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La noticia es que el gobierno cubano desmintió esta semana una serie de noticias falsas que se difundieron por redes sociales y audios en WhatsApp que aseguraban el secuestro de niños con armas blancas y vehículos esperando menores en las afueras de escuelas.
Los audios fueron rápidamente circulados en grupos de padres con hijos en edad escolar.
A finales de enero hubo rumores de esta naturaleza en el municipio de Cárdenas, en Matanzas. El gobierno local los desmintió con prontitud:
«Según fuentes oficiales del Ministerio del Interior (MININT) y la Dirección de Educación en el territorio, no se ha registrado ninguna denuncia relacionada con estos hechos en las unidades policiales de Cárdenas o Varadero, ni en los 61 centros educativos de la zona. Las versiones, que mencionaban supuestos intentos en escuelas como la Primaria de Cantel o la Secundaria José Martí, carecen de sustento legal o testimonial verificable».
En esta ocasión los reportes provenían de diferentes barrios de la capital. En varios de los audios circulados se hablaba de supuestos hombres en moto que se llevaban a los niños para México con el objetivo de traficar con sus órganos.
El vocero del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Humberto López, entrevistó a dos funcionarias que negaron de tajo estos rumores, y confirmaron que se trataban de noticias falsas.
Mary Carmen Rojas Torres, Directora de Actividades Educativas Especiales del Ministerio de Educación (MINED), dijo que los rumores sobre hombres que esperan niños en las afueras de las escuelas, y otras historias que se han difundido sobre niños siendo amenazados con cuchillo no ocurrieron.
«Lo podemos afirmar porque desde el Ministerio [de Educación] se genera un sistema de información, de reporte e incidencias, de situaciones que puedan ocurrir en las más de 11 mil instituciones educativas».
«No existe ninguna evidencia de un niño esté ausente, ni denuncia de ninguna familia».
Durante la comparecencia televisiva en la Revista Buenos Días y luego difundida como reporte más breve en las otras emisiones informativas de la televisión cubana, los participantes recordaron que la distribución de noticias falsas tiene consecuencias penales.
De acuerdo con la vicefiscal provincial de La Habana, Yahimara Angulo, la legislación cubana establece sanciones para los difusores de las noticias falsas. La jurista explicó la diferencia entre el que difunde esto a sabiendas de que es falso, y las personas que sin conocimiento, y con el fin de alertar a otros lo hacen, quienes no serían sometidas a investigaciones.
«Si para la difusión de esta información falsa, se tiene como propósito crear alarma, descontento, desinformación, proceder al pánico, menoscabar la tranquilidad ciudadana, inmediatamente se integra delito, conducta penal, que está reprimida severalmente en nuestra norma penal».
La vicefiscal advirtió que más daño hacen cuando se realiza en el entorno de las redes sociales.
Hace algunos meses se produjo una investigación por la difusión de la noticia de una falla en la presa Los Asientos, en el municipio San Antonio del Sur que había sido severamente dañado por el huracán Oscar. Entones, se difundió la noticia de que una de las paredes de la presa que estaba al 100 por ciento de su capacidad, estaba a punto de caer, lo cual pondría en peligro la vida de muchas personas.
En aquel momento, el Consejo de Defensa nacional informó en Facebook que los responsables iban a ser investigados y procesados por «crear pánico en una población».
Esta noticia significa que el escenario digital cubano es altamente susceptible a alertas que crean pánico, y que persisten intenciones maliciosas de crear inestabilidad y empeorar la percepción que hay sobre el orden de cosas.
Los audios alarmistas en WhatsApp tuvieron auge en Cuba durante la pandemia de covid-19, uno de los más célebres fue el de una supuesta bióloga que tildaba como un «crimen colectivo» la demora del gobierno cubano a cerrar fronteras. Pero este no fue el único.
Aunque la desinformación es un problema mundial, y cada vez se usa más como arma política, la tardanza con la que llega la «información oficial» en muchos casos, sumado a una cultura del secretismo por parte de la prensa estatal y los organismos de gobierno termina estimulando que no pocas personas crean cualquier contenido que se hace viral, por más inverosímil que sea.
Significa además que urge crear mecanismos para verificar informaciones de esta naturaleza y fortalecer la capacidad de reacción de los medios periodísticos que hoy están en franca crisis y con una marcada desconexión con las audiencias. En español existen iniciativas como https://chequeado.com/ y https://maldita.es/ que se dedican a rastrear informaciones falsas y bulos.
En adición, la mayoría de las noticias falsas, engañosas o alarmistas tienen un grupo de elementos que, con un ojo agudo, pueden hacernos sospechar. El Observatorio sobre Extremismo Político de La Joven Cuba elaboró un grupo de recomendaciones básicas para evitar ser víctimas de este tipo de desinformaciones entre ellas se encuentran: evitar titulares sensacionalistas o de odio, revisar la fuente y conocer su política editorial, verificar siempre la información acudiendo a fuentes primarias y contrastando con diversos medios. Es recomendable, además optimizar el tiempo dedicado al consumo noticioso priorizando calidad sobre cantidad y analizar si el contenido es realmente relevante. Además, se pueden utilizar herramientas de redes sociales para limitar la exposición a publicaciones manipuladoras y, antes de reaccionar o compartir, identificar las emociones que provoca una noticia, asegurándose de contar con información suficiente para expresar opiniones de manera fundamentada y respetuosa.
Nuestra opinión es que estos rumores, que lucen como fabricados en momentos clave, se benefician de la falta de credibilidad de las fuentes oficiales, y de la falta de información.
En los dos casos hoy reseñados ha ayudado el hecho de que con relativa rapidez el gobierno reaccionó, ofreciendo una versión oficial a un rumor que no tenía evidencias. Quizás no siempre es suficiente que sean los voceros del partido en espacios habitualmente propagandísticos quiénes sean los encargados de clarificar con lo que se supone sea la verdad la existencia de un rumor que crea tanta ansiedad en las familias, considerando además que la audiencia de la televisión va en bajada, y es en las redes donde más se está informando la gente habitualmente.
Urge incluir la educación para la comunicación en los programas curriculares de todos los niveles de enseñanza. Esto debería hacerse de una forma desprejuiciada y evitando el simplismo de «los medios estatales son certeros y los independientes dicen mentiras».
Por otro lado, en Cuba todo el tiempo suceden situaciones que fertilizan al rumor malintencionado: la casi desaparición de los productos de la canasta familiar normada, o la dependencia del mercado informal para adquirir medicamentos básicos, por solo mencionar dos problemas serios que afectan a las grandes mayorías y sobre los que no se ha explicado casi nada en espacios oficiales.
La vulnerabilidad de los internautas a las noticias falsas crece debido a la situación de incertidumbre. Al observar el empeoramiento de las condiciones de vida, así como sufrir un incremento de la inseguridad en las calles, es de esperar que las familias sean más susceptibles a creer en rumores que parecen expresiones extremas de una realidad que se está viviendo ya.
En estos casos, la respuesta rápida de las autoridades encargadas de monitorear o evitar que esto suceda, con información disponible en las vías más utilizadas por la población, y un fortalecimiento del sistema de medios que reconstituya su encargo social, serían formas de mitigar rumores de niños secuestrados, que tanta angustia traen a la ya tan impactada por la crisis familia cubana.

