28.9 C
Havana
jueves, octubre 22, 2020

Catolicismo y Revolución

Por: Julio Pernús*

La Historia con mayúscula nunca será cosa de coser y cantar. En su interior suele albergar verdades ocultas, con la capacidad de volver a florecer en la mente de aquellos que se afanan en perseguirlas. Con este artículo no pretendo llegar a conclusiones inamovibles, sino provocar una reflexión hacia el interior de algunas mentes que siguen viendo al Catolicismo  y la Revolución como dos conceptos antagónicos.

Para comprender mejor cómo asumió la Iglesia católica ese histórico primero de enero de 1959, podemos partir por un bosquejo del comportamiento de la misma durante la segunda década de la República. Fue por ese entonces que  comenzó a brotar en la Isla un movimiento renovador dentro del catolicismo cubano, influenciado notablemente por las distintas corrientes teológicas que germinaban a nivel mundial.

En Cuba esta realidad cobró vida a través de proyectos que hicieron brotar hacia las calles la acción social de la Iglesia, sobre todo manifestado en el papel  fundacional de centros y movimientos laicales como: La Juventud de Acción Católica, de ella fueron surgiendo posteriormente las organizaciones especializadas: JUC (Juventud Universitaria Católica), JEC (Juventud Estudiantil Católica) y JOC (Juventud Obrera Católica).  Esto nos da una idea de la labor seria de organización, dinamización y participación de los laicos en la edificación de la Iglesia y la sociedad, muchos miembros de estas organizaciones, asumieron en su momento una postura revolucionaria en contra de los males que azotaban la sociedad.

Un elemento que corrobora lo antes expuesto sobre  la actuación de los católicos en esta etapa es la fundación del MLR (Movimiento de Liberación Radical) con el propósito de servir en la política activa, su composición se basaba principalmente en varios dirigentes de la Juventud de Acción Católica, a los que se une un cristiano evangélico. En las lomas de Pinar del Río, refiere el profesor López Oliva, los soldados de Batista dieron muerte a un grupo bastante grande de la Acción Católica que pretendía alzarse.

Ante la deficiente atención del estado hacia los servicios sociales, las Iglesias cristianas asumieron un rol protagónico. Esto es oportuno comprenderlo, porque para no pocas organizaciones religiosas, esta era su razón de ser y su pérdida, será motivo de importantes conflictos con el naciente proceso revolucionario. En ocasiones se suele describir la expropiación de bienes a distintos actores de la sociedad civil pre-revolucionara como algo “justo y necesario”, pero en la praxis fue bien duro y hasta cierto punto injustificado.

En esta etapa crucial de los años 50 fue relevante la incorporación de católicos a la lucha contra el régimen Batistiano que se vivía en el país. Por solo citar algunos ejemplos podemos señalar a: José Antonio Echeverría dirigente de la federación estudiantil universitaria; el P. Guillermo Sardiñas, párroco de Nueva Gerona en Isla de Pinos, que  sube a la Sierra Maestra con permiso de su obispo para incorporarse como capellán de las fuerzas guerrilleras revolucionarias.

Está por investigar el papel jugado por la Iglesia en la formación de la conciencia nacional y manifestado en jóvenes como: Emma R. Chui, Pepito Tey, Ormani Arenado, Cuqui Bosch, Sergio González, René Fraga Moreno, Marcelo Salado  entre otros que dieron su vida por la Revolución.”[1]

No podemos obviar que al interior de la institución eclesial había opiniones divididas en cuanto al rol que debían jugar los católicos en la guerra. Sobre todo en el occidente los cambios sociales encontraron cierta reticencia en determinados sectores del clero, que tenían un temor palpable a las consecuencias de las luchas civiles al interior de la Isla.

Como cristiano me gusta pensar que algún día podremos hablar de los forjadores de nuestra Patria sin soslayar su espiritualidad. Los colegios católicos formaron a la gran mayoría de la vanguardia revolucionaria y gracias a ellos existió un florecimiento del sentimiento patriótico en la nación. Sobre estos tópicos aún hay mucho monte que desbrozar, pero  eso no puede impedirnos buscar la verdad con sus luces y sombras, sobre la relación entre Catolicismo y la Revolución.

*Julio Norberto Pernús Santiago; 29 años, Licenciado en Comunicación Social por la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de la Habana. Máster en Historia Contemporánea y Relaciones Internacionales por la Facultad de Historia y Filosofía de la Universidad de la Habana. Redactor de Vida Cristiana, medio Católico impreso de mayor alcance nacional.

[1]Documento Final  e instrucción Pastoral de los Obispos;  Encuentro Nacional Eclesial Cubano (ENEC). Editorial Amigo del Hogar; Santo Domingo, 1988, pp. 17-40.

7 Comentarios

  1. La iglesia estuvo muy comprometida con la revolución cubana desde sus inicios porque la interpretaba como de naturaleza nacional sindicalista, al estilo del levantamiento contra la República Española, esa cuyos exiliados en Cuba siempre contaron con el respaldo de personeros como el general Batista y el senador Rolando Masferrer gran saboteador de todo acuerdo comercial con el franquismo. Estos eran enemigos jurados de los fidelistas, no por gusto los revolucionarios encontraron amparo en la Embajada primero y luego en la España del caudillo. Recordemos para entender esto la vieja alianza Batista Partido Socialista Popular al que Masferrer había pertenecido, en su juventud y que, con 19 años, se enroló las Brigadas Internacionales para ir a combatir del lado de los republicanos en la Guerra Civil Española (1936-1939), quedándose allí cojo porque en durante los combates por la defensa de Madrid, Masferrer, gritando el famoso «no pasarán» el holguinero recibió un balazo en la parte trasera del pie. Luego al volver a Cuba con la derrota republicana se encargará de la Sección Internacionales del diario Hoy ―el periódico del Partido Socialista Popular de Cuba, encajar esto en la historia oficial no es fácil, así que como decía un cómico cubano, no toques esa gaveta (la del revolucionarismo católico) que tiene cucarachas.

    • Desde Suecia, parece que se conoce la historia del «amparo en la Embajada primero y luego en la España del caudillo.»

      Como desconozco ese amparo de la España del criminal franco a la revolución cubana, me gustaría que desde Suecia se me ilumine.

      Cierto es que Cuba cuando muere Franco y había llovido mucho desde 1959 decreta tres días de luto porque parece que Cuba, Fidel, de esa forma reconoció algo bastante increíble y es que el franquismo no cede a la exigencia de EEUU de romper relaciones con Cuba, relaciones básicamente comerciales, dado que España retira a su embajador en Cuba en 1960 y no hay embajada española en Cuba hasta la muerte de Franco.

      Franco era un toca narices y a pesar de que EEUU bendice el fascismo español en 1959, el dictador se niega a que los barcos y aviones españoles dejen de ir a la isla. Ya había hecho algo mucho más importante el criminal gallego cuando no cede a la exigencia de Hitler de que las tropas alemanes entraran en suelo español. ¡Tenía narices¡

      Muy rara esa afirmación de que la iglesia cubana veía el movimiento popular contra Batista cuando ya se sabía qué era el Nacional Sindicalismo de Franco, como un movimiento parecido. El golpe militar y la trama civil del franquismo era de derechas y de extrema derecha y la revolución cubana todo lo contrario. Si alguien de la iglesia católica cubana pensaba eso… ¡vaya vista¡

      En la larga entrevista, mejor dicho en los relatos de horas de Fidel a Ramonet, plasmados en el libro Biografía a dos voces, ahí se puede leer como explica Fidel, esa aparente «entente» entre la dictadura española y la Revolución Cubana. Franco tuvo durante años muy buenas relaciones, nada que ver con la escasa relación España-Cuba, con la Argentina de Perón y ahí sí había motivos para esa «fraternidad».

      Interesante, leer lo raro de la relación Cuba socialista y España franquista en este enlace, donde se lee lo importante y es cómo Fidel siempre ha definido la España de Franco como una dictadura y a Franco como un criminal. Se lee que la Doctrina Estrada, derecho internacional, admite que «los Estados mantienen relaciones entre sí con independencia de los Gobiernos.» y eso hicieron Cuba y España por interés mutuo, pero sin relaciones diplomáticas dado que en 1960 Cuba expulsa al embajador español y no se restablecen las relaciones hasta 1975 tras la muerte del dictador.

  2. la iglesia catolica no estuvo del lado de la revolucion y no lo estaba porque toda la jerarquia eclesiastica era mayoritariamente españoles. De hecho la iglesia escondio a contrarrevolucionarios. La iglesia catolica tuvo participacion activa en la operacion Peter Pan. Acciones como esta fue el motivo por el cual Fidel puso a toda la jerarquia en un barco y los mando a Europa. Existe un libro donde Luis Baez entrevista a Monseñor Carlos Manuel de Cespedez y tocan esos temas.

  3. No puede absolutizarse en las relaciones entre la iglesia católica y la Revolución cubana y decir totalmente que estuvo a favor o en contra del proceso, como toda organización humana no política tiene personas de todos los colores en este aspecto, como mismo podemos hablar de alguien como el padre Sardiñas que se unió al ejercito rebelde como el más genuino revolucionario, existieron otros sacerdotes que al triunfo se fueron uniendo a las filas contrarrevolucionarias e incluso apoyaron algo tan abyecto como la famosa Operación Peter Pan, un sacerdote capuchino incluso vino con la brigada 2506 en la invasión por Playa Girón; de entonces a la fecha mucho ha llovido, y hoy las relaciones entre iglesia y estado son bastante buenas, y como siempre, hay feligreses identificados con el proceso político actual y otros que no.

  4. En realidad, la Iglesia Católica Cubana, a diferencia de esa misma iglesia en las parroquias de Latinoamerica, era una iglesia preferiblemente de la élite burguesa y proimperialista. Nunca fue una iglesia de los pobres, sino identificada con el poder económico y político predominante. No es casual que la Teología de la Liberación (muy combatida dentro de la propia Iglesia Católica) haya nacido entre los sacerdotes más comprometidos con la población de las zonas pobres y rurales y por tanto, expresa la necesidad de darle fin a las causas reales de tanta acumulación de pobreza por el lado mayoritario y riqueza por el minoritario y dueño de casi toda la economía subdesarrollada de esos paises.
    Con independencia de la nacionalidad de una gran parte del clero en Cuba en los primeros años de la Revolución, su filiación fue con el imperialismo y la contrarrevolución y el anticomunismo, como el Anticristo que le significaba el Comunismo y la Bestia del Armagedón.
    Tampoco fue casual la difusión de la supuesta pérdida de la Patria Potestad de los padres y que el «estado cubano» iba a ser quien tuviera la Patria Potestad sobre los hijos e incluso, los enviarían a la URSS «para devolverlos en forma de latas de carne rusa» y con ello, alentar y codirigir la Operación Peter Pan, que cuenta aún hoy con miles de víctimas que crecieron en adopción por padres adoptivos norteamericanos, trauma del que nunca se curaron.
    Tampoco fue casual el encubrimiento de terroristas contrarrevolucionarios en las instalaciones de las iglesias para escapar de la justicia revolucionarias por los crímenes cometidos y que la Iglesia silenciaba porque el «fin justifica los medios».
    En contraposición a ello, muchas personas de fe católica se sumaron a la obra de la Revolución y nunca comprendieron el porqué la iglesia predicaba un credo y obraba en la práctica en contra de ese mismo credo. Muchos de ellos, descreídos del doble rasero en la administración de la justicia de la Fe, se fueron apartando de la militancia católica y aunque tampoco fueron por ello ateos en el decursar del tiempo, dejaron de identificarse con los que llamaron farsantes y fariseos como los expulsados por Jesus del Templo.
    Con el devenir del tiempo, algunas cosas han cambiado en la archi conservadora iglesia católica, esa misma que por detras del discurso antifascista y antinazi, acogió a principales criminales de guerra nazi y los ayudó a reinstalarse en países de América del Sur, con nombres e identidad cambiados, algunos de los cuales fueron descubiertos por la comisisón Weisenthal, entre ellos a Klaus Barbie no recuerdo si asentado en Bolivia…
    Y en la actualidad, las denuncias de abusos sexuales en menores por clérigos hasta de alto nivel, son noticias cotiadianas y para qué hablar sobre el escandalo del «Banco de Dios»??
    Mucho ha tratado de hacer el Papa Francisco por renovar esa vetusta y retrógrada iglesia,pero él sólo no puede y adversarios dentro de esa institución, tiene muchos.

    Esa es brevemente la triste historia de la Iglesia Católica en los últimos 100 años….

Comments are closed.