Cuba, Estados Unidos y «la caída por su propio peso»

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Desde una perspectiva histórica y política, el diplomático Carlos Alzugaray examina en esta conversación hasta qué punto es real el riesgo de una confrontación entre Cuba y Estados Unidos, además del impacto del escenario venezolano para la región y el orden jurídico internacional. Las estrategias de presión y el intervencionismo de la administración Trump ocupan un lugar céntrico en el álgido debate de los últimos días, marcados por el retorno de una lógica de fuerza en la política y por las tensiones que ello genera sobre la estabilidad regional.

¿Cuáles son las posibilidades de un conflicto directo de Cuba con Estados Unidos?

Siempre han existido posibilidades de un conflicto directo entre Cuba y Estados Unidos. Es una realidad con la que muchos cubanos hemos vivido a lo largo de nuestras vidas. Ha habido momentos donde la posibilidad de conflicto ha estado ahí. Durante la invasión de Playa Girón, durante la Crisis de Octubre… 

Yo recuerdo que estábamos muy convencidos de que podía haber una agresión norteamericana cuando Ronald Reagan asumió el poder y, de hecho, después nos enteramos que Alexander Haig, el primer secretario de Estado de Reagan, estuvo empujando para ver si lo autorizaban a invadir Cuba. 

Este no es el momento más peligroso, pero es peligroso y, por supuesto, se ha convertido en más peligroso a partir de lo sucedido en Venezuela, sobre todo porque estamos ante una administración como la de Donald Trump, que tiene una vocación de usar la fuerza contra enemigos pequeños. Algo interesante con Trump es que este tipo de posiciones que ha tenido con Venezuela no las tiene ni con Rusia ni con China; menos con Irán, aunque Irán lo bombardeó. Pero ese es un factor. 

Y el otro factor, por supuesto, es la presencia de Marco Rubio como un actor importante de la administración. Marco Rubio, evidentemente, quiere ver, antes de que termine este primer mandato, una caída del gobierno cubano. Pero parece ser que la idea de Marco Rubio siempre fue y es actualmente que no hacía falta una invasión militar, sino que el gobierno cubano iba a caerse por su propio peso, producto de sus contradicciones y de su vulnerabilidad, sobre todo con la caída del régimen del gobierno venezolano. Marco Rubio ha insistido en que sin la ayuda del gobierno venezolano, el gobierno cubano no puede resistir. 

No deja de tener razón en cuanto a que Cuba es muy vulnerable en este momento, muy vulnerable a aquella estrategia que alguna vez elaboró un secretario de Estado adjunto de Estados Unidos en la década del 60, de que si se aplicaban sanciones y se provocaba el hambre y la desesperación, el pueblo derrocaría al gobierno. 

Esto se ha ensayado; para mucha gente estuvo a punto de suceder el 11 de julio de 2021, pero lo cierto es que no ha pasado. El gobierno cubano ha podido sobrevivir la crisis de la guerra económica que Estados Unidos le declaró a Cuba desde el año 62. Es una guerra económica perversa, persistente, brutal. Pero, además, en los últimos años se ve, digamos, apoyada o sostenida por los propios errores del gobierno cubano, que hoy en día está en una crisis política. Una crisis política que tiene que ver con la falta de credibilidad que han producido sus constantes errores en materia económica y su negación a aceptar que esos errores se cometieron, y a rectificarlos adecuadamente. 

Eso da una impresión de vulnerabilidad del gobierno cubano, que indudablemente permite a Marco Rubio decir algo que muchos cubanos sostienen, muchos cubanos de los que viven en Cuba y que alguna vez apoyaron al gobierno: Marco Rubio ha dicho que este es un gobierno muy inepto, y yo conozco cubanos, entre ellos yo, que piensa que hay un nivel de ineptitud bastante grande por parte del gobierno y eso lo hace muy vulnerable al tipo de presión que Estados Unidos está prefiriendo usar en este momento, que es la presión económica, la presión de cortarle los suministros de petróleo, habida cuenta de la crisis del sistema electroenergético nacional y de la acción subversiva que se realiza en las redes sociales. 

Yo no quiero decirle guerra cognitiva o guerra de tercera generación o la guerra del algoritmo. Me parece que son cosas que a veces tienen más de propaganda que de análisis real. Pero lo cierto es que hay mucha desconfianza. Y hay lo que yo en algún momento he dicho: que la mayor parte de los ciudadanos cubanos no vemos la luz al final del túnel; le echamos la culpa al gobierno de los problemas, incluso cuando algunos de nosotros sabemos que el bloqueo es parte del problema. 

Entonces es obvio y es lógico que personas como Marco Rubio piensen que está al alcance de su mano derrocar al gobierno cubano por la vía de una sublevación, de una estampida social que haga al país ingobernable. Claro, hay que decir algo: esto no se ve claramente cómo puede pasar. El gobierno cubano tiene recursos, sobre todo en materia de seguridad. Tiene una fuerza armada organizada, tiene un Ministerio del Interior organizado, que son capaces de neutralizar cualquier acción de este tipo. Y realmente no ha habido, es decir, no hay líderes en la oposición cubana que parezcan dispuestos a inmolarse y a estar listos a encabezar un movimiento de masas contra el gobierno cubano. 

Pero (aquí muy importante un «pero»), en una situación X en que haya una sublevación popular, como la del 11 de julio, el gobierno norteamericano puede verse estimulado a intervenir. Pero, atención, hay varios factores que una intervención militar norteamericana tiene que considerar. Primero, sí, Cuba y Estados Unidos están muy cerca y eso facilita una agresión, pero también facilita acciones de defensa cubana. 

Yo leía alguna vez una novela donde se discutía por militares norteamericanos que tenían información sobre Cuba, que se estaba preparando a un avión cubano, a un caza, para entrar en territorio norteamericano a ras de mar evadiendo el radar y que golpeara algún blanco dentro de Estados Unidos. La otra cuestión que cualquier militar tendría que considerar es que hay una gran cantidad de emigrados cubanos en la zona de Miami y que no se puede estar seguro de que no haya entre esas personas, activos cubanos esperando a ser puestos en acción en una situación como esta. Y, finalmente, está el problema de la base naval de Guantánamo, que se puede usar para agredir a Cuba, pero hay que reconocer que está en un lugar donde la correlación de fuerzas es muy fuerte a favor de las fuerzas armadas cubanas. La base está rodeada por la famosa Brigada de la Frontera, y ante una agresión puede ser atacada por fuerzas cubanas y hasta tomada. 

Todos estos son factores técnicos, pero repito, en este momento todo parece indicar que en el corto plazo Estados Unidos está apostando a que el gobierno cubano se va a caer por su propio peso. Por supuesto, nadie sabe cómo eso pasaría y en una situación como esa, la posibilidad de que Estados Unidos entre militarmente en Cuba en apoyo de los sublevados es una posibilidad difícil, compleja, pero que puede pasar. Así que yo diría que sin estar en los momentos anteriores, donde estuvimos más cerca de una agresión militar, creo que en los años 60 y después los años 80, cuando la agresión norteamericana a Granada, o a Panamá, se corría el riesgo de una agresión militar norteamericana a Cuba. Hubo ejercicios militares del ejército norteamericano en 1991 que contemplaban entrar, ocupar militarmente una isla en manos de un dictador llamado Ortsac. Ortsac es Castro al revés. Pero no estamos en ese momento. Todo parecería indicar que no hay ese peligro inminente, aunque es algo que no se puede descartar.

¿Con qué alianzas a nivel regional podría contar Cuba en caso de una transición en Venezuela?

Bueno, obviamente las alianzas no son muchas. Está México bajo mucha presión norteamericana. Está Colombia también bajo mucha presión norteamericana. Y está Brasil también bajo esa presión, no al nivel de México y de Colombia. Hay también algunos pequeños países europeos y del Caribe que todavía mantienen una posición de solidaridad con Cuba y son aliados importantes regionales. Ahora, salvo México, que puede suministrar petróleo, hay pocos que pueden suministrar a Cuba lo que recibía de Venezuela. 

Claro, en tu pregunta hablas de una transición en Venezuela, esa es una pregunta abierta. Lo que está pasando en Venezuela no lo sabemos bien. Puede estarse dando una rendición incondicional del gobierno chavista que ha aceptado la imposición de Trump. Pero puede estarse dando otra cosa, que es que el gobierno bolivariano esté tratando de ganar tiempo para ver si logran zafarse de esa situación y pueden mantener su política hacia Cuba. Hay algo interesante, y es que Cuba no ha comenzado a retirar a su personal médico de Venezuela. Hasta donde sabemos, el personal médico sigue trabajando. Tampoco, por otra parte, el gobierno cubano está manteniendo su actitud de solidaridad con Venezuela. 

Entonces, esa transición en Venezuela yo la condicionaría a ver qué pasa. No estoy seguro de qué va a pasar en Venezuela. Hay un último factor que puede tener mucho que ver con Venezuela. A mí me llama la atención que desde el primer momento lo que estaba pidiendo Delcy Rodríguez era que dieran fe de vida de Maduro. Y ahora lo que se está planteando con mucha fuerza es la exigencia del regreso de Maduro. Por otra parte, el caso contra Maduro puede no ser tan sólido. Ya, por ejemplo, se ha dicho que no hay un Cartel de los Soles, que es una cosa más ambigua, una conspiración. 

Por cierto, esto se parece a aquello que había con Al Capone cuando fue acusado. Con la diferencia, por supuesto, que en el caso de Al Capone sí se sabía que había cometido una serie de crímenes, pero para el fiscal del caso, en aquellos años era muy difícil probar los crímenes de Al Capone. En el caso de Maduro es todavía más difícil porque no hay elementos claros de que sea un narcoterrorista. Sobre que encabezaba el Cartel de los Soles, todo el mundo ha dicho que eso no existe. Ahora el Departamento de Justicia retiró la acusación de ser jefe del Cartel de los Soles. 

Evidentemente, puede pasar cualquier cosa. Por otra parte, Maduro y su esposa han buscado muy buenos abogados. Entonces, ¿qué pasará en el juicio? Es un factor más que puede afectar la transición venezolana. Claro, en buenas cuentas, lo que debería pasar, y seguramente es lo que está buscando Marco Rubio, es meterle presión a la presidenta Delcy y a todo el entorno bolivariano para que sigan haciendo concesiones y después, en un momento determinado, decirle: «bueno, ustedes ahora tienen que convocar elecciones», y habría que ver qué pasa en esas elecciones. ¿Cómo serían? Yo creo que hay un paso que dio Trump que pone la situación muy difícil. Desestimó a María Corina Machado y prácticamente limpió el piso con ella. Y ella no ha reaccionado fuertemente, como alguien pudiera esperar. Entonces, si hay un nuevo proceso electoral, habría que ver si todavía María Corina Machado mantiene este apoyo. 

Y esas elecciones serían luego de resuelto el problema Maduro, que tiene que resolverse de alguna manera. O lo sancionan y lo condenan, y lo meten en prisión, o lo absuelven. Si lo absuelven, borrón y cuenta nueva, vamos a otro proceso. Pero si no lo absuelven, hay que ver qué impacto tiene eso en el movimiento bolivariano. 

Yo siempre he manejado la hipótesis de que el movimiento podría ser para Venezuela algo similar al peronismo en Argentina. Perón fue derrocado en 1955, se tuvo que ir al exilio, pero volvió en el año 73, 20 años después. Recuerda un poco el tango de «20 años no es nada», pero aún volvió con esa coalición tan extraña donde hay gente de izquierda, gente de derecha. ¿Puede pasar eso en Venezuela con el chavismo? ¿Puede el chavismo convertirse en un movimiento político como Perón, y Maduro convertirse en el mártir que todo movimiento siempre tiene? Bueno, es algo que habría que ver qué pasa. Y, por supuesto, se daría al traste con las ambiciones de Marco Rubio y de Donald Trump.

Hay muchos expertos que han diagnosticado que esto marca un cambio en la configuración de las relaciones internacionales y una vuelta a la ley del más fuerte, por un lado, por la asunción explícita a la Doctrina Monroe, y por otro, por la violación del derecho internacional ¿Cuál es tu opinión al respecto y qué implica para la región?

No hay duda de que Donald Trump está tomando posiciones unilateralmente por parte de Estados Unidos que transforman el sistema de relaciones internacionales. Hay que ver si eso es permanente, si eso tiene continuidad. Yo pienso que es dudoso. El derecho internacional se necesita, lo necesita todo el mundo, incluyendo los más fuertes. 

Por otra parte, Estados Unidos enfrenta al menos a dos poderosas potencias que tienen intereses internacionales y que pueden reaccionar de una forma o de otra. Yo creo que Trump está llevando las cosas demasiado lejos. Estados Unidos siempre actuó en el sistema internacional con aliados, inclusive creó un sistema de alianzas y un sistema de organizaciones para llevar a cabo su política imperialista en el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial.

Por ejemplo, en toda esta jugada que ha pasado en Venezuela, el gobierno de Trump no ha hecho lo que normalmente hubiera hecho cualquier otro gobierno anterior, que es llevar el caso de Venezuela a la OEA. Y no lo llevó a la OEA, no pidió apoyo. Es decir, le impuso apoyo a algunos países, pequeños países caribeños, que siguieron su posición. Pero no hubo una búsqueda de aliados. Por otra parte, inmediatamente después de lo de Maduro, de la agresión a Venezuela, Trump vuelve a plantear el problema de Groenlandia, que es grave, porque ahí también hay una violación del derecho internacional, un irrespeto por la voluntad del pueblo de Groenlandia.

Es decir, a Trump no le importa qué es lo que piensa el pueblo de Groenlandia, como por ejemplo no le importa lo que piensa el pueblo canadiense, que es el otro país que Trump ha amenazado con anexarse. Entonces hay que ver cuál va a ser la reacción internacional ante este unilateralismo que aparentemente tiene su base en un poderío militar grande incuestionable. Y eso es verdad, no hay duda. De hecho, Trump pidió un nuevo presupuesto de defensa mucho mayor, 50% mayor que el anterior y esto es grave. Hay que ver cuál es la reacción internacional. 

En primer lugar, va a haber una reacción de los pueblos. En América Latina va a haber resistencia a esta Doctrina Monroe que muchos ciudadanos consideraban algo ya del pasado y que Estados Unidos había renunciado a ella. Tratar de imponerla a la fuerza puede ser costoso si hay resistencia, y ya ha habido hechos de resistencia. 

Aquí vale la pena recordar que hubo una época de invasiones continuadas de Estados Unidos en el Caribe a fines del siglo XIX, principio del siglo XX, hasta que Estados Unidos en la década del 20 tuvo que enfrentar la insurrección del pequeño ejército de Sandino en Nicaragua. Y aunque al final Estados Unidos logró imponer la dictadura de Somoza, la administración del presidente Franklin Delano Roosevelt adoptó la política del Buen Vecino, con lo cual empezó a renunciar a las invasiones. Inclusive, en el año 1933, cuando se produjo la revolución en Cuba, las instrucciones que recibió el embajador Sumner Welles en La Habana eran buscar en quién apoyarse para coartar la revolución porque Estados Unidos no iba a invadir a Cuba para aplastar la revolución del 33 y ahí empezó la política del no intervencionismo. Política que entre otros países Cuba promovió, y se aprobaron leyes y documentos que vienen hasta la Carta de la OEA, que es legalmente antiintervencionista. Entonces hay que ver hasta dónde va a llegar Trump.

Yo creo que la región está en peligro, sin duda está en peligro, pero no subestimemos ni por un minuto la capacidad de resistencia de la región. Hay países tradicionalmente antiintervencionistas, como es el caso de México o de Brasil. Muchos de los gobiernos de derecha que hoy aplauden y siguen a Trump con entusiasmo, pueden tener una existencia digamos perentoria, puede ser que a la vuelta de algunos años esos gobiernos sean expulsados por su pueblo. Pero la realidad es que muchos gobiernos en América Latina y el Caribe, aunque son de derecha y quisieran apoyar a Trump, tienen la preocupación de cuál es la reacción que va a haber en los pueblos de la región ante una violación tan clara del derecho internacional y ante un giro de las relaciones internacionales. 

Por otra parte, y ya saliéndonos de la región, es obvio que hay otros focos de poder, que está la República Popular China, con sus intereses, que está silenciosa. Al silencio chino en este momento yo le llamo un silencio ominoso. La República Popular China debe tener medidas antídoto para la política de Trump porque no están de acuerdo con ella. No creo que vayan a responder ocupando Taiwán. Creo que van a responder tratando de hacer lo que siguen haciendo, creando un sistema internacional basado en el respeto y la cooperación. Tienen en eso el apoyo de Rusia.

Yo todavía abriría un espacio de preguntas. ¿Qué va a pasar? Es difícil. Sí, se le ha dado un golpe muy duro al derecho internacional, pero yo diría que la última palabra no se ha dicho. Todavía hay que esperar a ver primero qué va a hacer Venezuela, cómo se va a comportar, y cómo van a responder otros países. Todavía esa respuesta no está clara.

3 COMENTARIOS

  1. es horrible ver como este senor,que se supone tenga alguna sensibilidad politica con sus anos de experiencia,pasa por alto lo mas importante : el sistema totalitario,de control absoluto de los pueblos,tanto de cuba,como de venezuela.La dictadura no importa ? La falta de derechos ,que ha vuelto al pueblo de cuba en un organismo indefenso por 65 anos,no importa ? Antes de «analizar el contexto internacional» ,no seria mas productivo analizar el contexto interno,el problema principal,el verdadero diferendo : la falta de derechos de los cubanos y la importancia de dejar a los cubanos,organizarse y decidir.O eso es un «problema menos» para el sr.Embajador ??,

  2. Hay frases en esta entrevista que no tienen desperdicio. A veces, el Sr. Alzugaray pareciera vivir en otro mundo, el mundo que él vivió como diplomático al servicio del «proceso revolucionario» – proceso que se ha convertido en este monstruo devastador y antinacional que sufre Cuba hoy- : el sigue en el mundo de las décadas de 1980 y 1990. ¿De verdad cree el Sr. Alzugaray que el régimen y su aparato militar (en conjunto con los «ninjas» camuflados infiltrados en Miami) podrían resistir y repeler una invasión estadounidense? Las insinuaciones de que la proximidad geográfica implicaría también represalias, aparentemente con «misteriosos misiles estacionados en Cuba», contra ciudades estadounidenses, y la supuesta infalibilidad de esa brigada fronteriza que «aniquilaría» a los yanquis en la base de Guantánamo. ¡Dios mío, Sr. Alzugaray, ¿de qué está hablando?! Un país devastado y hambriento, y una desmoralización total es lo que existe. ¿De verdad cree que esa casta de incompetentes que desgobierna está dispuesta a sacrificarse ellos mismos y prenderle fuego al país, como supuestamente hicieron los mambises en Bayamo? ¡Vuelva a la realidad, Sr. Alzugaray!

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