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La noticia es que la empresa Cupet y Cimex S.A han anunciado la decisión de no vender gasolina especial en moneda nacional y solamente comercializarla en USD, a través del pago de tarjetas internacionales o la tarjeta clásica, que se adquiere en Casas de Cambio como tarjeta de débito en la que se ingresa efectivo en moneda libremente convertible como dólares o euros.
El anuncio se produce en un contexto de largas filas para adquirir combustible, y de un incremento de los carros modernos que requieren esa gasolina, porque la regular disponible no tiene la calidad requerida para mantener los carros modernos sin ayuda de mecánicos. El precio del litro de gasolina es de 1.30 USD, lo cual significa que llenar un tanque de 60 litros cuesta 78 USD.
Irenaldo Pérez Cardoso, director adjunto de la Unión Cuba-Petróleo (Cupet) y Ernesto Martínez Hernández, vicepresidente primero de la corporación Cimex, fueron entrevistados en la televisión nacional, y afirman que la razón por la que solo se comercializará en USD es por el déficit de este tipo de combustible.
En el reporte, los funcionarios prefirieron referirse al tema en positivo y no en negativo: se ha decidido garantizar la red de servicentros en USD y «vamos a empezar a consumir gasolina especial por [en lugar de] este tipo de gasolina».
«Cupet hoy tiene todas las condiciones para ofrecer gasolina regular y motor», y será la única que se expenda en moneda nacional.
Ya más de una vez el gobierno había advertido que vender la gasolina en moneda nacional no era sostenible porque es considerada subsidiada si se vende en esa moneda, a pesar, incluso, de que el precio aumentó, lo cual confirma la depreciación del peso cubano.
En un comunicado de la empresa Cupet se afirma que «el sector privado no se afecta con estas medidas, pues su tarjeta accede a todo tipo de combustibles».
La comunicación oficial ha reiterado que la situación se produce por la poca cantidad disponible de gasolina especial en la refinería de Cienfuegos, y la complejidad logística que implica mover ese combustible por todo el país.
Según el ministro de economía y planificación, Joaquín Alonso Vázquez, la medida es «excepcional y temporal», y ya hubo una coordinación previa con todos los gobiernos provinciales.
De acuerdo a los reportes de televisión y a los funcionarios entrevistados, la razón principal es la persecución a buques tanqueros debido a las sanciones, que alcanza niveles sin precedentes, afirman sin dar más detalles.
Informaron además que se distribuirán 900 toneladas de gasolina regular y motor, pero no especificó si esa cantidad asegurará una distribución estable o si acaso satisfará la demanda, disminuyendo así las largas filas o los sistemas de turnos por Telegram, otra vía utilizada para evitar la aglomeración y la eterna espera.
El funcionario de Cupet se refirió a una causa concreta: la importación de dicho producto es «un verdadero problema a raíz de la entrada del presidente norteamericano Donald Trump».
La medida, que además fue filtrada a redes sociales unas horas antes de su anuncio, ha recibido múltiples críticas. La principal va encaminada a que restringe la gasolina especial a un grupo muy pequeño de personas que manejan divisas, y por el hecho de que no se vende haciendo uso de las tarjetas MLC, que ya existen muchas, y supuestamente están respaldadas en monda fuerte.
Por otro lado, ha sido noticia que arribó al país un buque ruso cargado con 750 mil barriles de petróleo, una carga estimada en 5 millones de dólares, cantidad que parece ser el crédito anunciado en noviembre por el gobierno ruso, que otorgaba Vladimir Putin a Cuba.
Esta noticia significa que el gobierno ha comenzado la comercialización en dólares y muchos especulan que este es el comienzo de un camino inequívoco hacia la dolarización, lo cual fue anunciado por el primer ministro, Manuel Marrero Cruz. Pese a la aclaración del ministro de la «temporalidad» de la medida» múltiples internautas cuestionaron que otras medidas «temporales» se han eternizado durante bastante tiempo.
Esta restricción se produce en el mismo momento en que se ha liberado la venta de automóviles nuevos que se pueden adquirir en el país; la gran mayoría requieren gasolina especial.
Significa además que el gobierno no puede sostener la distribución de bienes esenciales en la moneda nacional, en la cual paga salarios.
Este anuncio podría tener un efecto en el aumento del precio del dólar en la tasa informal, y también podría incrementar los precios del transporte privado no agenciado como taxis de aplicaciones y de grupos en WhatsApp. Tampoco se debería descartar un aumento de los precios de los taxis ruteros, pues, aunque con su tarjeta de combustible pueden acceder a este tipo de gasolina, por lo general lo expendido no es suficiente para sostener un flujo alto de viajes y los taxistas deben recurrir al mercado informal que se ajustará ahora sobre la base de los precios en dólares.
Nuestra opinión que es la venta en USD de la gasolina de mejor calidad restringe el acceso a unos pocos, y profundiza las inequidades. Por ejemplo, los médicos que tuvieron la oportunidad de comprar carros modernos ¿se supone que tengan que comprar la gasolina que lleva su automóvil en dólares o exponerse a utilizar una de menor calidad que terminará dañando el vehículo?
El proceso de dolarización en Cuba ha avanzado de manera caótica y sin transparencia. Se pasó de decir que no había tal dolarización y que las tiendas en MLC serían unas pocas y con productos de alta gama, a reconocer una «dolarización parcial» mientras se crean otros mecanismos de pago que no son homologables con el MLC, como el de la Tarjeta Clásica. Esto aumenta aún más el descontento social y la desconfianza, tanto de las personas con cierto poder adquisitivo que pudieran poner sus dólares en los bancos si estos dieran garantías creíbles, como de quienes padecen los principales efectos de la crisis y que probablemente ahora tengan un transporte más caro o escaso.
Si bien es cierto que el gobierno no tiene condiciones para seguir subsidiando la gasolina, es importante hablarle con claridad a los ciudadanos, explicar los plazos y las decisiones que los afectan de manera directa. Pero una explicación no es una mera descripción de la decisión ya tomada, debería tratarse de un análisis a fondo de las causas y posibles consecuencias de esta. También es necesario impulsar un diálogo y debate sobre qué otras medidas se pudieran tomar para sortear los efectos de este proceso de dolarización que ha dejado y sigue dejando a muchísimos trabajadores en la total desprotección.
Mientras la escasez y la incertidumbre se prolongan, la toma de decisiones sin participación ciudadana solo contribuirá a la frustración y el descontento social. La necesidad de un modelo económico y político más inclusivo y sostenible, no es solo una demanda de quienes se ven directamente afectados por estas decisiones, sino un requisito fundamental para cualquier intento serio de estabilización y desarrollo.

