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La noticia es que el gobierno cubano anunció la recuperación de 500 MW de generación eléctrica para los próximos tres años, casi la tercera parte de lo que se padece en déficit cada noche en las últimas semanas.
Por otro lado, el gas licuado que se utiliza para cocinar, y desde hace meses no se expedía a la población, regresará a los puntos de venta en los próximos días como parte de una estrategia para disminuir el consumo eléctrico en la cocción y dar un cierto alivio a la cantidad de hogares que no tienen el llamado «gas de la calle», y dependen de la balita para cocinar. Todo gracias a un barco que debe llegar pronto y permitirá el abastecimiento en las zonas extremas del país, ya que en el centro el gas proviene de la refinación de Cienfuegos, no sin altibajos en el suministro.
Estas noticias llegaron junto a una amplia explicación técnica sobre la situación de la electricidad en el país, ofrecida por Alfredo López, director general de la Unión Eléctrica (UNE), y Argelio Jesús Abad Vigoa, viceministro primero del Ministerio de Energía y Minas (Minem), en el espacio de la Mesa Redonda, mientras en al menos tres provincias se reportaron protestas esta semana debido, principalmente, a los cortes de luz.
Las autoridades reconocieron la gravedad de la situación, con apagones prolongados y serias dificultades para rotar los circuitos, mecanismo con el que intentan distribuir la las horas sin servicio eléctrico entre distintos grupos poblacionales. Asimismo, hicieron un repaso por varias de las termoeléctricas y los diferentes tipos de reparaciones que se les han hecho o están pendientes, en una explicación de gran complejidad técnica. También elogiaron el esfuerzo de los trabajadores del sector.
Lo que quedó claro es que la meta próxima es recuperar seis unidades del sistema eléctrico nacional que alimentarían 500 MW al SEN.
Los participantes en la Mesa Redonda explicaron que la crisis energética se debe al envejecimiento y la falta de mantenimiento de las centrales termoeléctricas, que tienen entre 30 y 40 años de explotación, y que desde 2017 se han realizado muy pocos mantenimientos profundos en unidades clave, lo que ha provocado averías y una disminución de la capacidad de generación.
Sin embargo, describieron una línea de tiempo sobre lo invertido en el sistema electroenergético nacional, acentuando que se ha hecho mucho. Igualmente negaron que el presupuesto estatal haya descuidado las inversiones en el sector energético, aunque los datos oficiales muestran que desde 2019 el porcentaje de inversiones se movió entre un 7% y 11%, tendencia que parece haber cambiado en 2025, pues en los dos primeros meses del presente año las inversiones en «suministro de electricidad, gas y agua» pasaron a ser un 27%.
Mientras tanto, reportan un relativo avance en otro de los pilares del servicio eléctrico: la generación distribuida. Según López se han recuperado 1000 MW tras reparaciones y el arribo al país de piezas de repuesto, lo cual implica que esta tecnología que marcha con motores diésel y fuel oil, pudiera apoyar al depauperado sistema eléctrico nacional.
Pero cuando parecía que la generación distribuida era un apoyo confirmado en el tambaleante sistema, el titular de la UNE, Alfredo López, señaló que «persisten limitaciones de combustible», lo cual significa que la capacidad de generación está, en estos casos, pero falla el combustible. En las últimas semanas faltó, además, el aceite para los motores.
Ante la pregunta que todos se hacen, el experto explicó el rol de una de las estrategias del gobierno para asegurar esperanza de que, literalmente, hay una luz al final de túnel: los parques fotovoltaicos instalados con tecnología china.
En opinión del experto, ya el sol aporta electricidad: 2.5 gigavatios hora diarios que, según ellos, logran reducir 2.5 horas de apagones en todo el país, aunque continúan reportándose cortes eléctricos frecuentes y prolongados.
El funcionario confesó que la energía solar fotovoltaica brinda un promedio de 5 horas diarias de generación y que, aunque hay 1020 MW instalados, es imposible reducir los apagones, porque no sustituye la generación térmica.
López afirmó que de lograrse la meta de que para finales de 2025 el 10 por ciento de la energía provenga del sol, se ahorrarían medio millón de toneladas de combustible.
Sentenció que en tres años se recuperarán 500 MW, y el 60 por ciento de todo el consumo provendrá de la generación térmica, entre el 12 y el 14 por ciento del gas, y para el 2030, un 24 por ciento de fuentes renovables. No obstante, según explicó, los parques fotovoltaicos están lejos de poder sustituir a las termoeléctricas y, por tanto, de resolver por sí solos los alargados apagones.
En el espacio se dio a conocer el cronograma de reparaciones próximo. Actualmente la Unión Eléctrica ejecuta un plan de choque en seis bloques clave del Sistema Eléctrico Nacional: en Renté 5 (Santiago de Cuba) se realiza un mantenimiento capital que incluye desmontaje completo de la turbina y reparación de la caldera, con entrega prevista para finales de junio; en Nuevitas (Camagüey) se acomete una limpieza profunda de la caldera y sustitución de paneles deteriorados, programada para concluir el 23 de mayo; en Santa Cruz 1 y 2 (Mayabeque) se llevan a cabo mantenimientos ligeros con cambio de cestos fríos y refractarios, para terminar el 27 de mayo; y en la termoeléctrica Carlos Manuel de Céspedes (Cienfuegos) la primera unidad ya volvió a su potencia nominal de 158 MW tras una reparación integral de la turbina, mientras que la segunda recibe un refuerzo mayor en caldera y barras eléctricas con fecha meta en agosto.
Los presentes reconocieron que se tratan de reparaciones parciales que no resolverán problemas más profundos que llevarían otro tipo de tratamientos que ahora mismo no pueden dárseles. Asimismo, subrayaron que la estabilidad energética dependerá de mantener este ritmo de trabajo y las inversiones prioritarias.
La situación alcanzó un punto de quiebre en las últimas semanas, tanto así, que ha suscitado protestas en varios puntos del país.
En Pinar del Río, que se reportan apagones de hasta 29 horas, varias personas se acercaron al Partido provincial, y la máxima líder política de la provincia fue abiertamente confrontada por los vecinos del lugar.
En un audio filtrado, se escuchan las demandas de la población y la respuesta de la funcionaria fue que hace falta combustible y que hay otros territorios peores, lo cual recibió rechazo por parte de los asistentes.
También se reportaron protestas en Santiago de Cuba y Bayamo con peticiones similares: corriente y comida. La escala y el número de personas es difícil de conocer, debido a que buena parte de las fotos o videos fueron filmados de noche.
Esta noticia significa que, más que ofrecer información, el gobierno respondió en televisión nacional posiblemente obligado por el aumento de la presión pública ante una crisis de proporciones alarmantes. La población cubana está al límite de lo sostenible, o comprensible, y es probable que se esperen protestas en otros lugares del país, si este ritmo de apagones continúa.
Incluso en La Habana, siempre protegida de los cortes eléctricos, ha aumentado la frecuencia de los apagones, y aunque hay un sistema para rotar los circuitos, el incremento de las horas sin luz es evidente.
No es menos cierto que el deterioro de la infraestructura eléctrica coincide con la inauguración de la política de máxima presión del gobierno estadounidense durante la primera administración del presidente Donald Trump, política que se mantiene vigente y sigue dificultando la entrada de piezas para las reparaciones. Igualmente, la histórica persecución y sanciones a los barcos que transportan combustible a la Isla complejiza aún más el panorama.
Por otro lado, por mucho que el gobierno se intente justificar, seguirán los cuestionamientos a por qué se han dedicado grandes sumas de dinero a construir hoteles, recursos públicos que no parecen tener retorno en un contexto en el que el turismo decrece, en vez de haber reconducido esa inversión al sector de la energía cuando empezó a dar sus primeras señales de colapso. Al parecer, pretenden rectificar el rumbo, pero ¿ha sido a tiempo?
Por el momento, la industria energética trabaja, pero el nivel de deterioro que se intenta atajar es tal que será difícil sin una verdadera inyección de capital, en lo que hasta ahora parece interesada solamente Rusia, cuyo gobierno ha prometido subsidiar tasas de interés para los empresarios que inviertan en Cuba, según un plan que se anunció en la reciente visita de presidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.
El verano ya está acá, y un sistema debilitado deberá enfrentar el aumento de la demanda que habitualmente se tiene en estas fechas por el alto consumo de los equipos de refrigeración y climatización. En esta temporada los apagones molestan más a la ciudadanía, pues se vuelve más difícil dormir sin un ventilador, y la poca comida que se logra conseguir se descompone con facilidad. Esta semana se supo que la estación meteorológica de Casablanca registró una temperatura máxima de 38 °C, y por la tendencia habitual, podría aumentar más.
Aunque se reconoce la constante labor del personal, no es menos cierto que ha habido un éxodo importante que también afecta al sector. Los resultados: menos personas trabajando, más recargadas, y muchas veces con menos experiencia y sin la técnica adecuada, lo cual repercute en accidentes evitables en otro contexto.
En este sentido, esta semana también fue noticia un derrame de combustible residual en la antigua planta termoeléctrica José Martí, que afortunadamente se pudo contener a tiempo.
Entre el tupido arsenal de malas noticias sobresale como esperanza el hecho de que miles de familias que hoy viven con la angustia de no tener gas licuado, y durante muchas horas tampoco electricidad, al parecer tendrán acceso nuevamente a la balita salvadora que permitirá regresar a la cocina de gas. Uno de los principales problemas de los extendidos apagones, además de la pérdida de comida congelada, o en algunos casos la imposibilidad de conservar ninguna, es cómo se cocina. Como consecuencia, regresaron la leña y el carbón a las casas, e incluso a escuelas.
Nuestra opinión es que en la marcada crisis de apagones que pulveriza cualquier esfuerzo de recuperación económica, las sanciones estadounidenses han tenido un peso significativo: al poner en la diana a los barcos que transportan petróleo, y al dejar las reservas de divisas vacías han limitado la capacidad de maniobra del gobierno cubano para dedicar recursos a las veteranas termoeléctricas.
No obstante, los cuestionamientos acerca de cómo entonces se construyen hoteles recaen sobre un gobierno que ha evitado abrir el debate público en torno a la gestión de los recursos «del pueblo», debido al asedio de Washington, pero también a una cultura del secretismo que ha sido muy conveniente para ciertos burócratas, que no rinden cuentas y, por tanto, toman decisiones sin escrutinio público.
El gobierno cubano no ha hecho una autocrítica concreta sobre cuáles son las responsabilidades domésticas y humanas del nivel de deterioro al que ha llegado el sistema eléctrico nacional, lo cual no ofrece confianza ni certeza de que el camino tomado ahora es el correcto o certero.
Es responsabilidad de un Estado mantener servicios básicos y más en un sistema que privilegia lo estatal: electricidad, telecomunicaciones, seguridad, y otros. De no cumplir ese encargo social, ¿quién es el responsable? ¿Qué medidas se toman para que lo sucedido no se repita?
La oscura realidad que viven millones de cubanos es una alerta de un pueblo que, al verse sin nada que perder, no escatimará esfuerzos en al menos demandar —por vías pacíficas o violentas— respeto, explicaciones y responsabilidad de los líderes políticos.
En la guerra económica que se le hace al país por parte del esquema sancionatorio estadounidense es justo y doloroso reconocer que la industria electroenergética es una de las victorias más trágicas. Las imágenes de ciudades apagadas son perfectas para ilustrar la derrota de un sistema político en cuanto a su capacidad de garantizar bienestar a su ciudadanía.
Pero en un contexto así, la peor de las estrategias es aparentar normalidad mientras cada día y noche buena parte del país está apagado. Recordemos que años atrás cuando una situación similar ocurrió el gobierno actuó con la llamada «Revolución Energética» que, si bien no fue perfecta, logró estabilizar el suministro de energía.
Una Mesa Redonda puntual no basta, toda la inversión, todos los esfuerzos, todas las explicaciones son pocas ante personas y comunidades que hoy vivan prácticamente en la oscuridad.


La «revolución energética» es una de las causas principales del estado actual. Sería bueno que LJC preguntara la opinión de expertos (que no vivan en Cuba por supuesto) sobre esa monumental metedera de pata.
Quizás la Revolución energética resolvió problemas, pero a mediados y largo plazo la empeoró pues se cambió el tipo de generación eléctrica, pero que por años existió en Cuba
La instalacion de grupos electrogenos para suplir el deficit energetico que se produjo alrededor del 2004 era una solucion a corto/mediano plazo. Si bien permite rapidamente incorporarse al SEN en momentos de maxima demanda o del fallo de alguna unidad termica, se instalaron para que trabajaran en un regimen intermitente. Muchos requieren diesel, un combustible mas costoso que el crudo; ademas de requerir una logistica importante para mantener el suministro de todos esos grupos que estan dispersos por todo el pais. La instalacion de los grupos electrogenos resolvio el problema y debio haber «comprado» tiempo para robustecer las termoelectricas (ademas de invertir en los parques fotovoltaicos, lo cual no se hizo en su momento, pero…digamos que. no habia los recursos para hacerlo todo al mismo tiempo. O sea, que hasta el 2018, que fue cuando se empezo a vivir la «contingencia energetica» no se habia hecho mucho para evitar llegar a lo que se esta viviendo desde entonces. Como sucede en muchos sectores de la industria, la sobre explotacion y falta de mantenimiento de esos grupos electrogenos fue reduciendo la capacidad de generacion. Hay que mencionar que por mucho tiempo el gobierno puso restricciones para la importacion masiva de electrodomesticos y vehiculos electricos, que indiscutiblemente han incrementado la demanda. La conclusion es que el deficit se mantendra y amen de las soluciones a nivel de pais, habra que buscar soluciones personalizadas para paliar el problema
Autocrítica….! Es continuidad