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El gobierno de Ecuador declaró el 5 de marzo de 2026, persona non grata al embajador de Cuba en Quito, Basilio Antonio Gutiérrez García, y ordenó la expulsión de toda la misión diplomática cubana. La decisión fue comunicada por la cancillería ecuatoriana, que concedió 48 horas para que los 21 integrantes de la delegación abandonaran la embajada y el país, invocando el artículo 9 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, que permite declarar persona non grata a diplomáticos extranjeros sin necesidad de justificar la medida.
De manera simultánea, el Ejecutivo ecuatoriano también puso fin a las funciones de su embajador en La Habana, una decisión que profundiza el deterioro de las relaciones bilaterales. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (MINREX) calificó la medida de «arbitraria e injustificada» y denunció que constituye un acto «inamistoso y sin precedentes» que daña las históricas relaciones entre ambos países. La cancillería cubana señaló, además, que fue comunicado sin presentar argumentos que lo justificaran y que se trata de una acción que rompe con las prácticas diplomáticas habituales.
Este hecho marca uno de los momentos más tensos en la relación entre Cuba y Ecuador en los últimos años y abre un escenario de incertidumbre para los servicios consulares y los programas de cooperación bilateral que permanecían activos, pero sobre todo desampara a los migrantes cubanos que residen en el país andino.
Una persona a la que llamaré Roxana para proteger su identidad es cubana y vive en Quito desde hace más de 20 años. Es cercana a integrantes del cuerpo diplomático y conoce de primera mano la experiencia de quienes tuvieron que partir tras la ruptura abrupta de relaciones entre Cuba y Ecuador. Según relata, a los funcionarios se les impidió salir de la embajada incluso para resolver necesidades básicas, a pesar de que algunos tenían niños pequeños.
También cuenta que los últimos funcionarios tuvieron que llegar al aeropuerto el viernes a las ocho de la mañana, aunque su vuelo salía a las seis de la tarde, porque a las 10 de la mañana se cumplían las 48 horas que tenían para abandonar el país.
En entrevista con La Joven Cuba, advierte sobre la orfandad que significa para los cubanos la ausencia de representación consular. Se pregunta, por ejemplo, ¿qué va a pasar con los cubanos que fallecen en el Ecuador y cómo se van a realizar trámites urgentes de este tipo? Tras más de dos décadas viviendo en el país, asegura que la decisión le tomó por sorpresa.
«Yo llevo 26 años en Ecuador y jamás había visto algo así», comenta. A su juicio, durante años han llegado al país misiones de médicos, deportistas y docentes universitarios cubanos, y sostiene que los migrantes de la Isla han contribuido a la economía y a la sociedad ecuatoriana. «Nosotros hemos venido a crear, a hacer, a ayudar», concluye.
La decisión del gobierno ecuatoriano no es casual. Responde al alineamiento con la política exterior de los EE.UU., y se produceen un momento en que Donald Trump ha desplegado ataques militares contra Venezuela e Irán y ha declarado que Cuba es el siguiente país en su lista.
No es fortuito que solo un día después de la ruptura de relaciones con Cuba se le viese a Noboa junto a Trump en la Cumbre Escudo de las Américas en Miami saludando la bandera y posteriormente reunido con Kristi Noem, exsecretaria del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y actual enviada especial para el Escudo de las Américas. Paralelamente, el mandatario ecuatoriano anunció que el 13 de marzo firmará el acuerdo comercial recíproco con EE.UU., que baja notoriamente los aranceles entre ambos países.
A pesar de este escenario, en Quito se congregaron personas frente a la embajada cubana para protestar contra la medida de Noboa. El movimiento Revolución Ciudadana (RC) expresó en un comunicado que el Gobierno adoptó esa postura en sintonía con la política de la administración estadounidense de Donald Trump. La RC consideró que la decisión «no responde a los intereses ni al sentir del pueblo ecuatoriano». Artistas e intelectuales ecuatorianos también se reunieron en la Casa de las Culturas en una jornada de solidaridad con Cuba.
¿Cómo afecta a los cubanos estar sin embajada en Ecuador?
Laura vive en Quito desde hace tres años, es ciudadana ecuatoriana porque su padre vive en Ecuador desde hace mucho. Ahorró durante el 2024 para que su mamá pudiera venir a visitarla y pensaba comenzar el trámite para que ella obtuviera una visa de turista el próximo mes. El pasaporte cubano de Laura vence pronto y no puede entrar a Cuba con el pasaporte ecuatoriano. Laura no sabe cuándo verá de nuevo a su madre porque no puede ni solicitar una visa para ella, ni renovar su pasaporte en suelo ecuatoriano.
El abogado Dr. h. c. Frank Braña Fernández, especialista en derechos humanos, políticas públicas y movilidad humana es el asesor legal por excelencia de los migrantes cubanos en Ecuador. Braña advierte que las decisiones adoptadas en las últimas horas tendrán efectos directos sobre su comunidad.
Uno de los principales problemas, para él, está relacionado con la imposibilidad de legalizar documentos necesarios para numerosos trámites migratorios y civiles. «No hay un trámite a realizar que no lleve documentos del país de origen», afirma. Incluso quienes llevan años viviendo en Ecuador deben presentar certificaciones emitidas en Cuba para procesos como naturalización, solicitudes de visa o cambios de categoría migratoria.
Entre los documentos requeridos figuran certificaciones de nacimiento, antecedentes penales o constancias de estado civil. «Si va a hacer la naturalización, necesita certificación de nacimiento, aunque lleve diez años viviendo en el Ecuador. Si va a ser un proceso de visado o de cambio de categoría migratoria, va a necesitar documentos tales como antecedentes penales, en los casos que corresponda, certificaciones de nacimiento», dice. También menciona trámites civiles: «Para inscribir un matrimonio en el Ecuador hay que traer la certificación de matrimonio de Cuba. Para casarse hay que traer la fe de soltería de Cuba».
Todos esos documentos deben atravesar un sistema de validación consular, « tienen que pasar por el sistema de legalización, tanto allá como aquí, y se ha cortado esa posibilidad de legalizar», advierte, lo que a su juicio «da una afectación a la comunidad cubana en el Ecuador».
Braña subraya además que existe confusión sobre los mecanismos de validación documental. «Hay un falso concepto cuando se dice “voy a apostillar”. Los documentos no se apostillan, los documentos se legalizan porque Cuba no es signataria del Convenio de La Haya», aclara.
En ese procedimiento, el consulado cubano cumplía un papel clave. «Cuando se hace aquí va a haber un paso intermedio que obligatoriamente le corresponde al consulado de Cuba, que es el reconocimiento de firma», señala. Sin ese paso, los documentos no pueden continuar el proceso de validación en Ecuador.
El retiro de la representación consular, advierte, elimina ese mecanismo. «En el momento en que se retira el consulado se deja de prestar el servicio de legalización y el servicio de reconocimiento de firma». La consecuencia es directa: «Ni bien se puede traer un documento emitido en Cuba y ya legalizado por el Minjus para legalizarlo en el Ecuador, porque no existe el ente que reconozca firma».
El abogado también considera que la situación diplomática ha ido escalando en los últimos días. «Aunque no hay un documento oficial que diga ruptura de relaciones diplomáticas, lo que se ha hecho es una ruptura de relaciones diplomáticas», sostiene.A su juicio, el retiro del personal diplomático y la entrega del inmueble que ocupaba en Quito indica que la crisis ha escalado y que no se prevé una solución inmediata.
El diplomático y profesor cubano Carlos Alzugaray también advirtió en entrevista con LJC que la ruptura de relaciones entre Cuba y Ecuador afectará de manera directa la atención a los ciudadanos cubanos residentes en Quito y las gestiones consulares. Señaló que, en este tipo de situaciones, lo habitual es que un tercer país asuma la representación de los intereses del Estado afectado. Sin embargo, reconoció que aún no está claro qué nación podría encargarse de esa función.
Alzugaray recordó que históricamente las relaciones entre ambos países han sido cercanas, especialmente durante el gobierno de Rafael Correa, cuando existían fuertes vínculos políticos y culturales. En ese contexto, mencionó la relación histórica de Cuba con el entorno del artista ecuatoriano Oswaldo Guayasamín y su familia, así como el acercamiento tradicional de diversos actores políticos ecuatorianos con La Habana. No obstante, el diplomático consideró que el actual deterioro de las relaciones responde principalmente a cambios políticos internos en Ecuador. «En la medida en que Ecuador se mueve hacia la derecha, todo eso se va a afectar», afirmó.
Como es usual, la política de EE.UU. contra Cuba deja a los cubanos en una mayor situación de vulnerabilidad. Los migrantes somos nuevamente una carta más en el juego geopolítico de los estados. He visto a cubanos que no viven en Ecuador celebrando la decisión de Noboa como una forma de apoyo al pueblo para derrocar al régimen y llamando a otros presidentes latinoamericanos a hacer lo mismo. Cubanos que desde Miami llaman a quienes están en la Isla a salir a las calles y cuyos derechos como migrantes no han sido socavados.
Sin embajada ni consulado, miles de cubanos en Ecuador quedamos en una situación de orfandad institucional que complica desde trámites básicos, hasta situaciones humanitarias urgentes. Lejos de representar un golpe directo al gobierno cubano, la expulsión de la misión diplomática termina trasladando el costo de la disputa política a la vida cotidiana de los ciudadanos de a pie.
Cuando se habla de violencia de género hay un término que habla de cómo las mujeres son doblemente violentadas por sus maltratadores y las instituciones cuando deciden denunciar: revictimización simbólica. Los cubanos somos revictimizados de tantas formas, nos revictimiza el gobierno cubano con falta de libertades democráticas y criminalización de la protesta, nos revictimiza los EE.UU. con su cuento de salvador humanitario, que dice luchar contra un sistema autoritario privando a un pueblo entero de la capacidad de desarrollarse y vivir dignamente, y nos revictimiza parte de la oposición que entona alto y claro el mismo coro, como si de un matutino se tratase. A veces irse de Cuba no es suficiente, pues ese ciclo de violencia y orfandad política nos persigue también a los migrantes.


LA AUTORA EXPONE LAS EXPLICACIONES DE CUBA, PERO TODAVIA FALTA LA VERSION DEL GOBIERNO DE ECUADOR. YO ESPERO QUE APEGADA A SU BUEN JUICIO Y PROFESIONALIDAD, CUANDO EL GOBIERNO DE ECUADOR DE SUS RAZONES PARA LA EXPULSION DE LOS DIPLOMATICOS Y CIERRE DE LA EMBAJADA, TAMBEN USE ESTA MISMA TRIBUNA DE “LA JOVEN CUBA” PARA CONTARNOS LA OTRA CARA DE LA HISTORIA.
Hay algo que me llamo poderosamente la atencion, y es que hace un diplomatico en la azotea de la embajada quemando papeles en un horno improvisado. Si dentro de la valija diplomática se puede echar de todo, hasta armas, sin que pueda ser revisada si lleva los sellos de la embajada, por que estaban quemando documentos en la azotea?
Las valijas diplomáticas son inviolables por la Convención de Viena. Se usan para transportar todo tipo de material. Un caso notable fue el del opositor nigeriano Dikko que vivía refugiado e Londres. Esto pasó en 1983. Unos agentes nigerianos lo secuestraron y lo metieron drogado en una caja bajo protección diplomática para mandarlo por avión a Nigeria.
Dikko se despertó y comenzó a gritar. Los agentes del aeropuerto decidieron abrir la caja y liberarlo.
El gobierno británico tuvo que pedir disculpas formales al de Nigeria por haber roto la inviolabilidad de la valija diplomática.
El problema de los cubanos en Ecuador es, en realidad, una gota en el océano. En Ecuador viven del orden de 5.000-10.000 cubanos, mientras que la diáspora cubana se estima entre 2,5 y 3 millones de personas, aproximadamente una cuarta parte de la población del país. Cuba es, de hecho, uno de los países del mundo con mayor proporción de población viviendo en el extranjero. Además, esa diáspora resulta económicamente imprescindible por la enorme entrada de remesas que envía a la Isla.
Por otra parte, Cuba mantiene una legislación migratoria bastante singular que ha provocado situaciones en las que cubanos no pueden entrar en su propio país. Durante años existió la figura de los llamados “emigrados ilegales”, por ejemplo personas que habían salido del país en balsa. Es cierto que esas restricciones se suavizaron en los últimos años, pero no desaparecieron completamente.
Existe también la categoría de “personas reguladas”, sometidas a prohibiciones administrativas de entrada o salida del país. En distintos casos documentados esto ha afectado a opositores políticos, periodistas independientes o activistas, a quienes se les ha impedido regresar sin una explicación pública ni posibilidad clara de recurrir judicialmente la decisión. La figura de las llamadas “personas reguladas” se basa en la Ley de Migración cubana (Ley 1312 de 1976), modificada por el Decreto-Ley 302 de 2012, que permite restringir la salida o entrada del país por motivos amplios como “seguridad nacional” o “interés público”, aplicados mediante decisiones administrativas del Ministerio del Interior. El concepto jurídico de «interés público» es tan vago, que el MININT lo aplica discrecionalmente cuando alguien simplemente no le gusta a algún político poderoso. Esa aplicación no exige texto razonado, no es recurrible y no está sujeta a control judicial.
A ello se sumaba la pérdida de residencia tras 24 meses de permanencia en el extranjero, una norma que fue flexibilizada con la reforma migratoria de 2013, aunque la administración sigue conservando bastante discrecionalidad en la práctica. Conozco personalmente el caso de un compañero de trabajo al que ni siquiera le permitieron regresar para asistir al entierro de su madre por haber permanecido demasiado tiempo fuera del país.
Cuba es además un país peculiar en otro aspecto: un ciudadano cubano debe entrar en Cuba con pasaporte cubano, incluso si posee otra nacionalidad, y debe pagar periódicamente tasas consulares para mantener ese documento en vigor.
Conviene recordar finalmente que el artículo 13.2 de la Declaración Universal de Derechos Humanos establece que toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluido el propio, y a regresar a su país.
Gabriel, hay varias de esas «peculiaridades» que mencionas que ya no aplican. Ni la de los 24 meses, ni la de la prorroga del pasaporte. No se si esta al tanto, pero desde hace algun tiempo, el pasaporte cubano es valido por 10 años. En cuanto a la exigencia de entrar a Cuba con el pasaporte cubano lo veo bien; no es el unico pais que lo exige. Por ejemplo, Colombia tambien tiene esa norma. Lo que no veia bien es que se cobrara una tasa consular por una prorroga cada 2 años que el unico fin era claramente recaudatorio, lo cual por supuesto, encarecia injustificadamente,su costo.
Que haya un millon o cien cubanos residentes en un pais no minimiza el hecho de que el cierre de un consulado complejiza cualquier tramite para un cubano. Yo residi en un pais donde la comunidad cubana es alrededor de 1000 (un numero considerablemente menor que en Ecuador) y por muchos años ha tenido un consulado cubano. No me imagino si no hubiese uno; cualquier tramite seria una pesadilla, agravado por el hecho de que se habla otro idioma.
En el primer párrafo tienes razón, tal como yo mismo aclaré que ciertas restricciones se suavizaron.
Pero no tocaste el espinoso tema de los «regulados», donde la víctima sufre una indefensión legal total como resultado de un empleo abusivo y arbitrario de conceptos legales ambiguos como «interés público» que no deja de ser más que interés del gobierno.
Respeto a los trámites, Cuba no forma parte del Convenio de La Haya de Apostilla. Eso quiere decir que los residentes en el exterior dependen del consulado para: renovar el pasaporte, certificado de nacimiento, certificado de matrimonio, antecedentes penales y legalización de documentos. Como contraejemplo, un español residente en Ecuador pide su certificado en España, se apostilla y se usa directamente en Ecuador. No necesita consulado. Por eso el artículo tiene razón cuando dice «la ausencia de consulado sí complica mucho los trámites». Esto sucede porque muchísimos trámites tienen que pasar, a diferencia de otros países, por el consulado.
Efectivamente, Cuba no es signataria del convenio de la Haya, por ende, sucede lo que Ud menciona Hay un articulo muy bueno y excelentemente fundamentado sobre ese tema que lei aqui mismo donde se sugiere que la diplomacia cubana deberia moverse en esa direccion.
Con el tema de los regulados, definitivamente hay un alto nivel de discrecionalidad que puede (y posiblemente suceda) prestarse a arbitrariedades, especialmente contra personas consideradas «incomodas» por el gobierno. Obviamente, tambien limita el libre transito a personas en espera de un dictamen legal o que cumplan sanciones, algo que sucede internacionalmente. Y ya que lo mencionas, esta el tema de los «castigados» por 8 años que no se les permitia regresar a Cuba. Ignoro si esa norma sigue vigente, pues hace rato que no veo ninguna denuncia en los medios, pero para mi no le veia justificacion.
El castigo de ocho años sin entrar en Cuba se eliminó con la reforma migratoria de 2013. Ahora se pierde la residencia tras 24 meses fuera, pero no conlleva la prohibición de entrar en el país. La pérdida de la residencia supone la pérdida de numerosos derechos como el acceso a la libreta y distintos servicios sociales. Se puede entrar en Cuba, pero solo en estancias con duración limitada. Mantienes la nacionalidad cubana y el derecho a entrar en Cuba, pero el Estado pasa a considerarte a efectos prácticos casi como si fueses un extranjero. No conozco ningún país donde se aplique la pérdida de derecho de residencia a sus propios conciudadanos como un castigo administrativo.
Por cierto, la regla tan peculiar de que todo cubano tiene que entrar en Cuba con pasaporte cubano aunque posea otro pasaporte, tiene una consecuencia práctica importante: tiene que pasarse la vida abonando la renovación del pasaporte cubano. En cuanto tenga el pasaporte caducado, no puede entrar en Cuba.
Han pasado varios dias desde que LJC publico este articulo de la periodista Lisbeth Moya con una parte de la historia de la expulsion de los diplomaticos cubanos y cierre de la Embajada en Quito, Ecuador, sin embargo, ya el gobierno ecuatoriano dio su version del por que expulso a los diplomaticos de Cuba. Sin necesidad de decantar el apoyo de la informadora a un espectro u otro, es necesaria publicar la otra parte de la historia, porque asi se hace una noticia.