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Confrontando a una cristiandad autoritaria

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cristianidad autoritaria
Ilustración: Félix Azcuy

No hace mucho que el mundo cristiano celebró la cuaresma y la Semana Santa. Sin dudas, para el cristianismo de Occidente y los países que participaron en los procesos de la colonización hispana, la cuaresma representa uno de los dos grandes momentos litúrgicos del año —solo precedido por la celebración del nacimiento de Jesús. Sin embargo, muchos colectivos han resignificado su contenido socio-político, y ello ha determinado que a diferencia de la Navidad, no se convierta en un ritual de mera venta y consumo.

La Cuaresma también ha sido una experiencia constituyente de mi conciencia política, tanto al romper con el fundamentalismo como al asumir todas las causas con las que me he comprometido. Como relato o núcleo central de la narrativa cristiana más revolucionaria, perteneciente al movimiento profético-apocalíptico que produce parte del Nuevo Testamento, para los cristianos se trata un tiempo de reflexión importante sobre la fe y la misión de la Iglesia en el mundo, a la luz del ejemplo de Jesús.

Buscando un motivo especial para escribir sobre los fundamentalismos a partir de la experiencia propia como cubana, mujer, madre, cristiana y profesional, me resultó inevitable pensar en esos símbolos que los autores de los evangelios colocaron para hablar de las tentaciones a Jesús durante los 40 días de ayuno y oración en el desierto.

Las indagaciones que este relato suscita son variadas, sobre todo porque las relaciones de poder siempre han jugado con tres elementos esenciales: nuestras hambres, nuestras vidas y el deseo mismo de poder-dominio en la lucha por la supervivencia (leer San Mateo 4: 1-10), y en pos de ello, ha cosificado una serie de fetiches que presenta como inquebrantables, o «biológicamente» determinados, a pesar ser meras construcciones sociales.

El poder ha puesto la defensa de la vida en discurso, aun cuando atenta a la propia seguridad del ser humano, esto hacen los movimientos pro-vida en contra de la autodeterminación de los cuerpos de las mujeres, o los transfóbicos que niegan el derecho de una comunidad a habitar en el espacio público y religioso.   

Las castas o facciones con más poder e influencia nos han presentado como sentido común universal sus necesidades y deseos, desplazando las de los grupos subalternos o excluidos. Mientras tanto, nos dictan que la satisfacción de nuestras necesidades individuales nada tiene que ver con las grupales, o con las de otros colectivos. De esta forma los conservadurismos llaman «A la escuela pero sin ideología de género» para pisotear el derecho de otras niñeces y adolescencias a existir.   

Las castas o facciones con más poder e influencia nos han presentado como sentido común universal sus necesidades y deseos, desplazando las de los grupos subalternos o excluidos.

Por otra parte, no es de obviar que la narrativa de la Cuaresma nace de un contexto de crisis y opresiones para un pueblo doliente de la ineptitud de los partidos judíos más tradicionales y recalcitrantes, y su incapacidad para construir una alianza que enfrentara las injusticias económicas, militares y políticas del imperio más grande del momento, Roma.

Por tanto, hablar de los fundamentalismos cristianos en Cuba, también nos inclina a considerar las circunstancias que los favorecen, como una tradición política de valores conservadores en algunas zonas de la población y la crisis económica actual, las cuales conducen inevitablemente a expresiones diversas de extremismo. Igualmente, cuando examino este fenómeno del carismatismo cubano provida, ultra liberal, excluyente, se sobrentiende que no solo he tenido que realizar una ruptura con un cristianismo autoritario, sino también con estructuras y prácticas que determinan las condiciones de posibilidad de la desigualdad y la excusión dentro en la sociedad actual.

Considerándolo así, esta ruptura también enfrenta un dilema de la religión cristiana tal como hegemónicamente se la ha presentado, el relativo a su falsa neutralidad.  Muchos líderes religiosos asumen que la fe cristiana, es y debe ser una fe sin ideologías, pero nada existe más alejado de la realidad que este fundamento.

De lo contrario ¿cómo se explica que se tome parte en contra o en favor de políticas públicas, en la orientación de campañas o en la deposición de líderes políticos de izquierda fundamentalmente? Asimismo, la ideología está en la elaboración de cualquier cuerpo doctrinal y dogmático que corta las alas a la revelación de otros sentidos del mensaje bíblico, mientras se impone una lectura exclusiva de una élite y una clase.

Nunca he examinado un catecismo desprovisto de ideología, como tampoco podríamos prescindir de esta en ningún aspecto de la vida cotidiana. La diferencia fundamental entre las teologías de la liberación, desde donde me posiciono, y las teologías convencionales, se encuentra en que mientras los fundamentalismos ven el tiempo de Dios como una espera resignada de la salvación celestial, las teologías de la liberación lo entienden como el inicio activo de una ciudadanía emancipada en la historia.

Nunca he examinado un catecismo desprovisto de ideología, como tampoco podríamos prescindir de esta en ningún aspecto de la vida cotidiana.

Quisiera colocar una serie de experiencias personales, en realidad muy plurales, y acompañarlas de otras reflexiones que nacen de la quiebra de una falsa universalidad de lo divino que es violenta y autoritaria. Estas dejaron de ser privadas luego del contacto y el intercambio con interrogantes y temores de otras personas, algo que agradezco al activismo, pues mis preocupaciones como muchas otras han constituido el marco teórico y político de un movimiento como el MEC de Cuba (Movimiento Estudiantil Cristiano).

Solo tras el contacto entre las experiencias de opresión que se asumen como privadas de unos individuos y otros, pueden colocarse los derechos en discurso a partir de una identidad colectiva.

El Cristianismo encierra una fuerza arrolladora que te empuja todo el tiempo hacia lo comunal. De ahí, que una metodología de trabajo, que siempre hemos convenido emplear dentro del MEC sea la de presentar las experiencias personales que se originan de la exclusión en nuestras familias o iglesias, la discriminación y la violencia política ejercida desde los espacios más cercanos hasta las instituciones públicas.

La comunicación de la experiencia personal de dolor conecta con lo colectivo y solo de esta sinergia surge la idea de la liberación, o la salvación, de la que tanto se habla en los púlpitos de las iglesias, pero que jamás podría concretarse como una responsabilidad moral individual. Quizás ese sea el afán fundamental de este texto.

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Alrededor de la adolescencia decidí romper con la «fe» fundamentalista. Toda acción o inclinación por el bien se adornaba con este sustantivo, «fe», pero de pronto me pareció vacío y desprovisto de sustancia. Surgieron los primeros desacuerdos con el entorno familiar, seguido por mis lecturas más serias de la Biblia.

El sentido de la culpa y las crisis emocionales producto de las contradicciones con una interpretación que se erige como experiencia fundante de tu vida y que, con el paso de los años, comienza a ser algo más complejo que una lección de disciplina en el relato de un pez gigante que se traga al profeta desobediente, es un relato que suelen enarbolar las enseñanzas convencionales del cristianismo.

Viven angustias cotidianas las infancias, adolescencias y mujeres que no pueden significar sus vidas desde dogmas monocromáticos, porque son los mismos que reproducen sus pesadillas —Dios padre omnipotente vs educación violenta y adultocéntrica, dualidad de la creación vs bivalencia de los dos géneros…—.

El tema de la mujer ha sido transversal en toda mi experiencia espiritual y política. Crecí en una iglesia fundamentalmente blanca y de clase media, en la que además no se permitía el pastorado de la mujer.  

Crecí viendo a las mujeres realizar una serie de servicios fundamentales pero tenidos como complementarios, dígase la enseñanza de los niños, el trabajo en la cocina y la atención a personas vulnerables, ya que la teología era tarea de hombres.

Crecí viendo a las mujeres realizar una serie de servicios fundamentales pero tenidos como complementarios.

Crecí viendo a mi madre y mi abuela contradecirse por querer ir más allá con sus lecturas no domesticadas de la Biblia, y sin embargo, no asumirlas fuera de la casa, por entender que había que hacer lo que la «santa doctrina» —creada por sujetos fundamentalmente hombres— orientaba.

Respecto a mi iglesia, creo que allí las mujeres desempeñaban un trabajo muy grande a pesar de estar ubicadas en espacios concretos, como la enseñanza. La pedagogía tiene una centralidad tremenda en el evangelio de Jesús, independientemente de las jerarquías que desde lo patriarcal impregna a la mayoría de las comunidades cristianas. También posee una magnitud inmensa que ellas estuviesen relacionadas con la atención a personas necesitadas en los comedores y otros servicios, porque el contacto en toda situación de vulnerabilidad, sana.

Cada vez que la Iglesia —en este caso como institución universal— ha tenido que cuestionarse algo, pues comienza siempre reconociendo el liderazgo histórico de la mujer. En esas habituales distribuciones, el rol de ellas ha sido clave, el problema está en que al encontrarse signado por la división sexual del trabajo, se convierte en instrumento para perpetuar su lugar secundario como grupo y minimizar el aporte de sus quehaceres.

Si alguien rompe las lógicas de control y disciplinamiento de una congregación, o las relacionadas con sus principios doctrinales, puede llegar a experimentar la exclusión o la anulación de sus actividades. Un ejemplo pude observarlo en mi madre, quien por haber solicitado el divorcio a mi papá tuvo que abandonar el magisterio dentro de la iglesia y unas misiones hacia el interior de la Ciénaga de Zapata, pues por su condición de mujer divorciada, sola y sin «tutor» no podría desempeñarla.

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Las mujeres han formado parte de una historia censurada en la Iglesia, y esto no ha significado que ellas no dejen de soñar sus mundos. Nuestras luchas han implicado por tanto, la ruptura con crisis y angustias generacionales que se tejen desde el lecho materno, con una tradición de opresión y una racionalidad que nos obliga a construir herramientas «herejes» para desmontar todo lo patriarcal en nuestro inconsciente sobre lo divino. Por otro lado, hacia afuera, el deseo de libertad también origina el dolor del rechazo de los cercanos, el dolor por ser «indolentes».

La teóloga brasileña Ivone Gebara retrata lo que significó esta indolencia para muchas mujeres: la lucha, a pesar de sus logros —la descolonización de los cuerpos, la presentación de nuevos valores, símbolos, caminos—, «perturbó sus seguridades, su identidad psíquica, emocional y religiosa», de ahí la importancia de «pasar por la palabra y por la memoria algunas dolorosas historias, como un paso indagatorio inicial».

El acceso que unos individuos entre todos tienen a la producción de bienes religiosos de salvación, es indiscutiblemente esencial a la hora de definir quién es el sujeto de la gracia de Dios. Este proceso no es democrático, por tanto el criterio de regeneración y restauración sobre el que la Iglesia esgrime lo que es pecaminoso o no, es cuestionable.

El acceso que unos individuos entre todos tienen a la producción de bienes religiosos de salvación, es indiscutiblemente esencial a la hora de definir quién es el sujeto de la gracia de Dios.

Un largo y extenso debate dentro de la teología ha girado en torno a quién es el sujeto o el pueblo digno de la gracia. Hablar del sujeto quizás nos coloca, en criterio de algunos, del lado de una preocupación más filosófica que teológica, pero es un instrumento necesario porque Dios siempre ha sido un Dios construido más a la imagen y semejanza de los seres humanos que lo que habitualmente se piensa.

Por otro lado, la idea del pueblo —el pueblo elegido, el pueblo de Dios—, no es una idea desechable, porque expresa una vieja lección de la tradición judía, el sentido de un ser para todos que conecta la idea del alma y el cuerpo de los individuos, no como unidades independientes sino como comunidad. Si el cuerpo de uno padece hambre o esclavitud, hace potencialmente receptores a todos del mismo estado de vulnerabilidad.

Hay un pasaje interesante en el evangelio de Marcos (7: 24-30), conocido como la historia de la mujer sirofenicia. Una mujer que ha sido excluída por extranjera y que desea que su hija sea curada, es una entre tantas otras que estaban siendo apartadas por enfermedad, por prejuicios culturales y por el simple hecho de ser mujeres. Jesús la llamó como a un animal que a los judíos inspiraba rechazo y al que le lanzaban siempre las sobras de la casa, perrillo. Sin embargo, ella lo desafía e indica que aun de las sobras de los hijos —de los hijos de Israel—, los perrillos se alimentan.

Ahí tenemos un vivo ejemplo de confrontación, de reclamo, a Jesús y los apóstoles porque poseen una visión del pueblo que es indudablemente limitada al considerar no sujetos de la liberación a personas vulnerables por no compartir el mismo origen étnico. Ahí se produce una refundación de lo colectivo por confrontación de un proyecto de liberación a otro: por un lado, una mujer que tiene motivos para reclamar justicia, y por el otro, los judíos, incluido Jesús, afectados por el poder colonizador y expropiador de la romanización.

Esta historia es muy próxima a la explicación que hoy necesitan los cristianos y no cristianos para llegar a las bases de un consenso para el respeto y la paz en la resolución de amenazas que afectan la humanidad. Es necesario encontrarse, estar abiertos al diálogo y a ser confrontados por la historia de otros colectivos, y también elaborar un proyecto de liberación propio del tiempo que nos ha tocado vivir.

Como parte de ese diálogo con la realidad, no podría criticar totalmente el papel que desempeñan muchas iglesias cuando entregan una comunidad a personas vulneradas por la pobreza y sin hogar afectivo en este mundo. Sin embargo, entiendo que estas iglesias conservadoras han terminado por desarmar a los sujetos reproduciendo los mismos estándares clasistas y patriarcales que los hacen victimas de tal condición, conforme mismo no tienen acogida para lesbianas, gays, transexuales… Una nueva experiencia espiritual es realmente imprescindible.

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Como relato histórico, la Biblia es un conjunto de obras producidas en contextos determinados y mediados por principios clasistas, sexo-genéricos, culturales y regionales, es la posibilidad y la necesidad misma de la confrontación y el diálogo que la diversidad de lecturas y experiencias espirituales genera. No hablo de la confrontación como guerra o intención de aniquilar, sino como un proceso de deliberación dinámico y productivo entre el yo y el nosotros. Esto hace a todos los sujetos potenciales receptores de la llamada gracia, la lucidez, para entender el camino a la liberación.

En la actualidad, la alianza entre las racionalidades capitalistas, patriarcales, imperiales, racistas, xenófobas… han despojado y precarizado la vida de muchos individuos. Dentro del cristianismo como en los movimientos sociales existe un interés mayor en la creación de un nuevo mundo que es asumido desde una postura proléptica, anticipada, cuando se identifica con una nueva espiritualidad y manera de hacer comunidad.

En ese tránsito, las personas demandamos insumos básicos para un proceso liberador, donde el activismo, la lucha, la organización política, el aprendizaje, emergen como esferas donde resarcimos también las angustias sembradas por los conflictos políticos de estos tiempos y nos arropamos. Lo injusto es negar a las víctimas del carácter estructural del poder, la posibilidad de una experiencia espiritual liberadora en este andar.

Hemos perdido la capacidad de soñar

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Ilustración: Félix Azcuy

«Hemos perdido la capacidad de soñar y ni siquiera sabemos hacia dónde vamos». Soñar tiene que ver con las creencias sobre el futuro, sobre las esperanza, sobre lo que creemos que vamos a lograr.

Las frases «Venceremos», «Construir el socialismo», «Sí se puede» se han instalado como mantras en el discurso oficial y periodístico, pero a ciencia cierta nadie tiene claro a partir de qué año venceremos, en cuántos tiempo tendremos el socialismo construido, en qué momento podremos decir que sí pudimos.

El sentimiento de las personas sobre la realidad del país va por un lado, y el discurso de los medios va por otro. La sabiduría popular dice que en Cuba hay dos países: el de la televisión y el de la realidad. 

Entre los tantos problemas que se derivan de la crisis actual, hay uno sobre el que no dejo de pensar: nuestra capacidad de soñar, de imaginar incluso un futuro para el país y nosotros en él. No es solo un problema comunicacional, ni siquiera lo es esencialmente, pero sí tiene mucho que ver con comunicar.

Hace unas semanas se hizo en La Habana el seminario de modernización al estilo chino. Por lo que leí se elogiaron las reformas económicas que hizo China, a dónde ha llegado, y quiero que pienses conmigo en qué sentido esto es relevante para nosotros. 

En 1978, se estima que unos 770 millones de chinos, alrededor del 80% de la población vivían al límite de la pobreza extrema. Las reformas económicas que han colocado a China donde está hoy comenzaron en ese año, y se basaron en dejar atrás el esquema centralizado y en una apertura al mercado.  China sacó de la pobreza absoluta a más de 10 millones de personas de zonas rurales cada año hasta 2020.

Desde 1953, cuando comenzaron los planes quinquenales en el gigante asiático, el crecimiento medio anual del PIB ha variado, pero desde 1978, con las reformas económicas, ha rondado el 8% o más.Este año 2025, que es cuando cierra el 14º Plan Quinquenal, la previsión es un crecimiento de un 5 % anual.

Cabe destacar que todo eso ha estado acompañado de duras medidas frente a la corrupción. Solo en 2024 los tribunales resolvieron unos 30,000 casos de soborno y malversación que involucraron a funcionarios públicos.

Exponiendo estos datos no estoy queriendo decir que aspiremos a igualar los indicadores chinos. Se trata de un país con una sociedad milenaria, de una cultura distinta a la nuestra y que no tiene las medidas unilaterales coercitivas norteamericanas que tenemos nosotros; mucho menos estoy diciendo que su modelo sea perfecto, no lo es, pero sí hay mucho que aprender de esa experiencia. 

En comparación con ellos, hoy Cuba no tiene una estrategia de desarrollo que discutir con la ciudadanía. Lo más parecido a eso fueron los lineamientos del Partido en 2011, o más cercano en el tiempo la Tarea Ordenamiento, aunque se implementó sin consulta ciudadana. 

Por supuesto que ningún modelo de desarrollo estará exento de críticas, pero lo que no puede es estar ausente de la política. 

En la comunicación, sin embargo, ya sea institucional, periodística o de autoridades de gobierno, no hay rastro de una estrategia para desarrollar el país. Hay reportes de casos puntuales que logran metas, hay llamados a replicarlas, y hay muchas convocatorias. Pero ni las buenas experiencias ni las convocatorias están comunicadas como parte de una estrategia mayor. Y eso es un error que, desde el punto de vista comunicacional, se origina en la comunicación política. 

Y es que no se puede comunicar lo que no existe. 

Tenemos un plan de estabilización macroeconómica que no es público. De ese plan lo único que puedo sacar en claro es que viene más dolarización mientras los salarios siguen congelados y se deprecia la moneda nacional. Y también se habla de un programa de gobierno para corregir distorsiones; igualmente la ciudadanía no conoce su contenido. 

Todo plan o programa debe tener un tiempo para ejecutarse y fechas límites para alcanzar objetivos. En medio de una crisis económica sin precedentes, es cuestión existencial una estrategia que inicie un camino de salida a flote, de desarrollo, indicadores claros, prioridades sectoriales y de inversión, y que no desconozca los aportes de los economistas y otros cientistas sociales cubanos, muchos de los cuales están aún en instituciones del país. Ni China ni ningún otro país se atrevería a concebir su futuro sin cultura económica de las autoridades o desoyendo a los académicos que ha formado en sus propias universidades.

Tengamos en cuenta que incluso las inversiones millonarias como la noticia reciente de Rusia, por sí sola, no va a sacar a Cuba de la crisis. 

Pero me llama mucho la atención que a nivel de discurso político miremos hacia China, pero que las autoridades sean incapaces de inspirarse en esta experiencia para dar pasos imprescindibles que coloquen al país en una posición distinta a la actual. Digámoslo de otra forma: mientras China exhibe planes quinquenales públicos con probados resultados, en Cuba se hace un seminario que elogia esas reformas pero  no se da el paso de reformar estructuralmente la economía. 

Y China no es el único modelo de referencia de valor para Cuba. Está Vietnam, por ejemplo. El economista Omar Everleny escribió sobre las reformas que sacaron a Vietnam de una profunda crisis económica y a finales de los años 90 habían demostrado resultados, en medio incluso de sanciones estadounidenses, que nunca se pueden desconocer.

Pero no tenemos planes públicos ni estrategia para someter a control popular, así que tampoco tenemos comunicación periodística o de cualquier otro tipo que construya un horizonte de posibilidades esperanzador para ti o para mí.

Comunicar una estrategia de desarrollo para el país es urgente, pero primero esta estrategia tiene que delimitarse con claridad, y eso es una tarea de la política, no de la comunicación.  La gobernanza tiene que construirse sobre la eficiencia que garantice esa ruta de mejoras palpables para la gente. Una estrategia de desarrollo, por tanto, necesita ser de acceso abierto y sometida a control popular, y para eso tenemos una Ley de Transparencia aprobada en 2024.

La comunicación política y la comunicación institucional no pueden darle la espalda a aquello a lo que se deben. Pero tampoco hacen magia. 

No hace falta una estrategia de comunicación para entretenernos, sino una para decirnos con contenido real y datos cómo vamos a salir de este momento. No un reporte más, largo y tedioso, de reuniones donde solo se reconocen los problemas, pero sin trazar una hoja de ruta para las soluciones.

Muchos dirían que es imposible pensar en el desarrollo del país con un cerco económico de Estados Unidos, pero es que eso no depende de nosotros, y se mantendrá mientras sea efectivo para lograr sus objetivos: potenciar una Cuba desesperanzada y dolida. Por tanto, cualquier plan de salida de la crisis, tiene que tener en cuenta que la estrategia de la Casa Blanca no cambiará, al menos hasta que la economía cubana logre hacerse lo suficientemente fuerte como para opacar las sanciones. 

Si no podemos visualizar un horizonte, si no sentimos que ese horizonte es alcanzable, si no creemos que hay vida posible sin carencias y con bienestar, ¿cómo vamos a imaginar un futuro en este país?.

Pero no podemos soñar sobre la redundancia retórica de las frases de siempre. Soñar no puede ser un lujo: es un plan con fechas. Sin una estrategia de desarrollo y sin eficiencia, no hay sueño posible. Y tampoco hay comunicación que lo salve.

Los de la sima del valle

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Una vez vino a Cuba el Gran Duque Alejo, hijo del zar Alejandro II de Rusia. Aunque pasó la mayor parte del tiempo en La Habana, también lo trajeron a Matanzas. Desde el castillo de San Severino anunciaron su llegada a la ciudad con una salva de 21 cañonazos. La gente simple del pueblo, que previamente había engalanado las fachadas de las casas, se asomó a saludar a la caravana de quitrines que trasladaba al Gran Duque y a lo más selecto de la burguesía local en su paso hacia las ya muy famosas Cuevas de Bellamar, y luego a las alturas de La Cumbre. Alekséi Aleksándrovich Románov, a quien imaginamos bigotudo y vestido con un traje militar de gala, charreteras con estrellas y otros símbolos de alcurnia, contempló desde allí el atardecer sobre el valle Yumurí. Quedó extasiado, dicen, y cuentan que se le escucharon estas palabras: «Para ser este valle el paraíso terrenal, solo faltan Adán y Eva», o algo parecido.

Valle Yumurí
Foto: Néster Núñez / LJC

Por los tiempos de los tiempos, la incuestionable belleza natural del Yumurí ha ejercido sus embrujos. Hechiza el alma, quiero decir, y no solo la de poetas como Carilda Oliver o Federico García Lorca, quien también contempló el valle desde las elevaciones de Monserrate, en 1930. Como les habrá sucedido a ellos, la vista y la imaginación se nos pierden en medio de tanto verde esperanza, de tantas palmas y lomas que nos hacen creer que allá lejos hay un horizonte nuevo aún por conquistar, que la vida no se reduce a trabajar para pagar cuentas, en el mejor de los casos, o a la lucha diaria entre panes duros, escasez de agua y apagones. Subir significa tomarte un respiro, vacacionar, dejar atrás la realidad, enajenarte sanamente, pues te lo mereces.

campesino cubano
Foto: Néster Núñez / LJC

Ves correr a tus hijos, besas a tu pareja, compartes con los amigos la botella de ron y sonríes para la última selfie cuando el paisaje edénico se pinta de dorado. Por un momento te sientes artista, príncipe, poeta romántico, dueño total de la hermosura. Las casitas de allá abajo le dan un toque exótico a la foto. Quizá hasta pienses en lo gracioso o lo lindo que sería ver sobre la línea del río una canoa con indios lanzando sus redes. Un segundo después estarás huyendo porque del monte salieron las hordas de mosquitos y jejenes que hacen la estancia imposible. Regresarás urgente a lo tuyo, aunque sea lo mismo de siempre, pensando que el campo es muy lindo, sí, para un ratico, y desde lejos. Lo normal es quedarse en la postalita y no enterarse de nada.

valle 6
Foto: Néster Núñez / LJC

Juan Basura no es un guajiro natural. A consecuencia de los destrozos del ciclón Flora, en 1963, su familia fue trasladada de Oriente a Matanzas. Tras muchos tumbos, en el 2002 terminó por levantar su casita en el valle, a la vez que mantenía su trabajo en la empresa Cubanitro. En su propiedad de seis cordeles sembró plátanos y todo tipo de árboles frutales, el terreno pedregoso no da para mucho más. La época de más abundancia fueron los 21 años que estuvo empleado en Servicios Comunales. Criaba varios puercos a la vez, gallinas, conejos… Amplió la casita y cambió algunas tablas por cantos. Si no eran felices, al menos Juan y su esposa tenían un cierto margen de tranquilidad.  

campesino cubano
Foto: Néster Núñez / LJC

Fue ella quien sembró en cubitos plásticos las plantas ornamentales que aún cuelgan en el portalito; fue la que ubicó sobre el caparazón vacío de un televisor ruso todas las muñequitas que Juan traía; la que usó la colorida bandera LGBTIQ para dividir la sala de lo que sería la cocina; la que limpiaba los pétalos artificiales de las flores y la que esparcía agua en el piso de tierra para aplacar el polvo. También recogía los mangos y aguacates, hacía mermelada de guayaba, atendía a las gallinas, cocinaba en la leña, cuidaba la casa de intrusos cuando Juan andaba trabajando, que no es fácil. Pero era diabética tipo 2, y un mal día falleció. Juan se quedó solo.

valle 4
Foto: Néster Núñez / LJC

La falta de lluvia no ayuda, dice. Señala los mangos «jobos» con sabor a perfume, dice, y que por eso los vende muy baratos. Se jubiló con 4225 pesos después de 21 años en Servicios Comunales. «Ir a cobrar es un problema. O no hay corriente cuando uno llega, o el cajero automático no tiene dinero o el copón divino. Si no pierdes el viaje, te pasas el día entero a eso». Su preocupación es dejar tanto tiempo la casa sola. El fantasma de los robos y los delincuentes nunca se le va de la cabeza.

De noche es peor. Aprovechando los precios desatados por los apagones y la escasez de gas licuado, Juan hace meses se dedica a hacer carbón. Tumbó un par de matas de mamoncillo macho, que no paren, y ahí va, a base de hacha y mocha, haciendo lo suyo. Apartado de la casa a 60 o 70 metros, conforma los hornos de forma horizontal, como si fuese una cama, porque el que es en forma de cono es más difícil de controlar. «Cuando te hace una boca, donde te hace siempre una boca es en el medio, tienes que tener palos picados y métele hierbas y métele tierra. Porque si le metes solo tierra se te ahoga y pierdes todo el trabajo».

Mientras el horno está encendido, la atención tiene que ser constante. Son incontables los viajes que da Juan del horno a la casa: para cocinar, para buscar agua, para velar a los animales. «Es un dale pa´rriba con la linterna, baja a mirar la casa, y yo solo. Son tres o cuatro noches, depende del tamaño del horno. Casi no duermo. Cada horno me da máximo 15 sacos. No puedo hacerlo muy grande».

Campesino cubano
Foto: Néster Núñez / LJC

Juan desanda los cinco kilómetros hasta la ciudad empujando una carretilla con siete sacos. Un revendedor socio de él se los compra cada uno a mil pesos. Cuando regresa tiene el cuerpo molido. Algunas tardes se tira en la cama a ver DVD. El viejo aparato todavía lee esos discos que se encontraba cuando trabajaba en Comunales. Los tiene a montones, y siempre es una sorpresa lo que sale en la pantalla. Puede ser una película, un documental, una alfombra roja o una novela mexicana. A veces el video se para a la mitad. Ya Juan ni se frustra por eso. Sale al portalito a tomar café y deja correr la mirada por su terrenito, luego por las lomas distantes. Él no lo sabe, pero desde allá arriba un turista, un poeta o un fotógrafo improvisado está pensando en lo lindo que es el campo. Pero entonces empieza la hora de los jejenes y Juan se mete debajo del mosquitero.

valle 12
Foto: Néster Núñez / LJC

No muy lejos de allí, Mildrey hace rato está durmiendo. Saltará de la cama a las tres de la madrugada para vigilar. Es técnica en agronomía y lleva 29 años pegada al surco en este lado del valle. La finca de ella y su esposo es mucho más grande que la de Juan, pero como está entre lomas y la tierra es de calidad regular clasifica solo como de autoconsumo. Tienen chiqueros y corrales bien iluminados para las vacas, más tres perros satos que ladran a la primera, pero no pueden descuidarse ni un minuto. El bandido está a la que se cae. Gente que quiere vivir fácil, del esfuerzo de otros.

valle 16
Foto: Néster Núñez / LJC

«Las malas noches no son fáciles. Meses atrás nos robaron un toro. Sabíamos más o menos que lo habían llevado a una parte del río donde el mangle es muy espeso. El problema es que aquí los campesinos estamos a un kilómetro cada uno. A ver… entre finca y finca es ese tramo. ¿Y vas a coger el machete y salir a enfrentar a esos bandidos? Entonces llamamos a la policía. ¿Qué fue lo que nos dijeron? Que eso no es prioridad. ¿Y qué hice? Dejé que lo mataran. Ahí fue que nos enteramos que no tenemos apoyo de nadie y que teníamos que vigilar a los animales por cuenta de nosotros, porque fue una de las primeras veces que robaron por esta zona».

valle 11
Foto: Néster Núñez / LJC

A las seis de la mañana Lázaro ya está ordenando las vacas. Un rato después, llegan los trabajadores. Ellos no reciben un salario. Son amigos, son como una familia extendida. Si lo que toca es recoger tomates y hacer puré, vienen cuatro o cinco. De todos modos, Mildrey cocina, lo hace para dos o tres más, porque cualquiera que llegue sin avisar también será invitado a la mesa.

Alberto es el de mayor edad. Tiene en la ciudad una casa buena, que le queda grande. Toda su familia se fue para Estados Unidos. Los hijos le mandan suficiente dinero cada mes, así que va a la finca porque le gusta y para mantenerse activo, porque quiere pasar sus días con gente buena y porque la soledad a su edad es del carajo. Se compró una yegua blanca y una «arañita» para ir y venir. Compró unos puercos y los puso a la mitad con Mildrey y Lázaro. Lo mismo se aparece con una botella de ron que con unas cuantas cervezas para compartir después de la jornada.  

valle 20
Foto: Néster Núñez / LJC

El más joven es Yuniel. Vino de Guantánamo traído por un tío que también trabajaba en la finca, hasta que emigró. Yuniel sí duerme en la casa. Dice que para Oriente no regresa. Casi no habla. Lo que más hace es doblar el lomo sobre el surco y reírse de los chistes de otros.

El Tocayo vive en Simpson, barrio de rumba y santería. Trabaja 24 horas en el aeropuerto de Varadero y sus tres días libres va para la finca, a hacer lo que haga falta. De regreso carga con unos boniatos, una calabaza, mangos, chirimoyas, a veces una gallina, lo que quieran darle. Cualquier cosa es una gran ayuda, pero no pide nada. Manuel, su socio y vecino, sabe lo que hay. Igual va a trabajar a la finca siempre que puede.

Mientras recogen tomates se aparece una inspectora a pedir papeles. La atiende Lázaro porque Mildrey está cortando ajonjolí y girasoles para los pollos y recogiendo algunas viandas para la caldosa. El resultado: una multa por sembrar en tierras ajenas. Tierras que son de un amigo que está fuera del país temporalmente y que les dejó un permiso escrito, por supuesto.

valle 21
Foto: Néster Núñez / LJC

«Una parte de los tomates, las calabazas y los boniatos que por contrato vendemos al círculo infantil, sale de esa tierra que es prestada. Pero no piensan que, si fuera por lo que producimos en la tierra de nosotros, no comemos ni nosotros ni nadie. Esto aquí arriba es muy árido, y no llueve. Allí en el llano es más fértil y el manto freático no es muy profundo. Eso salva los cultivos, porque no hay modo de regar y el Estado no vende herbicidas ni fertilizantes, y por la izquierda son demasiado caros. Hace falta producir comida, pero de verdad, ¿quién los entiende?».

valle 15
Foto: Néster Núñez / LJC

Es muy frustrante saber que hay alguien allá arriba, lo mismo un duque, un poeta, un inspector, un mal administrador, un político que recorre con la vista el valle, pero sin ver de verdad. O, peor, que se complazca con la visión de la superficie dorada del río, sabiendo que en lo profundo arrasa mucho fango y cualquier otro tipo de suciedades. Si los descendientes del Gran Duque ruso, de los coterráneos de Lorca, si los chinos o los vietnamitas o, mejor, si los familiares emigrados de Alberto invirtieran su dinero en la agricultura, ¿Cuba se convertiría en un idílico Edén? ¿Faltan Adanes y Evas, capital, o muchas más cosas?

El problema de la gente del campo nos atañe también a los que vivimos en las ciudades. Tenemos las manos sucias, y no solo por la tierra colorada que se nos mete debajo de las uñas cuando estamos pelando viandas. Los obreros y los campesinos somos la misma masa explotada y, a la vez, la fuerza del cambio, nos enseñó la historia. Hay más belleza en la unión que en la contemplación del crepúsculo.

Valle Yumurí
Foto: Néster Núñez / LJC

Bogart

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Ilustración: Brady

Para un cinéfilo veterano, Philip Marlowe solo puede tener un rostro.

Aunque otros actores (Dick Powell, Robert Mitchum, y más recientemente Liam Neeson) hayan interpretado al detective creado por Raymond Chandler, quien viene a la mente es siempre Humphrey Bogart. Es cierto que interpretó a otros detectives y tipos duros en general, pero su caracterización en The big sleep (Howard Hawks, 1946) junto a Lauren Bacall se instaura como la inolvidable, la definitiva.

Con su Sam Spade ocurre más o menos lo mismo. En The maltese falcon (John Huston, 1941) encarna al detective estrella de Dashiell Hammett y, no importa quien lo haya hecho antes o después, el de Bogart es el Spade absoluto.

La mayoría de sus personajes deja idéntica huella. Casablanca (Michael Curtiz, 1942) es imposible de concebir sin Bogart. Y The treasure of the Sierra Madre (1948) y The african queen (1951) ambas de John Huston, y el violento guionista de cine (¡!) de In a lonely place (Nicholas Ray, 1950) no puede ser otro que él. Etcétera. Compárese con el cine de hoy, donde la mayoría de los actores son intercambiables.

Humphrey DeForest Bogart constituye uno de esos casos difíciles de clasificar dentro de la historia del cine, en particular del hollywoodense. No llegó joven al séptimo arte, no triunfó a la primera sino cuando casi cerraba su cuarta década, con un papel secundario en The petrified forest (Archie Mayo, 1936). Siendo como era un buen actor, le costaba deshacerse de ciertos tics y comodines, el consabido cigarro entre los dedos y una pronunciación pertinazmente gangosa. No era un galán clásico pero resultaba irresistible para las mujeres, en pantalla y fuera de ella, cualidad que conserva después de muerto. Es un tipo intenso con carisma y personalidad, dirán muchas para describir la fascinación que emana del ídolo. (A mi modo de ver, su equivalente contemporáneo sería Benedict Cumberbatch). Alguna vez asumió un papel para el cual tal vez había rebasado la edad ideal, pero funcionó. Si bien se le recuerda como intérprete de dramas, policiales o no, también actuó en comedias.

Hablemos de una de estas últimas, We´re no angels (Michael Curtiz, 1955), porque es una estupenda película que muchos fanáticos de Bogart pasan por alto. La trama va de tres convictos fugitivos del penal galo de la Isla del Diablo que se entrometen en la vida de una apacible familia de la villa cercana. Se entrometen para bien, muy a su pesar… o tal vez no: es una de esas historias en que la ingenuidad está justificada y lo relativo del bien y el mal señalado con trazos gruesos pero adorables. Como queda dicho, Michael Curtiz había dirigido a nuestro héroe en Casablanca, en un registro completamente diferente; no voy a ir tan lejos como para afirmar que la suya en el papel del estafador Joseph fuera la mejor actuación en la obra que nos ocupa, sobre todo porque tiene a su vera al gran Peter Ustinov y no muy lejos al no menos legendario Basil Rathbone (el Sherlock Holmes de toda la vida), pero la cosa está bastante nivelada y los diálogos, en particular, son estupendos. Un ejemplo: el personaje de Ustinov, Jules, evoca «…la Navidad de 1982, en Marsella. Un lugar terrible y malvado, completamente podrido… disfruté cada minuto”. Vamos a ver, tal vez el entusiasmo me ciegue un poco y We´re no angels no sea tan buena, pero en todo caso la historia motivó un remake bastante libre en 1989, con Robert de Niro, Sean Penn y Demi Moore, donde los dos primeros, también fugitivos, son confundidos con sacerdotes…

Con anterioridad, Bogart participó en otra comedia (aunque su papel no era precisamente cómico), interpretando a Linus Larrabee en Sabrina (1954), de Billy Wilder. Un personaje complicado, solitario y cínico (París es para los amantes. Tal vez por eso solo he estado allí treinta y cinco minutos) que se enamora de la joven y fascinante Sabrina, interpretada por la joven y fascinante Audrey Hepburn. Se sabe que no se sintió cómodo en el papel y durante el rodaje. Demasiados roles de detective privado duro le precedían; ya en 1941 había dicho: «en mis últimas treinta y cuatro películas fui tiroteado en doce, electrocutado o ahorcado en ocho e hice de presidiario en nueve». Bueno, todavía le quedaba por delante un puñado de tiroteos y presidiarios…

Junto a otra Hepburn, Katherine, protagonizó The african queen, que le trajo un Óscar como actor principal (estuvo nominado antes y después, pero solo lo ganó en esa ocasión). Ambientada durante la Primera Guerra Mundial y filmada en locación, esta película de aventuras y supervivencia nos entrega a un Bogart más alejado que nunca del look de galán, en una interpretación que muestra su permanente afán por salirse del encasillamiento y echar mano a todo el espectro de sus posibilidades.

Gracias a ese misterio que el talento explica solo en parte, Humphrey Bogart es un icono, una manera, una marca, como Audrey Hepburn, Greta Garbo, Bette Davis, Rodolfo Valentino o Peter Lorre; todos ellos han devenido emblemas de una época, incluso resistieron gloriosamente el paso ocasional, en guiños reconocibles, a dibujos animados. Godard y Woody Allen lo homenajearon. Muchos recordarán todavía la serie de terror Tales from the Crypt, de la cual se emitieron algunos episodios en el programa Prismas de la TV Cubana, cuya presentación era justamente prestada de dicha serie: la subjetiva de alguien que penetra en una casa embrujada. Bueno, en uno de los capítulos, You, murderer (1996) dirigido por Robert Zemeckis, se utilizaron imágenes digitalmente retocadas de Bogart junto a escenas interpretadas por un lookalike, para incluir, con total, aplomo, al buen Humphrey como estrella invitada en los créditos del episodio… pese al detalle de que había muerto en 1957.

En Dead men don’t wear plaid (Carl Reiner, 1982), una brillante parodia del cine noir construida, en buena parte, con fragmentos de clásicos del género, Rigby Reardon —el detective protagonista encarnado por Steve Martin— pide datos y consejo telefónico a Marlowe… de hecho, a Bogart en tres películas distintas. Más allá de su originalidad, de la búsqueda casi paleontológica involucrada y el espectacular trabajo fotográfico, la película de Reiner es muy divertida, respetando y a la vez dinamitando los lugares comunes del cine de gángsters, femmes fatales y detectives duros por fuera y blandos por dentro.

 Y otra cosa: nadie ha sido más cool que Bogart y Steve McQueen.

Una silla menos en Washington, otra lista más para Cuba

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La noticia es que el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, incluyó a Cuba en la «lista de países que no cooperan plenamente con los esfuerzos antiterroristas», bajo la sección 40A de la Ley de Control de Exportación de Armas. 

El Departamento de Estado justificó la medida alegando que en 2024 al menos 11 fugitivos de la justicia de EE.UU. residían en Cuba y que el gobierno cubano «dejó claro» que no estaba dispuesto a negociar su regreso. «La negativa del régimen cubano a abordar este importante asunto, así como otras circunstancias recientes de falta de cooperación en asuntos de aplicación de la ley relacionados con el terrorismo, hicieron inútiles los esfuerzos de cooperación en materia antiterrorista», añade el comunicado. El informe anual también incluyó a Corea del Norte, Irán, Siria y Venezuela.

En el caso de Cuba, la decisión se apoyó además en la exigencia de Marco Rubio de extraditar a Joanne Chesimard, más conocida como Assata Shakur —exintegrante del Partido Pantera Negra y del Ejército Negro de Liberación, organización que luchó por la autodeterminación de los afroestadounidenses—. Shakur fue condenada por el asesinato de un policía estatal de New Jersey en 1973 y figura en la lista de los más buscados del Buró Federal de Investigaciones (FBI).

El gobierno cubano, por su parte, rechazó la reincorporación a la lista. En declaración oficial, el Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex) afirmó que Estados Unidos «convierte una vez más la lucha contra el terrorismo internacional en un ejercicio político unilateral contra países que no se pliegan a sus intereses hegemónicos». Subrayó también que «nada ha cambiado en el ejemplar desempeño» de Cuba en materia antiterrorista, y atribuyó la decisión a la intención de la nueva administración de «imponer la narrativa de que Cuba constituye una amenaza», para así «descarrilar las relaciones bilaterales y llevar a ambos países a escenarios de confrontación».   

El comunicado del Minrex sostuvo que Washington carece de autoridad moral en este tema, señalando la «tolerancia» de EE.UU. hacia terroristas confesos anticubanos, como Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, acusados de actos violentos, y aun así «vivieron tranquilamente en Miami». Criticó también que no se ha esclarecido el «atentado terrorista contra la embajada de Cuba en Washington ocurrido en septiembre de 2023, y las solicitudes sobre 61 personas y 19 organizaciones radicadas en ese país, presuntamente vinculadas con actos violentos y terroristas contra Cuba».

Por su parte, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla comentó en la red social X, refiriéndose a Marco Rubio, que «cabría recordarle que en 2024 agencias de su país presentaron evidencias en contrario» de las acusaciones de falta de cooperación.

Fue noticia también esta semana la salida de Mauricio Claver-Carone de su cargo como enviado Especial del Departamento de Estado para América Latina. Considerado uno de los arquitectos de la línea más dura contra el gobierno cubano en años recientes, Claver-Carone abandonará su cargo en la administración Trump y regresará al sector privado tras no haber obtenido la confirmación del Senado en el plazo de tiempo reglamentado. Algunos medios de prensa aseguran que su salida se debe realmente a diferencias irreconciliables con Marco Rubio. 

Como sea, la caída del halcón fue recibida en La Habana con alivio, sin embargo, la permanencia y fuerza de figuras como Marco Rubio indican que la política hacia Cuba está lejos de suavizarse, como bien lo muestran sus más recientes medidas.  

Esto significa que se echa mano de toda medida que pueda ser disuasoria  de acercarse a la Isla, como el regreso a la «lista de países que no cooperan plenamente con los esfuerzos antiterroristas», lo que implica además la prohibición de la venta y exportación de artículos y servicios militares desde Estados Unidos hacia la Cuba, algo que ya era un hecho.  

Esta historia de las listas norteamericanas no es nueva. Entre 1982 y 2015, la Isla estuvo como Estado Patrocinador del Terrorismo acusada de apoyar a grupos insurgentes extranjeros, hasta que en 2015 la administración de Barack Obama la retiró de esa categoría en el marco del deshielo bilateral. La sección 40A («lista de países no cooperantes») es un mecanismo separado: requiere una certificación anual al Congreso sobre qué países no colaboran plenamente con los esfuerzos antiterroristas de EE.UU.

La Isla no figuró en esa lista durante varios años tras el deshielo de 2015, pero en mayo de 2020, bajo la presidencia de Donald Trump, Washington notificó al Congreso que Cuba «no cooperó completamente» en la lucha contra el terrorismo en 2019, y se incluyó nuevamente en la lista.

La justificación de ese entonces estuvo relacionada, entre otros factores, a la situación en Colombia: miembros de la guerrilla colombiana Ejército de Liberación Nacional (ELN) permanecieron en La Habana como delegados de paz, y Cuba rechazó el pedido de extradición de 10 líderes del ELN, alegando compromisos adquiridos en protocolos de negociación.

En mayo de 2024, Biden retiró a Cuba de la «lista de países no cooperantes», reconociendo avances en la cooperación bilateral, incluida la reanudación de intercambios de información sobre terrorismo y seguridad. Esta exclusión fue vista como un gesto para mejorar la confianza y, de hecho, fue seguida por la salida de Cuba de la lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo en enero de 2025, apenas unos días antes de que dejara la Casa Blanca. Sin embargo, fue un acercamiento efímero. Inmediatamente, Trump en su nuevo mandato volvió a incluir a Cuba en la lista de patrocinadores del terrorismo, anulando la tardía medida de su predecesor.

Ser incluido en estas listas tiene varias implicaciones. La designación de Estado Patrocinador del Terrorismo conlleva sanciones financieras severas, obstáculos a inversiones y un fuerte estigma internacional; Cuba lo sufrió durante décadas, y su reincorporación dificultó aún más las transacciones económicas, repeliendo a bancos e inversores por temor a sanciones estadounidenses. Por su parte, la etiqueta de «no cooperante», aunque no conlleva sanciones nuevas de gran alcance, sí tiene un impacto simbólico en el aislamiento de Cuba.  

Nuestra opinión es que esta certificación como país «no plenamente cooperante» en la lucha contra el terrorismo responde más a un interés político que a una evaluación rigurosa de su comportamiento real. Este tipo de medidas, lejos de fomentar la cooperación o mejorar el escenario regional de seguridad, refuerzan el uso selectivo y estratégico del terrorismo como herramienta retórica, por parte de Washington para atacar a La Habana públicamente.

En la práctica, estas decisiones limitan el margen para el diálogo, desalientan la inversión, desgastan aún más la imagen externa de Cuba y entorpecen cualquier intento de reformas o apertura dentro del país. Aunque a nivel internacional, medidas como esta han sido cuestionadas por gobiernos y organismos internacionales, el hecho de que Cuba figure en ellas genera incertidumbre, afecta el turismo e impacta en la desgastada salud de la economía nacional. 

La nueva administración republicana parece enfocada en producir titulares simbólicos que refuercen su narrativa de línea dura; ejemplo de ello son anuncios como la restricción de movimientos a diplomáticos cubanos —quienes deben solicitar autorización previa antes de interactuar con autoridades locales, instituciones académicas y centros de investigación en territorio estadounidense— cuando siempre ha funcionado así, o la propia reincorporación de Cuba a listas «negras» sin efectos diferentes a los que ya existen, pero con alto impacto en medios dirigidos a la comunidad cubanoamericana, promotores activos de esta política.

A fin de cuentas se trata de decisiones que forman parte de una estrategia comunicacional que busca mantener a la Isla como tema de la agenda política estadounidense, especialmente en Florida.  

En el caso del relevo de Claver-Carone: no representa un cambio de rumbo, sino el cambio de ficha, en un tablero que sigue dominado por intereses electorales y figuras que entienden la relación con Cuba más como una cruzada, que como un terreno para el entendimiento.

Para nadie es un secreto que la Isla necesita transformaciones profundas, pero esos procesos deben ser impulsados desde dentro y con garantías internas de participación y soberanía. Instrumentos como dichas listas, lejos de allanar el camino, aumentan la polarización y reducen los márgenes de opciones. Por ahora, este episodio solo añade leña al fuego de la confrontación y se diluyen, lamentablemente, las posibilidades de mejoras tangibles en la vida diaria de los cubanos. 

Cuba busca revitalizar la inversión extranjera entre rublos, yuanes y dólares canadienses

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rublos, yuanes y dolares canadienses
Imagen generada con Inteligencia Artificial

Varias noticias esta semana confirman que el gobierno cubano ha buscado en la inversión extranjera una salida a la crisis actual. La más llamativa ha sido la decisión de autorizar a un banco canadiense prestar servicios financieros al sector privado.

El Banco Central de Cuba (BCC), institución rectora de la política bancaria nacional, otorgó una licencia para la constitución y operación en el país de NOVABANK S.A., un banco corporativo de capital totalmente canadiense que, como novedad, prestará servicios al sector privado.

Esto se hizo objetivo mediante la Resolución 28/2025, publicada este jueves en la Gaceta Oficial Extraordinaria No. 18. El documento indica que «mediante el Acuerdo 10094, de 8 de marzo de 2025, del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, se autorizó a las compañías canadiense Groupe No­vinvest Inc y Les Fonds Génération Nova Inc, a constituir en el territorio nacional una institución bancaria, en la modalidad de banco corporativo de capital totalmente extran­jero, denominada NOVABANK S.A».

NOVABANK S.A por ahora no tiene sitio web, ni ningún otro dato público. Sin embargo, Fonds Génération Nova Inc sí cuenta con registro en el directorio nacional canadiense desde 2022, aunque también hay poca información visible. Según consta en la inscripción, sus dueños legales son los quebequenses Nancy Lussier y Mario Lussier, quienes también poseen inversiones en el renglón del transporte. Los Lussier ya tenían relación con la Isla, un artículo publicado en la plataforma Resumen Latinoamericano afirmaba en 2023 que la empresa familiar estaba coproduciendo bicicletas y motos eléctricas con entidades habaneras.

La autorización por la parte de Cuba abarca servicios a un amplio espectro de clientes, entre los que se encuentran mencionados: otros bancos, empresas mixtas y extranjeras, empresas estatales, empresas del sector no estatal con personalidad jurídica (cooperativas y mipymes), sedes diplomáticas, y organismos internacionales. Sin embargo, personas naturales, como trabajadores por cuenta propia, no podrán acceder a la entidad financiera, porque tiene carácter corporativo y solo tendrá vínculo con organizaciones con personalidad jurídica.

Entre las facultades concedidas están: abrir cuentas y captar depósitos en moneda extranjera; conceder y recibir créditos; efectuar pagos, transferencias y cobranzas nacionales e internacionales; emitir y negociar títulos‑valores; ofrecer financiamiento y gestión de riesgos; procesar cartas de crédito, avales y garantías; custodiar valores; prestar consultoría, ingeniería financiera y educación económica; realizar arrendamiento financiero, fideicomisos y administración de fondos; negociar valores e inversiones; contratar coberturas y derivados; establecer corresponsalías con entidades financieras externas; actuar como agente de seguros y procesador de pagos; habilitar soluciones de comercio electrónico y de tarjetas propias o globales; y, en general, ejecutar cualquier otra operación de banca corporativa que el BCC apruebe.

La entidad dispone de 30 días hábiles para adecuar su documentación y será inscrita de oficio en el Registro de Instituciones Financieras.

La regulación confirma una intención del gobierno cubano de abrirse al capital extranjero, incluso en sectores tan sensibles como el bancario. Además del hándicap de permitir a esta entidad hacer préstamos libremente al sector privado, llama la atención tantas concesiones a una entidad canadiense, país integrante del bloque occidental, y con fuertes lazos económicos con Estados Unidos, aunque estos últimos se han resentido luego de las políticas arancelarias de Trump.

Esta medida se trata de una acción concreta en medio de tantas promesas, planes e intenciones poco materializadas. Sin embargo, la búsqueda de alianzas con el capital internacional no ha quedado ahí. En paralelo, la diplomacia de la Isla se movió esta misma semana en Asia. Durante la IV Reunión Ministerial del Foro China‑CELAC, celebrada el 13 de mayo en Pekín, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla instó a «traducir nuestras palabras en proyectos concretos, financiamiento accesible y mecanismos ágiles de cooperación».

El ministro de exteriores agradeció las iniciativas chinas, como la Franja y la Ruta y el Plan CELAC‑China 2022‑2024, por su impacto «en los legítimos intereses y aspiraciones de las naciones del Sur».

La Franja y la Ruta hace referencia al megaproyecto lanzado por China en 2013 para «modernizar» sus antiguas rutas de la seda, y facilitar el comercio, inversión y proyección geopolítica del gigante asiático hacia el resto del mundo. Por su parte, el Plan de Cooperación Conjunta CELAC‑China 2022‑2024, adoptado en la III Reunión Ministerial del Foro China‑CELAC (diciembre 2021), fija una hoja de ruta trienal en siete áreas prioritarias —desde concertación política y conectividad digital 5G hasta infraestructura verde, salud, agricultura y cultura—, e incluye compromisos como miles de becas, laboratorios conjuntos, proyectos de energía limpia y acceso a nuevas líneas de crédito y financiamiento para los 33 países latino‑caribeños.

Igualmente, el jefe de la diplomacia cubana subrayó que la región necesita recursos blandos para infraestructura, salud y digitalización, y puso a Cuba como ejemplo de los beneficios de una asociación «basada en el respeto mutuo» frente a la guerra comercial y las sanciones de Estados Unidos.

Según agencias internacionales, el IV Foro Ministerial China-CELAC tiene en su agenda hacer balance del Plan de Cooperación Conjunta 2022-2024 y sentar las bases de una nueva hoja de ruta que guíe las relaciones hasta 2027. Temas como el cambio climático, la salud pública, la educación y la digitalización estarán en el centro del debate.

La cita se desarrolla en un momento en el que China se consolida como el segundo mayor inversor extrarregional en América Latina, por detrás de Estados Unidos, y como el principal socio comercial de varios países de la región, como Brasil, Chile y Perú.

Estas noticias significan que Cuba busca en la inversión extranjera una salida para su fuerte crisis económica en la cual el sistema bancario ha sido uno de los renglones más golpeados.

No debemos olvidar que hace unas semanas fue noticia un corralito financiero que impide a las empresas extranjeras radicadas en el territorio sacar sus divisas de los bancos cubanos. En este sentido, la existencia de sucursales bancarias internacionales en el país pudiera darle más confianza a entidades extranjeras para realizar operaciones sin el riesgo de que sus divisas queden «confiscadas» por los bancos estatales.

Igualmente representa una noticia positiva para el sector privado, el cual también tiene múltiples trabas para operar cuentas bancarias y hacer compras internacionales a través de bancos cubanos.

Un reporte publicado por la consultora privada AUGE afirma que «la medida aborda un punto crítico para los negocios en Cuba: la operatividad con divisas. El banco de capital canadiense podría introducir un nuevo esquema para transacciones en moneda extranjera, esencial para actores económicos privados, tanto dentro como fuera del país. Además, facilitaría el financiamiento de emprendimientos y aportaría mayor seguridad y transparencia en las operaciones».

Auge recuerda que «en un caso similar, en julio de 2023, el BCC autorizó al banco español Alto Cedro S.A. a operar como banco corporativo en Cuba. En aquel momento, la concesión de créditos a mipymes privadas solo se permitía de manera «excepcional». Sin embargo, la licencia de NOVABANK no incluye esta restricción, lo que podría interpretarse como un avance hacia una mayor flexibilización».

«Para evaluar el impacto real, será clave conocer las condiciones específicas que deberán cumplir mipymes, cooperativas y demás entidades autorizadas en aspectos como: Apertura de cuentas, realización de transacciones, solicitud de créditos, entre otros», sentencia.

También quedará por ver qué trabas existirán por parte de los bancos internacionales, muchas veces temerosos de realizar operaciones con entidades que mantengan vínculos con Cuba por la posibilidad de caer en el férreo esquema sancionatorio impuesto por Estados Unidos.

Y estos miedos no son infundados. Por solo poner dos ejemplos, en marzo de 2024 la empresa suiza EFG International AG aceptó pagar 3.74 millones USD tras reconocer 868 operaciones de valores por 30.4 millones vinculadas a clientes cubanos. Un año antes, en marzo de 2023, la plataforma financiera Uphold HQ Inc. fue sancionada con 72 230 USD por procesar 25 transferencias a usuarios que se autodeclararon en Cuba y mantener cuentas para ellos durante cinco años.

Por ahora, solo queda celebrar una noticia que podría traer un poco de oxígeno a la economía cubana, necesitada de una bocanada inversionista que la salve de la asfixia en la cual hoy se encuentra.

Justamente esta semana fue explicado en el programa Desde la Presidencia una breaking news dada por medios cubanos y rusos sobre la iniciativa de Moscú de apoyar a las empresas privadas rusas que deseen invertir en la Isla.

Según las «buenas nuevas» se trata un mecanismo público que subvenciona hasta 16 puntos porcentuales de los intereses bancarios, lo que abarataría los créditos corporativos del 21 % al 5 % y liberaría —de entrada— hasta 1 000 millones USD en inversiones potenciales en sectores como energía, turismo, transporte y agroindustria azucarera. 

El ministro cubano de Comercio Exterior, Oscar Pérez‑Oliva, detalló que el Kremlin «asumirá gran parte» del tipo de interés que las empresas rusas paguen al solicitar préstamos para proyectos en la Isla. Según esos cálculos, si se solicitan los 1 000 millones de dólares a crédito y el plazo fuera de un año, el erario ruso desembolsaría unos 160 millones USD para cubrir la diferencia de intereses.

Pérez‑Oliva afirmó que «nosotros no somos una carga para la Federación de Rusia, nosotros vamos a desarrollar acciones conjuntas de beneficio mutuo que sean sostenibles en el tiempo y que no incrementen los niveles de deuda que hoy tenemos con la Federación de Rusia».

Por su parte el presidente cubano Miguel Díaz Canel recalcó la necesidad de «buscar modelos de negocio empresariales de carácter integral, con esquemas revolventes que garanticen el beneficio mutuo y el retorno de la inversión». También agregó que su homólogo ruso afirmó que «lo principal en este momento es el incremento de las relaciones económico‑comerciales para que estén al nivel de las excelentes relaciones políticas que hoy disfrutamos».

Otros puntos abordados en el programa fueron la ampliación de la cooperación biofarmacéutica con las firmas rusas GEROPHARM y BIOCAD, visitadas por la delegación cubana durante su estancia en San Petersburgo; la auditoría que el operador eléctrico ROSSETI realiza al sistema nacional; el proyecto para desplegar en la capital una flota de taxis Moskvich 3 y Moskvich 3e—con puntos de recarga y capacitación técnica incluidos— que aspira a convertirse en el mayor servicio de taxis de Cuba; los nuevos subsidios logísticos anunciados por Moscú para abaratar los fletes de mercancías hacia la Isla; y los convenios con la gobernación de San Petersburgo que prevén becas académicas, así como el impulso del programa «Varadero Digital», destinado a convertir el principal polo turístico cubano en una ciudad inteligente antes de 2025

Nuestra opinión es que estas alianzas con el capital extranjero necesitan ser bien aprovechadas.

La entrada de un banco canadiense con posibilidades de ofrecer servicios a las formas de gestión no estatales, si se tratara de corporación confiable y segura, sería una excelente noticia para un sector que ha demostrado dinamismo y posibilidades de resiliencia, pero que hoy se ve coartado tanto por los pocos incentivos internos como por las restricciones financieras norteamericanas que les impiden operar sus cuentas con normalidad. Si bien la NOVABANK S.A no resolverá todos los problemas puede ser parte de la solución.

Igualmente, los anuncios que vienen desde Moscú esta vez suenan más concretos y palpables, quedará por ver cómo se materializan. Por su parte, los chinos hasta ahora parecen menos «embullados» a invertir, a pesar de que las solicitudes han sido más que reiteradas por parte del gobierno cubano.

Queda claro que un país subdesarrollado tiene muy pocas posibilidades de sobrepasar una crisis económica sino se inserta en cadenas trasnacionales de valor, sin embargo, las ventajas de estas alianzas para fortalecer la industria nacional, así como para mejorar la vida de los ciudadanos, dependerán de cómo se ajusten las políticas internas. Las empresas extranjeras pueden impulsar a las nacionales o asfixiarlas ante una competencia desventajosa. Entramos en «aguas pantanosas», por tanto, en este momento hacer la tan solicitada reforma de la economía, que le permita a los actores económicos nacionales —estatales y privados— ser competitivos, es también una cuestión de soberanía.

Precios estables, pero hoteles vacíos y casas por construir: ¿qué nos dicen los últimos números de la economía cubana?

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Torre K
Vista del hotel Torre K desde el Hotel Parque central en el Prado. Foto: Otmaro Rodríguez / Tomada de Cubanos Todos

Esta semana fueron noticia varios temas relativos a la economía cubana y la publicación de cifras que dejan un sabor agridulce.

La primera es parcialmente positiva. En abril de 2025 la inflación interanual del mercado formal cubano alcanzó el 18.57 %, por tanto, aunque hay ascenso de los precios, es la primera vez desde el inicio de la pandemia que esta cifra no excede el 20 %. Con respecto al mes anterior los precios solo subieron un 0.4%.

Para medir la inflación interanual se compara el nivel de precios de un mes con el mismo mes del año anterior. La nueva tasa contrasta con el 20.62 % reportado en marzo de 2025 y está muy por debajo del 32.33 % de abril del año pasado.

Pero detrás del titular persisten tensiones de fondo. La Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) recuerda que más del 90 % del ingreso familiar se destina a la canasta básica que sirve de base al IPC, lo cual deja un estrechísimo margen a las familias para el esparcimiento, el ahorro o las inversiones a largo plazo.

Y no es para menos, aunque los precios se mantuvieron más o menos controlados, los reportes indican que, por ejemplo, en La Habana la libra de arroz se mueve entre 180 y 341 CUP, cada huevo fresco puede alcanzar los 100 CUP y un pan redondo suave puede llegar a 58 CUP. Por tanto, los productos siguen estando sumamente caros en comparación con el salario medio estatal que no sobrepasa los 7 mil pesos en el sector empresarial, el más privilegiado.

Según las estadísticas oficiales, los productos que más aumentaron de precio fueron el aceite comestible, el pan redondo duro, el tabaco, el boniato y la manteca de cerdo; y bajaron la papa, el tomate, el pimiento, los huevos de gallina y el frijol colorado.

Inflación Cuba
Fuente: ONEI

Cabe destacar que algunos de estos productos, como el aceite comestible, tienen precios topados, pero se comercializa en el mercado informal violando el tope, por lo cual la estadística oficial pudiera ser engañosa en la recogida de su precio.

Al agrupar por categorías de gasto, el IPC muestra fuertes disparidades: «Bebidas alcohólicas y tabaco» lidera con un salto interanual de 144.63 % aunque se redujo en un 4.63% con respecto al mes anterior. El otro renglón que tuvo una reducción con respecto a marzo fue el de «muebles y artículos para el hogar», pero solo de un 0.33%. Siguiendo con la inflación interanual el renglón de «Restaurantes y hoteles» aumentó en 24,58 %, «Bienes y servicios diversos» en 18,67 %, y «Alimentos y bebidas no alcohólicas» en 17.26 %. En contraste, «Salud» y «Comunicaciones», ambos solo garantizados formalmente por el Estado apenas rozan el 1%.

IPC Inflación Cuba economía
Fuente: ONEI

Parte de esta desaceleración de la inflación podría deberse a la relativa estabilidad de divisas en el mercado informal. Aunque el euro lleva semanas oscilando entre 380 y 385 CUP, el dólar permanece anclado alrededor de 370 CUP y el MLC flota en el entorno de 260 CUP.

Sin embargo, esta noticia aparentemente positiva viene acompañada de otras no tan alentadoras.  La caída del turismo, que ya se había avisado en la reunión del Consejo de Ministros, fue vista en números esta semana y los resultados son muy preocupantes, teniendo en cuenta que fue a este renglón al que se le apostaron todas las cartas en los últimos años.

Los más recientes datos oficiales confirman que el sector no logra remontar la crisis, pues los tres primeros meses de 2025 han registrado una caída de 11 puntos porcentuales en la ocupación hotelera con respecto a igual período del año anterior. La ONEI reveló que ese índice se situó en apenas el 24.1 % en un trimestre que corresponde a la temporada alta.

Hasta el mes de marzo se recibieron en 759,641 viajeros y 571,772 visitantes internacionales, que, con respecto al igual período en el año anterior, representa un 77.3 % y 70.7 % respectivamente.

Vistantes a Cuba
Fuente: ONEI

Entre enero y marzo todos los grandes mercados emisores mostraron retrocesos. Canadá, todavía el principal proveedor de visitantes, perdió el 31.8 % de sus llegadas interanuales.

La Comunidad Cubana en el Exterior —segundo origen en importancia y termómetro del vínculo familiar— se contrajo un 20.4 %, de 75,235 a 59,896 viajeros.

Punto aparte merece la Federación Rusa, pues, a pesar de las facilidades brindadas a este mercado —que debería tener más incentivos que trabas para decidir vacacionar en la Isla que acepta sus tarjetas MIR— sufrió el desplome más severo de todos: 50.1 %. Por lo cual, el aliado exsoviético quedó en cuarto lugar, paradójicamente, por debajo de Estados Unidas cuyos arribos también decrecieron, pero en un 15.6 %.

Igualmente, entre los viajeros procedentes de los principales mercados de Europa occidental el retroceso en el primer trimestre es notable: Alemania se contrajo 22 %, España 30 %, Italia 28.6 %, Francia 23.9 % e Inglaterra 69.8%. México, el país latinoamericano mayor emisor de turistas, se contrajo en 20.9 %, y Argentina un 3.7%.

Visitantes a Cuba
Fuente: ONEI

Solo unos pocos mercados turísticos ofrecieron alivio en el trimestre: Turquía creció un 32.8 %, Perú 20.2 %, China un 18.0 %, Panamá 16.1 % y República Checa 4.7 %. A pesar de ello, todos estos destinos crecientes, en su conjunto, solo aportaron en 2025 un 4% del total de turistas, por tanto, el volumen es insuficiente para contrarrestar la caída de los mercados tradicionales.

Los efectos también se notan en el informe. Las instalaciones turísticas ingresaron unos 10,610,255,800 pesos menos que en igual período del año anterior, lo que representa un decrecimiento 17.9 %.

Ingresos instalaciones turísticas
Fuente: ONEI

En casi todos los renglones relativos al turismo hubo decrecimiento de ingresos: la recreación cayó aproximadamente un 36 %, el alojamiento un 27 %, la gastronomía un 21 %, el comercio minorista un 20 % y el transporte un 4 %. Solo la categoría etiquetada como «otros» subió ligeramente, alrededor de 0.5 %.

En cuanto a los motivos de viaje, el ocio continúa dominando con cerca del 96 % de las llegadas, mientras que el turismo de eventos —promovido desde las altas esferas como vía de diversificación— sigue siendo testimonial: no llega ni al 0,05 % del total con solo 237 visitantes registrados.

Ingresos instalaciones turísticas
Fuente: ONEI

Pero el turismo no fue el único renglón en que las cifras confirman la crisis. Esta semana salieron a la luz los nuevos datos sobre la construcción de viviendas del pasado año. Según la ONEI, a lo largo de 2024 se terminaron apenas 7,427 casas, frente a las 16,065 de 2023, lo que supone un desplome de más del 50 %.

Con ese resultado, el programa habitacional apenas cumplió el 55 % de la meta anual—fijada en 13,492 unidades— y quedó por debajo de los registros de los peores años la crisis de los 90, como subraya el economista Pedro Monreal.

De las 7,427 viviendas terminadas en 2024, apenas el 37 % (2,756) fueron entregadas por el Estado, mientras que el 63 % restante nació del esfuerzo directo de las familias. En otras palabras, por cada vivienda estatal culminada en 2024 se levantaron casi dos por iniciativa familiar. En 2023 el Estado entregó 6,205 viviendas y la población levantó 9,860 por esfuerzo propio; en 2024 esas cifras se hundieron a 2,756 y 4,671, respectivamente, lo que supone un desplome del 55.6 % en la construcción estatal y del 52.6 % en la autoconstrucción familiar.

La provincia de Holguín lideró los datos de construcciones con 1,281 viviendas terminadas. En contraste, el municipio especial Isla de la Juventud ocupó el último lugar, con solo 39 domicilios edificados en todo el año. La capital estuvo lejos de estar entre las más destacadas, con solo 454 edificaciones para vivir, a pesar de que acumula un fuerte déficit habitacional.

Sin embargo, a partir de ahora, quien quiera construir por esfuerzo propio tendrá que pagar más: el Gobierno casi duplicó el precio mayorista del cemento, de modo que la tonelada del P‑35 ensacado sube de 2,809 CUP a 4,573 CUP, la presentación a granel pasa de 2,444 CUP a 3,936 CUP y el cemento blanco salta de 3,856 CUP a 6,417 CUP.

La medida, vigente desde el 14 de mayo y aplicada por la estatal ECOCEM, se justifica como un paso para «eliminar el subsidio» que habría costado 961,000 millones de pesos en cinco años y para reconocer «costos reales» de clínker, yeso y bolas de acero.

El alza llega apenas un día después de estrenar un nuevo Sistema de Precios de Construcción y Montaje, el cual limita las utilidades privadas en obras públicas, mediante una normativa que unifica las bases de costos, con el fin declarado de «corregir distorsiones» y «optimizar el presupuesto». Se aplicará de inmediato a los proyectos en curso cuyo financiamiento no quede comprometido y será obligatorio en la planificación y contratación de 2026 en adelante.

Por las declaraciones a la prensa de los directivos implicados y escándalos que han trascendido en otros medios, el objetivo del mecanismo de control conocido como PRECONS III es evitar «presupuestos inflados» por parte de constructoras privadas a acciones constructivas y de reparación contratadas por entidades estatales, que muchas veces derivan en formas de corrupción.

Quedará por ver si los privados aceptan esta fórmula, si realmente está ajustada a los costos reales, y si se aplicará a todas las entidades en las que participa el presupuesto del Estado, como lo son también las constructoras extranjeras.

Estas noticias significan algo ya sabido, e incluso reconocido por las autoridades, pero que en números fríos se ve más claro. El modelo turístico implementado en la Isla resulta inoperante, y el Estado se está retirando de sectores clave como el de la construcción de viviendas.

Sobre todas estas informaciones —y casi en tiempo real— opinó el experto Pedro Monreal en sus redes sociales, que funcionan como un auténtico observatorio económico de la Isla. Primero saludó la «tendencia a la moderación de la inflación», pues el alza mensual de los precios en abril fue apenas 0,4 %, «el incremento más bajo desde 2023». Sin embargo, recordó que «la estadística oficial subvalora la inflación en Cuba».

Monreal enlazó ese matiz con un diagnóstico más severo: en un contexto de «restricciones de oferta, principalmente de alimentos», la aparente contención responde también a «pobreza masiva por compresión de la remuneración del trabajo» y al auge de ventas en divisas «que no inciden en el cálculo del IPC». A falta de datos recientes sobre producción agropecuaria, sugirió que la caída de algunos precios de alimentos —como puede ser la papa— se debería a «una oscilación estacional de oferta», no a una mejora estructural.

El economista amplió el foco hacia la inversión y la producción de alimentos. Subrayó que el plan de inversiones 2025 prioriza sistemas de riego, pero sin incluir la «industria agroquímica, en ruina», recordando que la inversión agropecuaria fue «apenas 1.6 % de la inversión total».

En materia de vivienda, calificó la situación como «crisis habitacional de tipo estructural»: en 2024 se construyeron casi tres veces menos casas que en 1992, «5.5 veces menos que hace 40 años y 15 veces menos que en 2006, el año pico».

Viviendas construidas en Cuba  de 1985 a 2024.
Elaborado por Pedro Monreal

Finalmente, Monreal también comentó el turismo: la ocupación hotelera de apenas 24 % en el primer trimestre revela una utilización «peor que la de 2024» en un período que suele ser el pico de visitantes; en su opinión, otro síntoma de que el modelo actual «no genera la tracción necesaria para reactivar la economía».

El turismo sigue siendo uno de los grandes puntos de debate entre los economistas cubanos; nadie entiende la sobreinversión en hoteles que siguen vacíos. El doctor Omar Everleny en estas páginas ya sentenció a esta industria como «una locomotora sin vagones», y agrega que «el desarrollo ha descansado en un modelo de crecimiento extensivo», con bajos estándares de calidad y pocos encadenamientos productivos, que necesitan de demasiados viajeros para ser rentables.

Everleny subraya lo absurdo de «seguir concentrando el plan inversionista en nuevos hoteles» y advierte que, sin cambiar de estrategia «no se logrará el papel de arrastre que se le asignó al turismo». Para ello propone diversificar la inversión hacia la industria extrahotelera (restaurantes, parques temáticos, espectáculos) y permitir que actores privados formalicen agencias de viaje propias, entre otras medidas que no han sido aplicadas, ni siquiera debatidas.

Opinamos que si bien la desaceleración de la inflación es una buena noticia, los otros indicadores siguen dejando mucho que desear. Cada vez que sale un informe de la ONEI, por más que se encuentre —como una aguja en un pajar— una cifra alentadora, la gran mayoría conduce a la preocupación, en el mejor de los casos.

La caída del turismo confirma lo que vienen diciendo expertos, periodistas y ciudadanos informados durante muchos años. Se trata de un renglón inestable, al que no deben apostarse todas las cartas, más en un contexto como el cubano, hostigado por medidas unilaterales coercitivas externas que desalientan a los viajeros.

Sin embargo, en estos números hay que ver más allá. El decrecimiento del mercado de países de la Unión Europea puede verse directamente influenciado por la limitación que puso la Casa Blanca a quienes viajen a la Isla, que quedarán excluidos del programa conocido como ESTA, el cual permite a los ciudadanos de la mayoría de los países de Europa Occidental entrar al territorio norteamericano sin visas.

La reducción de la llegada de cubanos residentes en el exterior puede tener múltiples factores; desde la reunificación familiar completa, lo cual trae como consecuencia que quienes viven fuera pierdan la motivación principal para viajar al país, hasta las medidas antinmigrantes tomadas durante la administración Trump que pudieran generar cierto miedo dentro de la comunidad cubana a salir de su país de acogida.

Sin embargo, una reducción del 50% del turismo ruso no puede justificarse con las decisiones del vecino del norte. Los rusos no tienen nada que perder si vienen a Cuba; incluso, en teoría es un destino más amigable que otros países occidentales que les han cerrado las puertas por la guerra de Ucrania. Hasta pueden pagar con sus tarjetas en la Isla. Entonces ¿a qué se debe esta caída abrupta?

Parafraseando el refranero cubano, no se puede estar en el hotel sin ver las casas. Muchas de las principales razones que hacían a Cuba un destino atractivo han ido desapareciendo. Aunque las instalaciones hoteleras tienen plantas y por tanto no sufren los cortes de electricidad, calles vacías y apagadas, lugares cerrados, una disminución de la oferta cultural, un personal desestimulado por los bajos salarios, poca oferta de producto nacional… tienen mucho que ver con que los viajeros estén prefiriendo otros destinos que sí se han recuperado luego de la pandemia. Y la caída de otros renglones vinculados al turismo como la recreación, la gastronomía o el comercio confirman esto. Ninguna locomotora camina sola si los vagones no son reparados y conectados.

No significa renunciar al turismo, sino desarrollar un modelo en el cual los sobrados hoteles se encadenen con el resto de los renglones, y para ello, una diversificación de las inversiones es urgente, y sobre todo, resolver la crisis energética, en la cual deberían estar concentradas todas las inversiones.

Sobre la vivienda hay poco más que decir, las cifras confirman la retirada del Estado, y por tanto, el abandono a las tantas personas que hoy no tienen un techo donde vivir. Quienes tienen dinero para construir lo hacen y quienes no, viven albergados, hacinados con la familia en lugares sin condiciones, ocupando espacios públicos…

Todos los caminos conducen a lo mismo, el agotamiento del modelo socioeconómico, que cada vez es más incapaz de generar ingresos y garantizar protecciones básicas a las personas más empobrecidas. ¿Cuántos más números rojos harán falta para empezar su reforma?

El perdón que el gobierno cubano no quiere dar

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Ilustración: Félix Azcuy

Hay decisiones que hacen la diferencia entre ejercer el poder y sostenerlo con inteligencia. Una de ellas es saber cuándo recurrir al perdón como expresión de liderazgo. Lejos de interpretarse como una debilidad, el perdón presidencial ha funcionado históricamente como una facultad legítima del poder ejecutivo para corregir excesos, mostrar autoridad y recomponer la relación con la ciudadanía.

En la tradición política moderna, no es solo una figura legal, sino también un gesto simbólico. En muchos países de América Latina ha servido para enmendar, cerrar ciclos, desactivar tensiones o, simplemente, mostrar humanidad en nombre del Estado. Se ha utilizado para pacificar contextos de protesta social, como ocurrió en Colombia tras acuerdos con grupos insurgentes, o para liberar a presos políticos en períodos de transición democrática, como en Chile y Argentina tras las dictaduras militares, donde fue parte de debates complejos sobre justicia y reconciliación.

En Cuba, sin embargo, aunque la posibilidad del indulto está recogida en la Constitución, su aplicación se ha limitado casi exclusivamente a escenarios de negociación política o presión externa, más que a una práctica institucional de justicia o reconciliación hacia lo interno de la sociedad.

La Constitución de 2019 en su artículo 128, inciso u), establece que el «Presidente de la República tiene la potestad de conceder indultos y solicitar a la Asamblea Nacional del Poder Popular la concesión de amnistías». Ambas figuras (indulto y amnistía) son parte del Derecho Penal clásico y se originan en la llamada «gracia del soberano»: una facultad excepcional del poder para intervenir donde la aplicación estricta de la ley resulte excesiva o injusta. Mientras el indulto perdona la pena sin borrar el delito, la amnistía borra incluso el hecho punible.  

A pesar de este marco legal, el gobierno cubano ha descartado prácticamente la amnistía como herramienta política, debido a su carácter colectivo y a la implicación simbólica de que un grupo entero no debió ser condenado o con el que se cometieron excesos y formas de violencia jurídica, especialmente, por motivos políticos.  

Pero no ha dejado de ser un reclamo, sobre todo entre activistas y familiares de personas encarceladas tras las protestas del 11 de julio de 2021 y otras de menor escala que han surgido después. En enero de 2024, un grupo de familiares de presos políticos presentó una petición a la Asamblea Nacional del Poder Popular solicitando una Ley de Amnistía para liberar a participantes del 11J. La carta, dirigida a Ana María Mari Machado, vicepresidenta del Parlamento, apelaba a una salida legal y humanitaria ante la severidad de las condenas impuestas. Sin embargo, la Asamblea respondió con una notificación escueta declarando la solicitud como «improcedente».    

En estos procesos de liberación de presos ha sido determinante la Iglesia Católica como intermediaria,como ocurrió en 2010 con la excarcelación de más de 100 presos políticos, o en 2015, a propósito de la visita del Papa Francisco, con un indulto colectivo a más de 3.500 presos comunes. Según el jurista Luis Carlos Battista, «desde el 2010 han utilizado, en al menos cuatro ocasiones (Decreto 1 del 2011, Decreto 1 del 2015, Decreto 1 del 2016, Decreto 1 del 2019), la figura del indulto para liberar a cientos de sancionados en medio de un contexto de negociaciones políticas con el gobierno de España o Estados Unidos, o a petición de la Santa Sede».

Más recientemente, tras la negociación mediada por el Vaticano, el gobierno anunció la liberación de 553 personas, pero solo 210 de ellas fueron reconocidas como presos políticos por Justicia 11J. De acuerdo con cifras de Prisoners Defenders, al cierre de marzo de 2025 en Cuba había 1,152 presos políticos.

No obstante, ni siquiera esta figura (indulto) se emplea con total transparencia. Cuando el gobierno cubano ha decidido liberar a ciertas personas, prefiere usar fórmulas como «libertad condicional» o «licencia extrapenal», términos que mantienen la amenaza latente del castigo y permiten reactivar la pena si se considera necesario. La vicepresidenta del Tribunal Supremo Popular de Cuba, Maricela Sosa Ravelo, confirmó este enfoque al señalar que la excarcelación de 553 personas no constituyó ni una amnistía ni un indulto, sino un beneficio de «excarcelación anticipada». Por tanto, los sancionados siguen sujetos a condiciones estrictas y pueden ser regresados a prisión si incumplen dichas condiciones. Así ocurrió con los opositores José Daniel Ferrer y Félix Navarro, cuyos beneficios fueron revocados posteriormente.  

Entonces, ¿por qué no se recurre a estos mecanismos si no hay impedimento legal para hacerlo? La respuesta no está en las normas jurídicas, sino en la forma en que se organiza el poder político en Cuba. La línea política la traza el Partido Comunista de Cuba, y la figura presidencial opera dentro de márgenes estrechos, sin autonomía para tomar decisiones que no estén previamente consensuadas. Por otro lado, en las pocas sesiones presenciales que tiene el Parlamento al año, al menos de forma pública, nunca se ha debatido una propuesta de amnistía, aunque este reclamo no ha dejado de estar en su base electoral. Esa verticalidad rígida, más que precaución, refleja inseguridad, y lo que en otros contextos sería un acto sereno de autoridad, aquí resulta impensable.

La resistencia a ejercer el perdón es más grave si se considera que existen precedentes históricos que muestran lo contrario. En 1955, el dictador Fulgencio Batista otorgó una amnistía general que permitió la liberación de Fidel Castro y los asaltantes del Moncada. No lo hizo por convicción humanista, sino por cálculo político. Había presión interna, desgaste institucional y necesidad de recomponer su imagen. Entendió que la clemencia no lo debilitaba, al contrario. La Revolución Cubana nació al calor de una amnistía, y es paradójico que hoy se niegue el valor estratégico del perdón.

La historia reciente ofrece ejemplos dolorosos. El periodista Gabriel Berrenechea, encarcelado en noviembre de 2024 —y aun esperando juicio— por participar en una protesta pacífica en Encrucijada, Villa Clara, pidió ver a su madre Zoila, de 84 años, enferma y sin asistencia. Ella también solicitó un permiso para reunirse con su hijo. La petición fue ignorada, y Zoila murió finalmente el 4 de mayo pasado. Solo tras su muerte se le permitió a Berrenechea acudir, bajo custodia, al velorio. El gobierno desperdició una ocasión para mostrar humanidad y la indignación se amplificó tanto dentro como fuera de Cuba.

Cuando alguien va a prisión por razones políticas en Cuba, no es solo esa persona la que sufre la condena; quedan atrás hijos pequeños, madres ancianas, parejas agobiadas por la supervivencia diaria. En un país donde la vida cotidiana está signada por la escasez y el desgaste, y el envejecimiento demográfico es uno de los más acelerados del continente, cada encarcelamiento deja a una familia más vulnerable. Lo supo Zoila, la madre de Gabriel Berrenechea, quien no es un asesino ni un violador: es un periodista independiente que ejercía su derecho a la protesta pacífica.  

El gobierno de Miguel Díaz-Canel no solo atraviesa un momento de resquebrajamiento institucional y pérdida de legitimidad, sino que además desaprovecha cada oportunidad de actuar con inteligencia política o sentido común. Cada gesto que podría humanizar al poder es evitado con obstinación, como si la empatía fuera un lujo incompatible con gobernar. Pero en esa negativa persistente, el gobierno no solo se distancia más de la ciudadanía, sino que entrega argumentos sólidos a la oposición y desalienta a quienes, desde la izquierda o desde posiciones críticas, aún buscan espacios de encuentro o puntos en común. ¿Cómo defender una estructura política que, más allá de sus errores, actúa con frialdad innecesaria y torpeza?  

La política exige inteligencia, y esta, a veces, pasa por saber perdonar. En un país que arrastra heridas profundas, ejercer el perdón de forma abierta y estratégica podría significar un gesto mínimo de sensatez y humanidad. Rehusarse a ejercerlo no es un detalle técnico: es una decisión política que evidencia la distancia entre quienes gobiernan y la sociedad que dicen representar. Un gesto de clemencia, bien comunicado, puede tener más impacto que la condena más dura. Pero la clemencia sigue esperando, como un acto pendiente en un sistema que alguna vez nació de ella, y que hoy parece incapaz de reconocer su valor.