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viernes, octubre 23, 2020

El libro de Alina

Harold Cardenas Lema
Harold Cardenas Lema
Analista Político, Editor de LJC, Master en Relaciones Internacionales por la Universidad de Columbia

(Prólogo al libro En Tiempos de Blogosfera, de Alina Bárbara López Hernández)

Desde que Shakespeare escribió que el pasado es prólogo, muchos libros comienzan mirando atrás para explicar el presente. En Tiempos de Blogosfera no es la excepción, estos textos forman parte de la breve y tumultuosa historia del debate público digital en Cuba. Su contexto es el de un país que muchos lectores conocen a fondo, con las dosis de lucha nacional y viejos dogmas que nos trajeron aquí. Quien busque una lectura aburrida y complaciente, que abandone toda esperanza.

Las bitácoras personales llegaron a este país con el nuevo siglo, sus padres fundadores fueron estudiantes y periodistas precoces en internet. La diversidad de temas y tonos era (y es) visible en estas plataformas nacionales, pero su segmento político, al que nos referimos aquí, pronto acaparó la atención de muchos. Al terminar la primera década del siglo XXI ya existía una amplia brecha entre blogs opositores alentados por actores externos y blogs promovidos por el Partido Comunista para «multiplicar la verdad de Cuba». La polarización era centrífuga, a menudo sus protagonistas sacrificaban matices y objetividad con tal de garantizar una victoria a sus preferencias ideológicas.

El blog La Joven Cuba surgió a comienzos del 2010 junto a otras voces que no eran producto de una intención política sino de un fenómeno ciudadano espontáneo. Tres jóvenes profesores de la Universidad de Matanzas creamos este espacio para ponerle colores a una realidad que hasta entonces era mayormente descrita en blanco y negro. Así, abogamos por un socialismo autóctono que no sucumbiera a las enfermedades de sus homólogos europeos del siglo XX, pero terminamos visibilizando el espectro político de la izquierda cubana y sus distintas líneas de pensamiento.

Como podrán imaginar, tal práctica tuvo defensores y detractores desde un inicio. Mientras Raúl Castro promovía un cambio de mentalidad, nosotros vivíamos su necesidad. Gracias a la confianza de algunos funcionarios e intelectuales, sobrevivimos intentos de censura, acoso y demonización. Así llegamos a cinco millones de lecturas en nuestra web, siempre dependiendo de que la confianza de nuestros dirigentes fuera mayor que sus miedos.

Tomó años convencer a Alina López para que escribiera un texto en internet. Una de las tragedias nacionales ha sido contar con un sector profesional e intelectual sólido y que parte de este haya permanecido al margen del debate público en las redes. Las carencias tecnológicas y la subestimación del medio también hicieron lo suyo; pero en el momento más necesario se sentó a escribir su primer post.

Era septiembre de 2017 y la blogosfera vivía su momento más oscuro. La respuesta de algunos actores del Estado cubano a los efectos de la normalización de relaciones con Estados Unidos fue organizar, entre la primavera y el verano de 2017, una campaña contra lo que llamaron «centrismo». En lugar de convertirla en una lucha contra la ambigüedad política o los sectores que sin definirse como opositores eran cómplices de la política de cambio de régimen aplicada al país, utilizaron el calificativo a discreción, basados más en la obediencia a las estructuras de gobierno que en el compromiso político.

La Joven Cuba fue incluida en la refriega. Cuando Silvio Rodríguez, Israel Rojas, Aurelio Alonso y otros miembros de la sociedad civil reclamaron, tuvo lugar quizás el mayor debate político doméstico desde la Guerra de los Correos. Mientras Donald Trump comenzaba a arreciar, la prioridad veraniega parecía ser la nueva purga. La presión pública y las lluvias del huracán Irma apagaron la campaña, no sin dejar secuelas.

Alina es una intelectual excepcional que cualquier medio de opinión se enorgullecería de incluir. Mi insistencia de años para que se incorporara al debate digital era porque sabía necesaria su voz. Creo que accedió a escribir para un blog en internet con reticencia, como quien hace concesiones a su profesión, pedirle que redujera sus textos era como exigir que escogiera entre sus hijas. Compartí su alegría cuando comenzó a recibir reacciones de los lectores y a construir el público que hoy espera leerla cada semana. No recibirá un premio internacional porque entiende las circunstancias del gobierno cubano, ni el reconocimiento de autoridades políticas nacionales que la hallarán demasiado crítica. Alina no escribe lo que otros quieren leer.

Los textos que encontrarán en este libro problematizan nuestra realidad sin concesiones. Se refieren a eventos históricos de los que hemos aprendido poco o nada. Abordan el peligroso desfase entre una parte del discurso político y la práctica cotidiana, sin temor a polemizar con otros autores.

Algunos lectores podrán preguntarse sobre el objetivo de esta crítica, o requerirán que se mencione con más frecuencia los aciertos del proceso revolucionario, pero la autora tiene razones para tal énfasis. Su análisis debe compensar los silencios que han prevalecido en el discurso político y las limitaciones de un ecosistema de medios impedido de ejercer su función social. Alina está dispuesta a asumir esa carga, aunque la acusen de hipercrítica.

Sus artículos abordan las contradicciones de un país en revolución y los efectos de una mentalidad de trinchera. Señala con acierto la vieja práctica de silenciar nuestros errores hasta que existan condiciones propicias para hacerlo, que nunca llegan. En La Cultura del Terrorismo, Noam Chomsky hace algo parecido al describir cómo el horror de los disciplinados intelectuales soviéticos respecto a los crímenes de Estados Unidos, contrastaba con su mirada benevolente a las culpas domésticas.

Este libro es un golpe a la maldita circunstancia de tener tantos intelectuales al margen del debate público digital, porque se equivocan en subestimarlo, no tienen cómo llegar a él o están movidos por un errado concepto de la disciplina política que les hace guardar silencio. Es también un testimonio al talento de la autora y a la madurez de las instituciones que reconocen su valor.

Esta es la prueba de que Alina López decidió acompañar un blog de jóvenes sin formación periodística, que asumió temáticas ignoradas por los medios tradicionales, con limitada capacidad tecnológica y bajo la fuerza centrífuga de tendencias políticas que exigen obediencia o condenan al ostracismo y el descrédito. La suya es una contribución honesta al diálogo cotidiano que tiene lugar en la esfera pública digital, refleja los anhelos de un pueblo que merece más de lo que tiene y cuyos intelectuales comienzan a mirar al futuro. El pasado será prólogo, pero el futuro lo hacen aquellos que, como ella, siguen el consejo del poeta: a mano y sin permiso.

Aquí puede descargar el libro En Tiempos de Blogosfera

29 Comentarios

  1. Para mí Alina es la mejor escritora de LJC. Leo todo, pero espero con ansias sus textos. Gracias, Harold, por incluirla en el equipo.

  2. Magnífico. Hay para leer y aprender. La profesora Alina es sin dudas una intelectual de talla y además honesta. Me gusta decirle que pertenece a las Grandes Ligas. 🙂
    El prólogo de Harold me ha gustado, invita a leer el libro.
    Y eso haré.
    Saludos.

  3. En verdad Alina escribe muy bien. Se nota y se disfruta su nivel profesional pero además ¡el contenido es tan relevante siempre! Unas veces me ha hecho decir: caramba ¡Verdad que sí! Otras: ¡No tenía idea! Algunas otras: no estoy seguro de verlo así, pero es un punto de vista interesante.
    Creo que la maestría de Alina para abordar problemas y situaciones es una muestra excelente de lo mucho que pueden aportar los profesionales en el debate que siempre ha estado, solo que se ha visibilizado en la nueva era digital. Esos profesionales siempre han estado «reservados» para la posición «oficial» por lo que desprenderse de esa inercia creada por años requiere coraje y sensibilidad, pasión por la verdadera prensa y compromiso consigo mismo.
    Yo agradecido de poder leer sus textos y deseando que hubiera muchas Alina en la prensa y los medios de información cubanos.
    PS1. Harold, ese prólogo es casi poesía. Una poesía bonita y emocionante pero con puños y dientes. Justo como los escritos de Alina: bellos e incisivos.
    PS2. ¿Es posible comprar el libro?

  4. Muchas gracias Harold, por este interesante y justo prólogo. Muchas gracias a ti y a Alina por compartir el libro.

  5. Agradable sorpresa al despertar, para los suscriptores y lectores de LJC, al encontrarnos con la posibilidad inmediata, de contar con el libro “En tiempos de blogosfera”, de la Dra. Alina López. Muchas gracias, a LJC, a Harold y Alina, por la excelente idea de difundirlo por esta vía, lo que además posibilita, hacerlo llegar a amigos que no disponen de los medios para acceder a él directamente. ENHORABUENA A TODOS.

  6. Cada uno de sus textos me transportaban a una silla en la universidad. Desde su primer artículo publicado en este blog hasta el más reciente, he admirado su PASION, COMPROMISO, VALENTIA, y SINCERIDAD.

    Muchas gracias por aceptar participar.

    (No supe si apareció la carátula de su libro).

  7. Yo creo que Harold Cárdenas tiene al menos dos méritos incuestionables. Me refiero a méritos públicos, que seguramente su familia le reconocerá otros.
    El primer mérito es haber iniciado LJC junto con sus dos compañeros matanceros.
    El segundo, no menos importante, fue convencer a Alina para que escribiera aquí.
    El blog ganó muchísimos puntos con esta incorporación.

  8. Quiero dar la enhorabuena a Alina.

    Otro tema: es curioso que se use la palabra «centrismo» para descalificar cuando en mi opinión es una virtud. En un mundo tan dividido y polarizado los centristas quieren unir y buscar consensos. Buscan evitar la división de Cuba. Son más patriotas que quienes polarizan y dividen.

  9. Muy buen prologo, para un buen libro de una exelente escritora: Aquí he leído muchos artículos en los cuales he visto reflejado mi forma de pensar y actuar, he leído otros no tan buenos o acertados o con los cuales simplemente no estoy de acuerdo, pero a decir de Alina siempre he estado de acuerdo con ella por la calidad y coherencia de sus artículos, casi siempre leo todo lo que publica la joven Cuba, pero siempre espero con ancias o impaciencia los artículos de ella…..

  10. Excelente prologo de Harold que es el presagio de lo que (estoy seguro) sera un excelente libro de Alina. Lo leere sin falta.

  11. !!MUCHAS GRACIAS a Alina y a LJC por este regalo.!!!!!! Aunque no olvides Alina de preservar mi ejemplar impreso!!
    El prólogo muy bueno Harold, felicidades.
    Muchos intelectuales en Cuba hemos sido reticentes a participar en las redes y a escribir en blogs como este, por la costumbre de escribir generalmente artículos científicos para publicaciones especializadas, pero también por muchos tabúes que se han creado a lo largo de los años contra la crítica hasta en privado, qué decir de la que es pública y en medios de comunicación!!. Termina uno por sustraerse de estos medios o solo usarlos para informarse. !Hasta un día que decides romper la inercia! En mi caso fue cuando el intento de censura de este libro de Alina en febrero pasado. En este corto tiempo he confirmado que la decisión de participar es la correcta y que es lo mínimo que puede hacer un intelectual en su tiempo: estudiar y escribir sobre la realidad, ayudar a pensar la sociedad para crear conciencia y lograr la transformación social. Ser un simple espectador en estos tiempos tiene un costo altísimo, es ser cómplice de la inercia.
    Aprovecho la oportunidad para felicitar a Alina nuevamente por el libro, pero también por su valentía política y por su excelencia como profesora, investigadora y escritora con capacidad de comunicar a diversos públicos.

  12. Agradezco mucho los comentarios y el cariño, LJC ha venido creando un espacio de articulación y un foro de personas que debatimos con respeto y profundidad, aun cuando no siempre concordemos. Mis afectos a todos.

  13. Las gracias siempre para ti, profesora, por tus artículos acertados de los que aprendemos mientras disfrutamos la interesante lectura. Gracias por tu libro con esa forma firme y honesta de situar cada detalle en el lugar y momento correctos… y por permitir que nos lo regalaran por aquí, para como ya dijeron arriba, compartirlo con quienes todavía no pueden acceder a esta publicación.
    Gracias a Harold por haberte convencido de que era imprescindible tu participación en el grupo, y por el excelente y bello prólogo a tu libro. Y a LJC, porque a partir de que la descubrí, mi emocionalidad y mi vida espiritual cambiaron para bien. LJC hizo que renaciera mi ilusión de antaño y mi esperanza de futuro.
    No se asusten. La vejez todavia no me ha dado por ser ingenua.
    Sé que no será fácil… nada nuevo para los cubanos de mi generación. Estoy segura de que ni para la dirigencia actual de la Revolución será fácil lograr el país que los cubanos nos merecemos si en realidad ese es el objetivo principal en lo adelante.
    Me siento muy feliz, y orgullosa, de que exista una juventud como ustedes.

  14. Al tiempo que estoy leyendo el libro de Alina, porque está tan maravilloso que no puedo soltarlo, sigo enclochada en el sentimiento con que terminé mi comentario anterior quiero referirme a que, a pesar de todos los pesares, me siento privilegiada de ser una cubana a quien 1959 agarró jovencita y agradecida por el triunfo de los barbudos, primero porque terminaba el sufrimiento en mi familia.
    Casi todos nuestros hombres estaban involucrados en la lucha en la ciudad. Lo que menos hacían era vender bonos a diestra y siniestra para ayudar a los alzados. Y también porque había terminado el cruel batistato que tanta sangre cobrara.
    No es lo mismo ser parte activa de muchos eventos y ver los derroteros que iba tomando Fidel, necesarios o no, sufriendo la imposibilidad de participar en debates como estos. Nos habrían declarado enemigos de la Revolución, de crear diversionismo ideológico dentro de la recién estrenada sociedad. Como digo entre mis amigos parodiando el momento, nos hubieran crucificado en medio de la plaza.
    Otra cosa es aprender por una historia a veces mal contada o contada a medias.
    Siempre veo que se refieren a los 90 del siglo pasado como el peor momento de Cuba, porque lógicamente esta generación que hace alusión a esos años no habían nacido antes del 59. No pueden recordar lo que no vivieron en los 60 y 70. En el 90 tan nombrado, ya llevábamos 30 de una férrea prohibición para todo el natural desarrollo y bienestar que nos merecemos los humanos. Lo único no prohibido era «hacer el amor». Quien tuviera la suerte de estar enamorado todo fue naravilloso. Una suerte. No me canso de repetir q ya tenia 17 años con un noviazgo desde los 16 y con fecha para casarnos a mis 19, sin apuro.
    Pero para quien no lo flechó Cupido no fue obstáculo. La paralela liberación de la mujer que trajo el momento y la adoración ciega por los «heroes» que llegaban a los pueblo y ciudades, sobre todo a la capital, facilitó la explosión del sexo por el sexo, porque era el único solaz y esparcimiento después de un día de más de 12 horas de trabajo… y, aparentemente, la forma más genuina de sentirse libres… gratis, además.
    Sé que este no es el tema de hoy y pido disculpas, pero temo que después se me olvide sugerirlo para alguien que sepa escribir sobre las tristezas de aquella difícil etapa maravillosa. Valga la disyuntiva.
    ¡¡Los primeros treinta años de la Revolución cubana!!
    Sentíamos que Fidel, era «nuestro segundo padre de la Patria y único posible guía… además, inmortal», porque a la pregunta inocente de ¿Bueno, y que pasará cuando muera Fidel? La respuesta, en cualquier colectivo, nunca fue otra que, «¡¡pero que te pasa a ti… de qué mierda estas hablando…!!!!!!

  15. Gracias Harold; me fascinó… «están movidos por un errado concepto de la disciplina política que les hace guardar silencio». Diste en el blanco. ¿Y de Alina? Demasiada Alina para estos tiempos. Gracias a ambos.

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