Elizabeth Legrá: «Cada cual tiene derecho a lucir como mejor le plazca»

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Transcripción del sexto episodio de La Sobremesa: «Fisiculturismo de mujeres en Cuba, con Elizabeth Legrá».

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[Música de presentación]

Mariana Camejo (MC): Hola a todos los que nos están viendo, o nos están escuchando a través de las plataformas de audio. Estamos en otro episodio de La Sobremesa, un podcast de La Joven Cuba, donde hablamos con la ligereza y el desparpajo de quien está en la sala de su casa.

Jorge Bacallao (JB): Bueno, tengo que decirte que la sala de mi casa es un poco más chiquita que esta. Aquí estamos en una buena sala. Y ahora que digo chiquito, ¡este pantalón me queda chiquito! Escogí mal el pantalón.

(MC): ¿Cómo que te queda chiquito?

(JB): Me queda chiquito porque yo he subido de peso, entonces me siento estrangulado.

(MC): Pero, ¿entonces por qué te lo pusiste Bacallao?  

(JB): Me lo puse porque este es uno de mis pantalones de los grandes momentos. Un pantalón de combate. Todo el mundo tiene uno y yo quiero que esto salga bien.

(MC): Esos que se usan todos los días…

(JB):  Exactamente.

(MC): Pero yo te he visto a ti en televisión con mejor forma.

(JB): Muchas gracias por el piropo. Sí, yo estaba más delgado, Mariana. Gracias. Sé que en el pasado estuve más delgado y en mejor forma deportiva,

(MC): Pero, ¿qué pasó?

(JB): Bueno, no sé qué pasó. En aquel momento mantenía una dieta rigurosa, un régimen que a mí no me gusta decirle dieta, pero se llama «el régimen de la canasta básica», que se explica por sí solo.

(MC): No entiendo cómo funciona.

(JB): Comerte nada más lo que viene a la canasta básica. Y eso lo combinaba con entrenamiento: yo salía a hacer una gestión. Cada vez que la gestión no salía o había una dificultad, me tiraba y hacía 20 planchas. ¡Tú sabes cómo me puse! Pero, bueno, me he descuidado…

(MC): Pero, ¿tú me estás hablando de todo esto para introducir el tema de hoy?

(JB): Por supuesto. Yo tengo mis mañas.

(MC): Que es de fitness y fisiculturismo. Vamos a empezar entonces.

(JB): ¡Arriba! No se mueva de ahí, que se pierde el principio.

[Música]

(JB): Señoras y señores, hoy tenemos a una campeona en La Sobremesa. Tenemos el gusto de tener, —valga la redundancia— a Elizabeth Legrá que es la (voy a decirlo bien) campeona de Bodybuilding Femenino de la FUFC, la Federación Unida por el Fisiculturismo Cubano. Tiene unas siglas potentes, ¿no? Elizabeth, además de campeona, es licenciada en Cultura Física, y para nosotros es un gusto poder aprender con ella hoy aquí. Bienvenida.

Elizabeth Legrá (EL): Muchas gracias. Un placer.

El culturismo es un estilo de vida

elizabeth legra campeona
Elizabeth Legrá

(MC): Déjame decirte que de este tema no sé nada, o sea, yo estoy aquí como el que está de fly. Para aprender. Entonces, necesito que empieces por explicarme qué cosa es el culturismo.

(EL): Bueno, el culturismo es un estilo de vida, porque una vez que tú decides dedicarte a ello tienes que comprometerte a todos los sacrificios, las disciplinas, a un buen entrenamiento que conlleva todo el año. O sea, no tienen diferentes etapas competitivas, pero al final es durante todo el año. Tienes que hacer un régimen de alimentación, de entrenamiento. Hacer ciertos sacrificios. Descansar. Pero, realmente vale la pena, porque no solamente vamos preparando nuestro cuerpo para proyectar un buen físico y una buena forma, sino que también nos ayuda a forjar un carácter fuerte y a tener una buena salud, por supuesto.

(JB): Elizabeth, déjame ahora puntualizar un poquitico. Quisiera que nos dijeras el culturismo como deporte, ¿en qué consiste? Y, ¿qué lo diferencia de otras manifestaciones donde también está implicada la fuerza y la estética? Quisiera que nos precisaras exactamente el modo de competencia.

(EL):  Claro. En nuestro deporte realmente lo que nos miden no es la fuerza que tengamos, sino la masa muscular que seamos capaces de crear durante el año. Hasta que nos toque competir, nos miden mucho el equilibrio, el tono muscular, la vascularización, el bajo porcentaje de grasa. Que se vea un físico estético y, en dependencia de la categoría en la que se presente cada persona piden ya cosas más específicas. Por ejemplo, en mi deporte piden gran masa muscular, bajo porcentaje de grasa, una buena simetría y vascularización.

En nuestro deporte realmente lo que nos miden no es la fuerza que tengamos, sino la masa muscular que seamos capaces de crear durante el año.

(MC): Entonces, es un deporte que cuando se va a juzgar es de apreciación. Es visual, ¿no?

(JB): Tipo clavado o gimnasia, que hay gente mirando y jueces que no todos tienen por qué pensar igual.

(MC): ¿Y las categorías son por masa?

(EL): Las categorías son por peso. Por ejemplo, en los hombres y en las mujeres es en dependencia del físico de cada cual. En la primera categoría, bikini, son muchachas más delgadas. Que tengan un tono muscular, pero no muy desarrollado. El bajo porcentaje de grasa sí se mide en todas las categorías y se le mide al cuerpo en general. Pero que sea una muchacha delgada y atlética.

(JB): En las mujeres, ¿cuántas categorías hay ahora mismo aquí?

(EL): Hay cinco categorías: Bikini, Bikini Wellness, Figura, Physique, y la mía que es la más grande, la última, Bodybuilding.

(JB): Aunque tú también obtuviste premio en Figura en algún momento.

(EL): Figura, sí. Cuando yo comencé fue por Figura en 2019, y ya después entonces subí.

(JB): Barriendo (Risas). ¿En los hombres también hay cinco?

(EL): No. Los hombres sí son más, porque como son por peso, ellos empiezan por Men´s Physique. A los hombres se les mide sobre todo el tren superior. Se les mide, por ejemplo, las pantorrillas, pero no se les mide tanto lo que son las piernas. Ya después de esa categoría empieza por peso: 60 kg, 65 kg y ahí está el Classic Physique. Está también por edades, para veteranos. Hay un límite de peso ahí que ayuda mucho por la forma del cuerpo a decidir quién está en una categoría, pero aquí llegamos hasta más de 95.

(MC): ¿Y hay topes de edades?

(EL): No. Realmente lo único que se mide es que sea mayor de 16 años, que tenga su carnet.

(JB): Bueno, ahora que hablamos de apreciación, esta es una pregunta un poco más personal. ¿Cuál consideras que es tu músculo mejor y cuál es el peor?

(EL): El mejor realmente no sé, porque para mí tengo un cuerpo bastante parejo. A lo mejor una persona que es más experimentada en este tema me puede decir: «no, Eliza, estás equivocada; está mejor este, está mejor aquel» Pero, para mi opinión personal, el músculo que más atrasado tengo son los femorales de los glúteos. Fuera de eso los demás realmente creo que están bastante parejos y se ven simétricos, que es muy importante a la hora del jurado tomar su decisión.

(JB): Esa es la opinión de Elizabeth. Ahora, si usted la ve de pie, usted dice: «bueno, si este femoral y este glúteo están atrasados, que queda para los simples mortales.

(MC): Para mí como que…(Risas).

(JB): Bueno, pero hablemos un poquito de salud. Tú hablabas del culturismo como estilo de vida, en cuanto a dedicación, motivación, cuidado del físico, de la mente. Te referías a estilo de vida saludable. Como casi cualquier deporte de alto rendimiento, cuando uno ya empieza a llevar el cuerpo a los extremos empieza a dejar de ser saludable. Yo he visto, y está documentado, que el estilo de vida de los competidores —probablemente aquí en un nuestro país no pase tanto— pero, sobre todo en otros lugares al más alto nivel, provoca daño. ¿Qué tú crees de eso? Dame tu apreciación sobre el asunto de llevar al extremo para tratar de sobresalir y el momento en que a ti te parece que deja de ser saludable.

(EL): A ver, realmente donde deja de ser saludable es cuando llevamos el cuerpo al extremo sin escucharlo. Todos los extremos son malos, tanto mucho como muy poco. Tú tienes que encontrar un balance, un equilibrio y saber escuchar a tu cuerpo. Porque lo que para mí a lo mejor es un límite, no necesariamente tiene que serlo para ti. Entonces no sirve de nada que tu cuerpo te esté diciendo: «ya, dame un reposo, dame un descanso, lo necesito», y que tú lo sigas presionando. Entonces viene la lesión. Y vas a perder más si te lesionas. Tú dices: «bueno, mi cuerpo necesita descansar, voy a darle dos o tres días de descanso y vuelvo a incorporarme». Realmente vas a ver que tendrás mucho mejor rendimiento y muchas ganancias cuidando de tu salud. En este deporte llevamos nuestro cuerpo al extremo, tanto en entrenamiento como en alimentación, pero siempre teniendo cuidado. Si tú te escuchas y aprendes a conocerte a ti mismo, porque nadie va a conocer tu cuerpo mejor que tú, realmente puedes lograr muy buenos resultados sin lastimar la salud.

Donde deja de ser saludable es cuando llevamos el cuerpo al extremo sin escucharlo. Todos los extremos son malos.

(MC): Es interesante. ¿En algún momento tú has sentido que has sacrificado salud por resultados deportivos?

(EL): Sí. En la primera competencia que tuve, porque no sabía, no tenía experiencia. Fue un proceso bien violento que me limitó tanto con la alimentación como con los entrenamientos. Fecha límite y tenía que lograr en menos tiempo lo que debería haber sido. Llevaba tiempo separada del gimnasio por una contractura muscular que tuve en el trabajo. Entonces gané peso, gané grasa y tuve que incorporarme en marzo para prepararme para una competencia en noviembre. Tuve que sacrificar muchas cosas. Siento que esa fue la preparación más dura. A partir de ahí tuve que aprender a escucharme a mí misma, porque de lo contrario no iba a poder aguantar. Yo aguanté porque, como digo, tengo una fuerza de voluntad tremenda. Realmente, en los extremos que estuve eso no lo hubiese aguantado cualquiera.

(MC): Elizabeth, pero nos estás hablando de entrenamiento y yo me pregunto si la institucionalidad deportiva de aquí les da algún respaldo. ¿El Inder hace algo?

(EL): Realmente aquí lo que existe es la Asociación de Culturismo y Fitness de Cuba, que se creó hace muchos años, pero a la hora de reconocernos como deporte es un poco complejo, sobre todo por el tema del doping. Es como que somos tachados y no nos dan ese impulso que nos faltaría para llegar, un ejemplo, a un nivel internacional. Porque en Cuba tenemos muy buenos atletas con esperanza de dar guerra en otras competencias, de poner nuestro país en alto con otros atletas. Tenemos buenos proyectos que pudiéramos sacar a relucir, y cuando nos limitan, es entonces un poco complicado.

Tenemos buenos proyectos que pudiéramos sacar a relucir, y cuando nos limitan, es entonces un poco complicado.

(JB): Perdona, Mariana, voy a decir lo mismo que ibas a decir tú. ¿A ti te parece que con más respaldo institucional se dispararía?

(EL): Por supuesto. Porque llevar una preparación ahora mismo como atleta es bastante complicado. La alimentación golpea y nosotros llevamos una alimentación específica. También golpean los suplementos. Hay muchos atletas que no pueden hacer la suplementación necesaria porque realmente es muy cara. Entonces, no puedes llevar la suplementación, la economía con la alimentación, el pago de un gimnasio, porque tenemos que pagar el gimnasio para poder ir. Si tuviéramos un respaldo sería mucho más fácil.

(MC): Cuando hablas de respaldo, ¿qué acciones específicas te vienen a la mente?

(EL): Hace poco crearon aquí en Cuba una proteína que se llama Más proteína. Tienen también la creatina. Entonces a los deportistas de élite de nuestro país les dan una línea de suplementos cubana. Se la otorgan en sus escuelas, me imagino que cuando vayan a hacer sus entrenamientos. Sin embargo, nosotros para acceder a esto tenemos que comprarla a precios por fuera y no podemos comprar la cubana porque está simplemente separada para los atletas. Hay veces que ellos tienen puntos que supuestamente dan a la población, pero no llega a todo el mundo porque es el mínimo. El máximo está separado para los atletas de alto rendimiento de nuestro país. Como nosotros no somos reconocidos como atletas de alto rendimiento tenemos que pagar las que vienen de otros países a precios exorbitantes.

(JB): De todas maneras, ¿tú sientes que hay pasos que se han dado?

(EL): Sí, claro. Se ha intentado, se ha conversado mucho. De lo que era a lo que somos ahora realmente hemos dado pasos gigantes. Antes, incluso, estaba prohibida la práctica de ejercicio en los gimnasios. Ahora hay gimnasios en todos lados. Hay muchos lugares que tienen 20-30 gimnasios en una misma localidad, con muy buenas máquinas y con personas que están preparadas para hacer un entrenamiento, no solamente atletas sino también a personas que quieran ir por salud.

(JB): Ahora las cuadras cubanas son cafetería, bodega, gimnasio. Pero, aun así, hay muy poca visibilidad. Yo no veo nunca en el noticiero que se hable de una competencia del tema.

(EL): Por ejemplo, mira, una se sabe a nivel de gremio, y a partir de los esfuerzos personales se ha logrado hacer la competencia en determinados lugares y darle divulgación a través de las redes sociales. Pero, es verdad que falta. El año pasado yo fui modelo de una marca de helado basado en proteína exclusivamente para deportistas y en ese lanzamiento yo conocí a muchos periodistas. Casualmente conocí a uno que trabaja en el noticiero y me puso en contacto con él. Me dijo: «cuando estés cerca de la competencia avísame, porque quisiera hacer algo pequeñito, aunque sea para darles un poco de visibilidad». Yo me puse en contacto con él y se hizo un pequeño resumen de un minuto, muy específico, pero es algo. Yo por lo menos creo que es un buen avance porque es antes ni eso. Antes se sabía, pero no se divulgaba. Ojalá esto que estemos haciendo aquí ayude y sea un pasito más.

(JB): Aunque no estemos tomando helado para atletas aquí.

(MC): Entonces hacemos una pausa. Ya el cuerpo está pidiendo café. Aunque Elizabeth no toma café.

(EL): Exacto. No me gusta.

(JB): Vamos a darle té a Elizabeth. Sin azúcar. No se mueva de ahí que viramos enseguida.

[Mensaje de bien público del Observatorio sobre Extremismo Político de La Joven Cuba]


Rutinas de entrenamiento y dietas

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Elizabeth Legrá junto a Jorge Bacallao y Mariana Camejo

(MC): Bueno, Bacallao, sírveme ahí el cafecito mientras yo voy aquí con Elizabeth. Yo escuchándote hablar del entrenamiento, me imagino que eso lleva tiempo. Quiero entender el sistema. ¿Cómo es un día completo de Elizabeth Legrá?

(EL): Te voy a comentar un día sencillito, porque mis días realmente son bien cargaditos. Normalmente me levanto a las 5 de la mañana para preparar lo que son mis cosas para el gimnasio. También las cosas de la niña. Hay veces que me levanto para hacer alguna otra cosita. Poner a hacer alguna comida para adelantar lo más posible. Sobre las 6:30- 6:40 voy camino al gimnasio dejo a la niña ya despierta preparándose para ir para la escuela y yo para mi gimnasio. Hago mi entrenamiento, que casi siempre es dentro de una hora, hora y media. De ahí regreso a la casa, dejo las cosas, y me voy para mi trabajo. Allá estoy con mis alumnas, porque soy entrenadora en un gimnasio. Entonces las entreno y sobre las 2 de la tarde ya voy terminando. Regreso a la casa y me pongo en función de lo que es la comida, lavado, los quehaceres.

(MC): Entrenas en un gimnasio e impartes clases en otro.

(EL): Sí. Ya de regreso a la casa me pongo a hacer cosas como bien les decía y ya en eso se me va el día. A las 8 de la noche más o menos ya yo estoy durmiendo, porque uno tiene una edad y el descanso es tan importante. Entonces no es solamente la niña, sino que también tengo tres perritos hermosos que llevan también atención. Están muy malcriados. Como digo yo, tengo cuatro niños. Al otro día vuelvo a la carga.

(JB): Sin ponernos demasiado técnicos, vamos a hablar un poquitico de entrenamiento y dieta.

(EL): En dependencia de la etapa competitiva en la que esté, mi alimentación y mis entrenamientos varían. Mis entrenamientos realmente son intensos todo el año, pero tengo más flexibilidad a principio, porque estoy como que fuera de temporada. Ya a mediación del año empiezo con el plan volumen o plan masa, más bien conocido en los gimnasios. Ya cerca de la competencia que es en noviembre empiezo lo que es el plan de corte, o sea, empezar a secarme para eliminar la grasa, tratando de no perder el crecimiento muscular que tuviste en la etapa anterior. Hay que tener cuidado a la hora de la alimentación. Al principio fuera de temporada puedo comer algunas cosas que en otras temporadas trato de no consumir, porque a pesar de que estoy en un plan masa sí hago un plan masa limpio. Después a la hora de hacer el corte no tengo que sacrificar tanto, porque si tengo mi porcentaje de grasa bajo no tengo que esforzarme tanto. Es más menos así.

(JB): Ahora te pregunto, yo tengo entendido que para el crecimiento muscular hace falta consumir grandes cantidades de proteína, porque de otra manera no crece. En una situación como la que estamos viviendo, me imagino que una campeona no se hace con perrito y picadillo Cocinero. (Risas).

(EL): Es bien complicado. El año pasado yo hice la preparación con pollo, claria (que no me gusta, pero tengo que sacar la proteína de algún lado), huevo (cuando podía conseguirlo) o de lo contrario huevo en polvo, que se está utilizando mucho. El huevo deshidratado lo utilizaba para mis batidos de proteína que siempre me los tomo después que termino de entrenar. Los últimos meses de la competencia fue pollo y huevo, porque la claridad se perdió.

(MC): La claria se perdió.

(JB): Fíjate que en otros países la claria es una especie invasiva. ¡La claria no sabe dónde se metió cuando llegó aquí! (Risas).

(EL): La pobre, está en peligro de extinción.

(JB): Cuando ella vio que empezó a subir de 200 pesos la libra de claria, se escondió

(EL): Exacto. Entonces en eso me basaba. Hacía una comida con carbohidrato, o sea, boniato, malanga o arroz, lo que tuviera y las demás simplemente era proteínas y vegetales.

Fisicoculturismo y machismo

(MC): Elizabeth, en el imaginario popular este es un deporte que sería de hombres o que la gente tiene en la cabeza que es para hombres. ¿Cómo una mujer llega a interesarse en el tema y luego cómo lo desarrolla?

(JB): Claro, los tiempos han ido cambiando. El otro día vi una frase que me gustó cantidad. La vi escrita en una pared de un gimnasio y decía «strong is the new sexy». Y esa mentalidad está calando. Pero quisiéramos que nos contaras en tu caso particular cómo has visto el tema ese.

(EL): Es una cuestión también un poco como que de machismo, ¿no? Como que la mujer es de casa, de cuidar a los niños, que es la sencilla, la fina, o sea, la que es como una flor, delicada. Entonces, como que no está permitido que haga ejercicio, que esté fuerte, que levante pesa. Que, incluso, pueda levantar más pesa que un hombre. Se ha cambiado mucho. Las personas como que han ido cogiendo cultura y como que sí hemos ido abriendo un huequito.

(MC): Pero, ¿cómo llegaste a interesarte en esto?

(EL): A ver, realmente yo empecé desde chiquita, porque mi hermana entrenaba. Ella era la que me cuidaba porque mi mamá trabajaba muchas horas para mantenernos, y muchas veces yo fui con ella al gimnasio. Cuando yo llegué, realmente me encantó. Yo veía sufrir a todo el mundo, pero decía: «ay, ¿yo podré?» Entonces como yo quiero venir a sufrir aquí, quiero ver si puedo. Y me incorporé en el gimnasio con 14 años con el profesor Jorge Carnet que es un grande. Lo quiero con la vida. Es como si fuera mi padre. Me enseñó muchas cosas de las que sé hoy y las aplico no solamente en el gimnasio, porque te preparaba como atleta y como persona también. O sea, prepararte para la vida, tener un carácter fuerte, «no te rindas a la primera lucha, no va a ser fácil, pero de eso se trata la vida. No tirar la toalla a la primera».

Entonces, con 14 años fue que empecé en este mundo a hacer ejercicio. Lo llevaba junto con la escuela, porque era muy chiquita. Ya después con 19 años fui madre y tuve que dejarlo. Luego me volví a incorporar, porque siempre el gimnasio ha formado parte de mi vida. Es como que si me falta me siento mal. En 2019 fue que entonces, gracias a mi amiga Arianna, más conocida como Kobra, ella me dijo «mira, vamos a hacer una federación nueva, tú tienes genética para eso, a ti te ha gustado mucho siempre; desde pequeña has estado en este mundo, ¿por qué no llevarlo a otro nivel?». Al principio como que me dio miedo. «No podré». Pero me lo tracé, hice un compromiso conmigo y con ella, lo intenté y realmente me encantó. Y entonces cada vez que me presento trato de superarme a mí misma. Buscar la mejor versión de mí y ver hasta dónde puedo llegar.

Ya estoy montada en esa nave, es lo que me gusta. Veo que soy buena en ello. Me da esperanza, me da ilusión. Me enorgullece estar allí arriba y poder motivar también a muchas personas. Yo pensaba que nadie me conocía, porque hay machismo y la mujer como que se ve muy tosca, muy musculosa, que si parece hombre… A pesar de ello me han demostrado mucho, sobre todo por redes, que he motivado a muchas chicas. He sido un ejemplo para ellas. Han empezado en el gimnasio por mí, no a lo mejor para llegar al nivel atlético en que estoy yo, pero sí por dar un cambio en sus vidas, porque si se quiere se puede y solamente hay que luchar por ello. Realmente es algo que a mí me llena de ilusión y de alegría. Entonces, siempre que pueda hacerlo sin afectar mi salud lo voy a hacer.

Hay machismo y la mujer como que se ve muy tosca, muy musculosa, que si parece hombre… A pesar de ello me han demostrado mucho, sobre todo por redes, que he motivado a muchas chicas.

(MC): Ahora que ella dijo Carnet. Bueno, yo conocí a Carnet y en algún momento fui al gimnasio ahí, pero el último recuerdo que tengo es que, haciendo el examen de conducir la moto, el gimnasio Carnet quedaba en el recorrido. Ahí me mandaron a parquear y parqueé frente a casa de Carnet y era una salida de garaje. Me suspendieron. Así que cada vez que yo paso por ahí… (Risas).

(MC): Eres mamá de una niña de 13 años, si no me equivoco, y sabemos que cuando una mujer tiene que dedicarse a una profesión, o a lo que sea que se dedique, es muy difícil llevar en simultáneo la profesión y la maternidad. ¿Cómo tú te gestionas?

(EL): A ver, realmente es complicado. Tiene sus altas y sus bajas, porque no es solamente lidiar con la niña, las enseñanzas, la escuela, sino que a veces se enferma. Entonces llevar eso y casi sola porque, sí, soy casada, pero mi esposo ahora mismo no está con nosotros y él era un gran apoyo para mí. Al no estar en la casa, yo he tenido que enfrentar la maternidad y la paternidad juntas. No puedo describírtelo de otra forma y darte tips porque realmente uno va sobre la marcha tratando de resolver las cosas según se presentan. Un paso a la vez.

(JB): Y la otra cosa, ¿la niña a los 14 va para el gimnasio igual que tú?

(EL): Mi hija desde chiquitica no está en un gimnasio, pero yo he tratado de, en formas de juego, hacer eso parte de su vida. Que lo vea como un hobby. Yo en el parque le decía: «mira, vamos a hacer unas barritas, unas planchitas» para irla preparando para eso, porque el gimnasio no es solamente físico, es salud. Entonces en la escuela todos no practicamos Educación Física. Sí que me gustaría. A ella también le iba a gustar que cuando llegara a practicarlo no se quedara de última, «ay, ella es la rezagada, no sabe». Es más bien porque los niños a esa edad están como que «ah, yo puedo y tú no». Lo ven competitivo y te hace sentir mal quedarte detrás. Yo siempre traté de incorporarle eso a ella y hoy por hoy a ella le encanta el ejercicio; lo hace libre en la casa, unas cuclillas, unas planchas. En la escuela es una de las mejores, para no decirte que la mejor. Hace más planchas que incluso los varones. Más abdominales. Porque realmente le gusta y también, gracias a Dios, sacó la genética bendecida. Ya cuando tenga edad… Mientras, que le siga gustando y quiera, por supuesto. Iba para el gimnasio el otro día y en un parque del Vedado que tiene estos aparatos, vi a una chinita chiquitica con los dos padres chinos. Los dos con rasgos asiáticos. Y la niña subiéndose por un aparato que ahora mismo yo me lo pienso, y desde allá arriba para que la mamá le hiciera selfie. Yo le miré la cara al padre a ver si era ya Jackie Chan, porque yo dije «esto no puede estar pasando».

(JB): Pues si hubieses ido a algún parque por allá por mi casa habrías visto la misma imagen, porque mi hija así sube sola y se encaramaba en los aparatos con los varones y si tiene que subir un árbol lo sube.

(EL): Ya te digo, desde pequeñita se lo fui inculcando, para que después no le hiciera rechazo o para que a lo mejor no empezara muy tarde, como les pasa a muchas personas, que por falta de conocimiento empiezan tarde y se descuidan, sobre todo, la salud.

(MC): Te entiendo, porque yo era el ejemplo clásico de lo antideportivo. Yo era mala. Pero ahora hago yoga y es muy cómodo. Es algo que hago en la sala de mi casa, sigo clases online y todo eso, pero no me imagino cómo es la dinámica dentro de un gimnasio. Si tengo que estar esperando por otra persona para hacer lo que me toca, ¿cómo funciona eso?

(JB): A ver, antes de que tú respondas: hay la cola, que todo el que haga ejercicio lo sabe. La cola para el banco de prompt en los gimnasios es como antes de que subieran la gasolina. Eso es «coge calma».

(EL): Sí. Hay que tener mucha paciencia para eso también, porque es que las personas a veces no van al gimnasio a hacer ejercicio. Van a conversar. Entonces yo puedo hacer el entrenamiento completo mío y hay una persona haciendo, por ejemplo, en la prensa y yo me voy. Es complicado, hay que tener paciencia. Yo lo que hago es que muchas veces mientras esté disponible hago mi entrenamiento como lo tengo planificado. En caso de que estén metidos en el medio que hayan llegado por alguna casualidad primero que yo, bueno, tengo que modificar mi entrenamiento porque si no pierdo mucho tiempo y realmente al gimnasio se va a entrenar. Si tú vas a conversar, tirarte fotos, hazlo al final. De hecho, yo muchas veces no tengo ni video porque realmente poner a grabar me hace perder tiempo. A veces algunas amistades se me han acercado y hemos entrenado juntas. Ahí sí, porque en lo que yo estoy entrenando me filma, y viceversa, pero de lo contrario yo voy a entrenar.

(JB): Mira, yo veo eso bueno como un emprendimiento: abrir un gimnasio que sea para el postureo aquí. No sé, foto al lado los aparatos pintaditos. Hay otras situaciones en los gimnasios de años atrás como la unión de hombres y mujeres. Todas esas situaciones que pasan las mujeres que les es incómodo compartir el gimnasio con el hombre muchas veces, con toda la razón del mundo y otras por un problema simplemente de que… Tú nos comentabas antes de empezar la entrevista un fenómeno que yo no había ni siquiera tenido en cuenta, que es que muchas personas, hombres y mujeres, se sienten con pena cuando empiezan. Esa pena de a veces no saber qué estoy haciendo, si lo estoy haciendo bien. Y ves a otro riéndose por allá, que a lo mejor se está acordando de Vivir del cuento y piensa que se están riendo de él. Bueno, pues se viven ese tipo de cosas. ¿Cómo viviste tú eso empezando con 14 años en un gimnasio, nada más y nada menos que de Luyanó?

(EL): No te puedo decir mucho porque fue hace muchos años, ya no me acuerdo de eso. Una tiene una edad, va perdiendo facultades. Pero sí también pasé por ello. De hecho, no tenía la misma disciplina que tengo ahora, dejaba de ir y subía un poco de peso. Al volverme a incorporar, el que me agitaba que no podía hacer los mismos pesos y tal sí me hacía sentir mal conmigo misma. Entonces, ya cuando ves a alguien a lo mejor riéndose, haciendo un comentario acerca de tu persona, te hace sentir mal. La mayoría de las personas no van más. Por eso muchos dueños de gimnasios han tomado la medida de hacer un gimnasio para hombres solamente o gimnasio de mujeres solamente.

(JB): Eso en la actualidad se usa mucho. En mi en mi zona hay un gimnasio que es único y exclusivo para mujeres. Ahí no van hombres.

(MC): Hablemos un poquito de machismo. Yo me imagino a hombres que vienen y te dicen «mira, esto se hace mejor así». El mansplaining de toda la vida.

(EL): Exacto. Todos son maestros y todos tienen algo que opinar.

(JB): Entonces tú que lo has hecho toda la vida y que eres campeona lo repites y dicen «ve, como yo te lo enseñé». A mí me pasó una cosa simpatiquísima hace unos años. Yo estaba haciendo un entrenamiento en que el tiempo de entre tanda y tanda había que cronometrarlo específicamente. Entonces yo tenía el móvil en la mano, hice la tanda y dejé el móvil arriba del asiento de una bicicleta estática. Me fui y cuando me doy cuenta de que no tengo el móvil, llego y hay una muchacha sentada. Una muchacha que yo conocía de ahí. Muy bonita, con un cuerpo voluminoso, curvilíneo, pero voluminoso. Y le digo: «ven acá, ¿tú no has visto un teléfono por ahí?». Me dice: «no». Mira así para los otros lugares. Digo: «él estaba arriba de la bicicleta tuya». «No me digas. Pero, ¿cómo lo voy a tener debajo? ¿Tú te crees que yo soy insensible?» En buena onda, porque nos conocíamos, le digo «¿me puedes hacer un favor?». Ella estaba en la bicicleta con su teléfono. «¿Me puedes marcar?». Ahí marcó y le salió la música de abajo. Dígole «¡qué metida dentro del ejercicio tú estás!». (Risas).

(MC): Yo me imagino también que si fuéramos a hablar de malas experiencias tiene que ver con las críticas que puedes recibir, porque el canon de belleza occidental sigue siendo la muchacha delgada con la cintura súper y las curvitas. Eso, por una parte. Hay otro que es «quiero que no me falte el volumen, la carne». ¿Has tenido experiencias como esas?

(EL): Sí. He tenido mucho y al principio sí me afectaban. Cuando tú eres nuevo no tienes experiencia y esas cosas como que sí te afectan. «No te pongas más fuerte que ya tú de por sí eres fuerte». «Te ves masculina, pareces un travesti». Porque la gente no tiene respeto, pero tampoco tiene tacto a la hora de decirte las cosas que te puedan lastimar. Te lo dicen, además, como si ser travesti fuese malo.

La gente no tiene respeto, pero tampoco tiene tacto a la hora de decirte las cosas que te puedan lastimar.

Yo creo que cada cual tiene derecho a lucir o verse como mejor le plazca, y como mismo yo no te ofendo a ti o no te falto al respeto, ¿por qué tienes que faltármelo tú a mí? Estoy hablando de personas que a lo mejor me conocen, pero personas que no me conocían de nada y simplemente del barrio se sienten con el derecho. Al principio me dolía, o sea, como que me hacía sentir mal, pero ya después me di cuenta de que estés gorda, estés flaca, estés fuerte o no te van a criticar igual. En mi etapa de preparación cuando estaba muy fuerte «ay, estás muy fuerte, no te pongas así qué va te ves mal». Entonces, cuando me ponía muy delgada porque lo llevaba la etapa de la preparación: «ay, pero, ¿tú estás enferma? Estabas mejor antes». Pero, ¡si tú misma me dijiste que estaba mal! Te das cuenta de que no puedes vivir para lo que digan los demás. Tienes que vivir para ti.

(JB): Cuando yo bajé mucho de peso había un amigo mío, conocido, que me decía: «oye, compadre, pero no sigas bajando de peso», y entonces yo le decía «me lo hubieses dicho, si yo me estaba poniendo así para ti». (Risas). Hay que a la gente darle, porque en ese tipo de cosas no funciona ponerle la otra mejilla.

(MC): Pero, además, es algo que afecta la autoestima. Estamos hablando también de ser sensibles.

(JB): Tú te imaginas decirle a esta mujer: «te vas a poner muy fuerte»

(MC): A una campeona.

(JB): En tu vida te vas a poner igual de fuerte que ella.

(EL): No tienes ni la disciplina ni la genética que se necesita.


legra
Elizabeth Legrá

(MC): Entonces, vamos para la batería de preguntas.

(JB): El pelotón de fusilamiento. Estas son cosas que se responden muy rápido. Aquí no nos vamos a detener ni nosotros ni tú y hay que responder con dinámica.

(MC): Son tres preguntas, fíjate. Voy yo con la primera. En una oración, ¿qué más se puede hacer para visibilizar el fisiculturismo de mujer en Cuba?

(EL): Bueno, lo que habíamos hablado al principio: un apoyo de parte de las instituciones de gobierno, porque realmente nosotros hemos hecho un buen esfuerzo. Por redes, los grupos de WhatsApp que hemos creado de culturismo, y las competencias también nos han dado mucha visibilidad.

Por redes, los grupos de WhatsApp que hemos creado de culturismo, y las competencias también nos han dado mucha visibilidad.

(JB): Hay que destacar ahí lo que ha hecho Kobra Rexa. La foto tuya de antes y después. Ella es una maestra haciendo ese tipo de cosas y poniendo los textos y todo. Maravilloso.

(MC): Tu turno.

(JB): Para mí. Vamos para allá. Estoy pensando en alimentos, pero puede ser otra cosa también: algo que tú estés consciente que has tenido que sacrificar. Algo que te guste mucho.

(EL): Alimentos. Helado, galleticas. A mí me gustan todas las chucherías. Soy una niña chiquita. A mí me encanta todo eso y no puedo comer. De poder, puedo, pero como ya te digo, yo soy disciplinada y compito conmigo misma. Busco mi mejor versión. Si yo quiero lograr ese resultado, tengo que hacer cierto sacrificio y realmente el helado no es algo indispensable. Me encanta, pero…

(JB): Ahora hay helado proteico. Pero eso es para que te vengan para arriba con un paquete de galletas y tú «te reprendo, Satanás, ¡aleja eso de mi presencia!» (Risas).

(MC): Elizabeth, y la última: tres cualidades que no le puedan faltar a una campeona.

(EL): Humildad es la primera. Es la que me viene más a la mente, porque realmente no se te puede subir la fama para la cabeza. Hay muchas personas que se van a acercar a ti.

(JB): Para los bíceps. La fama de los bíceps.

(EL): Porque tú les das inspiración y entonces no puedes tratarlos mal. Todo el mundo no tiene el mismo conocimiento, ni la misma forma de razonar las cosas. Entonces, acércate con humildad a las personas y vas a llegar a muchas más. Ser disciplinado. Tienes que ser disciplinado y honesto contigo mismo, porque si te dices mentiras te estás engañando a ti, y las personas que a lo mejor puedan saber un poco del tema se van a dar cuenta de que lo que estás diciendo no es real. Humildad, disciplina y honestidad.

(JB): Muchísimas gracias.

(MC): Gracias por haber venido.

(JB): ¿Te has sentido cómoda? Nosotros estamos encantados.

(EL): Un poco nerviosa, porque es que yo soy, aunque no lo crean, un poco tímida, sobre todo cuando hay cámaras y tengo que hablar. Combinación fatal. Pero me he sentido muy bien. Ustedes me ayudaron.

(JB): ¿No te dio la comezón de esa que da en los femorales cuando uno está haciendo ya la última tanda?

(EL): No, como eso no hay nada.

(JB): Bueno, Elizabeth, encantado de verdad.

(MC): De verdad que sí. Muchas gracias por haber venido.

(EL):  Gracias a ustedes por la oportunidad.

(JB): ¿Dejaste café? Todavía esto no se ha acabado, si estamos en La Sobremesa. Eliza, de verdad ha sido maravilloso tenerte aquí. Yo estoy motivado, y estoy seguro que la gente ahora mismo, terminando de escuchar esto, se están poniendo el short y corriendo para el gym. ¿Hay algo más que tú quisieras decirnos?

(EL): Lo único que les puedo decir es que gracias a todas las personas que me han apoyado, que en un momento determinado me han motivado a seguir esta hermosa carrera que he escogido, que me apasiona muchísimo. A mi amiga Arianna Kobra, que es más que mi hermana, la quiero con el corazón. A los profesores que he tenido, que los quiero muchísimo. A Armando Llera, a Jorge Carnet y a muchos otros. A mi hija, que ha sido un gran apoyo para mí, a pesar de que es chiquitica me ha motivado y me ha dicho «mami, tú puedes, estoy orgullosa de ti». A mi esposo, que ha sido también un grandísimo apoyo en todo sentido y lo amo mucho.

(JB): Tiene la suerte de ser el esposo de la campeona. (Risas). Gracias nuevamente y, señores, ha sido un día más en La Sobremesa. Nos vemos.

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