El estado del sistema sanitario cubano y las decisiones que faltan

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En las últimas semanas, en las redes sociales se comparten imágenes que retratan la difícil realidad de distintos territorios del país. Por habitual que se haya vuelto ver pasillos de hospitales abarrotados, camillas improvisadas y pacientes que esperan, incluso en el piso, durante horas para ser atendidos, no deja de ser una señal inequívoca de la crisis del sistema de salud. 

A los altos índices de infestación del mosquito Aedes aegypti y la reaparición constante de dengue, chikungunya y otras arbovirosis se suma el avance de distintas enfermedades transmisibles que están en ascenso en varias provincias. El conjunto de estas experiencias indica un sistema sometido a una presión mayor de la que hoy puede sostener. 

El resultado es que muchas personas han empezado a gestionar los padecimientos por su cuenta; se organizan para turnarse en el cuidado de enfermos y, con los recursos disponibles, aplican protocolos básicos de vigilancia y cuidado; contratan a actores privados para fumigar… Esto constituye una señal del traslado progresivo del peso del cuidado y la prevención desde las instituciones hacia los hogares. 

La combinación de infraestructura deteriorada, escasez de insumos, altos niveles de transmisión y una carga cada vez mayor sobre las familias demanda un análisis inmediato y una respuesta institucional a la altura del problema. Un sistema que enfrenta necesidades crecientes opera hoy con menos financiamiento, menos personal y menor capacidad estructural. Esa tensión se refleja con claridad en los indicadores de salud disponibles.

El Anuario Estadístico de Cuba 2024. Cuentas Nacionales (Edición 2025) muestra que el valor agregado del sector Salud Pública pasó de 9 531 millones de pesos en 2020 a 8 215 millones en 2024, con un único repunte coyuntural en 2021 (10 892 millones) asociado a la pandemia. 

Según fuentes del propio ministerio, el presupuesto asignado para 2025 fue de 76 mil 37 millones de pesos, el 24%del Presupuesto del Estado. Sin embargo, no se sabe cuánto de ese monto está otorgado en moneda fuerte, algo necesario para mantener las importaciones de materias primas, medicamentos, e instrumental médico. 

Por su parte,  el reporte Indicadores seleccionados del sistema empresarial y presupuestado (enero-septiembre de 2025, ONEI) confirma que la salud pública apenas representa 0,7 % de las ventas del sistema empresarial estatal, lo que expresa una dependencia casi total del financiamiento presupuestario. Más relevante aún es la asignación de inversión, pues el sector recibe solamente 1,3 % de la inversión total del país, muy por debajo de electricidad-gas-agua (35,8 %) o turismo (más del 22 %). Esta estructura de prioridades indica que la recuperación y modernización del sistema sanitario no ocupa hoy un lugar central en la política de inversión estatal.

Según el economista Pedro Monreal, «en 2008 la inversión turística era 2,5 veces mayor que la inversión en salud como % del PIB, pero en 2024 la diferencia aumentó a 17 veces. El “esfuerzo” nacional en salud en 2024, medido por el % del PIB, era la mitad del registrado en 2008. No solamente disminuyó el “esfuerzo” en salud y asistencia social (ayuda a “vulnerables”) en cuanto a la inversión (ampliación y mejoramiento de infraestructura), sino también en términos del gasto presupuestario corriente que apoya esas prestaciones».

Este retroceso ocurre en un país demográficamente más exigente. Según las cifras oficiales, en 2024, el 23,6 % de la población cubana tenía 60 años o más, lo que confirma un incremento sostenido respecto a décadas anteriores. A comienzos de los años 80, el grado de envejecimiento se situaba alrededor del 11 %, y para inicios de los 90 apenas superaba el 12 %. Esto significa que en la actualidad la proporción de adultos mayores prácticamente se ha duplicado respecto a los niveles de los años del llamado Periodo Especial. 

La tendencia es clara: Cuba enfrenta un cambio estructural en su pirámide demográfica, con un peso creciente de las personas mayores y más presión sobre los sistemas de salud, cuidados y protección social. 

El Anuario Estadístico de Salud reportó que la mortalidad infantil se mantuvo en 7,1 por cada 1000 nacidos vivos el año pasado, sin mejoras respecto a 2023. Sin embargo, algunas provincias mostraron incrementos importantes: La Habana (10,1), Isla de la Juventud (8,8), Santiago de Cuba (8,0), Guantánamo (7,3) y Ciego de Ávila (5,8). El país retrocedió frente al nivel de 2020 (4,9) y exhibe una desigualdad territorial creciente. 

La disponibilidad de medicamentos es otro punto crítico. A mediados de diciembre de 2024 se informó que, de los 292 renglones del cuadro básico, solo 24% estaba disponible. En la sesión parlamentaria de ese mes se precisó que alrededor del 70% del cuadro básico —461 de 651 productos— se encontraba en falta total o con baja cobertura debido a la escasez de divisas para importaciones y materias primas. La proyección para 2025 reconoció que las dificultades persistirían, como es visible, en la red de farmacias, desplazando la compra de medicamentos hacia el mercado informal. 

Esta situación ha provocado múltiples deformaciones, entre ellas el ascenso del mercado informal como vía imprescindible para acceder a medicinas, lo cual, además de desproteger a una franja poblacional que no puede pagar esos precios, elimina cualquier control estatal sobre la calidad de estos productos, y su uso responsable por parte de la población. 

El personal sanitario también se ha reducido de forma marcada, no solo por la emigración creciente, sino por los bajos salarios, las condiciones laborales precarias y la sobrecarga que enfrentan quienes permanecen en el país. A ello se suman las regulaciones que limitan la movilidad internacional de estos profesionales, lo que genera una desmotivación adicional y contribuye al agotamiento del recurso humano disponible.

El Anuario reporta que el número de médicos disminuyó a 75 364 en 2024, casi un 30% menos que en 2019, cuando la cifra superaba los 90–100 mil. Esto implica un descenso directo en la razón de médicos por habitantes. La menor disponibilidad de especialistas incrementa la carga asistencial, prolonga los tiempos de espera y dificulta sostener programas comunitarios, especialmente en territorios con envejecimiento acelerado. La reducción simultánea en enfermería, estomatología y técnicos de la salud profundiza esas carencias. 

A este panorama se suma un cambio estructural más amplio. A diferencia de los difíciles años 90, cuando la crisis afectó casi por igual a toda la población, la situación actual es más profunda y también más desigual. Como explicó la socióloga Mayra Espina en el podcast La Sobremesa, en Cuba «las clases sociales se sienten mucho más y son mucho más diferenciadas. La lógica de “ganadores y perdedores” del Período Especial vuelve a manifestarse hoy, distribuida según los diferentes capitales económicos, educativos, políticos o sociales». Esto explica por qué ciertos grupos logran amortiguar mejor el deterioro, mientras la mayoría enfrenta de forma directa el desabastecimiento, el encarecimiento y el deterioro de los servicios básicos.

En este contexto, el gobierno insiste en que los ingresos provenientes de la cooperación médica internacional son esenciales para sostener el sistema. El Ministerio de Salud Pública ha señalado en reiteradas ocasiones que estos recursos en divisas financian la gratuidad de los servicios y permiten cubrir gastos básicos del sector. 

En diciembre de 2024, la Asamblea Nacional anunció la aprobación de un sistema de autofinanciamiento de salud pública, mediante el cual los ingresos obtenidos en el exterior serían retenidos al 100% por el sector y destinados a la compra de materias primas y medicamentos. El ministro de Salud Pública José Ángel Portal Miranda se refirió posteriormente a un «esquema de autofinanciamiento en divisas, basado en ingresos por exportaciones», aunque reconociendo que los avances han sido limitados.

Las estadísticas públicas disponibles no permiten conocer con precisión cuánto se ingresa realmente por la exportación de servicios médicos, ni qué proporción de esos recursos se reinvierte en el sistema de salud. Este grado de opacidad limita la evaluación de políticas que han sido anunciadas como mecanismos de autofinanciamiento de la salud pública.

En conjunto, los datos muestran un sistema de salud que trabaja con recursos menguantes, crecientes necesidades demográficas, brechas territoriales amplias y una infraestructura deteriorada. La evidencia señala una disminución progresiva del esfuerzo económico destinado al sector y un deterioro que no puede explicarse únicamente por coyunturas externas, sino por tendencias acumuladas a lo largo de décadas.

Por la magnitud del impacto en la vida cotidiana, el riesgo epidemiológico creciente y las consecuencias sociales que entraña el deterioro de servicios esenciales, la situación de la salud pública en Cuba no puede seguir siendo un asunto secundario en la formulación de políticas. Debe ocupar un espacio protagónico en las agendas del debate del Congreso del Partido Comunista de Cuba, en las deliberaciones de la Asamblea Nacional del Poder Popular y en las definiciones del próximo Pleno del PCC.

Estos espacios están llamados a examinar con rigor las causas del deterioro, a revisar el uso de los recursos públicos y a exigir mecanismos de control, transparencia y seguimiento que permitan evaluar resultados. Para ello, es imprescindible que los diputados, como representantes del interés público, participen en un debate real, sin unanimidades automáticas que rehúyan la gravedad del momento. 

En textos anteriores hemos profundizado también en algunas alternativas que apunten a incorporar alianzas público-privadas, con el fin de apoyar áreas como la importación de insumos, la logística básica o servicios complementarios, siempre evitando que la presencia de actores privados reduzca la responsabilidad del Estado o genere desigualdades en el acceso.

Lo cierto es que el país necesita deliberaciones informadas, capaces de enfrentar preguntas difíciles y de asumir la revisión de políticas que no están ofreciendo los resultados previstos. Esa falta de respuestas efectivas ha dejado a muchas personas con una sensación de desprotección y vulnerabilidad que no tiene precedentes en la memoria reciente.

Sin una intervención integral y sostenida, la recuperación del sistema sanitario corre el riesgo de quedar rebasada por una crisis que se manifiesta cada día más en los hogares, hospitales y calles. Pero cualquier estrategia será limitada si no se apoya en una economía capaz de producir, generar ingresos y crecer. Solo un incremento real de la capacidad productiva permitirá sostener, en el tiempo, las inversiones y el financiamiento que el sector necesita para reconstruirse.

5 COMENTARIOS

  1. Seguir exponiendo “medias verdades” y no llamar las cosas por su nombre también contribuye al “deja vu” colectivo que se ve hoy en la sociedad cubana. Lo primero es preguntarse quién se esta realmente beneficando economicamente con todas estas carencias acumuladas y espacios que el gobierno como estado de poder unico, e incumpliendo el pacto social que genero esa revolucion desde su triunfo, ha abandonado y por tanto otros “actores privados” han ido ocupando ese lugar, ya escuchamos del llamado a la “asociacion de empresarios privados” y la creciente concresion de grupos de poder privado buscando su espacio dentro del poder real en la Cuba actual.
     Ya con la muerte de mi padre en mayo de este año, primero tuve acceso y posteriormente comprendí y pagamos el sistema de cuidado al adulto mayor privado que se ha formado partiendo de los propios profesionales del sistema de salud del país, trabajando de manera privada para emprendedores y bien informados antiguos cuadros y respetados profesionales de las mas altas instituciones del país, que hoy ofrecen, de manera muy responsable y profesional, pagado divisa en mano, ese cuidado requerido en las etapas finales de la vida de nuestros familiares.
    Y es que donde quiera que el Estado deja espacio a la creatividad, no solo es el toque con la tasa de cambio que estado incumpliendo su función rectora; se retiro e incumplió su función en disímiles renglones y sorprendentemente la tan importante “salud publica” la poblacion cubana hoy satisface sus necesidades en el sector privado por el abandono del sistema de salud NO gratuito, sino pagado entre todos.

    • mi amigo leo todas sus respuestas a los articulos .y son una verdad realidad.y estos sinverguensas que tienen el control de ese pueblo no se inmuntan

  2. Saludos,
    el sistema está en crisis, pero se incrementan los servicios paralelos mercantiles.
    Hay q permitir el ejercicio de la medicina privada, que de echo existe. cada vez con mayor efectividad.
    En el mercado informal se encuentran todos los faltantes que el sistema oficial no tiene.
    Hay que liberar las fuerzas productivas como diría Marx.

  3. Siempre crei que MINSAP se autofinanciaba, por los logros y amigos que tengo de Biofarma, no se quien se le puede ocurrir que se pueda incrementar el Turismo si no tienes un pais con Higiene, si hay violencia, etc. no es determinante que sistema exista sino que no hay que ofrecer y las personas viven peor que los animales. Ademas del mal habito que se ha adquirido de «automedicarse», cosa normal en toda Latinoamerica pero que estábamos exentos de ellos, medicamentos que son prohibidos en otros países se consumen sin ver , yo vengo de trabajar
    20 anos en Salud Publica y el lema era no hay enfermedades sino enfermos y todo el mundo usa sin control todos los medicamentos del dolor ( la mayor fuente de riqueza de la industria farmacéutica), presión y no hay ningún medico que se pregunte el porque del aumento de determinadas enfermedades, en fin todo se ha hecho siempre para un grupo determinado. Y vivo en Alemania desde el 83 y sali con permiso para residir en el exterior y tengo
    limitado la entrada de artículos en Cuba y toda esa cantidad de personas que «residen» en Cuba pero viven fuera
    son la que entran , llevan todas las cosas, son mulas ,revenden, son las que tienen el control del mercado de divisa etc..y los demás, eso es incoherente , inadmisible, solo se benefician todos esos que ni les interesa el pais , ni son buenas personas porque a donde quiera que van crean problemas. Pensar en Cuba con lógica es absurdo. Y casi nadie ademas trabaja, como piensan vivir, y una de las cosas mas valiosas que teníamos La cultura, estan dejando que se las apropie otro, esto es de libro.

  4. Es interesante como se trata a veces de separar los problemas que tenemos, salud,transporte, alimentacion, higiene, en dependencia del articulo.
    En realidad todo se imbrica y hay una sola razon para todo, estamos ante el collapso economico social y politico de un sistema que siempre estuvo en crisis, la salud publica es cara y nunca se previo como generar riqueza para mantenerla en un minimo de decencia.
    Como dice el forista Livio el estado se autoproclamo garante de estas areas tan vitales.y
    como no se van a realizar los cambios necesarios, que ya en mi opinion no son suficiente a esta altura del juego, todo se seguira deteriorando hasta convertirnos en esa imagen de precariedad y pobreza que nos mostro Melissa en el Oriente cubano.

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