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La Joven Cuba comparte la transcripción de la entrevista al profesor, académico y diplomático Carlos Alzugaray, a propósito de la serie de entrevistas por los 10 años del anuncio del 17 de diciembre de 2014.
Yo defino normalización como un proceso en el cual se empieza a cumplir con las normas más generales del derecho internacional: respeto por la soberanía, no injerencia en los asuntos internos, relaciones de igualdad, de confianza mutua, etcétera. Eso se empezó, no se terminó. Que nadie piense que porque se firma un documento estableciendo relaciones diplomáticas ya todo está resuelto.
¿Cuánto eso significó de flexibilización real? Es un asunto que se puede discutir mucho.
Si nosotros lo medimos en «stricto sensu», teniendo en cuenta que el bloqueo, las sanciones o la guerra económica —porque se le puede llamar una guerra económica— es muy abarcadora, Obama resolvió algunos problemas marginales, pero no la esencia del problema. La esencia de la guerra económica contra Cuba no terminó con Obama. Simple y sencillamente se hicieron flexibilizaciones, como con los vuelos y los pasajes, por ejemplo, a la licencia general para poder venir a Cuba, que permitía que la gente entrara sin dar mucha explicación.
Es decir, fue un cambio importante. Las remesas que Obama liberalizó, por cierto, ya las había liberalizado antes del acuerdo. Las sanciones económicas contra Cuba son una madeja muy entrecruzada de cosas que hace todo muy difícil. Una de las primeras licencias que emitió Obama fue la licencia para que los norteamericanos pudieran usar la tarjeta de crédito de banco norteamericano en Cuba. Pero los bancos no quisieron hacerlo. ¿Por qué? Porque esto es un fenómeno que se ha hablado mucho últimamente, que se llama el «overcompliance», es decir, cuando hay sanciones, los actores económicos que tienen que ver con las donaciones dicen: «No, no, pero yo no voy a meterme en eso, aunque esté técnicamente autorizado, porque eso tiene muchos vericuetos y puede tener problemas en un futuro».
¿Qué cedieron ambos gobiernos en la negociación?
Aquí hay que tener en cuenta que ambos gobiernos tenían un problema muy importante que resolver antes de pasar a lo que pudiéramos decir el «pollo del arroz con pollo» de la normalización, que era, por supuesto, las sanciones económicas, las relaciones diplomáticas… Estamos hablando del problema de la liberación de los ciudadanos de sus países presos en el otro país. Sin ese intercambio la normalización no hubiera podido caminar. Ni el gobierno cubano estaba dispuesto a hacer nada si no se liberaba a Gerardo, Tony y Ramón. Ni el gobierno norteamericano estaba dispuesto a hacer algo si Alan Gross seguía preso.
Pero se le añadió un elemento nuevo, poco común, que fue liberar a un espía de nacionalidad cubana, ciudadano cubano, que había espiado para la CIA. Entonces, yo creo que fue una negociación donde ambas partes cedieron en algo. Por ejemplo, la concesión más importante del gobierno cubano fue aceptar el restablecimiento de relaciones diplomáticas y la apertura de una embajada norteamericana en Cuba sin el levantamiento del bloqueo.
A diez años de la normalización es difícil poner el dedo en los fallos de los gobiernos. Creo que el gobierno norteamericano quizás pudo ir más rápido y hacer más cosas. Claro, hizo bastante. Pero creo que nadie, casi nadie, consideró que en las elecciones del 2016 Donald Trump sería electo. Yo creo que eso no entró en los cálculos de casi nadie.
En el caso del gobierno cubano, no aprovechó la oportunidad: la apertura de Obama y la concomitante apertura del mundo hacia Cuba. Recuérdese que en un breve periodo de tiempo vino el presidente francés, el primer ministro canadiense, el presidente de Irlanda. Es decir, hubo un cambio radical en la manera de enfocar los asuntos y eso hubiera fomentado inversiones…
Los obstáculos de la normalización
Es evidente que, en Estados Unidos, todo el sector de la ultraderecha cubanoamericana, incluyendo a los legisladores de origen cubano como Marco Rubio, empezaron a actuar contra el proceso de normalización. Del lado cubano es un poco más difícil precisarlo. Quizás la frase que determina esto de mejor manera es una que yo escuché mucho, inclusive aparecieron por televisión personas importantes, historiadores, miembros del Comité Central, diputados diciendo que Obama había dicho que nos olvidáramos de la historia. Obama no dijo que nos olvidáramos de la historia; lo que dijo es que no podíamos ser esclavos de la historia.
Pero, algo muy importante: él no estaba hablando solo para nosotros los cubanos de la Isla; estaba hablando para los cubanos de Miami, también para el sector intransigente ultramontano. Vaya, les estaba diciendo: «Olvídense de todos los reclamos que ustedes tienen, esto hay que empezar de nuevo». Obama lo aderezó, por así decirlo, o lo introdujo con dos argumentos: primero, esta es una política fracasada, una política que no dio el resultado que se pretende. Segundo, esta es una política muy vieja; esta política empezó antes de yo nacer.
También hay que decir que eran otros tiempos. Es decir, en 2006 asumió Raúl Castro. Empezaron a cambiar cosas en Cuba, cosas que antes eran prohibidas, como acceso a los hoteles, tener un celular e internet. Entonces existía un clima mucho más favorable. Por tanto, era más difícil para los que se oponían allá oponerse a algo que evidentemente tenía mucho beneficio concreto para los cubanoamericanos, algunos que habían emigrado hacía unos años.
Cuba frente a Trump: desafíos
La presencia de Donald Trump en la Casa Blanca no augura muchas razones por las cuales haya incentivos para él en buscar un acomodamiento con Cuba, sobre todo si la situación cubana sigue siendo como ahora, que muchos dicen que está al borde del colapso.
Sí creo que el gobierno cubano tiene que transformar la actual situación económica y social o de lo contrario será más vulnerable a cualquier presión que decida hacer el presidente Trump.
Una de las características que tuvo la actividad de Trump en los últimos años, sobre todo en 2019 y 2020, fue que vinculó el asunto venezolano con Cuba y, al parecer, alguien le dijo o lo convenció de que tumbar a Maduro en Venezuela era algo fácil que se podía lograr y que una de las cosas que habría que hacer era quitar a Cuba de en medio, porque Cuba era la que apuntalaba al gobierno de Maduro.
¿Quizás Trump cambie ahora, dado que la situación ha cambiado y hay una necesidad de petróleo venezolano? Puede ser. No lo podemos descartar, pero habría que ver si eso pasa. También está el factor Rusia. Es decir, el señor Trump no tiene esa animadversión que tiene Biden hacia Vladimir Putin. Una presencia rusa en Cuba (que no se acaba de materializar) es algo que debemos contabilizar. Entonces, ¿puede salir de ahí algún tipo de beneficio? Yo soy escéptico.
Creo que con Trump vamos a tener muchas dificultades. Lo único que tendría que hacer es dejar las cosas como están y, si acaso, volver a apretar. Por ejemplo, una cuestión que se podría esperar con Trump es que le ponga límites a las remesas, que nuevamente apriete las sanciones en materia petrolera, que ponga todavía más límites a los posibles viajes de cubanos. Ya casi no hay viajes de norteamericanos a Cuba, pero lo que queda son los viajeros cubanoamericanos. Claro, ahí estaría un poco jugando con fuego y, por supuesto, dependerá mucho de quiénes son las personas de las que se rodee.
Recuerdo que si bien fue duro lo que hizo en 2017-2018, en 2019-2020 fue peor, porque además puso en la Casa Blanca a atender los temas de seguridad nacional y específicamente de América Latina a John Bolton y a Mauricio Claver Carone, dos personajes totalmente negativos. Ahora bien, dicho esto, creo que hay algo que lógicamente el gobierno cubano tendría que hacer incluso si hubiera ganado Kamala Harris, que es acabar de sacar a Cuba del bache en que está.
El gobierno cubano tiene que impulsar el sector privado sí o sí, no tiene opción. Sobre todo, tiene que tratar por todos los medios de acabar esa reforma prometida desde el 2011. Ya llevamos 13 años desde la aprobación de los Lineamientos y debe materializarla. Eso tiene varios componentes.
El primer componente, para ponerlo no en términos de lo que yo hubiera preferido, pero sí en términos de lo que quizás el gobierno cubano hubiera preferido, es terminar la reforma de la empresa estatal socialista, que no funciona. A veces, para salvar a alguien hay que decirle: «Oye, te la tienes que arreglar como puedas porque ya aquí no hay más subsidio». Que no lo hay. Que no se diga que lo hay.
Las fórmulas están ahí y, precisamente, hay que hacerlas.


El amigo Obama.
Saludos, Profesor Alzugaray:
Ud se quedo corto con la crítica al gobierno cubano, al que no culpa del todo porque el deshielo “se haya evaporado” en un dos x tres. Que hablen los echos, no las buenas palabras y deseos del gobierno cubano en ese entonces: lo unico que perseguia Cuba era la Liberación de los restantes 3 miembros de la red Avispa que quedaban presos en EE>UU. Obama siguio firmando decretos ejecutivos para aliviar el embargo, porque en la practica, no tenia potestad para eliminar el embargo de un plumazo. Y que hizo Cuba a penas llegaron los 3 miembros de la Red Avispa liberados? Nada ! Se quedo dedo de brazos cruzados y no movio un dedo para acercar posturas, para avanzar y llegar a acuerdo con la parte norteamericana.
A La Habana llegaron un centenar de empresas durante el 2016 y 2016 para vender, pero Cuba no compro ni un bolígrafo.
Cuba ha estado eludiendo en su responsabilidad de pagar las expropiaciones de empresas norteamericana, de 1960 a 1962. Sencilla y llanamente, no tiene voluntad de hacerlo. No va haber eliminación del embargo por parte del Congreso, si Cuba no llega a un compromiso de pago a las familias afectadas.
Muy de acuerdo en que EE:UU deberia eliminar a Cuba de la lista de países que patrocinan el terrorismo. Fue incluida, no con pruebas, sino con mala fe de dañar. Pero Cuba ha dado asilo a varios fugitivos norteamericanos buscados por la justicia. Esto es un obstáculo que hay que tener en cuenta.
Como dice el Profesor Alzugaray, “Cuba no aprovecho el deshielo” ni la rama de olivo ofrecida por Obama. Tras el discurso del presidente norteamericano en el Gran Teatro de La Habana, los talibanes entraron en pánico, se atrincheraron y no solo pusieron distancia de por medio, sino que le dieron una patada en la cara a Barak Obama: hasta ahi llego el deshielo y las buenas maneras.
Los proximos 4 años de Trump, con Marco Rubio de Secretario de Estado, no va haber, ni acercamientos, ni entendimientos, ni buenas formas. Si Cuba desea romper el hielo y acercar posturas, que de pasos creíbles y pase de las meras palabras a los hechos.
Como reaccionaria Cuba si hoy viernes 20, el gobierno norteamericano organiza una marcha politica frente a la Embajada de Cuba en Washington DC ? Cuando menos, es un gesto feo e inamistoso .
Con Trump de vuelta, es previsible un retroceso y hasta un aumento de la presion no solo hacia Cuba, sino hacia Venezuela, Nicaragua y todo lo que huela a izquierda en Latinoamerica.
Creo que el gob cubano penso que despues de Obama, vendria Clinton y podrian abrir la puerta de las negociaciones (entre ellas la del tema de las nacionalizaciones / compensaciones) a su antojo. Pero…vino Trump, que pronto comenzo a cerrar puertas y ventanas. Fue un error de calculo. Le temieron a un escenario para el que no estaban preparados y fueron demasiado cautelosos. Ese fue su gran error.
No creo que Rusia ni China les interese mucho meter a Cuba en el saco a la hora de resolver sus diferendos con Estados Unidos, mas alla de alguna ayuda puntual y alguna declaracion publica de apoyo y simpatia.
Despues de discurso de Obama en el Gran Teatro, acto enseguida vino la reflexion de Fidel sobre el Gra Hermano, la cual fue ley escrita en piedra para acabar con el deshielo.
El editorial de Fidel, «EL HERMANO OBAMA» fue ofensivo y racista. El acuerdo del 17 de Diciembre del 2014, entre Raul Castro y Barak Obama, se pudo realizar porque Fidel ya no estaba en el gobierno: jamas le intereso mejorar las relaciones con los americanos, es mas, torpedeo todo intento de Carter y Clinton con dos sendos envios de balseros + el derribo de las 2 avionetas de Hermanos al Rescate en Febrero de 1996, que acabo con todo y propicio la Ley Helms-BUrton que apreto las tuercas al embargo. Fidel se sintio feliz, porque el nadaba bien en los conflictos, no asi en la distencion.