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Dos cubanos deportados a Sudán del Sur

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La noticia es que el gobierno de Trump ha deportado a dos cubanos condenados por delitos graves a Sudán del Sur, después de que Cuba se negara a recibirlos, según afirma el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés).

Enrique Arias Hierro había sido condenado por homicidio, robo a mano armada, secuestro, allanamiento de morada y suplantación de identidad. A principios de mayo fue arrestado por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Por su parte, José Manuel Rodríguez Quiñones, quien fue arrestado el 30 de abril, tenía en su haber delitos como intento de asesinato en primer grado, agresión, hurto y tráfico de drogas, por solo mencionar algunos.

Según reportes de prensa, ambos estaban a punto de ser liberados tras cumplir largas condenas cuando ICE los detuvo. El Miami Herald informó que la administración Trump solicitó al gobierno cubano que los aceptara de regreso, pero La Habana se negó, argumentando que los hombres habían salido de la Isla siendo muy jóvenes. Por la parte cubana ninguna fuente oficial ha confirmado esta información.

Cuba ha continuado aceptando vuelos de deportados provenientes de Estados Unidos como parte de los acuerdos migratorios vigentes entre los dos países. El caso más reciente fue el de una madre con una niña lactante que fue deportada de EE.UU. sin tener la opción, afirma, de llevarse a su hija con ella. La mujer, que trabajaba y no tenía antecedentes penales, se presentó en una cita de rutina ante las autoridades, ya que ella había entrado al país utilizando formulario I-220A que le impide beneficiarse con la Ley de Ajuste Cubano.  

El caso, que ha recibido gran atención mediática, puso al descubierto que la administración Trump no solo está deportando a personas con récord criminal, sino prácticamente a cualquiera que tenga la mala suerte de ser fichado por ICE.

Los cubanos Arias y Rodríguez están ahora en Sudán del Sur como parte de una operación del gobierno para deportar a terceros países a migrantes que sus países de origen no acepten. Los cubanos fueron enviados desde Texas al país africano con un historial de violencia e inestabilidad en un vuelo que, según Tricia McLaughlin, subsecretaria de Asuntos Públicos en el Departamento de Seguridad Nacional, transporta «a algunas de las personas más bárbaras y violentas que se encuentran ilegalmente en Estados Unidos».

Estos envíos a terceros países están confrontando una fricción: en este caso, un juez federal de Boston ordenó al gobierno no deportarlos porque eso contradecía una orden que ya antes él había dado, prohibir las deportaciones de migrantes que no han tenido la oportunidad de impugnar su expulsión. No obstante, la administración Trump ya ha violado otras órdenes de jueces de cortes menores e investiga cómo hacerlo más y mejor.

Las deportaciones y las detenciones responden a una estrategia de la actual administración de intimidar a los migrantes para que se autodeporten, o para que los que pretenden ingresar al país no lo hagan. Aunque la realidad es que la administración no tiene los fondos para detener, procesar y expulsar del país a millones de migrantes en situación irregular, y si lo hiciera, los efectos en la economía serían incalculables, sobre todo en los sectores en los cuales estos migrantes realizan el trabajo que no quieren hacer los nativos.

Estos no son los primeros cubanos deportados, pero el temor de la deportación por el solo hecho de ingresar ilegal o no estar en el camino de obtener una residencia o ciudadanía, es nueva para quienes emigran desde la Isla, que siempre estuvieron particularizados entre los latinos en Estados Unidos.

En medio de esta alharaca por la deportación a Sudán del Sur, ha sido noticia que el popular artista de género urbano Yosvani Arismín Sierra Hernández, conocido como Chocolate MC, quien cumplió prisión en Cuba y ahora se encuentra preso en EE.UU. por cometer varios delitos, podría ser deportado a CECOT, la prisión de alta seguridad en El Salvador que Nayib Bukele renta a Estados Unidos.

Esta noticia significa que la comunidad cubana está más expuesta que nunca a ser tratada exactamente igual que el resto de las comunidades latinas, donde los comisores de delitos clasifican para deportaciones exprés sin importar lugar de procedencia.

Es además un pánico que no recae solamente en aquellos con antecedentes penales, sino también en personas que no han cometido ningún delito y están expuestas a ser apresadas en citas reglamentarias como el caso de la joven madre que sí fue aceptada por el gobierno cubano, y dos días después de su detención aterrizó en Cuba.

Significa, además, que habría peores escenarios que regresar al país de origen del que esas personas partieron por varias razones: existe la posibilidad, para los que han cometido delitos, incluso si terminaron su sentencia, de ser deportados a terceros países donde caen en territorio de nadie y el respeto a los derechos no es prioridad. Presos movidos como ganado sin que tengan derecho a reclamar, apelar o impugnar esa decisión.

Buena parte de la comunidad cubana votante eligió al actual presidente, quien anunció, de una manera u otra, que este sería el camino para los migrantes, y no hizo distinción con los cubanos. Esta campaña de miedo a la deportación, los llamados a denunciar a personas que supuestamente tuvieron vínculos con el gobierno cubano, el retiro de apoyo a los que entraron al país con el parole humanitario, y el limbo legal en el que se encuentran, demuestra que los cubanos emigrados no ciudadanos ni residentes aún están sufriendo el peso de una administración que no ahorra esfuerzos por expresar su rechazo el recién llegado latino, mientras recibe a sudafricanos blancos bajo la falsa premisa de que en Sudáfrica se produce un «genocidio blanco».

Nuestra opinión es que el gobierno cubano debe dejar clara su versión oficial sobre qué pasa cuando recibe estas solicitudes, y qué significa realmente lo que ha dicho antes el viceministro del Minrex encargado de los temas de Estados Unidos, Carlos Fernández de Cossío, que «Cuba aceptará vuelos con deportados siempre y cuando sean dentro del marco de los acuerdos migratorios». ¿Están vigentes esos acuerdos si no se producen los diálogos sobre el tema que estos estipulan? En esta situación distinta, en que las deportaciones son práctica más habitual que nunca, ¿qué hará el gobierno cubano? ¿Aceptará solo a personas que no hayan cometido delitos o incluirá a célebres criminales y opositores como Chocolate MC? ¿Qué acciones tomará para proteger a los migrantes de las posibles consecuencias que tendrían en lugares como el temido CECOT?

También opinamos que es muy llamativo el silencio de organizaciones de derechos humanos, muy centradas en observar y evaluar las violaciones cometidas en la Isla, pero que miran para otro lado cuando las políticas trumpistas ponen en entredicho los derechos de los cubanos.

Por ahora, la incertidumbre sigue apoderándose de una comunidad que supuestamente salió huyendo del autoritarismo en la Isla, pero apoyó a un presidente que cada vez da más señales de no tener ningún respeto por los valores democráticos que Estados Unidos dice defender.

Situación eléctrica en Cuba: el apagón al final del túnel

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apagón
Foto: Néster Núñez

La noticia es que el gobierno cubano anunció la recuperación de 500 MW de generación eléctrica para los próximos tres años, casi la tercera parte de lo que se padece en déficit cada noche en las últimas semanas.

Por otro lado, el gas licuado que se utiliza para cocinar, y desde hace meses no se expedía a la población, regresará a los puntos de venta en los próximos días como parte de una estrategia para disminuir el consumo eléctrico en la cocción y dar un cierto alivio a la cantidad de hogares que no tienen el llamado «gas de la calle», y dependen de la balita para cocinar. Todo gracias a un barco que debe llegar pronto y permitirá el abastecimiento en las zonas extremas del país, ya que en el centro el gas proviene de la refinación de Cienfuegos, no sin altibajos en el suministro.

Estas noticias llegaron junto a una amplia explicación técnica sobre la situación de la electricidad en el país, ofrecida por Alfredo López, director general de la Unión Eléctrica (UNE), y Argelio Jesús Abad Vigoa, viceministro primero del Ministerio de Energía y Minas (Minem), en el espacio de la Mesa Redonda, mientras en al menos tres provincias se reportaron protestas esta semana debido, principalmente, a los cortes de luz.

Las autoridades reconocieron la gravedad de la situación, con apagones prolongados y serias dificultades para rotar los circuitos, mecanismo con el que intentan distribuir la las horas sin servicio eléctrico entre distintos grupos poblacionales. Asimismo, hicieron un repaso por varias de las termoeléctricas y los diferentes tipos de reparaciones que se les han hecho o están pendientes, en una explicación de gran complejidad técnica. También elogiaron el esfuerzo de los trabajadores del sector.

Lo que quedó claro es que la meta próxima es recuperar seis unidades del sistema eléctrico nacional que alimentarían 500 MW al SEN.

Los participantes en la Mesa Redonda explicaron que la crisis energética se debe al envejecimiento y la falta de mantenimiento de las centrales termoeléctricas, que tienen entre 30 y 40 años de explotación, y que desde 2017 se han realizado muy pocos mantenimientos profundos en unidades clave, lo que ha provocado averías y una disminución de la capacidad de generación.

Sin embargo, describieron una línea de tiempo sobre lo invertido en el sistema electroenergético nacional, acentuando que se ha hecho mucho. Igualmente negaron que el presupuesto estatal haya descuidado las inversiones en el sector energético, aunque los datos oficiales muestran que desde 2019 el porcentaje de inversiones se movió entre un 7% y 11%, tendencia que parece haber cambiado en 2025, pues en los dos primeros meses del presente año las inversiones en «suministro de electricidad, gas y agua» pasaron a ser un 27%.

Mientras tanto, reportan un relativo avance en otro de los pilares del servicio eléctrico: la generación distribuida. Según López se han recuperado 1000 MW tras reparaciones y el arribo al país de piezas de repuesto, lo cual implica que esta tecnología que marcha con motores diésel y fuel oil, pudiera apoyar al depauperado sistema eléctrico nacional.

Pero cuando parecía que la generación distribuida era un apoyo confirmado en el tambaleante sistema, el titular de la UNE, Alfredo López, señaló que «persisten limitaciones de combustible», lo cual significa que la capacidad de generación está, en estos casos, pero falla el combustible. En las últimas semanas faltó, además, el aceite para los motores.

Ante la pregunta que todos se hacen, el experto explicó el rol de una de las estrategias del gobierno para asegurar esperanza de que, literalmente, hay una luz al final de túnel: los parques fotovoltaicos instalados con tecnología china.

En opinión del experto, ya el sol aporta electricidad: 2.5 gigavatios hora diarios que, según ellos, logran reducir 2.5 horas de apagones en todo el país, aunque continúan reportándose cortes eléctricos frecuentes y prolongados.

El funcionario confesó que la energía solar fotovoltaica brinda un promedio de 5 horas diarias de generación y que, aunque hay 1020 MW instalados, es imposible reducir los apagones, porque no sustituye la generación térmica.

López afirmó que de lograrse la meta de que para finales de 2025 el 10 por ciento de la energía provenga del sol, se ahorrarían medio millón de toneladas de combustible.

Sentenció que en tres años se recuperarán 500 MW, y el 60 por ciento de todo el consumo provendrá de la generación térmica, entre el 12 y el 14 por ciento del gas, y para el 2030, un 24 por ciento de fuentes renovables. No obstante, según explicó, los parques fotovoltaicos están lejos de poder sustituir a las termoeléctricas y, por tanto, de resolver por sí solos los alargados apagones.

En el espacio se dio a conocer el cronograma de reparaciones próximo. Actualmente la Unión Eléctrica ejecuta un plan de choque en seis bloques clave del Sistema Eléctrico Nacional: en Renté 5 (Santiago de Cuba) se realiza un mantenimiento capital que incluye desmontaje completo de la turbina y reparación de la caldera, con entrega prevista para finales de junio; en Nuevitas (Camagüey) se acomete una limpieza profunda de la caldera y sustitución de paneles deteriorados, programada para concluir el 23 de mayo; en Santa Cruz 1 y 2 (Mayabeque) se llevan a cabo mantenimientos ligeros con cambio de cestos fríos y refractarios, para terminar el 27 de mayo; y en la termoeléctrica Carlos Manuel de Céspedes (Cienfuegos) la primera unidad ya volvió a su potencia nominal de 158 MW tras una reparación integral de la turbina, mientras que la segunda recibe un refuerzo mayor en caldera y barras eléctricas con fecha meta en agosto.

Los presentes reconocieron que se tratan de reparaciones parciales que no resolverán problemas más profundos que llevarían otro tipo de tratamientos que ahora mismo no pueden dárseles. Asimismo, subrayaron que la estabilidad energética dependerá de mantener este ritmo de trabajo y las inversiones prioritarias.

La situación alcanzó un punto de quiebre en las últimas semanas, tanto así, que ha suscitado protestas en varios puntos del país.

En Pinar del Río, que se reportan apagones de hasta 29 horas, varias personas se acercaron al Partido provincial, y la máxima líder política de la provincia fue abiertamente confrontada por los vecinos del lugar.

En un audio filtrado, se escuchan las demandas de la población y la respuesta de la funcionaria fue que hace falta combustible y que hay otros territorios peores, lo cual recibió rechazo por parte de los asistentes.

También se reportaron protestas en Santiago de Cuba y Bayamo con peticiones similares: corriente y comida. La escala y el número de personas es difícil de conocer, debido a que buena parte de las fotos o videos fueron filmados de noche.

Esta noticia significa que, más que ofrecer información, el gobierno respondió en televisión nacional posiblemente obligado por el aumento de la presión pública ante una crisis de proporciones alarmantes. La población cubana está al límite de lo sostenible, o comprensible, y es probable que se esperen protestas en otros lugares del país, si este ritmo de apagones continúa.  

Incluso en La Habana, siempre protegida de los cortes eléctricos, ha aumentado la frecuencia de los apagones, y aunque hay un sistema para rotar los circuitos, el incremento de las horas sin luz es evidente.

No es menos cierto que el deterioro de la infraestructura eléctrica coincide con la inauguración de la política de máxima presión del gobierno estadounidense durante la primera administración del presidente Donald Trump, política que se mantiene vigente y sigue dificultando la entrada de piezas para las reparaciones. Igualmente, la histórica persecución y sanciones a los barcos que transportan combustible a la Isla complejiza aún más el panorama.

Por otro lado, por mucho que el gobierno se intente justificar, seguirán los cuestionamientos a por qué se han dedicado grandes sumas de dinero a construir hoteles, recursos públicos que no parecen tener retorno en un contexto en el que el turismo decrece, en vez de haber reconducido esa inversión al sector de la energía cuando empezó a dar sus primeras señales de colapso. Al parecer, pretenden rectificar el rumbo, pero ¿ha sido a tiempo?

Por el momento, la industria energética trabaja, pero el nivel de deterioro que se intenta atajar es tal que será difícil sin una verdadera inyección de capital, en lo que hasta ahora parece interesada solamente Rusia, cuyo gobierno ha prometido subsidiar tasas de interés para los empresarios que inviertan en Cuba, según un plan que se anunció en la reciente visita de presidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

El verano ya está acá, y un sistema debilitado deberá enfrentar el aumento de la demanda que habitualmente se tiene en estas fechas por el alto consumo de los equipos de refrigeración y climatización. En esta temporada los apagones molestan más a la ciudadanía, pues se vuelve más difícil dormir sin un ventilador, y la poca comida que se logra conseguir se descompone con facilidad. Esta semana se supo que la estación meteorológica de Casablanca registró una temperatura máxima de 38 °C, y por la tendencia habitual, podría aumentar más.  

Aunque se reconoce la constante labor del personal, no es menos cierto que ha habido un éxodo importante que también afecta al sector. Los resultados: menos personas trabajando, más recargadas, y muchas veces con menos experiencia y sin la técnica adecuada, lo cual repercute en accidentes evitables en otro contexto.

En este sentido, esta semana también fue noticia un derrame de combustible residual en la antigua planta termoeléctrica José Martí, que afortunadamente se pudo contener a tiempo.

Entre el tupido arsenal de malas noticias sobresale como esperanza el hecho de que miles de familias que hoy viven con la angustia de no tener gas licuado, y durante muchas horas tampoco electricidad, al parecer tendrán acceso nuevamente a la balita salvadora que permitirá regresar a la cocina de gas. Uno de los principales problemas de los extendidos apagones, además de la pérdida de comida congelada, o en algunos casos la imposibilidad de conservar ninguna, es cómo se cocina. Como consecuencia, regresaron la leña y el carbón a las casas, e incluso a escuelas.

Nuestra opinión es que en la marcada crisis de apagones que pulveriza cualquier esfuerzo de recuperación económica, las sanciones estadounidenses han tenido un peso significativo: al poner en la diana a los barcos que transportan petróleo, y al dejar las reservas de divisas vacías han limitado la capacidad de maniobra del gobierno cubano para dedicar recursos a las veteranas termoeléctricas.

No obstante, los cuestionamientos acerca de cómo entonces se construyen hoteles recaen sobre un gobierno que ha evitado abrir el debate público en torno a la gestión de los recursos «del pueblo», debido al asedio de Washington, pero también a una cultura del secretismo que ha sido muy conveniente para ciertos burócratas, que no rinden cuentas y, por tanto, toman decisiones sin escrutinio público.

El gobierno cubano no ha hecho una autocrítica concreta sobre cuáles son las responsabilidades domésticas y humanas del nivel de deterioro al que ha llegado el sistema eléctrico nacional, lo cual no ofrece confianza ni certeza de que el camino tomado ahora es el correcto o certero.

Es responsabilidad de un Estado mantener servicios básicos y más en un sistema que privilegia lo estatal: electricidad, telecomunicaciones, seguridad, y otros. De no cumplir ese encargo social, ¿quién es el responsable? ¿Qué medidas se toman para que lo sucedido no se repita?

La oscura realidad que viven millones de cubanos es una alerta de un pueblo que, al verse sin nada que perder, no escatimará esfuerzos en al menos demandar —por vías pacíficas o violentas— respeto, explicaciones y responsabilidad de los líderes políticos.

En la guerra económica que se le hace al país por parte del esquema sancionatorio estadounidense es justo y doloroso reconocer que la industria electroenergética es una de las victorias más trágicas. Las imágenes de ciudades apagadas son perfectas para ilustrar la derrota de un sistema político en cuanto a su capacidad de garantizar bienestar a su ciudadanía.

Pero en un contexto así, la peor de las estrategias es aparentar normalidad mientras cada día y noche buena parte del país está apagado. Recordemos que años atrás cuando una situación similar ocurrió el gobierno actuó con la llamada «Revolución Energética» que, si bien no fue perfecta, logró estabilizar el suministro de energía.

Una Mesa Redonda puntual no basta, toda la inversión, todos los esfuerzos, todas las explicaciones son pocas ante personas y comunidades que hoy vivan prácticamente en la oscuridad.

Confrontando a una cristiandad autoritaria

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cristianidad autoritaria
Ilustración: Félix Azcuy

No hace mucho que el mundo cristiano celebró la cuaresma y la Semana Santa. Sin dudas, para el cristianismo de Occidente y los países que participaron en los procesos de la colonización hispana, la cuaresma representa uno de los dos grandes momentos litúrgicos del año —solo precedido por la celebración del nacimiento de Jesús. Sin embargo, muchos colectivos han resignificado su contenido socio-político, y ello ha determinado que a diferencia de la Navidad, no se convierta en un ritual de mera venta y consumo.

La Cuaresma también ha sido una experiencia constituyente de mi conciencia política, tanto al romper con el fundamentalismo como al asumir todas las causas con las que me he comprometido. Como relato o núcleo central de la narrativa cristiana más revolucionaria, perteneciente al movimiento profético-apocalíptico que produce parte del Nuevo Testamento, para los cristianos se trata un tiempo de reflexión importante sobre la fe y la misión de la Iglesia en el mundo, a la luz del ejemplo de Jesús.

Buscando un motivo especial para escribir sobre los fundamentalismos a partir de la experiencia propia como cubana, mujer, madre, cristiana y profesional, me resultó inevitable pensar en esos símbolos que los autores de los evangelios colocaron para hablar de las tentaciones a Jesús durante los 40 días de ayuno y oración en el desierto.

Las indagaciones que este relato suscita son variadas, sobre todo porque las relaciones de poder siempre han jugado con tres elementos esenciales: nuestras hambres, nuestras vidas y el deseo mismo de poder-dominio en la lucha por la supervivencia (leer San Mateo 4: 1-10), y en pos de ello, ha cosificado una serie de fetiches que presenta como inquebrantables, o «biológicamente» determinados, a pesar ser meras construcciones sociales.

El poder ha puesto la defensa de la vida en discurso, aun cuando atenta a la propia seguridad del ser humano, esto hacen los movimientos pro-vida en contra de la autodeterminación de los cuerpos de las mujeres, o los transfóbicos que niegan el derecho de una comunidad a habitar en el espacio público y religioso.   

Las castas o facciones con más poder e influencia nos han presentado como sentido común universal sus necesidades y deseos, desplazando las de los grupos subalternos o excluidos. Mientras tanto, nos dictan que la satisfacción de nuestras necesidades individuales nada tiene que ver con las grupales, o con las de otros colectivos. De esta forma los conservadurismos llaman «A la escuela pero sin ideología de género» para pisotear el derecho de otras niñeces y adolescencias a existir.   

Las castas o facciones con más poder e influencia nos han presentado como sentido común universal sus necesidades y deseos, desplazando las de los grupos subalternos o excluidos.

Por otra parte, no es de obviar que la narrativa de la Cuaresma nace de un contexto de crisis y opresiones para un pueblo doliente de la ineptitud de los partidos judíos más tradicionales y recalcitrantes, y su incapacidad para construir una alianza que enfrentara las injusticias económicas, militares y políticas del imperio más grande del momento, Roma.

Por tanto, hablar de los fundamentalismos cristianos en Cuba, también nos inclina a considerar las circunstancias que los favorecen, como una tradición política de valores conservadores en algunas zonas de la población y la crisis económica actual, las cuales conducen inevitablemente a expresiones diversas de extremismo. Igualmente, cuando examino este fenómeno del carismatismo cubano provida, ultra liberal, excluyente, se sobrentiende que no solo he tenido que realizar una ruptura con un cristianismo autoritario, sino también con estructuras y prácticas que determinan las condiciones de posibilidad de la desigualdad y la excusión dentro en la sociedad actual.

Considerándolo así, esta ruptura también enfrenta un dilema de la religión cristiana tal como hegemónicamente se la ha presentado, el relativo a su falsa neutralidad.  Muchos líderes religiosos asumen que la fe cristiana, es y debe ser una fe sin ideologías, pero nada existe más alejado de la realidad que este fundamento.

De lo contrario ¿cómo se explica que se tome parte en contra o en favor de políticas públicas, en la orientación de campañas o en la deposición de líderes políticos de izquierda fundamentalmente? Asimismo, la ideología está en la elaboración de cualquier cuerpo doctrinal y dogmático que corta las alas a la revelación de otros sentidos del mensaje bíblico, mientras se impone una lectura exclusiva de una élite y una clase.

Nunca he examinado un catecismo desprovisto de ideología, como tampoco podríamos prescindir de esta en ningún aspecto de la vida cotidiana. La diferencia fundamental entre las teologías de la liberación, desde donde me posiciono, y las teologías convencionales, se encuentra en que mientras los fundamentalismos ven el tiempo de Dios como una espera resignada de la salvación celestial, las teologías de la liberación lo entienden como el inicio activo de una ciudadanía emancipada en la historia.

Nunca he examinado un catecismo desprovisto de ideología, como tampoco podríamos prescindir de esta en ningún aspecto de la vida cotidiana.

Quisiera colocar una serie de experiencias personales, en realidad muy plurales, y acompañarlas de otras reflexiones que nacen de la quiebra de una falsa universalidad de lo divino que es violenta y autoritaria. Estas dejaron de ser privadas luego del contacto y el intercambio con interrogantes y temores de otras personas, algo que agradezco al activismo, pues mis preocupaciones como muchas otras han constituido el marco teórico y político de un movimiento como el MEC de Cuba (Movimiento Estudiantil Cristiano).

Solo tras el contacto entre las experiencias de opresión que se asumen como privadas de unos individuos y otros, pueden colocarse los derechos en discurso a partir de una identidad colectiva.

El Cristianismo encierra una fuerza arrolladora que te empuja todo el tiempo hacia lo comunal. De ahí, que una metodología de trabajo, que siempre hemos convenido emplear dentro del MEC sea la de presentar las experiencias personales que se originan de la exclusión en nuestras familias o iglesias, la discriminación y la violencia política ejercida desde los espacios más cercanos hasta las instituciones públicas.

La comunicación de la experiencia personal de dolor conecta con lo colectivo y solo de esta sinergia surge la idea de la liberación, o la salvación, de la que tanto se habla en los púlpitos de las iglesias, pero que jamás podría concretarse como una responsabilidad moral individual. Quizás ese sea el afán fundamental de este texto.

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Alrededor de la adolescencia decidí romper con la «fe» fundamentalista. Toda acción o inclinación por el bien se adornaba con este sustantivo, «fe», pero de pronto me pareció vacío y desprovisto de sustancia. Surgieron los primeros desacuerdos con el entorno familiar, seguido por mis lecturas más serias de la Biblia.

El sentido de la culpa y las crisis emocionales producto de las contradicciones con una interpretación que se erige como experiencia fundante de tu vida y que, con el paso de los años, comienza a ser algo más complejo que una lección de disciplina en el relato de un pez gigante que se traga al profeta desobediente, es un relato que suelen enarbolar las enseñanzas convencionales del cristianismo.

Viven angustias cotidianas las infancias, adolescencias y mujeres que no pueden significar sus vidas desde dogmas monocromáticos, porque son los mismos que reproducen sus pesadillas —Dios padre omnipotente vs educación violenta y adultocéntrica, dualidad de la creación vs bivalencia de los dos géneros…—.

El tema de la mujer ha sido transversal en toda mi experiencia espiritual y política. Crecí en una iglesia fundamentalmente blanca y de clase media, en la que además no se permitía el pastorado de la mujer.  

Crecí viendo a las mujeres realizar una serie de servicios fundamentales pero tenidos como complementarios, dígase la enseñanza de los niños, el trabajo en la cocina y la atención a personas vulnerables, ya que la teología era tarea de hombres.

Crecí viendo a las mujeres realizar una serie de servicios fundamentales pero tenidos como complementarios.

Crecí viendo a mi madre y mi abuela contradecirse por querer ir más allá con sus lecturas no domesticadas de la Biblia, y sin embargo, no asumirlas fuera de la casa, por entender que había que hacer lo que la «santa doctrina» —creada por sujetos fundamentalmente hombres— orientaba.

Respecto a mi iglesia, creo que allí las mujeres desempeñaban un trabajo muy grande a pesar de estar ubicadas en espacios concretos, como la enseñanza. La pedagogía tiene una centralidad tremenda en el evangelio de Jesús, independientemente de las jerarquías que desde lo patriarcal impregna a la mayoría de las comunidades cristianas. También posee una magnitud inmensa que ellas estuviesen relacionadas con la atención a personas necesitadas en los comedores y otros servicios, porque el contacto en toda situación de vulnerabilidad, sana.

Cada vez que la Iglesia —en este caso como institución universal— ha tenido que cuestionarse algo, pues comienza siempre reconociendo el liderazgo histórico de la mujer. En esas habituales distribuciones, el rol de ellas ha sido clave, el problema está en que al encontrarse signado por la división sexual del trabajo, se convierte en instrumento para perpetuar su lugar secundario como grupo y minimizar el aporte de sus quehaceres.

Si alguien rompe las lógicas de control y disciplinamiento de una congregación, o las relacionadas con sus principios doctrinales, puede llegar a experimentar la exclusión o la anulación de sus actividades. Un ejemplo pude observarlo en mi madre, quien por haber solicitado el divorcio a mi papá tuvo que abandonar el magisterio dentro de la iglesia y unas misiones hacia el interior de la Ciénaga de Zapata, pues por su condición de mujer divorciada, sola y sin «tutor» no podría desempeñarla.

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Las mujeres han formado parte de una historia censurada en la Iglesia, y esto no ha significado que ellas no dejen de soñar sus mundos. Nuestras luchas han implicado por tanto, la ruptura con crisis y angustias generacionales que se tejen desde el lecho materno, con una tradición de opresión y una racionalidad que nos obliga a construir herramientas «herejes» para desmontar todo lo patriarcal en nuestro inconsciente sobre lo divino. Por otro lado, hacia afuera, el deseo de libertad también origina el dolor del rechazo de los cercanos, el dolor por ser «indolentes».

La teóloga brasileña Ivone Gebara retrata lo que significó esta indolencia para muchas mujeres: la lucha, a pesar de sus logros —la descolonización de los cuerpos, la presentación de nuevos valores, símbolos, caminos—, «perturbó sus seguridades, su identidad psíquica, emocional y religiosa», de ahí la importancia de «pasar por la palabra y por la memoria algunas dolorosas historias, como un paso indagatorio inicial».

El acceso que unos individuos entre todos tienen a la producción de bienes religiosos de salvación, es indiscutiblemente esencial a la hora de definir quién es el sujeto de la gracia de Dios. Este proceso no es democrático, por tanto el criterio de regeneración y restauración sobre el que la Iglesia esgrime lo que es pecaminoso o no, es cuestionable.

El acceso que unos individuos entre todos tienen a la producción de bienes religiosos de salvación, es indiscutiblemente esencial a la hora de definir quién es el sujeto de la gracia de Dios.

Un largo y extenso debate dentro de la teología ha girado en torno a quién es el sujeto o el pueblo digno de la gracia. Hablar del sujeto quizás nos coloca, en criterio de algunos, del lado de una preocupación más filosófica que teológica, pero es un instrumento necesario porque Dios siempre ha sido un Dios construido más a la imagen y semejanza de los seres humanos que lo que habitualmente se piensa.

Por otro lado, la idea del pueblo —el pueblo elegido, el pueblo de Dios—, no es una idea desechable, porque expresa una vieja lección de la tradición judía, el sentido de un ser para todos que conecta la idea del alma y el cuerpo de los individuos, no como unidades independientes sino como comunidad. Si el cuerpo de uno padece hambre o esclavitud, hace potencialmente receptores a todos del mismo estado de vulnerabilidad.

Hay un pasaje interesante en el evangelio de Marcos (7: 24-30), conocido como la historia de la mujer sirofenicia. Una mujer que ha sido excluída por extranjera y que desea que su hija sea curada, es una entre tantas otras que estaban siendo apartadas por enfermedad, por prejuicios culturales y por el simple hecho de ser mujeres. Jesús la llamó como a un animal que a los judíos inspiraba rechazo y al que le lanzaban siempre las sobras de la casa, perrillo. Sin embargo, ella lo desafía e indica que aun de las sobras de los hijos —de los hijos de Israel—, los perrillos se alimentan.

Ahí tenemos un vivo ejemplo de confrontación, de reclamo, a Jesús y los apóstoles porque poseen una visión del pueblo que es indudablemente limitada al considerar no sujetos de la liberación a personas vulnerables por no compartir el mismo origen étnico. Ahí se produce una refundación de lo colectivo por confrontación de un proyecto de liberación a otro: por un lado, una mujer que tiene motivos para reclamar justicia, y por el otro, los judíos, incluido Jesús, afectados por el poder colonizador y expropiador de la romanización.

Esta historia es muy próxima a la explicación que hoy necesitan los cristianos y no cristianos para llegar a las bases de un consenso para el respeto y la paz en la resolución de amenazas que afectan la humanidad. Es necesario encontrarse, estar abiertos al diálogo y a ser confrontados por la historia de otros colectivos, y también elaborar un proyecto de liberación propio del tiempo que nos ha tocado vivir.

Como parte de ese diálogo con la realidad, no podría criticar totalmente el papel que desempeñan muchas iglesias cuando entregan una comunidad a personas vulneradas por la pobreza y sin hogar afectivo en este mundo. Sin embargo, entiendo que estas iglesias conservadoras han terminado por desarmar a los sujetos reproduciendo los mismos estándares clasistas y patriarcales que los hacen victimas de tal condición, conforme mismo no tienen acogida para lesbianas, gays, transexuales… Una nueva experiencia espiritual es realmente imprescindible.

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Como relato histórico, la Biblia es un conjunto de obras producidas en contextos determinados y mediados por principios clasistas, sexo-genéricos, culturales y regionales, es la posibilidad y la necesidad misma de la confrontación y el diálogo que la diversidad de lecturas y experiencias espirituales genera. No hablo de la confrontación como guerra o intención de aniquilar, sino como un proceso de deliberación dinámico y productivo entre el yo y el nosotros. Esto hace a todos los sujetos potenciales receptores de la llamada gracia, la lucidez, para entender el camino a la liberación.

En la actualidad, la alianza entre las racionalidades capitalistas, patriarcales, imperiales, racistas, xenófobas… han despojado y precarizado la vida de muchos individuos. Dentro del cristianismo como en los movimientos sociales existe un interés mayor en la creación de un nuevo mundo que es asumido desde una postura proléptica, anticipada, cuando se identifica con una nueva espiritualidad y manera de hacer comunidad.

En ese tránsito, las personas demandamos insumos básicos para un proceso liberador, donde el activismo, la lucha, la organización política, el aprendizaje, emergen como esferas donde resarcimos también las angustias sembradas por los conflictos políticos de estos tiempos y nos arropamos. Lo injusto es negar a las víctimas del carácter estructural del poder, la posibilidad de una experiencia espiritual liberadora en este andar.

Hemos perdido la capacidad de soñar

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Ilustración: Félix Azcuy

«Hemos perdido la capacidad de soñar y ni siquiera sabemos hacia dónde vamos». Soñar tiene que ver con las creencias sobre el futuro, sobre las esperanza, sobre lo que creemos que vamos a lograr.

Las frases «Venceremos», «Construir el socialismo», «Sí se puede» se han instalado como mantras en el discurso oficial y periodístico, pero a ciencia cierta nadie tiene claro a partir de qué año venceremos, en cuántos tiempo tendremos el socialismo construido, en qué momento podremos decir que sí pudimos.

El sentimiento de las personas sobre la realidad del país va por un lado, y el discurso de los medios va por otro. La sabiduría popular dice que en Cuba hay dos países: el de la televisión y el de la realidad. 

Entre los tantos problemas que se derivan de la crisis actual, hay uno sobre el que no dejo de pensar: nuestra capacidad de soñar, de imaginar incluso un futuro para el país y nosotros en él. No es solo un problema comunicacional, ni siquiera lo es esencialmente, pero sí tiene mucho que ver con comunicar.

Hace unas semanas se hizo en La Habana el seminario de modernización al estilo chino. Por lo que leí se elogiaron las reformas económicas que hizo China, a dónde ha llegado, y quiero que pienses conmigo en qué sentido esto es relevante para nosotros. 

En 1978, se estima que unos 770 millones de chinos, alrededor del 80% de la población vivían al límite de la pobreza extrema. Las reformas económicas que han colocado a China donde está hoy comenzaron en ese año, y se basaron en dejar atrás el esquema centralizado y en una apertura al mercado.  China sacó de la pobreza absoluta a más de 10 millones de personas de zonas rurales cada año hasta 2020.

Desde 1953, cuando comenzaron los planes quinquenales en el gigante asiático, el crecimiento medio anual del PIB ha variado, pero desde 1978, con las reformas económicas, ha rondado el 8% o más.Este año 2025, que es cuando cierra el 14º Plan Quinquenal, la previsión es un crecimiento de un 5 % anual.

Cabe destacar que todo eso ha estado acompañado de duras medidas frente a la corrupción. Solo en 2024 los tribunales resolvieron unos 30,000 casos de soborno y malversación que involucraron a funcionarios públicos.

Exponiendo estos datos no estoy queriendo decir que aspiremos a igualar los indicadores chinos. Se trata de un país con una sociedad milenaria, de una cultura distinta a la nuestra y que no tiene las medidas unilaterales coercitivas norteamericanas que tenemos nosotros; mucho menos estoy diciendo que su modelo sea perfecto, no lo es, pero sí hay mucho que aprender de esa experiencia. 

En comparación con ellos, hoy Cuba no tiene una estrategia de desarrollo que discutir con la ciudadanía. Lo más parecido a eso fueron los lineamientos del Partido en 2011, o más cercano en el tiempo la Tarea Ordenamiento, aunque se implementó sin consulta ciudadana. 

Por supuesto que ningún modelo de desarrollo estará exento de críticas, pero lo que no puede es estar ausente de la política. 

En la comunicación, sin embargo, ya sea institucional, periodística o de autoridades de gobierno, no hay rastro de una estrategia para desarrollar el país. Hay reportes de casos puntuales que logran metas, hay llamados a replicarlas, y hay muchas convocatorias. Pero ni las buenas experiencias ni las convocatorias están comunicadas como parte de una estrategia mayor. Y eso es un error que, desde el punto de vista comunicacional, se origina en la comunicación política. 

Y es que no se puede comunicar lo que no existe. 

Tenemos un plan de estabilización macroeconómica que no es público. De ese plan lo único que puedo sacar en claro es que viene más dolarización mientras los salarios siguen congelados y se deprecia la moneda nacional. Y también se habla de un programa de gobierno para corregir distorsiones; igualmente la ciudadanía no conoce su contenido. 

Todo plan o programa debe tener un tiempo para ejecutarse y fechas límites para alcanzar objetivos. En medio de una crisis económica sin precedentes, es cuestión existencial una estrategia que inicie un camino de salida a flote, de desarrollo, indicadores claros, prioridades sectoriales y de inversión, y que no desconozca los aportes de los economistas y otros cientistas sociales cubanos, muchos de los cuales están aún en instituciones del país. Ni China ni ningún otro país se atrevería a concebir su futuro sin cultura económica de las autoridades o desoyendo a los académicos que ha formado en sus propias universidades.

Tengamos en cuenta que incluso las inversiones millonarias como la noticia reciente de Rusia, por sí sola, no va a sacar a Cuba de la crisis. 

Pero me llama mucho la atención que a nivel de discurso político miremos hacia China, pero que las autoridades sean incapaces de inspirarse en esta experiencia para dar pasos imprescindibles que coloquen al país en una posición distinta a la actual. Digámoslo de otra forma: mientras China exhibe planes quinquenales públicos con probados resultados, en Cuba se hace un seminario que elogia esas reformas pero  no se da el paso de reformar estructuralmente la economía. 

Y China no es el único modelo de referencia de valor para Cuba. Está Vietnam, por ejemplo. El economista Omar Everleny escribió sobre las reformas que sacaron a Vietnam de una profunda crisis económica y a finales de los años 90 habían demostrado resultados, en medio incluso de sanciones estadounidenses, que nunca se pueden desconocer.

Pero no tenemos planes públicos ni estrategia para someter a control popular, así que tampoco tenemos comunicación periodística o de cualquier otro tipo que construya un horizonte de posibilidades esperanzador para ti o para mí.

Comunicar una estrategia de desarrollo para el país es urgente, pero primero esta estrategia tiene que delimitarse con claridad, y eso es una tarea de la política, no de la comunicación.  La gobernanza tiene que construirse sobre la eficiencia que garantice esa ruta de mejoras palpables para la gente. Una estrategia de desarrollo, por tanto, necesita ser de acceso abierto y sometida a control popular, y para eso tenemos una Ley de Transparencia aprobada en 2024.

La comunicación política y la comunicación institucional no pueden darle la espalda a aquello a lo que se deben. Pero tampoco hacen magia. 

No hace falta una estrategia de comunicación para entretenernos, sino una para decirnos con contenido real y datos cómo vamos a salir de este momento. No un reporte más, largo y tedioso, de reuniones donde solo se reconocen los problemas, pero sin trazar una hoja de ruta para las soluciones.

Muchos dirían que es imposible pensar en el desarrollo del país con un cerco económico de Estados Unidos, pero es que eso no depende de nosotros, y se mantendrá mientras sea efectivo para lograr sus objetivos: potenciar una Cuba desesperanzada y dolida. Por tanto, cualquier plan de salida de la crisis, tiene que tener en cuenta que la estrategia de la Casa Blanca no cambiará, al menos hasta que la economía cubana logre hacerse lo suficientemente fuerte como para opacar las sanciones. 

Si no podemos visualizar un horizonte, si no sentimos que ese horizonte es alcanzable, si no creemos que hay vida posible sin carencias y con bienestar, ¿cómo vamos a imaginar un futuro en este país?.

Pero no podemos soñar sobre la redundancia retórica de las frases de siempre. Soñar no puede ser un lujo: es un plan con fechas. Sin una estrategia de desarrollo y sin eficiencia, no hay sueño posible. Y tampoco hay comunicación que lo salve.

Los de la sima del valle

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Una vez vino a Cuba el Gran Duque Alejo, hijo del zar Alejandro II de Rusia. Aunque pasó la mayor parte del tiempo en La Habana, también lo trajeron a Matanzas. Desde el castillo de San Severino anunciaron su llegada a la ciudad con una salva de 21 cañonazos. La gente simple del pueblo, que previamente había engalanado las fachadas de las casas, se asomó a saludar a la caravana de quitrines que trasladaba al Gran Duque y a lo más selecto de la burguesía local en su paso hacia las ya muy famosas Cuevas de Bellamar, y luego a las alturas de La Cumbre. Alekséi Aleksándrovich Románov, a quien imaginamos bigotudo y vestido con un traje militar de gala, charreteras con estrellas y otros símbolos de alcurnia, contempló desde allí el atardecer sobre el valle Yumurí. Quedó extasiado, dicen, y cuentan que se le escucharon estas palabras: «Para ser este valle el paraíso terrenal, solo faltan Adán y Eva», o algo parecido.

Valle Yumurí
Foto: Néster Núñez / LJC

Por los tiempos de los tiempos, la incuestionable belleza natural del Yumurí ha ejercido sus embrujos. Hechiza el alma, quiero decir, y no solo la de poetas como Carilda Oliver o Federico García Lorca, quien también contempló el valle desde las elevaciones de Monserrate, en 1930. Como les habrá sucedido a ellos, la vista y la imaginación se nos pierden en medio de tanto verde esperanza, de tantas palmas y lomas que nos hacen creer que allá lejos hay un horizonte nuevo aún por conquistar, que la vida no se reduce a trabajar para pagar cuentas, en el mejor de los casos, o a la lucha diaria entre panes duros, escasez de agua y apagones. Subir significa tomarte un respiro, vacacionar, dejar atrás la realidad, enajenarte sanamente, pues te lo mereces.

campesino cubano
Foto: Néster Núñez / LJC

Ves correr a tus hijos, besas a tu pareja, compartes con los amigos la botella de ron y sonríes para la última selfie cuando el paisaje edénico se pinta de dorado. Por un momento te sientes artista, príncipe, poeta romántico, dueño total de la hermosura. Las casitas de allá abajo le dan un toque exótico a la foto. Quizá hasta pienses en lo gracioso o lo lindo que sería ver sobre la línea del río una canoa con indios lanzando sus redes. Un segundo después estarás huyendo porque del monte salieron las hordas de mosquitos y jejenes que hacen la estancia imposible. Regresarás urgente a lo tuyo, aunque sea lo mismo de siempre, pensando que el campo es muy lindo, sí, para un ratico, y desde lejos. Lo normal es quedarse en la postalita y no enterarse de nada.

valle 6
Foto: Néster Núñez / LJC

Juan Basura no es un guajiro natural. A consecuencia de los destrozos del ciclón Flora, en 1963, su familia fue trasladada de Oriente a Matanzas. Tras muchos tumbos, en el 2002 terminó por levantar su casita en el valle, a la vez que mantenía su trabajo en la empresa Cubanitro. En su propiedad de seis cordeles sembró plátanos y todo tipo de árboles frutales, el terreno pedregoso no da para mucho más. La época de más abundancia fueron los 21 años que estuvo empleado en Servicios Comunales. Criaba varios puercos a la vez, gallinas, conejos… Amplió la casita y cambió algunas tablas por cantos. Si no eran felices, al menos Juan y su esposa tenían un cierto margen de tranquilidad.  

campesino cubano
Foto: Néster Núñez / LJC

Fue ella quien sembró en cubitos plásticos las plantas ornamentales que aún cuelgan en el portalito; fue la que ubicó sobre el caparazón vacío de un televisor ruso todas las muñequitas que Juan traía; la que usó la colorida bandera LGBTIQ para dividir la sala de lo que sería la cocina; la que limpiaba los pétalos artificiales de las flores y la que esparcía agua en el piso de tierra para aplacar el polvo. También recogía los mangos y aguacates, hacía mermelada de guayaba, atendía a las gallinas, cocinaba en la leña, cuidaba la casa de intrusos cuando Juan andaba trabajando, que no es fácil. Pero era diabética tipo 2, y un mal día falleció. Juan se quedó solo.

valle 4
Foto: Néster Núñez / LJC

La falta de lluvia no ayuda, dice. Señala los mangos «jobos» con sabor a perfume, dice, y que por eso los vende muy baratos. Se jubiló con 4225 pesos después de 21 años en Servicios Comunales. «Ir a cobrar es un problema. O no hay corriente cuando uno llega, o el cajero automático no tiene dinero o el copón divino. Si no pierdes el viaje, te pasas el día entero a eso». Su preocupación es dejar tanto tiempo la casa sola. El fantasma de los robos y los delincuentes nunca se le va de la cabeza.

De noche es peor. Aprovechando los precios desatados por los apagones y la escasez de gas licuado, Juan hace meses se dedica a hacer carbón. Tumbó un par de matas de mamoncillo macho, que no paren, y ahí va, a base de hacha y mocha, haciendo lo suyo. Apartado de la casa a 60 o 70 metros, conforma los hornos de forma horizontal, como si fuese una cama, porque el que es en forma de cono es más difícil de controlar. «Cuando te hace una boca, donde te hace siempre una boca es en el medio, tienes que tener palos picados y métele hierbas y métele tierra. Porque si le metes solo tierra se te ahoga y pierdes todo el trabajo».

Mientras el horno está encendido, la atención tiene que ser constante. Son incontables los viajes que da Juan del horno a la casa: para cocinar, para buscar agua, para velar a los animales. «Es un dale pa´rriba con la linterna, baja a mirar la casa, y yo solo. Son tres o cuatro noches, depende del tamaño del horno. Casi no duermo. Cada horno me da máximo 15 sacos. No puedo hacerlo muy grande».

Campesino cubano
Foto: Néster Núñez / LJC

Juan desanda los cinco kilómetros hasta la ciudad empujando una carretilla con siete sacos. Un revendedor socio de él se los compra cada uno a mil pesos. Cuando regresa tiene el cuerpo molido. Algunas tardes se tira en la cama a ver DVD. El viejo aparato todavía lee esos discos que se encontraba cuando trabajaba en Comunales. Los tiene a montones, y siempre es una sorpresa lo que sale en la pantalla. Puede ser una película, un documental, una alfombra roja o una novela mexicana. A veces el video se para a la mitad. Ya Juan ni se frustra por eso. Sale al portalito a tomar café y deja correr la mirada por su terrenito, luego por las lomas distantes. Él no lo sabe, pero desde allá arriba un turista, un poeta o un fotógrafo improvisado está pensando en lo lindo que es el campo. Pero entonces empieza la hora de los jejenes y Juan se mete debajo del mosquitero.

valle 12
Foto: Néster Núñez / LJC

No muy lejos de allí, Mildrey hace rato está durmiendo. Saltará de la cama a las tres de la madrugada para vigilar. Es técnica en agronomía y lleva 29 años pegada al surco en este lado del valle. La finca de ella y su esposo es mucho más grande que la de Juan, pero como está entre lomas y la tierra es de calidad regular clasifica solo como de autoconsumo. Tienen chiqueros y corrales bien iluminados para las vacas, más tres perros satos que ladran a la primera, pero no pueden descuidarse ni un minuto. El bandido está a la que se cae. Gente que quiere vivir fácil, del esfuerzo de otros.

valle 16
Foto: Néster Núñez / LJC

«Las malas noches no son fáciles. Meses atrás nos robaron un toro. Sabíamos más o menos que lo habían llevado a una parte del río donde el mangle es muy espeso. El problema es que aquí los campesinos estamos a un kilómetro cada uno. A ver… entre finca y finca es ese tramo. ¿Y vas a coger el machete y salir a enfrentar a esos bandidos? Entonces llamamos a la policía. ¿Qué fue lo que nos dijeron? Que eso no es prioridad. ¿Y qué hice? Dejé que lo mataran. Ahí fue que nos enteramos que no tenemos apoyo de nadie y que teníamos que vigilar a los animales por cuenta de nosotros, porque fue una de las primeras veces que robaron por esta zona».

valle 11
Foto: Néster Núñez / LJC

A las seis de la mañana Lázaro ya está ordenando las vacas. Un rato después, llegan los trabajadores. Ellos no reciben un salario. Son amigos, son como una familia extendida. Si lo que toca es recoger tomates y hacer puré, vienen cuatro o cinco. De todos modos, Mildrey cocina, lo hace para dos o tres más, porque cualquiera que llegue sin avisar también será invitado a la mesa.

Alberto es el de mayor edad. Tiene en la ciudad una casa buena, que le queda grande. Toda su familia se fue para Estados Unidos. Los hijos le mandan suficiente dinero cada mes, así que va a la finca porque le gusta y para mantenerse activo, porque quiere pasar sus días con gente buena y porque la soledad a su edad es del carajo. Se compró una yegua blanca y una «arañita» para ir y venir. Compró unos puercos y los puso a la mitad con Mildrey y Lázaro. Lo mismo se aparece con una botella de ron que con unas cuantas cervezas para compartir después de la jornada.  

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Foto: Néster Núñez / LJC

El más joven es Yuniel. Vino de Guantánamo traído por un tío que también trabajaba en la finca, hasta que emigró. Yuniel sí duerme en la casa. Dice que para Oriente no regresa. Casi no habla. Lo que más hace es doblar el lomo sobre el surco y reírse de los chistes de otros.

El Tocayo vive en Simpson, barrio de rumba y santería. Trabaja 24 horas en el aeropuerto de Varadero y sus tres días libres va para la finca, a hacer lo que haga falta. De regreso carga con unos boniatos, una calabaza, mangos, chirimoyas, a veces una gallina, lo que quieran darle. Cualquier cosa es una gran ayuda, pero no pide nada. Manuel, su socio y vecino, sabe lo que hay. Igual va a trabajar a la finca siempre que puede.

Mientras recogen tomates se aparece una inspectora a pedir papeles. La atiende Lázaro porque Mildrey está cortando ajonjolí y girasoles para los pollos y recogiendo algunas viandas para la caldosa. El resultado: una multa por sembrar en tierras ajenas. Tierras que son de un amigo que está fuera del país temporalmente y que les dejó un permiso escrito, por supuesto.

valle 21
Foto: Néster Núñez / LJC

«Una parte de los tomates, las calabazas y los boniatos que por contrato vendemos al círculo infantil, sale de esa tierra que es prestada. Pero no piensan que, si fuera por lo que producimos en la tierra de nosotros, no comemos ni nosotros ni nadie. Esto aquí arriba es muy árido, y no llueve. Allí en el llano es más fértil y el manto freático no es muy profundo. Eso salva los cultivos, porque no hay modo de regar y el Estado no vende herbicidas ni fertilizantes, y por la izquierda son demasiado caros. Hace falta producir comida, pero de verdad, ¿quién los entiende?».

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Foto: Néster Núñez / LJC

Es muy frustrante saber que hay alguien allá arriba, lo mismo un duque, un poeta, un inspector, un mal administrador, un político que recorre con la vista el valle, pero sin ver de verdad. O, peor, que se complazca con la visión de la superficie dorada del río, sabiendo que en lo profundo arrasa mucho fango y cualquier otro tipo de suciedades. Si los descendientes del Gran Duque ruso, de los coterráneos de Lorca, si los chinos o los vietnamitas o, mejor, si los familiares emigrados de Alberto invirtieran su dinero en la agricultura, ¿Cuba se convertiría en un idílico Edén? ¿Faltan Adanes y Evas, capital, o muchas más cosas?

El problema de la gente del campo nos atañe también a los que vivimos en las ciudades. Tenemos las manos sucias, y no solo por la tierra colorada que se nos mete debajo de las uñas cuando estamos pelando viandas. Los obreros y los campesinos somos la misma masa explotada y, a la vez, la fuerza del cambio, nos enseñó la historia. Hay más belleza en la unión que en la contemplación del crepúsculo.

Valle Yumurí
Foto: Néster Núñez / LJC

Bogart

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Ilustración: Brady

Para un cinéfilo veterano, Philip Marlowe solo puede tener un rostro.

Aunque otros actores (Dick Powell, Robert Mitchum, y más recientemente Liam Neeson) hayan interpretado al detective creado por Raymond Chandler, quien viene a la mente es siempre Humphrey Bogart. Es cierto que interpretó a otros detectives y tipos duros en general, pero su caracterización en The big sleep (Howard Hawks, 1946) junto a Lauren Bacall se instaura como la inolvidable, la definitiva.

Con su Sam Spade ocurre más o menos lo mismo. En The maltese falcon (John Huston, 1941) encarna al detective estrella de Dashiell Hammett y, no importa quien lo haya hecho antes o después, el de Bogart es el Spade absoluto.

La mayoría de sus personajes deja idéntica huella. Casablanca (Michael Curtiz, 1942) es imposible de concebir sin Bogart. Y The treasure of the Sierra Madre (1948) y The african queen (1951) ambas de John Huston, y el violento guionista de cine (¡!) de In a lonely place (Nicholas Ray, 1950) no puede ser otro que él. Etcétera. Compárese con el cine de hoy, donde la mayoría de los actores son intercambiables.

Humphrey DeForest Bogart constituye uno de esos casos difíciles de clasificar dentro de la historia del cine, en particular del hollywoodense. No llegó joven al séptimo arte, no triunfó a la primera sino cuando casi cerraba su cuarta década, con un papel secundario en The petrified forest (Archie Mayo, 1936). Siendo como era un buen actor, le costaba deshacerse de ciertos tics y comodines, el consabido cigarro entre los dedos y una pronunciación pertinazmente gangosa. No era un galán clásico pero resultaba irresistible para las mujeres, en pantalla y fuera de ella, cualidad que conserva después de muerto. Es un tipo intenso con carisma y personalidad, dirán muchas para describir la fascinación que emana del ídolo. (A mi modo de ver, su equivalente contemporáneo sería Benedict Cumberbatch). Alguna vez asumió un papel para el cual tal vez había rebasado la edad ideal, pero funcionó. Si bien se le recuerda como intérprete de dramas, policiales o no, también actuó en comedias.

Hablemos de una de estas últimas, We´re no angels (Michael Curtiz, 1955), porque es una estupenda película que muchos fanáticos de Bogart pasan por alto. La trama va de tres convictos fugitivos del penal galo de la Isla del Diablo que se entrometen en la vida de una apacible familia de la villa cercana. Se entrometen para bien, muy a su pesar… o tal vez no: es una de esas historias en que la ingenuidad está justificada y lo relativo del bien y el mal señalado con trazos gruesos pero adorables. Como queda dicho, Michael Curtiz había dirigido a nuestro héroe en Casablanca, en un registro completamente diferente; no voy a ir tan lejos como para afirmar que la suya en el papel del estafador Joseph fuera la mejor actuación en la obra que nos ocupa, sobre todo porque tiene a su vera al gran Peter Ustinov y no muy lejos al no menos legendario Basil Rathbone (el Sherlock Holmes de toda la vida), pero la cosa está bastante nivelada y los diálogos, en particular, son estupendos. Un ejemplo: el personaje de Ustinov, Jules, evoca «…la Navidad de 1982, en Marsella. Un lugar terrible y malvado, completamente podrido… disfruté cada minuto”. Vamos a ver, tal vez el entusiasmo me ciegue un poco y We´re no angels no sea tan buena, pero en todo caso la historia motivó un remake bastante libre en 1989, con Robert de Niro, Sean Penn y Demi Moore, donde los dos primeros, también fugitivos, son confundidos con sacerdotes…

Con anterioridad, Bogart participó en otra comedia (aunque su papel no era precisamente cómico), interpretando a Linus Larrabee en Sabrina (1954), de Billy Wilder. Un personaje complicado, solitario y cínico (París es para los amantes. Tal vez por eso solo he estado allí treinta y cinco minutos) que se enamora de la joven y fascinante Sabrina, interpretada por la joven y fascinante Audrey Hepburn. Se sabe que no se sintió cómodo en el papel y durante el rodaje. Demasiados roles de detective privado duro le precedían; ya en 1941 había dicho: «en mis últimas treinta y cuatro películas fui tiroteado en doce, electrocutado o ahorcado en ocho e hice de presidiario en nueve». Bueno, todavía le quedaba por delante un puñado de tiroteos y presidiarios…

Junto a otra Hepburn, Katherine, protagonizó The african queen, que le trajo un Óscar como actor principal (estuvo nominado antes y después, pero solo lo ganó en esa ocasión). Ambientada durante la Primera Guerra Mundial y filmada en locación, esta película de aventuras y supervivencia nos entrega a un Bogart más alejado que nunca del look de galán, en una interpretación que muestra su permanente afán por salirse del encasillamiento y echar mano a todo el espectro de sus posibilidades.

Gracias a ese misterio que el talento explica solo en parte, Humphrey Bogart es un icono, una manera, una marca, como Audrey Hepburn, Greta Garbo, Bette Davis, Rodolfo Valentino o Peter Lorre; todos ellos han devenido emblemas de una época, incluso resistieron gloriosamente el paso ocasional, en guiños reconocibles, a dibujos animados. Godard y Woody Allen lo homenajearon. Muchos recordarán todavía la serie de terror Tales from the Crypt, de la cual se emitieron algunos episodios en el programa Prismas de la TV Cubana, cuya presentación era justamente prestada de dicha serie: la subjetiva de alguien que penetra en una casa embrujada. Bueno, en uno de los capítulos, You, murderer (1996) dirigido por Robert Zemeckis, se utilizaron imágenes digitalmente retocadas de Bogart junto a escenas interpretadas por un lookalike, para incluir, con total, aplomo, al buen Humphrey como estrella invitada en los créditos del episodio… pese al detalle de que había muerto en 1957.

En Dead men don’t wear plaid (Carl Reiner, 1982), una brillante parodia del cine noir construida, en buena parte, con fragmentos de clásicos del género, Rigby Reardon —el detective protagonista encarnado por Steve Martin— pide datos y consejo telefónico a Marlowe… de hecho, a Bogart en tres películas distintas. Más allá de su originalidad, de la búsqueda casi paleontológica involucrada y el espectacular trabajo fotográfico, la película de Reiner es muy divertida, respetando y a la vez dinamitando los lugares comunes del cine de gángsters, femmes fatales y detectives duros por fuera y blandos por dentro.

 Y otra cosa: nadie ha sido más cool que Bogart y Steve McQueen.

Una silla menos en Washington, otra lista más para Cuba

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La noticia es que el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, incluyó a Cuba en la «lista de países que no cooperan plenamente con los esfuerzos antiterroristas», bajo la sección 40A de la Ley de Control de Exportación de Armas. 

El Departamento de Estado justificó la medida alegando que en 2024 al menos 11 fugitivos de la justicia de EE.UU. residían en Cuba y que el gobierno cubano «dejó claro» que no estaba dispuesto a negociar su regreso. «La negativa del régimen cubano a abordar este importante asunto, así como otras circunstancias recientes de falta de cooperación en asuntos de aplicación de la ley relacionados con el terrorismo, hicieron inútiles los esfuerzos de cooperación en materia antiterrorista», añade el comunicado. El informe anual también incluyó a Corea del Norte, Irán, Siria y Venezuela.

En el caso de Cuba, la decisión se apoyó además en la exigencia de Marco Rubio de extraditar a Joanne Chesimard, más conocida como Assata Shakur —exintegrante del Partido Pantera Negra y del Ejército Negro de Liberación, organización que luchó por la autodeterminación de los afroestadounidenses—. Shakur fue condenada por el asesinato de un policía estatal de New Jersey en 1973 y figura en la lista de los más buscados del Buró Federal de Investigaciones (FBI).

El gobierno cubano, por su parte, rechazó la reincorporación a la lista. En declaración oficial, el Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex) afirmó que Estados Unidos «convierte una vez más la lucha contra el terrorismo internacional en un ejercicio político unilateral contra países que no se pliegan a sus intereses hegemónicos». Subrayó también que «nada ha cambiado en el ejemplar desempeño» de Cuba en materia antiterrorista, y atribuyó la decisión a la intención de la nueva administración de «imponer la narrativa de que Cuba constituye una amenaza», para así «descarrilar las relaciones bilaterales y llevar a ambos países a escenarios de confrontación».   

El comunicado del Minrex sostuvo que Washington carece de autoridad moral en este tema, señalando la «tolerancia» de EE.UU. hacia terroristas confesos anticubanos, como Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, acusados de actos violentos, y aun así «vivieron tranquilamente en Miami». Criticó también que no se ha esclarecido el «atentado terrorista contra la embajada de Cuba en Washington ocurrido en septiembre de 2023, y las solicitudes sobre 61 personas y 19 organizaciones radicadas en ese país, presuntamente vinculadas con actos violentos y terroristas contra Cuba».

Por su parte, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla comentó en la red social X, refiriéndose a Marco Rubio, que «cabría recordarle que en 2024 agencias de su país presentaron evidencias en contrario» de las acusaciones de falta de cooperación.

Fue noticia también esta semana la salida de Mauricio Claver-Carone de su cargo como enviado Especial del Departamento de Estado para América Latina. Considerado uno de los arquitectos de la línea más dura contra el gobierno cubano en años recientes, Claver-Carone abandonará su cargo en la administración Trump y regresará al sector privado tras no haber obtenido la confirmación del Senado en el plazo de tiempo reglamentado. Algunos medios de prensa aseguran que su salida se debe realmente a diferencias irreconciliables con Marco Rubio. 

Como sea, la caída del halcón fue recibida en La Habana con alivio, sin embargo, la permanencia y fuerza de figuras como Marco Rubio indican que la política hacia Cuba está lejos de suavizarse, como bien lo muestran sus más recientes medidas.  

Esto significa que se echa mano de toda medida que pueda ser disuasoria  de acercarse a la Isla, como el regreso a la «lista de países que no cooperan plenamente con los esfuerzos antiterroristas», lo que implica además la prohibición de la venta y exportación de artículos y servicios militares desde Estados Unidos hacia la Cuba, algo que ya era un hecho.  

Esta historia de las listas norteamericanas no es nueva. Entre 1982 y 2015, la Isla estuvo como Estado Patrocinador del Terrorismo acusada de apoyar a grupos insurgentes extranjeros, hasta que en 2015 la administración de Barack Obama la retiró de esa categoría en el marco del deshielo bilateral. La sección 40A («lista de países no cooperantes») es un mecanismo separado: requiere una certificación anual al Congreso sobre qué países no colaboran plenamente con los esfuerzos antiterroristas de EE.UU.

La Isla no figuró en esa lista durante varios años tras el deshielo de 2015, pero en mayo de 2020, bajo la presidencia de Donald Trump, Washington notificó al Congreso que Cuba «no cooperó completamente» en la lucha contra el terrorismo en 2019, y se incluyó nuevamente en la lista.

La justificación de ese entonces estuvo relacionada, entre otros factores, a la situación en Colombia: miembros de la guerrilla colombiana Ejército de Liberación Nacional (ELN) permanecieron en La Habana como delegados de paz, y Cuba rechazó el pedido de extradición de 10 líderes del ELN, alegando compromisos adquiridos en protocolos de negociación.

En mayo de 2024, Biden retiró a Cuba de la «lista de países no cooperantes», reconociendo avances en la cooperación bilateral, incluida la reanudación de intercambios de información sobre terrorismo y seguridad. Esta exclusión fue vista como un gesto para mejorar la confianza y, de hecho, fue seguida por la salida de Cuba de la lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo en enero de 2025, apenas unos días antes de que dejara la Casa Blanca. Sin embargo, fue un acercamiento efímero. Inmediatamente, Trump en su nuevo mandato volvió a incluir a Cuba en la lista de patrocinadores del terrorismo, anulando la tardía medida de su predecesor.

Ser incluido en estas listas tiene varias implicaciones. La designación de Estado Patrocinador del Terrorismo conlleva sanciones financieras severas, obstáculos a inversiones y un fuerte estigma internacional; Cuba lo sufrió durante décadas, y su reincorporación dificultó aún más las transacciones económicas, repeliendo a bancos e inversores por temor a sanciones estadounidenses. Por su parte, la etiqueta de «no cooperante», aunque no conlleva sanciones nuevas de gran alcance, sí tiene un impacto simbólico en el aislamiento de Cuba.  

Nuestra opinión es que esta certificación como país «no plenamente cooperante» en la lucha contra el terrorismo responde más a un interés político que a una evaluación rigurosa de su comportamiento real. Este tipo de medidas, lejos de fomentar la cooperación o mejorar el escenario regional de seguridad, refuerzan el uso selectivo y estratégico del terrorismo como herramienta retórica, por parte de Washington para atacar a La Habana públicamente.

En la práctica, estas decisiones limitan el margen para el diálogo, desalientan la inversión, desgastan aún más la imagen externa de Cuba y entorpecen cualquier intento de reformas o apertura dentro del país. Aunque a nivel internacional, medidas como esta han sido cuestionadas por gobiernos y organismos internacionales, el hecho de que Cuba figure en ellas genera incertidumbre, afecta el turismo e impacta en la desgastada salud de la economía nacional. 

La nueva administración republicana parece enfocada en producir titulares simbólicos que refuercen su narrativa de línea dura; ejemplo de ello son anuncios como la restricción de movimientos a diplomáticos cubanos —quienes deben solicitar autorización previa antes de interactuar con autoridades locales, instituciones académicas y centros de investigación en territorio estadounidense— cuando siempre ha funcionado así, o la propia reincorporación de Cuba a listas «negras» sin efectos diferentes a los que ya existen, pero con alto impacto en medios dirigidos a la comunidad cubanoamericana, promotores activos de esta política.

A fin de cuentas se trata de decisiones que forman parte de una estrategia comunicacional que busca mantener a la Isla como tema de la agenda política estadounidense, especialmente en Florida.  

En el caso del relevo de Claver-Carone: no representa un cambio de rumbo, sino el cambio de ficha, en un tablero que sigue dominado por intereses electorales y figuras que entienden la relación con Cuba más como una cruzada, que como un terreno para el entendimiento.

Para nadie es un secreto que la Isla necesita transformaciones profundas, pero esos procesos deben ser impulsados desde dentro y con garantías internas de participación y soberanía. Instrumentos como dichas listas, lejos de allanar el camino, aumentan la polarización y reducen los márgenes de opciones. Por ahora, este episodio solo añade leña al fuego de la confrontación y se diluyen, lamentablemente, las posibilidades de mejoras tangibles en la vida diaria de los cubanos. 

Cuba busca revitalizar la inversión extranjera entre rublos, yuanes y dólares canadienses

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rublos, yuanes y dolares canadienses
Imagen generada con Inteligencia Artificial

Varias noticias esta semana confirman que el gobierno cubano ha buscado en la inversión extranjera una salida a la crisis actual. La más llamativa ha sido la decisión de autorizar a un banco canadiense prestar servicios financieros al sector privado.

El Banco Central de Cuba (BCC), institución rectora de la política bancaria nacional, otorgó una licencia para la constitución y operación en el país de NOVABANK S.A., un banco corporativo de capital totalmente canadiense que, como novedad, prestará servicios al sector privado.

Esto se hizo objetivo mediante la Resolución 28/2025, publicada este jueves en la Gaceta Oficial Extraordinaria No. 18. El documento indica que «mediante el Acuerdo 10094, de 8 de marzo de 2025, del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, se autorizó a las compañías canadiense Groupe No­vinvest Inc y Les Fonds Génération Nova Inc, a constituir en el territorio nacional una institución bancaria, en la modalidad de banco corporativo de capital totalmente extran­jero, denominada NOVABANK S.A».

NOVABANK S.A por ahora no tiene sitio web, ni ningún otro dato público. Sin embargo, Fonds Génération Nova Inc sí cuenta con registro en el directorio nacional canadiense desde 2022, aunque también hay poca información visible. Según consta en la inscripción, sus dueños legales son los quebequenses Nancy Lussier y Mario Lussier, quienes también poseen inversiones en el renglón del transporte. Los Lussier ya tenían relación con la Isla, un artículo publicado en la plataforma Resumen Latinoamericano afirmaba en 2023 que la empresa familiar estaba coproduciendo bicicletas y motos eléctricas con entidades habaneras.

La autorización por la parte de Cuba abarca servicios a un amplio espectro de clientes, entre los que se encuentran mencionados: otros bancos, empresas mixtas y extranjeras, empresas estatales, empresas del sector no estatal con personalidad jurídica (cooperativas y mipymes), sedes diplomáticas, y organismos internacionales. Sin embargo, personas naturales, como trabajadores por cuenta propia, no podrán acceder a la entidad financiera, porque tiene carácter corporativo y solo tendrá vínculo con organizaciones con personalidad jurídica.

Entre las facultades concedidas están: abrir cuentas y captar depósitos en moneda extranjera; conceder y recibir créditos; efectuar pagos, transferencias y cobranzas nacionales e internacionales; emitir y negociar títulos‑valores; ofrecer financiamiento y gestión de riesgos; procesar cartas de crédito, avales y garantías; custodiar valores; prestar consultoría, ingeniería financiera y educación económica; realizar arrendamiento financiero, fideicomisos y administración de fondos; negociar valores e inversiones; contratar coberturas y derivados; establecer corresponsalías con entidades financieras externas; actuar como agente de seguros y procesador de pagos; habilitar soluciones de comercio electrónico y de tarjetas propias o globales; y, en general, ejecutar cualquier otra operación de banca corporativa que el BCC apruebe.

La entidad dispone de 30 días hábiles para adecuar su documentación y será inscrita de oficio en el Registro de Instituciones Financieras.

La regulación confirma una intención del gobierno cubano de abrirse al capital extranjero, incluso en sectores tan sensibles como el bancario. Además del hándicap de permitir a esta entidad hacer préstamos libremente al sector privado, llama la atención tantas concesiones a una entidad canadiense, país integrante del bloque occidental, y con fuertes lazos económicos con Estados Unidos, aunque estos últimos se han resentido luego de las políticas arancelarias de Trump.

Esta medida se trata de una acción concreta en medio de tantas promesas, planes e intenciones poco materializadas. Sin embargo, la búsqueda de alianzas con el capital internacional no ha quedado ahí. En paralelo, la diplomacia de la Isla se movió esta misma semana en Asia. Durante la IV Reunión Ministerial del Foro China‑CELAC, celebrada el 13 de mayo en Pekín, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla instó a «traducir nuestras palabras en proyectos concretos, financiamiento accesible y mecanismos ágiles de cooperación».

El ministro de exteriores agradeció las iniciativas chinas, como la Franja y la Ruta y el Plan CELAC‑China 2022‑2024, por su impacto «en los legítimos intereses y aspiraciones de las naciones del Sur».

La Franja y la Ruta hace referencia al megaproyecto lanzado por China en 2013 para «modernizar» sus antiguas rutas de la seda, y facilitar el comercio, inversión y proyección geopolítica del gigante asiático hacia el resto del mundo. Por su parte, el Plan de Cooperación Conjunta CELAC‑China 2022‑2024, adoptado en la III Reunión Ministerial del Foro China‑CELAC (diciembre 2021), fija una hoja de ruta trienal en siete áreas prioritarias —desde concertación política y conectividad digital 5G hasta infraestructura verde, salud, agricultura y cultura—, e incluye compromisos como miles de becas, laboratorios conjuntos, proyectos de energía limpia y acceso a nuevas líneas de crédito y financiamiento para los 33 países latino‑caribeños.

Igualmente, el jefe de la diplomacia cubana subrayó que la región necesita recursos blandos para infraestructura, salud y digitalización, y puso a Cuba como ejemplo de los beneficios de una asociación «basada en el respeto mutuo» frente a la guerra comercial y las sanciones de Estados Unidos.

Según agencias internacionales, el IV Foro Ministerial China-CELAC tiene en su agenda hacer balance del Plan de Cooperación Conjunta 2022-2024 y sentar las bases de una nueva hoja de ruta que guíe las relaciones hasta 2027. Temas como el cambio climático, la salud pública, la educación y la digitalización estarán en el centro del debate.

La cita se desarrolla en un momento en el que China se consolida como el segundo mayor inversor extrarregional en América Latina, por detrás de Estados Unidos, y como el principal socio comercial de varios países de la región, como Brasil, Chile y Perú.

Estas noticias significan que Cuba busca en la inversión extranjera una salida para su fuerte crisis económica en la cual el sistema bancario ha sido uno de los renglones más golpeados.

No debemos olvidar que hace unas semanas fue noticia un corralito financiero que impide a las empresas extranjeras radicadas en el territorio sacar sus divisas de los bancos cubanos. En este sentido, la existencia de sucursales bancarias internacionales en el país pudiera darle más confianza a entidades extranjeras para realizar operaciones sin el riesgo de que sus divisas queden «confiscadas» por los bancos estatales.

Igualmente representa una noticia positiva para el sector privado, el cual también tiene múltiples trabas para operar cuentas bancarias y hacer compras internacionales a través de bancos cubanos.

Un reporte publicado por la consultora privada AUGE afirma que «la medida aborda un punto crítico para los negocios en Cuba: la operatividad con divisas. El banco de capital canadiense podría introducir un nuevo esquema para transacciones en moneda extranjera, esencial para actores económicos privados, tanto dentro como fuera del país. Además, facilitaría el financiamiento de emprendimientos y aportaría mayor seguridad y transparencia en las operaciones».

Auge recuerda que «en un caso similar, en julio de 2023, el BCC autorizó al banco español Alto Cedro S.A. a operar como banco corporativo en Cuba. En aquel momento, la concesión de créditos a mipymes privadas solo se permitía de manera «excepcional». Sin embargo, la licencia de NOVABANK no incluye esta restricción, lo que podría interpretarse como un avance hacia una mayor flexibilización».

«Para evaluar el impacto real, será clave conocer las condiciones específicas que deberán cumplir mipymes, cooperativas y demás entidades autorizadas en aspectos como: Apertura de cuentas, realización de transacciones, solicitud de créditos, entre otros», sentencia.

También quedará por ver qué trabas existirán por parte de los bancos internacionales, muchas veces temerosos de realizar operaciones con entidades que mantengan vínculos con Cuba por la posibilidad de caer en el férreo esquema sancionatorio impuesto por Estados Unidos.

Y estos miedos no son infundados. Por solo poner dos ejemplos, en marzo de 2024 la empresa suiza EFG International AG aceptó pagar 3.74 millones USD tras reconocer 868 operaciones de valores por 30.4 millones vinculadas a clientes cubanos. Un año antes, en marzo de 2023, la plataforma financiera Uphold HQ Inc. fue sancionada con 72 230 USD por procesar 25 transferencias a usuarios que se autodeclararon en Cuba y mantener cuentas para ellos durante cinco años.

Por ahora, solo queda celebrar una noticia que podría traer un poco de oxígeno a la economía cubana, necesitada de una bocanada inversionista que la salve de la asfixia en la cual hoy se encuentra.

Justamente esta semana fue explicado en el programa Desde la Presidencia una breaking news dada por medios cubanos y rusos sobre la iniciativa de Moscú de apoyar a las empresas privadas rusas que deseen invertir en la Isla.

Según las «buenas nuevas» se trata un mecanismo público que subvenciona hasta 16 puntos porcentuales de los intereses bancarios, lo que abarataría los créditos corporativos del 21 % al 5 % y liberaría —de entrada— hasta 1 000 millones USD en inversiones potenciales en sectores como energía, turismo, transporte y agroindustria azucarera. 

El ministro cubano de Comercio Exterior, Oscar Pérez‑Oliva, detalló que el Kremlin «asumirá gran parte» del tipo de interés que las empresas rusas paguen al solicitar préstamos para proyectos en la Isla. Según esos cálculos, si se solicitan los 1 000 millones de dólares a crédito y el plazo fuera de un año, el erario ruso desembolsaría unos 160 millones USD para cubrir la diferencia de intereses.

Pérez‑Oliva afirmó que «nosotros no somos una carga para la Federación de Rusia, nosotros vamos a desarrollar acciones conjuntas de beneficio mutuo que sean sostenibles en el tiempo y que no incrementen los niveles de deuda que hoy tenemos con la Federación de Rusia».

Por su parte el presidente cubano Miguel Díaz Canel recalcó la necesidad de «buscar modelos de negocio empresariales de carácter integral, con esquemas revolventes que garanticen el beneficio mutuo y el retorno de la inversión». También agregó que su homólogo ruso afirmó que «lo principal en este momento es el incremento de las relaciones económico‑comerciales para que estén al nivel de las excelentes relaciones políticas que hoy disfrutamos».

Otros puntos abordados en el programa fueron la ampliación de la cooperación biofarmacéutica con las firmas rusas GEROPHARM y BIOCAD, visitadas por la delegación cubana durante su estancia en San Petersburgo; la auditoría que el operador eléctrico ROSSETI realiza al sistema nacional; el proyecto para desplegar en la capital una flota de taxis Moskvich 3 y Moskvich 3e—con puntos de recarga y capacitación técnica incluidos— que aspira a convertirse en el mayor servicio de taxis de Cuba; los nuevos subsidios logísticos anunciados por Moscú para abaratar los fletes de mercancías hacia la Isla; y los convenios con la gobernación de San Petersburgo que prevén becas académicas, así como el impulso del programa «Varadero Digital», destinado a convertir el principal polo turístico cubano en una ciudad inteligente antes de 2025

Nuestra opinión es que estas alianzas con el capital extranjero necesitan ser bien aprovechadas.

La entrada de un banco canadiense con posibilidades de ofrecer servicios a las formas de gestión no estatales, si se tratara de corporación confiable y segura, sería una excelente noticia para un sector que ha demostrado dinamismo y posibilidades de resiliencia, pero que hoy se ve coartado tanto por los pocos incentivos internos como por las restricciones financieras norteamericanas que les impiden operar sus cuentas con normalidad. Si bien la NOVABANK S.A no resolverá todos los problemas puede ser parte de la solución.

Igualmente, los anuncios que vienen desde Moscú esta vez suenan más concretos y palpables, quedará por ver cómo se materializan. Por su parte, los chinos hasta ahora parecen menos «embullados» a invertir, a pesar de que las solicitudes han sido más que reiteradas por parte del gobierno cubano.

Queda claro que un país subdesarrollado tiene muy pocas posibilidades de sobrepasar una crisis económica sino se inserta en cadenas trasnacionales de valor, sin embargo, las ventajas de estas alianzas para fortalecer la industria nacional, así como para mejorar la vida de los ciudadanos, dependerán de cómo se ajusten las políticas internas. Las empresas extranjeras pueden impulsar a las nacionales o asfixiarlas ante una competencia desventajosa. Entramos en «aguas pantanosas», por tanto, en este momento hacer la tan solicitada reforma de la economía, que le permita a los actores económicos nacionales —estatales y privados— ser competitivos, es también una cuestión de soberanía.