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El hombre saca del fondo del tanque de la basura seis o siete latas de cerveza vacías. Sin furia ni rabia las escacha de un pisotón y las mete en un saco de nailon sucio y medio lleno. O medio vacío. Como quieras verlo. Después recoge un cabo de cigarro bastante grande que hay en la acera y lo guarda en un bolsillo del traje gris que lleva puesto. Se acomoda sobre la cabeza los dos sombreros y mira alrededor, localizando el próximo lugar que revisará en busca de más materias primas.

Un día antes, a esa misma hora, nuestros excelentes representantes ante el Parlamento ovacionaban a nuestro exitoso presidente, luego de que diera «fe de la voluntad expresa del gobierno de preservar el mayor grado de justicia social posible, y nuestro compromiso, desde siempre y para siempre, con el pueblo cubano».
Desde la mesa en la que estoy le hago una seña para que venga a tomarse un café. Los pelos amarillos del contorno de la boca de fumador de toda la vida se le mueven hacia arriba, como si hubiese sonreído, mientras se acerca lo suficiente:
– ¿Cuánto vale un cafe aquí? Allá en mi barrio ahora hay uno que los está vendiendo a 45. El negocio es de él y pone los precios que le da la gana. Yo simplemente no pasé más por ahí. ¿Tú sabes cuántas latas hay que recoger para ganarse el dinero ese?

Le digo que no sé, que mi giro es otro, mientras le hago una seña a la camarera. El hombre por fin se acomoda en la silla y me explica que un socio le paga 90 pesos por cada kilogramo de aluminio, y que un kilogramo vienen siendo 48 latas. Le pregunto si es su único ingreso.
– Na, a mí me dan un cheque de 1 500. Y la trabajadora social que me atiende me está amenazando con que me lo van a quitar si sigo haciendo trabajos particulares. Porque yo también coso zapatos, limpio patios, hago lo que sea… Yo trabajé más de treinta años y nunca cogí mi jubilación. Ahora ella dice que tengo que volver a trabajar dos años, creo, para acceder a la pensión. Y yo le pregunto que cómo voy a trabajar, si ya tengo 77.
La camarera trae el café. Él lo sopla un poco. Se lo toma de un tirón, sin azúcar, sin disfrutarlo de a poco, como si escachara una lata o como si tuviera mucha hambre y estuviese desesperado porque algo le cayera en el estómago. A esa misma hora del día anterior, muchos de nuestros parlamentarios estarían ansiosos porque el presidente terminara de leer su discurso para irse a la cena de despedida.

– Lo que pasa es que para el año nuevo el gobierno quiere eliminar gratuidades, subsidiar solo a las personas que de verdad lo necesiten. Deben asegurarse de que tú seas uno de ellos –le digo–. Tienes que entender que es una tarea difícil lograr que no paguen justos por pecadores. Desde el 2021 para acá pusieron en ejecución 400 medidas para arreglar la economía, pero no funcionaron. De verdad que fue muy autocrítico con la gestión del gobierno y los pocos resultados, pero nos cuenta que no dejan de trabajar y de pensar en cómo resolver todo el caos que ellos mismos crearon, y ya tienen listo otro bulto de medidas y lineamientos que, bajo el nombre de Programa de Estabilización Macroeconómica, esta vez sí van a resolver la cosa. Lo único que tenemos que hacer… es confiar. Tú verás que en el 2024 no va a ser un problema comprarte todos los cafés que quieras. Y si no es en el 24, será en el 25. Total, que si ya sobrepasaste la esperanza de vida promedio del país, lo mismo te da esperar un par de añitos más, y de paso ayudas al país a mejorar al menos en esa estadística. Si llegas a los 80, quién dice que no te den hasta un diploma. Te repito: el gobierno ya ha trazado el plan. Nos espera un futuro de éxitos y victorias. Solo tenemos que mantener el optimismo y confiar en que esta vez sí, que ya verás.

– Yo no confío en nadie, hermano. ¿Tú sabes lo que pasó con un sobrino mío? Le hizo un hijo a mi mujer, viviendo en mi propia casa. Yo estaba preso por una salida ilegal que tuve, y el muy descara’o me manda a decir a la cárcel que va a construir arriba de mí. Le escribí en un papel así bien grande: «Vete pal carajo de ahí. Encima de mi cabeza, solo Oloffi».
– El problema de la vivienda está tan malo porque es insuficiente la inversión extranjera en el desarrollo de la economía. Pero tú verás que esos objetivos se alcanzarán, y tu sobrino…
– Ese nada. Ese se murió. Le cayó un cáncer fulminante de esófago que lo mató en unos meses. Y era mucho más joven que yo. Con decirte que hasta le limpié las nalgas cuando nació. La vida es así. Se la cobra a todos los sinvergüenzas.

La camarera llega a la mesa a recoger las tazas vacías. Se demora en el proceso, como haciéndonos entender que si ya consumimos, perfectamente podríamos irnos. Pero no es mi intención todavía. Le pido dos vasos de agua y otros dos cafés, aunque me dé gastritis. El negocio es de ellos, pero mientras siga aquí voy a fastidiar un poco.
El hombre se saca del bolsillo un cabo de cigarro y me pide fuego. Le digo que no tengo. En eso llega una ex escritora amiga y le digo que se siente también. Me dice que la ayude con algún dinerito para comer, y le doy cincuenta pesos. Ella los coge sin timidez, porque hay confianza entre nosotros, y me pregunta por su foto. Me disculpo con ella, todavía no la tengo. Se encoge toda, como decepcionada al extremo, y enseguida da un saltico de alegría:
– ¿Viste? Te hice caso. Hoy sí ando con zapatos. Y ayer me bañé –dice–. Pero acaba de imprimir mi foto para que me la regales, no seas barco. Y gracias por el dinerito, tú sabes.

Mientras se aleja, quedo pensando en los cuentos que ella escribió, hasta que por algún curioso motivo mi mente salta al discurso leído del presidente:
– Tú dices que encima de tu cabeza solo Oloffi, y que el que la hace la paga, pero yo no estaría tan seguro de eso –le digo al hombre.
– Puede que sí y puede que no. Yo soy creyente, pero no fanático. A principios de los 80 estuve en Angola y en mi unidad militar había un cartel bien grande que decía: «Estás en una guerra. Si no sirves para matar, sirves para que te maten».

– ¿Y eso tiene que ver con que subirán el precio de la gasolina o con que el gobierno necesita recuperar los flujos de remesa anteriores a la época Trump? No sé… como allá fuera hay miles que se matan trabajando para mandarle dinero a sus familiares…
– Lo que te digo es que yo fui de la brigada que restauró el Castillo de San Severino después que dejó de ser cárcel y lo convirtieron en museo, y en La Habana con Eusebio Leal también hicimos una pila de obras. ¿Te imaginas que me ponga a levantar un muro de bloques y que a las 8 horas el muro se caiga? ¿O que hoy te arregle un par de zapatos y mañana se vuelva a romper? Se me acaba el trabajo. Me muero de hambre.
– El país y el mundo funcionan de una forma que no comprendemos, compadre. Siempre han habido ciertos… elegidos… que están más allá de las leyes físicas y sociales. Nuestra racionalidad nunca llegará a explicar ese fenómeno. Solo la fe podría arrojar algunas luces… No sé la tuya, pero la mía no llega a tanto.



Solo voy a añadir una reflexión necesaria que busca y merece su excelente artículo y que muchos cubanos lo piensan pero no pueden decirlo. La primera es porque debemos seguir confiando que el socialismo es la única solución viable que tiene el pueblo cubano, cuando está demostrado que no funciona. Ya el cubano está cansado de falsas promesas y de la retórica metafórica y los innumerables nombres que es han dado a sus proyectos tecnocratas y utópicos. Ya conocimos todas las etapas desde la reorganización de los lineamientos, pasando por el sostenimiento alimentario sin alimentos hasta ahora la promesa de preservar la justicia social » posible», como mismo dijo el presidente, volviendo a jugar con palabras escogidas del idioma castellano. Posible significa que puede suceder o no, algo no probable, por tanto semanticamente, la promesa del presidente como todas las anteriores es una falacia bien fundamentada por alguien que domina bien el idioma castellano y es un experto en «no decir toda la verdad» frase de quien detrás del telón le da los «cocotazos» a los ministros y obliga a los parlamentarios a aplaudir el mal trabajo de los dirigentes. De qué? Justicia social me hablan cuando el pueblo carece de lo más elemental que es la comida, los medicamentos y la libertad de decir y criticar lo mal hecho. Es acaso justicia social que mientras el pueblo carece de todo unos pocos malgastan, derrochan y malversan para disfrutar de una vida social por encima de sus posibilidades.
El socialismo que nos enseñan en las escuelas es un sistema social con igualdad para todos y donde el estado trabaja para satisfacer las necesidades cada vez más crecientes de la población. Justicia social mientras hay vagabundos registrando latinos de basura y durmiendo en los portales. Justicia social donde la diferencia entre un hospital cualquiera y el CIMEC es abismal. Justicia social mientras el pueblo no tiene transporte ni ambulancias y se compran autos para el turismo y se importan autos lujosos que solo ruedan los nuevos ricos. Justicia social cuando nos pagan en el devaluado peso cubano y nos venden todo en dólares. Justicia social mientas los que dirigen están rechoncho de gordos y el cubano de a pie está desnutrido. Es hora de decirle al «pinocho de Placetas»que su Justicia social es otra de sus tantas mentiras y como tal pasará a la historia.
Es de reconocer el respeto con el que está escrito su comentario. Pero creo que parte del problema es precisamente tanta gente hablando a nombre de los cubanos, el gobierno habla a nombre de nosotros, la oposición habla a nombre de nosotros, todos pretenden que conocen mejor al pueblo y hablar por él. No sería mejor reconocer la diversidad que hay entre cubanos y respetar el derecho de todos a creer en socialismo o capitalismo? Por demás, juzgar la crisis cubana como un problema exclusivo de sus gobernantes me parece que es ver sólo una cara de la moneda, existen también variables externas que no pueden ser ignoradas en un análisis. Saludos.
Coincido con usted en que la solución es de los cubanos, y cuando hablo hablo como cubano con independencia que me hayan deportado por el solo hecho de vivir afuera. Esta claro que la culpa es del sistema que ni funciona y nunca ha funcionado porque ha sido creado, impuesto a capricho. Seguro que recuerda la frase; » haremos el socialismo que nos de la gana». Por eso culpo a los que dirigen el país, porque no han querido escuchar las opiniones ni las críticas de tantos cubanos honestos y con capacidad tanto dentro como fuera. A pesar de incentivar de palabras la crítica oportuna en el lugar y forma adecuada, no se permite y cuando molesta mucho te sacan del aire, como ha pasado en muchos casos. Cuando un dirigente se para para pedir aplausos por un ministro sin resultados y el el parlamento aplaude disciplinadamente es una prueba de la mordaza y la manipulación de las los que dirigen pierden la sensibilidad humana, se puede todo y cuando se evaden las responsabilidades culpando a otros por sus propios problemas es síntoma de que se ha perdido la vergüenza. Según los teóricos del marxismo, cuando las relaciones de producción frenan el desarrollo de las fuerzas productivas deviene en el cambio social. La pregunta es. Porqué ?los que defienden el marxismo no aceptan ese cambio. No se equivocó un ilustre joven Revolucionario Cubano cuando pedía; » una carga para matar bribones» . Eso es lo que hace falta en Cuba. Para mí opinión la hora de las revoluciones está llegando de nuevo y es un asunto de los cubanos hacerlo como usted bien dice. Gracias a la Joven Cuba por permitir opinar en este espacio. Eso hace honra a su nombre y sus creadores en la generación del 1930. Retomar esas ideas creo que es la única salida que tiene Cuba.
Quiero expresarle mi simpatía y enojo compartido por cualquier exclusión que haya ocurrido contra su persona. La historia del proceso revolucionario cubano está repleta de injusticias y excesos cometidos a nombre del sistema político, que si las autoridades tuvieran más sentido común y no se pusieran a la defensiva y acusaran toda crítica de subversión, harían bien en corregir. Requiere mucha claridad no dejarse arrastrar por el rencor, y también es comprensible cuando el rencor invade los sentidos y el comportamiento. No voy a justificar tales excesos, sólo le comento que exclusiones similares vienen también del lado opositor, que también exige obediencia y alineamiento a sus narrativas o buscan cómo hacerte pagar el precio. Instalados en el poder, no me cabe dudas de que cometerían los mismos o peores excesos. Se trata de democratizar a los cubanos y enseñarles a ser libres de tanta propaganda y extremismo de ambos bandos, lamentablemente el contexto cada vez es peor para lograrlo.
Saludos
Nester trae siempre una maravillosa historia que contar, acaso tan facinantes como tristes. Y hablando de la fe, recuerdo las palabras de aquel Pablo encarcelado:
«Es la fe, propiamente dicho, la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que aún no se ve.»
Tengo -no me atrevo a decir tenemos- fe, pero no en discursos vacíos ni en patriarcas encacicados.
Hacía rato no leía una crónica tan actual y válida en este espacio, Excelente Nester su escrito, no creo quede hoy dudas de que hay dos realidades paralelas y mutuamente excluyentes en el discurso político actual.
Muy de acuerdo con Harold que
«parte del problema es precisamente tanta gente hablando a nombre de los cubanos, el gobierno habla a nombre de nosotros, la oposición habla a nombre de nosotros, todos pretenden que conocen mejor al pueblo y hablar por él. No sería mejor reconocer la diversidad que hay entre cubanos y respetar el derecho de todos a creer en socialismo o capitalismo?. En estos pasados días vimos una asamblea que más que debate y exigir soluciones, reciben de los que dirigen el país, vagas ideas de posibles soluciones de los mismos dirigentes que han llevado al pais al agujero y la miseria generalizada que hoy se vive.
Cuba hoy va aceleradamente en caída mientras sus dirigentes ofrecen como perspectiva,
“vamos a celebrar nuestra voluntad de cambiar lo que debe ser cambiado, (otra vez más) para mantener y superar las conquistas sociales que la Revolución convirtió en derechos del pueblo. (Hay que tener la cara de concreto para públicamente decir está falacia a los que sobreviven el día a día) Vamos a celebrar nuestra independencia, nuestra soberanía y nuestra libertad. ( La soberanía y la independencia no es uso condición exclusiva del PCC y el socialismo totalitario, la libertad es otra falacia entre tanta dependencia foránea.)
De acuerdo 100 %, usted como siempre tan certero.
Tiene usted toda la razón, pero para ello las potencias exteriores tendrán que dejar de intentar imponer al país un cambio de color político y aceptar la elección hecha por los propios cubanos, y sobre todo aceptar la integración plena y completa de Cuba en la economía mundial.
La otra condición es que, por parte de las autoridades actuales, se juegue a la verdadera democracia, ¿por qué no a la democracia directa como en el caso de Suiza?
Pero está muy claro que para que esto tenga éxito, lo primero que hay que hacer es poner fin a las injerencias y presiones exteriores, para que Cuba pueda integrarse plenamente en la economía mundial.
Estimado amigo, usted se contradice en su propio escrito. Por un lado pide que no exista injerencia extranjera ni imposiciones, más sin embargo pone condiciones para que se juegue la verdadera democracia que según usted es la Suiza. No sería mejor dejar a un lado las imposiciones, obviar los condicionamientos que no es más que otro modo de someter al contrario.
Cese el sometimiento, cese la esclavitud, cese el colonialismo, cese la imposición, cesen las condiciones, cese el uso de la fuerza, cesen las dictaduras y todos seremos más libre y felices. Créalo vale la pena.
Querido amigo, mi intención no era imponer, sino simplemente sugerir una forma.
Siento si se ha entendido mal, ya que el castellano no es mi lengua materna…
Es aceptable.
Las nuevas MiPymes, no son más que empresas intermediarias que compran barato y venden caro. Es la nueva forma de enriquecerse sin trabajar, pues no crean bienes materiales. Son puros merolicos y mercachiflistas un nuevo sector creado por el socialismo cubanizado para mantener entretenida a la población con productos y bienes de consumo capitalista que tanto han criticado. Económicamente hablando ni las nuevas MiPymes ni la empresa estatal socialista ha demostrado un logro capaz de desarrollar un país y mantenerlo. El socialismo autoritario en los antiguos países socialista de Europa lograron reconstruir a Europa desgastada de la guerra pero fracasó porque una empresa estatal no se defiende ni se cuida porque es de todos y no hay un dieño que vele y cuide los intereses particulares como lo hace la empresa privada. Cuando la administración es colectiva afloran los males del burocrátismo, los tecnocratas, el engaño, el fraude administrativo y la corrupción. Males propios del socialismo.
[…] Publicado por Blogueame24 el 16 May, 20241 marzo, 2024 Por encima de nuestras cabezas, no solo Oloffi […]