|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
La caña de azúcar es una de las pocas plantas que tiene la capacidad de entregar toda el agua y la energía necesarias para producir, no solo el azúcar, sino también la miel y la cachaza. Esta característica única, sumada a su importancia económica, convirtió durante siglos a este cultivo en uno de los pilares de la identidad y la economía de Cuba. Sin embargo, un análisis del decrecimiento de la producción de caña de azúcar desde 1990 hasta 2024 revela un proceso complejo, marcado por múltiples causas y con efectos profundos tanto en la industria azucarera como en la vida del país.
Las causas del declive
Uno de los primeros grandes factores que explican el desplome de la industria azucarera fue la crisis económica post-soviética. La caída de la Unión Soviética y el fin del apoyo económico que recibía Cuba resultaron en una crisis profunda a la economía nacional provocado por la pérdida de los subsidios y un mercado que estaba asegurado, especialmente para el azúcar, donde la Isla llego a exportar más de 4 millones de toneladas de azúcar.
Más adelante, en el año 2002, se implementó la llamada Tarea Álvaro Reynoso. Esta reestructuración, justificada oficialmente por la caída de los precios internacionales del azúcar, resultó en la paralización y cierre de aproximadamente el 50 % de los centrales azucareros existentes en el país.
Lo correcto hubiera sido la preservación de estas instalaciones, y lo más importante, de la fuerza de trabajo asociada a ellas. Sin embargo, esto no ocurrió, no solo se desmantelaron las calderas, sino también se abandonaron las infraestructuras adyacentes, y se desaprovechó la experiencia acumulada de generaciones de trabajadores que se habían formado durante décadas.
Lo correcto hubiera sido la preservación de estas instalaciones, y lo más importante, de la fuerza de trabajo asociada a ellas.
A los factores antes expuestos debe sumársele uno medular: la falta de inversión en la modernización, lo cual llevó a una disminución en la eficiencia y productividad. Muchas fábricas operaban con maquinaria obsoleta y por ende estaban casi paralizadas, en consecuencia, no necesitaban caña para su molienda. La industria azucarera ha recibido en los últimos años menos del 1 % de las inversiones del país, algo que se puede considerar una distorsión total de la distribución de las inversiones.
En el campo, la situación no fue mejor. Además de los problemas como plagas y enfermedades de las plantas que afectaron los rendimientos y tuvieron pocos recursos financieros para enfrentarlos, el desinterés por el cultivo de caña de azúcar creció en paralelo a la migración rural y al envejecimiento de la población agrícola, lo cual contribuyó a la disminución de áreas sembradas.
Un análisis del demógrafo Juan Carlos Albizu Campos y del economista Omar Everleny destaca un acelerado vaciamiento del campo cubano. El grado de urbanización entre la población alcanzó el 77.1 % en el bienio 2021‑2022, reflejando un éxodo significativo del campo hacia las ciudades. En provincias agrícolas clave como Artemisa la proporción urbana llegó al 68.8%. Este masivo éxodo rural, no sólo vacía los campos cañeros, sino que degrada la infraestructura y servicios en las zonas rurales, y debilita la base laboral necesaria para sostener la producción de caña de azúcar.
Por otra parte, las políticas agrarias implementadas por el gobierno tampoco favorecieron el sostenimiento de la producción cañera. Se priorizó la siembra de otros cultivos, reduciendo significativamente la superficie dedicada a la caña de azúcar. El intento de diversificar la producción agrícola desvió recursos y atención, pero no logró que el país produjera de manera autosuficiente los alimentos básicos que necesitaba. Paradójicamente, mientras la producción de caña disminuía, crecían las importaciones de productos agrícolas esenciales como arroz y granos.
Las políticas agrarias implementadas por el gobierno tampoco favorecieron el sostenimiento de la producción cañera.
A este complejo panorama se sumó el impacto del cambio climático. En los últimos años, fenómenos extremos como sequías prolongadas e inundaciones severas han afectado a toda la agricultura cubana, incluyendo de manera significativa a los cultivos de caña. Estas condiciones adversas, que tienden a repetirse y agravarse con el paso del tiempo, y para las cuáles tampoco ha existido una estrategia eficiente de adaptación, colocan a la producción agrícola en una situación de permanente vulnerabilidad.
Los efectos del colapso de la industria azucarera
Las consecuencias de este decrecimiento en la producción de caña no tardaron en hacerse sentir. En primer lugar, la producción de azúcar cayó de manera estrepitosa. Mientras en los años 90 Cuba producía más de 8 millones de toneladas anuales, en la actualidad apenas se producen menos de 100 000 toneladas, y se prevé que para 2025 se mantenga por debajo de esa cifra. El pasado año se informó que de 36 centrales que quedaban disponibles solo 15 participarán en la actual zafra.
Esta caída obligó al país a recurrir a la importación de azúcar para cubrir, aunque sea parcialmente, la demanda interna. Según un reporte de la organización Cuba Trade and Economic Council, en 2024 la Isla importó desde Estados Unidos productos azucareros por un valor total estimado de 3,795,446 dólares. Esta cifra incluye diversas formas de azúcar, entre ellas 230,750 USD en azúcar cruda, 547,797 USD en azúcar refinada para venta al por menor, y 683,262 USD en azúcar refinada sin sabor para uso industrial o general. Además, se registraron 31,741 USD en azúcares y jarabes no especificados derivados de caña o remolacha, y 2,298,888 USD en jarabes, mieles artificiales y otros derivados no saborizados ni coloreados, dentro de los cuales se incluyen productos como caramelo y miel sintética.
Una paradoja para una nación que durante mucho tiempo fue uno de los principales exportadores mundiales del producto. Esta dependencia de las importaciones, además, agrava la balanza comercial y debilita aún más la ya deteriorada economía nacional.
La industria azucarera, que en su momento fue considerada la locomotora de la economía cubana, perdió su condición de sector estratégico. Su declive ha resultado en pérdidas de empleo y ha afectado a comunidades enteras que dependían del cultivo y procesamiento de caña por lo que vieron aumentar la pobreza y el abandono.
La industria azucarera, que en su momento fue considerada la locomotora de la economía cubana, perdió su condición de sector estratégico.
Además del azúcar en sí misma, la caída de la producción de caña afectó gravemente a la producción de sus derivados. Productos como la melaza, el ron y el bioetanol, esenciales tanto para el consumo interno como para la exportación, también sufrieron un retroceso. Incluso se ha puesto en riesgo la producción de rones cubanos, que forman parte de la identidad cultural del país y que tienen un importante mercado internacional.
Por si fuera poco, la reducción de la oferta de azúcar y sus derivados en el mercado interno ha provocado un aumento de los precios minoristas, lo que a su vez ha incrementado el costo de vida de los cubanos, ya presionado por múltiples causas.
Para que se tenga una idea, hoy un kilogramo de azúcar blanca puede costar alrededor de 600 pesos, estamos hablando de la tercera parte de la pensión de un jubilado. Pero este aumento de precios y escasez además repercute en otros productos y servicios que dependen del azúcar, como puede ser la gastronomía o la repostería.
En resumen, estamos hablando de un renglón que dejó de ser una de las principales fuentes de ingresos en divisas del país mediante las exportaciones, para ser incapaz de, siquiera, suplir el consumo nacional; de locomotora de la economía, no terminó siendo ni un vagón.
¿Qué hacer para revertir la situación?
Ante un panorama tan sombrío, resulta imprescindible preguntarse qué acciones podrían tomarse para revertir el declive de la producción de caña de azúcar en Cuba. Queda claro que requiere enfoque integral que incluya inversiones en tecnología, políticas agrícolas sostenibles y un compromiso renovado con el desarrollo rural.
Una primera medida necesaria sería la modernización de la infraestructura y la tecnología. Es imprescindible invertir en maquinaria nueva para los centrales azucareros y en técnicas agrícolas modernas, como los sistemas de riego eficiente y el uso de biotecnología aplicada al mejoramiento genético de la caña. Estas innovaciones permitirían aumentar la eficiencia y la productividad del sector.
También es fundamental apostar por la capacitación y el desarrollo de los recursos humanos. Se necesitan programas de formación técnica que actualicen los conocimientos de los trabajadores agrícolas y de los técnicos industriales, al tiempo que se implementen estrategias para atraer a jóvenes profesionales al sector mediante incentivos educativos y laborales.
La diversificación de productos es otra estrategia crucial. No se trata únicamente de producir azúcar, sino de fomentar la producción de derivados como melaza, ron, bioetanol, e incluso innovar con nuevos productos como bioplásticos o alimentos procesados a partir de caña de azúcar. Esta diversificación permitiría reducir la dependencia de un solo producto y abrir nuevas oportunidades en mercados nacionales e internacionales.
En cuanto a la gestión agrícola, es indispensable promover prácticas sostenibles que protejan la salud del suelo y fomenten la productividad a largo plazo. La creación y fortalecimiento de cooperativas agrícolas podría facilitar el camino, permitiendo a los productores pequeños trabajar juntos para mejorar la eficiencia, compartir recursos y acceder a mercados.
El acceso a financiamiento también debe mejorar. Se necesitan créditos blandos y subvenciones que permitan a agricultores y empresarios del sector renovar sus equipos, mejorar sus técnicas de cultivo y expandir sus operaciones. Además, la promoción de la inversión extranjera podría aportar el capital y la tecnología que el país no tiene.
La investigación y el desarrollo deben jugar un papel central. Es fundamental fomentar la colaboración entre universidades, centros de investigación y productores, para desarrollar nuevas variedades de caña resistentes a plagas y fenómenos climáticos extremos, y para perfeccionar los procesos de cultivo y de industrialización. Esto puede empezar con la implementación de proyectos piloto para probar nuevas técnicas y tecnologías antes de una implementación a gran escala.
Todo esto debe estar acompañado de políticas gubernamentales favorables. Es imprescindible implementar reformas estructurales que eliminen la burocracia excesiva, faciliten el acceso a insumos, reduzcan los obstáculos a la comercialización y protejan especialmente a los pequeños productores. Igualmente debe permitirse al sector privado cubano, que ha demostrado resultados favorables en otras áreas, una mayor imbricación en la producción azucarera, eliminando las prohibiciones que les permiten inscribirse en este rublo.
Finalmente, una vía adicional que podría explorarse es el turismo agroindustrial. Visitas a antiguas plantaciones, fábricas de azúcar restauradas y eventos culturales relacionados con la historia del azúcar en la Isla podrían generar ingresos alternativos y contribuir a preservar la memoria histórica de la industria azucarera.
***
Revertir el decrecimiento de la producción de caña de azúcar en requiere un enfoque integral que combine modernización tecnológica, capacitación, diversificación de productos y apoyo gubernamental. Sin embargo, de llevar a cabo las reformas pertinentes, todavía posible es posible, no solo revitalizar la industria azucarera, sino también contribuir al desarrollo económico sostenible del país en un sector que fue y seguirá siendo parte irrenunciable de la cultura y la identidad cubana.


Prezados,
Falando do Brasil, gostaria de tecer alguns comentários acerca do artigo acima.
Não é novidade para ninguém a capacidade brasileira em produção de cana de açúcar. Mais ainda, desde a década de 70 do século passado, portanto, ha mais de 50 anos vimos desenvolvendo a tecnologia do Etanol como fonte básica de energia. Temos significativos avanços, tanto no aspecto de alternativas sustentáveis de produção de cana (para fugir aos grandes latifúndios e grandes usinas do século passado), quanto no uso e produção dos derivados do açucar, inclusive com a invenção e operação de torres de destilação e fracionamento de onde podemos retirar mais de 50 produtos diferentes capazes de dinamizar a economia cubana interna e externamente.
Moro em um Estado (província) que é o segundo produtor nacional de cana de açúcar. É o maior produtor de álccol anidro do país (álcool utilizado na mistura de gasolina oferecida ao mercado, assim como para abastecimento dos veículos com motores flexíveis – que podem simultâneamente utilizar álcool anidro puro e gasolina -) e, portanto, podem alimentar geradores e grandes usinas de geração de energia elétrica evitando o racionamento de energia que tanto penaliza as atividades da ilha. Temos experiências exitosas em todas estas atividades.
Na área rural temos trabalhado o rodízio de culturas aproveitando os períodos de pouzio obrigatório das áreas que, se devidamente planejadas pode trazer produções associadas de culturas como oleaginosas, ricos na fixação de nitrogênio no solo, elemento fundamental para a produtividade da cana por hectare, que nas terras mais férteis do Brasil chega a mais de 200 toneladas por hectare. O simples rotacionamento das culturas associadas ao plantio direto (técnicas que trazem maior sustentabilidade na produção reduzindo em até 50% o consumo de água e de insumos como o famoso NPK (Nitrogênio, Fósforo e Potássio) podem revolucionar a produção de alimentos em Cuba, podendo viabilizar a tão sonhada autosuficiência alimentar e a segurança alimentar no país.
Quanto a pesquisa e desenvolvimento, temos escolas públicas e privadas que tem experiência na produção de cultivares adaptados às condições de clima e temperatura de cada micro região da ilha, assim como fazemos no Brasil.
Há uma enorme cadeia de conhecimento disseminada pelo país em relação à produção e comercialização de Cana e seus derivados que poderão ajudar os pesquisadores cubanos a desenvolver, em curto espaço de tempo e com reduzido esforço científico e econômico, tecnologia específica para enfrentar as debilidades produtivas cubanas. Este conhecimento poderia ser colocado à disposição mediante negociações entre as univerdidades do Brasil e de Cuba, sob a égide de acordos de cooperação tecnico-científica assinado ha muitos anos entre os dois países, com Cuba nos passando a tecnologia na área da saúde na qual é um país de ponta no mundo.
Finalmente, em relação ao financiamento, a recente entrada de Cuba como país com intenções de participar dos BRICs, teremos condições de desenvolver, através do Banco de Desenvolvimento dos BRICs, o NBD, produtos adequados para a revitalização da produção de cana no país com tecnologia desenvolvida no sul global e para o sul global.
Para desenvolver toda esta proposta poderemos utilizar a ampla rede de solidariedade a Cuba mantida no Brasil pela militância brasileira que está organizada nas Associações Culturais José Marti. São mais de 27 unidades espalhadas em todos os Estados brasileiros e que poderão dar o suporte necessário à pesquisadores e técnicos cubanos e brasileiros organizando simpósios, conferências e mesmo organizando apoio logístico a estas pessoas em seu trabalho de pesquisa no Brasil.
El primer y sencillo paso es dejar hacer…, quitar manos, organismos, comité central y burocracia.
s2
El daño es irreversible. Nada podrá hacerse para resucitar la industria azucarera. En tiempos de la Unión Soviética fue un gigante con pies de barro. Mucho combustible, mucho fertilizante y herbicidas, precios preferenciales y baja productividad. Cuando se acabó lo primero se impuso lo segundo.
Nada es imposible cuando temos la tecnología y la capacidad de financiación que pasan hace mucho tiempo en Estados Unidos.
Simulación simple.
Fidel de acuerdo con Ud, no hay nada que hacer, ya Cuba no produce, ni producirá, azúcar, hacen falta muchos millones de dolares y revivir una tradición de siglos enterrada para lograrlo cuando ya el mercado fue tomado por otros productores. EPD el azúcar cubano.
La lectura de este excelente artículo inevitablemente entristece el corazón de cualquier cubano. Pero, que ocurrió con la industria azucarera cubana y cómo volver a producir azúcar es un análisis que debiera estar presente en todos los medios de comunicación de nuestro país. La producción de azúcar volverá, no lo duden, ojalá sea lo antes posible y bajo gobiernos que administren el sistema político y económico creado por la revolución.
Perdonen si hoy me extiendo, pero ante este reto de “¿Cómo revitalizar la industria azucarera cubana?” escrito por un ingeniero jubilado del sector, y en honor a mi madre que le dedico TODA su vida como traductora del MINAZ trabajando incansablemente en la instalación de centrifugas, equipos y maquinarias mayormente de la antigua república Checa, quiero poner a debate lo que considero el error original, bueno mas bien el horror original que nos ha llevado hasta este punto y que se resumen en un solo discurso de Fidel. Valoremos sus palabras con el paso del tiempo, y les doy solo dos datos de hoy, porque son reiterativos en el discurso, precio de una libra de azúcar y de “En el mercado de Londres, el azúcar crudo se cotiza a 16.57 centavos de dólar por libra (0.16$ por libra) y “el precio por litro sería de alrededor de $0.41 para el WTI y $0.43 para el Brent.
Discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en el acto inaugural de los Cursos de Superación para Trabajadores Azucareros, en áreas del central “Eduardo García Lavandero”, en el municipio de Artemisa, el 21 de octubre del 2002
Y para su referencia lo pueden leer acá.
http://www.fidelcastroruz.name/es/discursos/discurso-en-el-acto-inaugural-de-los-cursos-de-superacion-para-trabajadores-azucareros-en
Un resumen de lo dicho por Fidel les adjunto.
“Si hemos visto, así, cómo ha ido bajando, que ha sido una tendencia a bajar, a bajar, ahora con una crisis internacional los países pobres también se ven obligados a comprar menos azúcar, no se le ve perspectivas futuras, no hay ninguna base lógica para pensar que el precio vaya a remontarse y ponerse aunque fuera en 12.
No había más que una cosa lógica para hacer: reestructurar la industria. ¿Qué significa? Sencillamente seleccionar los mejores centrales, con las mejores tierras, que producen o pueden producir el azúcar a un costo por debajo, incluso, de los cuatro centavos. Se han seleccionado, de los 155 centrales, los 71 que pueden alcanzar esa meta, según todos los cálculos, los esfuerzos que se vienen haciendo, el trabajo que mencionó Ulises aquí de composición de cepa, etcétera, para reducir esos costos por debajo de cuatro; si se pone a cuatro y medio, por lo menos usted no pierde dinero de otros ingresos que obtenga el país. El país exporta tabaco, el país exporta níquel, el país recibe ingresos por el turismo, el país recibe ingresos por servicios, hay una fuente de ingresos del país con la cual ha podido ir sosteniéndose; pero cuando se llega a un punto como este es imposible planificar la siembra de 20 000 caballerías, imposible producir el azúcar como lo veníamos produciendo hasta ahora.”
“Ningún trabajador se afecta en lo más mínimo y, por el contrario, se beneficia considerablemente.
Por lo pronto, el país ahorra 300 millones de dólares, es como un aporte a la economía de 300 millones de dólares. Se dejan de gastar 200 y se ingresan alrededor de 100; si se diera alguna subida coyuntural de precio, sería un poco más el ingreso.
Esos centrales que permanecen tienen capacidad de producir hasta 4 millones de toneladas; incluso, los que producen miel, si se estimase conveniente por un auge de precios, pueden producirla. Sabemos lo que produce cada hectárea, si usted riega, si usted emplea fertilizantes y tiene suficientes computadoras, o tenemos todos suficiente capacidad de sacar cuentas para saber que nos colocamos en una situación donde no puede haber ningún daño, y, al contrario, se puede aprovechar cualquier ventaja.”
La industria azucarera no desaparece ni mucho menos, por el contrario, va a desarrollar otros renglones. Les puedo citar, por ejemplo, algunas de las producciones importantes: azúcar, entre ella, las 600 000 ó 700 000 que consumimos nosotros, en las cuales podemos ahorrarnos algo más de 40 millones. Fíjense, están los ingresos que se obtengan por la vía de producirla a menos de 4 centavos y seguir luchando por rebajar más; la que consumimos nosotros, que no se exporta, ahorramos en ella más de 40 millones de dólares. Nuestra azúcar, la que compramos, le costará al país 40 millones de dólares menos en gastos. Vean ventajas.”
“Otra cosa, ya el año que viene prácticamente toda la electricidad se estará produciendo con nuestro combustible. ¿Qué significa eso? «Guiteras”, solo cuando eche a andar, en virtud de determinadas inversiones ahorrará, a los precios que tiene el fuel oil ahora, 50 millones de dólares de combustible, y Cienfuegos, que es la única central eléctrica que falta, con una inversión inicial —otra hay que hacerla durante los próximos dos años—, estará ya ahorrando 30 millones de dólares.
Sumen 50 más 30: 80, y simultáneamente hacemos inversiones en perforaciones petroleras, priorizadas de forma absoluta; inversiones también en empresas mixtas en tierra. El petróleo que se comparte con las compañías internacionales cuesta un poco más caro, pero el nuestro puede ser producido en 40 dólares la tonelada, cuando el fuel oil se adquiere en 160 dólares en este momento. En las mixtas, somos socios, el costo del petróleo es un poco mayor, porque en ese caso hay que añadir la parte que corresponde a la empresa extranjera asociada, la cual se reduce en determinada medida cuando la inversión es amortizada. El costo vendrá a ser alrededor de 60 dólares la tonelada. Puedo añadir que ya está el programa de inversión en petróleo para alcanzar el próximo año 4,8 millones de toneladas de petróleo y gas. Un incremento de 700 000 toneladas de petróleo equivalente, que sirven no solo para sustituir el fuel oil en las plantas termoeléctricas, sino también para otras importantes producciones.
Para continuar incrementando el aprovechamiento del gas asociado, se concluye este año la segunda etapa del ciclo combinado en Matanzas; está en producción la primera. Se construye y se usa en parte la primera etapa, aquí al norte de La Habana, de otra planta. Las dos plantas significarán aproximadamente la capacidad de uno de los reactores nucleares que tanto tiempo estuvimos haciendo en Cienfuegos. Trabajarán las 24 horas y aprovecharán casi el 60% de la energía contenida en el gas.”
Hoy casi 23 años después, “el muerto fue enterrado sin velorio” para no tener que dar explicaciones, las miles de horas de reuniones, planes que no se cumplen, medidas que nadie se responsabiliza por que logren resultados y “discursos esperanzadores” no van a cambiar un carajo, hay que cambiar a los que mal GOBIERNAN.
Livio, ese fragmento que compartes ilustra las «cuentas alegres», asignatura favorita del difunto y que sus sucesores ni siquiera se atraven a hacer. Sobran los ejemplos: numero de turistas, litros de leche, latas de cafe y un largo etcetera. Todo eso seria un chiste de mal gusto si no fuera por la triste realidad de la crisis multiple que se vive en Cuba.
Una anécdota de mi vida profecional, me gradué cómo arquitecta en el 96 y mi ubicación fue la DPPF de Villa Clara, en poco tiempo la orden fue dada, había que hacer un estudio de suelo agricola de toda la provincia por vocación de uso para determinar cuáles centrales se debían quedar y cuales no. En la entidad no se contaba con ingenieros agrónomos, solo arquitectos, la mayoría recién graduados y técnicos en planificación, debimos capacitarnos para hacer la terea. De esa experiencia me queda la satisfacción de haber podido visitar casi todos los centrales de Villa Clara, una de las que más tenía. En muchos de ellos estuve en plena molienda, algo mágico,
cómo se dice, lo real maravilloso, aquellos bateyes eran estructuras perfectas en organización, funcionalidad y belleza arquitectonica. Años más tarde, ya para el 2002, había cumplido mi objetivo de trabajar en la Direccion Provincial de Patrimonio, la tarea Alvaro Reinoso vino acompañada del desmantelamiento acelerado del patrimonio industrial azucarero, era imprescindible correr a inventariar y tratar de salvar lo que fuera posible, otra ves de recorrido volví a visitar muchos de aquellos centrales, amarga experiencia, muchos fueron tierra razada. Gran parte de lo que fue nuestra identidad cultural fue reducida a chatarra, maquinarias fabulosas del siglo XIX, arquitectura en ruinas, poblados deciertos. Bienes muebles y documentales desapatecidos, muy poco que rescatar y que pudo ir a los museos municipales, y por suerte lograr convertir el central Marcelo Salado de Caibarien en un museo. El efecto desastroso de este redimencionamiento de la industria azucarera sobre la perdida de lo más esencial de nuestra identidad cultural, tendrá que medirse algún día, la pérdida de oportunidades para el desarrollo del turismo agroecologico, etc.
Las tradiciones culturales se pueden revitalizar mientras están vivas, cuándo se dejan morir se pierden, quedan en la historia.
Ojalá y el comentario de Fernando Pereira llegara a oídos receptivos