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viernes, octubre 30, 2020

Liberando la participación

La distinción ideológica entre esclarecidos y desorientados que da forma al mecanismo de poder real en Cuba es obsoleta y debe ser superada. No porque asuma la preeminencia del signo ideológico de la izquierda,  sino porque es parte de un sistema ideocrático que enajena la toma de decisiones de forma incompatible con el pensamiento inclusivo y plural de la Cuba actual y de la futura. Esto por sí solo ya es motivo suficiente para pensar en la transición hacia un socialismo verdaderamente participativo, donde la democracia no esté limitada por la ideología.

La ideocracia cubana tiene un nivel formativo en el trabajo político-ideológico que es dirigido fundamentalmente a las masas en tanto contraparte de la vanguardia. Sin embargo, en los últimos años de supervivencia de la Revolución ha sido imposible enlazar siquiera teóricamente el plan de progreso económico y social con el núcleo de la doctrina. Con el endurecimiento de la línea injerencista del imperialismo, el trabajo político-ideológico ha ido adoptando una posición por completo defensiva. Así, el dogma luminoso del hombre nuevo se ha reducido a la inevitabilidad de un fundamento real-socialista como única forma de preservación de la independencia y de las conquistas de la Revolución. Hoy es imposible reivindicar la idea de un hombre nuevo ideológicamente esclarecido tanto así como proponer desde el gobierno un discurso de futuro a la altura de Palabras a los intelectuales.

El nuevo tiempo viene además cargado de una pluralidad que es esencial a la persona real, amplificada por una era de comunicación sin precedente que llegó cuando menos para quedarse. Esa imposibilidad cada vez más fundamental de agrupar a las personas bajo sistemas ideológicos detallados desborda no solo nuestro modelo político real-socialista, sino también el marco pluripartidista de los modelos capitalistas representativos.

Pero si en la lucha histórica por la independencia de Cuba y por la justicia social la narrativa del hombre nuevo nos ha hecho avanzar hasta aquí, ¿cómo puede a este punto una narrativa de la participación, centrada en la persona real, impulsar hacia adelante la construcción de la sociedad socialista? La respuesta podría ser: haciendo que la responsabilidad de la toma de decisiones recaiga, por primera vez en la historia, de forma igual en todas las personas.

Un socialismo realmente democrático añadirá muchos de los derechos individuales enarbolados por las democracias liberales a la gama de derechos y libertades fundamentales conquistados por nuestro socialismo real. Esto, sin embargo, no debe confundirse con la adopción de una institucionalidad burguesa; más bien es el proceso natural en que el socialismo asimila lo que ha sido conquistado y mantenido con mucho esfuerzo por las clases explotadas en diferentes contextos. Pero además, y este punto es esencial, la narrativa de la participación sustentará un modelo de socialismo democrático verdaderamente participativo que será tan incompatible con la sumisión a un partido como con la falacia representativa del menú pluripartidista.

Esta transformación del poder real en Cuba se puede hacer desde la misma institucionalidad existente si comenzamos por liberar los mecanismos del Poder Popular, hasta hoy discípulo obediente del Partido. El Poder Popular, que organiza las comunidades en consejos locales electos en asambleas populares, es una de las más valiosas conquistas de la Revolución y establece un marco institucional para el empoderamiento popular a todos los niveles de gobierno en la república. Es en buena medida el sueño dorado de la izquierda: un diseño hecho con la clara voluntad de dignificar la representatividad política del pueblo, al tiempo que elimina los mecanismos burgueses de dominación de clase. Pero solo funcionará bien si puede separarse del acatamiento ideológico y de la circunstancia de un órgano suprademocrático que le dice todo el tiempo qué hacer y qué no.

El Poder Popular puede entonces usarse como base para el desarrollo del mejor experimento democrático de nuestro tiempo, despojándolo de las trabas formales e informales que conocemos y que continuamente iremos identificando en el ejercicio plural e inclusivo que nos marca el socialismo nuevo. Superando el esquema real-socialista, que es hoy freno más que empuje para un verdadero empoderamiento popular, la carrera por un socialismo democrático en Cuba pondrá a la persona real frente a su país como frente a una obra propia, con institucionalidad y garantías.

El modelo que emerge en la narrativa de la participación es continuidad y es ruptura. Cuando todas las personas sean capaces de influir, seguir y validar con mecanismos dinámicos de representación y canales ágiles de comunicación y supervisión a todos los niveles, los electos estarán en cierto modo mucho más cerca del dirigente sacrificado del pensamiento guevariano. La tendencia a constituir una clase privilegiada, que la persona real experimenta inevitablemente al formar parte de un aparato burocrático, sería minimizada por un electorado plural que como mínimo exigiría transparencia constante. La asamblea nacional asumiría de verdad la dirección del país y los cerebros detrás de las estrategias fundamentales de desarrollo nacional serían conocidos, discutidos y consensuados por el pueblo.

Un efecto inmediato y no menor de la implementación del nuevo socialismo será recuperar el sentido de pertenencia ciudadano, devastado por décadas de crisis y por una verticalidad estatal que responde a las bases solo indirectamente y a través de una matriz ideológica. El papel secundario que hasta hoy ha tenido el Poder Popular, siquiera sea en las cuestiones del municipio, ha lastrado la democracia al punto de que un delegado de circunscripción no es visto como lo que es: una figura política, con la sagrada responsabilidad de influir en el destino del país como miembro de una asamblea municipal. Si logramos que esa percepción cambie, que no exista una circunstancia que una persona real no se sienta capaz de cambiar a través de las estructuras democráticas, fluirá una corriente de ideas de abajo hacia arriba. Representantes cada vez más comprometidos con el elector podrán inundar todos los niveles de toma de decisiones estableciendo nuevos modos de hacer, de supervisar y sobre todo de rectificar con honestidad.

El marco nuevo de la narrativa de la participación es mucho más que anticapitalista, trasciende el concepto mismo de partido político y lo asimila. Si la creación del Poder Popular fue la ruptura con la aparente pluralidad del modelo político burgués, sujeto en realidad a los poderes económicos del capital privado, la liberación del Poder Popular en el socialismo nuevo emancipa finalmente al sistema de los dogmas ideológicos para volverlo instrumento únicamente del pueblo. Es la persona real tomando el destino en sus manos como sociedad justa e independiente, y dejará expuesta como nunca la verdadera naturaleza de la agresión externa y del espejismo capitalista. Ni un socialismo de castas ni un capitalismo de partido único, esta debe ser la dirección de nuestro progreso económico y social; y no hay problema más acuciante, más importante o más decisivo para el presente y el futuro del pueblo cubano.

Con la constitución protegiendo los ejes políticos fundamentales del socialismo nacional, acompañada eventualmente por un tribunal constitucional, la renuncia a la ortodoxia ideológica que es necesaria para el curso de la nueva democracia no implica una desideologización de la sociedad sino exclusivamente de las estructuras participativas. Toda persona real carga una ideología propia de la que es más o menos consciente. Es de esperarse que en una Cuba educada por la Revolución en valores socialistas, todas las vertientes de la izquierda, incluyendo por supuesto la línea del socialismo real, tendrán siempre una gran representación.

Al Partido, que ha tenido la tarea histórica de resistir y preservar el legado revolucionario hasta la actualidad, le esperaría en la Tercera República un rol mucho más de base que implicaría el rediseño de su dinámica interna. Pero antes que eso, en la posición que adopte frente a la concepción y el establecimiento de la nueva narrativa de la participación, le podría esperar uno de los retos más importantes de su historia y de toda la del socialismo.

16 Comentarios

  1. Egor, dice … «la narrativa de la participación sustentará un modelo de socialismo democrático verdaderamente participativo que será tan incompatible con la sumisión a un partido como con la falacia representativa del menú pluripartidista.» … mas perdido que un gato ciego en una ratonera! por un lado pide que no se puede ser sumiso a un solo partido, eso es logico, pues necesariamente no representa toda una sociedad en su conjunto, hoy, considero que el PCC representa menos de la mitad de la sociedad cubana, pero considerar el multipartidismo una falacia, nos lleva a preguntarnos, que quiere el autor? si un partido no es bueno, tener varios es peor?? ese es el problema de los centristas, quieren ser bisexuales politicos, cuando el mundo ya marcha por el genero sexual binario! 🙂 🙂 🙂 saludos 😉

  2. Cuando leo al Sr. Hockyms y su «Tercera República» no puedo evitar ceder a las lágrimas. Será tan bella y funcional [la «Tercera»] que la «Primera » y la «Segunda» no serán otra cosa que la quintaesencia de lo mal hecho o burdas caricaturas de sociedad.
    El único problema es que para que llegue ese glorioso día primero habrá que convencer a los gobernantes de la «Segunda» para que permitan los cambios necesarios.
    Y algo me dice (malpensado como soy) que primero se quedarán muy serios y luego casi se desmayarán de tanto reírse.

    • 100 % de acuerdo Graciano, ninguna reivindicación en la historia se ha dado sin lucha, ya sea armada o pacifica, si están esperando por la buena voluntad de los actuales gobernantes se van a quedar como la novia de Pacheco.

  3. Y sigue el autor con la zanahoria de «la tercera republica» para ver si es posible que el mulo de la crisis dé algunos pasitos mas y que los de la «segunda» puedan seguir disfrutando de «las mieles» mientras piensan en hacernos el «favor» de la democracia.

  4. Excelente contribución teórica la de Hockyms, el debate sobre la participación en Cuba es esencial para el futuro. Mucha tela por dónde cortar en este texto.
    Harold

  5. Jajajajajaja… Mmmmm… 🙁
    ¡Qué manera de adornar la realidad del «modelo» cubano!
    Me pregunto por qué el autor jamás menciona el verdadero fundamento del socialismo teórico, dónde el Estado no administra nada; tampoco hace referencia directa a lo que está mal en Cuba desde hace casi 60 años: ¡¡el Estado lo maneja todo!! y nos trata como a niños malcriados que debe educar constantemente a la obediencia y la disciplina.
    ¿Qué es eso de la tercera república? ¿De dónde salen ese concepto? ¿Ese es su término para que toda esta verborrea parezca «cool»?
    Cuba no necesita más instrumentos teóricos, ni muelas analíticas, ni pautas ideológicas, ni definiciones políticas. Lo sé porque Cuba no es su gobierno, ni un sistema político, ni los representantes en la ONU. Cuba ni siquiera es lo que ven la mayoría de turistas que visitan el país.
    ¡Cuba es todos nosotros! Los que están en la isla y los que no. Los que la sufren y los que la ríen, los que la lloran y los que les importa un carajo. Es el marabú, el abandono, el regionalismo. Es el velado sueño húmedo de construir un país dónde aún vivimos a mediados del siglo 20. Es la ilusión de hacer que los cubanos que están afuera quieran regresar a hacer sus vidas y los que están adentro puedan salir a ver la vida.
    ¡Hay tantas cosas mal con el gobierno actual, con las aberraciones políticas y económicas que Fidel introdujo! Abusando de la confianza que se ganó y gozó y luego de la autoridad que él mismo se atribuyó, hoy somos resultado de un fatídico experimento personal, de pasiones que nuestros padres y abuelos creyeron propias, de la vanidad de creerse héroes del mundo, de la triste y dudosa ventaja de ser pioneros de un sistema político en esta parte del mundo(nunca sometido a urnas ni plebiscito, por cierto, pero si lo decía Fidel debía ser bueno) y luego capricho tas capricho, Fidel y su ¿gobierno? Molderaron Cuba cuál si se tratara de su propia casa, decidiendo dónde y de qué sería tal fábrica, tal pueblo, tal inversión. Cómo que cuando comería cada uno. Qué y cómo pensaría y diría cada cuál.
    Realmente es triste que haya tantos «analistas politólogos» que pretendan que todo está a medias por x y por y, que solo hacen falta unos toques mágicos para que sea lo mejor del mundo, lo nunca visto! Ellos lo ven clarísimo! Casi nunca desde dentro y he notado que muchas veces ignorando la historia de Cuba.

  6. «Hoy es imposible reivindicar la idea de un hombre nuevo ideológicamente esclarecido tanto así como proponer desde el gobierno un discurso de futuro a la altura de Palabras a los intelectuales»

    Esto es lo que pasa cuando mientes a la gente. Muchas promesas de «hombre nuevo» desde el comienzo de la revolución y el resultado en 60 años ha sido un desastre que ni siquiera quieren ver. Hablar de futuro aquí es como seguir echando mas mentiras sabiendo ya que todos te conocen como tal por no haber cumplido tus promesas desde el inicio.
    ___

    «Un socialismo realmente democrático añadirá muchos de los derechos individuales enarbolados por las democracias liberales a la gama de derechos y libertades fundamentales conquistados por nuestro socialismo real.»

    No hay tal cosa como «Socialismo democrático». En una democracia real, el pueblo que debe ser el dueño y señor que elige lo que quiere, escoge entre las distintas tendencias políticas cual será la que regirá los destinos de la nación por un período de tiempo limitado. Al finalizar ese período vuelve a elegir otra tendencia o continuar con la misma según entienda haya sido la gestión de gobierno durante ese tiempo. El Socialismo es una tendencia mas y no tiene porqué excluir a las demás. Ahora me dirán que en Cuba escogimos el Socialismo y eso es lo que queremos, pero pregunto yo: Si tan conscientes estamos que queremos Socialismo (valga la redundancia), ¿porqué necesitamos excluir otras tendencias políticas? ¿No sería siempre elegida por mayoría?

    ¿Ventajas de una democracia real? …Muchísimas!…, eliminaría de cuajo la justificación para mantener el Bloqueo externo y supuestamente también el Interno. Devolvería al ciudadano esos derechos que nuca debió de perder. Legitimaría a quien fuera que quedase en el gobierno. Garantizaría (con la oposición) el tener una contra parte para evitar desmanes de los gobernantes y si continuo nunca termino.

  7. Teoria Hockyms ?………esto esta igual que encontrar quien se pone la manzana en la cabeza para que otro le lance la flecha de la ballesta…..o que raton le pone el cascabel al gato ?
    Hacia donde ir ……………..si es que vamos ,,,,,,,,,unipartidismo democratico o multipartidismo liberal ?
    Para cambiar hay que tener voluntad de cambiar y estar obligado a cambiar por las condiciones generales existentes .
    Alguna de esas premisas existen en la direccion central del Pais como para que sea una nesesidad urgente la implementacion de ……cambios principales en la organisacion del estado cubano ?
    NO…….se continua a sobrevivir sin perder el poder . entonces …..?
    No existe en el pueblo una nesesidad prioritaria de imponer cambios drasticos en las estrusturas de gobierno y direcion pôlitica .
    Esa masa critica que obliga mediante diferentes manifestaciones a los gobiernos a reprimirprimero y ofrecer cambios despues ….NO existe en la Cuba de hoy .
    Esta el pensamiento y las acciones de la contra , esta en la cabesa y las teorias de los revisionistas de izquierda (como yo) , de los centristas (como Hockyms ) , de los progresistas como la profesora Alina, de gente de pueblo pobre cansados de esperar por promesas futuristas y de ciencia fiction , por los emigrados que quieren una relacion normal , por los que cansados del bloqueo yanqui que quieren su eliminacion ya . por los nuevos ricos que quieren su parte de poder politica , por los jovenes que no tienen una renumeracio adecuada a sus altos estudios echos , a los defensores de causas diversas justas como los animales, por los que quieren ver al pueblo como verdadero propietarios y conductores de sus vidas , los que defienden el estado quo y amarian cambios diversos que no cambien la esencia actual , etc……….son muy diversas las tendencias de extremo a extremo pero cada una por su lado y a su manera , en la legalidad o la ilegalidad , incluso se contraponen y se balancean …….asi que de esa forma lo mas normal es que la agenda oficial se imponga y perdure .
    Quizas un dia alguna tendencia contraria a la actual pueda acumular fuerza suficiente para inclinar la balanza pero lo mas seguro es que el poder actual va a sumar las pequenas reinvidicaciones como la de protecion a los animales y va a luchar ferozmente como hasta ahora contra las que proponen cambios mayores .
    Tiempo al tiempo …….a continuar buscando por las diferentes vias posibles lo quer cada tendencia quiere …….ahora continua el tiempo del Socialismo de corte stalinista.
    Voy a tratar de quedarme realista mientras pienso en algo mejor ……al final es mejor que ser luchador utopico al lado de las teorias de Hockyms

    • Manuel «unipartidismo democrático» es un oxímoron. Si es unipartidista no es democrático; y si es democrático no puede ser unipartidista. Porque partido viene de parte y si el todo lo gobierna una parte no es gobierno del pueblo porque el pueblo lo es todo.

  8. A vueltas con el «Socialismo realmente democrático» cuando lo necesario es la Democracia sin más, sin ningún apellido; la única real.

  9. Mis debates en twitter se basan precisamente en las ideas de su estudio, no estaba lejos de la verdad. ?serà capaz la izquierda de recuperar conceptos como democracia, derechos humanos, libertad de expresiôn y otros, intrinsecamente progresistas y hoy armas de la derecha?. Le invito a escribir sobre el tema.

    Creo que Cuba tiene potencial para iniciar un proceso democràtico a gran escala ?falta la voluntad polìtica? ?se debe realmente al sentimiento de plaza sitiada?. Se percibe la necesidad de una nueva revoluciôn. el concepto de Tercera Repûblica es genial.

  10. ?Podrìa ser el renacer del trabajo polìtico ideôlogico la reorientaciôn hacia la democratizaciôn de la sociedad y el sistema polìtico? ?existen señales de movimiento en esa direcciôn?.

    He estado observando señales tìmidas todavìa de una descentralizaciôn de poder mediante transmisiôn de responsabilidades hacia la base. Particularmente en la preparaciôn de la autonomia local, una instituciôn para asuntos constitucionales y la conversiôn de comisiones electorales locales en ôrgano permanente de consulta popular sobre temas de incidencia social. ?habràn comprendido loa decisores el callejôn sin salida del socialismo real?.

    • Me hago sus mismas preguntas, Osmel. Y me felicito por acopiar paciencia y llegar al final del fórum. Encontrarse por este forum a personas inteligentes, tan inteligentes que tengan mas preguntas que certezas, suele ser poco frecuentes.

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