También se anunciaron topes a productos de primera necesidad. Sin embargo, luego del anuncio, aún no ha podido aplicarse dicha medida, al parecer, debido al debate que generó con el sector privado, algo que ampliaremos en la próxima noticia.
Opinamos que el gobierno y el Partido están desaprovechando oportunidades de mostrarse mínimamente eficientes para resolver la crisis que atraviesa la nación cubana. La situación del país es cada vez peor y el panorama internacional no se proyecta favorable tampoco. Es incomprensible que los dirigentes aparenten un optimismo que no se sostiene. Las consecuencias de la desatención están tocando a la puerta hace rato.
El Pleno, si bien no presentó grandes novedades, sí reveló claves para vislumbrar hasta qué punto el Partido se encuentra lejos de comprender los problemas estructurales que causan la crisis. Las sesiones de trabajo ocurridas entre viernes y sábado dejaron más preguntas que respuestas.
Sin abordar los problemas de fondo, las propuestas presentadas no van más allá de las conocidas fórmulas para «corregir distorsiones» y «reimpulsar la economía» que siguen apelando al voluntarismo y las exhortaciones vacías sin remover las causas de fondo.
Se ratifica una imagen de PCC anquilosado en viejas recetas que acuden a discursos desfasados para llamar al control, la unidad y la firmeza ideológica, evadiendo los graves errores de la gestión gubernamental y obviando presentar acciones concretas para salir de la crisis. Una vez más se habla de «rectificación» y «actualización», una especie de «donde dije digo, digo Diego» que pone en jaque la sobrevivencia cotidiana de los ciudadanos, quienes cada vez encuentran más problemas para reproducir la vida.
La noticia es que el gobierno decidió topar los precios de algunos productos que son comercializados por las formas de gestión no estatales (Fgne). Lo comunicaron de forma errática e informal el 1 de julio, y ante la reacción de los empresarios privados, un día el perfil de Facebook de la Dirección de Inspección de Pinar del Río anunció que no se aplicaría. No se sabe si se pospone o suspende la medida.
En las listas de productos publicadas por las instituciones en las redes sociales para ser topados están la salchicha, la leche en polvo, el pollo, las pastas y el detergente. También algunas viandas, hortalizas y vegetales.
Todo parece indicar que la no aplicación de la medida se debe a la falta de consensos sobre los precios entre el Estado y el sector privado. Algunos titulares de negocios han manifestado sus opiniones y las posibles consecuencias a los representantes del Estado de forma pública y en reuniones más cerradas.
Recientemente el medio independiente El Toque publicó un audio en el que se puede escuchar el diálogo de varios empresarios con la viceministra de Finanzas y Precios, Lourdes Rodríguez Ruiz, sobre el tema.
«De entrada, puedo decir que no habrá leche, aceite ni pollo» afirmó uno de los presentes. El principal señalamiento de los empresarios es que los topes establecidos volverían irrentables sus emprendimientos, pues no tienen en cuenta el valor del dólar en el mercado informal cubano, el aumento de los costos de transportación, y el incremento de los precios en el mercado internacional.
Sobre la falta de acceso a un mercado cambiario legal y estable, uno de los aspectos más discutidos, la funcionaria expresó: «reconocemos la distorsión en la tasa de cambio y está en estudio la evaluación de una solución, cuando existan las condiciones».
Esta situación sucede en medio de dos semanas en las que se han reunido el Consejo de Ministros y el VIII Pleno del Partido Comunista de Cuba (PCC), respectivamente, y se han discutido los temas económicos. En reciente reunión del Consejo de Ministros se empleó varias veces el término «economía de guerra» por los más altos representantes estatales.
El primer ministro Manuel Marrero expresó que «en medio del escenario de economía de guerra en que opera el país, es cuando más necesitamos planificar y es cuando más necesitamos ejercer un control».
Esto significa que se evidencia la falta de coordinación entre los funcionarios estatales de varios niveles y los nuevos actores de la economía. Se quieren implementar medidas sin análisis en conjunto, comunicación oportuna y el alcance de consensos.
Es preciso entender que el sector privado cada vez tiene más peso en la economía, por tanto, puede influir directamente, de forma positiva o negativa, en la satisfacción de necesidades de la población. Así lo demuestran las últimas cifras publicadas por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información sobre la Venta de Bienes y Servicios Minoristas, las cuales indican que la diferencia entre las ventas estatales y las no estatales fue de tan solo un 11.2% en 2023. Asimismo, que la participación porcentual del sector privado en este renglón creció 10 veces en relación a 2020.
Tomada de la cuenta en X de Pedro Monreal
El gobierno intenta reaccionar a las críticas de su gestión económica con regulaciones que han demostrado no funcionar para lo que dicen ser implementadas, que es proteger a la población. Muy por el contrario, tienen un efecto negativo en la economía familiar.
Nuestra opinión es que se sigue improvisando en temas económicos a falta de una reforma integral.
Si continúan las medidas restrictivas hacia el sector no estatal, en vez de políticas de fomento, se sigue posponiendo la Ley de Empresas, y no se explica en qué consiste el Plan de Estabilización Macroeconómica, la situación no puede más que empeorar.
En Cuba no se va a producir más, no se va a exportar más, no se va innovar más si no se aplica una reforma integral de la economía en la que se regule con equilibrio el vínculo entre el Estado y el sector privado y cooperativo. Ahora mismo se percibe una relación muy tensa entre estos dos sectores de la sociedad y haría falta un consenso sobre cuál es la mejor manera de desarrollar el país y cumplir con las metas de justicia social que merece el pueblo cubano.
Artistas e intelectuales firman carta abierta contra la criminalización del disenso
La noticia es que más de 200 intelectuales y artistas suscribieron una carta abierta que rechaza la criminalización del disenso, el uso de la fuerza y la protesta pacífica en Cuba. La misiva se publica en apoyo a las historiadoras Alina Bárbara López y Jenny Pantoja, quienes, según sus declaraciones, fueron violentadas por la policía mientras viajaban a La Habana para ejercer su derecho a la protesta.
El texto fue publicado en la cuenta de la red social digital Facebook del profesor y crítico de cine Gustavo Arcos, firmado originalmente por 9 intelectuales y cineastas. Luego fueron sumándose otras firmas que hasta hoy incluyen a personalidades como Leonardo Padura, Fito Páez, Lázaro Saavedra, Maggie Mateo, Fernando Pérez, Luis Alberto García y Ernesto Daranas.
«El uso de la fuerza, la criminalización del disenso y el encarcelamiento no resuelven nuestros verdaderos problemas. Todas las cubanas y cubanos tenemos derecho a proponer nuestras ideas para salir de esta crisis. Solo desde la tolerancia y el respeto a la diversidad de criterios es posible emprender el camino que nos saque de este atolladero» se lee en uno de sus párrafos.
El documento también se refiere al papel del intelectual revolucionario y crítico con el estado de cosas en la sociedad en que vive, y reclama un rol más activo en el debate cultural. Además, denuncia el tratamiento judicial y policial a quienes deciden protestar, así como la renuencia de las autoridades a entablar un diálogo inclusivo con todos los sectores de la sociedad.
«Nuestras autoridades culturales y nuestro Gobierno han dado la espalda a importantes oportunidades de diálogo en el terreno de la cultura que hubieran ayudado a tender puentes hacia el resto de la sociedad cubana. Mientras eso sucede, la impunidad, la corrupción, el abuso institucional, el silencio cómplice, la incondicionalidad oportunista, las desigualdades y el clientelismo ganan espacio de una manera autodestructiva», añade.
López, antes miembro del consejo editorial de LJC, lleva más de un año denunciando en sus redes y a través de su blog Cuba X Cuba el acoso político, judicial y policial al que es sometida por expresar sus ideas contrarias al gobierno cubano.
Esta noticia significa que cada vez más artistas e intelectuales se solidarizan y pronuncian ante la torpe gestión del Estado con respecto a los episodios de disenso y protesta pública. Cualquier ciudadano cubano tiene todo el derecho a expresar sus ideas y protestar pacíficamente. Al menos así está refrendado en la Constitución aprobada en el 2019.
La actitud asumida por muchos de los funcionarios políticos y culturales en los últimos años ha sido negativa y han gestionado desacertadamente cada evento en el que intelectuales o artistas han expresado ideas que son mal vistas por el poder. Desde los sucesos de San Isidro, pasando por el 27 de noviembre, el 11 de julio, el gobierno cubano se ha mostrado intolerante y ajeno al diálogo, no solo con los jóvenes, sino también con figuras que años antes habían sido más cercanas a las instituciones.
Un artículo publicado recientemente en nuestra web afirma: «está demostrado que encerrar a quienes protestan ni resuelve demandas sociales, ni hace que aumente la popularidad del gobierno, ni elimina la manifestación como opción para canalizar el descontento. Por ende, legalizar la protesta en Cuba implicaría beneficios tanto para el Estado como para la sociedad civil».
Nuestra opinión es que debe cesar la criminalización del disenso, ya sea a personalidades, o ciudadanos en general que deciden protestar pacíficamente. La Joven Cuba está en contra de cualquier represión o discriminación a cualquier persona por sus ideas políticas.
Urge gestionar consensos basados en el respeto a la opinión de cada cual, solo así podremos encontrar de forma colectiva y democrática solución a las múltiples problemáticas que aquejan a la nación.
Fue noticia que la vacuna cubana contra los neumococos Quimi-Vio ya cuenta con el registro sanitario que otorga la entidad reguladora en el país, el Centro para el Control de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (Cecmed).
La directora de Investigaciones del Instituto Finlay de Vacunas (IFV), Dagmar García, explicó en su perfil de Facebook que Quimi-Vio «es la más compleja de todas las que hemos hecho en Cuba», resultado de 15 años de investigaciones.
La heptavalente protege contra siete de los serotipos más infecciosos de la bacteria de neumococo, causante de neumonías y meningitis bacterianas en los niños, entre otras infecciones.
«El desarrollo clínico implicó 8 ensayos clínicos que alcanzaron a unos 37 mil niños y que duraron del 2012 al 2023», agregó la científica.
Esto significa un logro trascendental de la ciencia cubana, en medio de la difícil crisis que atraviesa el país. El registro y aval de Quimio-Vio da vía libre para su producción y distribución a gran escala, beneficiando en primer lugar a los niños.
El gobierno apostó por la creación de empresas basadas en la ciencia. Para ello se invirtieron grandes recursos económicos y se potenció la formación de capital humano que aportara a la investigación científica y al desarrollo de productos.
Un artículo publicado por el Citma recogía que «al menos un millar de cubanos vinculados a la labor de investigación científica emigraron solamente en el año 2022», lo que representa una pérdida considerable y una práctica en aumento.
Aun así, el sector de la biotecnología es una maquinaria que, a pesar del deterioro actual de la economía, mantiene un nivel de excelencia y competitividad a nivel internacional.
En 1989, la vacuna de la Meningitis BC convirtió a Cuba en un país exportador de vacunas. Este hecho propició la creación del IFV unos años después, el mismo que desarrolló la vacuna Soberana contra la covid-19.
Opinamos que la producción de alta tecnología es un activo que el gobierno cubano debería priorizar y potenciar. Entidades con un alto estándar y nivel científico como el IFV no están exentas de carencias de recursos, éxodo de profesionales, barreras regulatorias y el peso de las medidas coercitivas unilaterales del gobierno norteamericano, pero aún así han logrado dar resultados muy significativos, más si se tiene en cuenta la condición de la Isla como país subdesarrollado.
Estimular aún más las inversiones en la industria biotecnológica y médico-farmacéutica, sería clave para impulsar la transformación que necesita la sociedad, así como aportar a la salud y el bienestar de la ciudadanía, garantizar el relevo y mantener en alto el prestigio de la ciencia cubana a escala mundial.
Desde La Joven Cuba enviamos nuestras más sinceras felicitaciones al equipo que desarrolló la vacuna en un contexto con tantas contradicciones y dificultades.
Ha de ser, el tuyo, un Alzheimer muy avanzado para que tengas más de 50 años y no recuerdes a Louis de Funès.
Durante los años setenta, el masajista Ichi y los cómicos franceses Pierre Richard y Louis de Funès constituían lo más encumbrado de la realeza en las pantallas nacionales, esa realeza que llenaba salas con solo figurar en los créditos y a la que también pertenecían Bud Spencer y Terence Hill, Alain Delon, los Vengadores Incapturables y un largo etcétera. Ahora bien, el monarca era sin duda ese actor bajito, calvo, de ojos azules e irremisiblemente feo, que gesticulaba y chapurreaba parrafadas incomprensibles, Louis Germain David de Funès de Galarza y Soto.
De padres españoles emigrados, tuvo que trabajar mucho en locales pequeños y como extra en filmes olvidables hasta llegar, a los 50 años, a la ristra de títulos que lo hizo conocido en todo el mundo: la trilogía de Fantomas (Fantômas [1964], Fantômas se déchaîne [1965] y Fantômas contre Scotland Yard [1967], todas dirigidas por André Hunebelle), la serie del gendarme (también iniciada en 1964 con Le gendarme de Saint-Tropez, de Jean Girault, y continuada luego a lo largo de otros cinco episodios), La grande vadrouille (1966) de Gérard Oury, Hibernatus (1969) de Édouard Molinaro, L’homme orchestre (1970) de Serge Korber, La folie des grandeurs (1971) de Gérard Oury, L’aile ou la cuisse (1976) de Claude Zidi… A guisa de indicador de popularidad, baste decir que la frase Pitipitipá, la obsesiva letra (¡!) de una de las piezas coreografiadas en L’homme orchestre, sirvió de nombre a un corte de pelo que hizo furor en esos años, y era rara la chica que no anunciaba a sus amigas que iba a hacerse el Piti…
Como sucede con otros cómicos célebres del mundo cinematográfico (Chaplin, Jacques Tati, Cantinflas, Jerry Lewis), los personajes más recordados de Louis eran en realidad uno, con características inconfundibles; en su caso, la exageración de gestos y reacciones, la hiperactividad (siempre corría, siempre se mostraba exaltado), la verbalización de sílabas sin sentido por sí mismas pero que, con el auxilio del lenguaje corporal, resultaban perfectamente comprensibles (vale recordar, en la misma L’homme orchestre, la escena en que cuenta a las bailarinas la historia del lobo y el cordero durante dos minutos y medio de glorioso galimatías), la caricaturización de ademanes y discursos de otros personajes.
Aunque sus largometrajes constituyan ante todo vehículos para el desarrollo del personaje y no sean desde luego el tipo de cine que ensalzan los manuales, algunos de ellos narran historias verdaderamente originales y probablemente funcionarían incluso sin la presencia del cómico. Pero más allá de la especulación, lo cierto es que, sabedores de su potencial, los guionistas solían enfrentarlo a situaciones absolutamente inauditas, como los enredos familiares concomitantes al rescate y paulatina reinserción social de un antepasado congelado en el Polo Norte (Hibernatus); ayudar, desde su puesto de director de orquesta, a la fuga de tres pilotos ingleses caídos en el París ocupado durante la Segunda Guerra Mundial (La grande vadrouille), acceder a restaurantes sin que lo reconozcan como un temido crítico gastronómico (L’aile ou la cuisse)…
También como esos comediantes célebres, de cuando en cuando interpretó roles que se salían de su zona de confort, pero no son esos los que lo convirtieron en el actor favorito de los franceses. Y es que solemos admirar a los intérpretes dramáticos por su capacidad de transformación, y a los cómicos por su fidelidad al personaje que nos deleita.
Louis de Funès trabajó con nombres legendarios del cine francés, como Jean Marais (en Fantômas) e Yves Montand (en La folie des grandeurs); aunque eran tipos guapos y con brillo propio, el comediante calvo se los desayuna de un bocado. A pesar de su salud cada vez más delicada, siguió trabajando hasta su muerte en 1983. A la luz del ahora, como sucede con prácticamente todo el cine clásico, un montón de gags y situaciones parecerán políticamente incorrectos, pero no han perdido el don del hechizo.
Bueno, el Moore en el título no es un error ortográfico: como ya hice con Pierre Richard y Gene Wilder, he querido convoyar al ilustre francés con otro gran comediante, en este caso británico: Dudley Moore. Sí, el nombre es mucho menos conocido, pero este hombrecillo de aire pícaro tuvo una amplia carrera en Inglaterra y más tarde en Hollywood. El público cubano recordará haber visto en televisión algunas de sus películas, como Arthur (1981) de Steve Gordon o Micki & Maude (1984) del incombustible Blake Edwards.
En su país natal, Moore estableció un dúo con Peter Cook que fue inmensamente popular en la televisión. Dotado (como Louis de Funès) de aptitudes musicales, se lució en diversos terrenos, en especial el programa televisivo Not only… but also, donde el dúo hacía parodias, sketches y entrevistas; de hecho, su amigo John Lennon realizó algún cameo allí, robando tiempo a su apretada agenda. Además, tocó el piano y cantó con Cilla Black, Lulu, Cass Elliott (de The Mamas ad the Papas) y otros artistas en apariciones, por lo general satíricas, en la pequeña pantalla.
Fue un buen músico, un intérprete versátil que de cuando en cuando se las veía con una orquesta. Busquen en Youtube el video en que acompaña al piano a Christopher Cross en Arthur´s theme (Best that you can do) durante una célebre presentación en 1982. La cosa tenía sentido, pues como el nombre indica, era la pieza clave en la banda sonora de la película de Steve Gordon, en que Moore interpreta a un millonario malcriado y calavera que termina enamorándose de la chica encarnada por Liza Minnelli, llegando a renunciar a su fortuna por ella. Bueno, más o menos. En su momento fue un gran éxito.
También lo fue Micki & Maude (Globo de Oro a la Mejor Comedia del año) en que el personaje de nuestro héroe es un oscuro presentador de televisión, casado, que emprende una relación extramarital con otra mujer. Sus dos parejas (Ann Reinking y Amy Irving) quedan simultáneamente embarazadas, de manera que el bígamo debe ingeniárselas para seguir con las dos, cuidarlas a las dos y, llegado el momento, asistir al parto de las dos… En fin. ¿Hablábamos de incorrección política? Pues mencionaré entonces 10 (1979) también de Blake Edwards, donde Moore es un compositor que, teniendo una relación sentimental, queda fascinado con otra mujer (Bo Derek) nada menos que el día en que esta contrae matrimonio… El título, como supondrán, alude a esas evaluaciones que todos hacemos de individuos del sexo opuesto, sobre una escala de diez.
Quise escribir de estos célebres comediantes porque, a su manera, ilustran la amplitud de espectro del arsenal humorístico: frente a un De Funès desbordante podemos ver a un Moore comedido, irónico, que a cada paso nos recuerda el absurdo de la existencia. Si el francés estalla, el británico fluye (como el agua, diría el gran filósofo Bruce Lee). Si uno es el mejor payaso, el otro una suerte de míster Noone, de hombre de la multitud. En todo caso, uno y otro recuerdan a quien haya podido olvidarlo que el humor no es solo una actitud ante la vida, sino la actitud ante la vida.