Tras 10 días en el poder, ¿qué pueden esperar los cubanos de Trump?

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Esta semana fueron noticia varios anuncios de Trump que afectarán directamente la vida de los cubanos, así como las relaciones bilaterales de ambos países.

La primera fue la decisión de cortar temporalmente todas las ayudas federales que provee el gobierno. La decisión anunciada en un memorándum y en una orden ejecutiva que congela toda la ayuda suministrada por el gobierno ha sumido en el caos a organizaciones gubernamentales y a otras no gubernamentales, pero que dependen de subsidios federales.

En el 2024, Estados Unidos gastó 3 billones en asistencia federal. El propósito, según afirma la administración, es revisar esos gastos para saber si estos se alinean con las prioridades del nuevo presidente.

Una jueza del Distrito de Columbia desafió la decisión, y la congeló temporalmente, aunque la secretaria de prensa de Donald Trump, en un tumultuoso briefing en la Casa Blanca, afirmó que la orden está vigente. La Oficina de Administración y Presupuesto tuvo que salir al paso de la confusión y afirmar que los programas que dan beneficios directos a los estadounidenses estaban excluidos de esta pausa.

Sin embargo, la ambigüedad en la información y la falta de detalle en las comunicaciones oficiales han creado incertidumbre y dudas sobre el funcionamiento o la continuidad de los servicios de programas esenciales, como los llamados food stamps, que alimentan a 41 millones de estadounidenses de bajos ingresos, y que dependen de fondos gubernamentales; también pudiera tener un futuro incierto la iniciativa Meals on Wheels (Comidas sobre ruedas) que ofrece alimentos a ancianos de bajos ingresos.

Además, la aclaración sobre que los programas que asistan a estadounidenses de manera directa no se afectarán, podría indicar que aquellos no estadounidenses, como muchos cubanos que solo tienen residencia, podrían verse desprotegidos ante el limbo que ha dejado el anuncio cuyo impacto no puede medirse claramente aún.

Otra duda que ha surgido es cuánto podría afectarse el gran número de pequeñas o grandes organizaciones o plataformas políticas que se benefician de los programas de cambio de régimen, los cuales reciben fondos ofrecidos para iniciativas que supuestamente trabajan para la libertad de expresión o la democracia.

Por ejemplo, el presupuesto de la National Endowment for Democracy (NED, Fundación Nacional para la Democracia) podría verse afectado, y esta organización apoya directamente a plataformas políticas como Directorio Democrático Cubano, opositora al gobierno cubano y cuyo solo propósito es derrocar al gobierno de la Isla, sin resultados visibles hasta el momento. La NED ha dado a esa plataforma política 650 mil dólares en los últimos 13 años. Fundada en 1995, el Directorio tiene seis empleados, con sede en Miami, y la cara visible es Orlando Gutiérrez Boronat, conocido por promover violencia o intervenciones militares contra Cuba.

La NED ha funcionado como un tobogán para que los fondos federales terminen en organizaciones que dicen promover la democracia o la libertad de asociación en Cuba pero que no presentan más resultados que el gasto de los fondos en propósitos no logrados. La lista es larga, pero sobresalen como receptores de esos fondos medios con una agenda abiertamente partidaria de la oposición cubana como Cubanet y Diario de Cuba, además de otras organizaciones poco conocidas en la Isla, o incluso en la diáspora.

La pregunta es si un gobierno que tiene el encargo social de llamar a la austeridad y a la eliminación del gasto innecesario, tendrá la coherencia de extender esa posición a los programas de cambio de régimen, que es dinero de los ciudadanos estadounidenses pagados a organizaciones que crecen en oficinas, pero no en resultados concretos.

El sistema de entrega de fondos para la promoción de la democracia en Cuba ha sido tan ineficiente, que la Oficina de Rendición de cuentas (Government Accountability Office) del gobierno estadounidense hace solo un mes, recomendó a la USAID, una de las receptoras y distribuidoras de estos fondos, establecer protocolos de evaluación de los riesgos, porque los proyectos no se cumplen o sus implementadores arguyen que debido a las condiciones de Cuba y los obstáculos que pone el gobierno no se pueden ejecutar, sin embargo el dinero se gasta.

No obstante, la realidad es que en la administración hay varios altos funcionarios que probablemente tengan el encargo de sus grupos inmediatos de no detener esos fondos, que sostienen el músculo político republicano apoyado por la extrema derecha anticomunista de Miami. Por tanto, es de esperar que entre las excepciones a la congelación de fondos estén algunos de los programas de cambio de régimen, para mantener esa tubería funcionando.

Un grupo de cubanos provenientes en su mayoría de la Florida, pero de otros estados también, se reunieron en el Parque Lafayette en Washington, con el aparente liderazgo del youtuber cubano Alex Otaola, trumpista y reciente perdedor en las elecciones para la alcaldía de Miami Dade. Usando un alto parlante, y flanqueado por sus guardespaldas, Otaola exigió acciones más duras contra Cuba, en un confuso discurso que llama a la libertad de Cuba, pero poniendo más costos y penurias sobre ese pueblo.

«Es importante que ponga a Cuba, no solamente como ya hicieron en la Lista de Países Patrocinadores del Terrorismo, sino que declaren a Cuba peligro para la seguridad nacional de Estados Unidos y que decreten al Partido Comunista como un movimiento terrorista en el hemisferio que desestabiliza y financia guerrillas, pandillas y éxodos descontrolados», dijo Otaola a Martí Noticias, sin ofrecer más argumentos de cómo un país pequeño como Cuba, y que incluso ha perdido parte de su liderazgo en la región, pudiera afectar la seguridad nacional de Estados Unidos.

Otra de las que celebró esta semana la política de máxima presión fue la congresista cubana María Elvira Salazar, quien indirectamente reconoció el impacto de esta política sobre la Isla al afirmar que «Canel y su grupo de gangueros tienen los días contados, porque ya no tienen agua, no tienen luz, no tienen electricidad, no tienen medicina». Por otra parte, Salazar, quien también ha hecho parte de su carrera política sobre la base del voto de emigrados, dijo que está intercediendo ante Trump para que quienes hayan iniciado un proceso de asilo político no sean deportados inmediatamente para que puedan terminarlo.

«Le he pedido, no solamente a los que tienen la i220a, sino a los que entraron por la app CBP One, los que entraron con las visas de las 30 000 al mes que aprobó Biden, le hemos pedido a la administración que esa gente que están en el proceso, sobre todo los cubanos que tienen la ley de ajuste cubano, que les permitan terminar el proceso», sin embargo, la congresista reconoció que no siempre sus colegas representantes del Partido Republicano conocen bien la diferencia entre cada tipo de emigrante.

Estas declaraciones salen a la luz luego de que múltiples emigrantes, incluyendo cubanos, hayan aumentado sus temores por las redadas para deportaciones que autorizó Trump la semana pasada.

Igualmente, Cuba ha sido noticia también porque Trump anunció que moverá los inmigrantes que su administración considera como deportables a la Base Naval de Guantánamo, que ocupa un territorio cubano en contra de la voluntad del gobierno.

«Tenemos 30 000 camas en Guantánamo para detener a los peores criminales extranjeros ilegales que amenazan al pueblo estadounidense […] Algunos de ellos son tan malos que ni siquiera confiamos en que los países los retengan porque no queremos que regresen, así que los enviaremos a Guantánamo», afirmó Trump.

Las instalaciones norteamericanas en Guantánamo ya han albergado antes a cubanos, durante la crisis migratoria de los 90. Allí fueron enviados balseros, y décadas después, también fue sitio para prisioneros de origen árabe que el gobierno estadounidense clasificó, sin juicio, como terroristas.

El centro, perteneciente al Pentágono, ha sido sumamente cuestionado por las torturas y otros tratamientos vejatorios violatorios del derecho internacional que han sufrido los prisioneros allí presentes. En este momento, y tras una política de limpiarle el historial a esa prisión, quedan solo 15 personas detenidas en ese lugar.

El Ministerio de Relaciones Exteriores cubanos respondió rechazando la decisión: «Muchas de las personas que Estados Unidos está expulsando o se propone expulsar son víctimas de las propias políticas expoliadoras de ese gobierno, y cubren necesidades de mano de obra que históricamente ha tenido la agricultura, construcción, industria, los servicios y diversos sectores de la economía estadounidense […] El territorio donde se propone encerrarlos no pertenece a Estados Unidos. Es una porción del territorio de Cuba en la oriental provincia de Guantánamo, que permanece militarmente ocupada de modo ilegal y contra la voluntad de la nación cubana».

Estas noticias significan que Trump está haciendo lo prometido durante su campaña, con muy pocas fuerzas que le hagan resistencia, y que al menos por ahora, no establecerá diferencia entre cubanos y otros migrantes, por tanto, podrían estar en juego los privilegios migratorios que han beneficiado a cientos de miles de migrantes provenientes de la Isla.

Asimismo, añade una valla alta para la reunificación familiar, considerando que en la anterior administración de Trump ese programa se mantuvo detenido varios años, lo cual creó una acumulación de casos que aún están tramitando.

Buena parte de la población cubana que vive en Estados Unidos votó por Trump, a pesar de su línea dura contra todos los migrantes, y sus promesas de cortar beneficios y ayudas federales a las personas más necesitadas.

Significa, además, que la Administración Trump usará todos los recursos disponibles para imponer su agenda, y esto incluye presiones políticas, abuso del poder, menosprecio por los derechos humanos, además de la naturalización de un lenguaje que criminaliza a los migrantes.

En varias ocasiones ha dejado claro que su gestión abogará por el recorte de presupuestos estatales con el supuesto objetivo de bajar los impuestos. No sorprende entonces que si llega con el encargo de no gastar dinero allí donde no se alinee con su política, o que no ofrezcan resultados directos y rápidos, los programas de cambio de régimen, sin resultados concretos, son susceptibles de recibir escrutinio por ser una carga al presupuesto público. Probablemente aquellos medios y organizaciones que promuevan agendas como el feminismo, los derechos de las personas lgbtiq+ o se hayan alineado más a la línea demócrata sean aún más elegibles para estos recortes.

Trump rechaza a los migrantes, y no distingue entre latinos y cubanos, por tanto, es de esperar, que, entre incertidumbre y limbo, las consecuencias para los cubanos puedan ser mayores, con la diferencia de que los operadores políticos que dicen representar a la comunidad simpatizan con Trump, y van a pedirle mano más dura aún contra su país de origen, incluso si eso implica empeorar la calidad de vida de la gente que vive en Cuba.

Nuestra opinión es que Trump es impredecible, pero ha sido consistente entre lo dicho en campaña y lo que ha intentado hacer desde el minuto 1 de su administración. No hay sorpresas en su actuar, y si no llega más lejos es porque algunos contrapesos lo ralentizan, como el interés nostálgico e imperialista de dominar el Canal de Panamá o Groenlandia.

Devolver a Cuba a la Lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo, era esperable para una administración que difícilmente asumiría los compromisos de acuerdos de la administración anterior. Tanto en materia de relaciones exteriores como de política interna se están alineando prioridades, pero Trump está haciendo todo lo posible para asegurar a personas leales a él en posiciones clave dentro del gobierno, y que incluso los funcionarios menores no se opongan a su ideología.

La presencia de Marco Rubio como secretario de Estado, y el apoyo que le han dado los integrantes de la extrema derecha de la comunidad cubanoamericana, indica que estas acciones son el inicio de una vuelta a las hostilidades y provocaciones directas. El uso de la Base Naval del Guantánamo para recluir emigrantes —puede que hasta algunos cubanos— es una muestra de ello.

Mientras tanto, se podría esperar un redoblamiento de la guerra económica, y por tanto, un empeoramiento de las condiciones de vida, que se revertirá necesariamente en un aumento de los flujos ilegales de migración. Por tanto, también opinamos que el Estado cubano deberá definir una política clara sobre cómo va a operar con el fenómeno, sobre todo con deportaciones masivas de nacionales que regresarán a la Isla luego de haberlo vendido todo, o con el posible hecho de tener cubanos presos en un territorio ocupado por Estados Unidos contra su voluntad.

Más allá de los discursos políticos, lo cierto es que serán los cubanos —dentro y fuera de la Isla— quienes carguen con el peso de estas tensiones. Para quienes residen en EE.UU., la incertidumbre sobre sus derechos y beneficios se suma a una política migratoria que no distingue entre ellos y otros grupos latinos. Para los que permanecen en Cuba, el endurecimiento de las sanciones y la eliminación de cualquier posibilidad de distensión significarán un deterioro aún mayor de las condiciones de vida. En este contexto, la instrumentalización de la causa cubana por parte de ciertos sectores políticos no hace más que profundizar una crisis donde la gente común es la que más pierde.

1 COMENTARIO

  1. Seguimos atrapados los cubanos bajo la cuerda de un «binomio letal. Es evidente que al parecer no va a ser Cuba de los países que puedan esperar presuntas bondades de la Casa Blanca bajo el mandato de Trump, por eso concuerdo con el autor en que la situación para el ciudadano de a píe en la Isla va a ser más complicada. La otra tenaza al cuello colectivo es la de la indecencia, la inoperancia, y la ineficacia de los que ostentan el gobierno cubano, tarados por una cada vez menos encubierta práctica del negociado, la corrupción, el nepotismo, la mentalidad burocrática y arribista, los oídos sordos al criterio público, el engaño, y el silencio impuesto al debate abierto y constructivo con la sociedad. Asfixia desde el exterior, y asfixia desde el interior…con la consecuente decepción de la ciudadanía y lo que ello entraña de negativo en materia de desmovilización y desconfianza cuando la cuerda termine por romperse y tengamos que definir disyuntivas como pueblo y nación.

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