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jueves, octubre 22, 2020

El trabajo: ¿deber, derecho u obligación?

Por: Daniel Vega Fernández

El debate constitucional es orden del día en la sociedad cubana. Cada uno de sus tópicos ha levantado numerosas polémicas en nuestro polémico pueblo. La divulgación mediante el análisis por especialistas cualificados, muchos de ellos involucrados en la redacción constituyente, de los diferentes artículos del texto constitucional, a través de la televisión nacional, es una estrategia acertada, que sitúa la discusión en el centro del hogar cubano.

Recientemente en uno de estos espacios la decana de la Facultad de Derecho de la Universidad de la Habana Dra.  Marta Moreno Cruz, tocaba uno de los temas a mi juicio más polémicos y comentados: El trabajo como deber, derecho u obligación en la sociedad cubana (artículo 31 capítulo II).

La doctora Moreno Cruz, argumentaba en ese espacio que no se puede conceptualizar el trabajo como una obligación sino como un deber porque “el Estado no tiene actualmente la capacidad de garantizar el empleo de cada uno de los ciudadanos aptos para trabajar”. Con todo respeto que los conocimientos jurídicos de la doctora Moreno Cruz se merecen, a este autor, ese argumento le parece sumamente torcido.

En su ensayo “El socialismo y el hombre en Cuba”, Che, nos dejó dicho “Hacemos todo lo posible por darle al trabajo esta nueva categoría de deber social (…) basados en la apreciación marxista de que el hombre realmente alcanza su plena condición humana cuando produce sin la compulsión de la necesidad física de venderse como mercancía». Sin embargo el propio Che, aseguraba que la socialización de los medios de producción sobre la propiedad privada no basta para provocar un cambio en los individuos, cambios que necesariamente serán largos y que no se puede aspirar a que sean completos en un corto período en los cuales el trabajo ha de ser lo que todavía es hoy, obligatoriedad compulsiva social, para transformarse en una necesidad social. Lamentablemente ese largo periodo de tiempo no ha concluido después de 60 años de historia revolucionaria.

En una sociedad socialista, donde se subsidian la Canasta Básica, la Salud Pública, la Educación, el consumo eléctrico, el consumo hidráulico, el acceso al deporte y a la cultura entre otros, el trabajo no puede ser de ninguna manera deber moral sino compulsión legal. Es un lujo que esta sociedad no puede darse si quiere sobrevivir a su propia ineficiencia y validar la viabilidad del socialismo con la práctica del día a día.

La otra cara del planteamiento de la doctora Moreno Cruz siguiendo el razonamiento lógico, sería que, entonces, para ser justos con los que se si aportan a la sociedad con su trabajo aquellos que no lo hacen, estando en plena capacidad de hacerlo, deberían pagar todos las prestaciones sociales antes mencionadas, en moneda dura y a precios del mercado mundial. Algo que sería bien difícil de asimilar por esta sociedad después de 60 años de socialismo “con todos y para el bien de todos” .

Otra distorsión en el argumento, es que el nivel de ocupación del empleo estatal, está bien lejos del pleno empleo, con notables déficits en áreas como: construcción, agricultura, servicios comunales, servicios de limpiezas en hospitales, docentes, etc. Áreas todas que no se caracterizan por la “búsqueda” que tanto menciona el personaje de Ruperto, genialmente caracterizado por el actor Omar Franco. Incluso en centros estatales con salarios por encima del promedio como el grupo Biocubafarma, donde se desempeña el autor, el pleno empleo está lejos de alcanzarse. Luego el condicionante ético de no tener empleos que repartir para poder exigir no se sostiene.

Otro enfoque a esta problemática, parte del concepto de deshacernos de actitudes paternalistas absurdas y dejar de ver al Estado como padre protector que debe garantizar el empleo a todos y no como el regulador con el deber de exigirnos que aportemos todos a lo que todos construimos.

Algunos argumentarán que experiencias anteriores como la conocida “Ley de la vagancia”, han generado malas experiencias que tienden al extremismo. El parecer del autor es que la exigencia sobre la obligación de trabajar no debe ser coercitiva o punitiva sino tributaria. Un impuesto progresivo anual por estar más de 6 meses sin empleo, ya sea en el sector privado o estatal. Una forma de que todos incluso el que vive de remesas contribuyan a los gastos sociales comunes y a cambio ganen acceso a la seguridad social. Esta idea tendría un feliz corolario, proveyendo el acceso a la seguridad social, a las amas de casa, que muchas veces por circunstancias de la vida se encuentran, repentinamente, sin pareja y sin experiencia laboral y se ven obligadas a formar parte del mercado informal.

La polémica está servida, que cada quien saque sus propias conclusiones.

32 Comentarios

  1. Interesante tema. Hay muchísima tela por donde cortar. Si tuviéramos acceso a cuanto la Dra. Marta Moreno Cruz dijera sobre el tema…podriamos profundizar en la comparación.
    El autor plantea realidades; pero creo que las soluciones se apartan de lo correcto en materia de seguridad social.
    Bello fin de semana a todos.

  2. A LJC y a todos. Big Point, Still Big Point y «Bug Point» son lo mismo. Cuando participo desde mi phone aparezco como el segundo. Desde mi tablet y/o computer entonces soy «Bug…»
    No sé que ha pasado. Intentaré registrarme de nuevo…porque en realidad soy uno solo.
    Un abrazo a todos.

    • Una opinión: no pasa nada con esos nicks, porque es fácil ver que son la misma persona y nadie trata de engañar. Muy distinto es el caso de quienes ocultan sus intenciones con nicks falsos o como ha pasado alguna vez, robando a otros comentaristas los suyos.

  3. interesante punto de vista que sirve la mesa para el debate y enriquecimiento. me parece quizas algo exagerado o abarcador de todas las categorias sociales, digase las amas de casa, pero coincido que no se puede dejar como un simple deben, en una sociedad en que hasta ahora ha predominado el criterio de que tenemos derechos, pero no deberes.

  4. Pensé que la época de los sueños tropicales en ese Socialismo puro habían pasado o al menos solo perduraban en esa rancia extrema Comunista que los años que acumulan en su haber les hace imposible cambiar de forma de pensar, Mucho me sorprende leer de gente joven que han tenido que vivir la realidad del despelote del Socialismo de bloque al Socialismo monopolista de estado el concebir las ideas de Ernesto Guevara de su ensayo “El socialismo y el hombre en Cuba” como válidas para la Cuba actual. Me atrevo a sugerirle leer una entrevista al intelectual Cubano Alfredo Guevara en donde el afirmaba “Nunca ha existido el socialismo, tampoco en Cuba. En Cuba lo que hay es una sociedad más solidaria, más preocupada por lo social. Nuestro proyecto original ha sido deformado y la única esperanza que nos queda es que tengamos la fuerza para cambiar, no la imagen sino la esencia estructural del proyecto. Si me equivoco, entonces habré perdido toda mi vida y será una novela como la he soñado, pero trágica. Porque lo único que merecería mi vida es que me suicidara.”. Usted pretender aceptar como valida conceptos validos de una sociedad socialista en la devenida sociedad más socializada que es lo único logrado en este experimento social de la revolución cubana y eso claramente no funciona ni funcionara jamás. Aquí le dejo el link para todos de la entrevista. https://www.letraslibres.com/espana-mexico/politica/entrevista-alfredo-guevara.
    Al gobierno de Cuba no le han quedado mas camino que intentar mantener un socialismo de estado en sus muy validas políticas sociales, pero desde la perspectiva real que el sistema económico del socialismo no funciona, y es por ello que tiene que volver a aceptar el valor productivo y creativo que genera la pequeña y mediana empresa privada, que unido a esa inversión de capital foráneo que Cuba desde el 1994 intenta cristalizar pero sin los resultados esperados, logren mantener a flote eso que usted mal considera subsidio y otros señalan como gratuidades en el Socialismo Tropical.
    Es mi opinión que al señalar “En una sociedad socialista, donde se subsidian la Canasta Básica, la Salud Pública, la Educación, el consumo eléctrico, el consumo hidráulico, el acceso al deporte y a la cultura entre otros, el trabajo no puede ser de ninguna manera deber moral sino compulsión legal.”. Su primer error es de percepción, el estado socialista no subsidia nada, los gastos relativos a todas esas actividades que usted señala son pagadas por los trabajadores todos, lo que pasa es que erróneamente si se subsidia por igual a todos los miembros de la sociedad tan dispareja como la que se ha llegado, mientras el pago por ello recae solo en el amplio sector que dobla el lomo en la empresa estatal y una relativamente nueva política tributaria que adolece del mismo tema que toda la sociedad Cubana actual, LA DOBLE MONEDA, el doble estándar económicamente que es imposible controlar y por tanto auditar, la misma distorsión ese que disfraza toda una serie de estupideces económicas que al propio estado le ha sido imposible enderezar temerosos del costo social que podría acompañar su corrección.
    Mientras el ciudadano común no sienta que trabajando recibe una compensación económica (salario) que representa la mejor forma de salir delante, de lograr prosperidad para su vida y la su familia la situación actual será incorregible, muchísimo menos será corregible con medidas punitivas. Devolver el valor de la retribución monetaria devenido por salario, eso que Guevara llamo “la compulsión de la necesidad física de venderse como mercancía” en un sistema que, al no ser socialista, ni las empresas propiedades de los trabajadores si no de un “estado socialista abstracto”, al individuo se le dan dos opciones de venta de su fuerza de trabajo al estado o al privado, y por el momento la lógica va mostrando que el privado paga más, al estado solo se le trabaja si hay “búsqueda” que todos sabemos los otros problemas que vienen aparejados al robo y la corrupción incontrolable que hoy se tiene.
    Otra cosa también común hoy es que, como en cualquier otra anterior sociedad desarrollada (ninguna socialista) lo empresarios siempre serán una minoría y en Cuba parecen se va dando también la transición al sector privado de la burguesía socialista como en el resto de los ex países socialistas del bloque.
    Disfrute del fin de semana y ojala este blog vuelva a tener las decenas de comentarios que hoy imagino quedan en moderación, porque me es imposible pensar que temas tan actuales solo sean de interés de tan pocos participantes.

  5. Nunca se debe obligar a nadie a trabajar,en una sociedad siempre habrán personas que no trabajan,incluso en las mas prosperas,si se obliga,estaremos cayendo en la esclavitud,muchos de los que reciben remesas y no trabajan aportan más que los que trabajan,una remesa de 100 dólares equivale a unos cuatro salarios medios,en cuanto al Marxismo,Marx después de los 32 años más nunca trabajo,unos de los problemas a resolver en Cuba es la canasta basica,que ayuda y muchos la agradecen,pero no se puede subvencionar a un ingeniero,un dueño de negocio o un médico de la misma manera que subvenciona a un jubilado,eso solo aumenta la desigualdad.

  6. El tema es interesante y controvertido pero nos da la posibilidad de emitir un criterio u otro sin caer en la falsa concepcion de que tenemos la verdad absoluta en nuestras manos.

    La situacion en Cuba es muy especial, pues todo lo que se analice, discuta y polemice esta marcado profundamente por el efecto negativo, criminal, genocida y terrorista que significa un bloqueo comercial, economico, financiero y social por mas de 60 anos y la cuenta se prolongara aun mas si tenemos en cuenta las ultimas declaraciones de los representantes del terrorismo miamense y sobre todo de los cubanos americanos que desde el congreso y el senado de los Estados Unidos, defienden intereses personales, egoistas, contrarrevolucionarios y sobre todo expoliadores del contrribuyente norteamericano, pues no estan defendiendo algo justo, legal y de extrema importancia para ese pais y pueblo, sino el dinero que se le dedica a la contrarrevolucion como politica del estado de ese pais, que ha hecho millonarios a unos cuantos de esos personajes en ese pais y fuera de el y desean continuar ordenando la vaca norteamericana hasta que esta se seque y no de mas dinero a estos facistas elementos.

    El trabajo en Cuba en esta etapa debe de ser una obligacion legal, juridica y moral, pues de el dependen que podamos seguir en esta frontal lucha contra el pais mas rico y poderoso de este mundo, que ha hecho suya la idea y el proposito de destruir todo lo que se ha construido y logrado durante estos 60 anos, como dijo el Che para cambiar ese concepto de obligacion tomara mas tiempo de lo que se penso, y mucho mas si seguimos bajo el impacto directo del mencionado bloqueo, los ataques mediaticos de todo tipo, las operaciones de falsa bandera y el surgimiento en nuestras tierras de america y el caribe del facismo, de igual calidad y criminalidad que los que existieron en Europa en los anos 30 y 40 del pasado siglo.

    La discusion puede continuar por largo tiempo, pues la ineficiencia de algunos sectores de la economia esta marcada por lo ya senalado y por los males existentes y que no todos los cubanos luchan por erradicar con denuncias y enfrentramientos sin temor o miedos de tipo alguno, pues la corrupcion, el robo, el trapicheo, la vagancia, el vandalismo, los burocratas y sus socios del negocio de la contra, unidos a los mercenarios al servicio de una potencia extranjera como lo es los Estados Unidos de America, por lo que el trabajo en la nueva constitucion debe de aparecer como una obligacion y el que no lo entienda asi, debe de ser penalizado con el pago de multas constantes y sonantes en cualquiera de las dos monedas existentes ( sino paga pasa a ingresar las filas de presos que tendran que trabajar para pagar su manutencion en la carcel) y basado en el nivel de vida que muestre el vago o vagos pues los recursos que posee y gasta no caen del cielo ni se fabrican en una vivienda cualquiera del pais.

    No hay dudas que la presion social es un arma a utilizar para lograr la eficiencia y productividad que el pais necesita sin demoras de tipo alguno, recordemos que el enemigo trabaja en nuestra contra todos los dias y las 24 horas del dia, los mueve el odio, los deseos de venganza contra el pueblo de Cuba y el negocio millonario de la contra en los Estados Unidos de America, aqui, en el pago por vago voluntario y netamente contrarrevolucionario, entran los senores mercenarios al servicio de una potencia extranjera, no lo podemos dejar que escapen en esta ocasion, pues ellos reciben dinero del norte revuelto y brutal que los mantiene aunque los desprecie, por tanto que paguen y sino que sufran prision.

    Tema interesantisimo y necesario para mejorar las condiciones de vida de los que trrabajamos y nos sacrificamos por el pais, el pueblo de a pie al cual pertenecemos, el gobierno de los historicos y sus continuadores, el partido unico que es el maximo representante de los cubanos y por las organizaciones civiles que cumplen labores necesarias e imprescindibles para el pueblo y por el pueblo.

  7. Salvo que me equivoque como hace poco, el texto constitucional vigente dice que: «ARTICULO 45. El trabajo en la sociedad socialista es un derecho, un deber y un motivo de honor para cada ciudadano.»

    Si la propuesta a discusión dice que «ARTÍCULO 31. El trabajo es un valor primordial de nuestra sociedad. Constituye un deber, un derecho y un motivo de honor de todas las personas en condiciones de trabajar. Es, además, la fuente principal de ingresos que sustenta la realización de los proyectos individuales, colectivos y sociales. » no parece que haya cambio de criterio acerca de cómo queda definido el concepto trabajo en una sociedad socialista.

    No acabo de entender el post, dado que dice cosas correctas, otras muy extrañas como ese curioso impuesto al desempleo.. » Un impuesto progresivo anual por estar más de 6 meses sin empleo,», cuando lo que va a ocurrir es que las tasas de desempleo en la isla, aumentarán como en todas partes y aunque, ojalá, no se produzca un aumento de las tasas de desempleados, el concepto no es muy acertado. porque salvo cuatro mangantes y otros cuatro vividores del cuento político, nadie quiere estar sin trabajar, ni en Suecia ni en Cuba.

  8. Queridos jóvenes:

    Las complicaciones de un paciente hospitalizado, que está saliendo de la gravedad en que cayó hoy hace un mes, me impidió participar en el interesante tema de ayer del DrCs Miguel Alejandro Hayes sobre la “Constitución y la enajenación”… Muy relacionado con el de hoy, “El trabajo: ¿deber, derecho u obligación?”, de Daniel Vega Fernández, que no tengo conocimiento de su categoría científica, pero, que demuestra dominio de este eslabón fundamental de la cadena de acontecimientos, de Cuba y el mundo: la razón de todos los males y de todas las luchas de los oprimidos contra sus opresores, desde el pecado original hasta estos tiempos postreros.

    «ENAJENACIÓN» comúnmente se refiere a un sentimiento de separación, de estar solo y lejos de otros. Pero desde el punto de vista material, la enajenación se refiere a LA SEPARACIÓN DE LA MASA DE ASALARIADOS DE LOS PRODUCTOS DE SU PROPIO TRABAJO.

    Marx expresó primero esta idea, de forma algo poética, en sus Manuscritos de 1844: «El objeto que el trabajo produce, su producto, se presenta como algo opuesto a él, como una fuerza independiente del productor».

    El 31 de octubre de 2003, Paul D’Amato lo explicó MUY BIEN: “La mayor parte de nosotros no es dueña ni de las herramientas, ni de la maquinaria con que trabajamos, como tampoco de los productos que producimos–estos pertenecen al capitalista que nos empleó. Pero todo con lo que (o sobre lo que) trabajamos en algún momento provino del trabajo humano. La ironía es que dondequiera que miremos somos confrontados con la labor de nuestras propias manos y cerebros, y sin embargo estos productos de nuestro trabajo aparecen como cosas fuera de nosotros, y fuera de nuestro control.”

    Y en nuestro CUBANO caso se repite esto expresado por Marx:

    «Así que el trabajador se siente a si mismo cuando no trabaja; cuando trabaja, no se siente a si mismo. Se siente augusto cuando no trabaja, e incómodo cuando trabaja. Su trabajo, por lo tanto, no es voluntario sino forzado, es trabajo forzado. Es, por lo tanto, no la satisfacción de una necesidad pero un mero medio de satisfacer las necesidades fuera de éste. Su carácter enajenado es demostrado claramente por el hecho de que tan pronto como la compulsión física (o similar) deja de existir, se le rehuye como a la peste».

  9. Bueno, me veo obligado a disentir del post, como está redactado en el actual proyecto de constitución lo relativo al trabajo me parece correcto, una observación al autor, debe entenderse que cuando se dice por parte de la profesora que el estado no le puede garantizar el empleo a todos se refiere también a los que realizan trabajos por cuenta propia, pues todavía hay mucho por organizar en ese aspecto, incluso, el autorizo a ciertas patentes se detuvo hasta nuevo aviso, en esas condiciones no es posible garantizarle empleo a todos, por otra parte, ya está más que demostrado que las leyes y métodos coercitivos están condenados a fracasar más tarde o más temprano, mi consideración es que el problema se resolverá en la medida en que el trabajo pase a ser la principal fuente de ingresos, y que este dependa de la cuantía y calidad con que se haga, sea en la producción de bienes o en la de servicio, si estos criterios se toman como principios, el problema del trabajo en Cuba debe ir paulatinamente dejando de ser un problema.

    • @ELP

      Sin duda, marear la perdiz, está bien pero es poco productivo… Leo dices algo sensato que es que «mi consideración es que el problema se resolverá en la medida en que el trabajo pase a ser la principal fuente de ingresos» y he recordado que eso mismo, así lo entiendo, lo aporta el proyecto de texto constitucional cuando dice que es «la fuente principal de ingresos»

      ARTÍCULO 31. El trabajo es un valor primordial de nuestra sociedad. Constituye un deber, un derecho y un motivo de honor de todas las personas en condiciones de trabajar. Es, además, la fuente principal de ingresos que sustenta la realización de los proyectos individuales, colectivos y sociales.

      Sin duda, el trabajo, y en el texto, aparecen las condiciones que en un estado socialista deben darse… por ejemplo que a igual trabajo igual sueldo (no pasa en el capitalismo), ha de ser la principal fuente de riqueza de una nación, dado que un estado socialista es un estado de trabajadores y trabajadoras: lo expresa el ARTICULO 1. Cuba es un Estado socialista de trabajadores de la Constitución Cubana.

  10. Queridos jóvenes:
    En la producción capitalista, los bienes se producen para el mercado, para obtener una ganancia… Para la burocracia oportunista, escaladora de posiciones no tienen ni esa connotación, como no son los dueños, solo empleados no productivos… Y con sus ineficiencias IMPRODUCTIVOS… (Recuerden las 1 445,9 toneladas de pulpas de mango y de guayaba, detectadas, que se habían vencido en los almacenes sin utilizarse… Granma contó la historia, que pone al descubierto brechas en el control de los bienes del Estado).

    Qué se produce, en este sentido, es inmaterial, para los trabajadores, como también es completamente inmaterial para los capitalistas… Y en NUESTRO CASO Cuba también para los funcionarios INFUNCIONALES.

    Como en el Capitalismo, lo que importa para el trabajador, es que él o ella obtengan una remuneración adecuada por su trabajo… Y ni eso lo cumplen como lo trazo Marx en la Crítica al Programa de Gotha.

    Para los capitalistas lo que ellos hagan mientras tenga un mercadeado y pueda ser vendido con una ganancia, les interesa un comino si son piedras o agua embotellada… TODO LO CONTRARIO a «nuestros» funcionarios INFUNCIONALES.
    En este proceso, el capitalista ve al trabajador como un mero componente de la producción, un bien (su trabajo) PARA SER EXPRIMIDO TANTO COMO SEA POSIBLE… Cualquier parecido a lo que NOS sucede con nuestros «representantes» empresariales ES PURA INTENCIÓN para derrotarnos por medio de las elecciones, como en la Europa del Este.

  11. El Estado no subsidia la canasta básica, ni la electricidad, ni el agua, ni el acceso al deporte ni a la cultura. Mucho menos regala los servicios médico o la educación. El Estado utiliza las ganancias producidas por los medios de producción cubanos, que son del pueblo, más el plusproducto (que el capitalismo se llama plusvalía) producido por cada trabajador para pagar esos gastos en educación y salud. No los regala, pues el Estado no es dueño ni crea nada, solo administra. Si el Estado hace un hotel y las ganancias producidas por ese hotel se revierten en prestaciones sociales, no es que el Estado lo esté regalando, pues el dinero para hacer el hotel, es del pueblo. Por otra parte, hablar de precios de servicios en mercado internacional y aplicarlo a Cuba es absurdo, porque Cuba y los trabajadores cubanos funcionan y cobran en moneda nacional. Por lo tanto, no podemos hablar de que el Estado subsidia la electricidad, porque una factura de equis kilowats que en otro país, vale 50 dólares y en cuba vale 125 pesos, o sea, 5 dólares, sea una factura subsidiada, ya que el obrero cubano cobró su salario en pesos cubanos, no en dólares. Siguiendo con este ejemplo. Un trabajador cubano, pongamos que cobra 1000 pesos (un salario más de lo normal) Una factura eléctrica de cien pesos (muy frecuente en cualquier casa) representa un diez por ciento de su salario, no representa un subsidio para nada, a efectos del trabajador. Si fuéramos a hablar de subsidio, en ese sentido, igual podríamos decir que el obrero subsidia su trabajo. Pues un soldador de un dique seco, que cobra 1000 o 1500 pesos, o sea, 40 o 60 dólares, por un trabajo que en cualquier lugar del del mundo se paga a 2000 dólares o más, está subsidiando al Estado su mano de obra.
    Ah, no todos los trabajos en Cuba recaudan sus beneficios en divisa, es verdad, pero los que sí lo hacen funcionan bajo esta misma lógica. Ah, no todo el mundo trabaja, también es verdad. Hay que comérselos con papás. Pero incluso los que no trabajan, (negociantes ilegales o gente que vive de remesas) cuando va a comprar en la shoping paga impuesto del 200 por ciento por los productos. Eso también suma. Todo este tabaco, esta muela vizca, es a causa de leer y releer que el Estado es paternal, que el Estado es un Ente divino que regala las cosas. Nada surge de la nada, el estado no es una persona generosa, ni un dios todopoderoso que crea bienes y servicios, como el maná que alimentó a los hebreos en el desierto. El tema da para mucho más, pero ya me cansé por ahora y tengo que seguir subsidiando mi trabajo. gracias.

  12. Queridos jóvenes:

    Les reitero lo que expliqué en mi trabajo «LA DIFAMADA PROPIEDAD»:

    Desde que surgen como clases está el enfrentamiento entre la burguesía y el proletariado, que fue MEDIOCRIZADO por la acción ¡TRAIDORA! de la pequeña burguesía, utilizada muy bien por Oliverio Cromwell como Partido de los Niveladores, para aplastar al Partido de los Cavadores, el del naciente proletariado inglés, logrando que la Revolución Burguesa no fuera tan revolucionaria.

    Esa función de la pequeña burguesía fue denunciada, por la Teoría Científica Marxista y, de forma magistral, por Marx en la “CRÍTICA AL PROGRAMA DE GOTHA”.

    Federico Engels, en su obra “Contribución a la Historia de la Liga de los Comunistas” demostró que “NO ES EL ESTADO EL QUE CONDICIONA Y REGULA LA SOCIEDAD CIVIL, SINO ÉSTA LA QUE CONDICIONA Y REGULA EL ESTADO, Y DE QUE, POR TANTO, LA POLÍTICA Y SU HISTORIA HAY QUE EXPLICARLAS POR LAS RELACIONES ECONÓMICAS Y SU DESARROLLO, Y NO A LA INVERSA.”

    Marx y Engels demostraron que cuando el Proletariado logra la derrota de la burguesía, DESTRUYE su Estado Burgués Capitalista, y construye el Estado PROLETARIO, para defender la sociedad proletaria de las demás sociedades con que tiene que relacionarse, un Estado diferente a los anteriores, por ser su PODER DE ABAJO HACIA ARRIBA, al arrebatarse la propiedad mal habida a la burguesía, y la pasa a los trabajadores, VERDADEROS DUEÑOS de esas riquezas, por ser sus creadores.

  13. Queridos jóvenes:

    Marx analizaba en la Crítica al Programa de Gotha:

    «El que los obreros quieran establecer las condiciones de producción colectiva en toda la sociedad y ante todo en su propio país, en una escala nacional, sólo quiere decir que laboran por subvertir las actuales condiciones de producción, y eso nada tiene que ver con la fundación de sociedades cooperativas con la ayuds del Estado (se refiere al burgués). Y, por lo que se refiere a las sociedades cooperativas actuales (mancornadas por el Estado burgués), estas solo tienen valor en cuanto son creaciones independientes de los propios obreros, no protrgidas ni por los gobiernos ni por los burgueses.» Destacando la actitud burguesa de quererlas hacer fracasar, porque las cooperativas son el germen de la nueva propiedad social COMUNISTA.

  14. Queridos jóvenes:

    Cuando REAL Y OBJETIVAMENTE los trabajadores son los DUEÑOS DE SUS CENTROS LABORALES, ¡¡¡DE TODOS!!!, se trabaja por placer, por la conciencia de que su trabajo edifica su futuro, el de los suyos y el de toda la sociedad, hasta se descansa en actividel, edificadora del sí propio.

    Yo no trabajo… YO DISFRUTO.

  15. Daniel es que creo que estás enfocando el criterio de la decana sin conocimientos de cifras y datos reales: en primer lugar tenemos un 30% de la PEA desempleada, por qué porque no hay generación de trabajo decente por parte del estado sino una política de reducción de «plantillas infladas» y salarios por debajo de la canasta básica.Tu dato de que la canasta básica está subsidiada, sólo sirve para 8 días muy bien administrada el resto de los 22 días no hay subsidio. El agua no está subsidiada en Cuba porque sólo el 5.7% de la población tiene agua las 24 horas del día, lo que no hay acceso al agua potable de manera decente, por tubería y diaria para el 93.3% de la población cubana. La electricidad tampoco está subsidiada de acuerdo a su precio y el salario mínimo del país. ¿Sabías que el salario mínimo es de 250 pesos mensuales? según los economistas cubanos que tampoco tienen fuente de información oficial porque ONEI no la publica. La decana tiene toda la razón no se puede obligar a trabajar a nadie sin condiciones para tener un trabajo decente según la OIT. Por otra parte desde agosto del 2017 se aumentaron exponencialmente los impuestos a los empleados de cuentapropistas para penalizar los salarios en este sector y desestimular la huida de los trabajadores estatales de muy bajos salarios para el área no estatal. Todas las políticas públicas que he mencionado van en dirección contraria a crear puestos de trabajo decentes. Entonces no puedes establecer como obligatorio el trabajo sino hay condiciones para exigirlo. Das por sentado una serie de subsidios que no son reales y das por sentado unos salarios que no son suficientes ni para comer en el mes, que no tiene nada que ver con la realidad, por lo tanto ¿de cuál trabajo hablas?

    • Uyyyy con la iglesia hemos topado. Me identifico para que haya transparencia.

      Tuve la mala fortuna de «debatir» con la señora Azor, allá por los años 2012, 2013 más o menos en el foro del Observatorio Crítico de Cuba con el alias j.calvet.

      Superado aquello, a Marlene Azor apenas le he leído algún comentario en 14ymedio.com, en ese foro bazofia de despechados, rencorosos, gente que odio a sus coterráneos que están en Cuba.

      La mala leche de la señora Azor contra el socialismo cubano es casi un paradigma y por ello ni he leído, el comentario.

      Lo que sí leí en su momento, en cubanet.org, ese medio financiado por EEUU para difamar de Cuba, es a la señora Azor hablando de la represión en Cuba, uno de los varios textos que en ese medio anticubano, tiene publicados la señora Azor.

      https://www.cubanet.org/blogs/y-la-represion/

      • Ya he dicho que no he leído el comentario. Ya he dicho, y se pueden consultar, que hace años traté de argumentar sin descalificar. no solo con esta señora sino con un buen número de personas que piensan como ella en el blog de los chamas del Observatorio Crítico.
        La señora en cuestión y sus homólogos, desde 2010, que es cuando empiezo a enterarme un poco de dónde está Cuba, no hacen otra cosa que descalificar como mínimo: a partid de ahí ya viene el que difama, el que miente, etc. Es cierto que en estos ocho años, he podido leer comentarios de mucha gente que sin estar a favor del socialismo cubano, muestran otro talante dialogante y respetuoso con las ideas contrarias. Hoy me encuentro con una de las personas que andan en otro espacio y la prueba es dónde escriben, quién les publica sus textos.

  16. Marlene Azor Hernandez:

    Solo haciendo desaparecer ls enagenación de trabajo, como lo explicó Marx es que los problemas se resuelven por sí mismos.

    ¡El Estado PROLETARIO creando las reglas del juego que estimulen el desarrollo de las Fuerzas Productivas!… Que despierte el interés en ser útiles hasta a las amas de casa.

    ¡¡¡LIBERAR LAS FUERZAS PRODUCTIVAS, NO MANCORNARLAS A LA MEDIOCRIDAD TIMBIRICHERA!!!

    • ¿y eso quien lo va a hacer?
      los trabajadores no pueden, los burócratas no quieren, a la «generación histórica» no le importó, nos queda Ud. y se fue a Chile.

  17. Es un tema que lleva un tiempo discutiéndose Daniel. Aprecio que exista esta diversidad de criterios, incluyendo el tuyo, con el que discrepo, tenaz y profundamente. Creo que la Dra. lleva razón en lo que dice

    Sin embargo también comprendo que cuando muchos se quejan, o emiten criterios como el tuyo, llevan en mente a personas en plena facultad laboral que viven holgadamente como resultado de las remesas que reciben. Es comprensible que estas cosas generen descontento entre la gente que trabaja diariamente sin la posibilidad de cubrir todas sus necesidades. Es cierto que en nuestra sociedad se ha entronizado la apatía como norma; y es entendible que los que trabajan duro sientan molestias. Pero no se le puede dar rienda suelta a ese resentimiento pues nos destruye como sociedad. Crearía semejante clima de hostilidad, estigmatización y animadversión personal y grupal que nos desuniría, para siempre. Lo más gracioso, no traería ni gota adicional de prosperidad para los que más trabajan, más allá de la satisfacción moralizante (y malsana diría yo) de ver penalizado a aquel que hemos identificado, razonablemente o no, como un “vago”.

    Por otro lado, no sólo son los supuestos “vagos” los que resultarían penados por esta obligatoriedad que propones. También hay, como tú mencionas, amas de casa; pero además hay gente sin empleo que realmente no ha encontrado nada en lo suyo, u otros cuyas actividades son menos fluidas por naturaleza y cuya clasificación, en términos laborales, sería compleja e inexacta.

    Una de las cosas buenas de este gran debate es que, como en todo proceso verdaderamente democrático, salen a la luz las cosmovisiones y percepciones profundas (esas que guían nuestro comportamiento y que rara vez articulamos pues las creemos obvias) que sirven de punto de partida para muchas leyes y actitudes sociales. Dada la relativa falta de debate en décadas anteriores, muchas veces estos puntos de partida se hacían menos explícitos, y casi siempre se aceptaban tácita, e incluso involuntariamente. Es muy positivo que nuestras perspectivas filosófico-morales se hagan explícitas. Esto es importante pues, en no pocas ocasiones, muchos supuestos filosóficos se han tomado, sin más justificación que el poder de quién los detenta, como la única verdad, actitudes que a su vez se han reproducido, de forma acrítica, en las opiniones de los ciudadanos. En mi criterio, este artículo da muestra de ello.

    El tema de la obligatoriedad del trabajo siempre ha estado presente, de una forma u otra, en el acontecer de la Cuba revolucionaria. A veces de modo bien palpable como la ley contra la vagancia durante los ´70, que tu también mencionas. Carezco de todos los elementos para juzgar la magnitud en que se exagera o no su impacto. Sin embargo, es evidente que no fue exitosa, de lo contrario se hubiera mantenido. Lo cierto es que muchos de nuestros criterios muchas veces ignoran someter a escrutinio el punto de partida filosófico-moral que lo sustenta. Y este asunto de los vagos y el trabajo es, en mi respetuosa opinión, uno de los tantos.

    En la práctica, muchas de estas nociones que favorecen la obligatoriedad del trabajo parten del supuesto de que el que no trabaja es porque no quiere hacerlo. No importan la vocación, las circunstancias, la motivación personal, o simplemente el derecho de actuar de acuerdo a los propios principios. Obviamente, semejante punto de partida no soporta el más mínimo escrutinio práctico. No hay evidencia de que el trabajo obligado, so pena de contrariedad legal, haya sido particularmente productivo. No es esa la forma en que los que no trabajan van a compensar a los que trabajen, ni creo tampoco que esa deba ser la dicotomía (a mi juicio falsa) que defina el debate.

    Esto es un error ampliamente rebatido por las ciencias sociales y humanas. Forzar a la gente no es bueno para ellas, ni para la sociedad, ni para la economía. Asumir que el que no está vinculado a una labor remunerada está automáticamente fuera de la ley no sólo deja fuera montones de matices personales y contextuales (tantos como estrellas hay en el universo), sino que es anti-emancipatorio en si mismo. La universalidad de los derechos sociales no debe ponerse en función de nada de esto. Ciertamente, los derechos vienen con responsabilidades, y una sociedad tiene el derecho de monitorear el uso de sus fondos. Pero hay que pensar seriamente si deberíamos considerar cuestiones como la seguridad básica que proveen los servicios sociales universales como objeto de transacción. Desde mi punto de vista es indefendible el hecho de poner la seguridad básica de un individuo en función de su disposición a hacer cualquier cosa, independientemente de la utilidad o vocación. El miedo a la cárcel no debe ser el motivador para el trabajo productivo. La coerción nunca ha sido buena consejera. Ni siquiera todos los Gulags del mundo salvaron a la Unión Soviética del colapso moral y económico.

    Este enfoque coercitivo del trabajo, en mi visión, punitivo y medieval, ha sido, reitero, rebatido por la ciencia, más allá de cualquier duda razonable y legítima. También por la evidencia. De hecho, las experiencias recientes de corrosión del estado social europeo han traído de todo, incluyendo una crónica falta de productividad, además de inestabilidad política de primera, de la que asusta. Ahora mismo, las fuerzas socialdemócratas y de izquierda (por lo menos así se auto-denominan), fundamentalmente del mundo desarrollado, están pagando un precio altísimo por haber seguido principios del tipo que propone el artículo. Miremos como funcionan sociedades donde se estigmatiza por razones económicas y laborales. El neoliberalismo es un gigantesco caso de estudio. Ignoremos estas evidencias a nuestra cuenta y riesgo.

    Yo creo que la participación en las conquistas de la revolución debe ser más bien un punto de partida para el individuo, pues sin esta seguridad básica el individuo, independientemente de su postura, se paraliza. Pero está además la cuestión de la pertenencia. La cobertura social no debería verse como un gasto (o subsidio sin retorno) sino como una inversión que la sociedad hace en su estabilidad. De hecho, si algo puede impulsar a los indecisos, como también confirma la amplia experiencia internacional, es la noción de que pertenecen, por ser ciudadanos, a la gran familia de la justicia social. La revolución cubana no se fue a bolina durante los ´90 porque la mayoría del pueblo, aún con hambres y carencias sin precedentes, comprendió que este principio seguía rigiendo al proyecto social cubano. Miremos esto como una inversión inicial, no como un gasto. Como un instrumento económico y no como un elemento exclusivamente moral. Simultáneamente, vienen las políticas económicas que propiciarán, o no, el desarrollo. De cualquier modo, es un error responsabilizar a las personas individuales cuando algo sale mal.

    De hecho, la apatía no puede interpretarse como un fenómeno solamente personal, sino fundamentalmente estructural. Lo cierto es que en el estado actual que está nuestra economía no cabemos todos. Una cosa es crear trabajo productivo y otra cosa es crear actividades para ocupar gente, independientemente de la naturaleza de la actividad. Obligar a la gente no trae nada si las labores disponibles son de baja calidad, de baja productividad y en contra de su vocación y talento. ¿Cómo diferenciar lo coercitivo de lo tributario si el objeto de la medida no posee ocupación remunerada? ¿Qué tipo de tributo puede cubrir una actividad poco productiva? ¿Seguro que tributaría, o sería más bien un gasto (como ciertas, no todas, escuelas en el campo)?

    Ni siquiera en el caso que se consiguiera ocupar a toda la población excedente en los trabajos disponibles que cita el artículo se lograría un aumento de la productividad media nacional: la verdadera razón por la cual al final queda más para repartir y pagar. Hacer esto último implica política industrial y tecnológica a gran escala, llevada a cabo con una mano de obra calificada y motivada: lo contrario de la coerción. Precisamente la historia de la biotecnología cubana habla volúmenes sobre ello. Si el estado no se hubiera comportado aquí como el “padre protector” que el artículo critica, con seguridad no existiera hoy esta industria ni su estructura de empleos altamente productivos.

    Motivemos a los montones de gente calificada que tenemos fuera de Cuba y creemos condiciones para los profesionales que están en la isla y han emigrado hacia otras profesiones, menos productivas pero más remuneradas. El trabajo obligatorio nunca ha probado ser el motor del desarrollo de ninguna nación, más bien foco de descontento y vergüenza histórica, más tarde o más temprano. Entre otras cosas, porque va contra la mayor parte de las convenciones internacionales, incluyendo, naturalmente, las de la Organización Internacional del Trabajo (no su texto de los ´30, sino los más recientes).
    El trabajo asalariado debe ser un derecho, algo que el estado debería tratar de garantizar, al menos como cosa de último recurso. No por capricho ideológico sino por necesidad. Esto no tiene nada que ver con paternalismo sino con espíritu práctico. Sin embargo no debiéramos asumir que el que no opta por esta variante es un vago. Esto es superficial.

    De hecho, en realidad, deberíamos revisar nuestras nociones del trabajo. Es absurdo equiparar trabajo solamente a actividad remunerada: alguien trabaja ocho horas en un asilo de ancianos, recibe un salario por ello y esto es considerado trabajo. Sin embargo, si esta misma persona tuviera que prescindir de su empleo para cuidar más de ocho horas diarias a un familiar anciano en casa ya no recibiría el mismo salario por ello y no se le considera trabajo. Es una diferenciación absolutamente arbitraria. ¿No son importantes, desde el punto de vista social y económico, las dos formas de ocupación? No hay razón justificada para elevar a una por encima de la otra.

    Los ejemplos pueden seguir. Algunos estimados dicen que el trabajo que hacen las amas de casa (que también pueden ser “amos” de casa) equivale al 30% del PIB ¿Si esto no lo remuneramos, entonces, quién estaría viviendo de quién? Habría otros ejemplos: ¿que hay de un actor sin trabajo? ¿O alguien que quiere ser escritor o pintor? ¿Que hay si alguien no ha encontrado empleo en lo suyo? No es tan simple. Tengo un amigo que se ha hecho un gran, y premiado, escritor. Pues él es ingeniero de profesión y un día decidió dejarlo todo para seguir su verdadera pasión. ¿Qué le sucedería a una persona así con una ley coercitiva de estas? Y un largo etcétera.

    Concebir el trabajo de forma tan estrecha ha propiciado todo tipo de precariedades e injusticias en el mundo. Tanto es el hartazgo con esta, en mi perspectiva, patología neoliberal, que el debate se ha corrido hacia la introducción de la renta básica para todos los ciudadanos. Algo impensable hace sólo unos años. No digo que necesariamente hagamos lo mismo, aunque semejante debate bien valdría la pena, pero si digo que no cometamos los mismos errores. Todo individuo tiene un plan, un sueño (a menos que esté enfermo, y en este caso es el psiquiatra el que va, no la policía). No hay que obligarlo a hacer algo, sino crear condiciones para que, dentro de lo posible, pueda expresar sus potencialidades, que es la garantía de que realmente sea útil y productivo en la sociedad. Eso no es necesariamente comunismo sino sentido común.

  18. El trabajo es un motivo de orgullo cuando el productor es el dueño de los medios de produccion que le garantizan su vida y la de su familia.

  19. Solo espero que por el bien de la Sociedad y sobre todo por el bien de la HUMANIDAD ..el autor que expresa trabaja en LABIOFAM no este «involucrado» directamente en ninguna producción de algún medicamento o algún fármaco.

  20. Tienes razón, Tatu. Note’ que estaba pendiente a moderación. Adopte’ Big Point porque es el nombre de mi vecindario acá en Canadá. Note’ que Ontariorenovart es el nombre de alguno de mis negocios acá… y es el nombre con el cual registre’ en WordPress. Si, además, estoy algo «hackeado» pero no importa porque no tengo dinero ni online banking actividad.. Gracias. Ya llega la nieve a Ontario. Un abrazo a todos.

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