|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
Soy matemático. Forjé, durante los cinco años de carrera y varios más de estudio y ejercicio de la profesión, un intelecto en donde la clasificación, como herramienta, juega un papel trascendental. En la ciencia, es inexcusable el empleo de términos que no tengan una definición precisa y un uso consecuente, sin que eso excluya la posibilidad y el espacio para la polémica. Por ejemplo, se considera hipertenso a un sujeto cualquiera con cifras por encima de 140mmHg de presión sistólica o 90mmHg de presión diastólica.
El discurso político, sin embargo, parece desentenderse de esas exigencias de rigor. Si bien el uso de los términos «izquierda» y «derecha» tiene un origen histórico conocido que se remonta a la época de la Revolución Francesa y se asocia al lugar en que se ubicaban jacobinos y girondinos en relación con los representantes de la monarquía en la Asamblea Constituyente de Francia en 1789, los términos han invadido el lenguaje político y hoy todo el mundo habla de izquierdas y derechas, como sinónimos del bien y el mal y como referentes para cualquier persona, a quien no queda otra opción que ubicarse en algún punto de ese espectro, ya sea como de extrema derecha, extrema izquierda, derecha moderada, izquierda moderada o centro, pero sin opciones para otros matices dentro de esa dicotomía obligatoria. Para quienes procuran ubicarse en ese único eje clasificatorio, las personas del mismo lado en el eje poseen todas las virtudes posibles, y los del otro lado, todos los defectos.
Los elementos que se toman en cuenta para la clasificación de los sujetos (incluso aquellos que ni se clasifican ellos mismos, ni les interesa ser clasificados) en esta taxonomía dicotómica, pertenecen a distintas dimensiones, entre las que destacan la económica y la social, para no profundizar demasiado. Estas dos dimensiones ubicarían a los sujetos en un plano y no en una recta. Y bueno, ya en primer año de la carrera de Matemáticas se aprende que en un plano es imposible definir un orden. Sé que están pensando que me he puesto espeso. Voy a intentar corregir con la medicina universal: el ejemplo, y empezando despacito, a lo Luis Fonsi.
Si tenemos a un señor católico, homofóbico, que piensa que un aborto es un asesinato, tiene cuatro pistolas y dos rifles en la casa y la bandera sureña izada en el patio, es de… ¡derecha! Fácil. Si tenemos una muchacha de 19 años, bisexual, activista contra el uso de los combustibles fósiles y atea, ella es de… ¡izquierda!
Ahora tenemos a un muchacho que protesta contra Israel, estudia en Harvard con malas notas, una carrera pagada por su papá, que es un empresario de éxito, ha estado en varias protestas, se ha hecho sus selfies que ha subido a Instagram y la vez que se lo llevó la policía, su papá lo sacó en dos horas de la cárcel. ¿Izquierda o derecha?
Señora de 53 años, con hijo preso por grabar una protesta en Cuba. Dos hijos más y desempleada. Vivienda en condiciones de derrumbe inminente. ¿Izquierda o derecha?
Policía de tránsito. Maltrata a su mujer. Inflexible con las multas. Comunista y babalawo. Ve porno gay en grupos de Telegram. ¿Izquierda o derecha?
Alto dirigente provincial del PCC. Esperando el parole. ¿Izquierda o derecha?
Dueño de Mypime. Emprendedor. Desfila los Primeros de Mayo. Puso su carro a disposición de los más necesitados una vez que ocurrió un accidente grande. Selecciona secretarias por el tamaño de las tetas y la disponibilidad de tiempo libre. ¿Izquierda o derecha?
Arrebatador de cadenas. Mantiene a su mamá con Alzheimer y a su niña de 6 años porque su mujer los abandonó. No tiene idea de política. ¿Izquierda o derecha?
Ex atleta, actualmente busca en los latones de basura y está conforme con su situación. Confía en la construcción del socialismo, pero le parece horrible que los gays se casen. Piensa que cada cual puede tener sexo con quien quiera, pero que el matrimonio es sagrado. ¿Izquierda o derecha?
Dirigente de la UJC. Hizo doctorado en México y defiende el socialismo a toda costa desde allá, por Facebook. Cuando viene a Cuba a ver a su mamá, toma agua de pomo y no sale de noche. ¿Izquierda o derecha?
¿Vale la pena clasificar? ¿Tú qué eres? ¿Izquierda o derecha? Deja, no me digas.


Interesante su indagación clasificatoria, y pues si, se la digo. Yo soy YO, una ensalada de opiniones y vivencias que han moldeado mi pensamiento, como casi todos los humanos, que muy sin pensarlo, estamos moldeados por nuestras circunstancias de vida. Pero a su Izquierda-Derecha como el Blanco-Negro que asume son los extremos le sugiero que aprenda a mirar los Colores poco visibles de las cosas, el espectro de luz que acompaña la vida y LES SUGIERO a todos, Matemáticos o Tierra Planistas se deje llevar por estas dos definiciones de grandes hombres universales que además eran grandes Matemáticos para sus épocas y plantearon.
«Las matemáticas son la gimnasia del espíritu y una preparación para la filosofía» Isócrates.
«Las matemáticas puras son, en su forma, la poesía de las ideas lógicas»
Albert Einstein.
LQQD.
Livio creo que no entendio el chiste.
A riesgo de explicarlo, el autor precisament dice lo mismo que usted. No es facil ni deberiamos clasficar a las personas en izquierda o derecha, de ahi los ejemplos en el texto 😀
Magnífico.
Este tipo de questionamientos necesitan más visibilidad. Bien apuntado.
En tiempos de polarización es difícil dar una opinión sin ser automáticamente enmarcado y procesado con una etiqueta. La polarizacion del debate en Cuba lleva 63 años y es transversal a la estructura política-económica-social. Para mayor desgracia, se ajusta a la ley del «mínimo esfuerzo» tan popular en la isla. ¿A quién realmente beneficia el «todo o nada»? Si pudiera usar la etiqueta «bandos», yo diría que a los dos, los dos antagónicos. A la «gente de a pie» — todo el espectro entre la máxima y mínima unidad binaria– simplemente le ha tocado (o ha optado) por acomodarse las estrellas o los guisazos a conveniencia, por supervivencia o su combinación.
Me parece un análisis y ejemplos muy simplistas para discernir entre ideología de izquierda o derecha. Existen aspectos de mucho más calado como la forma de distribución de las riquezas, desde el contexto de una mypyme hasta el de país, para clasificar posicionamientos o medidas de uno u otro lado.
Por otra parte, aunque soy de izquierda, tengo amistad con excelentes personas de derecha, que abrazan la justicia social, pero creemos en formas diferentes de llegar a ella.
Muy interesante… buena reflexión, también en el caso cubano la definición de patriota pasa por lo mismo.
Más claro ni el agua de manantial. Esa discusión abunda a toda hora y minuto en esta parte, incluso se cuela hasta en el ámbito familiar cuando saltan las dicusiones políticas. Sea el tema de Cuba, el de Ucrania y todo lo relacionado con ese conflicto, comenzando con el golpe del Maidan hasta la situación actual. Implica el conflicto de Gaza, las elecciones norteamericanas y los temas económicos y sociales que afectan a esta sociedad y al mundo. Es inconcebible para la mentalidad de los que nacimos en los albores del 60 observar, por ejemplo, a un partido que se define socialista, como es el PSOE, dar luz verde a todo lo concerniente a los requerimientos de una organización imperialista como es la OTAN apoyando a un régimen despótico, nacionalista a ultranza, corrupto como el ucraniano. El silencio de los que se definen de izquierda ante ciertas posturas neofacistas pronunciadas en el seno de la dirigencia occidental europea donde el Estado de Derecho cada vez se pierde en favor de los grandes intereses o simplemente aquellos que se agrupan en partidos Verdes, antes caracterizados como pacifistas y ecologistas, apurando lanzar bombas atómicas contra Rusia. Ocurre incluso con promotores medioambientalistas (y hay varios documentales muy interesantes en youtube donde los proclamados defensores del planeta aplauden proyectos que estan liquiedando la naturaleza de sus países). Ocurre con el tema de Julian Assange y el silenciamiento sobre periodistas encarcelados por informar como es el caso del español Pablo Gonzales Yabre, que lleva más de dos años preso en Polonia sin juicio, sin acusación formal, en aislamiento y sin apenas contacto con su familia. Por situarte al lado de una de estas razones, o por decir que resulta contradictorio y criminal mantener la inclusion de Cuba en una lista de patrocinadores del terrorismo y otra por persecución religiosa, además de ser una actitud hipócrita, eres candidato a ser incluido en este tipo de claisifcaciones. Me consta. Gracias por este artículo necesario que compartiré con mis allegados.
Miguel Saludes
Le voy a responder más o menos en su lenguaje y forma, soy también graduada de matemáticas, y cuando empecé a trabajar tuve que aprender a desarrollar software, entonces encontré mi verdadera vocación, siempre he dicho tenía que haber estudiado Cibernética Matemática y no sólo Matemáticas, pues así me pasó con socialismo y capitalismo, comencé defendiendo y creyendo en el socialismo (izquierda), después de largos años viviendo el proceso me convertí en ferviente defensora del capitalismo y la propiedad privada (derecha), y sabe qué he descubierto?, que mis ideas, anhelos y convicciones, son liberales, así que ahora para no perder mi mente a los 64 años casi, por temor a la demencia, leo un libro de Python y grito VIVA LA LIBERTAD CARAJO, por cierto, tan relativo en todo que, en USA, el azul simboliza a la izquierda y rojo a la derecha, MAGA y Donald Trump.
Caramba Jorge, ojalá un día podamos sentarnos a conversar del asunto. Es un tema importante, y llevas mucha razón en lo de la creciente intrascendencia de estas distinciones en las actuales circunstancias del mundo. Sin embargo, no creo que esto se deba principalmente, aunque juega un rol, al uso que le dan las más disímiles formaciones políticas para etiquetar su agenda. Sino más bien a que a veces determinados grupos o personas identificados con uno de los términos tienden a excluir a otros que se identifican con el mismo término. Esto ha afectado particularmente a la izquierda, con la que me identifico, y ha creado un serio enredo de sectarismos y discriminaciones. Por diversas razones, incluyendo la influencia del proceso soviético, la izquierda ha tendido a ser históricamente más doctrinaria, lo cual ha creado un trágico legado. Grandes pensadores de este espectro político se han pedido la cabeza en más de una ocasión, es algo tristemente común en la historia de los movimientos de izquierda, pero testamento de su carácter heterogéneo. Por ejemplo, más allá del mutuo respeto que se tenían, Rosa Luxemburgo, campeona del socialismo democrático, tuvo serios e insalvables encontronazos con Lenin. Durante la gestación de la URSS, múltiples líderes de izquierdas se acusaban mutuamente de anti-marxistas y cuando se podía, se enviaban al GULAG o peor. De vez en cuando he escuchado decir que si a Carlos Marx le hubiera tocado vivir en la Unión Soviética, hubiera terminado en el GULAG, lo cual es muy probable. Ninguna de las Internacionales comunistas (o sus derivaciones trotskistas) se derrumbó como resultado del fuego enemigo, sino a causa de desavenencias internas.
Lo anterior ha sucedido en la derecha también, pero tiende a ocurrir más en los extremos (como el fascismo, que en mi opinión representa la extrema derecha). Los banqueros trabajan muy bien por sus intereses, e incluso los fascistas, han conseguido un excelente trabajo conjunto a nivel internacional. Sólo los que abogamos por el socialismo no conseguimos ponernos de acuerdo, aún cuando las circunstancias lo piden a gritos. El sectarismo y la soberbia han sido veneno para la izquierda. En Cuba, mucho de lo que algunos catalogan como izquierda crítica ha sido rechazado por el poder oficial, incluso cuando ambos grupos mantienen simultáneamente vínculos con la misma izquierda internacional. Y, a partir de aquí se generan todo tipo de traumas e introspecciones. Muchos cubanos han tenido que salir de Cuba para volver a reconectar con sus sensibilidades de izquierda, este es mi caso al menos. Otros se han identificado honestamente con valores asociados a la derecha y los defienden desde la convicción y con inteligencia; siempre un placer debatir con estos compatriotas. Otros han internalizado y asociado el concepto de izquierda con lo que ocurre en Cuba solamente y han desarrollado verdadera aversión al término, por tanto tienden a enaltecer todo lo que se opone a lo que este representa, con mucha frecuencia más allá del sentido común. Otro grupo de cubanos ha ejecitado la razón y se da cuenta, por ejemplo, de que no es malo garantizar salud y educación a todos, y que esto no tiene que entrar en contradicción con tener, o querer ganar dinero y vivir bien: no son necesariamente incompatibles. Y en este sentido, apoyados en los matices que se pueden observar en numeros ejemplos, como los que mencionas, han asumido que, en realidad, la distinción izquierda-derecha es más espuria que sustancial.
Mi opinión es que la diferenciación es sustancial, pero siempre me cuesta explicar por qué. Entre otras cosas porque, definitivamente, existe evidencia del criterio que defiendes, de modo que el asunto está lejos de estar claramente resuelto. Se trata de un ditirambo que tiene bien ocupados a muchos especialistas en ciencias políticas, particularmente en occidente, la entidad geopolítica de dónde esta diferenciación proviene. Y es natural que el debate continúe, después de todo se trata de una terminología relativamente joven. Su práctica, más allá de Francia (en dónde transitó por diversas etapas después de la revolución de finales del siglo XVIII), comienza bien entrada la primera mitad siglo XX. Por otro lado, es una terminología condenada a variar dada la naturaleza dinámina de los procesos socio-políticos y económicos. Por ejemplo, cuando el liberalismo clásico irrumpió en escena se le vió como una fuerza progresista (criterio que tiende a asociarse con la izquierda), lo cual definitivamente fue. Sin embargo, hoy día, en casi todas las naciones se le asocia con la derecha. Asimismo, está el tema de como esta naturaleza dinámica se expresa concretamente en cada nación, lo cual depende de su historia, cultura política y peculiaridades sociales. Por ejemplo, la izquierda occidental ve al nacionalismo con mucho recelo, y tiene motivos para ello. Sin embargo, el nacionalismo que dio lugar a los estados modernos en Europa (las revoluciones de 1848 siendo un caso emblemático), está asociado a muchos pensadores progresistas del siglo XIX, los cuales reaccionaban al autoritarismo monárquico. Más, en los países de periferia, el nacionalismo está asociado a movimientos de liberación nacional que muchas veces abogaban por cambios catalogados cómo de izquierda (nuestro país es un buen ejemplo). Todo esto crea mucha confusión a la hora de clasificar, yo el primero; pero no por gusto existen clasificaciones como centro-derecha, centro-izquierda, y todo un cúmulo de subcategorías que tratan de atrapar los tonos grises entre el blanco y negro.
En ciencias sociales, es inevitable proceder sin ver las particularidades de cada ejemplo. Como tu bien dices, es la medicina universal. Y cuando esto se viola, como en el caso de muchos economistas y su eterna obsesión en convercer al mundo de que la economía es una ciencia natural, los resultados son desastrosos. Te lo digo de buena tinta, pues soy economista. Por otro lado, y como tu mismo dejas ver en tu primer párrafo, de este dilema no se salvan ni siquiera las ciencias naturales; tampoco las matemáticas.
De cualquier modo, creo que la sustancia detrás de la diferenciación izquierda-derecha, aunque necesariamente compleja y difusa, sigue siendo importante en términos de su efecto en el individuo. En mi opinión, cuando mucha gente se empieza a sentir mal dentro de su pellejo, esto significa que hay algo que se ha corrido a la derecha. Al principio las contradicciones son difíciles de percibir, sobre todo en la era actual, pero poco a poco el descontento se hace claro. Todo esto ocurre independientemente del signo político del sistema (el estalinismo, la revolución cultural en China, la primavera de Praga del 1968, el alzamiento en la Hungría del 1956, la UMAP en la Cuba de los 1960s y la tarea ordenamiento de los 2020s, etc). En realidad, todas las tendencias están presentes en todas las sociedades, ninguna es monolito, aunque el poder político esté de lado de un grupo determinado. No se debe homologar capitalismo con la derecha exclusivamente y socialismo con la izquierda exclusivamente. En el capitalismo conviven la izquierda y la derecha, aunque ciertamente los principios de funcionamiento no los impone la izquierda. Cuando se le va la mano a la derecha, la izquierda avanza y se lo recuerda. En el socialismo también conviven la izquierda y la derecha, aunque los principios de funcionamiento ciertamente no los impone la derecha. Cuando se le va la mano a la izquierda, entonces la derecha (de una forma otra) avanza y se lo recuerda.
Hay nociones y prácticas que han sobrevivido el paso del tiempo, precisamente por que contribuyen a estabilidad dentro de la diversidad. No todas pertenecen al espectro de la izquierda, pues esta no siempre tiene la razón, pero muchas de ellas sí. Mi punto no es que la cosa es perfecta, sino que el proyecto histórico de izquierda basado en la justicia social como punto de partida, si no se le toma dogmáticamente, es el destinado a construir sociedades más estables y equitativas. La derecha ha conseguido esos objetivos cuando ha entendido esto y lo ha empleado para sus fines (las Alemanias de Bismarck y Adenauer, la Francia de de Gaulle o la Finlandia de Kekkonen, por ejemplo). De hecho, creo que, en las últimas seis décadas, las derechas han sido mucho más eficaces en asimilar las virtudes de sus adversarios ideológicos. A casi ningun grupo, o miembro, de derechas se le ocurre cuestionar frontalmente avances sociales innegables, de modo que se han reinventado, incorporando estos avances en sus proyectos políticos. De ese modo, te encuentras hoy dia miembros de minorías explotadas representando ideas horripilantes. Un buen ejemplo es Alice Weidel, una de las líderes más visibles del partido AFD, un partido alemán de extrema derecha. No sólo es mujer, sino que es lesbiana, y su pareja es una mujer asiática.
Los nuevos representantes de la derecha son en su mayoría hijos de la generación de los 1960s, caracterizada por los cambios progresistas en lo social, lo político y lo económico que trajo consigo esta época. Critican lo que ellos consideran los excesos y errores de esta generación, pero han asimilado de forma orgánica los valores de la modernidad y se identifican perfectamente con los tópicos de la era actual. Por lo general no tienen problema con la diversidad de género, o de filiación sexual, o con parejas raciales mixtas, incluso muchos de ellos están casados con gentes de otros países (Niall Ferguson es otro buen ejemplo). Muchos están a favor de la legalización de drogas blandas (un asunto considerado progresista en muchas partes del mundo y algo por lo que yo también abogo), e incluso tienen amigos extranjeros a los cuales aprecian genuinamente. Y si se topan en una fiesta o en una disco contigo, probablemente sean excelentes colegas de juerga. Sin embargo, cuando exploras su comportamiento con más detenimiento, encuentras que reproducen una visión del mundo retrógrada, agresiva, intolerante, poco compasiva, y profundamente clasista. Si eres extranjero, pero perteneces a la clase pobre, entonces te tratan como un paria, y si perteneces a la clase materialmente exitosa, entonces te conminan a comportarte como ellos (mirar caso de Hirsi Ali, ex-esposa de Ferguson). Esa forma de sociedad, de más está decir, acabará destruyendo todos los logros de la posguerra en Europa, sobre todo en términos de integración racial y étnica, pero también en términos de justicia social, de igualdad y de solidaridad. Dentro de todo este contexto, las fuerzas de izquierda han decidido alejarse de su etos universalista y han asimilado lo peor de la derecha. Ahí están los ejemplos de Tony Blair y Bill Clinton, y más recientemente lo que se le denomina «identity politics» y «woke culture». Todo esto se observa mejor en un entorno democrático (algo imprescindible en Cuba), dónde los matices de cada punto de vista se pueden discutir y exponer sin temor a represalias. Y cuando, como en el momento actual, esta cultura democrática se ve amenazada, entonces verás un regreso a los extremos, dónde vuelve a quedar claro de que pata cojea cada cual.
La evidencia histórica muestra que el periodo entre la segunda guerra mundial y la actualidad es el periodo más largo de paz que ha disfrutado el capitalismo occidental en su historia. Fuera de esto fue siempre inestable, dentro y entre los países. El surgimiento del socialismo occidental en el siglo XIX y su posterior auge fueron el contrapeso a esta inestabilidad. La causa fundamental de la relativa estabilidad despues de la segunda guerra mundial fue el establecimiento del estado de bienestar en todo el occidente desarrollado. Gran parte de esto encuentra su causa en el auge de las fuerzas de izquierda dentro de los países industrializados y en el hecho de que a los representantes del sistema capitalista les hacía falta demostrar que también podían competir con el sistema socialista, entonces un competidor serio, en términos de progreso social. Fuera de este período el sistema capitalista, capitaneado por la derecha, ha sido inestable y conflictivo, incluso en los países que hoy se llaman civilizados. Los impactos del neoliberalismo en el mundo de hoy vuelven a recordar estos asuntos.
Si bien el blanco y negro no caben en los análisis socioeconómicos, opino que no podemos ignorar las consecuencias que diferentes posiciones del espectro político tienen en la gente y en la sociedad. Cuando yo hablo de la izquierda me gustaría especificar que me refiero a proyectos concretos de justicia social (el tipo de cosas que las derechas, en principio, nunca han comenzado), no trato de identificarla con un sistema político determinado, pues esto, como tú bien ejemplificas, puede ser muy escurridizo. Yo pienso que el socialismo en un entorno democrático puede ser una buena solución, pero también creo que es algo que se construye permanentemente. No se debe decir «esto es izquierda y no se puede cambiar» o » esto es socialismo y no se puede cambiar», pues esto sería la negación del espíritu dialéctico que estas nociones dicen representar (creo que esto nos ocurre en Cuba, con las consecuencias que conocemos). Hay cosas que yo considero socialistas que a lo mejor en el futuro no son consideradas así o viceversa. Sin embargo, más allá de las denominaciones (las cuales cambian y pueden ser objeto de todo tipo de manipulación y tergiversación), creo que no nos podemos costear el lujo de creer que dichas denominaciones representan contenidos equivalentes, pues existe realmente una diferencia real en el impacto que tienen en la vida de la gente. Hasta el más sinvergüenza saca lo mejor de sí cuando se le trata con respeto, cuando se le da a entender que pertenece a la comunidad. Cuando estas cosas no están, entonces es el diablo en bicicleta. Ignoremos estas cosas a nuestra cuenta y riesgo.
4to párrafo, primera oración: «Es imposible proceder…» en lugar de «Es inevitable proceder…»
Genial! Pocas publicaciones de la Joven Cuba han generado tanto autocuestionamiento ni tantos comentarios. Ahora mismo podrías abrir la Mipyme «Clasíficate» y seria un éxito. Yo casi siempre soy de izquierda cuando estoy con gente de derecha y viceversa. O eso piensan ellos.
Pronto votaremos en Europa para elegir a nuestros representantes en el Parlamento Europeo.
Estas preguntas de Jorge Bacalao y los comentarios, incluido el larguísimo de Andrés, deberían hacernos reflexionar antes de dirigirnos al colegio electoral…
Saludos, quisiera conectarme con Andres, el señor que redactó una larga opinión. Soy Nicolás Rodríguez Herrera, vivo en Cárdenas, Cuba. Mi teléfono 52842992. Quisiera leer más sus escritos. ¿Cómo puedo acceder a sus publicaciones?, me resultó interesante y digna de estudiar. Un placer.