Etecsa dialoga con la FEU, sin rectificar el «tarifazo»

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La noticia es que el Ministerio de Comunicaciones anunció la conformación de un Grupo Multidisciplinario entre estudiantes universitarios y directivos de ETECSA.

El encuentro, con sede en la Universidad Tecnológica de La Habana «José Antonio Echeverría» (Cujae), reunió a 30 estudiantes en representación de universidades de todo el país, para «analizar y debatir con la intención de conocer el alcance de las nuevas medidas comerciales», según informaron medios oficiales.

La vicepresidenta nacional de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), Litza González Desdín, valoró la creación del grupo como una señal de que las «inquietudes» del estudiantado están siendo tomadas en cuenta, y lo calificó como muestra de «madurez política».

De acuerdo con estos reportes, el espacio funcionará con un enfoque «propositivo y consultivo» durante varias jornadas «hasta llegar a un consenso de cuáles iniciativas son viables o no en las condiciones actuales y cuáles serían los requerimientos para aplicarlas, lo cual será oportunamente informado» en las próximas semanas.

Sin embargo, en el primer encuentro de dicho grupo no se ha anunciado la suspensión ni la modificación de las medidas vigentes, que limitan las recargas en moneda nacional de una persona al equivalente máximo 6.5 GB mensuales de datos móviles en moneda nacional y ofrecen paquetes adicionales a precios inaccesibles para la mayoría de la población.

Esto significa que como respuesta a la crisis, el gobierno decidió crear un espacio de intercambio entre la FEU y funcionarios de ETECSA, luego de los reclamos estudiantiles tras el «tarifazo» impuesto por el monopolio estatal.

Este grupo surge en un momento de amplio descontento entre la comunidad universitaria, que desde el anuncio de estas medidas el pasado 30 de mayo ha expresado su rechazo con cartas públicas y convocatorias a paros académicos. En este sentido, la FEU de la Facultad de Matemática y Computación (Matcom) decidió hace unos días levantar el paro de clases, argumentando que esperarán los resultados del grupo de trabajo recién creado.

El economista Pedro Monreal advirtió que «la protesta ha sido encauzada para esterilizar su potencial efecto rectificador mediante el llamado Grupo Multidisciplinario, con funciones estrechas que impiden frenar el tarifazo».

Monreal cuestiona, además, la narrativa oficial sobre las causas del desplome de ingresos en divisas de ETECSA, señalando que la justificación del «fraude» no es «creíble», dado que hasta hace pocos años la entidad había sido una de las principales «vacas lecheras» de los ingresos en divisas, y también omite responsabilidades internas.

Este argumento coloca a las autoridades en una posición que las desmarca del problema, como si no hubieran tenido conocimiento de lo que sucedía o, peor aún, optaron por mirar hacia otro lado mientras ETECSA se desangraba financieramente. Postura que resulta insostenible, especialmente cuando, ante un «fraude» de alcance internacional, no se han presentado evidencias públicas de demandas legales ni acciones disciplinarias contra los presuntos responsables, que habrían ocasionado una pérdida millonaria a una empresa estratégica del país.

Monreal no fue el único que se mostró escéptico. El periodista Giordan Rodríguez Milanés afirmó en sus redes: «veo bien que, como gesto político, la FEU haya creado una especie de grupo consultor para ETECSA y veo mejor el espíritu participativo y constructivo de la FEU. Pero seré franco: estoy seguro que no existirá nada nuevo que esos chicos y chicas con compromiso y buena voluntad puedan aportar que no haya sido ya estudiado por los propios especialistas de ETECSA».

Más adelante agrega: «EL PROBLEMA DE ETECSA NO ES ETECSA. El problema de ETECSA es el mismo que el de la UNE, el mismo que el de ECASA, el mismo que el de TRANSCONTENEDORES y AZCUBA: es el de ser una empresa perteneciente a un sistema de gestión de la economía obsoleto, inadecuado a la circunstancia impuesta por el bloqueo, inoperante. Y es tener un gobierno y un partido enquistados en esa inoperancia».

Lo cierto es que mientras se crea este Grupo Multidisciplinario, las tarifas siguen vigentes, ni siquiera el supuesto «paquete intermedio» anunciado en el espacio Desde la Presidencia ha visto la luz. El impacto se hace sentir de manera desigual: excluyen a quienes no reciben remesas y los costos adicionales superan salarios y pensiones mínimas. Todo eso en medio de una grave crisis energética y alimentaria que ya hace muy difícil la vida cotidiana.

Nuestra opinión es que la constitución del Grupo Multidisciplinario entre estudiantes y ETECSA parece responder más al objetivo de apaciguar el descontento que a una voluntad clara de revertir decisiones impopulares o rendir cuentas de los errores cometidos.

Escuchar al estudiantado siempre es valioso. Pero ese diálogo no puede ser un recurso de emergencia que se activa cuando ya se han tomado decisiones impopulares. Debe ser parte orgánica del proceso de formulación de políticas públicas, y, sobre todo, debe generar resultados tangibles.

Las demandas ciudadanas reflejan que el problema ya trasciende el «tarifazo». Lamentablemente, ETECSA no es un caso aislado: reproduce las mismas deficiencias estructurales que afectan a otras empresas estatales cubanas. La falta de competencia, la ineficiencia, la opacidad administrativa y la ausencia de control ciudadano son síntomas de un modelo económico que necesita una reforma integral y hace años que economistas y otros científicos sociales vienen alertando sobre esto, con propuestas concretas de soluciones. No obstante, el gobierno sigue optando por parches coyunturales que no llegan a la raíz del problema, al contrario, profundizan más la crisis.

Por otra parte, cada vez que ocurre un desastre como el de ETECSA, la respuesta es dolarizar el servicio, a pesar de que el propio presidente lo reconoció en el podcast Desde la presidencia: «Este paso no lo deseamos, pero había que darlo» para evitar el colapso. Bajo esa lógica, hoy se dolariza el acceso a la comunicación, como se dolarizaron las tiendas de alimentos y productos de primera necesidad, ¿mañana será la electricidad o el agua?

No basta con incluir algunas voces juveniles en el debate si no se garantiza que esas voces puedan transformar la política. Cuba necesita mecanismos permanentes, vinculantes y transparentes de participación ciudadana, espacios que no solo recojan inquietudes, sino que incidan efectivamente en las decisiones.

El caso de ETECSA ha puesto en evidencia que existe una ciudadanía crítica, especialmente joven, capaz de organizarse y exigir, no solo explicaciones, sino cambios concretos. Pero también ha mostrado que el Estado no está preparado para sostener ese diálogo horizontal y real, con consecuencias reales en la toma de decisiones. Gobernar no es imponer desde arriba, sino construir consensos legítimos, escuchar, rendir cuentas y corregir. Sin esa transformación estructural, esta iniciativa solo será otra formalidad más.

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Redacción
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