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A las nueve de la noche estaba yo en un rincón de la azotea tratando de darle candela a unos pedacitos de madera para hacer café, acompañado de mi perra, que se acostó por ahí cerca con el rabo entre las patas. Y así mismo estaba yo, la verdad: resignado a las noches de calor y a la pérdida constante de decoro, tratando de no susurrar quejitas estériles ni de ceder a la tentación de sonar calderos porque, total, no conduce a nada. Mientras accionaba una y otra vez la fosforera, tarareaba «eres leña verde que no enciende, tra lalá tri tri tri triií, árbol que no echa raíz…» Y cuando mi rostro demacrado se reflejó en la superficie pulida de la cafetera: «Vives sin pensar en tu mañana. Se te escapan las semanas, tra lalá tri tri tri triií». Y después, mirando la noche sobre la ciudad: «Yo, que te di mi amor entero, hoy sufro y me desespero por no verte compartir… Y te quiero, y te quiero tal como eres, tra lalá la la la lara, tra lalá tri tri tri triií… Nada, a ti no te importo nada, compañera si lo eres, te lo guardas para tiiií…»
El vecino, que había subido para revisar cuánta agua le quedaba a su tanque, me dijo: «Compadre, coge aquí, prende con esto», y me regaló un cuaderno de trabajo de Historia de Cuba, tan reseco y crujiente que parecía dispuesto a quemarse como Bayamo, por una causa justa. Le agradecí y de inmediato pensé, un poco dolido, que a cambio tendría que brindarle café cuando colara, aunque este sería el que me mantendría despierto para trabajar toda la noche, si es que respetaban la programación de los apagones. Pero no se puede ser tacaño, asere. Regalar una tacita de café El Morro no te hace más pobre.

En fin, arranqué la última hoja, la número 51 del cuaderno de actividades, pero antes de estrujarla y meterle candela leí, porque no puedo dejar de leer cualquier cosa que cae en mis manos, el siguiente enunciado, instrucción o como quieran llamarlo:
Epígrafe 6.7
7. Has terminado el estudio de la historia de Cuba correspondiente a sexto grado y estás en condiciones de escribir un texto acerca de la siguiente idea: Me siento orgulloso de ser cubano.
Ahí perdí toda la poca tranquilidad y autocontrol que he cultivado para las noches abusivas como esta. Leí otra vez. Terminé sonriendo y casi llorando, loquito yo. ¿Qué tal si todos los mayores de 12 años nacidos en esa isla, residamos aquí o no, escribiéramos un texto acerca de la idea Me siento orgulloso de ser cubano? Supongamos que nos limitaremos a los mismos 22 renglones que les dieron a los alumnos de sexto grado para redactar su respuesta.
«Machete en mano, Antonio quita la tierra acumulada durante años entre el borde del pavimento y la tapa redonda de la alcantarilla. Luego utiliza una barra de acero como palanca y le mete mucha fuerza bruta. Cuando la tapa al fin salta de su lugar, se produce un ruido de metales como si una moneda de un metro de diámetro cayera del cielo. Nerviosos, Antonio y su mujer miran adentro. Sí, está inundada. Al menos sirve para descargar el baño y dar una buena limpieza, dice ella. Ambos sonríen, orgullosos de su ingenio».

Al Alumno:
(…) recibes este cuaderno de actividades (C/A) que te permitirá continuar consolidando lo aprendido y profundizando en el conocimiento de nuestra historia patria y de tu localidad (…); de esta forma entenderás mejor quiénes somos y hacia dónde vamos (…).
En él encontrarás fragmentos de documentos históricos que te ayudarán a comprender mejor la actuación de los héroes y mártires de nuestra patria (…).
Este cuaderno de actividades te traerá muchas alegrías. ¡Cuídalo!
LOS AUTORES

La fosforera por fin prendió la hoja amarillenta, que le dio candela al palo, que no quería calentar la cafetera, que no quería colar el café para que yo pudiera trabajar toda la noche. Antes había ya leído en el reverso de la hoja achicharrada Algunas de las fechas más sobresalientes de la historia de Cuba que estudiarás en sexto grado. Estaban la Protesta de los Trece, el asesinato de Mella, la caída del gobierno de Machado y la de Paquito González Cueto. También la muerte de Rubén Martínez Villena, el asesinato de Antonio Guiteras, de Jesús Menéndez, de Aracelio Iglesias… Los autores incluían el proceso de aprobación y establecimiento de la constitución de 1940, el «fallecimiento» de Eduardo Chibás, el golpe de Estado por Fulgencio Batista y el asalto a los cuarteles Moncada y Carlos M. de Céspedes.
Minutos más tarde, decidido y solidario, metí por la ventana abierta de mi vecino Ernesto la mano con la taza humeante. Él me dijo que ni loco, que no quería despabilarse, que si ponían la corriente dormiría con el ventilador a toda mecha a ver si lograba descansar algo, que gracias de todos modos por brindarle café. Pero las horas pasaron y nada de electricidad. Angustiaba tanto silencio. Alguien voló sobre el nido del cuco, sobre el barrio. Es decir, se escabulló un ladrón silencioso, al acecho del próximo entretenido a quien arrebataría el teléfono móvil con saña y total violencia, de ser necesario. Con muchísima menos probabilidad, pasó aquel que pintaría «Abajo Alguien» o «Abajo Algo» en el muro de una bodega. Después, con toda certeza, pasó una lechuza. No se vio, pero su cri-cri es inconfundible. Firme, rapaz y valiente, iba a cazar totíes en el parque. Los del reino animal tienen la comida fácil.

«Yamila, la mujer de Antonio, camina así. Va en busca de su hijo para que ayude en las tareas de la casa. Rodea el par de basureros donde, por las noches, los ratones guarachean y se botan pa´ la calle, pa´ que to el mundo los vea. (Una pila ´e ratas flacas de cloaca…) Llega al manantial, pasa la vista entre los que se refrescan o se divierten, entre los que han armado la fiesta y el relax fuera de sus cuartuchos calurosos y malolientes, pues desde hace 50, 70, 90 días ha colapsado el suministro de agua. Buscando con la vista a su hijo, Yamila ve a los que comparten el jabón en su baño del día, y no puede dejar de seguir esa mano específica que restriega la cara y que después conduce la espuma hacia las partes íntimas. Bajanda. Bajanda andanda. Andan acabandan, se dice Yamila y se aleja sin reír y sin llorar, sin sentir orgullo ni rabia, y sin preguntarse por qué le ha invadido la cabeza tal reparterismo primigenio y no la vergüenza, la ira, el deseo de rebelarse contra las brutales condiciones en las que vive su gente en esta tercera década del siglo 21».

Epígrafe 2.5
6. Investiga en tu localidad, municipio o provincia, cómo el pueblo manifestó su repudio a los males que por esos años lo agobiaban (pág. 18 C/A. Sobre el periodo de 1902 a 1935).
Me acosté en el sofá para esperar con la espalda en reposo, pero no encendí la linterna. Totalmente a oscuras se piensa mejor, sin distracciones. El cuaderno de actividades es una joyita. Además de contar sucesos pasados, es Historia en sí mismo. Fue impreso en 1994, aunque no especifican en qué año el colectivo de autores pensó y redactó su contenido. De cualquier modo, ese compendio desactualizado, parcializado, falta de matices y superficial, incluso teniendo en cuenta que fue pensado para niños, contiene una parte de los anales de la educación cubana y es, por supuesto, el reflejo de la ideología que terminó por imponerse. No busca estimular la empatía, ni la investigación seria, ni la creatividad, ni el amor a la patria, sino reproducir un dogma donde los malos son exclusivamente malos, y los héroes y mártires, intachables.
Para «valorar la actitud» de estos últimos y obtener buena calificación, basta con que el alumno reproduzca tres o cuatro adjetivos imprescindibles que no se olvidan fácil: valiente, decidido, honrado, «compañerista», y agregar que proviene de una familia humilde, dado el caso. La cosa va de reproducir fechas y datos. De memorizar. No se trata de que el alumno piense por sí mismo, pues podría llegar a conclusiones peligrosas. ¿Cuán diferentes o similares son las condiciones actuales y las que condujeron a cada una de las rebeliones de nuestra historia? ¿Qué haría cualquiera de esos héroes o mártires que se mencionan en el cuaderno, de vivir en la época presente?

«El dominó está cerra´o. Nadie se pega con la gorda, nadie mete un forro cómico, nadie tira un chisme interesante. Los negocios están en picada, el salario estatal es una burla y con los nuevos precios de internet ya no hay ni para enajenarse viendo chistes en YouTube. Sin embargo, los muchachones necesitan sentir que la sangre les corre por las venas, que pueden decidir algo por sí solos y que no son simplemente corchos arrastrados por las corrientes de la política y la economía nacional, más oscuras y contaminadas que el río que corre a unos metros. Entonces el más líder dice: ¡Vamo´ pa´ la otra cuadra a tirarnos unos golpes!, y el resto lo sigue como si hubieran encontrado la solución a todos sus males».
Epígrafe 6.7
Busca en el diccionario el significado de Democracia. Argumenta por qué somos uno de los países más democráticos del mundo (pp. 48 y 49 C/A.).
El vecino estará abanicándose sobre la sábana sudada. Se llama Ernesto, pero ni su nombre ni sus pensamientos quedarán registrados en un libro o en un cuaderno de actividades. La Historia, con mayúsculas, solo guarda los nombres de los que sobresalen, y preferiblemente mueren, defendiendo una causa, determinadas convicciones. Para la gente común quedan los sustantivos comunes: pueblo, campesinos, estudiantes, trabajadores…

Somos más que eso, por supuesto. Somos personas reales que aspiramos a estar cerca de nuestras familias, a trabajar en paz y vivir decorosamente, satisfacer ciertas necesidades materiales y espirituales. Pero cuando el ambiente se torna demasiado hostil y, lejos de favorecer, retrasa o paraliza el progreso normal, el crecimiento esperable, entonces los seres anónimos encuentran el modo de organizarse, dejan de actuar espontánea y aisladamente, y en una gesta de muchos, que sí recogerá la Historia, crearán un nuevo orden de cosas.
«Cuando Yamila llega y ve a su hijo gastando calorías como un inútil, el primer impulso es quitarse una chancleta y tirársela por la cabeza, pero después piensa que es mejor verlo boxear que intoxicado por el alcohol, zombi por el kímico o metido en una cárcel. Además, está tirando piñazos pa´lante a puro instinto, sin cansarse, aguantando (firme, decidido y valiente) los golpes del otro… como mismo sucede en la vida. ¡Cierra la guardia y espera tu momento, espera! Por el momento el muchachón no se rinde, y es lo importante. Estoy muy orgullosa de ti, le dice Yamila cuando suena la campana. En alguna parte de esas cabezas y esos cuerpos golpeados se está formando una estrategia que les permitirás vencer».

Epígrafe 6.1
Consulta en el diccionario lo que significa Revolución y escribe dos de sus sinónimos (pág. 44 C/A. Sobre la Revolución en el poder y la construcción del socialismo).
Nunca pusieron la corriente de madrugada. Solo por entretenimiento quemé en la azotea una a una las páginas del cuaderno de actividades. Fue triste verlas convirtiéndose en cenizas en lo que el viento las esparcía sobre los techos de las otras casas, volando sin rumbo sobre la ciudad. Si alguna alegría sentí fue comprobar que las últimas décadas de la historia de Cuba no aparecían ahí, ni en los libros de texto. Todavía podemos presionar para que se escriba de un modo justo la verdad que se ha vivido, la que estamos viviendo.



Adoro mi país y por años intente pensar que podríamos cambiarlo. Y hasta en mi fantasía me creí que si trabajábamos con espero todo se arreglaría. A los 50 aun estaba estudiando con el objetivo de poder aportar mas. Pero poco a poco una crisis sucedió a otra una estupidez trato de enmendar un error estúpido y así sucesivamente. Y un dia decidi salirme no escapar como dicen todos, porque no me sentía prisionero aunque todos los que pensamos diferente nos sentimos prisioneros de sueños que nos inculcaron esos libros de historia. Me duele ver un país donde » Bloqueo» es la justificación suprema. Pero aunque es inegable que existe con el pretendemos tapar todos los errores y se convierte con el tiempo en una mentira. Aunque no creo todos los días pido a dios que aquello no reviente el dia menos pensado. Pero se que un dia lo hará por que la historia lo dice, somos gente noble y de paz pero debajo de la cama aun guardamos un machete afilado por si acaso hay necesidad de usarlo.
He leido el articulo y muy especialmente del comentario de Jesus. Realmente somos muchos que fuera política, o sea pensando que que se puede trabajar pensamos que esta cosa pudo cambiar si se hubiera permitido trabajar y generar beneficios económicos inicialmente en lo personal y lógicamente para la sociedad. Pero el sistema está diseñado para una vanguardia monárquica única y solo sustituible por lo que la vida impone por naturalidad, que necesita agradecidos que tengan sus cabezas a la altura de tobillos, agradecidos por el buchito de cositas que apenan hacen llegar a un pueblo que ha perdido la idea de trabajar, ni siquiera de soñar. Mientras, el bloqueo es la forma mas desaseada de burlarse del raciocinio del cubano, muy necesario aunque poco edificante pues esa burguesía «revolucionaria» que controla todos los poderes conocidos. Inmovibles en su pedestal, inservibles, no útiles ni siquiera museables.