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Revoltillo de sesos a la leña, condimentado con suficiente ácido

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Foto: Néster Núñez

El llovizna´o huele a rancio. El agua se mantiene fresca pero no como para hacer limonada. Azúcar prieta es lo que me queda. La pasta de tomate se conserva y la de ajo parece que también. Capaz que el olor sea de alguna papa echándose perder en la gaveta. Pues no. ¡Sht! ¡Los filetes de claria! Eso mismo es. Debí freírlos o adobarlos con bastante sal y limón a ver si aguantaban. Cuando venga la corriente tengo que enjuagarlos bien y hervirlos para la perra. Deja revisar cuánta harina queda. Hace rato no hay boniato en la placita. A 80 pesos la libra en los particulares no da negocio. Qué bueno, hay harina para dos o tres días…  

Soy un ser espiritual. La salud, el gozo y la abundancia son mi herencia divina y hoy la reclamo, agradecido.

¡Ay, perra mía! ¿Qué vida es esta que estamos llevando? No, no, no ladres, vas a despertar a los vecinos. Son casi las dos de la madrugada. Yo también tengo hambre. Tenemos que esperar a que pongan la corriente. Puede que falte poco. Ya van… 17 horas. Si por lo menos vendieran gas. No dudo que lo pongan en dólares, «y con ese dinero garantizaremos la demanda subsidiada». ¡Que no ladres, te dije! No sé por qué te molesta el llanto de la bebé de Yamilín. No me imagino el trabajo que está pasando esa muchachita. A ver si la batería de la linterna aguanta un poco más para limpiar el congelador ahora. ¿Tú sabes que yo te quiero, mi perra buena? Con ese olor tan tuyo en las orejas. Lengua no, no me pases la lengua… En algún momento voy a cocinarte claria. Tú verás que todavía está buena. Tengo que enseñarte a cruzar los dedos, a persignarte, qué sé yo, para alejar las cosas malas y hacer que lo bueno suceda.

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Foto: Néster Núñez

Aprecio las situaciones que me desafían y me ayudan a evolucionar como persona. Confío plenamente en que estoy en el camino correcto y que el universo me guía hacia mi propósito más elevado.

Tareas:

-Velar el agua de la calle/llenar el tanque.

-Romper un pulóver viejo/cambiar el trapito de la cocina.

-Averiguar el precio de las pilas recargables/ linterna.

-Averiguar el precio de los bombillos de 20/lámpara de la sala.

-Arreglar pata/espejuelos.

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Foto: Néster Núñez

Creo que voy a hacer ejercicios ahora. Si me duermo no voy a poder levantarme cuando pongan la corriente y me va a pasar lo mismo de ayer, que no pude adelantar nada. Veinte planchas, aunque sea.  Siempre lo pospongo. Procrastinación. Qué mal me cae esa palabra. Si me pongo a pensar en cuántas cosas procrastinamos, y en los por qué… Yo procrastino. Tú procrastinas. Nosotros procrastinamos. Vivimos en la inercia. No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy. Hay que hacerles un homenaje a los que se atreven a emprender un proyecto nuevo. Sí, chico, hay gente que todavía se atreve. ¿Lo veo raro porque me estoy poniendo viejo?

Si no tengo deseos de limpiar, de cocinar, de lavar, ¿qué voy a decir de la losa del piso que se rompió hace rato en la entrada de la casa? Romper el cemento viejo, barrer el polvo, preparar cemento nuevo, pegar la losa, evitar pisarla, amarrar a la perra para que no pase por ahí, limpiar otra vez. Y, total, para que se vea el arreglo a la legua. Lo que lleva es cambiar todas las losas de la entrada. Si todavía fuera como los japoneses que arreglan con oro. ¿Cómo se llama la técnica? Kint algo. Kint… ¡Kintsugi! Pegamento y polvo de oro. Juntar los pedazos y repararnos.

Cada célula de mi cuerpo está sana y llena de amor. Vivo un día estupendo, lleno de sorpresas agradables. Amo ser yo, amo mi vida y merezco que lleguen a mí cosas maravillosas.

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Foto: Néster Núñez

No puedo con el hambre. Voy a comerme sin calentar el arroz y el picadillo. ¿O espero un poquito más? Picadillo de cobo comimos en los 90. Durísimo que era, y olía a rayos, creo recordar. Igual que el tiburón olía a orine cuando mi madre lo cocinaba. Antes de los 90 había tiburón y leche. Vendían calamares. Y de chiquito, en la carnicería vendían gallinas vivas. Algunas tenían huevos dentro y mi mamá hacía sopa y se los echaba. Y más chiquito todavía, vendían también ancas de rana. Recordar no es volver a comer. Lo que nuca hubo fue ni leche de búfalo ni carne de búfalo ni de avestruz, ni de cui. Han inventado ya tantas soluciones proteínicas alternativas e imaginarias…

¡Revoltillo de seso de cerdo!  Uf, yo me comía eso. Creo recordar que tenía una textura babosa, como la del quimbombó, o la de la claria esta sin cocinar. Ojalá no le dé diarrea a la perra. No huele a podrido nada. Vamos a confiar. Voy a preparar café en la leña, para esperar despierto a que venga la corriente. Ya tiene que faltar poco. Mejor dejo el refrigerador abierto para que se airee. El teléfono está en el 2%, si no, estuviera viendo algo gracioso. Voy a hacer 20 planchas para después bañarme.

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Foto: Néster Núñez

Tareas:

Revisar cable que soltó humo en la ducha.

Buscar pintura de piscina/paredes del baño.

Conseguir un poquito de vinil blanco para retocar pared del cuarto.

Arreglar zapatilla/salidero llave cocina.

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Foto: Néster Núñez

Parece que Yamilín pudo dormir a la beba. ¡El calor que debe haber en el cuartico ese! Antes eran los niños índigos, los niños cristal, los niños arcoíris. Dicen ahora que los bebés, antes de nacer, escogen a sus padres, a su familia y eso. El alma del bebé que va a nacer tiene un cierto grado de consciencia o instinto, ¿será?, o que vienen a limpiar el karma de sus antepasados y escogen a una familia que habita en este país oscuro. ¿De verdad? Pimpón es un muñeco muy lindo y de cartón, y Toki quiere ser tu amigo. Estoy viejo, asere. El Toki de ahora es un polvo químico instantáneo que se baja con agua en las meriendas. No es amistad, no es una canción linda y pegajosa, no es un dibujo animado, es una simulación dañina.

¿Por qué será que los pensamientos tienen el orden que tienen? Uno dice guayaba, piensa en verde, en rojo, en mentiras, y de pronto te viene la imagen de un militar con gorra hablando cosas en el NTV. Pensar en estas circunstancias no resuelve nada. No sé qué es meditar. Poner la mente en blanco. Poner la mente en negro se parece mucho a un apagón. Es mejor leerse un libro, ver series o novelas o reels en YouTube que estar pensando. La gente que piensa mucho es menos feliz. O por lo menos más complicada. Déjame hacer aunque sea cinco abdominales, para decir que estoy haciendo algo. ¿Cuántas calorías consume un abdominal, una cuclilla, una plancha? ¿Cuántas calorías uno ingiere al día? La pasta de ajo es de una mipyme. Dice el cartelito de los ingredientes que está hecha con arroz, ajo, sal, grasa vegetal y conservantes. ¿Qué conservante será? Si me lo unto en la piel o en la cabeza, ¿ayudaría a conservar la juventud, el buen ánimo, la alegría?

Mis ingresos se multiplican de formas inesperadas. Merezco una vida abundante, llena de amor y felicidad. Gracias por todos los regalos, bendiciones y milagros que están en camino.

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Foto: Néster Núñez

¿La gente empieza a bañarse por la cara o por los pies? Y si es por las piernas, ¿se doblan para enjabonarlas o las suben? Un estudio de tal universidad famosa demuestra que empezar a ducharse por la espalda evita que te salgan caries. Qué rica está el agua. Qué rico sería tener gel de baño. El jabón de la bodega me deja la piel en candela, reseca. No hice café y ya me bañé cabeza y todo. Tengo que revisar qué cantidad de agua le queda al tanque. No acaban de poner la luz. Por suerte el río está ahí mismo para coger agua y descargar el inodoro, si la cosa sigue como va. ¿Qué vida es esta, mi perra? Si enciendo la leña ahora voy a coger peste a humo. Es lo que te digo, cada decisión que tomas o dejas de tomar tiene determinadas consecuencias.

Hace 15 años decidí no irme del país con toda mi familia. En un par de lugares de allá afuera me nacieron dos sobrinos y una nieta que no he abrazado, no he reído con ellos. El concepto Allá Afuera es muy gracioso. Me recuerda a los Expedientes X. La verdad está allá. Isleños que somos. La maldita circunstancia del agua, y/o patria es humanidad. Se trata siempre de lo que decides hacer. El muchachito decidió tirarse del puente. Esa escalera ya no existe. Se pudrió peor que las clarias. Estaba alegre, eufórico. Logró vencer el miedo. Se le notó en el grito que dio cuando caía. Me gusta esa foto. Quizá deba imprimir otra y ponerla también de adorno. Esta casa no es minimalista, está vaciada.

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Foto: Néster Núñez

Pensé que más arriba, en la parte que queda fuera de la foto, estaba Dios. Que el muchacho llegaba por su propia voluntad Allá Arriba, Allá Afuera, y Dios le decía sorprendido «Qué haces aquí, yo no te mandé a buscar, todavía no ha llegado tu hora», y lo soplaba para que regresara a su lugar de origen. Sin desprecio ni nada, sino asombrado de la audacia del muchachito. Pero entonces el salto no sería por decisión propia. Quedaría anulado el riesgo, la valentía, la confianza en sí mismo y en la suerte. No sé qué versión es mejor. Por eso nada se puede explicar. El que tenga cabeza, que piense. Que cada cual interprete a su modo el salto al vacío. Que cada uno viva a su forma la oscuridad. No puede ser de otra forma.

Tareas

Sacar la basura.

Quitar telarañas en mi cuarto.

Mandar a pegar sandalias.

¡Kintsugi! Pegar con oro las partes rotas de la pieza de porcelana. Cuál pegamento se usará para arreglar algún día todo lo que aquí está roto. No digo la losa en el piso de mi entrada ni las calles, las casas o las termoeléctricas. Eso es más o menos fácil. Yo digo el orgullo nacional, la corrupción, cómo se aprende otra vez a luchar por los derechos, cómo se quita el miedo a expresar lo que sientes… cómo la gente se involucra otra vez en la construcción de un proyecto social, de una nueva democracia. ¿Harán falta décadas de educación cívica o será necesario encontrar tierras raras en vez de oro? ¿Llevamos el pegamento en el ADN nacional, en nuestro carácter? ¿Qué habrá de cierto en el supuesto daño antropológico que hemos sufrido?

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Foto: Néster Núñez

¿Será que siempre la masa necesita un líder, como dijo Gustave Le Bon, en Psicología de las multitudes? ¿Y qué tipo de líder nos espera? ¿Un Trump, un Milei, un Bukele, un Putin? ¿Cuándo caraj… pondrán la corriente? ¿Cuándo este será un país medianamente normal? Tengo que leer de nuevo lo de la ley de atracción, porque me parece que no está funcionando. Algo estaré haciendo mal. Algo estamos haciendo mal todos nosotros.

Voy a comerme la comida fría y me voy a la calle a sentarme en el parque de la iglesia. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Los astros tiritan azules a lo lejos, y así, que venga todo lo cursi. ¡Siéntate! Vamos a salir, pero más tarde. ¡Que no ladres, mi perra! Mira la hora que es. La claria va a terminar de podrirse. No me mires así. Sé que tienes muchas ganas, pero no te puedo dejar que muerdas al primero que pase por el parque.

Todo llega a mi vida con facilidad, gozo y gloria. Todo llega a mi vida en el momento oportuno. Todo llega para mi mayor bendición. El universo es abundante y provee.

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Foto: Néster Núñez

Adolescence

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Ilustración: Brady

Adolescence (2025) es una miniserie británica de la que todo el mundo habla y casi todo el mundo elogia. Aquí haremos ambas cosas, centrándonos en el aspecto técnico. Veamos algunos ilustres antecedentes.

En The rope (1948) Hitchcock contó una historia en tiempo real, y prácticamente sin cortes; esto es, la acción se desarrolla en los 80 minutos que dura la película. Toda vez que por entonces se filmaba en cinta de 35 mm y que los rollos duraban 10 minutos, el buen Alfred se las amañó para camuflar la mitad de los cortes necesarios, haciendo que la cámara enfocase la parte posterior del traje oscuro de algún personaje en el momento preciso, comenzando luego a partir de ahí y disimulando el empate.

Lo que sucede con esta técnica es que su uso debe estar dramáticamente muy justificado pues provoca en el espectador dos sensaciones antagónicas: por un lado se nos hace familiar, ya que recuerda la manera en que funciona habitualmente nuestra vista, por otro resulta extraña porque al ver una película estamos acostumbrados a los cortes de edición y la alternancia de planos, y nos removemos incómodos en el asiento sintiendo que algo chirría en la imagen. Desde luego, el cine ha domesticado nuestra percepción; ya he dicho antes que, si mediante una máquina del tiempo fuera posible viajar al pasado y mostrarle un clip musical o un cortometraje a un ciudadano corriente del siglo dieciocho o diecinueve, el pobre sujeto no entendería nada, no podría leer una historia en esa (para él) caótica sucesión de cuadros en movimiento…

Sin pretender armar una lista exhaustiva ni mucho menos (el interesado puede encontrarla en Wikipedia), mencionemos El arca rusa (Alexander Sokúrov, 2002) un largometraje filmado en el interior del museo del Hermitage en San Petersburgo en un solo plano secuencia, lo que requirió cuatro intentos hasta llegar a un resultado satisfactorio, pues, dada la naturaleza del recuso expresivo elegido, si a los 70 minutos algo sale mal es preciso volver atrás y empezar de cero, y por otra parte nada de lo filmado será aprovechable; Victoria (2015) del alemán Sebastian Schipper, que sigue las andanzas del personaje interpretado por la española Laia Costa, durante más de dos horas, desde una discoteca berlinesa hasta los más inesperados recovecos de la urbe… Y me atrevo a colar aquí el cuarto corto de mi serie de Nicanor, Homo Sapiens (2006), con Mirtha Ibarra, Laura de la Uz, Luis Alberto García y Néstor Jiménez, en que el cuarteto mira la televisión (en realidad, a la cámara) y dialoga durante veintipocos minutos, y que también requirió cuatro tomas de las cuales al final me quedé con la segunda.

Encontramos igualmente piezas en que todo parece filmado en plano secuencia, pero no lo es, como Birdman (Alejandro G. Iñárritu, 2014) con su obsesiva música a base de percusión, y 1917 (Sam Mendes, 2019) que sigue a unos soldados británicos enviados al frente durante la Primera Guerra Mundial; en esos casos, y muchos otros, se recurre al mismo principio empleado por Hitchcock en la obra antedicha, de causar la impresión de acción en tiempo real sin cortes, aunque lográndolo, claro está, con tecnología mucho más avanzada que la suya (he dicho más avanzada y no superior, porque a mi modo de ver es mucho más admirable lo que se hace con menos recursos que inventiva).

En tercer lugar hay filmes como Nueve vidas (Rodrigo García, 2005) que consta de otros tantos episodios, cada uno de los cuales ha sido filmado en plano secuencia. Con un notable elenco, cuyos integrantes no solo aparecen en el cortometraje que les toca sino como personajes en segundo plano en algún otro, y una no menos interesante voluntad de ahondar en temas humanos universales como la comunicación (o su falta) y la muerte, esta obra amerita un segundo visionado después de los años… que es mucho más de lo que se puede decir de la inmensa mayoría de las películas.

Y bueno, llegamos a Adolescence, de Philip Barantini, que con una sola temporada de cuatro capítulos se ha convertido en un fenómeno mundial y en material de visionado obligatorio en los institutos británicos.

Barantini ya había empleado la modalidad narrativa del plano secuencia sin cortes (y al actor Stephen Graham) en el largometraje Boiling point (2021), que se desarrolla en el mundo culinario. La serie que nos ocupa fue parcialmente concebida y producida por Graham, uno de esos intérpretes que vemos como secundarios aunque no lo sean, que parecerían eternamente condenados a que los opaque un protagonista más guapo o carismático (sean honestos, ¿es de los primeros rostros que les vienen a la mente cuando evocan Pirates of the Caribbean o Gangs of New York?). Aquí, Graham es el padre del chico en torno al cual gira la historia, encarnado por Owen Cooper, un adolescente de 15 años (es decir, apenas un poco mayor que su personaje). No cabe duda de que las actuaciones son una de las bazas de la serie, y cuanto se les elogie será insuficiente. El acento y las maneras de Graham, típicos del ciudadano corriente de clase trabajadora, son tan pasmosamente eficaces como el trabajo de Cooper, aunque el del niño deslumbre mucho más, LQQD.

De nuevo, téngase en cuenta que cada capítulo, que se extiende por alrededor de una hora, se rueda de principio a fin en una sucesión de locaciones donde ningún extra puede entrar demasiado temprano o demasiado tarde, ningún elemento técnico (luces, dolly, un asistente comiendo mierda) puede aparecer en el encuadre, donde es preciso mantener el ritmo y acrecentar la tensión, y si a un actor se le olvida la más insignificante línea de texto, se distrae o se va por unos instantes del personaje, todo lo avanzado se derrumba y hay que hacer otra toma desde el principio… o sea, volver a colocar a todo el mundo y todos los artilugios en su sitio, retocar maquillaje, rezar porque en el exterior no esté el cielo nublado (lo que alteraría la luz de la escena) o haya empezado a llover (el acabose; horas o el día de rodaje perdidos), dejar que los intérpretes se concentren, y poner en funcionamiento la maquinaria desde el punto cero. Todo eso, girando en torno a un actor infantil que según se reporta jamás había actuado antes y cuyo personaje ha asesinado a una compañera de aula, y en consecuencia atraviesa diversos y complejísimos estados de ánimo a lo largo de cualquier episodio.

Ante la incredulidad de periodistas y cinéfilos, Barantini ha insistido en que en Adolescence no hay trampas. Los episodios fueron hechos realmente sin cortes, tras numerosas y agotadoras jornadas de ensayo más cercanas a lo teatral que a lo cinematográfico. Hay momentos que rayan en el puro milagro, como ese, cerca del final del segundo capítulo en que, sin la menor imprecisión, la cámara sigue a una chica que sale de la escuela, se eleva unas decenas de metros para mostrarnos el área, vuela un buen tramo siguiendo la carretera, vuelve a bajar hasta un parqueo donde vemos un carro de policía y un montón de ramos de flores dedicados a la víctima, se queda al fin al nivel de los ojos de Graham y luego cierra en su expresión de profundo, reconcentrado  abatimiento, mientras suena Fragile de Sting, interpretado por un coro angelical… Coño, me erizo.

El guion de Adolescence es perfecto, y lo enriqueció alguna que otra arriesgada improvisación a cargo de Cooper. De su impacto social, de la manera en que sintetiza la crisis en la educación, el desgaste de valores, la locura del mundo de hoy se ha hablado incluso aquí, en La Joven Cuba. Baste decir que no creo que en lo que resta de 2025, y probablemente más allá, veamos una conjunción tan perfecta entre los costados técnico y humano de una obra de arte, un trabajo que deje en el espectador ese weltschmerz que deja en tus venas esta serie británica.

Cuatro normas para el cuidado social en Cuba

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Persona negra en situación de calle
Foto: Alexander Hall

La noticia es la publicación en la edición ordinaria No. 41 de la Gaceta Oficial de la República de Cuba de cuatro normas orientadas a «perfeccionar» la política social, enfocada en la atención de grupos vulnerabilizados y la ampliación de servicios de cuidado.   

Se trata del Decreto-Ley 121 (sobre el servicio de cuidados a familias con hijos en situación de discapacidad severa) y de tres Acuerdos del Consejo de Ministros que establecen, respectivamente, el procedimiento de atención a las personas con «conducta deambulante», el servicio de Asistente Social a Domicilio y el de Teleasistencia.

Estas medidas forman parte del Sistema Nacional para el Cuidado Integral de la Vida, un marco normativo publicado en 2024 que «sitúa los cuidados en el centro del desarrollo con corresponsabilidad entre Estado, familia y comunidad, y que los reconoce como un derecho humano», según comentó Belkis Delgado Cáceres, directora de Prevención, Asistencia y Trabajo Social del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.

«Los servicios que ahora se regulan no nacen de cero –existen programas de este tipo desde 2003– sino que se amplían y perfeccionan para hacerlos más accesibles y efectivos», añadió la funcionaria.

El Decreto-Ley 121 actualiza el servicio de cuidados para familias con hijos en situación de discapacidad severa. Es requisito que «la discapacidad del hijo sea irreversible y permanente, le impida acceder al Sistema Nacional de Educación u otra alternativa institucional para su atención o al empleo». Un equipo médico-social deberá certificar la situación de gran dependencia y la necesidad del cuidado permanente en el hogar para que se apruebe el beneficio.

Es positivo que esta normativa amplíe el alcance de los cuidados hacia otros integrantes del entorno familiar. Desde su redacción, el Decreto reconoce como posibles cuidadores, además de la madre y el padre, a abuelos, tutores o personas de apoyo, adaptando el servicio a una concepción más inclusiva y plural del cuidado, lo que ha sido visto históricamente como obligación exclusiva de la madre.

Otro acierto es que reconoce explícitamente el cuidado como un trabajo en sí mismo. La labor de atender a un hijo con discapacidad profunda deja muchas veces al cuidador sin posibilidad de emplearse fuera del hogar. Se prevé que mediante la Dirección de Trabajo Municipal se le extienda un contrato como cuidador social, recibiendo remuneración y cotizando para la seguridad social mientras ejerza esa función. También se contempla que el cuidador pueda realizar trabajo a distancia o por cuenta propia en horarios compatibles.

Esto significa un reconocimiento legal al esfuerzo de miles de familias que cuidan a personas con discapacidades severas, y al derecho de estas a recibir atención en el hogar, así como al de sus cuidadores a no ser relegados por asumir esa responsabilidad. Una política que el Estado debe respaldar y acompañar.

Contar con un ingreso estable —aunque no sea alto— puede aliviar las tensiones de hogares que suelen tener gastos altos en medicamentos, dietas especiales y transporte. Al estar formalizado, el cuidador acumula derechos para su futura jubilación y tiene acceso a otras prestaciones laborales.

El Acuerdo No. 10056/2025, por su parte, establece el procedimiento para la atención a personas con «conducta deambulante», definida en el texto como «el trastorno del comportamiento humano multicausal, que constituye un modo de vida caracterizado por la inestabilidad y la inseguridad en el hogar, carencia de autocuidado y autonomía económica, de atención o amparo familiar, así como de un proyecto de vida favorable o una combinación de dichos factores, que habitualmente se evidencia con la transgresión de las normas de convivencia y disciplina social». Una definición que no estuvo exenta de cuestionamientos.

En el nivel municipal, los intendentes presidirán equipos multidisciplinarios conformados por trabajadores sociales, personal de salud pública y agentes de la Policía Nacional Revolucionaria. En casos de menores de edad, se suman representantes de Educación y del Ministerio del Interior, e incluso puede convocarse a Fiscalía y tribunales si se detectan negligencias parentales o necesidad de medidas judiciales.

Según el Acuerdo, también se pretende el fortalecimiento del rol de los Centros de Protección Social: instituciones sociales encargadas de brindar acogida temporal (hasta 90 días) a las personas con «conducta deambulante», donde se les debe garantizar atención médica, acompañamiento social, tratamiento de adicciones en caso necesario y elaboración de un plan individual de rehabilitación e inserción. Hasta la fecha, «están constituidos nueve centros de protección social en Pinar del Río, La Habana, Matanzas, Villa Clara, Ciego de Ávila, Camagüey, Holguín, Granma y Santiago de Cuba», según Delgado Cáceres, y en provincias donde aún no existen, se prevé su creación.

También se establece un protocolo temprano de identificación de personas con «conducta deambulante», que involucra a consultorios médicos, trabajadores sociales y la comunidad. La norma contempla además medidas de reinserción como empleo, capacitación, subsidios o asignación de vivienda.

El último Censo Nacional de Población y Viviendas realizado en Cuba en el lejano 2012 recogía que unas 1,108 personas vivían en las calles. Datos aportados posteriormente señalaron que desde 2014 hasta septiembre de 2023 se habían identificado 3,690 personas con «conducta deambulante» en el país, cifras oficiales que triplican las recopiladas en el censo del 2012 y que deben haber aumentado hasta la fecha.

Esta medida significa un paso de avance significativo en relación al tratamiento de las personas en situación de calle. En las pasadas semanas tuvo lugar una polémica por el tratamiento deficiente a esta problemática por parte del periódico Granma, que evadió analizar las causas estructurales que la provoca, y solo brindó soluciones punitivitas. Esta semana ocurrió algo similar con un titular de un organismo de gobierno provincial que llamaba a «la inmediata erradicación de deambulantes».

Otra de las normativas publicadas en Gaceta, el Acuerdo No. 10057/2025 regula el Servicio de Asistencia Social a Domicilio, dirigido a personas dependientes por edad, enfermedad o discapacidad que no cuentan con familiares en condiciones de apoyarlas.

El asistente domiciliario asumirá tareas como cuidado personal, limpieza del hogar, asistencia en gestiones, acompañamiento hospitalario y mensajería. Se reconoce como trabajo remunerado con contrato laboral, acceso a seguridad social, y con capacitación obligatoria a cargo del sistema de salud.

Respecto al financiamiento, se dispone que el salario de los asistentes se costee desde el presupuesto de la Asistencia Social, pero se establece también la posibilidad de pago compartido (50/50) entre el Estado y las familias cuando estas cuenten con ingresos suficientes. Asimismo, se autoriza a las entidades económicas a utilizar sus fondos de responsabilidad social para cubrir este servicio a trabajadores activos o jubilados.

El último de estosacuerdos publicados es el No. 10058 sobre el Servicio de Teleasistencia como modalidad de atención remota para «personas adultas mayores o en situación de discapacidad que viven solas permanentemente o durante gran parte del día, o bien que, aunque convivan con otras, estas presenten semejantes características de edad, enfermedad o discapacidad, así como las personas cuidadoras y las que constituyen apoyos».

En principio, funcionará 12 horas al día, ofreciendo asesoría e información entre el usuario y los servicios de salud, seguridad, asistencia social o justicia, según el caso, y gestionando el acceso a atención presencial si fuera necesario.

Se implementará como experiencia piloto en seis municipios de cinco provincias: Guanabacoa (La Habana), Artemisa, Güines y Jaruco (Mayabeque), Santa Clara (Villa Clara) y Palma Soriano (Santiago de Cuba). Tras un año, se evaluarán los resultados para considerar su expansión gradual al resto del país.

Esto significa que, ante el envejecimiento acelerado de la población cubana y el deterioro de las condiciones de vida, se están creando tímidamente protocolos y responsabilidades por niveles de gobierno para profesionalizar el cuidado, generar empleo y aliviar la carga doméstica sobre las familias.

Nuestra opinión es que las normas representan un avance en materia legal. Resulta positivo que se reconozca jurídicamente el cuidado como una forma de trabajo, y que se brinden garantías salariales y laborales a las personas que cuidan. Igualmente, es celebrable la intención de asistir a grupos poblacionales que lo necesitan y que muchas veces quedaban en «tierra de nadie», delimitando las responsabilidades de cada organismo.

No obstante, la eficacia de estas políticas se medirá, sobre todo, por su implementación concreta. El acceso a los beneficios depende de evaluaciones de las Direcciones Municipales de Trabajo y Seguridad Social, informes médicos y decisiones administrativas, lo que puede generar burocracia y trabas excesivas. En territorios con baja capacidad de gestión o alta demanda, las familias más necesitadas corren el riesgo de quedar rezagadas.

Llama la atención que se incluye como posibles soluciones para las «conductas deambulantes» la entrega de subsidios y viviendas, pero en un contexto de déficit habitacional crónico, prometer viviendas sin explicar cómo se financiarán o priorizarán esas entregas resulta, cuando menos, frágil.

En la práctica hay cientos de familias esperando desde hace años por una asignación habitacional tras ciclones y derrumbes, este también es el caso de madres con tres o más hijos. A partir de la información publicada por la ONEI, al cierre de marzo solo se habían concluido 1,344 viviendas, lo que representa apenas un 12% del plan anual. 

Además, en varias provincias, especialmente en las zonas rurales, no existen Centros de Protección Social, y sin ampliar esa red, el protocolo de acoger durante un tiempo a estas personas corre el riesgo de ser impracticable.

Asimismo, se deposita en los trabajadores sociales un conjunto de tareas clave. Sin embargo, el historial cubano muestra que la masificación del trabajo social a inicios de los 2000 no produjo los resultados esperados: se improvisaron cuadros jóvenes con formación deficiente y poca retención en el sistema, además de prácticas clientelistas y corrupción.

Otra de las limitaciones de estas normas es técnica y logística. Servicios como la teleasistencia requieren infraestructura que es inestable y limitada. En un país con apagones frecuentes y deterioro del sistema de telecomunicaciones, la promesa de líneas telefónicas activas puede convertirse en un problema en la práctica. Sin mencionar que muchas personas llevan años intentando acceder a telefonía fija sin éxito.

Incluso el despliegue de asistentes domiciliarios enfrenta obstáculos: escasez de transporte, falta de materiales básicos de trabajo y un éxodo persistente del personal capacitado (enfermeros, trabajadores sociales, técnicos de salud) hacia el exterior o el sector privado.

Entre las debilidades de estas normas está también el hecho de que no enfrentan con claridad las causas estructurales de la vulnerabilidad social. En la conceptualización de los textos legales se evita nombrar la pobreza, evitando el enfoque de analizar el fenómeno como problema estructural.

Por otro lado, el paquete normativo desplaza el peso del cuidado a las familias, sin atender el hecho de que muchas están desestructuradas, envejecidas y precarizadas. Se insiste en que los familiares «en condiciones de ayudar» lo hagan, incluso con la advertencia de consecuencias legales si no asumen el cuidado. Esto obvia que no siempre hay recursos afectivos, económicos ni físicos para sostener una carga tan compleja. Por tanto, la efectividad de las medidas dependerá de cuántos recursos reales sean asignados para que puedan llevarse a cabo, y también cómo se resuelven otras problemáticas socioeconómicas que exceden su campo de acción —como exiguos salarios y pensiones, déficit habitacional, deterioro de los servicios públicos…

Cuba no puede darse el lujo de abordar tarde ni parcialmente estos temas. La sostenibilidad de estas medidas, además de recursos, exige eficiencia administrativa, voluntad y preparación política, y no menos importante, control popular sobre su implementación. Como país con una creciente demanda social insatisfecha, necesita responder con políticas públicas integrales, sostenidas y realistas. Y debe hacerlo con la urgencia y el rigor que la situación demanda.

Una madre deportada y la tragedia de los migrantes

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Foto: Redes Sociales

La noticia es que Heidy Sánchez Tejeda, una madre cubana, fue deportada desde Tampa el 24 de abril de 2025, separándola abruptamente de su hija de un año de edad (ciudadana estadounidense) y de su esposo, también ciudadano de Estados Unidos.

La deportación de Sánchez ocurrió tras presentarse a una cita rutinaria con Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en la que fue arrestada sin tiempo siquiera de despedirse de su familia. La trasladaron a un centro de detención y fue enviada en un vuelo a La Habana junto a otros 81 cubanos, dejando a su bebé lactante detrás.

El caso, con amplia repercusión pública, expone la cruel realidad de la política migratoria actual de EE.UU​., en uno de los episodios más traumáticos de una cadena de deportaciones que parece no tener fin.

Heidy Sánchez Tejeda llegó a EE.UU. en 2019 tras cruzar la frontera sur y pedir asilo. Fue inscrita en el programa «Permanezca en México» (MPP) y tuvo que esperar sus audiencias en territorio mexicano. Debido a la violencia en la zona fronteriza, no pudo asistir a una de sus citas en la corte, y al reingresar a EE.UU. fue detenida durante nueve meses​.

Por problemas de salud no apeló la orden final de deportación emitida por un juez de inmigración, quedando oficialmente con orden de expulsión desde 2019​. Sin embargo, en aquel momento Cuba no aceptaba vuelos de deportación, por lo que las autoridades la liberaron bajo supervisión de ICE, mediante el formulario I-220B.

A pesar de tener una orden de deportación vigente, Heidy construyó una vida en suelo americano. Se casó con Carlos Yuniel Valle —cubano naturalizado estadounidense—, consiguió un permiso de trabajo y se empleó como asistente de salud domiciliaria​. La pareja tuvo en 2024 a su hija (concebida por fertilización in vitro), quien sufre convulsiones y requiere lactancia materna. ​

En paralelo, Carlos presentó en 2023 una petición de residencia para su esposa ante las autoridades migratorias, pero no obtuvieron respuesta​. Durante años, Heidy cumplió estrictamente con sus chequeos regulares ante ICE, confiando en resolver su estatus legal sin ser separada de su familia.

Esperanza que fue bruscamente tronchada los días anteriores, cuando según relató su abogada, Claudia Cañizares, ICE adelantó sin aviso la cita de supervisión que Heidy tenía originalmente programada para mayo.

«Nos tomó por sorpresa, primero que le adelantaran la cita y segundo, la forma en que la trataron. La usaron como una estadística más, un número con el cual tenían que cumplir», considera Cañizares.

El padre de la niña y esposo de Heidy, Carlos Valle, inició una campaña de recolección de firmas para que se conceda un permiso humanitario y pueda volver a reunirse con su familia.

Valle publicó en su perfil de Facebook: «¿Dónde están los derechos humanos de este país? Ella no se merece estar pasando por esto. Responde, María Elvira Salazar, que no has querido pronunciarte en este caso».

Salazar, quien en un momento anterior ante un caso similar afirmó: «He pedido a ICE que no detenga a cubanos con I-220A que no tengan antecedentes penales y cuyas solicitudes de asilo estén pendientes (…) Si vuelve a ocurrir, lucharé por ellos», luego de varias solicitudes, finamente se pronunció:

«Estamos al tanto del caso de Heidy Tejeda y fuimos contactados por su abogada. Según las reglas de la Cámara de Representantes, los casos fuera de mi distrito congresional en Miami deben ser remitidos al representante correspondiente. Casos como este demuestran por qué el Congreso debe aprobar mi Ley de Dignidad (Dignity Act): para aportar compasión, orden y una reforma largamente esperada a nuestro sistema migratorio roto».

Por su parte, la congresista Kathy Castor, representante del distrito 14 de Florida, ha tenido un rol destacado en el caso de esta familia. Castor calificó la deportación como un acto «cruel e ilegal» y una «mancha profunda» en la administración Trump. En una carta dirigida al presidente, instó a conceder un permiso humanitario para facilitar el regreso de Sánchez a EE.UU.

Asimismo, la congresista demócrata enfatizó que la separación abrupta de Sánchez de su hija lactante y su esposo, ambos ciudadanos estadounidenses, fue traumática, y que la bebé requirió hospitalización tras la deportación.

El gobierno cubano hasta el momento no se ha pronunciado públicamente sobre la deportación de Sánchez Tejeda.

En paralelo, esta semana el Congresista Carlos Giménez volvió a arremeter contra los cubanos residentes en Estados Unidos, supuestos «testaferros del régimen». «No tendrán la paz que le negaron a sus compatriotas que tanto torturaron en Cuba. No tienen cabida en USA. Van para afuera», afirmó el representante republicano, quien ha apoyado la «iniciativa» en Miami de tener a disposición un número para delatar a los presuntos colaboradores.

Giménez también afirmó que «está recibiendo denuncias de supuestos “artistas” y agentes de opinión de la dictadura de #Cuba que han llegado a Estados Unidos para llevarle dólares al régimen. El tener una visa para entrar a USA es un privilegio y será revocada. Están avisados».

No queda claro si esta respuesta esté relacionada con protestas por la negación de visas a estudiantes cubanos de la Escuela Nacional de Arte, quienes visitarían la Escuela Secundaria Berkeley para un intercambio cultural.

Esto significa que las políticas migratorias impulsadas por la administración Trump no muestran reparos ni sensibilidad ante las circunstancias de los migrantes, arrasando con miles de personas —incluidas madres— sin distinguir su nivel de integración, historial legal o situación familiar.

El segundo mandato de Trump, iniciado en enero de 2025, trajo un giro drástico en materia migratoria. Desde el primer día, revirtió las directrices más favorables de la administración previa y potenció las detenciones y deportaciones de migrantes en situación irregular​.

El presidente firmó órdenes ejecutivas orientadas a acelerar expulsiones, limitar protecciones y facilitar la deportación de inmigrantes, consolidando así su política de mano dura contra la migración.

Dentro de este endurecimiento general, los migrantes cubanos pasaron a ser objetivo de deportación, rompiendo con prácticas más complacientes del pasado. Históricamente los cubanos contaban con políticas especiales como «pies secos/pies mojados» y la Ley de Ajuste Cubano (CAA), que les permite obtener la residencia al año y un día de estar en EE.UU. si fueron legalmente admitidos.

Sin embargo, cientos de miles entraron por la frontera y tras unos días detenidos fueron liberados bajo formas I-220A o I-220B, que parecían ser aleatorias en su entrega​. Estas formas —Order of Recognizance (I-220A) y Order of Supervision (I-220B)— permiten salir de custodia bajo ciertas condiciones, pero no otorgan estatus legal ni protegen de la deportación.

Al asumir Trump, los titulares de I-220A/B fueron inmediatamente tratados como deportables. Aunque la ofensiva era supuestamente contra «delincuentes», en la práctica está siendo una redada que no distingue casos de manera individual.

​El caso de Heidy no es aislado, lamentablemente. Apenas un mes antes, en marzo, ocurrieron en Florida una serie de detenciones de jóvenes con formulario I-220A. Una de las primeras detenidas fue la cubana Mailén González, cuyo caso desató protestas de la comunidad cubana en Miami exigiendo su liberación​. Al día siguiente se conocieron más arrestos de personas que iban por un aparente trámite formal.

Hasta finales de 2024 permanecían en Estados Unidos 42,084 cubanos con orden final de deportación bajo libertad supervisada. En cuanto a vuelos procedentes directamente de Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump, ya se han realizado cuatro, el último ocurrió el 24 de abril y trajo de vuelta a 82 migrantes. 

Trump durante su anterior presidencia ya había impuesto un récord histórico al enviar a 3,385 cubanos de regreso a la Isla, una cifra que supera ampliamente las deportaciones realizadas por George W. Bush (416) y Barack Obama (341). Incluso excede el total registrado durante el mandato de Joe Biden, quien en 42 vuelos retornó a 978 cubanos.

Pero el fenómeno no se limita a cubanos. A finales de abril, abogados de inmigración denunciaron casos de madres centroamericanas deportadas con hijos ciudadanos estadounidenses. En un caso, una embarazada fue detenida en una oficina de ICE con otras madres y sus hijos, y enviadas a Honduras.

Tom Homan, encargado de la política fronteriza bajo Donald Trump, sostuvo que «tener un hijo ciudadano estadounidense no te exime de cumplir nuestras leyes», subrayando que estas mujeres estaban en el país sin estatus migratorio legal.

Estas deportaciones han desatado serias dudas sobre los criterios aplicados y el atropello de derechos fundamentales en un país que se proclama tierra de libertad.

Nuestra opinión es que las políticas migratorias de Trump no deberían sorprender a una comunidad que lo apoyó, a pesar de que, al menos en materia de emigración, nunca le faltó sinceridad.

Los cubanos durante muchísimo tiempo gozaron de un «privilegio migratorio» en Estados Unidos con políticas que les permitían regularizar rápidamente su situación, a diferencia de los migrantes de otros orígenes. Esto hizo que parte de esta comunidad se considerara superior al resto de los migrantes y no lo pensara dos veces para apoyar a políticos abiertamente xenófobos como Trump.

Al parecer, dicho privilegio hoy se tambalea. Quedará por ver qué efectos tendrán las deportaciones y redadas, claramente inhumanas, en el apoyo de esta comunidad al presidente republicano, que además ha manifestado su intención de reelegirse para un tercer mandato, aunque las leyes de su país lo impiden.

Mientras tanto, congresistas como María Elvira Salazar, que han hecho carrera política con el slogan de ser «la voz de los hispanos en Estados Unidos», abordan estos casos violatorios con una pasmosa timidez, que contrasta con las «denuncias enérgicas» cuando se violan los derechos humanos en países tildados de «comunistas» como Cuba y Venezuela.

También opinamos que el gobierno cubano debería implementar una política de apoyo a los deportados. Algunos de ellos vendieron sus casas para pagar los altos precios de las rutas migratorias informales. Cuando retornan ¿dónde están viviendo? ¿Cómo se están reinsertando en la sociedad cubana? ¿Quién está atendiendo las secuelas psicológicas de la deportación? Es un tema del que poco se habla y sobre el que deberíamos tener una conversación pública.

La emigración es un drama humano, casi siempre motivado por la búsqueda de un futuro mejor ante condiciones hostiles y situaciones de pobreza en los países de origen; implica dolorosos procesos de desarraigo, separación familiar, vulnerabilidad. Por lo tanto, en todos los casos, debería primar la humanidad y la empatía.

José Daniel Ferrer y Félix Navarro encarcelados nuevamente por «incumplimiento de condiciones»

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José Daniel Ferrer y Félix Navarro
Foto: El Tiempo

La noticia es que esta semana, los activistas opositores cubanos José Daniel Ferrer García y Félix Navarro Rodríguez regresaron a prisión tras la revocación de las licencias extrapenales que les habían sido concedidas el 30 de marzo de 2025, como parte de un proceso de excarcelaciones negociado entre el Vaticano y el gobierno de Cuba. Ambos líderes opositores fueron trasladados nuevamente a centros penitenciarios tras ser notificados del incumplimiento de las condiciones impuestas en su liberación.

José Daniel Ferrer, líder de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), ha enfrentado numerosos procesos judiciales y periodos de detención en los últimos años. Fue arrestado inicialmente en 2003, durante la ola conocida como la Primavera Negra, y condenado a 25 años de prisión por «actos contra la independencia o la integridad territorial del Estado». En 2011 fue excarcelado bajo una licencia extrapenal como parte de un acuerdo entre el gobierno cubano y la Iglesia Católica, que permitió la liberación de decenas de presos políticos.

Posteriormente, en octubre de 2019, Ferrer fue detenido nuevamente en Santiago de Cuba y acusado de «lesiones», «privación de libertad» y «atentado» en relación con un presunto incidente violento con un ciudadano cubano cercano a su organización.

El activista denunció que las acusaciones formaban parte de una campaña política en su contra, y que había sido sometido a malos tratos y tortura durante su detención, mientras que el Estado cubano negó estas afirmaciones publicando un video en el que se le veía autolesionarse con una mesa, y una lista de presuntos delitos que incluía violencia hacia sus exparejas y otros miembros de su organización.

En 2020 Ferrer fue condenado a cuatro años y medio de prisión domiciliaria bajo estrictas condiciones de comportamiento. El 11 de julio de 2021, en el contexto de las protestas, fue arrestado nuevamente cuando intentaba participar en las manifestaciones en Santiago de Cuba. De acuerdo con la información difundida por su familia y por medios no estatales y extranjeros, Ferrer fue interceptado en las inmediaciones de su vivienda y posteriormente recluido en la prisión de Mar Verde. Durante su reclusión, sus familiares denunciaron que se encontraba incomunicado, sometido a condiciones de aislamiento y que su salud física y mental se deterioraba progresivamente.

Félix Navarro Rodríguez, por su parte, también fue arrestado en el marco de las protestas del 11J. Navarro, quien ya había cumplido condena tras su detención en 2003 durante la llamada Primavera Negra, fue detenido junto a su hija Sayli Navarro el 12 de julio de 2021, según reportes de prensa, cuando se presentaron en una estación de policía de Perico, Matanzas, para conocer la situación de manifestantes arrestados.

Ambos opositores habían sido liberados el 30 de marzo de 2025 mediante el otorgamiento de licencias extrapenales, mecanismo que permite la excarcelación temporal de condenados bajo condiciones específicas, como mantener una «conducta adecuada» y no reincidir en delitos.

José Daniel Ferrer había declarado públicamente tras su salida, que no acataría las restricciones impuestas que implicaban «ir a un tribunal a firmar mensualmente» y trabajar donde lo ubicaran. «Yo no tengo tiempo para vender tomates ni sembrar lechuga, mi tiempo es para luchar por la libertad y la democracia», afirmó en aquel momento.

Durante su breve estancia fuera de prisión, la figura principal de la UNPACU continuó su activismo político. Además de las denuncias al gobierno y la petición de más sanciones a la comunidad internacional, publicó en sus redes otras acciones que fueron desde ayudas humanitarias a personas en situación de vulnerabilidad con apoyo de fondos como el de la Logia Masónica de la Florida, hasta la reunión con Mike Hammer, jefe de la misión diplomática de Estados Unidos en la Isla.

Luego del encarcelamiento, el Tribunal Supremo Popular de Cuba a través de una nota oficial declaró que la revocación de las licencias extrapenales otorgadas a José Daniel Ferrer y Félix Navarro se produjo tras constatarse «el incumplimiento grave de las obligaciones» establecidas en dicho régimen jurídico.

Según el comunicado, ambos activistas incurrieron en «comportamientos contrarios al ordenamiento jurídico y en conductas que alteraron el orden público», y enfatizó que «la concesión de la licencia extrapenal no extingue la sanción impuesta ni exime de su cumplimiento», por lo que la revocación obedecería estrictamente al marco jurídico vigente.

El Tribunal Supremo acusó a Navarro que «de en franco irrespeto a la ley, en 7 ocasiones salió de su municipio, sin solicitar autorización del juez de ejecución del Tribunal Municipal Popular de Perico», y a Ferrer de no presentarse a las citas reglamentarias para mantener su excarcelación.

El reporte oficial concluye que «aunque no forma parte de este proceso, los sancionados mencionados, además de incumplir lo ya explicado, son personas que de forma pública hacen llamados en sus entornos sociales y digitales, al desorden, el desacato a las autoridades y mantienen vínculos públicos con el encargado de negocios de la Embajada de los Estados Unidos en Cuba». No obstante, luego aclara que «las revocaciones dispuestas en este momento, no guardan relación directa con estas conductas»

Las reacciones no se hicieron esperar, además de las denuncias de varios medios y activistas de oposición y periódicos internacionales, la Embajada de Estados Unidos en La Habana condenó «el tratamiento brutal y la injusta detención de los cubanos patriotas».

Por su parte, la Unión Europea (UE), a través de un portavoz de la alta representante para Asuntos Exteriores y Seguridad, lamentó el encarcelamiento de los opositores e instó «a las autoridades a revisar estas decisiones y a liberar a todas las personas detenidas por ejercer su derecho a la reunión pacífica y a la libertad de expresión».

En respuesta, el Ministerio de Relaciones Exteriores cubano declaró rechazar «enérgicamente la declaración injerencista e irrespetuosa de la UE, sobre temas de soberanía nacional en los que no tiene derecho ni autoridad moral; desconociendo la verdad y la información ofrecida por el Tribunal Supremo Popular».

​Esta semana también fue noticia la liberación de Yadiel Hernández, colaborador del medio opositor 14ymedio, quien había sido detenido en Cienfuegos el 15 de abril de 2025 mientras investigaba un supuesto caso de tráfico de drogas en un preuniversitario.

No obstante, se mantiene en prisión José Gabriel Barrenechea, también integrante del staff de 14ymedio, privado de libertad desde el 8 de noviembre de 2024. Su detención se produjo tras participar en una protesta pacífica en Encrucijada, Villa Clara, motivada por prolongados apagones eléctricos. Organizaciones de derechos humanos han denunciado su detención y las condiciones de su encarcelamiento. ​

Esto significa que la relación entre el Estado cubano y los activistas opositores y medios opositores continúa siendo tensa y sin señales de una solución a corto plazo.

El gobierno cubano justifica sus acciones alegando que ciertos activistas y periodistas están subordinados a los intereses de potencias extranjeras, especialmente de Estados Unidos. En un artículo publicado por Cubadebate esta semana se acusa al jefe de la Embajada de EE. UU. en La Habana de mantener una «conducta injerencista» que viola la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, al incitar a ciudadanos cubanos a «actuar contra el Estado y las autoridades, a convertirse en críticos de las políticas oficiales y en generadores de inconformidad».

«El Encargado de Negocios, como todo funcionario extranjero, está obligado a respetar las leyes cubanas, pero disfruta de inmunidad diplomática, que lo exime de tener que enfrentar personalmente la actuación de las autoridades en cumplimiento y aplicación de la ley. Sin embargo, los ciudadanos a los que él incita no gozan de ese privilegio, menos aun cuando él mismo acompaña sus incitaciones con promesas de retribución material, financiera o de otra índole, y cuando esta se ejecuta de manera directa o indirecta», agrega el texto.

Por su parte, el activismo opositor y organizaciones de derechos humanos aliadas a este denuncian la falta de espacios legales para expresar el disenso y el uso del sistema judicial como herramienta para criminalizar la oposición.

Según datos de la organización opositora radicada en el exterior Prisoners Defenders, al cierre de marzo de 2025 se contabilizaban 1,152 presos políticos en Cuba. Aunque el gobierno cubano anunció la liberación de 553 personas tras una negociación mediada por el Vaticano, solo 210 de ellas fueron identificadas como presos políticos por la organización Justicia 11J.

Esta excarcelación coincidió con la decisión de la administración de Joe Biden de retirar a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo, una medida que fue revertida pocos días después por el presidente entrante, Donald Trump, antes de que la eliminación entrara en vigor. Esta dinámica evidencia la volatilidad de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos y cómo las decisiones políticas externas pueden influir en la situación interna de derechos humanos en la Isla.​

Nuestra opinión es que tal y como está configurado el sistema político cubano, la oposición no tiene prácticamente ninguna forma de existir sin violar la ley. La imposibilidad de registrar organizaciones opositoras, acceder de forma legal a fondos, tener representación en el Parlamento, o pedir permiso para realizar protestas en el espacio público termina convirtiendo en ilegales formas de lucha política que son reconocidas como derechos en casi todo Occidente.

En el caso de José Daniel Ferrer hay antecedentes de delitos violentos imputados que pudieran justificar su encarcelamiento, más allá de su actuar opositor. Aun así, el habitual proceder del sistema de justicia con estos activistas siempre hará dudar de la limpieza del proceso. En el caso de Navarro y Barrenechea todo parece indicar que sus causas son meramente políticas.

En este contexto, cuando un activista opositor es enjuiciado, resulta muy difícil determinar las fronteras de cuánto hay de real en el delito que se le imputa, y cuánto de un uso arbitrario de la justicia para castigar las voces diferentes. Mientras esta contradicción no esté resulta, la relación del Estado con la oposición y con organizaciones defensoras de la libertades civiles y políticas será tensa y marcada por las denuncias cruzadas. En todos los casos, el pluralismo político, la reconciliación nacional y el desarrollo democrático siempre saldrán perdiendo.

¿Qué celebramos en Cuba este 1 de mayo?

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Ilustración: Félix Azcuy

Una frase popular resume con mordaz perspicacia la relación entre el trabajo y el Estado en la Isla: «En Cuba la gente hace como que trabaja y el gobierno hace como que paga». Esta sentencia resume la brecha histórica entre el esfuerzo laboral y la recompensa material, una distancia que lejos de acortarse, se ha agravado en los últimos años. La combinación de salarios devaluados, inflación, eliminación de transferencias sociales y subsidios, retroceso productivo y falta de incentivos reales deteriora cada vez más la creencia del trabajo como fuente de dignidad y prosperidad. Así llegamos a este 1 de mayo.

El movimiento obrero cubano tiene sus raíces en el siglo XIX, influenciado por corrientes ideológicas europeas, especialmente el anarquismo proveniente de España y Estados Unidos. Durante las primeras décadas del siglo XX, las luchas obreras se centraron en demandas como la jornada laboral de 8 horas, la prohibición del pago en vales o fichas y la implementación de un jornal mínimo. Estas demandas llevaron a la promulgación de leyes laborales, como la Ley Arteaga en 1909, que prohibía el pago de salarios en vales.​

La modernización del movimiento se consolidó en la década de 1920 con la fundación de la Confederación Nacional Obrera de Cuba (CNOC) en 1925, considerada la primera central proletaria del país. Bajo la influencia del Partido Comunista, la CNOC lideró importantes huelgas, como la de 1933 que contribuyó a la caída del dictador Gerardo Machado. Sin embargo, la represión gubernamental llevó a su ilegalización y a la persecución de sus líderes.​

En 1939, se creó la Confederación de Trabajadores de Cuba (CTC), con Lázaro Peña como su primer secretario general. La CTC logró importantes avances, como la aprobación de leyes laborales progresistas y la consolidación de sindicatos en diversas industrias.

​Estos derechos fueron consolidados en la Constitución del 40 que reconocía la jornada laboral máxima de ocho horas diarias, el descanso retribuido, el derecho a huelga, la obligatoriedad de contratos laborales y el establecimiento de seguros sociales. Aunque varios de sus postulados fueron incumplidos posteriormente, el reconocimiento de dichas garantías en una de las constituciones más progresistas de la época fue un logro para el movimiento obrero y sindical cubano.  

Luego de 1959, el sindicalismo cubano fue promovido como un pilar de la Revolución y un aliado del poder popular. Sin embargo, en la práctica, los sindicatos, reunidos bajo la única Central de Trabajadores de Cuba (CTC), se convirtieron en extensiones del aparato gubernamental, más orientados a la propaganda y al control que a la defensa de los intereses de los trabajadores. La supuesta alianza entre el Estado y la clase trabajadora redujo la autonomía sindical, poniendo en jaque la capacidad para exigir derechos laborales y cuestionar decisiones estatales.

Es cierto que en países con modelos neoliberales los trabajadores enfrentan despidos masivos, explotación extrema, pero incluso en esos contextos, muchos de los sindicatos desempeñan un papel activo: organizan huelgas, negocian convenios, presionan por reformas y, aunque sufren también de corrupción, clientelismo y otros males, en muchos casos logran representar los intereses de sectores significativos de la clase trabajadora. Hay movilización, hay conflicto, hay reclamo y, en ocasiones, resultados concretos.

En países con modelos neoliberales los trabajadores enfrentan despidos masivos, explotación extrema, pero incluso en esos contextos, muchos de los sindicatos desempeñan un papel activo.

En Cuba, mientras tanto, el sindicalismo es una ficción. Si bien en determinadas organizaciones, de forma puntual, los sindicatos pueden defender a los trabajadores frente a injusticias cometidas por la administración, la CTC opera más como una estructura del poder partidista que como un instrumento de participación y protección a los trabajadores. Su principal función parece ser recaudar cuotas para sostener la burocracia sindical y la organización de actos políticos. No hay fiscalización, autonomía, ni resultados concretos que justifiquen su existencia de la manera en que está planteada actualmente.

El liderazgo de Ulises Guilarte de Nacimiento es muestra de esa inercia. Su figura ha sido ampliamente impopular, se ha limitado a replicar el discurso oficial sin ofrecer resultados tangibles en el ámbito sindical, ni representar, ni mucho menos defender ante el gobierno las múltiples demandas de los trabajadores cubanos. Además, su comunicación pública es deficiente, distante y burocrática, desconectada de los problemas que enfrentan los trabajadores.

En un país donde coexisten la propiedad estatal, la privada y la cooperativa, el sindicalismo está desmovilizado, justo cuando más se necesita. Las asociaciones independientes no están legitimadas y las huelgas son inviables, basándose en la idea de que no hay motivos para oponerse a un Estado que se presenta como legítimo representante de los trabajadores.

La falta de una negociación colectiva real y de canales efectivos para que quienes trabajan influyan en la toma de decisiones pone de relieve una grave limitación del modelo cubano. Rara vez el sindicato asume la defensa de los trabajadores frente a las entidades estatales; entonces, lejos de ser contrapeso del poder, actúa más como un órgano de mediación política.

La falta de una negociación colectiva real y de canales efectivos para que quienes trabajan influyan en la toma de decisiones pone de relieve una grave limitación del modelo cubano.

No son pocas las experiencias de los que han recurrido a sus núcleos sindicales ante determinada injusticia laboral y encuentran indiferencia o falta de apoyo por parte de quienes debían atender sus demandas. Esto deriva en que, para muchos, el pago de cuotas se convierta en un acto impositivo y desalentador. Esta contradicción no es nueva, pero la crisis económica, social y laboral cada vez más profunda revela una fractura creciente entre el discurso oficial y la vida cotidiana.

Mientras en gran parte del mundo el 1 de mayo es una jornada de protesta y reivindicación de derechos laborales, en Cuba se continúa celebrando como una «fiesta» de la clase trabajadora, colmada de consignas que poco tienen que ver con el cubano de a pie. Igualmente, no son pocas las presiones en algunos centros laborales para que sus trabajadores asistan a la concentración como una tarea más.

Este año preside el lema «Por Cuba juntos creamos», y cabe preguntarse, ¿crear qué, con qué recursos, en beneficio de quién… y cuándo? Porque esa construcción colectiva, si es en serio, debería ser urgente, y nada en la realidad sugiere que lo sea. La incertidumbre económica y social marca el día a día de quienes aún sostienen el país. En ese escenario, no se trata de celebración, sino de las deudas sociales no saldadas y los derechos postergados.

La incertidumbre económica y social marca el día a día de quienes aún sostienen el país.

Las cifras confirman una realidad palpable: el sector estatal sigue siendo el principal empleador en Cuba, pero su fuerza laboral se reduce aceleradamente. Datos recientes de la ONEI reflejan que en los meses de enero y febrero de 2025 se registraron 144 861 trabajadores menos que en el mismo período del año anterior. De ellos, el sector presupuestado perdió 68 642 trabajadores y el sector empresarial estatal, 76 219.

Esta disminución no es casual: el salario mensual es insignificante comparado con el costo de vida. Según un análisis del economista Omar Everleny, cubrir la canasta básica alimentaria de dos personas en La Habana — sin incluir otras necesidades— requeriría alrededor de 24.351 pesos cubanos (CUP), cifra que equivale a 12 veces el salario mínimo actual, fijado en 2.100 CUP.

Muchos trabajadores estatales sobreviven gracias a remesas, empleos informales o haciendo malabares en pluriempleo, ante la incapacidad del salario formal para cubrir sus condiciones básicas. A esta precariedad se suma la escasez de productos, la dualidad monetaria y el éxodo constante de fuerza laboral. La migración masiva de jóvenes y profesionales calificados impacta en la productividad y es notoria la ausencia del personal que labora en áreas clave como hospitales, escuelas, agricultura y fábricas, aumentando la carga sobre quienes aún permanecen en el país.

Muchos trabajadores estatales sobreviven gracias a remesas, empleos informales o haciendo malabares en pluriempleo, ante la incapacidad del salario formal para cubrir sus condiciones básicas.

Por otro lado, el empleo privado, aunque suele ofrecer salarios más atractivos que el estatal, enfrenta graves vulnerabilidades. La Ley 116 (Código de Trabajo) fue diseñada en un contexto donde el trabajo por cuenta propia apenas emergía y las mipymes no existían. Como resultado, el actual sector privado opera en un vacío legal: derechos como la protección ante despidos, la regulación del teletrabajo o las garantías laborales en pequeñas empresas no están debidamente contemplados.

Por esta razón, es frecuente que los vínculos laborales se basen en contratos verbales o acuerdos informales, sin mecanismos efectivos para exigir condiciones justas, horarios razonables o estabilidad en el empleo. Además, la fragilidad económica y la inestabilidad regulatoria implican que un negocio pueda cerrar de forma abrupta, dejando a sus empleados y hasta empleadores sin indemnización ni respaldo. No obstante, aún así cada vez más cubanos abandonan empleos estatales en busca de mejores ingresos en lo privado.

La situación de los pensionados refleja otra cara dolorosa de esta crisis. Aquellos que trabajaron toda su vida en Cuba hoy reciben pensiones que, en muchos casos, apenas alcanzan para comprar un cartón de huevos. La desvalorización de las jubilaciones muestra la ruptura del pacto social que prometía dignidad para quienes dedicaran su vida al trabajo.

¿Qué futuro puede tener una sociedad en la que millones no trabajan, o lo hacen en condiciones precarias, sin garantías ni sentido de propósito? ¿Qué se construye desde el cansancio, la frustración y la sobrevivencia? En un país donde el esfuerzo no se ve recompensado y sus jóvenes emigran, ¿quién queda para sostener el mañana?  

¿Qué futuro puede tener una sociedad en la que millones no trabajan, o lo hacen en condiciones precarias, sin garantías ni sentido de propósito?

Este 1 de mayo no admite celebraciones forzadas. Recuperar la confianza en el valor real del trabajo exigirá algo más que desfiles multitudinarios y consignas: requiere de una reforma económica integral que dinamice la producción, estimule el empleo productivo y priorice el bienestar de quienes sostienen el país. Pero también será indispensable una actualización del marco jurídico laboral que garantice condiciones justas, salarios dignos, protección efectiva frente abusos y espacios reales de representación sindical.

En una sociedad que se define como socialista, los sindicatos tendrían que funcionar como mecanismos potentes de control popular. Más que repetir lo que viene de arriba, deberían ser espacios vivos de participación, donde los trabajadores puedan expresar lo que necesitan, pedir cuentas al Estado, defender sus derechos y proponer cambios reales. También les corresponde canalizar las demandas colectivas y ayudar a construir, desde abajo, un país más justo y cercano a las personas. Sin sindicatos fuertes, autónomos y fiscalizadores, el discurso socialista pierde coherencia y legitimidad.

Solo con una reforma integral que sitúe al trabajador en el centro de las políticas públicas, el trabajo podrá ser, como proclama la Constitución cubana, «la fuente principal de ingresos que sustenta condiciones de vida dignas». De lo contrario, el empleo seguirá perdiendo sentido, y con él, la base misma de cualquier proyecto de país sostenible y justo.

Lecciones útiles para Cuba del Doi Moi vietnamita

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Ilustración: Félix Azcuy

Recientemente se dio a conocer la noticia de que empresas vietnamitas explotarán las tierras cubanas para la siembra de arroz. Hoy ese país es uno de los principales suministradores de este grano para la Isla, por eso cabe preguntarse ¿cómo un país devastado por la guerra y que sufrió un férreo bloqueo de Estados Unidos se convierte en una de las economías más crecientes del mundo? La clave está un grupo de reformas llamadas Doi Moi (de puertas abiertas).

Creo que acercarse a este modelo económico es importante para dilucidar posibles caminos que podría seguir Cuba, un país con el que comparte la aspiración socialista del partido rector, y que hoy se encuentra en una crisis sostenida para la que no veo salida sin que haya un cambio estructural en el modelo económico.

Tras la Guerra de Indochina (1946-1954) y la Guerra de Vietnam (1955-1975), la economía vietnamita quedó profundamente afectada. Las interrupciones de la energía eléctrica, la destrucción de instalaciones industriales, la escasez de mano de obra y las dificultades logísticas provocadas por los bombardeos estadounidenses ralentizaron severamente la actividad industrial y agrícola. Hanoi informó que las principales ciudades, comunas, centrales eléctricas, obras hidráulicas, ferrocarriles, carreteras y puertos fueron gravemente dañados o destruidos.

El saldo humano también fue catastrófico: más de tres millones de muertes, centenares de miles de lisiados, huérfanos y viudas, así como un éxodo de profesionales y trabajadores calificados. Se perdieron más de 400 mil cabezas de ganado y miles de kilómetros cuadrados de tierras agrícolas quedaron dañados.

Durante la posguerra (1976-1986), el crecimiento económico fue limitado debido a la excesiva centralización y planificación, mecanismos de gestión deficientes, los efectos del bloqueo estadounidense y elevados gastos de defensa. A mediados de los 80, Vietnam enfrentaba un lento crecimiento, hiperinflación y un bajo nivel de vida, a pesar de la asistencia de países socialistas.

Tras la reunificación, se extendió al sur el modelo centralizado del norte. De 1963 a 1989 funcionó un sistema de racionamiento por categorías laborales y políticas. En 1983 comenzó la formación de cooperativas familiares y se denominó a esta etapa Fase de subvención económica.

El proceso de construcción del socialismo se estructuró en fases. El Segundo Plan Quinquenal (1976-1980), aprobado en el IV Congreso del Partido Comunista de Vietnam (PCV), planteó metas ambiciosas, pero al concluir resultó evidente que no había logrado resolver los problemas estructurales: baja productividad, escasez de bienes, desempleo y subdesarrollo tecnológico.

En 1982 se ajustaron las políticas, combinando pragmatismo e ideología. Se permitió de manera temporal la existencia de actividades capitalistas privadas para estimular la economía, aunque el objetivo seguía siendo la transformación comunista. El énfasis recayó en desarrollar la agricultura, integrando cooperativas agrícolas y campesinos individuales, promoviendo el uso de la ciencia y la tecnología, y fomentando el desarrollo de la economía familiar.

Se permitió de manera temporal la existencia de actividades capitalistas privadas para estimular la economía, aunque el objetivo seguía siendo la transformación comunista.

Igualmente, la política económica fomentó el uso privado por parte de los campesinos de la tierra que no estaba siendo utilizada por la cooperativa. Mediante el uso de un sistema de contrato de producto final introducido por el plan, se permitió a las familias campesinas firmar contratos con las cooperativas para cultivar tierras que eran propiedad del colectivo. 

La nueva política benefició especialmente a los campesinos —incluida la abrumadora mayoría de los del Sur— que se habían negado a unirse a cooperativas, pequeños productores, pequeños comerciantes y empresas familiares. 

Sin embargo, continuó el esfuerzo por reducir el sector capitalista en esa parte del país. A fines de 1983, varias empresas de importación y exportación que se habían creado en la ciudad de Ho Chi Minh —antes Saigón— para estimular el desarrollo del mercado de exportación se integraron en una sola empresa regulada por el Estado. Es precisamente en Cuba que se quiere asimilar ese concepto que posteriormente fracasó en Viet Nam.

Al mismo tiempo, el ritmo de la colectivización en el campo se aceleró bajo el Plan. A fines de 1985 Hanoi informó que el 72 % del total de hogares campesinos en el Sur estaban inscritos en alguna forma de organización cooperativa.

A pesar de los esfuerzos de los planes quinquenales y de los documentos aprobados en los diferentes Congresos del Partido, la situación económica era muy crítica en los años finales de la década del 80, con una hiperinflación, un bajo nivel de vida y un 67 % de las personas viviendo por debajo de la línea de pobreza. A todo esto se sumaría el colapso del bloque socialista, lo que agravó la crisis. Sobrevino entonces la decisión de realizar una transformación económica de gran alcance. 

El Sexto Pleno del Comité Central del PCV en julio de 1984, reconoció que el dominio del sector privado en el comercio mayorista y minorista en el Sur no podía eliminarse hasta que el Estado fuera capaz de asumir la responsabilidad del comercio. Por lo tanto, se hicieron propuestas para descentralizar los procedimientos de planificación y mejorar las habilidades gerenciales de los funcionarios del Gobierno y del Partido. 

Doi Moi: apertura al mercado con orientación socialista

En 1986, el Congreso del Partido Comunista de Vietnam decidió promover una economía socialista de mercado. Se aceptaron múltiples formas de propiedad y se produjo un cambio ideológico fundamental. La economía se abrió al comercio y a la inversión extranjera. Con el propósito de descentralizar la toma de decisiones económicas, el Comité Central resolvió otorgar autonomía de producción a nivel de fábrica y de finca individual. El Pleno también buscó reducir los gastos del Gobierno poniendo fin a los subsidios estatales a los alimentos y ciertos bienes de consumo para los empleados estatales. Además, determinó que todos los costos relevantes para el gobierno nacional debían tenerse en cuenta al determinar los costos de producción y que el Estado debería dejar de compensar las pérdidas incurridas por las empresas estatales. 

Para implementar estas resoluciones se requirió que las organizaciones monetarias pasaran a la contabilidad económica moderna. El gobierno creó un nuevo dong —la moneda vietnamita— en septiembre de 1985 y estableció cuotas máximas para ser canjeadas en billetes de banco. El dong también fue devaluado oficialmente. 

Antes de las reformas (Doi Moi), Vietnam era un importador neto de alimentos, y debido a las medidas que implementó se convirtió rápidamente en un gran exportador de estos bienes. Uno de los cambios fue el período permitido de usufructo de la tierra, llevándolo a 50 años para cultivos permanentes. Además, se permitió la concentración de la propiedad de la tierra. 

El gobierno participaba en la construcción de diques y métodos de irrigación y drenaje. No se dejó a su suerte a los campesinos independientes, se establecieron los Bancos Agrícola y Social para ofertarles préstamos. En una etapa inicial hubo ayuda tanto del gobierno como de las propias cooperativas, a los campesinos que se fueron de ellas. 

No se dejó a su suerte a los campesinos independientes, se establecieron los Bancos Agrícola y Social para ofertarles préstamos.

El objetivo era que sembraran y aumentaran las cosechas para erradicar la hambruna existente. Aunque las cooperativas se fraccionaron y la tierra se repartió, estas continuaron proveyendo semillas y créditos. 

Por tanto, el Doi Moi fue una campaña de renovación política y económica que introdujo reformas destinadas a facilitar la transición de una economía de planificación centralizada a una forma de socialismo de mercado oficialmente denominada «economía de mercado de orientación socialista».

El país reformó la agricultura, el uso de la tierra, el comercio, la industria y los mecanismos de mercado. Se diversificaron las relaciones internacionales y se aprobaron leyes de inversión. Todo ello, sin perder el control político del Partido.

Si comparamos estos resultados con la situación cubana actual saltan a la vista las múltiples diferencias. La reforma cubana —llevada a cabo con la Actualización del Modelo Económico Cubano y la Tarea Ordenamiento— mantiene la confrontación con el mercado, sigue subsidiando empresas estatales irrentables e invierte muy poco en la agricultura. Los resultados: una hiperinflación en la economía y una recesión económica en los últimos 10 trimestres.

Un ejemplo: entre 1988 y 1996, solo seis países (Singapur, Taiwán, Japón, Hong Kong, Corea del Sur y Francia) invirtieron 20 mil millones de dólares en Vietnam. Este boom inversor no fue causa del fin del bloqueo estadounidense, sino consecuencia de las reformas internas, lo que atrajo al empresariado internacional, incluyendo al de EE. UU., que presionó para eliminar el bloqueo en 1994.

La liberalización del comercio exterior, la apertura al sector privado, la autonomía de las empresas estatales y las reformas en el sistema de precios impulsaron la economía vietnamita y mejoraron su posición global.

En contraste, Cuba importa la mayoría de sus alimentos, tiene una producción industrial y azucarera deteriorada y enfrenta escasez generalizada. Las reformas internas no han creado un entorno favorable para el crecimiento ni para atraer inversión.

¿Por qué fue posible el Doi Moi?

Como venía diciendo anteriormente, el Doi Moi partió de factores estructurales y decisiones políticas clave:

  • Reformas agrícolas ensayadas desde 1968.
  • Experimentos en empresas estatales desde 1978.
  • Renovación en la alta dirección política.
  • Pragmatismo frente al dogmatismo planificador.

Aunque aprobado en 1986, su implementación real se consolidó después de 1989, cuando el país ya no podía sostener el modelo previo.

Las bases originales del Doi Moi incluían el reconocimiento de la crisis: exceso de burocracia, falta de incentivos en la agricultura, planificación voluntarista e inversiones ineficientes. A partir de ahí se impulsó un cambio de mentalidad entre los cuadros del Partido y una mayor autonomía para los ciudadanos.

Se combinaron planificación y mecanismos de mercado. Se promovieron empresas privadas, inversión extranjera y sociedades por acciones con participación de los trabajadores. A fines de los años 90 el éxito de las reformas era palpable: crecimiento sostenido del PIB, reducción de la pobreza, aumento de la esperanza de vida.

Además, desde 1991 se eliminó el monopolio estatal sobre el comercio exterior. Se fomentaron el ahorro individual, el desarrollo del mercado de capitales, y se permitió el ahorro en divisas en bancos comerciales. En 2001, el Partido aprobó un plan de 10 años que consolidaba el papel del sector privado al tiempo que reafirmaba la primacía del sector estatal.

La economía vietnamita ha crecido de forma constante y sostenida, convirtiéndose en una de las de más rápido crecimiento del mundo. Este «milagro» económico debe entenderse sin pasar por alto sus condiciones de partida: un país devastado por la guerra, con estructuras productivas arcaicas y una población mayoritariamente empobrecida.

La economía vietnamita ha crecido de forma constante y sostenida, convirtiéndose en una de las de más rápido crecimiento del mundo.

El rol del Estado se redefinió para concentrarse en la regulación macroeconómica, el desarrollo sostenible y la modernización del sistema bancario: el Banco Central se encarga de la política macroeconómica del país, mientras el Banco de Desarrollo, que es estatal, da créditos de fomento a cualquier forma de propiedad y existe, además, un Banco Social que da créditos a la micro-empresa. 

El mercado cambiario no se mueve libremente, sino que sigue la orientación del tipo de cambio que fija el Banco Central, que es bastante estable. Un punto interesante es que los bancos y los hoteles compran divisas, pero no las venden, eso se lo dejan al mercado informal, no obstante, este no tiene unos diferenciales excepcionalmente grandes con la tasa oficial.

Vietnam ha mostrado dinamismo en todos los sectores. La industria se desarrolló a partir de rubros ligeros (textiles, calzado, alimentos) y avanzó hacia el ensamblaje de electrodomésticos, computadoras y automóviles. Hoy producen chips y tecnología de punta. En agricultura, el país se autoabastece y exporta alimentos en grandes volúmenes; los mercados están bien abastecidos, con precios bajos incluso para productos importados.

En telecomunicaciones, Vietnam posee una amplia cobertura celular, precios accesibles y competencia entre empresas públicas y privadas.

En términos de resultados económicos hay que destacar que el Producto Interno Bruto a precios constantes en miles de millones de dólares en 1986 era de 23.7, llegando en el 2000 a 61.14 y en 2022 a 358.22. Por tanto, en la última década Vietnam ha estado entre los 15 países con mayor crecimiento del PIB per cápita.

La inflación, que superaba el 400 % en los primeros años, es actualmente de 3.7 % anual. Las exportaciones pasaron del 7 % del PIB en 1986 a más del 100 % en 2019. En cifras absolutas, crecieron de 2 mil millones de dólares a inicios de los 90, a más de 332 mil millones en 2023.

La estructura económica también cambió: la agricultura pasó del 40 % del PIB en 1985 a 11.8 % en 2023; la industria subió del 27 % al 38.6 %, y los servicios del 33 % al 41.33 %. Las manufacturas pasaron de representar el 44 % de las exportaciones en 1997 a 86 % en 2023, y las de alta tecnología del 9 % al 43 %.

Si Cuba aspira a salir del estancamiento actual, tiene en el modelo vietnamita una hoja de ruta concreta. No se trata de copiar fórmulas, sino de interpretar los principios que guiaron el cambio: una economía orientada al mercado con conducción estatal estratégica.

La inserción internacional de Vietnam

​Desde el inicio de las reformas, Vietnam renegoció su deuda externa y fortaleció vínculos con instituciones financieras como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial. Se integró a la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) en 1995, al Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en 1998 y a la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2007, lo que consolidó su proyección global y facilitó el acceso a mercados e inversiones.​

La inversión extranjera directa (IED) fue concebida como una vía para obtener capital, tecnología y gestión moderna. Se aprobaron leyes para facilitarla y se estimularon las inversiones de vietnamitas en el exterior. En 2023, Vietnam fue uno de los 10 países con mayor recepción de remesas, por un total de 16 mil millones USD.

También se reformó la Ley de Tierras para permitir que vietnamitas residentes en el extranjero tuvieran derechos plenos sobre propiedades en su país, lo cual no solo dinamizó el mercado inmobiliario, sino que generó mayor cercanía y compromiso con la nación.

A diferencia de Cuba, donde la participación de la diáspora en la economía sigue siendo marginal, Vietnam convirtió su emigración en un activo económico. Hoy, empresas vietnamitas creadas tras el Doi Moi operan incluso en la Zona Especial de Desarrollo del Mariel, en Cuba.

Un ejemplo concreto es la empresa vietnamita que cultiva arroz en 380 hectáreas en Los Palacios, Pinar del Río, con planes de expansión a 5000 hectáreas. Sin embargo, las trabas para que empresarios privados cubanos puedan hacer lo mismo siguen vigentes, en medio de una severa crisis alimentaria.

¿Qué enseñanzas ofrece el modelo vietnamita a Cuba?

El caso vietnamita demostró que a pesar de las presiones y restricciones que impone el bloqueo de Estados Unidos, es posible mejorar las relaciones económicas internacionales. No obstante, si Cuba pretende lograr un desarrollo económico, debe concentrarse en lo que depende de ella, su apertura interna, que es la que puede implementar con mayor velocidad y autonomía.

La estrategia económica puesta en vigor a comienzos de 2021 debió acelerarse lo máximo posible, y aunque se puso en vigor la Tarea Ordenamiento, esta no ha dado los resultados esperados por las autoridades, se incrementó la inflación y con ella, el deterioro del nivel de vida. 

Lo más apremiante para la población es que aumente la oferta de bienes y servicios, es lo único que logrará una disminución sostenida de los precios que hoy se intentan controlar con medidas técnicas cortoplacistas como los topes.

La experiencia vietnamita ofrece una visión sobre cómo desarrollar el perfil de un país socialista con mercado, con un fuerte control de los medios fundamentales de la nación por parte del Estado, cuyo papel no es administrar todos los negocios posibles, sino asegurar que los ciudadanos tengan un trabajo digno y se les pague por ello. 

La experiencia vietnamita ofrece una visión sobre cómo desarrollar el perfil de un país socialista con mercado.

Los bloqueos perjudican a las poblaciones locales más que a los líderes políticos o gobiernos a los que se pretenden castigar. No obstante, en un sistema de relaciones geopolíticas como el que hoy tenemos, son los intereses empresariales, y no los humanitarios, los que parecen desalentar el uso de sanciones económicas como herramientas de política exterior. 

Los principales críticos del bloqueo hacia Vietnam fueron las empresas estadounidenses deseosas de afianzarse en una de las pocas economías subdesarrolladas de la floreciente región de Asia Oriental, ávida de inversiones. Ellos eran quienes se enfrentaban a las fuertes restricciones aplicadas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro (OFAC).

Por supuesto que no pueden igualarse dos naciones tan distintas a nivel geográfico, demográfico y cultural. La población de Vietnam es de unos 98 millones de habitantes, mientras la de Cuba un poco menos de 9 millones, disminuida por el flujo migratorio incrementado en los últimos dos años.

Por tanto, el mercado vietnamita es relativamente grande, al punto que Estados Unidos tiene un gran déficit comercial con Hanoi. En contraste, el de Cuba es un mercado pequeño pero cercano, con una demanda insatisfecha y con el que puede preverse un superávit comercial favorable para Estados Unidos, al menos en el corto y mediano plazos, si hubiera mayor apertura económica por parte de Washington.

El mercado vietnamita es relativamente grande, al punto que Estados Unidos tiene un gran déficit comercial con Hanoi.

No es menos cierto que el descubrimiento de yacimientos de petróleo en Vietnam a finales de los años 80 ayudó a catapultar su economía, pues la extracción del preciado combustible no se utilizó solo para la demanda interna, sino que atrajo múltiples inversores extranjeros, y el dinero resultado de su exportación se utilizó para potenciar el desarrollo industrial.

Si bien son claras las ventajas demográficas y naturales del país asiático, Cuba también tiene un grupo de potencialidades donde se incluyen las reservas de níquel, su posición geográfica en el Caribe, importantes recursos naturales y culturales aprovechables para el turismo, así como un alto capital humano, con científicos de primer nivel, y un desarrollo del conocimiento en varios sectores que hoy se está perdiendo por la migración y la falta de oportunidades que tienen estos profesionales para que su trabajo les permita tener una vida digna.

Lo que sí queda claro es que al desarrollar relaciones tanto políticas como económicas con otras naciones, Vietnam consiguió llamar la atención de Washington. A su vez, las transformaciones necesarias al modelo económico-social vietnamita fueron un factor importante del despegue económico del país y del mejoramiento del nivel de vida de la sociedad, y demostró que, a pesar de la importancia de los lazos con Estados Unidos, estos no son imprescindibles para un crecimiento económico si se toman las medidas adecuadas.

Lecciones ¿aprendidas?

Podemos concluir primeramente que ha sido favorable el estilo vietnamita de la negociación con las diversas administraciones, republicanas o demócratas, que han ocupado la Casa Blanca en las últimas décadas. Deberíamos ser pragmáticos, aunque no puede negarse que el inquilino actual de la Casa Blanca es muy impredecible.

En el caso cubano, hay aún mucha resistencia a no ceder en ambas orillas. Se mantiene el peso de una parte de los cubanoamericanos que se niegan a cualquier acercamiento económico entre ambos países, pero también acá sigue habiendo resistencias a la hora de permitir la inversión de los cubanos emigrados de forma rápida y directa en la economía.  

Si tuviéramos que comparar en una matriz los resultados del Doi Moi con los del «ordenamiento» y las medidas económicas consiguientes, podemos contrastar múltiples diferencias:

1. Enfoque y profundidad de las reformas: Vietnam implementó una transformación estructural profunda hacia una economía de mercado con orientación socialista, legalizando la propiedad privada y descentralizando la gestión económica. En cambio, Cuba se centró principalmente en la dolarización parcial de la economía y la eliminación de algunos subsidios, pero sin una apertura significativa al mercado, ni una reforma integral que impulsara el crecimiento, y por tanto, aumentar la oferta de bienes y servicios.

2. Rol del sector privado: Vietnam reconoció y promovió el sector privado como un componente esencial de la economía, permitiendo su participación en diversas áreas productivas. Cuba, aunque permitió la existencia de pequeñas y medianas empresas privadas, impone restricciones significativas que limitan su integración plena en la economía nacional.​

3. Reforma agrícola: Vietnam otorgó derechos de uso a largo plazo sobre la tierra a los campesinos y les dio créditos para incentivar la producción agrícola, lo que le permitió convertirse en un importante exportador de productos como el arroz. En contraste, la agricultura cubana sigue mayoritariamente bajo control estatal con empresas como Acopio, que traban las cadenas de suministros y la hacen irrentable para el pequeño campesino, lo que termina reduciendo la oferta de producto nacional y obligando importar la mayoría de los alimentos.​

4. Apertura al capital extranjero: Vietnam facilitó la inversión extranjera mediante leyes favorables y la creación de zonas económicas especiales, atrayendo un flujo significativo de capital internacional. Cuba, por su parte, enfrenta obstáculos legales y burocráticos que limitan la inversión extranjera, con resultados modestos en iniciativas como la Zona Especial de Desarrollo del Mariel, pero que no van más allá por la lentitud en las aprobaciones y las limitaciones para la inversión extranjera directa del sector privado.

5. Integración en la economía global: Vietnam se integró activamente en la economía global, uniéndose a organizaciones como la OMC y firmando múltiples acuerdos de libre comercio. Cuba, aunque recientemente se convirtió en socio del BRICS, todavía no se ven beneficios concretos; igualmente se mantienen políticas como el control estatal de las agencias empleadoras que paga sueldos poco atractivos a los trabajadores, o el más reciente corralito sobre las cuentas de empresas extranjeras, que terminan erosionando la confianza de los inversores.

6. Resultados económicos: Vietnam experimentó un crecimiento económico sostenido, con una notable reducción de la pobreza y una diversificación hacia sectores industriales y de servicios. Los resultados se hicieron visibles y reales en la vida de la gente, mientras Cuba enfrenta una crisis económica prolongada, con bajo crecimiento, alta inflación y escasez de bienes y servicios básicos, que ha provocado un empobrecimiento creciente en la población.

7. Política monetaria y cambiaria: Vietnam estableció una política monetaria estable y un sistema cambiario que facilitó el comercio y la inversión. En Cuba, el intento fallido de unificación monetaria ha generado distorsiones económicas, con un mercado cambiario informal que refleja una devaluación significativa del peso cubano, una bancarización forzada que dificulta el cierre de los ciclos económicos para el sector privado, entre otras problemáticas.

8. Participación de la diáspora: Vietnam fomentó la participación económica de su diáspora, facilitando inversiones y remesas que contribuyeron al desarrollo nacional. En contraste, aunque Cuba ha implementado últimamente opciones para que la diáspora invierta en la Isla, los mecanismos siguen siendo poco transparentes y ampliamente burocratizados; asimismo la creación de negocios entre el sector privado de residentes en la Isla y cubanos en el exterior sigue teniendo múltiples trabas.  

9. Autonomía empresarial: Vietnam otorgó autonomía a las empresas estatales y privadas, permitiéndoles tomar decisiones basadas en criterios de eficiencia y rentabilidad. En Cuba, las empresas estatales operan bajo una estricta planificación centralizada, con poca autonomía para responder a las condiciones del mercado; la Ley de Empresas, que debería haber creado un marco jurídico para que opere este sector, ha sido pospuesta varias veces. Por su parte, las empresas del sector privado están sometidas a un grupo de regulaciones que dificultan su rentabilidad, y las obligan a tener transacciones y operaciones dentro de la economía informal.

10. Velocidad y secuencia de implementación: Vietnam adoptó un enfoque de reforma rápida y amplia, implementando cambios significativos en un corto período. Cuba ha seguido un enfoque gradual y cauteloso, con medidas parciales, que no han reformado estructuralmente la economía, y que a veces han sido viradas atrás, generando la percepción de que el gobierno no tiene capacidades para remontar la crisis.

Por lo expuesto aquí creo que una mayor descentralización económica y un papel más activo del sector privado en Cuba atraerían mayor interés empresarial, sin implicar una renuncia a la soberanía. Vietnam lo ha demostrado.

Es importante enfatizar en el hecho de que el levantamiento del bloqueo a Vietnam no fue causa de su despegue, sino resultado de una transformación económica profunda que provocó que voces dentro del propio Estados Unidos hicieran presión para un cambio de política. Cuba debe trazar su camino sin soslayar el papel del Estado, pero tampoco sin darle la espalda al mercado, y sobre todo, sin cerrar los ojos a los hechos. No hace falta teorizar demasiado, los indicadores hablan por sí solos. La ruta de Vietnam ofrece una posibilidad real y concreta de superación económica que la Isla todavía podemos aprovechar, para salir de una crisis que, sin una reforma estructural de la economía, solo puede empeorar.


Nota: Un trabajo más amplio fue publicado por la revista digital OnCuba en 4 capitulos desde 22 de abril del 2024 en la sección Alternativas.

La agonía de Guiteras

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Ilustración: Félix Azcuy

*Este texto es una versión editada del original publicado en mayo de 2017

Los héroes cubanos mueren jóvenes o viven lo suficiente para ser incomprendidos. Ya lo sabía Mella, que acosado[1] por el partido que fundó y bajo peligro de muerte por el tirano de turno, apenas sobrevivió algunos años en México. También lo supo Villena, reconocido líder del Partido Comunista en Cuba que por su condición intelectual murió sin poder ejercer como secretario general de la organización. Cuando murió Antonio Guiteras a los 28 años de edad, era el revolucionario que más logros concretos había otorgado a la clase obrera en su país, a pesar de sufrir los ataques de la derecha imperialista y la incomprensión de la izquierda ortodoxa.

Su conexión con Julio Antonio Mella es de una increíble coincidencia; esta iba más allá del nombre que compartían. Ambos de madre norteamericana con raíces irlandesas, hablaron primero el inglés que el español. Mella con un abuelo considerado héroe de la independencia en República Dominicana, el segundo con un tío fusilado por contrabandear armas a Cuba y un tío-abuelo irlandés de pasado heroico. Ambos vivirían la agonía de luchar contra todos los fuegos.

Las primeras palabras del pequeño Tony fueron: «I want to go out», él que en el futuro será calificado por la revista Time como «el más antinorteamericano y antimperialista».

Su papel fue clave para los avances populares que tuvieron lugar bajo el gobierno de Grau, pero fue mayormente incomprendido por parte de la izquierda y en especial por el Partido Comunista. Guiteras vivió su ministerio liberando a los comunistas que Fulgencio Batista encerraba, y enviando un ramo de olivo a ese partido político, a pesar de que cada día era ignorado por una testarudez disfrazada de disciplina partidista. Fue muy criticado por oponerse al entierro de las cenizas de Mella; sabía que era el pretexto ansiado por Batista para hacer correr sangre revolucionaria, y así ocurrió. También culparon a Tony por eso.

Como revolucionario que medía bien la correlación de fuerzas, no temió ser ministro de un gobierno capitalista, sino que ocupó la Secretaría de Gobernación, desde la cual logró profundas conquistas sociales. Fumando constantemente, alimentándose de café con leche, durmiendo en el sofá de su oficina y evitando que le dijeran doctor. Compensaba su frustración siendo un revolucionario útil. Aun así, el movimiento comunista insistía en llamarlo «social-fascista de izquierda».

La grandeza de Guiteras también radica en ver más allá y ser mejor que sus críticos. En lugar de atacar al Partido Comunista e incluso siendo atacado por él, construyó una organización superior a la altura del momento histórico.

Su agónica contradicción de revolucionario incomprendido se agudizó por la persecución policial. Al terminar el Gobierno de los 100 Días vivió oculto en La Habana. Aunque no había orden legal en su contra, era el enemigo público número uno. En una ocasión que iba en automóvil, un policía lo detuvo para inspeccionarlo. Cuando se acercó encañonó al gendarme y le dijo: «¿a quién está buscando? ¿A mí?». El policía pidió disculpas y retrocedió sin mucha resistencia. En una ocasión en que la casa donde estaba fue rodeada por los soldados, salió caminando muy amoroso tomado de la mano de la novia.

Mientras, los aires comenzaban a cambiar en el seno del Partido Comunista. Si en septiembre de 1934 arremetían contra Tony y le llamaban «el tipo más peligroso», después de proclamada la táctica del frente popular en la Conferencia con los Partidos Comunistas de América Latina, los cubanos reciben indicaciones de acercarse a Guiteras y a su organización Joven Cuba. Pero ya es tarde, la muerte le espera.

Su agonía termina el 8 de mayo de 1935. Cuando un venezolano le dice a un cubano en la costa de la bahía de Matanzas: «antes de rendirnos nos morimos…», la respuesta del otro no se hizo esperar: «nos morimos». Instantes después caían de un disparo al corazón y otro en la cabeza Antonio Guiteras Holmes y Carlos Aponte. Tony muere joven e incomprendido aún, sin tiempo suficiente para materializar una alianza con el movimiento comunista, su aliado natural.

Luego de su asesinato en el Morrillo, sus restos fueron robados del cementerio de Matanzas por El Viejo, un miembro de Joven Cuba. Tres décadas estuvieron en una pequeña caja en el sótano de la casa de El Viejo en Marianao. No importó que Batista le ofreciera 50 000 dólares, no los entregó, y no es hasta 1970 que llegan a manos del entonces ministro del Interior de Cuba. El delator que provocó la muerte de Guiteras recibió por su acción 40 000 pesos y un ascenso a capitán de corbeta. Un año exactamente después de la muerte de Antonio, un grupo de Joven Cuba le hizo un atentado con bomba que le costaría la vida. La traición se pagaba caro.

Los héroes mueren jóvenes o viven lo suficiente para ser incomprendidos, pero el tiempo ofrece otras formas de justicia. Hoy el Partido Comunista reconoce en Guiteras a uno de los grandes hombres de su tiempo, aunque entonces lo condenara con la misma rigidez con la que aún hoy margina a quienes no se subordinan a su línea oficial. Así, el sectarismo que impidió la unidad en los años treinta sigue teniendo ecos en el presente, disfrazado de ortodoxia o de fidelidad.

Guiteras, sin embargo, representa otra tradición: la del revolucionario que apostó por una república cívica, democrática y radicalmente antiimperialista. En su figura conviven el ideal de justicia social y la necesidad de una política plural, no como concesión, sino como virtud revolucionaria. Aprender de él hoy exige no solo rendirle homenaje, sino rescatar esa visión inclusiva y estratégica que supo tener en el momento más difícil. Si no lo hacemos, la agonía de Guiteras seguirá siendo también la nuestra.


[1] Baste este ejemplo para demostrar la incomprensión que sufrió Mella por parte de sus compañeros. El 31 de mayo de 1926 el PCC escribió, en carta dirigida al Partido Comunista de México (PCM), que el recién llegado a sus tierras era “(…) un perfecto y descarado saboteador de los ideales comunistas, a quien le tenéis que negar toda relación (…) un líder extraviado que no descansa en sabotear, por infinitos medios, nuestra heroica labor (…)” El PCM no se dejó impresionar. Los comunistas mexicanos lo aceptaron en sus filas y perteneció a su Comité Central, incluso llegando a sustituir al Secretario General entre junio y septiembre de 1928. Ver en el Archivo Estatal Ruso de Historia Político-Social (RGASPI), Fondo 495-105-2, f. 23