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La noticia es que el gobierno cubano anuncia posibilidades a mediano plazo de recuperación parcial del transporte durante III Feria Internacional de Transporte y Logística, inaugurada en La Habana el pasado 2 de abril de 2025.
El evento contó con la presencia del primer ministro, Manuel Marrero Cruz, y el ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila. Además, asistieron representantes del cuerpo diplomático acreditado en Cuba, empresarios nacionales e internacionales, y cerca de 70 cubanos residentes en más de 20 países, quienes participaron en el I Foro «Cubanos por el Transporte y la Logística», un inusual espacio de debate organizado conjuntamente por el Ministerio de Transporte y el Ministerio de Relaciones Exteriores, en el cual según el comunicado plantearon «sus preocupaciones, intereses e iniciativas para impulsar el desarrollo de este sector».
En el acto de clausura se informó que la Feria «reunió a más de 200 empresas nacionales y extranjeras, cerró con la firma de 130 acuerdos comerciales y proyectos estratégicos».
Según anunció el diario Granma,en el espacio se dio a conocer que«el sistema de transporte público de La Habana incorporará, a corto plazo, unos 70 ómnibus, tras adquirir las piezas de repuesto necesarias para su puesta en marcha» . Estos insumos pudieron comprarse «con el Fondo para el Desarrollo y Sostenibilidad del Transporte proveniente de las ventas por la nueva política para la comercialización de vehículos de motor, su importación y transmisión de la propiedad, aprobada recientemente».
En adición, «a esos 70 ómnibus, se suman otros cien —60 rígidos y 40 articulados— que se reparan a largo plazo, con apoyo de una donación del gobierno chino y la intervención del Fondo». Por lo que al final rodarán unos 170 vehículos colectivos.
En la conferencia inaugural, el ministro listó algunos logros alcanzados con respecto al pasado año, como «el nuevo servicio de ambulancias implementado en la Capital, los triciclos eléctricos para el apoyo a la transportación de pasajeros en la mayoría de las provincias y la fabricación de ECOTAXIS eléctricos en Sancti Spíritus».
Como otras perspectivas futuras mencionó «que se avanza en el proyecto de una primera terminal de ómnibus eléctricos para la trasportación pública de pasajeros en La Habana; en la adquisición de 20 nuevos ómnibus eléctricos para la transportación de trabajadores de la aviación que también apoyará la movilidad pública».
«La satisfacción de la movilidad de la población es nuestra principal brújula y como parte de ello, la recuperación del transporte público es esencial. Sabemos, además, que un comportamiento positivo de toda la economía por lo general es antecedido de un desarrollo en el sector del transporte y la logística, por eso la responsabilidad es aún mayor» agregó.
Si estos anuncios llegaran a concretarse, significarían un alivio importante para el transporte público en la capital, que el mismo ministro reconoció como «el de las mayorías» y «el que más deprimido se encuentra».
En la actualidad un taxi colectivo en La Habana no baja de 150 pesos y pueden llegar a costar más de 300; el precio de los autos directos empieza en 1200 para distancias cortas, la pensión mínima de un anciano.
La presencia cuasi fantasmal del transporte público y la subida de los precios de la gasolina en el mercado informal, entre otros factores, ha provocado para los habaneros que desplazarse hacia su trabajo sea un gasto de dinero y/o energía cada vez más insostenible. Al menos para quienes se mantienen en el sector estatal, la cuenta no da; el gasto en transporte puede superar el salario si la persona vive en municipios lejanos, y su labor requiere presencialidad diaria.
Por la información publicada, estas «buenas nuevas» impactarían solo a la capital, donde viven más cubanos y no existen opciones como la tracción animal, sí usada en otros territorios del país. Sin embargo, queda por saber qué otras alternativas se implementarán en el resto de las provincias, algunas de las cuales sufren de la ausencia de transporte público constante en sus municipios cabecera, desde hace ya varios años.
Según datos oficiales recientes, el uso de transporte público cayó en 2024 más de un 12% y el de mercancías hasta un 19%. El taxi fue el único medio de transporte que no retrocedió, pero los viajes en ómnibus públicos se afectaron en aproximadamente un 30%. Los que tuvieron mayores contracciones fueron los servicios urbanos (41.8 %), suburbanos que conectan municipios y provincias alejadas (36.7 %) y rurales (31.1 %). Por otro lado, hubo solo un 45.9% de pasajeros transportados en ómnibus de turismo con respecto al año anterior.
La crisis del transporte no se debe solo al mal estado del parque automotor, también se entrecruza con otras problemáticas como la del combustible —solo en La Habana se necesitan 80 000 litros de diésel diarios para sostener la flota de guaguas— o la escasez de personal cualificado, contrariedades que ya han sido abordados por las autoridades.
Nuestra opinión es que recuperar vehículos es un buen paso de avance, pero no resuelve un problema que requiere soluciones integrales y más ambiciosas.
Si bien las iniciativas presentadas en la feria, como la reparación de ómnibus con ayuda internacional y la inclusión de la diáspora cubana en proyectos de desarrollo, son pasos en la dirección correcta, es fundamental que el gobierno cubano implemente reformas estructurales más profundas.
En un texto anterior analizábamos las potencialidades de la colaboración público-privada para fortalecer el sector.
«Una acción concreta sería el establecimiento de contratos de concesión, en los que propietarios privados de vehículos puedan operar rutas bajo un marco regulador. El Estado podría regular y supervisar la actividad privada, asegurando que se mantengan estándares de calidad y seguridad, mientras se alivia la carga sobre el sistema público», agregamos.
Es una medida que ya ha dado resultados alentadores en otras esferas como el transporte interprovincial, aunque con precios aún prohibitivos en relación con los salarios medios en el país. Pero no se trata de que el sector privado sustituya al estatal —que tiene precios más asequibles—, sino que complemente la oferta y alivie las rutas que hoy están congestionadas, y al final, este colapso termina provocando que los pasajeros utilicen en su día a día opciones más caras y contaminantes, y menos eficientes, como los autos.
Igualmente incentivar que actores privados y cooperativas importen vehículos para el transporte colectivo y de cargas, y permitirles operar en un marco flexible para que puedan brindar servicios a la población y las empresas, debería ser una línea estratégica clave.
Hasta ahora el ministro de transporte ha demostrado algo poco usual en varios de sus colegas, comunicar con empatía, sin triunfalismos, y sobre todo, desde una conexión constante con las realidades de la gente. Sin embargo, una golondrina no compone verano. Para aliviar la dura situación del transporte en la Isla necesitará de apoyos tanto del presupuesto estatal, como de políticas y voluntades que complementen las de su Ministerio.

