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Mike Fernández, el multimillonario que le cantó las 40 a Marco Rubio

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La noticia es que el multimillonario cubanoamericano Mike Fernández, un líder y referente de éxito en la comunidad cubana emigrada, publicó una carta abierta revelada por el Miami Herald en la que demanda acciones concretas y urgentes a los políticos que pone en el destinatario: el Secretario de Estado, Marco Rubio, el representante Mario Díaz Balart, la representante republicana María Elvira Salazar, y el representante Carlos A. Giménez, todos de origen cubano, y que el propio Mike Fernández ha apoyado en el pasado.

Fernández, un magnate del mundo de los seguros médicos que emigró a Estados Unidos en 1964, asevera que los valores que lo acogieron están recibiendo una amenaza impensable: el actual presidente de Estados Unidos, quien —afirma— lidera una administración que ha tratado con crueldad a los migrantes, de los que no hace mucho tiempo se beneficiaba.

«En este contexto, el silencio de nuestros propios líderes, hijos e hijas de exiliados, se ha vuelto ensordecedor. El silencio no es neutralidad, ni ignorancia, es complicidad y cobardía».

Fernández se refiere al coro cerrado que los representantes de origen cubano han hecho alrededor de Trump, apoyando o empujando medidas que restan derechos o limitan libertades a la comunidad de votantes que los pusieron en el asiento. En el caso de Marco Rubio, la doblez es de 180 grados. Incluso llegó a apoyar la eliminación del estatus de protección temporal (TPS) que protegía a los venezolanos, hijos de inmigrantes. En sentido general se ha convertido en defensor, seguidor, creador e implementador de políticas que rechazan a los migrantes y violan sus derechos.

Todos hacen gala de la ley del autobús: ya yo me monté en el autobús de privilegios de emigrados y exijo que no se pare en la siguiente parada para acoger a más.

En la carta enviada directamente a cada uno de ellos, su autor escribió que el silencio de estos líderes políticos ha causado miedo y daño real a muchos de la comunidad en sus distritos.

«Sí, las dictaduras cubanas, venezolanas y nicaragüenses permanecen como un punto clave y deben ser condenadas. Pero no debemos fijarnos tanto en las heridas del pasado, que dejemos de ver las heridas que creamos en nuestro presente».

Fernández, un veterano del ejército estadounidense enlistado durante la guerra de Vietnam, ha visitado Cuba y se le ha visto en delegaciones de Cuba Study Group, un grupo de empresarios cubano americanos que promueven mejorar las relaciones entre EEUU y Cuba.

El cubanoamericano les recomienda mirar a problemas más cercanos a casa: «Nuestros líderes deben enfocarse en resolver las necesidades de nuestros vecinos del condado de Miami Dade: migrantes, trabajadores, familias sufriendo problemas de vivienda, atención de salud y oportunidades. Necesitamos una nueva estrategia, basada en el coraje y concentrada en las personas del sur de la Florida, las personas que los eligieron para que los representaran».

Entre las demandas específicas, el multimillonario les exige que defiendan los derechos humanos, «condenen el autoritarismo donde quiera que surja, ya sea en La Habana, Caracas, Managua, Moscú o Washington D.C».

Su final es lapidario: «si no pueden encontrar su voz en este momento, o diferenciar un dictador de otro, entones quizás es tiempo de que hagan lugar para otros que puedan tener una visión de las que ustedes carecen».

No es la primera vez que Mike Fernández deja clara su posición, lo hizo ya en una entrevista de hace tres años en la que afirmó: «Siento el dolor que sienten los cubanoamericanos, sobre todo los afectados por alguna medida del gobierno cubano. Siento el dolor que el pueblo cubano se ha visto obligado a experimentar injustamente. Confío en mí, siento el dolor. Dicho esto, vimos que los estadounidenses perdieron a 58 000 de nuestros hijos en Vietnam y sin embargo quince años después establecimos relaciones diplomáticas con nuestro antiguo enemigo. Se ha escrito la historia, se han perdido vidas, millones han sufrido, pero es hora de pasar la página del libro de Cuba. Centrémonos en ayudar al pueblo cubano en lugar de perjudicar al régimen».

No obstante, en una señal del deterioro de las relaciones bilaterales, esta semana también fue noticia que la administración Trump ha decidido pausar indefinidamente las conversaciones migratorias con Cuba, que solían celebrarse semestralmente para abordar temas de interés mutuo como el tráfico humano, el fraude migratorio y el narcotráfico. Un alto funcionario del Departamento de Estado declaró al medio Café Fuerte que «Estados Unidos ya no se comprometerá con el régimen cubano por el mero hecho de establecer un compromiso y mantener un diálogo sin fin».

Esto significa que Díaz-Balart, Salazar, Giménez y Rubio están recibiendo reacciones fuertes a su política cómplice que está reduciendo derechos a la comunidad cubana emigrada por primera vez en la historia del diferendo entre los dos países, desde el triunfo de la Revolución.

No es la primera reacción: ya Rubio, Díaz Balart, Salazar, y Giménez tuvieron sus rostros en una valla que los etiquetaba como traidores, a lo cual respondió Salazar diciendo que era «propaganda castrista», aunque fue pagada por el caucus hispano demócrata de ese estado, una organización que ha sido sumamente crítica con los gobiernos de Cuba y Venezuela.

Significa también que quizás muchos otros piensen lo mismo que Fernández, pero no tienen la fuerza que da tener la capacidad económica que inmuniza ante las posibles represalias de tener un discurso anti-Trump; sobre todo en zonas dominadas por la extrema derecha como lo es Miami, donde el solo hecho de estar en contra de las sanciones es visto con ojeriza y sospecha, y los riesgos de ser anti-Trump son altos: ser acusados de comunistas, castristas o chavista.

En un escenario de binarismos políticos, los políticos cubanoamericanos prefieren la simpleza del conmigo o contra mí, y la carta de Cuba es siempre transaccional y estática en su discurso, pero Trump los coloca en una contradicción que ellos escogen ignorar: la administración ha generado problemas, dificultades, empeoramiento de la calidad de vida y menos derechos para la comunidad de migrantes, esos mismos que los ponen en el asiento.

¿Le costará el pusto a alguno? Debería, pero no hay certeza. Los más directamente perjudicados por las políticas de Trump no son ciudadanos americanos y por tanto, no votan.

La reacción es lógica: las instituciones estadounidenses, sumidas en el terremoto que ha supuesto la combinación Trump-Musk-Vance, han hecho silencio, o caso omiso ante el endurecimiento del discurso y de las promesas de más presiones sobre Cuba.

Por otro lado, la suspensión de las conversaciones migratorias, podrían significar futuras complicaciones para el mecanismo operativo actualmente de deportaciones, ya que estas charlas eran el único canal oficial para negociar sobre temas migratorios entre ambos países. Aunque en 2023 se habían reanudado vuelos de deportación mensuales, con 24 operaciones y 1,152 personas devueltas hasta marzo de este año, las autoridades cubanas han rechazado la repatriación de criminales o inmigrantes con larga residencia en EE.UU.

Pero no solo los republicanos, o los halcones tradicionales que ven en Cuba una tarea pendiente de la época de la Guerra Fría que terminó en términos históricos hace 35 años. Incluso el New York Times, órgano no oficial pero funcional y leal públicamente del Partido Demócrata, una plataforma que dedica ingentes esfuerzos a criticar cada paso de Trump, ofreciendo un escrutinio quirúrgico, con un lente moral, político y legalista, resulta que en el caso de Cuba, se alinea a la narrativa de «contra el gobierno cubano vale todo».

El diario publicó un reportaje esta semana ofreciendo solo dos fuentes para sustentar la política y el discurso de Trump y Rubio sobre las misiones médicas cubanas en el exterior.

La administración Trump tiene una cruzada contra ellas; la más reciente decisión es limitar las visas a funcionarios de cualquier país del mundo que contraten personal médico cubano.

Su narrativa es la misma de Marco Rubio y otros que hace varios años entienden estas misiones en el exterior de una sola manera: tráfico de personas, esclavitud, los médicos son explotados, no se les paga, se les quita el pasaporte, no pueden interactuar con locales, no pueden llevar a sus familias, y una larga lista de vulneración de derechos.

Si bien la cobertura sobre este tema por parte del gobierno cubano es incompleta y propagandista, es conocido en Cuba que nadie va a estas misiones obligados, por lo tanto, está muy distante de lo que define Naciones Unidas como esclavitud, entendida como «una sujeción excesiva por la que una persona somete a otra a una obligación o trabajo». Tampoco se dice que muchos profesionales de la salud han logrado mejorar sus condiciones de vida gracias a estas misiones. Es además conocido que no todas las misiones son iguales, y unas tienen condiciones mejores que otras; en algunos casos estos galenos han podido comprarse casas y autos gracias a lo ahorrado durante la misión.

Pero más allá de las críticas sobre que los médicos no cobran el total de lo que los países pagan por ellos, en la más reciente gira de Marco Rubio por el Caribe, recibió respuestas tajantes de al menos un líder local. El primer ministro jamaicano dijo en conferencia de prensa que los médicos cubanos que estaban en su país eran muy necesarios y que las leyes laborales locales se cumplían en el tratamiento que recibían.

El New York Times, que se precia de ser un medio que respeta a rajatablas las reglas básicas del periodismo, hace gala de superficialidad y falta de confirmación de datos, así como una curada selección del orden de la información, dándole clara preponderancia a las fuentes que sostiene el discurso de Marco Rubio, que en cualquier otro tema es duramente criticado por el mismo medio, dejando para los últimos párrafos una opinión distinta a la establecida por dos fuentes con características muy similares, doctoras que emigraron recientemente a los Estados Unidos. Tampoco explora lo que dicen organismos multilaterales como Naciones Unidas sobre los conceptos de «esclavitud moderna» o «trabajo forzado» que ahí se usan a la ligera.

Nuestra opinión es que la comunidad cubana en Estados Unidos nunca ha tenido tanto protagonismo en los grupos del poder político, y nunca ha sufrido más miedo, incertidumbre y desprotección. Riesgos de deportación, eliminación de ayudas como Medicaid y otras decisiones de la Casa Blanca que golpean más duramente a la clase trabajadora migrante ponen a Miami en el centro de las políticas antiinmigrantes de Trump.

¿Quedará callada la emigración que se enorgullece de haber llegado «a la tierra de la libertad de expresión», máxima que debería usarse, no solo para repetir lo que indica la línea hegemónica, sino para contradecirla?

Que multimillonarios como Mike Fernández se pronuncien en contra de políticas que afectan directamente a su comunidad es algo a aplaudir, más cuando los representantes del Congreso de esa misma comunidad han preferido mirar para otro lado. Sin embargo ¿tendrá esa misma libertad un obrero en Miami que trabaja en un negocio propiedad de un MAGA? 

Por otro lado, New York Times haciéndose eco de un sinsentido es muestra de que el tema Cuba sigue siendo el saco de boxeo perfecto en el país norteño, contra el que no valen los estándares éticos, ni en el periodismo ni en la política.

Nuevos datos de la ONEI ponen números a la crisis de la economía cubana

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Foto: Néster Núñez

La noticia es que la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) publicó un boletín con información actualizada de enero y febrero de este año en el que confirma la crisis en la que se encuentra Cuba, y de leerse los números cuidadosamente, que esa crisis continuará impactando severamente a la gran mayoría de los cubanos.

El informe permite tener información actualizada y comparable con el mismo periodo del año anterior, en un país en el que es frecuente la falta de datos para comprender la situación económica del momento.

Este reporte se concentra en el sector presupuestado, dígase aquel que vive solamente del presupuesto estatal, y de las empresas estatales. Por lo tanto, no tiene en cuenta el rol de las pequeñas y medianas, empresas privadas y de otros tipos de actores no estatales en la economía nacional, que cada vez tienen un peso más importante en la economía nacional.

Los datos confirman un leve crecimiento —entre un 4% y 8%— de la cantidad de las empresas estatales, las sociedades mercantiles, y las empresas extranjeras y mixtas con respecto a igual periodo en el año anterior.

Entre los datos más interesantes está el hecho de que por primera vez en mucho tiempo, las prioridades del uso de los fondos públicos para las inversiones han cambiado y ya no son el turismo y las acciones de construcción e infraestructura para esta industria, en franca decadencia.

El documento describe un cambio en la matriz de inversiones en el país, observándose un crecimiento de las inversiones en equipos y suministros relacionados con la industria electro-energética, uno de los problemas más urgentes y serios que enfrenta la economía nacional, con déficits de entre un 60 y un 70% de la demanda diaria durante el horario pico.

Según las cifras publicadas, los «suministros de agua, electricidad y gas» obtuvieron un 27.2% de las inversiones, posicionándose como el renglón más beneficiado, al cual le sigue el «transporte, almacenamiento y comunicaciones» con un 19.4%, y la «industria manufacturera excepto la azucarera» con un 17.2% de la inversión. La partida de «servicios empresariales, actividades inmobiliarias y de alquiler» —en la cual habitualmente se ubica la construcción de grandes hoteles bajo contratos con otras empresas— obtuvo un 14.1% de la inversión, que si bien sigue siendo alto, es mucho menor que en otros períodos.

También llama la atención que el renglón de «agricultura, ganadería, caza y selvicultura» solo tuvo un 1.8% de la inversión en un momento en que la inseguridad alimentaria sobresale como uno de los principales problemas del país.

Este esquema dibujado, si bien es perfectible, se acerca a las recomendaciones que han hecho durante años varios economistas destacados en el país. Habrá que ver si esta tendencia a reubicar la inversión en sectores clave que hoy están colapsados —como el energético— se mantiene para el resto de 2025.

Durante varios años ha sido tema de debate cubierto por medios no estatales la sobreinversión desproporcionada en la construcción de hoteles, a pesar de que la industria turística no se ha recuperado desde la pandemia, con ocupaciones hoteleras que no sobrepasan el 30%. Por su parte, el gobierno ha mantenido el silencio, sin dar respuestas, a pesar de los cuestionamientos que se han hecho; algunos dirigentes se han limitado a decir que el tema «no siempre es comprendido por una parte de la población».

No obstante, que el Estado cubano priorice la infraestructura energética es una de las pocas noticias positivas que ofrece este boletín.

Si vamos a lo que cuenta según el impacto directo de la vida de las grandes mayorías, el dato más impactante es que el salario real, dígase lo que se puede comprar con lo ganado, disminuyó en valor un 4%, dejando sin efecto el incremento numérico de pesos que como promedio ganan los trabajadores de ambos sectores: presupuestado y estatal.

Según el reporte, el salario medio del sector empresarial se ubicó en los 6 631 pesos, lo que supone un crecimiento significativo con respecto al mismo mes del año pasado. Un incremento del 18% sería una buena noticia en casi cualquier contexto, pero en Cuba, donde se estima que la inflación interanual se sitúa en un  22% según las cifras oficiales, esto significa que ganar más pesos no significa que el trabajador pueda mejorar su calidad de vida material.

No creció en la misma proporción el salario medio del sector presupuestado, que se incrementó en un 9.8 por ciento. Como promedio, un trabajador del sector presupuestado gana 5 736 pesos al mes, que son 16 dólares según la tasa de cambio informal, en una economía en la que prácticamente ya no se venden alimentos a precios subsidiados y casi todo lo que se vende en tiendas privadas o estatales tiene una paridad con el dólar.

Por tanto, no sorprende que menos personas trabajen en el sector estatal, una realidad cada vez más visible en la vida práctica, donde la falta de personal afecta absolutamente todos los servicios, pero que ahora la ONEI confirma: en enero-febrero de 2025 hay 144 mil 861 trabajadores menos que en mismo período del año anterior, para una contracción del 7.8% de la fuerza laboral empleada en el Estado. El sector presupuestado perdió unos 68 mil 642 trabajadores, mientras el empresarial unos 76 mil 219.

¿Dónde están esos trabajadores? No hay cifras, pero la observación empírica indica que en formas de gestión no estatal, empleados en los hogares cuidando de otros, o emigrados. 

Por otro lado, si bien «mejoran» los indicadores del número de empresas con pérdida —que descendió de 371 a 333—, y el monto del dinero no ganado se contrajo en un 19%, siguen siendo cuantiosas las compañías que  son rescatadas de la quiebra por el presupuesto estatal. Cada empresa que no ingresa y no desaparece, sobrevive utilizando el ya inflado presupuesto estatal, lo cual añade un peso mayor a este, que intenta encontrar balance entre lo que se ingresa y lo que se gasta.

Sin embargo, el sabor de la buena noticia —parcial— no llega a la garganta, las utilidades del sector empresarial se contraen casi un 15%, lo cual significa que ingresan en concepto de utilidades sin impuestos, 7 millones de pesos menos.

Pero si vamos a observar una de las prioridades del gobierno, el incremento de la productividad y la creación de valor agregado para aumentar los ingresos en divisas y así recuperar las depauperadas arcas estatales, la ONEI vuelve a ser un mensajero con una mala noticia: el valor agregado que crea el sector estatal, así como la producción misma disminuyen, lo cual significa que, al menos este año, habrá que hacer magia para describir un crecimiento real. El valor agregado creado por el sector estatal en su conjunto se contrajo un 9.8% , en el segmento empresarial llegó al 12%,  lo que cada vez demuestra que el modelo actual por el que se gestiona la llamada «empresa estatal socialista» no es capaz de sacar músculo ante una montaña de desafíos.

Según opinó en Facebook, el economista Joel Ernesto Marill, cursante de estudios de posgrado en Londres: «la situación de la economía en su conjunto pareciera continuar complejizándose. Aunque se aprecian algunos aspectos positivos mayormente asociados al esfuerzo inversionista en el país, otros indicadores productivos y financieros continúan reflejando un escenario económico sumamente retador».

Esta noticia significa que la ONEI cumple su encargo social de ofrecer una imagen nítida y actualizada de la situación económica de un país que padece una crisis profunda y multifactorial, y también significa que muchos síntomas que pueden resultarnos aislados, están argumentados aquí con estadísticas que confirman la falta de personal, que el dinero cada vez alcanza para menos, y que la crisis económica no es «una impresión» sino un hecho estadísticamente fundamentado.

Según los cálculos del economista Omar Everleny, solo para la alimentación dos personas necesitaban 24 351 pesos, estaríamos hablando de más de cuatro salarios medios del sector presupuestado y más de tres salarios y medios del sector empresarial. Si a estos gastos se le añaden otras necesidades como aseo y cuidado personal, transporte, vestuario, internet y teléfono celular la cifra total asciende a 45 401, lo que serían casi siete salarios de empresas estatales, y casi ocho del sector presupuestado. Los números son claros: trabajar para el Estado, no da la cuenta.

El boletín de la ONEI no solo aporta evidencia del deterioro económico, sino que coincide con los propios diagnósticos que reconocen las autoridades en los espacios oficiales. El noticiero de la televisión cubana informó esta semana sobre una reunión encabezada por el primer ministro, Manuel Marrero Cruz, para chequear «el programa de gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía», en la que se insistió en que «incrementar la producción nacional con énfasis en el sector agropecuario y garantizar la continuidad de programas sociales como el de la vivienda en medio de las limitaciones financieras y de recursos […] deben constituir prioridades en la gestión de los gobiernos locales».

Sin embargo, los datos oficiales ofrecidos en ese mismo espacio contrastan con las «intenciones»: al cierre de marzo, solo se habían concluido 1 344 viviendas, lo que representa apenas un 12% del plan anual. Entre las razones para este incumplimiento se señalaron «la falta de prioridad en la terminación de las células básicas habitacionales, dilaciones en los trámites de la vivienda y debilidades en el control por parte de las autoridades locales». Aunque se mencionaron avances en hogares de ancianos y casas de abuelos, se subrayó la necesidad de un mayor acompañamiento estatal.

Sobre las relaciones entre el sector estatal y privado el primer ministro afirmó: «tenemos que ocuparnos en todos los casos de la revisión de esa relación: ¿en qué consiste?, ¿qué es lo que se está contratando?, ¿qué es lo que se está pagando?, ¿qué tipo de servicio? Nosotros necesitamos el sector no estatal, pero eso tiene que ser reordenado».

El encuentro también abordó el control de los precios minoristas máximos, una política que se refuerza pese a su probada ineficacia para contener la inflación. Sobre este punto se habló del aceite, un producto básico en las cocinas cubanas, y según lo dicho en el espacio, aunque su precio está topado en 990 pesos, en varios territorios se vende hasta por 1500. «Si esconden el aceite, vamos a ir atrás a la casa almacén esa, y en ese caso no es multa, es decomiso», se sentenció. No obstante, la estrategia punitiva ignora las causas estructurales de la inflación y corre el riesgo de incentivar aún más el mercado informal, o en cambio, que se produzca un pico de escasez.

Estas declaraciones oficiales evidencian que, aunque se reconocen públicamente muchos de los problemas señalados por economistas e incluso por la ONEI, las soluciones siguen ancladas en medidas reactivas y de control, sin cambios estructurales profundos que reviertan el declive productivo.

Nuestra opinión es que el reconocimiento, estudio y seguimiento de un problema es la única manera de comenzar a comprenderlo para resolverlo. Que la ONEI publique estos datos de forma periódica es un paso fundamental y una condición sine qua non para poder entender la severidad de la situación.

Sin embargo, cabe preguntarse: ¿qué se hace con esos datos? ¿Presentará algún responsable político una explicación más detallada de esto y una estrategia clara de qué se hará para revertir dichos indicadores?

No bastan los discursos de esperanza y severidad juzgando culpables que ante la opinión pública parecen más chivos expiatorios, que verdaderos responsables. Estos problemas necesitan propuestas de soluciones y estas deben pasar por una transformación integral de las políticas económicas, empezando por la aprobación de una Ley de Empresas que revolucione el modelo que hoy provoca las «distorsiones».

La información es el recurso para hacer política que en el presente contexto debería poner a todos en el sentido de urgencia del momento que se vive, y del que emerjan consensos que no se diluyan con el «palante y patrás» o los discursos críticos de dirigentes gubernamentales hacia los «errores cometidos»,  como si quienes los cometieron militaran en otro partido, y sobre todo, sin una estrategia para que no se sigan cometiendo.

Agradecemos a los profesionales que ponen el frío y espeluznante dato de la realidad de un país que no tiene tiempos para más experimentos fallidos ni para obstáculos internos basados en la obsesión del control por encima el fomento. Tenemos demasiadas urgencias como para seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes.

La educación cubana y «El fin de la Historia»

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Desde hace varios años, el sistema educativo cubano ha sido objeto de críticas que van desde la escasez de profesores, hasta la falta de materiales básicos para la enseñanza. Cuba, que logró posicionarse como referente en la lucha contra el analfabetismo en el Tercer Mundo desde la década de 1960 y ocupó primeros lugares en cuanto a la calidad de su educación, muestra hoy un escenario signado por una profunda crisis. Esta situación contrasta, de forma paradójica, con la imagen que intenta proyectar el gobierno de cara al exterior: la de tener la mejor educación del continente.

Si bien últimamente se ha justificado el estado de la educación y sus carencias asociadas con la situación postpandémica, ya desde el año 2007 se declaraba que eran insostenibles los gastos del sistema educativo, por lo que se hacía necesario reducir la inversión en ese sector y en gastos sociales en general. En aquel momento se optó por realizar un llamamiento a los profesores jubilados, el conocido proceso de reinserción, en el cual se incorporaron miles de docentes a las escuelas. Sin embargo, para el año 2024 seguía existiendo un déficit de 24 000 docentes en todo el país.

Aunque el factor fundamental en la crisis educativa actual y el blanco de todos los ataques se encuentra en la ausencia de profesores, existen otros elementos que han ido convirtiéndose en ingredientes que se le añaden al problema principal y también son causas por las que muchos estudiantes prefieren abandonar las aulas y comenzar a trabajar cada vez a más temprana edad, aunque en Cuba la educación sea obligatoria hasta noveno grado. (El artículo 64 de la Ley 116, Código de Trabajo, permite a los jóvenes a partir de los 15 años ser «excepcionalmente» autorizados para trabajar).

Aunque el factor fundamental en la crisis educativa actual y el blanco de todos los ataques se encuentra en la ausencia de profesores, existen otros elementos que han ido convirtiéndose en ingredientes que se le añaden.

A ello se le añade la ausencia de interés, motivada en muchos casos por lo que se comenta en el ámbito doméstico, especialmente por las comparaciones que los adolescentes establecen con las personas de su entorno en cuanto a tiempo de estudio y salario devengado. En otros casos, la razón responde a la emigración masiva de cubanos que se ha intensificado en los últimos años, lo que afecta el proceso de continuidad de estudio a nivel medio, y sobre todo superior, asunto del cual se han hecho eco medios oficiales, como el avileño periódico El Invasor en el año 2022.  

No obstante, la crisis en la educación constituye un tema que, de manera general, preocupa al gobierno cubano y, específicamente, al ministerio que le corresponde. La actual ministra del ramo, Naima Trujillo, afirmó que para el curso 2024-2025, los principales problemas recaían en «la entrega de la base de material de estudio, la cobertura de maestros y la situación con los uniformes escolares». Ena Elsa Velázquez Cobiella, quien fuera ministra del sector durante 15 años (2008-2023) y responsable de la política del III Perfeccionamiento (iniciada de manera preliminar en el año 2010), se refirió en varias ocasiones a la situación sin ahondar en soluciones reales para las problemáticas que se iban acumulando. En el año 2020, durante la Reunión Mundial sobre Educación, sin embargo, hizo responsable únicamente a las medidas unilaterales coercitivas del gobierno estadounidense de las grandes limitaciones que existían e insistió en «la voluntad política del Estado y el gobierno cubanos de garantizar el acceso a una educación inclusiva y de calidad».

Entre los años 2017 y 2020 se experimentaron nuevas formas de trabajo educativo en 152 centros docentes de diferentes niveles de enseñanza en todas las provincias del país, incluido el municipio especial Isla de la Juventud. Este proceso, que comenzó como un estudio diagnóstico del Instituto Central de Ciencias Pedagógicas (ICCP) en el año 2011 y desde el 2015 se implementó como medida en varios centros docentes, daría paso a lo que se conoció como III Perfeccionamiento del Sistema Nacional de Educación. En la investigación que realizó el MINED de conjunto con el ICCP se dice que el perfeccionamiento «se asume como una investigación compleja, debido a la naturaleza de los problemas que se presentan en la actualidad en la educación cubana», sin embargo, tras su implementación y el estado de la educación a día de hoy, más que organizar ha provocado un grupo de complicaciones.

«El fin de la historia y el último hombre»

Ante la crisis, el proceso de enseñanza/aprendizaje se ha visto particularmente afectado. Dentro de las asignaturas que con mayor complejidad viven este escenario se encuentra en un lugar relevante la Historia de Cuba.

Si bien ha sido común escuchar en los estudiantes frases como «la Historia es un clavo», «los profesores solo dan muela y muela» o «al final, todo lo que te dicen es mentira», hoy la crítica que se le hace está enfocada, primeramente, en la marcada rigidez que encierra cuando se imparte, sobre todo en los niveles secundario y medio, debido generalmente a fallas en la preparación de algunos docentes, ausencia de matices y vacíos en la didáctica; provocando que los estudiantes reciban la materia con somnolencia, monotonía, repetición y esquematismo. Esta situación no se debe a que el proceso de enseñanza/aprendizaje de la asignatura sea más complejo que el de otras; responde, en gran medida, a un problema de súper ideologización.

Para considerar sobre por qué hoy no atrae la Historia de Cuba se pueden apreciar al menos tres focos problemáticos:

1) Una estructura rígida y mecanicista de abordar los procesos históricos. El estudio de la Historia, que debe enfocarse en una apreciación orgánica de los procesos o ciclos y no de hechos particulares y descontextualizados, ha llevado a que muchos estudiantes sean incapaces de situar en un contexto más amplio, por ejemplo, los sucesos de la Guerrita de los Independientes de Color, en 1912, o la Revolución de agosto de 1933. Esto se debe a que, al tratarse como acontecimientos individuales, con fechas de principio y fin, no se comprenden dentro de un enfoque más holístico. En consecuencia, el estudiante se pierde dentro de una serie de hechos que es incapaz de articular y solo puede ordenar, casi exclusivamente, de forma memorística y cronológica. Esto da lugar a «fechas históricas» que se fijan en su mente con tal rigidez que luego les resulta imposible vincularlas con sucesos anteriores o posteriores.

2) Análisis reduccionista de la República. Oficialmente, se le denomina Neocolonia o Seudorrepública al periodo comprendido entre 1902 y 1958. Esta clasificación, con clara intención de menosprecio, atribuye los acontecimientos de esos años a presidentes considerados «entreguistas, corruptos y delincuentes». Se olvida que, durante la etapa republicana en Cuba, se contabilizan 19 gobernantes, entre ellos los tristemente célebres Gerardo Machado y Fulgencio Batista, pero también figuras con posturas antiimperialistas como Carlos Manuel de Céspedes (hijo) o Miguel Mariano Gómez. Si se realiza un análisis profundo, es evidente que no todos encajan en las categorías en las que suelen ser encasillados por los libros de Historia. En el intento por conferirle a la República un carácter sombrío, se ha desdibujado la fecha de inicio de nuestra vida como nación. Ante la pregunta: «¿Cuál es la fecha de independencia de Cuba?» se abre una disputa nominativa, existencial, política y metafísica que desemboca en la falta de consenso.

3) El metarrelato de la Revolución. En los libros de Historia de Cuba, el proceso iniciado en 1959 se presenta como la culminación lógica de una profecía que comenzó a gestarse en 1868 con Carlos Manuel de Céspedes. En esta idea, que proviene de un discurso de Fidel Castro, hay una intención de posicionar a la Revolución como el momento culmen del relato patrio. Incluso en bibliografía más reciente, es curioso cómo experiencias documentadas y con testigos aún vivos, —como los de la Unidad Militar de Ayuda a la Producción (UMAP) o las detenciones de marzo de 2003 (solo por poner dos ejemplos)— no aparecen. La voluntad, convertida en política educativa, es proyectar en la construcción del socialismo y en sus protagonistas, una etapa superior y sin fallas dentro del proceso histórico nacional. Realizada por hombres «nacidos en el seno de una familia humilde, solidarios, internacionalistas y honrados», la enseñanza se centra en una leyenda que busca erradicar toda individualidad y conectar al estudiante directamente con una suerte de «Epopeya intachable».

Sin pasado no hay futuro

Ante esta situación, surge la pregunta de cómo proteger la enseñanza de la Historia y, con ello, asegurar la coherencia de un relato nacional consistente y desestigmatizado.

En primer lugar, es necesario realizar una revisión de los programas de estudio y balancear adecuadamente la relación entre figura-hecho-proceso-contexto. Esto ayudaría al estudiante a comprender con mayor claridad el relato histórico y reconocer la importancia de su enseñanza. 

Otra solución estaría en fomentar análisis más completos, capaces de mostrar los matices de hechos y figuras, promoviendo una apreciación más realista de los sucesos históricos y culturales del país. Esto debería basarse en comparaciones de estudios y en un enfoque menos prejuiciado hacia determinados procesos. Hace apenas dos décadas era frecuente ver a grupos de estudiantes visitando museos y sitios históricos, incluso a nivel local. Sin embargo, las deficiencias de la didáctica (sumadas a la situación crítica del transporte) han ido relegando estas experiencias, restándole vitalidad y conexión a la asignatura.  

También es necesario comprender la República, al igual que la Revolución, como etapas históricas atravesadas por situaciones de diversa índole, que deben ser mostradas en todas sus dimensiones. Bien sabemos que la Historia tiene un papel legitimador e ideologizante, sin embargo, no puede perderse su función formativa en términos de pensamiento crítico y conciencia cívica. Es indispensable ofrecer miradas múltiples sobre los procesos, pues no se trata de un mito, sino de siglos de evolución social, marcados por sacudidas profundas y protagonizados por actores de todo tipo.

Es necesario comprender la República, al igual que la Revolución, como etapas históricas atravesadas por situaciones de diversa índole, que deben ser mostradas en todas sus dimensiones.

La enseñanza de las Ciencias Sociales supone un desafío, sobre todo por su carácter interpretativo. En el caso particular de la Historia de Cuba, este reto se agrava por la polarización de criterios ideológicos, bibliográficos e historiográficos donde los «malos» son siempre condenables y los «buenos», intachables. Esta situación puede estar vinculada, entre otros factores, con las dificultades de acceso a la información original mediante fuentes primarias y los complejos procesos para ingresar al Archivo Nacional de Cuba. En el debate actual sobre el sentido de la Historia, observamos —sobre todo en redes sociales como Instagram y Facebook— a varios creadores de contenido que se han dedicado a formular preguntas al azar sobre figuras y sucesos históricos a personas comunes. Las respuestas erróneas o el desconocimiento total, que suelen viralizarse en estas plataformas, constituyen una señal del deterioro social y educacional.   

En los debates públicos más recientes en Cuba sobre la enseñanza y el aprecio general por la Historia, se ha subrayado la importancia de la crítica, la integración y el compromiso con la formación de ciudadanos conscientes de su identidad y del papel que desempeñan en la sociedad. La Comisión de Educación, Cultura, Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, como antesala al cuarto Período Ordinario de Sesiones en su X Legislatura (2024), abordó el tema desde la concepción de «colonización cultural», considerando la impartición de la historia como elemento esencial para contrarrestar la dominación cultural. Abel Prieto Jiménez, presidente de Casa de las Américas y encargado de la tarea «Sembrar ideas, sembrar conciencia» enfatizó la necesidad de aferrarse a la historia y a las ideas de figuras como José Martí y Fidel Castro, a quienes considera visionarios en la lucha contra la colonización histórico-cultural.

Por otro lado, en el marco del XXVI Congreso Nacional de Historia, que se celebrará en Las Tunas el próximo octubre, se prevé que uno de los temas centrales sea la necesidad de modernizar y ampliar la asignatura desde un enfoque integral, evitando prejuicios y discursos unidireccionales.

Es necesario superar la idea de que la historia la escriben exclusivamente los vencedores y, sin caer en la apología de múltiples interpretaciones, defender su enseñanza como un ejercicio riguroso que permita comprender los hechos desde una visión amplia, con el objetivo de acercarse lo más posible a una verdad histórica basada en el pensamiento crítico y la pluralidad de perspectivas.

Liborio y el majá: la juventud cubana y el auge del libertarianismo

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libertarismo
Ilustración: Félix Azcuy

Una bandera de amarillo brillante; en su centro, una serpiente negra alzándose amenazante; debajo, un letrero anuncia una advertencia decidida: «Don’t tread on me», cuyo equivalente expresivo en español sería algo como «no pases sobre mí». Esta es la descripción de la muy conocida bandera de Gadsden, originada durante la revolución de las Trece Colonias americanas ―un lector cinéfilo podría recordar verla en la película El Patriota, de Mel Gibson―, y que, a día de hoy, se ha convertido en un símbolo común en la identidad de los movimientos que promulgan el libertarianismo.

De un tiempo acá es fácil toparse con esta bandera en redes sociales, un fenómeno que, en los años recientes, tomó especial fuerza en Latinoamérica ―especialmente en sectores jóvenes― y acabó llegando a Cuba en la medida en que aumentaba el acceso a internet. No sería apresurado decir que el libertarianismo está de moda: el primer presidente autoproclamado libertario, Javier Milei, fue electo recientemente en Argentina, y los partidos libertarios han tomado fuerza, no solo en el llamado nuevo continente, sino en Europa también. Con un público mayormente joven, el movimiento se ha convertido en un factor importante a tener en consideración al abordar escenarios electorales y políticos.

Sin embargo, a pesar de su creciente popularidad, existen numerosas confusiones alrededor del libertarianismo; desde sus fundamentos filosóficos hasta sus posicionamientos centrales y propuestas. Del mismo modo, se suele englobar con demasiada facilidad al movimiento libertario bajo un único paraguas de discurso ―por ejemplo, al equiparar los términos de «libertarianismo» y «anarcocapitalismo»―, cuando, por el contrario, no se trata de un único movimiento monolítico, sino de una miríada de tendencias que, como mínimo, se diferencian notablemente, si es que no son esencialmente incompatibles entre sí.

Es por esto que, para abordar con rigor la cuestión de la creciente popularidad del libertarianismo en Cuba, se hace necesario acercarse primero a la idea en sí. ¿Qué significa? ¿Cómo surgió? ¿Cuáles son sus variantes? ¿Por qué resultan tan atractivas sus propuestas entre los jóvenes?

Los orígenes y formas de la «libertad»

El término «libertario» para denominar a estos movimientos anti-estatistas y a favor del laissez faire económico es controvertido. Durante mucho tiempo, la palabra «libertario» se ha utilizado para hacer referencia al anarquismo de corte socialista, así como a corrientes marxistas anti-autoritarias, que también han sido agrupadas bajo el signo de «marxismo libertario». No obstante, a pesar de las objeciones de autores pertenecientes a estas corrientes, en el discurso popular se ha asentado que el término «libertario», usado sin apellidos, hace referencia a las tendencias individualistas de libre mercado.

Si bien se ha utilizado la voz española «libertarismo» para agrupar formalmente estas tendencias, prevalece el uso informal de «libertarianismo», como una adaptación del inglés libertarianism, producto de la influencia de autores estadounidenses como Rothbard y Rockwell en la formación del movimiento. De este modo, en el presente artículo, cuando se hable de «libertario» o «libertarianismo» se hará referencia a esta tendencia, y no a las corrientes de izquierda que también reivindican el término.

Los orígenes del pensamiento libertario se remontan a los comienzos de la Ilustración y el nacimiento del liberalismo como corriente filosófica. Los liberales, que dieron nacimiento a las grandes revoluciones republicanas y la democracia liberal moderna, defendían frente al Antiguo Régimen la libertad y el valor del individuo frente al Estado, y la necesidad de que este último se subordinara a los intereses de los primeros, y no a la inversa. Estas ideas liberales, al entrar en contacto con las teorías económicas, generaron corrientes de pensamiento que consideraban a la iniciativa privada como el motor de la producción de riqueza, junto con la consecuente exigencia de la menor intervención posible del Estado en la vida económica de la sociedad. Tal es el caso de Adam Smith, autor de La riqueza de las naciones y proponente de la idea de «la mano invisible» que permite la autorregulación del mercado.

Los orígenes del pensamiento libertario se remontan a los comienzos de la Ilustración y el nacimiento del liberalismo como corriente filosófica.

Fue una cuestión de impuestos la que desató el conocido «Motín del Té» de Boston, considerado como el principal antecedente de la revolución estadounidense por parte de liberales que esgrimían el lema «no taxation without representation». Este espíritu de respeto al interés y la riqueza personal es el que explica el lugar central que se le dio a la propiedad privada y la libertad económica en la posterior república norteamericana, y describe muy bien las concepciones de lo que posteriormente se denominaría como liberalismo clásico.

No obstante, no sería sino hasta el siglo XX que tomaría fuerza el libertarianismo tal y como se comprende en la actualidad, con autores como el anarcopacifista Robert LeFevre. La dualidad de post-guerra entre el mundo comunista y el orden liberal occidental le dio fuerza a una nueva generación de economistas del libre mercado, quienes encontraron una inspiración en las ideas de la Escuela Austríaca de Economía, consolidada a principios de siglo y cuyos exponentes más notables fueron Ludwig von Mises y Friedrich Hayek.

Esta escuela de pensamiento económico criticó fuertemente las teorías propuestas por John Meynard Keynes en respuesta a la Gran Depresión, con énfasis especial en las consecuencias del intervencionismo estatal en la estimulación económica, proponiendo en su lugar una serie de relaciones desreguladas centradas en la iniciativa privada y los incentivos.

Una de las ideas centrales de la Escuela Austriaca, y que es de especial importancia para entender las posturas libertarias, es la teoría del valor subjetivo. Se sustenta sobre la idea de que ―en oposición a la teoría marxista del valor-trabajo― el valor de algo no está dado por sus propiedades intrínsecas, ni por el trabajo empleado para producirlo, sino que está en relación directa con la importancia que un individuo concreto le da para la satisfacción de sus necesidades, expectativas o deseos.

Una de las ideas centrales de la Escuela Austriaca, y que es de especial importancia para entender las posturas libertarias, es la teoría del valor subjetivo.

Es sobre esta base que posteriormente la escuela austríaca en general, y en particular Ludwig von Mises, con la publicación de su tratado La acción humana (1949), comenzaría a concebir la economía como una ciencia de la subjetividad, con énfasis en las decisiones y el individualismo metodológico, en lo que se ha denominado como «praxeología». Para estos autores, dicha metodología, aplicada a un entorno de libre mercado, conduce a la «catalaxia», que se podría definir como la forma en la que dicho entorno de laissez faire genera espontáneamente un orden a partir del ajuste recíproco y emergente de las diferentes economías individuales en interacción, así como del interés de los participantes. Dicho de otra forma: la regulación espontánea y natural del libre mercado.

Esta escuela de pensamiento económico constituyó además un antecedente de la ola neoliberal de los 70, con la influencia de Milton Friedman y la Escuela de Chicago ―con gran impacto en los gobiernos neoliberales de la época―, así como los aportes de Murray Rothbard, ideólogo principal de la vertiente más políticamente radical de estas tendencias.

Este último, Rothbard, sería el teórico fundamental del anarcocapitalismo como movimiento ideológico, diferenciado de las otras corrientes por un rechazo radical y absoluto del Estado, en tanto monopolio de la violencia, y la defensa de su desmantelamiento y posterior sustitución por la espontánea regulación de la vida social emergida del mercado, abarcando todas las esferas de la vida humana y concibiéndolas como un entramado de relaciones de propiedad e intercambio. Incluso el propio cuerpo aparece aquí como propiedad privada del individuo, y, por lo tanto, se sustenta así la libertad de hacer con él lo que se quiera. 

Como auto-regulación de esto, en el aspecto ético-jurídico se presentó el Principio de no agresión (NAP, por sus siglas en inglés), que sostiene la libertad de los individuos a hacer lo que deseen siempre y cuando esto no atente, en acto o amenaza, contra otros individuos o su propiedad. La violencia aparece entonces como legítima sólo en caso defensivo y de forma proporcional, aunque en el futuro aparecerían interpretaciones particularmente propensas a identificar las amenazas de manera arbitraria en un sentido crecientemente iusnaturalista y prescriptivo, como se verá con Hoppe más adelante.

sostiene la libertad de los individuos a hacer lo que deseen siempre y cuando esto no atente, en acto o amenaza, contra otros individuos o su propiedad.

Sería Rothbard quien junto con el teórico Lew Rockwell desarrollaría la corriente paleolibertaria, que defendía valores tradicionales y proponía una estrategia populista de derecha, en contraposición a la evolución del movimiento libertario estadounidense, que comenzaba a pactar y adoptar tendencias del momento, como el neoconservadurismo en unos, y ciertas posturas socialmente progresistas en otros. Esta asociación entre Rothbard y Rockwell daría forma al Instituto Mises, el think tank más influyente de la esfera libertaria en la actualidad.

Hans-Herman Hoppe, discípulo de Rothbard, profundizó aún más en la corriente conservadora, llegando a proponer la monarquía como alternativa a la república democrática en pos de preservar la libertad individual, a la par que defiende la «remoción física» de aquellos que perturben el orden libertario y natural de las cosas. En palabras de Hoppe: «un orden social libertario no puede tolerar ni a los demócratas ni a los comunistas. Será necesarios apartarlos físicamente (…) y expulsarlos de la sociedad. Del mismo modo, en un pacto instituido con la finalidad de proteger a la familia, no puede tolerarse a quienes promueven formas de vida alternativas.»[1] Cabe aclarar que dentro de los estilos de vida alternativas están incluidas la «homosexualidad» y el «culto al medio ambiente; cosas del anarco-monarquismo hoppeano.

Sin embargo, es justo aclarar que el movimiento libertario se ha diversificado desde finales del siglo pasado a la actualidad, y diversas corrientes se encuentran enfrentadas entre sí en temas centrales. En cuanto al Estado, las tendencias minarquistas apoyan su reducción al mínimo necesario mientras que los anarcocapitalistas abogan por su desaparición total.

Es justo aclarar que el movimiento libertario se ha diversificado desde finales del siglo pasado a la actualidad, y diversas corrientes se encuentran enfrentadas entre sí en temas centrales.

Es esta última consideración del Estado como esencialmente perverso la que llevó a Rothbard y otros teóricos libertarios a tomar posturas radicalmente críticas con el sionismo israelí y sus acciones en Palestina, cuyas expresiones se pueden encontrar en la compilación de ensayos Nazionismo: libertarios contra Israel, de 2021. Aquí precisamente reside una nueva diferencia, pues el apoyo incondicional a Israel es característico de otras facciones libertarias, como ha mostrado la vocación sionista de Javier Milei.

En temas sociales, frente a las vertientes conservadoras hay libertarios con tendencias progresistas y se les puede ver defendiendo los derechos sexuales o el aborto con la misma vehemencia que admiten como natural que una persona incapaz de pagar su atención médica muera por su enfermedad.

Por último, si bien se ha creado la imagen de que todos los libertarios tienden a ser afines a Estados Unidos y su concepción de «libertad» y «propiedad», teóricos como el propio Hoppe se han referido al gobierno estadounidense y sus aliados como «imperialistas» y «criminales». De hecho, fue un joven hacker autodefinido como «libertario de mercado», quien puso en jaque al stablishment de la inteligencia estadounidense con las mayores y más impactantes filtraciones de información clasificada en lo que va de siglo. Me refiero, por supuesto, a Julian Assange, por cuya liberación hicieron campaña numerosos partidos y movimientos libertarios alrededor del mundo.

La serpiente y el caimán

No hay rastros conocidos de movimientos libertarios en Cuba previos al nuevo siglo. Mientras se consolidaban el libertarianismo y el movimiento anarcocapitalista en Estados Unidos, y comenzaban a extenderse por el «mundo libre», aquí estábamos en pleno proceso de consolidación revolucionaria de los años 60 y 70, con un notable aislamiento informativo sobre estas nuevas tendencias.

Sin embargo, a partir del siglo XXI, con la creciente comunicación y la gradual llegada de internet, estas corrientes se fueron dando a conocer, y llevó a la formación de núcleos libertarios discretos, como el Club Anarcocapitalista de Cuba. Este proceso desembocó en la fundación del Partido Libertario Cubano «José Martí»[2] en el año 2017, una organización que busca promover las ideas libertarias en la Isla y se ha asociado con movimientos afines en la región. Para sorpresa de nadie, la organización carece de estatus legal, pues la legislación vigente no contempla la formación de ese tipo de asociaciones, y han sido sujetos a citaciones y detenciones por parte de los cuerpos de seguridad estatales.

A pesar de lo anterior, este partido no tiene mucha atención mediática, y es incluso desconocido entre algunos jóvenes libertarios cubanos. Es por esto que podríamos afirmar que el auge libertario en Cuba no parece girar en torno a la formalización, sino todo lo contrario: la mayoría de los libertarios cubanos son jóvenes que han tomado estas ideas de manera independiente, y se comunican principalmente a través de internet. Esto hace que, en no pocas ocasiones, el acercamiento de muchos de ellos a las ideas libertarias no haya empezado desde el conocimiento de las teorías, sino a través de influencers y personajes virales, principalmente de Latinoamérica o España, para luego adentrarse —o no— en las bases teóricas.

La mayoría de los libertarios cubanos son jóvenes que han tomado estas ideas de manera independiente, y se comunican principalmente a través de internet.

Los motivos para este boom libertario juvenil en Cuba no son difíciles de imaginar. Existe un hastío generacional que incide de forma especial en una juventud desmotivada y pesimista sobre el futuro, que crece en un contexto ideológicamente cargado con propaganda ―por demás, poco efectiva― en los medios estatales y centros educativos. La asociación automática de significantes como «izquierda», «marxismo», «comunismo» y «socialismo» a la dura realidad del país, ha provocado que las ideas libertarias o anarcocapitalistas, promovidas por un creciente número de influencers llamativos y políticamente incorrectos, se hagan atractivas como contra-discurso; alimentando así la tendencia rebelde y ávida de novedad en muchos jóvenes necesitados de un horizonte de sentido para explicar y transformar su realidad circundante, y que tampoco se encuentra comúnmente en las organizaciones juveniles legalmente reconocidas en la Isla.

La explosión libertaria es, por tanto, una consecuencia esperable de un contexto de crisis sostenido, acompañado de una retórica oficial arcaica contra la que muchos padres desencantados «vacunaron» a sus hijos desde la cuna. Esto, combinado con el retroceso internacional de la izquierda y el rechazo mainstream a lo «woke», genera el contexto cultural perfecto para la proliferación de estas ideas que, guste o no, llegaron para quedarse. Teniendo esto en cuenta, no se antoja casual que el primer presidente abiertamente libertario en la historia, Javier Milei, haya llegado al poder en un contexto de deslegitimación discursiva como la crisis argentina, tras una debacle económica sostenida en el tiempo y bajo ambas alas del «stablishment» político: el macrismo y el kirchnerismo.

Entonces, ¿qué hacer?

La sociedad cubana es cada vez más diversa políticamente. Aunque esta diversidad aún no es reconocida por el discurso hegemónico ―de un lado y otro― en toda su amplitud, la existencia de corrientes políticas divergentes y rupturistas en la ciudadanía se hace más evidente en el debate público, al interior de las instituciones y en el ágora virtual. El esquema preconcebido de la realidad política cubana como una dicotomía gobierno-oposición no hace ningún honor a la complejidad real que posee la variedad de grupos e ideas que se pueden encontrar al interior de ambos polos.

Se puede estar en desacuerdo con los libertarios en general por diferencias de base, o con alguna corriente en particular por discrepancia de matices, pero concebir la mera existencia de individuos afines a sus ideas como una amenaza contra la sociedad en su conjunto es cuando menos peligroso, y podría recordar con graciosa ironía la sugerencia hoppeana de remover físicamente lo alternativo.

La realidad es que existen, y como humanos, los libertarios deben tener la libertad que el propio J. Martí definiría como el derecho de «pensar y hablar sin hipocresía». La disyuntiva está en si se tiene la disposición para reconocer esta existencia, o si por el contrario es preferible continuar fingiendo que todos «los buenos» pensamos igual o parecido, o lo que sería peor, que solo los que piensan parecido a nosotros son «los buenos».

No obstante, hay motivos para la precaución. Por una parte, una cosa son los libertarios en las ideas, y otra muy diferente lo que pueden llegar a ser en la práctica. El caso de Milei ―a quien, curiosamente, muchos libertarios rechazan como tal― es un ejemplo de cómo algunos movimientos utilizan el discurso de la libertad a la par que, mientras enaltecen unas libertades, principalmente económicas, arrojan conveniente al olvido ciertas libertades civiles como el derecho a huelga y la protesta social.

Es importante tener en cuenta que el libertarianismo posee una concepción de la libertad eminentemente individualista, y en virtud de ella rechazan a menudo soluciones colectivas a los problemas sociales. El anarcocapitalismo, como epítome de esta idea llevada hasta sus últimas consecuencias, se posiciona directamente contra el Estado, mientras que las vertientes no ácratas lo rechazan como garante de todo derecho que no sea el de la propiedad, a la par que se oponen a la utilización del dinero público para el «estado de bienestar» o causas sociales consideradas por estos grupos como una afrenta colectivista contra ese derecho.

Es importante tener en cuenta que el libertarianismo posee una concepción de la libertad eminentemente individualista, y en virtud de ella rechazan a menudo soluciones colectivas a los problemas sociales.

Por otro lado, no todos los movimientos libertarios están libres de compromisos. Organizaciones como la Red Atlas han auspiciado movimientos y think tanks de corte liberal, y propiciado la formación de líderes afines alrededor del mundo. El carácter internacional de estas organizaciones les ha permitido promover determinadas agendas a base de financiación y compromisos estratégicos, convirtiéndose en un actor discreto pero influyente en los asuntos internos de varias naciones. Si bien esto no implica que todo movimiento libertario responde a dicha agenda ―lo que entraría en el campo de la paranoia conspirativa―, es un elemento a tener en cuenta a la hora de abordar el fenómeno del auge del libertarianismo en Cuba y el mundo.

Sin embargo, a pesar de lo anterior, la prohibición no es en ningún caso el camino correcto. Si se aborda con pensamiento crítico, es posible entrar en diálogo con el libertarianismo como fuerza política marcando los puntos en los que es posible conversar, y cuáles asuntos no son negociables. Lo que no sólo es posible, sino necesario, teniendo en cuenta que estas ideas ya están instauradas en el dêmos.

Asimismo, mientras mayor libertad haya para que surjan otras organizaciones políticas como espacio para la expresión de la innegable diversidad de ideologías y posturas existentes, y menos dogmatismo y obediencia en las actualmente reconocidas, mayores posibilidades existirán de que jóvenes y no tan jóvenes tengan referentes y espacios de militancia alternativos a «lo libertario», y que puedan disputar el espacio público, mediático y político con nuevas soluciones colectivas, surgidas y discutidas desde abajo, y no como repetición mimética del discurso oficial.

El disenso no es una debilidad, sino una oportunidad para evolucionar colectivamente, e incluso robustecer las ideas propias al someterlas a nuevos cuestionamientos.

Dicho de otro modo y para concretar la fábula: si realmente se busca construir un diálogo y la temática es qué pasará con el monte, aunque a muchos no les agrade, el majá va a estar presente en la reunión.


[1] Hans-Herman Hoppe, Democracy: The Gof that Failed (New Brunswick, N.J.: Transaction Publishers 2001), p.216-217

[2] Es interesante comentar que, aunque Martí era ciertamente liberal, sus ideas económicas parecen haber sido más cercanas al pensamiento georgista.

Ha llegado el stand up

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stand up comedy
Ilustración: Brady

Algo ha ido cambiando lentamente en el panorama humorístico cubano de los últimos tiempos. Se ha ido abriendo paso, sin empujar a nadie, parsimoniosamente, el stand up comedy. Cada vez es más común encontrar a un comediante en distendido diálogo con su audiencia, interpretándose a sí mismo, o por lo menos a una versión muy cercana en lugares donde antes no los encontrabas. Este humorista no utiliza un respaldo sonoro que no sea su voz amplificada. Es decir, no hay un sonidista apoyándolo con efectos, que ha sido lo común en los centros nocturnos desde hace al menos 20 años. El stand up (permítame quedarme con el anglicismo) es un género bastante añejo, que aunque siempre se ha hecho aquí, está explotando en estos días gracias a varios factores que hoy, con su permiso, me voy a saltar. La genial Eva Hache me dijo que lo imprescindible para el stand up era que la conversación del comediante fuese auténtica, que si sonaba a texto memorizado se perdía la magia.

Ha surgido el proyecto La Risa por Delante, y está creciendo el número de lugares que conciben así su propuesta humorística. También hay muchas caras nuevas que vienen de las redes sociales, incursionando con tino en el stand up. Para qué voy a mentir, yo estoy encantado. Soy un fanático salvaje del género, como público y como comediante. Siento, como dice el famoso meme, que mi momento ha llegado.

Le dejo el texto de un monólogo que escribí hace mucho ya, y que sigo ejecutando regularmente. A lo mejor encuentra algún chiste que ya he utilizado en esta misma columna, pero lo voy a dejar porque es parte del texto original y bueno, ya estamos en confianza. Es una mezcla de costumbrismo con absurdo, y sigue siendo de mis preferidos. Si le gusta, no se corte, y planifique ir a verme defenderlo. Ahí voy.

El cubano, o no llega o se pasa. Lo dijo Máximo Gómez que no era cubano, pero que nos conocía muy bien y qué razón tenía. El cubano va a los extremos en cada faceta de la vida. Por ejemplo, en el optimismo: si un cubano va a ser optimista, es el tipo más optimista del mundo. Sale a la calle con un socio, se sienta en el banco de un parque y se ponen a conversar relajados. Se percata de que tiene al lado una brujería bien podrida y entonces el cubano la mira, la recoge, la huele y le dice al socio: me la llevo, porque el pollito este lo que está es un tincito falta de frío.

El cubano puede ser más optimista todavía. Va a recoger la moto eléctrica que dejó guardada en un parqueo, y cuando llega, ya no está. Entonces se echa allí hora y media hasta que el socio le dice:  vamos compadre, que hay que hacer la denuncia, pero él se niega. Le dice: Vamos a esperar 20 minuticos, que esto tiene que ser una cámara oculta. Optimismo puro.

Fíjate si el cubano es optimista, que un cubano planifica una salida ilegal del país, y para eso vende su casa, le entrega 6000 dólares a una persona que no conoce y se va de madrugada a la costa a esperar la lancha. La lancha, que tenía que llegar a las 4 de la mañana, no pasa. Y ahí el cubano espera a que amanezca. Optimista. Camina por el dienteperro, mete los pies en el agua y se hace una selfie. La sube para Instagram y pone: Gente, hoy tocó playita.

Ahora, si ese mismo cubano se levanta pesimista, no hay quien lo supere. Él tiene que ir, por ejemplo, desde El Vedado hasta Lawton, y para hacer eso se utiliza un medio de transporte conocido como la ruta 174, que sale del parquecito que está en Línea y E. Pasa con el socio y hay más de 300 personas en la cola. Entonces le dice al socio: mi hermano, vámonos a pie, que esta no pasa más nunca. Y se van a pie 11 kilómetros hasta Lawton creyendo pesimistamente que hicieron lo correcto. Son tan tan pesimistas que al otro día pasan también, y en la parada no hay ni un alma y el cubano mira al socio y le dice:  Se fue ahora mismo. Vamos echando a pie, que esta no pasa más nunca.

El cubano sabe que el idioma universal es el inglés. ¿Y qué hace el cubano? ¿Aprender inglés? No, hombre, no. Él ya está viejo para eso. Él quiere que su niño de dos semanas y media de nacido aprenda inglés, para que se prepare para la vida. Entonces le dice a su esposa la cubana: Mi amor, ya no le cantes más «Estela es un granito de canela» para que se duerma. Cántale esto: (y saca un papel que le copió un socio) «Estela is a little grain of cinnamon», y la cubana que tampoco habla inglés, le canta eso pronunciando como mismo se escribe y el niño, ni aprende inglés, ni se duerme. Con respecto al inglés, hay que decir que no todo es culpa nuestra, porque si la televisión cubana pusiera bien las traducciones de las películas, aunque sea un poco, a ti se te pega algo. Claro, todo no es tan fácil. El otro día pusieron una película que se llamaba Dancing in the Night y la traducción decía: La Terrible Venganza del Francotirador Implacable.

Luego están los subtítulos, que no solamente están mal, sino que también salen tarde. No empiezan tarde desde el principio, porque tú te irías a dormir. Ellos empiezan a correrse poquitico a poco y cuando va por el minuto 45 ya están desfasados totalmente. El otro día pusieron una película que tuvo una escena en un elevador en donde el malo tenía cogida a la esposa del bueno, le tenía puesta una pistola en la cabeza y le estaba explicando, bueno, por qué hacía eso, pero claro, era una situación complicada y el tipo hablaba rápido y exaltado. Los subtítulos no subían y yo tratando entender, concentrado, pero nada. No subían. Yo no entendí nada de lo que estaba pasando. La siguiente escena era de unas montañas con unos picos nevados a lo lejos, un lago, y dos caballos corriendo. La cámara se va acercando hacia los caballos y en un primer plano, deja la cara de los caballos que iban uno al lado del otro. Ahí suben los subtítulos: Johnny me traicionaste, es imperdonable. Yo confiaba en ti. Por eso estoy haciendo esto, pues venganza.

Pero es de tan mala suerte que a los caballos así trotando en cámara lenta se les movía la boca de tal manera que parecía que un caballo le estaba diciendo eso al otro. Apagué el televisor, me fui a dormir y actualmente yo confieso que no sé si Johnny era el caballo del lago o el tipo del elevador.

¿Por qué nos ponen los subtítulos tarde? Mi teoría es que como el cubano llega tarde a todas partes, le ponen los subtítulos tarde, Johnny, por venganza. Para que sepa lo que es eso. La puntualidad es un problema que tenemos los cubanos, tenemos que reconocerlo. Hay que decir que también es un problema en otros países de Europa, sobre todo en Alemania. Esa gente coge la puntualidad demasiado en serio. Yo no he estado ahí, pero me lo han contado. Me gustaría ir a investigar. Yo me imagino, hipotéticamente, una guerra entre Cuba y Alemania. Lo primero es que tiene que ser aquí en Cuba porque nosotros podemos pelear, pero ya el problema del transporte es más complicado.

La batalla se pacta a las 8 de la mañana, y a las 8 en punto están los alemanes ahí. Todo el mundo lindo, todo el mundo rubio. Nadie habla, nadie está revisando Facebook en el celular, todo el mundo bien vestido, todo el mundo usando zapatos del tamaño de pie que usan de verdad. A las 8 los cubanos están durmiendo todavía.
A las 9:30 o 10 menos cuarto aparece un cubano a lo lejos, uno que no es de los de la batalla, es otro. Hace calor así que pasa en short y chancletas.  La izquierda buena, la derecha reparada con un alambre. Mira el panorama y cuidadosamente le da la vuelta a los alemanes. Toca el último alemán por el hombro y le dice: Mi socio, qué sacaron aquí que veo esta cola tan organizada.

Ahora que no se vaya a pensar nadie que Cuba puede perder una guerra. Nosotros somos invencibles. Hay gente que no está claro de eso porque ha visto un par de documentales y se cree cosas. El otro día me dice un tipo: «Tú no sabes de lo que estás hablando. Si una potencia extranjera echa una guerra con nosotros nos destroza porque primero te bombardean y después de bombardear es que bajan las tropas». Le miré a los ojos. «¡Ya me estás dando la razón compadre! Imagínate que tú eres un piloto de una potencia extranjera y tienes la orden de bombardear Centro Habana. Tú pasas con el avión y miras para abajo. ¿Cómo tú sabes si esa parte ya la bombardeaste o no la has bombardeado todavía?».

Compañero, el cubano es invencible. Ha tenido que enfrentarse a grandes cosas: el cubano le ganó al ejército español, ha resistido las presiones económicas de USA. El cubano ha logrado sobrevivir durante muchos años, incluso, a la programación de verano. ¿Cuál es el secreto? El cubano se adapta a cualquier situación. Se monta en una guagua y no coge asiento, que es lo más normal del mundo. En ese momento deja de ser lo que es para volverse psicólogo, porque trata, por la expresión de la cara de las personas sentadas, descubrir en qué parada se quedan para coger el asiento. Usted ahora se ríe, ahora, porque usted está sentado.

Otra cosa que tenemos es que para un cubano, todo pasado fue mejor. Te habla y te habla con una nostalgia del antes. Y del antes del antes. Tenga en cuenta que ahora mismo hay que estar claro de qué antes estamos hablando. Y de nuevo, va al extremo, porque tú puedes tener tu nostalgia, pero controlada. Yo me encontré un señor empinando papalote con su nieto en una época que no es de papalote y el papalote ni se levantaba del piso. Y el viejito le ha dicho al nieto: «Mira qué clase de porquería ese viento. Vientos los de mi época.»

Es verdad que antes había cosas que eran mejores, pero no podemos exagerar. Sí, sí había cosas que eran mejores, por ejemplo, los nombres de los cubanos. Los cubanos antes se llaman Carlos, José o Pedro y las mujeres María, Rosa o Dolores. Nombres de toda la vida.

Ahora no. Yo estaba hablando el otro día con un amigo mío y me dice:  porque mi hermana Maisix. Dígole: ¿Maisix? ¿Ese nombre de donde viene? Me dijo: Ah, es que a mi papá le gusta mucho el inglés y esta hermana mía nació el 6 de mayo entonces imagínate, le puso Maisix. A mí eso no me gustó. Seguimos hablando y me dice: mi otra hermana Juleight. Y yo: ¿Y ese nombre de dónde viene? Lo mismo, lo mismo. Ella nació el 8 de julio, le puso Juleight y ahí me subió una cosa, una molestia. Le dije: coño compadre menos mal que yo no soy hermano tuyo porque tu papá me hubiese puesto a mí Octobertuentifai.

Hay cosas que nos han afectado: las clases de filosofía. A mí no se me olvidará jamás la primera vez que yo me enfrenté una clase de filosofía. Entró la profesora, cuyo nombre no recuerdo pero su cara nunca se me borrará, porque era idéntica a la señora que sale afuera como mayonesa de Doña Delicia. Aquella señora dijo: Yo les voy a explicar ustedes lo que es la filosofía, lo material es más importante que lo espiritual, pero a veces lo espiritual es muy importante también y todo eso forma un ciclo, una espiral de desarrollo que constituye la filosofía. Se hizo un silencio en el aula, yo me paré y le dije: Profe, con el mayor respeto, yo me sé otro: Pancha plancha con cuatro planchas ¿Con cuántas planchas Pancha plancha? Lo dije de corazón, con valentía porque si algo tiene un cubano desde niño es que es valiente. Yo diría que más que valientes, somos héroes más poderosos que los héroes de cualquier país. Incluso que los héroes ficticios.

No sé si ustedes se acuerdan de Jack Bauer, el protagonista de la serie 24 Horas. 24 Horas era una serie en donde la acción ocurría en tiempo real: 24 capítulos de una hora cada uno, en donde el protagonista se enfrentaba a grandes amenazas: le secuestraban a una hija, le inyectaban un veneno, le ponían una bomba a la ciudad… o sea, problemas graves. Todos esos problemas, Jack Bauer los resolvía en 24 horas. Yo quisiera traerlo aquí a Cuba. Y decirle Jack, no te voy a llevar recio, fíjate que te vamos a regalar un apartamento. Ahora, Jack Bauer, ponlo a tu nombre. Ahhh, y en 24 horas. Queridos oyentes, tírenle un estimado de cuántas temporadas de esa serie le sacamos a eso. Señores, lo reitero, los cubanos somos lo más grande que hay.

El vínculo entre Rusia y Cuba finalmente con pasos concretos

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Díaz Canel junto a Dmitry Chernyshenko, vicepresidente del Gobierno de la Federación de Rusia
Díaz-Canel junto a Dmitry Chernyshenko, vicepresidente del Gobierno de la Federación de Rusia / Foto: Presidencia de Cuba

La noticia es que Cuba y Rusia parecen concretar lo que por años ha lucido solo como intenciones: esta semana se firmaron 13 acuerdos, se abrió una filial de una universidad rusa bajo la sombrilla de la Universidad de La Habana, y Moscú propuso a la Isla un programa de medidas para mitigar consecuencias de la crisis energética, todo en el contexto de la visita oficial que realizó el vice primer ministro de Rusia Dmitri Chernishenko, que aterrizó en Santiago de Cuba, visitó la cayería norte turística y terminó en La Habana.

Los acuerdos firmados se centran en proyectos estratégicos entre ambos países y fueron el cierre de la duodécima sesión de la Comisión Intergubernamental Ruso-cubana, que se celebró aquí liderada por Chernishenko y Ricardo Cabrisas, vice primer ministro cubano.

Los documentos firmados cubren acuerdos de cooperación en áreas que van desde la salud, la docencia médica, la ciencia, la geodesia, o la inteligencia artificial.

Para Cabrisas es «imprescindible contar con el apoyo y acompañamiento de socios estratégicos y aliados como la Federación rusa», en medio, dice, de la situación actual de la Isla y los obstáculos para avanzar en el plan de estabilización macroeconómica.

El vice primer ministro ruso se refirió a la operación que una empresa pública rusa lleva a cabo en la refinería de Boca de Jaruco, que tiene como fin, según explicó, aumentar la recuperación de petróleo y reducir la dependencia de Cuba de las importaciones de combustible.

También confirmó la entrega de combustible a partir de un crédito ruso anunciado en noviembre, aunque la noticia más interesante es el hecho de que una filial de la Universidad Federal del Sur (SFeDU) se abrirá en Cuba bajo la sombrilla de la Universidad de La Habana.

Durante la inauguración, la universidad rusa y la capitalina firmaron un acuerdo sobre el uso gratuito de las instalaciones de la filial para fines educativos.

El propósito de la nueva sede es preparar a los estudiantes cubanos para su ingreso a las universidades rusas, y poner a disposición de los ciudadanos de la Isla programas avanzados de educación complementaria en ruso.

Igualmente se anunció que la sucursal del banco ruso Novikombank en La Habana comenzará a facilitar el envío de remesas a Cuba. Aunque no se ha dado más información de cómo serán procesadas estas transacciones, la medida busca ofrecer una alternativa a las restricciones impuestas por las medidas unilaterales coercitivas norteamericanas, fortaleciendo así los lazos financieros entre ambos países.

Otra novedad fue la presentación el primer vehículo UAZ ensamblado en Cuba, fruto de un acuerdo entre la Empresa Integral de Servicios Automotores (EISA) y la firma rusa ECHO-Export SRL. Este proyecto contempla inicialmente la producción de los modelos Patriot y Pickup, con planes futuros para ensamblar vehículos de carga ligera de la línea Profi. Además, se anunció la implementación de un servicio de taxis en La Habana y Varadero con 50 automóviles Moskvich, como parte de los esfuerzos por modernizar el transporte público en la Isla.

Ya ha sido confirmado que el presidente cubano visitará Rusia a inicios de mayo, en el contexto del aniversario de la victoria sobre el nazismo, para esa fecha se espera que Miguel Díaz Canel Bermúdez se reúna con su homólogo ruso, Vladimir Putin.

Esta noticia significa que Chernishenko fue enviado a concretar lo que por largos meses, reuniones y un trillo hecho entre Moscú y La Habana, no había pasado de intenciones, y ahora por fin comienza a tomar forma; aunque todavía es demasiado pronto para dilucidar cuánto de eso tendrá un efecto directo en el pueblo cubano. Quizás la inversión más importante está en la renovación del sistema electroenergético, clave para mitigar la crisis cubana, y en la que Rusia está jugando un papel fundamental.

Durante 2024 y 2025 la presencia rusa en la Isla ha aumentado significativamente, y todo parece indicar que así seguirá, más en un momento donde las relaciones con Estados Unidos serán cada vez más tensas, y La Habana vuelve a ver a Moscú como su salvadora ante la crisis multidimensional que afecta al país.

En el pasado año Cuba fue aceptada como miembro asociado del grupo BRICS durante la cumbre celebrada en Kazán, Rusia. Esta inclusión refuerza la estrategia de La Habana de diversificar sus alianzas internacionales y buscar alternativas al orden económico occidental, y se alinea con los intereses de Moscú de fortalecer su influencia en América Latina. ​

En el ámbito financiero, la implementación del sistema de pagos ruso MIR en Cuba ha facilitado las transacciones para turistas rusos y ha ofrecido una alternativa a los sistemas de pago occidentales, afectados por las sanciones. Esta medida se suma a la apertura de la sucursal del banco ruso Novikombank en La Habana, consolidando la presencia financiera rusa en el país.

El turismo ha sido otro de los sectores que se ha visto favorecido por la presencia rusa. En 2023 llegaron 160 000 visitantes rusos. La Isla ha sido un destino alternativo para estos viajeros que han tenido problemas para entrar a otros enclaves luego de la invasión a Ucrania llevada a cabo por el presidente Putin. Y en esta ocasión, durante su visita el vicepresidente ruso afirmó: «tenemos previsto crear un centro hotelero para turistas rusos este año».

Por otro lado, la cooperación en el sector agrícola ha avanzado con proyectos conjuntos para el procesamiento de trigo ruso en molinos cubanos y el suministro de productos agroindustriales a la Isla.

En el ámbito cultural y educativo, se han promovido intercambios que incluyen la presentación en Cuba del Teatro de Canto y Danza de San Petersburgo «Moroshka» la reintroducción de clases de idioma ruso en la televisión cubana, y las pasantías docentes de cubanos en Rusia en múltiples áreas: idioma, ingenierías e incluso administración de negocios.

No es despreciable tampoco la cantidad de personas provenientes de la Isla que han migrado hacia Rusia, ya sea de forma permanente o de manera temporal, empleándose en trabajos poco demandados por los rusos, como construcción, limpieza, labores en almacenes… pero que les permiten acumular un capital que luego pueden invertir en la Isla, o para pagar alguna de las rutas hacia Estados Unidos o Europa Occidental.

También cabe destacar que ​desde el 25 de mayo de 2020 la Televisión Cubana transmite de forma ininterrumpida la señal del canal estatal ruso RT en Español a través del canal HD-4, convirtiéndose en el único canal extranjero con programación continua en la parrilla nacional.

Aunque RT es conocido por su línea editorial crítica hacia Occidente y su defensa de la multipolaridad, algo en lo que concuerda con la política oficial del gobierno cubano, su programación incluye espacios que promueven valores abiertamente capitalistas, como la defensa del libre mercado, junto a posturas conservadoras contrarias a los movimientos feministas y LGBTIQ+ o la Agenda 2030 de desarrollo sostenible. Esto último sí resulta paradójico en el contexto cubano, donde el discurso oficial del gobierno aboga por la equidad de género, la inclusión y el desarrollo sostenible, evidenciando una contradicción entre la narrativa interna y los contenidos que se difunden a través de medios estatales.

Nuestra opinión es que en el pasado las relaciones cubano-rusas no propiciaron el desarrollo del país a largo plazo, y sí una dependencia del gigante euroasiático. Sin embargo, lograron estabilizar la economía de la Isla de forma temporal y proporcionar a la población índices de bienestar nunca antes vistos, y que todavía hoy son añorados.

Hay que señalar que aunque estos encuentros y los acuerdos firmados realmente se traduzcan en beneficios para ambos países, es evidente la asimetría de poder y oportunidades que de ellos se desprende. En otras palabras, Cuba se vuelve cada vez más dependiente y endeudada de una potencia extranjera, que si bien constituye una alternativa al bloque occidental, hace años que no comparte el «horizonte socialista» que declara el Partido Comunista de Cuba.

¿Cuán beneficiosa será realmente esa relación para los cubanos de pie? ¿Cuánto se está sacrificando de soberanía en aras de garantizar supervivencia? ¿Qué pedirá el gobierno ruso a cambio de su «caridad» concretada en barcos de combustible y créditos blandos?, son apenas algunas preguntas sobre las que no hay respuestas claras.

Lo cierto es que en medio de la creciente hostilidad de Washington y las profundas disfunciones estructurales de la economía cubana, el gobierno de La Habana ha vuelto a aferrarse a Moscú como un salvavidas. Aunque los riesgos de esta relación son evidentes, la falta de alternativas en el terreno internacional tampoco deja a Cuba muchas otras opciones.

No obstante, ​para que esos vínculos produzcan beneficios sostenibles en el tiempo, es imprescindible que el país emprenda reformas estructurales que fortalezcan su economía interna. Sin una transformación que impulse la productividad, modernice el aparato industrial y estimule el crecimiento económico de las empresas estatales y privadas, esta «putinización» de la economía cubana podría a largo plazo traernos más dolores de cabeza que alivios.

La «injerencia creativa» de la administración Trump hacia Cuba

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Valla instalada en Miami contra los políticos cubanoamericanos Marco Rubio, María Elvira Salazar, Carlos Giménez y Mario Díaz-Balart. Foto: Tomada del perfil de X del Caucus Demócrata Hispano de Miami-Dade.
Valla instalada en Miami contra los políticos cubanoamericanos Marco Rubio, María Elvira Salazar, Carlos Giménez y Mario Díaz-Balart. Foto: Tomada del perfil de X del Caucus Demócrata Hispano de Miami-Dade.

La noticia es que la administración Trump confirma más presiones para Cuba «con una creatividad infinita», y para la comunidad de cubanos emigrados que están en camino o intentan regularizar su situación migratoria.

Esta última semana ha sido noticia la eliminación de subvenciones para la compra de comida de personas de bajos recursos, los llamados Food Stamps, para los que entraron al país con el parole humanitario, un duro golpe para varios de esos migrantes que dependen de esa ayuda para poder solventar otros gastos, y que asegura acceso a alimentos.

Además, los cubanos que entraron en el país utilizando la aplicación CBP One, establecida por Biden para ofrecer citas para cruzar la frontera y hacer el proceso de entrada más organizado, han recibido un correo advirtiéndoles que el gobierno federal los encontrará y que deben auto-deportarse. La medida ha causado angustia y pánico entre muchos que entraron al país con esa aplicación, porque los cubanos estaban a la espera del año y un día para acogerse a la Ley de Ajuste cubano, pero ahora se encuentran en un limbo, y son deportables. Mientras que los de otras nacionalidades, al no tener la posibilidad de ajustarse utilizando esa ley, rápidamente aplicaron a asilo o a un estatus de protección temporal (TPS) lo cual los ubica en el camino de regularizarse y los protege ante esta furia de deportación que hace diana a todo el que no tenga el proceso iniciado.

Mientras tanto, una jueza federal bloqueó la decisión de la Administración Trump de eliminar la protección temporal a cubanos, haitianos, venezolanos y nicaragüenses, debido, según dice, a una incorrecta lectura de la ley.

Según la jueza Indira Talwani de Boston, nombrada por el expresidente Obama, la deportación expedita de 450 mil personas se basa en una interpretación incorrecta, porque la ley se enfoca en aquellos que hayan cruzado la frontera ilegalmente, no sobre individuos que recibieron el permiso legal de entrar en el país, como los beneficiados con el parole humanitario, por ejemplo. El sistema judicial estadounidense permite que una decisión de la administración pueda ser desafiada en corte y detenida su aplicación hasta que el proceso no termine.

No obstante, el caos y la incertidumbre se cierne sobre miles de recién llegados: ya sea que son deportables porque no han comenzado el proceso de regular su situación migratoria, o porque pierden las asistencias de los Food Stamps o las ayudas de Medicaid, un sistema de seguro médico para personas de bajos ingresos.

La comunidad cubana en Estados Unidos está sufriendo una pérdida de derechos y viendo hacerse realidad temores que eran comunes entre los emigrantes de otros países, pero nunca para los cubanos. Y todo gracias a Trump, un hombre que contó con el voto fiel de buena parte de los cubanos votantes en Estados Unidos, y cuyos representantes en el Congreso apoyan al partido republicano, sin importar cuán dañina o extrema pueda ser su agenda para la comunidad que los puso en Washington.

No sorprende entonces que una valla en Palmetto, una vía de mucha circulación de Miami Dade, haya puesto una foto de los representantes María Elvira Salazar, Carlos Giménez y Mario Díaz Balart junto al secretario de Estado y excolega de Congreso, Marco Rubio, describiéndolos como «traidores». La valla, pagada por el caucus hispano demócrata, es síntoma de un malestar sobre estos congresistas, que ya respondieron: Salazar afirmó que eso era propaganda estilo castrista, dando muestra de su absoluta intolerancia a la crítica cuando la pone en el centro a ella, y abusando de su púlpito para descalificar todo disentimiento en el país que se autodefine como una sólida democracia.

Por otro lado, Giménez ha vuelto a usar el altavoz anticubano esta semana y envió una nueva carta afirmando que los médicos cubanos son esclavos, que los países que los acogen son cómplices del régimen en practicar la esclavitud, y que esos Estados deben recibir represalias en forma de tarifas al comercio con Estados Unidos.

Mientras tanto, el almirante Alvin Holsey, jefe del Comando Sur de Estados Unidos, ofreció declaraciones verdaderamente inexplicables: dijo que Cuba representa «una amenaza significativa» para la seguridad nacional de Estados Unidos debido a sus estrechos vínculos con Rusia y China.

Sin embargo, no pudo mencionar un solo hecho concreto que demuestre que desde Cuba Estados Unidos pueda percibir alguna agresión, aunque el militar de alto rango afirmó que «las acciones malignas de Cuba debilitan nuestras relaciones en la región, fomentan la migración irregular y amenazan la seguridad de Estados Unidos», culpando al gobierno de Cuba de la migración irregular, cuando esta sucede desde casi todos los países de la región, y en el caso cubano, los migrantes tienen el incentivo de poder regular su situación con facilidad gracias a la vigencia de la Ley de Ajuste Cubano.

Pero sin duda una de las noticias que ofrece más claridad sobre cuál es el plan de Estados Unidos hacia la Isla durante esta época trumpista y distópica, son las declaraciones del enviado especial para América Latina, Mauricio Claver-Carone, quien fuera el arquitecto de la política de máxima presión hacia Cuba que la administración Trump practicó en su primera temporada. En este intermedio, Claver Carone trabajó en el Banco Interamericano cuyo empleo terminó en medio de escándalo por una subida de salarios a una colega de trabajo con la que mantenía relaciones íntimas.

Sin embargo, Trump no consideró ese detalle un problema, sino que quizás lo consideró más acorde, en términos de valores, a su propio actuar, y lo ha empleado en un puesto clave, asesorando y decidiendo sobre temas de América Latina.

Esta semana, Claver-Carone, de origen cubano, ofreció declaraciones ante el Consejo de Asuntos Mundiales de Miami.

Ante la pregunta de qué aprendió durante el primer periodo de Donald Trump en la presidencia, Claver Carone respondió que no era tal la máxima presión como ellos mismos la calificaron: «Nunca llegamos al punto de máxima presión, ni siquiera a un 50% de máxima presión. Había un gran montón de cosas que se podían hacer. Pero, en ese sentido, en esa administración, había desacuerdos».

«Y la gran diferencia con el escenario de hoy es que eso ya no ocurre, este es el equipo de política exterior más coherente que he visto en mi vida».

El hecho de que el secretario de Estado sea Marcos Rubio, y que casi todas las personas en posiciones de poder dentro del gobierno, tengan una lealtad a Trump que roza con el servilismo político, indica que lo que el enviado especial para Latinoamérica está diciendo es cierto. Según él, ahora tanto el Departamento del Tesoro, como el Departamento de Defensa entienden la prioridad que representa América Latina para Estados Unidos, a pesar de que no hay ningún elemento concreto que fundamente que Cuba es un peligro para la seguridad nacional de ese país. No obstante, hiperbolizar o militarizar desde el punto de vista de la narrativa pública la presencia de China y Rusia en Cuba, son excusas perfectas que sirven para afirmar que Cuba se está convirtiendo, o es ya, una amenaza que pone en riesgo a Estados Unidos.

Ante la inevitable realidad de que la comunidad cubana, y la latina en sentido general, está sufriendo el peso de las políticas de la actual administración, Claver-Carone afirmó que es un sacrificio menor, pero que el fin justifica los medios: «es dolor en el corto plazo para ganancias en el largo plazo, o literalmente dolor a largo plazo y nada de ganancia».

«Tenemos que ir con todo. Esa es mi mayor lección. Trabajo con un secretario de Estado que piensa de la misma manera, un presidente que entiende estas prioridades, y la meta es lograrlo», agregó.

Igualmente, Claver Carone afirmó que con la migración Cuba ha exportado su problema. El político omitió que las vías para asegurar un estatus migratorio legal con relativa facilidad para los cubanos, han representado un incentivo para emigrar, así como el hecho del empeoramiento de las condiciones de vida en su país de origen, debido también a las medidas unilaterales coercitivas estadounidenses que solo han engordado por años con estrategias quirúrgicas, que tratan de poner pinzas a las pocas vías de oxigenación que le quedan a la economía cubana, a partir de los enfoques «creativos» y punitivos que personas como él han diseñado y promovido.

«Es lo que ha pasado en Venezuela, en Nicaragua. Así es como se mantienen esos regímenes. La comunidad cubano americana, llevan 60 años de exilio, si no quieren vivir así, es el momento de los sacrificios en el corto plazo», sentenció.

Sin embargo, sería difícil pensar que la comunidad que ha hecho familia y se ha establecido durante 60 años en el sur de la Florida regresaría a Cuba luego de un supuesto cambio de gobierno que esa administración pretende lograr con su política de máxima presión. Además de que hasta el momento no han logrado el cambio tan prometido a los votantes del llamado exilio, sería bueno preguntarles a las familias acomodadas que viven en el Doral, en un país del primer mundo, si vendrían a vivir a una Cuba depauperada por 3 décadas de marcada crisis económica, y que, si el cambio se produjera de manera violenta, estaría peor aún.

Claver Carone también tuvo opiniones sobre el apoyo que la administración ofrece a plataformas políticas, cuyo único fin es el derrocamiento del gobierno cubano. Tras la acción de DOGE, el departamento inventado por Donald Trump para que Elon Musk reconfigurara al gobierno con la excusa de optimizar su funcionamiento y reducir gastos y tamaño, buena parte de los fondos y partidas presupuestarias que se dedicaban al ejercicio de la oposición política al gobierno cubano, pero que se ejecutaban en Estados Unidos, fue eliminado o suspendido.

Sin embargo, como las ramas del árbol del cuento de Meñique que cortaba una y salían tres, las diferentes plataformas como Cubanet, o Radio y TV Martí recuperaron sus fondos de un día para otro. Sobre el compromiso de la actual administración con la promoción de la «democracia» o la subversión del orden de cosas en Cuba, Claver Carone también tuvo una opinión: «Nuestro compromiso con la oposición y con el cambio de régimen en Cuba se mantiene intacto y verán medidas al respecto».

No obstante, tuvo que reconocer que hay buena parte del uso de ese dinero que no reporta resultados directos: «lo primero que hemos hecho es revisar qué funciona y qué no, para alinearlo con los intereses de EEUU». Teniendo en cuenta el discurso y accionar de la actual administración, es muy probable que las plataformas que sigan recibiendo fondos federales sean aquellas que se alineen abiertamente a la narrativa injerencista y agresiva hacia el gobierno cubano, a la par que se desliguen de agendas feministas, antirracistas o de apoyo a la comunidad LGBTIQ+, que estaban presentes en algunos medios de oposición, pero que entrarían en contradicción con la «cruzada anti-woke» a la que tanto hacen referencia Trump y Musk. Probablemente tampoco puedan ser críticos con un gobierno que no demostrado tener la mejor relación con la prensa, expulsando de la Casa Blanca a aquellos medios no afines a su partido. En resumen, espacios mediáticos más polarizados y con menos matices.

Por otro lado, en el tema de medidas que no funcionan, uno de los presentes le preguntó sobre las misivas que el congresista cubanoamericano Carlos A. Jiménez envió al departamento de Estado y del Tesoro exigiendo medidas contra Cuba, todas vinculadas con las misiones médicas cubanas en el exterior, así como la petición de clausura de los vuelos a Cuba: «es de las herramientas viejas diría yo. Creo que podemos ser más creativos, pero entiendo la iniciativa», respondió Claver Carone.

El político repitió lo que antes ha dicho con respecto a la política hacia Cuba: nuestra creatividad es infinita.

Esta noticia significa que las diferentes voces del gobierno actual de Estados Unidos discursan sobre una curada versión de la realidad, en la que la selección descontextualizada de datos confirma que mienten y manipulan a su antojo.

Es el caso del jefe del Comando Sur que ubica a Cuba como una amenaza, cuando es quizás al país más estable y capaz de, por ejemplo, interrumpir o enfrentar el tráfico de drogas transnacional, o Mauricio Claver Carone, que parece preferir regalarle a esta administración un estado fallido que nadie de allá va a venir a enfrentar, mientras ignoran el caos inevitable que traería el cumplimiento de ese añorado sueño anexionista en el que el gobierno cubano cae cómodamente en el área de influencia estadounidense.

Nuestra opinión es que la estrategia de sanciones fortalecidas, y la expansión de estas desde una «creatividad quirúrgica» no tendrán como víctimas a la clase en el poder en Cuba, sino a las familias más vulnerables, y a las zonas más empobrecidas. La estrategia, más claramente que nunca, parece indicar que el propósito es hundir a la ciudadanía cubana en una desesperación tal que el enfrentamiento físico o violento contra su gobierno como ejercicio de hartazgo popular sea la única alternativa que consideren.

Sin embargo, pocas veces en la historia moderna se ha visto que una ciudadanía desarmada, incluso queriendo, pueda derrotar la fuerza militar de un Estado. Quienes pretenden desde afuera conducir la rebelión popular desconocen esta realidad histórica, o pretenden engañar perversamente a los cubanos en la Isla instrumentalizando su descontento con el estado actual de cosas para usarlos como carne de cañón en una guerra civil de la que no hay ninguna garantía que puedan salir beneficiados.

La prueba de que el cambio hacia un sistema de democracia liberal, y hacia un Estado que se autodefina como capitalista, no resolvería per se los problemas de fondo que hoy estimulan las oleadas migratorias, es que a Estados Unidos diariamente llegan migrantes de otras naciones con ese sistema, y que la mayoría de los cubanos no migran hacia países capitalistas no desarrollados, sino que los utilizan como puentes para establecerse en el «primer mundo». Si mañana Cuba fuera como República Dominicana o Puerto Rico ¿esta situación cambiaría?

Se trata de una estrategia que ve al pueblo cubano como un problema marginal, que no escatima en «creatividad» para hacerlo sufrir con sanciones que aumentan sus carencias, de una administración que ha irrespetado los principios democráticos en su propio país, y que aún así pretende de forma totalmente unilateral exportar esa «democracia» a otros lugares, siempre velando por sus intereses.

No cabe duda de que en Cuba hacen falta muchísimos cambios y que el desarrollo democrático tiene varios pendientes, pero no será con asfixia económica y con una narrativa y accionar injerencista que estas transformaciones ocurrirán. Hasta ahora, el único logro de esta administración ha sido empobrecer a los cubanos de ambas orillas, separar familias, darles pretextos a los autoritarios en la Isla para reforzar la narrativa de plaza sitiada, y dejar el terreno libre para que otras potencias no occidentales como Rusia y China —a las que dicen considerar peligros— tengan el camino abierto para ejercer su influencia económica y política sobre la Isla. Raros resultados ha dado la «injerencia creativa» de Claver Carone y compañía.

Consejo de Ministros confirma daños económicos causados por empresas… estatales

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importaciones Cuba
Contenedores, Imagen de referencia / Foto: Granma

La noticia es que el primer ministro cubano criticó duramente a 13 importadoras estatales por daños causados económicos al país. También se dieron a conocer otros anuncios vinculados con la implementación del programa de Gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía cubana.

Según el reporte de la prensa oficial, en el último período se han enfocado en la propuesta operacional del mercado cambiario, en los análisis de los esquemas cerrados de autofinanciamiento en divisas, y en la definición del cronograma para la implementación de un nuevo mecanismo de asignación de las divisas.

Estas noticias significan que las estrategias económicas se enfocan en cómo recuperar y hacer funcionar el mercado cambiario, como vía para restarle protagonismo al mercado informal y devolver a las instituciones bancarias cubanas un rol central en la tenencia de divisas; en la propuesta de que ciertos sectores o empresas encuentren formas de ingresar divisas y las retengan para su autosustentabilidad; así como en el diseño de un esquema de asignación de divisas para aquellos que no puedan generarlas inicialmente por sí mismos, pero las necesitan para poder arrancar o despegar.

La viceministra primera de Economía y Planificación, Mildrey Granadillo de la Torre, afirmó que trabajan en una propuesta para transformar el manejo de los tipos de cambio oficiales. Señaló que se profundiza en sus riesgos y consecuencias, lo que indica que, aún después de meses de anuncios, continúan evaluando cómo y a qué costo implementarán un tipo de cambio flotante, como el que ya rige en el mercado informal.

No hay equilibrio entre las buenas noticias y las malas. Entre las supuestamente positivas, suman una recuperación del balance entre gastos e ingresos en el presupuesto estatal. «El balance de los ingresos corrientes con la financiación de gastos de esta naturaleza es positivo», afirmó Vladimir Regueiro Ale, ministro de Finanzas y Precios, lo que significa que las cifras reflejan un superávit de 480 millones de pesos y que, al menos hasta el cierre de febrero, se logró superar el déficit.

No obstante, ese superávit proviene de la recaudación de impuestos y de la inejecución de numerosos gastos públicos, incluyendo el gasto social que asciende a alrededor de 60 millones de pesos, según dijo el primer ministro. Esto significa que muchos recursos que se dedican a apoyar a los sectores más vulnerables no se ejecutaron, privando a estos grupos de esas ayudas. Aun así, Joaquín Alonso Vázquez, titular de Economía, afirmó que hoy «se protegen en Cuba 313 201 personas vulnerables, y se atienden a 63 756 madres con tres hijos o más».

En cuanto a la inflación, la noticia es aparentemente positiva, pero con sabor amargo. Se afirma que la curva continúa descendiendo con respecto al año pasado, pero en febrero los precios aumentaron un dos por ciento.

Esta semana el economista Ricardo González Águila ya había alertado sobre las consecuencias de controlar la inflación y el déficit fiscal sobre la base, no de estimular el crecimiento, sino de la reducción de gastos necesarios:

«Dos de las anclas nominales del actual esquema de estabilización están en los salarios estatales y las pensiones ─que no se actualizan al mismo ritmo de la inflación─. Al usar salarios y pensiones como anclas se reduce progresivamente el poder adquisitivo y se frena el consumo de las familias, cancelando, así, un importante componente de demanda agregada. Nótese que de acuerdo con datos oficiales entre 2019 y 2023 los hogares en Cuba acumularon pérdidas de consumo de 6.5% en términos reales (1.6% anual). Todo ello contrae aún más el crecimiento económico, eso sin contar los obvios efectos sociales y distributivos que genera».  

Como buena noticia, también señalaron que los planes de exportaciones de bienes como el tabaco, la langosta, la angula, el ron y los productos biofarmacéuticos sí se cumplen, al igual que los relacionados con servicios médicos. Sin embargo, queda a la saga la exportación de servicios médicos.

El economista cubano Pedro Monreal cuestionó la utilización del término «refuerza» en la nota oficial sobre el más reciente Consejo de Ministros, calificándolo de «infundado». A su juicio, ese supuesto «reforzamiento» de la estrategia para dinamizar la economía no resulta «creíble en ausencia de información acerca del impacto de políticas concretas sobre los factores claves del crecimiento».   

Entre las malas noticias, se destaca que la producción de huevo sigue en decrecimiento, y que la producción nacional de alimentos ha disminuido en el último período evaluado, sin lograr cubrir la demanda, lo cual es evidente en los altos precios de los alimentos, y en la dependencia de las importaciones. 

Un país que tiene la urgencia de recortar el gasto público y balancear la cuenta corriente, todavía tiene tareas pendientes. El titular de Economía informó que, aunque las utilidades en el sistema empresarial estatal crecen, 316 empresas cerraron con pérdidas. Si bien son 69 menos que el año pasado, esto implica que el presupuesto estatal sigue subsidiando la supervivencia de más de 300 empresas que no han sido capaces de ser autosustentables.

Sin embargo, los indicadores no se refieren específicamente a las empresas privadas. A pesar de que ya suman más de 9 mil mipymes, no se dan datos de cuántas de ellas han quebrado o crecido, cuánto han importado, ni cuánto están aportando al presupuesto público.

Uno de los elementos más novedosos de esta reunión fue lo que puede considerarse una autocrítica del gobierno hacia el sistema de trabajo de 13 empresas importadoras. El gobierno conserva el monopolio de las importaciones, incluso para el sector privado, que debe operar a través de una empresa estatal como intermediaria. Sin embargo, es ampliamente conocido que las empresas estatales suelen multiplicar y reforzar obstáculos, y que muestran poca disposición —y escasa audacia— para promover o concretar negocios de inversión extranjera o importación.

Lo que ya era conocido fue confirmado por el jefe de gobierno, quien denunció irregularidades en las operaciones de comercio exterior. Según explicó Marrero Cruz, «lleva un análisis riguroso en la delimitación de responsabilidades, que puede ser administrativa y puede ser penal», refiriéndose a empresas que están bajo su responsabilidad también. No anunció quiénes eran los responsables de esas «irregularidades».

Sí afirmó que los jefes máximos deben responder «hasta que se logre resarcir el daño».

Lo que pudiera identificarse como una autocrítica, pero no un mea culpa, salió de un reporte leído por el ministro del sector, Oscar Pérez-Oliva Fraga, quien informó que 13 organismos y entidades reportaron «afectaciones económicas en la ejecución de sus operaciones de comercio exterior», debido, por ejemplo, a incumplimientos de contratos con clientes y proveedores, superficialidad en la selección de clientes y proveedores, trámites engorrosos, dispersos y dilatados, así como falta de rigor por las empresas de comercio exterior para garantizar la extracción de contenedores.

Todo esto causó más del 95 % del total de las afectaciones económicas, reconoció el ministro, lo cual contrasta con la supuesta «experiencia» que el discurso oficial les atribuía a estas empresas, cuando se pretendía forzar al sector privado a hacer contratos con ellas; algo que ha debido posponerse, entre otros factores, debido a la negativa de las mipymes importadoras a ejecutar negocios con contrapartes que, como ha quedado demostrado, son claramente ineficaces en su mayoría.

Por tanto, la crisis sigue golpeando la vida de los cubanos, lo cual se confirma en el eufemismo que destaca Monreal al traducir una frase mencionada por el titular del ramo: «comportamiento de la economía al cierre de febrero ha mantenido ritmos de ejecución lentos, igual a que la crisis económica sigue viento en popa y a toda vela», sentencia el experto cubano.

Esta semana igualmente fueron noticia dos reveses que pudieran afectar aún más la credibilidad del gobierno ante inversionistas internacionales.

Empresas extranjeras radicadas en el territorio no podrán sacar sus divisas de los bancos cubanos. Según informaron varios medios internacionales «las autoridades cubanas han comunicado a varias empresas extranjeras que no van a poder repatriar las divisas que tienen en cuentas bancarias en el país, que en algunos casos ascienden a varios millones de dólares», lo cual «ha generado un fuerte malestar entre las compañías afectadas, que en algunos casos se han quejado a sus respectivos Gobiernos».

A cambio, las autoridades han ofrecido abrir en la Isla un nuevo tipo de cuentas, que serían inmunes a la falta de liquidez y podrían operar sin límites dentro y fuera del país. La desventaja es que solo aceptarán transferencias desde el exterior, por tanto, los fondos en las cuentas hoy existentes seguirían congelados para transacciones internacionales.

Los reportes de prensa afirman que si bien esta medida se formaliza recientemente, desde hace varios años era una realidad práctica para varios empresarios la imposibilidad práctica de extraer divisas, pues los bancos alegaban falta de liquidez.

Igualmente, esta semana se supo que el ya viejo litigio entre el Banco Nacional de Cuba (BNC) y la empresa CRF, catalogada como «fondo buitre» por el Estado cubano, sufrió un nuevo revés para Cuba. La Corte Suprema de Justicia del Reino Unido notificó que le deniega la solicitud al BNC para recurrir sentencia de la Corte de Apelaciones de ese país con el argumento de que «no plantea una cuestión de derecho discutible ni una cuestión jurídica de importancia general para el público». Por lo tanto, el litigio entre las dos entidades sigue y probablemente tenga varios capítulos.

Cabe destacar que aunque el BNC es una entidad estatal, la corte determinó que la deuda no es imputable al Estado cubano, pues la organización tiene personalidad jurídica propia. Y como ya se había analizado en estas páginas «si el BNC se declara en bancarrota, los acreedores no pueden reclamar al Estado cubano, aunque el banco sea de propiedad estatal, ya que en derecho mercantil los demandantes no pueden levantar el velo corporativo para ir tras los accionistas de una corporación en quiebra, salvo en casos que cumplan ciertos requisitos especiales».

No obstante, estas noticias podrían significar un aumento de la desconfianza de empresas extranjeras para invertir en la Isla o hacer préstamos. La falta de liquidez de un Estado es uno de los elementos de riesgo que más se toma en cuenta a la hora de realizar una inversión, precisamente, por las altas posibilidades de impago.

Nuestra opinión es que la proyección pública del gobierno cubano de reconocer los problemas de la economía cubana es insuficiente cuando no se presenta un plan de acción para solucionar la crisis o al menos aliviarla, lo cual indica poco sentido de la urgencia de los costos diarios que tiene para la economía y la población vivir con una veintena de horas diarias de apagones, y con un acceso limitado y caro a los alimentos más básicos.  

Para colmo, insisten en modelos de gestión que demuestran una y otra vez su inviabilidad, como el hecho de que más de 300 empresas son rescatadas de la bancarrota por parte del Estado sin que se cambie el modelo que las ha hecho quebrar, y se sigue posponiendo la ley que regularía un nuevo tipo de relaciones mercantiles más realistas. Estos rescates salen de los hombros del presupuesto estatal, que hoy crece o mejora gracias también a recortes en programas sociales de gran importancia para personas que viven en condiciones de vulnerabilidad.

Todo obstáculo al desarrollo que esté motivado por una mentalidad política, por el miedo al crecimiento económico o financiero de sectores no estatales —ya sea un campesino, una cooperativa o una empresa— y dominado por la necesidad de control por encima del fomento, debe ser desterrado de la toma de decisiones. Solo así podrá aprovecharse la única fortaleza remanente en un contexto de medidas unilaterales coercitivas y crisis mundial: el potencial interno, la resiliencia del pueblo cubano y la fuerza de iniciativas individuales que se traducen en emprendimientos económicamente viables y sostenibles. Una economía ya golpeada por una guerra económica externa no tiene chance para un «fuego amigo» que la deje todavía más debilitada frente a demandas internas incumplidas.